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Sin barreras

Mi pareja y yo siempre hemos sido muy abiertos con nuestra sexualidad, miles de fantasías nos hemos cumplido mutuamente y ambos sabíamos que era el momento de brincar nuestro mayor reto.

Era un reto que incluía a alguien más…

Tenía muy claro que habíamos experimentado de todo, pero ¿Qué tanto estábamos dispuestos a arriesgar esta vez?

Buscamos a un viejo amigo que siempre le había traído ganas a mi mujer, por fin se le haría tenerla en su cama, pero todo lo harían frente a mí.

El encuentro se dio en un lugar discreto, acompañados únicamente por una cama, un sofá y una botella de vino. Me coloqué en un lugar que me permitía ver todo para no perderme ni un solo detalle.

Él comenzó a quitarle poco a poco la ropa y a besarla de la cabeza a los pies, ella correspondía a sus caricias sin temor.

Sin quitarme la mirada de encima dejo que él entrará en ella haciéndola gemir sin control.

Nunca creí que fuera tan placentero compartirla, mirarla deshacerse de placer en los brazos de otro, era una mezcla de celos, excitación y placer.

Después de brincar nuestra mayor barrera volvimos a nuestra habitación para continuar viviendo y experimentando nuevas formas de gozar en el colchón.

noviembre 11, 2016 - 11:24 am
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Por: Staff

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