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Un festejo distinto

En más de una ocasión lo hemos dicho: el 2020 fue un año inusual. La llegada de la pandemia vino a cambiar muchas cosas de nuestro día a día. Estoy seguro que las fiestas decembrinas nos han puesto a reflexionar sobre cómo valorar cada segundo que podemos compartir con la gente a la que queremos, así como a agradecer por cada aspecto positivo de nuestro entorno.

​Ahora, más que nunca, la resiliencia se vuelve fundamental para poder superar los retos que tenemos al frente. La capacidad de entender las lecciones de la vida es única para trascender como personas. En muy pocas ocasiones, hablamos de la importancia de nuestro bienestar subjetivo: estas fechas son una buena oportunidad.

​Desde aquí, quiero agradecerles a todas las personas que se han involucrado en la construcción de la Ruta Ciudadana, que parte de la generosidad, la solidaridad y la empatía como pilares para el trabajo en equipo. Nuestros valores siempre nos llevarán a trabajar incansablemente en beneficio de todas y todos, especialmente de quienes más lo necesitan.

​En Puebla la Navidad y el Año Nuevo ocurrieron de forma atípica: la distancia, por el cuidado a los demás, sigue siendo la característica. Creo que el mejor regalo que podemos pedir es la salud de toda la población, tanto la de aquí, como la del resto del Mundo. La llegada de la vacuna nos servirá para ganarle al coronavirus, pero quedarán muchos pendientes por solucionar como la falta de empleo, la protección de los bolsillos familiares, la reactivación económica, entre otros asuntos. Estoy convencido que tenemos la oportunidad de lograrlo.

​Hay que estar muy pendientes de cuáles serán nuestros deseos para el 2021. Por mi parte, tengo claro que pediré un mejor presente y futuro para Puebla. Han sido fiestas distintas. Nos corresponde reflexionar, recordar a quienes han partido y aprovechar el día a día.

Una historia de autonomía

Puebla siempre merece la verdad. Hoy seguimos atravesando por un momento de alta complejidad para millones de familias en México y, por supuesto, en Puebla. El 2021 comenzará con una pandemia que sigue llevando a distintos estados a semáforo rojo.

​Frente a esta situación, todas y todos hemos estado convocados a adoptar la resiliencia frente a la nueva normalidad. Una habilidad que, en el servicio público, es indispensable. En mi caso, representar a las familias poblanas también ha significado la necesidad de tomar decisiones en medio de caminos inciertos, que me han llenado de aprendizajes y de crecimiento personal.

​Uno de los valores que me inculcó mi Padre fue el de la autonomía: que sea la conciencia propia la que dirija los pasos que se dan. Antes decían que estaba huérfano. Hoy afirman lo contrario. Se equivocan quienes buscan inventar, con todo el dolo, que ahora sí hay jefes o varios padrinos políticos en nuestro andar.

​Vamos por partes. Quienes afirman que estamos sometidos, ¿nos han acompañado a algún recorrido o seguido integralmente nuestro trabajo? La respuesta es obvia y evidente: no. Quien afirma tiene la carga de la prueba: hoy no hay más que dichos de quienes pretenden hacerle la chamba sucia a quienes temen a los procesos democráticos.

​Lo verificable está a la vista. La Ruta Ciudadana que impulsamos ha generado comunidades ciudadanas capaces de utilizar herramientas digitales, como las alarmas vecinales de nueva generación, para devolverle la tranquilidad a las colonias poblanas. Ahí sucede lo importante: en las calles, en las unidades habitacionales, en las colonias. Por eso, la verdad debe guiar a todos los vehículos de participación y a quienes toman decisión: hablando se entiende la gente.

​Creo firmemente en la importancia de que la ciudadanía sea la protagonista en construir un mejor futuro. La razón es sencilla: integrar a un equipo ciudadano te hace libre. Ser servidor público significa entender que quien manda es la gente. Ser un ciudadano activo significa estar en función de causas, no de intereses.

​La Ruta Ciudadana que construimos seguirá teniendo la apertura para encontrarse con quienes busquen hacer de Puebla una tierra segura y repleta de oportunidades. Esto se logrará con instituciones capaces de traducir el sentir popular en acciones concretas, que den resultados y soluciones. En ese proceso, como en cualquier otro, la suma de esfuerzos es fundamental.

