Unidad, la clave de la sobrevivencia del barbosismo

El grupo hegemónico en Puebla, el barbosismo, basa su fuerza en la unidad y la disciplina que hasta el momento han demostrado, los tres elegidos por el gobernador Barbosa, para tratar de dar continuidad a su proyecto.

Tanto Olivia Salomón, como el doctor José Antonio Martínez García, así como Sergio Salomón Céspedes Peregrina, se han ajustado al guion que ha escrito su líder político, el gobernador Miguel Barbosa, lo que garantiza la viabilidad de este proyecto político.

Y es que, el mandatario estatal ha tenido a bien cuidar muy bien a sus “corcholatas” y encauzarlas, sin necesidad que se confronten entre ellos, lejos del modelo de descarte que han utilizado otros gobernadores, para su sucesión gubernamental.

El gobernador Barbosa ha sido muy cuidadoso, tanto en el método de selección de quienes pueden aspirar a su sucesión, como de aquellos que se quedaron el camino.

De esta forma a mediados de año, el gobernador le dio el banderazo de salida, originalmente a seis integrantes de su grupo político, su secretaria de Economía, Olivia Salomón, el secretario de Salud, José Antonio Martínez García, el líder del Congreso local, Sergio Salomón Céspedes Peregrina, el entonces presidente del Tribunal Superior de Justicia, Héctor Sánchez Sánchez, el secretario de Educación Pública, Melitón Lozano y el secretario del Trabajo, Gabriel Biestro Medinilla.

Así del grupo original que inició la puja, como lo expusimos en este mismo espacio, el pelotón se ha ido compactando y de seis, ahora son solo tres los que aspiran a la candidatura y tres se quedaron el camino, debido a que el gobernador. Comenzó con su esquema, a medir lealtades, algo fundamental dentro de la cuarta transformación.

El primero en caerse de la lista fue el presidente del Tribunal Superior de Justicia, Héctor Sánchez Sánchez, quien no solo quedó fuera de la sucesión gubernamental, sino que, de manera paulatina, desapareció del mapa político de la entidad, hasta perder su cargo y luego terminar renunciando a su puesto como magistrado.

El segundo en quedar fuera fue el secretario de Educación Pública y compadre del gobernador, Melitón Lozano, quien no entendió bien los tiempos y comenzó a traicionar la confianza del mandatario, hasta que una visita del presidente López a la mixteca poblana, enterró par siempre los sueños del originario de Izúcar de Matamoros, quien no solo perdió su posición dentro de gabinete, sino también podría ser objeto de procesos penales tras su paso por la SEP, en donde se han detectado una serie de anomalías durante su administración.

Gabriel Biestro, aunque fue nombrado por el gobernador, realmente nunca tuvo interés por participar dentro de este proceso y literal, prefirió hacerse a un lado y dejar pasar a los ungidos.

Los tres restantes, Olivia, José Antonio y Sergio, han mantenido hasta el momento la disciplina y principalmente la lealtad, evitando los golpes bajos entre sí, mientras el gobernador sigue de cerca a cada uno de ellos para continuar con su selección, el cual obedecerá a las circunstancias, pero sobre todo al tema de la lealtad.

En otras administraciones, los gobernadores en turno han permitido el golpeteo político entre los aspirantes e incluso alientan el esquema de confrontación, para descartar a cada uno de los contendientes.

Melquides Morales permitió que entre los integrantes de su propio grupo se dieran con todo, basta recordar la guerra que se desató entre el entonces secretario de Desarrollo Rural, Germán Sierra Sánchez el entonces favorito del gobernador y el ex secretario de Finanzas y diputado federal, Rafael Moreno Valle, lo que derivó en que la candidatura recayera en el ex presidente municipal de Puebla, Mario Marín Torres.

La sucesión marinista, también se vio trastocada por las fracturas generadas por el propio entonces mandatario, quien alentó la competencia entre los suyos, metiendo incluso en pugna a su entonces “delfín”, Javier López Zavala y el también entonces, líder estatal del PRI, Alejandro Armenta Mier.

Y ni qué decir del papel que en contra de Zavala jugaron sus “hermanos” de Marín, Valentín Meneses y Mario Montero quienes pactaron con antelación con Rafael Moreno Valle, para evitar caer en desgracia y hundir al entonces candidato del PRI a Casa Puebla.

Rafael Moreno Valle también echó a pelear a los propios integrantes de su equipo, aunque con antelación, ya había tomado la decisión de que el primero en sucederlo fuera Tony Gali y el segundo su propia esposa, Martha Erika Alonso.

Esto ocasionó un choque frontal entre Jorge Aguilar, Eukid Castañón y Fernando Manzanilla, quienes buscaron a toda costa deshacerse de Gali, pero no pudieron, el costo de la división interna pudo haber sido fatal, de no haber sido por la operación política del propio Rafael, quien puso en su lugar a cada uno de estos personajes y Manzanilla terminó expulsado del paraíso morenovallista.

El actual grupo barbosista luce compacto y robustecido bajo la guía del propio gobernador, en el cual confluyen todos y cada uno de los tres personajes elegidos, Olivia, Sergio y José Antonio, ellos saben que son y se deben a la figura del mandatario estatal y que su destino va atado al del propio titular del ejecutivo local.

riva_leo@hotmail.com
Twitter: @riva_leo
Ilustración: Alejandro Medina

diciembre 6, 2022 - 9:35 pm

Por: Ricardo Morales

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