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Una rebatinga por el PRI municipal

Lo que ocurre en el PRI de la capital es el fiel reflejo de lo que es este partido en Puebla, un instituto político sin pies ni cabeza y lleno de ambiciones e intereses personales.

Luego de que se abortó la llegada del oaxaqueño, Javier Casique Zárate, por sus antecedentes nada confiables, se desató una lucha interna, en la que ninguno de los grupos quiere ceder este pequeño espacio.

A Pepe Chedraui ya se le hace tarde para irse, pero no lo puede hacer, porque simple y sencillamente, los involucrados no se pueden poner de acuerdo, en torno a quién será su sucesor.

Y es que todo parece indicar que ahora sí, Pepe Chedraui le quiere pelear de tú a tú, la candidatura del PRI a la presidencia municipal de Puebla, al diputado federal, Víctor Manuel Giorgana Jiménez.

Todo esto porque Pepe ha recibido buenas noticias sobre su posicionamiento en Puebla capital, mismo que lo colocan como el segundo priista más conocido en la ciudad, solo detrás del actual delegado del IMSS en Puebla, exalcalde y exrector, Enrique Doger Guerrero.

Pepe Chedraui maneja información de primer nivel, producto de sus amigos, cercanos al presidente Peña, quienes seguramente ya le informaron que hay buena posibilidades para el tricolor, toda vez que el PRI cree que puede robarse la elección federal, tal y como lo hizo en el Estado de México.

En el círculo cercano al presidente Peña hay plena confianza de repetir lo que ocurrió en el Estado de México para el 2018, en donde el tricolor hizo uso de todos los recursos de los programas federales para ganar y adicionalmente fragmentó al voto opositor para debilitar a Morena, siendo el PRD y no el PAN, el partido bisagra para ese proceso, así como su candidato Juan Zepeda.

Pero volviendo al tema, quién ahora ha levantado la mano para hacerse de la dirigencia del PRI en Puebla capital es Paco Ramos, íntimo amigo de Mario Marín García, hijo del exgobernador del Estado, exdiputado federal y exyerno de Chayito Robles.

Ramos es el lame botas del aspirante del PRI a la gubernatura del Estado, Juan Carlos Lastiri Quirós, quien en sus ratos libres trabaja como subsecretario de la Sedatu y que tiene como jefe de su cartel en Puebla, al “Capo”, Juan Manuel López Arroyo.

Ramos es un bueno para nada, un muchacho sin oficio, ni beneficio, el cual tuvo la suerte de hacerse amigo de Mario Marín Jr y ser su “gato”.

Eso le valió el ser nombrado, director del Instituto Poblano de la Juventud y luego, eventualmente, ser impulsado para ser diputado federal del PRI, gracias al “dedo divino” del exgobernador, quien no le podía negar nada a su vástago.

Más tarde, Ramos se unió a la mafia que encabeza el subsecretario de la Sedatu, Juan Carlos Lastiri, en ese entonces subsecretario de Desarrollo Social a nivel federal, quien lo apoyó, lográndose “ligar” a la hija de la entonces titular del área y exjefa de Gobierno del DF, Rosario Robles Berlanga.

El matrimonio de Ramos con la hija de Robles fue por demás tormentoso, llegándose incluso a hablar de violencia y otras cosas, por lo que termino la fugaz unión.

Este es el perfil de quien hoy, con el apoyo de Juan Carlos Lastiri y del marinismo, busca convertirse en el dirigente del Comité Municipal del PRI en Puebla capital. La verdad de pena ajena.

Lo único bueno, dentro de toda esta tragicomedia priista es que pese a todos los movimientos de Ramos y el cartel que encabeza Lastiri y el “Capo”, López Arroyo, todo parece indicar qué de los males es el menor.

El próximo presidente del Comité Municipal del PRI en Puebla capital será Edgar Chumacero, el yerno de la exalcaldesa y excandidata a la gubernatura, Blanca Alcalá Ruiz; como lo adelantamos en este mismo espacio.

laserpientesyescaleras@hotmail.com

julio 11, 2017 - 10:15 pm
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Por: Ricardo Morales

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