​El único grupo al que pertenecemos es el mismo que reúne a millones de ciudadanas y ciudadanos: se llama Puebla.

El derecho de petición: pilar de nuestra democracia

Luigi Ferrajoli es uno de los teóricos más importantes de la democracia constitucional, que sostiene la importancia de entender a los derechos humanos como la herramienta más importante de la ciudadanía para lograr su autonomía e imponerse frente al poder público. A partir de esto, la función pública debe estar siempre en función de los derechos y, por lo tanto, el poder público debe garantizarlos sobre cualquier otro objetivo gubernamental.

​En nuestro país, la reforma constitucional de 2011 adoptó esta visión al establecer que la promoción, el respeto, la protección y la garantía de los derechos humanos sean acciones entendidas desde una política de Estado. En este sentido, se abandonó la antigua concepción de que el poder otorgaba garantías individuales a sus ciudadanos para transitar hacia el reconocimiento de derechos que son inherentes a cualquier ser humano: la persona se impuso frente al aparato estatal.

​Más allá de la teoría, hoy la ciudadanía cuenta con mecanismos útiles para que el servicio público atienda sus anhelos y exigencias; una de las más poderosas es el derecho de petición, que se encuentra reconocido en el artículo 8 de la Constitución federal, el artículo 138 de la Constitución poblana, así como en otras disposiciones. A través de éste, cualquier persona puede pedir cualquier cosa razonable ante cualquier funcionaria o funcionario.

​¿Cuál es la ventaja de ejercer el derecho de petición? Que si se presenta por escrito, se deberá entregar una respuesta (también por escrito) que especifique si se puede o no cumplir con la petición. Imaginemos un caso hipotético: en una colonia surge un gran bache que afecta la movilidad y causa daños constantemente a los medios de transporte; una vía idónea para solicitar la intervención de funcionaros será el derecho de petición, que puede presentarse por varias vecinas y vecinos que especifiquen dónde está el bache y la necesidad de que éste se arregle. Debemos destacara que en Puebla el periodo de respuesta es de ocho días hábiles.

​La articulación de esfuerzos puede lograr grandes resultados. Utilizar los derechos para la transformación de realidades es un imperativo de nuestra democracia. El servicio público significa justo eso: quienes ocupamos un cargo somos empleados de la gente. Las y los que mandan están en las Colonias y en las Unidades Habitacionales.

El PAN y la oportunidad que tiene en Puebla

Rumbo al proceso democrático más grandes de la historia moderna de nuestro país, Acción Nacional tiene una gran oportunidad por delante. Nuestro partido cuenta con las mejores condiciones: nos hemos consolidado como la primera fuerza de oposición, tenemos una intención del voto que nos hace altamente competitivos en todo el territorio nacional y, sobre todo, contamos con una destacada militancia.

​En Puebla, la ciudadanía elegirá 15 diputaciones federales, 41 diputaciones locales (26 de mayoría relativa y 15 de representación proporcional) y 217 planillas para los ayuntamientos. Esto significa que las familias poblanas definirán a quienes administrarán los gobiernos más cercanos a sus comunidades, así como a quienes impulsarán las leyes sobre las que se construya el presente y se viva el futuro. Sin duda, se avecina un momento fundamental.

​El panismo poblano está llamado a la unidad para poder caminar con determinación y sin distracciones. Soy un convencido de que el proyecto es más grande que las personas: existe un anhelo ciudadano que abraza y reconoce los resultados de los gobiernos de Acción Nacional, que debe recordarnos la importancia de trabajar en equipo y de concentrarnos en las ideas.

​Definirnos como demócratas implica asumir la pluralidad y la inclusión como principios básicos de la vida pública. Para recuperar el ambiente de festejo en el PAN, estamos convocados a convertir nuestras diferencias en fortalezas: la pluralidad de opiniones necesita traducirse en propuestas, pero nunca en disputas personales.

