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Tierno y perverso

Mucho se habla de la primera vez de una mujer, pero no hay que olvidarse que existen dos “primera vez”. La primera vez que tienes sexo y la primera vez que tienes buen sexo.

Mi primera vez fue con un chico de mi edad, ambos estábamos llenos de curiosidad y timidez, recuerdo que al estar en mi cuerpo apenas y me miraba, me tocaba con dudas y fue un encuentro muy breve.

Mi segunda primera vez fue con un hombre de voz ronca, manos grandes que me derretía con su mirada, la seguridad con la que me tomaba con fuerza por la cintura me enloquecía.

En la intimidad me di cuenta que sus manos no solo representaban su edad, sino la experiencia de hacer vibrar a una mujer. Hizo que descubriera ese pequeño punto que engloba mi universo, el lugar donde se concentra todo el placer.

Me tocaba sin temor y en todo momento me miraba con ojos cazadores como si quisiera saquearme hasta el último respiro que daba

En todo momento me hablaba al oído y me decía las cosas más bellas y perversas… Su voz aun retumba en las paredes de mi alcoba.

mayo 4, 2016 - 10:03 am
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Por: Staff

Historias de alcoba, Noticias Destacadas