​Las elecciones del 2018 fueron un mar de aprendizajes para todas y todos. El presente nos llama a caminar con al frente en alto y recordar que Acción Nacional es y seguirá siendo el partido que logró la transición democrática en Puebla. Las sombrillas albiazules siguen recorriendo las calles de la mano de ciudadanas y ciudadanos que recuerdan el anuncio de aquella emocionante noticia: ¡Ganó la gente! Hoy podemos volver a creer.

Fortalecer la economía familiar

En conferencia de prensa del 20 de noviembre de 2020, el subsecretario Hugo López-Gatell informó que el repunte de Covid-19 en nuestro país durará hasta el mes de marzo de 2021. Esto significa que las medidas para el control de pandemia seguirán vigentes y sus consecuencias seguirán a la vista, especialmente para las familias más necesitadas.

​La dimensión de la emergencia sanitaria es mayúscula: a nivel internacional, se han sumado casi 58 millones de contagios y 1,377,395 defunciones; en nuestro país, hemos superado el millón de contagios y las cien mil defunciones, según el reporte de la Secretaría de Salud del 22 de noviembre de 2020. Sin duda, cada cifra acumulada representa una historia dolorosa, que se enfrenta a servicios de salud y a retos económicos.

Ahora, más que nunca, la función pública debe estar encaminada a promover el bienestar entre la población. El escenario es incierto: el Banco Mundial ha advertido que el nivel de crecimiento económico podría no llegar a ser el mismo que se tenía antes de la pandemia, mientras que el INEGI ha reportado que el ingreso de más de 32 millones de mexicanas y de mexicanos no les alcanza ni para lo básico.

​Como diputado creyente de los Derechos de Nueva Generación, promoví una reforma constitucional para Garantizar el Derecho al Ingreso Mínimo Vital en Puebla: en otras palabras, que las familias poblanas más necesitadas recibieran una cantidad económica mensual, en tanto se superan las externalidades ocasionadas por la pandemia. Ahora, buscaremos que este esfuerzo se acompañe con una nueva iniciativa, que presente una ley que busque la protección de la economía familiar y popular en medio de una pandemia.

​Sé que los retos son mayúsculos, pero las soluciones pueden alcanzarse en equipo.

Definir para construir

Estamos por cumplir un año de haber conocido los primeros casos de contagio del nuevo coronavirus. Era muy difícil imaginar que el Mundo entero detendría su andar para buscar salvar vidas frente a un enemigo silencioso, que invadió millones de hogares y afectó millones de bolsillos. En un ritmo acelerado, la política se vio obligada a fortalecer su sentido humano, que tanta falta le ha hecho.

​Frente a esto, hay un llamado que convoca a quienes representamos a la gente: definir nuestras causas para construir coincidencias. La razón es muy sencilla: el servicio público debe estar encaminado a sacar adelante a la sociedad y evitar cualquier tipo de colapso. ¿Cómo hacerlo? En principio, conformando equipos sólidos que sean capaces de innovar, a partir de coincidencias éticas, y de superar diferencias innecesarias.

​Sostengo que la pandemia es un recordatorio permanente de que los liderazgos públicos deben estar enfocados en crear soluciones, en tener apertura y en dejar atrás el código de conducta de la vieja política. Tanto en México, como en Puebla, es inútil apostarle al combate de grupo; es tiempo de que mediante las ideologías y los proyectos se busque el apoyo de la ciudadanía. En otras palabras: hoy la gente exige respuestas concretas frente a la realidad que vivimos.

​Desde mi trinchera, asumo que la definición política es indispensable para consolidar una Ruta Ciudadana. Siempre he dicho que en equipo se obtienen mejores resultados, por lo que pondré todo mi esfuerzo en impulsar causas desde la militancia humanista: aquella capaz de poner a la persona en el centro del debate público en medio de una emergencia internacional sin precedentes.

Seguir enfrentando a la pandemia

La pandemia del coronavirus no ha terminado. Existen múltiples ejemplos sobre la gravedad de los rebrotes, que ya han ocasionado nuevos confinamientos como los decretados en Francia e Inglaterra. El escenario nacional sigue siendo complejo: la Secretaría de Salud del Gobierno de México informó que, para el corte del domingo 8 de noviembre, nuestro país cuenta con 967,825 casos totales y las defunciones por COVID-19 esta cerca de los 100,000; situación que se vuelve compleja con el regreso de Chihuahua y Durango al “semáforo rojo” por el aumento sostenido en sus números de contagios.

​Como ya hemos podido constatar, las medidas extraordinarias para contener el avance del coronavirus tienen repercusiones importantes para la economía familiar, las circunstancias laborales y el desarrollo de las actividades cotidianas. Desde los primeros momentos de la pandemia en nuestro país y nuestro estado, he insistido en el Congreso del Estado de Puebla en contar con una comunicación eficaz con nuestros gobiernos locales para rediseñar las condiciones financieras y dirigir los recursos a las áreas prioritarias: el sistema de salud (resolver necesidades operativas, tecnológicas y de coordinación), los bolsillos de poblanas y poblanas (impulsar el bienestar con medidas como el ingreso mínimo vital), la protección de los empleos (programas de impulso a los sectores productivos), entre otros.

​La razón de insistir en una estrategia robusta de contención económica está en los indicadores que sugieren que el Producto Interno Bruto de nuestro país será del -9.8% para 2020, mientras que el 2021 arroja una leve recuperación del 3.4%. Números que se materializan en la complejidad del día a día en establecimientos como los mercados de Puebla, que he podido recorrer constantemente y en los que he escuchado un sinfín de testimonios. Las necesidades son latentes: no sólo apremian mejores condiciones en la infraestructura de los mercados, sino que se requiere fortalecer el diálogo con comerciantes para generar acciones específicas para cada establecimiento.

​Si debemos aprender una lección es que cada segundo cuenta para enfrentar la pandemia. El reporte del 5 de noviembre de la Secretaría de Salud de nuestro estado nos habla de 38,281 casos positivos, que nos siguen colocando en un semáforo amarillo, que debe aspirar a llegar a verde. La cooperación de la ciudadanía y la cooperación institucional podrán sacarnos adelante para que no existan nuevas afectaciones a la población, sino que el regreso a la nueva normalidad signifiquen nuevas oportunidades de crecimiento y bienestar.

Puebla y el derecho a la movilidad

Durante el pasado martes 13 de octubre, la Cámara de Diputados aprobó una reforma que reconoce en el artículo 4 de la Constitución federal el derecho a la movilidad en condiciones de seguridad vial, accesibilidad, eficiencia, sostenibilidad, calidad, inclusión e igualdad.

De igual forma, este Decreto pretende facultar al Congreso de la Unión para que expida una ley general en materia de movilidad y seguridad vial: esto significará que toda la República Mexicana contará con una reglamentación compartida en la materia, así como que todos los congresos estatales deberán adecuar su legislación local.

​Sin lugar a duda, se trata de un asunto prioritario para Puebla, México y el Mundo. La urbanización acelerada apareja un sinfín de retos para garantizar condiciones dignas de vida: según datos de la Organización de las Naciones Unidas (en adelante “ONU”), para el 2050 la población urbana se duplicará a nivel internacional.

Por su parte, el Consejo Estatal de Población informó que en Puebla se ha acelerado la transición de lo rural a lo urbano: tan sólo en el periodo 2010 – 2017, el número de ciudades pasó de 38 a 41, que reunían hasta el 2017 a 3.31 millones de personas (casi la mitad de nuestra población).

Aunado a esto, el fenómeno urbano de nuestra entidad se acompaña de una tendencia de crecimiento población que, según la Secretaría de Gobernación, alcanzará los seis millones cuatrocientos ochenta y un mil quinientos treinta y seis habitantes en 2020.

​¿Qué representa esta situación? Un reto mayúsculo para generar entornos urbanos capaces de responder a la demanda de movilidad con reglas, condiciones y servicios óptimos. Por eso, en sintonía con la Nueva Agenda Urbana de la ONU, el pasado 12 de marzo ingresé, con el acompañamiento de legisladoras y legisladores de todas las fuerzas políticas, una iniciativa al Congreso del Estado para reconocer el derecho a la movilidad en nuestra Constitución y, de esta forma, generar bases para la formulación de una nueva legislación.

​Los derechos de nueva generación deben servir como puntos de consenso. El Congreso federal ha dado el primer paso, ahora las y los representantes populares en Puebla debemos garantizar ciudades habitables a todas y cada una de las familias poblanas.

La ruta ciudadana: estar del lado correcto

México atraviesa por momentos complejos en la política, la economía y lo social. Desde 1997, cuando el partido hegemónico perdió la mayoría parlamentaria, la ciudadanía ha podido contrastar proyectos, ideas y propuestas en condiciones de pluralidad. La propia Presidencia de la República ha sido ocupada por tres partidos políticos distintos y, actualmente, el Congreso de la Unión cuenta con representación de 8 fuerzas políticas, mientas que el Congreso del Estado cuenta con 10.

​Sin embargo, las instituciones públicas se encuentran constantemente cuestionadas, tanto por las investigaciones que se han realizado, como por sus resultados y su desempeño. Una encuesta de El Universal, realizada en 2019, detalla que las instituciones privadas como la familia cuentan con el 87.3%: la ciudadanía cree en la ciudadanía, no en los vehículos electorales.

​Otro ejercicio estadístico útil es el de la encuestadora Mitofsky, que publicó su estudio “México: confianza en instituciones 2019”: las universidades cuentan con la mayor calificación (7.3). De nuevo: el ámbito privado supera por mucho a lo público.

​¿Existe una explicación razonable para esto? Sin duda. Se trata de un sinfín de prácticas y dinámicas que han lastimado la confianza ciudadana y que, pese a las mediciones, no han ocasionado cambios drásticos en buena parte de quienes hacen política.

​En Puebla seguimos viendo a aspirantes políticos buscando candidaturas con acuerdos de las cúpulas, comprando voluntades y repartiendo puestos sin tenerlos. A algunos los vemos en videos, pero no en las calles. En plena emergencia sanitaria, hubo quien sigue prefiriendo guardarse, en lugar de estar donde se les necesita: con las familias poblanas, que son las más afectadas por el coronavirus. Hay quienes buscan convencer desde las reuniones de café.

​En nuestro caso, entendemos que, frente a este escenario, la única ruta es la ciudadana. Han sido tantos recorridos, tantos testimonios y tanto trabajo en equipo, que tenemos claro que el trabajo coordinado con poblanas y poblanos de a pie nos permitirá construir proyectos y alternativas viables. Se trata de articular las voces y las causas para hacer de Puebla una ciudad ejemplar, que cuente con las vías indicadas para responder y resolver oportunamente las solicitudes y demandas de la gente.

​En los mercados, en las colonias afectadas por la violencia, en las comunidades que buscan revivir las áreas verdes, en las unidades habitacionales y en cada punto de nuestra Puebla, la ciudadanía ha puesto el ejemplo. Lo que hoy necesitamos es una ruta que viva y conviva con el día a día: las estrategias de siempre ya están en desuso. Al tiempo.

Participar para transformar

Recientemente, la Suprema Corte de Justicia de la Nación decidió avalar una solicitud de consulta popular, que pretende vincular a la ciudadanía con el fortalecimiento de la integridad en el servicio público. Como cualquier otra determinación, ésta fue reconocida por unos y criticada por otros. Más allá de esto, quienes participamos en la vida pública debemos tomar nota del momento por el que atravesamos, que convoca a la articulación de esfuerzos para la transformación de realidades.

​En Puebla no existe una ley en materia de participación ciudadana: esto es un pendiente que debemos resolver las diputadas y los diputados. Sin embargo, en medio de los informes de resultados, queda claro que existen herramientas y estrategias que nos permiten incidir e involucrar a la gente. Pongo como ejemplo el esfuerzo que hemos realizado para instalar alarmas vecinales, que han permitido generar una comunidad digital en Puebla: familias más seguras e interconectadas con el Deri y el C5. Otro ejemplo claro es el acompañamiento que hemos realizado con comerciantes de los mercados de Puebla, que han vivido en primera fila las consecuencias económicas de la pandemia; asistir y escuchar sus experiencias nos permite diseñar soluciones compartidas (en las que todas y todos participamos).

​Aunado a lo anterior, debemos reconocer la importancia de las instancias institucionales, que desde mi punto de vista deben tener mayor incidencia. El Comité de Participación Ciudadana de Puebla es un organismo que se ha propuesto para este año promover la honestidad pública en el sector público y privado, informar a la ciudadanía y generar condiciones de apertura en las administraciones de nuestro estado. Todo esto es positivo: ahora corresponde ampliar la agenda de justicia cotidiana y, de esta forma, hacer de la participación una ruta democrática en constante crecimiento.

​Rumbo al próximo proceso electoral, debemos recordar que las determinaciones que se tomen en las instituciones repercuten en el sentir de la gente. El escenario ideal será de una amplia participación y confianza. ¡Sé puede!

La nueva gestión ciudadana: derechos y servicio público

En los últimos días se ha iniciado un intenso debate sobre los mecanismos de participación ciudadana. La Suprema Corte de Justicia de la Nación, en una votación dividida, decidió aprobar la solicitud de consulta popular planteada por el presidente Andrés Manuel López Obrador. Más allá de los alcances mediáticos de esta decisión, el consenso entre ministras y ministros fue generar puentes sólidos entre la ciudadanía y las responsabilidades administrativas de servidores públicos.

Considero que justo ése debe ser el punto de partida para promover un nuevo modelo de gestión ciudadana: que los derechos sirvan para constituir una rendición de cuentas activa. Como Diputado Sin Partido sé que la organización apareja más y mejores resultados, tal y como se ha demostrado con la instalación de alarmas vecinales que no sólo generan una comunidad digital, sino que cierran la brecha entre funcionarios de seguridad pública y vecinos.

Ahora lo que compete es ejercer colectivamente derechos, como el de petición que está reconocido por la Constitución Federal y que obliga a servidores públicos a responder oportunamente a cualquier solicitud: desde tapar un bache, hasta colocar luminarias para caminar con tranquilidad. El uso inteligente de este derecho, que también es una herramienta ciudadana poderosa, podría ser capaz de terminar con un viejo modelo de gestión pública para dar pie a una vigilancia permanente de la ciudadanía sobre la forma de gobernar.

De igual forma, el derecho de acceso a la información nos permite ampliar nuestro conocimiento sobre cualquier asunto de interés público: en qué se invierte el dinero, cómo funciona el gobierno o en qué se ha hecho para atender un tema concreto. Una caja de cristal que nos permita observar cada paso, cada decisión. Esto, por supuesto, nos lleva a un tercer derecho de nueva generación: el derecho a una buena administración pública.
Hoy en México contamos con un sistema único de responsabilidades administrativas, que en gran medida necesitan del impulso ciudadano para denunciar y señalar cualquier actividad que pudiera resultar ilícita: las contralorías, sólo por mencionar un ejemplo, requieren comunicación permanente con la ciudadanía.

Seguiremos trabajando para que la #RutaCiudadana garantice apertura e integridad. Las poblanas y los poblanos merecen gobiernos impecables.

Caso Tehuacán: cumplir con la Constitución

En los últimos días, el Congreso del Estado de Puebla aceleró los trámites para la desaparición del Ayuntamiento de Tehuacán. Esto significa destituir a quienes integran el Cabildo del Municipio para integrar un Consejo Municipal que asuma funciones y continúe con los deberes gubernamentales. Como puede notarse, esta decisión es compleja y, por lo tanto, extraordinaria. Se trata de una facultad que tenemos las diputadas y los diputados que debe ejercerse con la mayor responsabilidad y en pleno respeto de los valores constitucionales.

​En el debate que sostuvimos en el Pleno durante el 21 de septiembre de 2020, argumenté que mi voto no podría acompañar al de la mayoría por una razón fundamental: el Congreso no contaba con las condiciones jurídicas para aprobar el Dictamen que busca desaparecer al Ayuntamiento de Tehuacán. ¿Qué sostiene esta afirmación? En principio, que el Ministro Javier Laynez Potizek concedió una suspensión para que el Poder Legislativo de Puebla no ejecutara resolución alguna en la materia. Esto nos lleva a un segundo argumento: más allá del planteamiento de plazos, aprobar el Dictamen significaba tomar una decisión sin considerar la sentencia que llegue a emitir el Máximo Tribunal, que podría darle la razón al Municipio e invalidar todo el procedimiento realizado en el Congreso.

​Sé que en Tehuacán existen condiciones que requieren soluciones urgentes: de eso no hay duda. Sin embargo, cualquier democracia constitucional debe generar dinámicas armónicas entre la mayoría político-institucional y los órganos de control constitucional. Todas y todos coincidimos en que la ciudadanía de Tehuacán merece un gobierno de primera, como el resto de la población poblana; no obstante, los procedimientos y formalidades garantizan la racionalidad del poder, por lo que su cumplimiento necesita considerarse un deber ético.

​Es por esto que creo que la toma de decisiones debe promover el bienestar de Puebla con principios y valores sólidos. La política tiene que estar en plena sintonía con las causas ciudadanas, que nos llaman a ser respetuosos de la Ley y de nuestras convicciones. Los proyectos que impulsemos deben ir más allá de coyunturas: se trata de anclas ideológicas que nos mantienen firme en los puertos correctos.

​En todo momento, seguiré defendiendo la autonomía municipal, el respeto a la legalidad de la totalidad de quienes integran el servicio público, así como la apertura parlamentaria. Sólo en esas condiciones podremos fortalecer nuestra democracia en lo local y poner ejemplo en lo nacional.

Construir la ruta ciudadana

En cada rincón de nuestra ciudad, he escuchado el anhelo de cientos de familias de contar con mayores oportunidades y con calles en las que se pueda caminar con tranquilidad. Están en lo correcto: la Ciudad de Puebla es única, particular y dinámica. Entender esto permite entregar buenas cuentas.

​El pasado jueves 10 de septiembre, rendí un Segundo Informe Ciudadano en medio de una pandemia que ha venido a modificar muchos aspectos de nuestra vida: desde la forma de saludarnos, hasta la forma en la que interactuamos. Ahí pude rendir cuentas y anunciar resultados. La razón es sencilla: nos hemos dedicado a innovar y consolidar nuevas formas de tomar decisiones.

​Este aspecto es fundamental para nuestro proyecto. Creemos que ha llegado el momento de que nuevas generaciones tomen las riendas de la ciudad. La ciudadanía pide nuevas visiones, caras y propuestas que sean capaces de, entre otras cosas, utilizar la tecnología para mejorar el día a día de la gente.

​Una y otra vez, la vieja política ha salido a pedir la confianza de poblanas y poblanos. El resultado ya lo conocemos. Hay agendas que han tomado su rumbo y que no pueden detenerse como la garantía de derechos de nueva generación, la participación ciudadana o la generación de comunidades digitales.

​Como defensor y promotor de este Relevo, sé que nuestra militancia debe ser ciudadana y nuestro esfuerzo debe ser de tiempo completo. Los grandes retos como la recuperación de la paz, la erradicación de la corrupción o la construcción de sociedad igualitarias, se superarán con alternativas que marquen distancia de los errores de quienes siempre han ocupado las sillas.

​Estamos próximos a arrancar el último tramo de la Legislatura del Congreso de Puebla. Más allá de formalismos, este momento es importante porque da la oportunidad a diputadas y diputados de ponerse al corriente. Frente a la emergencia, necesitamos soluciones como el Ingreso Mínimo Vital o el fortalecimiento de nuestro sistema de salud. Hay pendientes que deben escapar de las agendas partidistas y resolverse desde las prioridades ciudadanas. Nuevos enfoques, nuevas generaciones.

Ingreso Mínimo Vital: la oportunidad de salir adelante frente a la pandemia

La pandemia exhibe algo más que un problema de salud pública: sus consecuencias han permeado en los bolsillos de millones de familias en el Mundo y, por supuesto, en la economía internacional. Esto se debe a las condiciones extraordinarias en las que hemos tenido que relacionarnos; el distanciamiento social, así como el freno en las actividades de distintos sectores productivos, han dado como resultado una emergencia económica de alto impacto.

Según datos del Banco Mundial, 100 millones de personas serán empujadas a la pobreza extrema en el Mundo y más de 30 millones de personas serán expulsadas de las clases medias en América Latina. De hecho, nuestra región tiene un pronóstico poco alentador: la Comisión Económica para América Latina y el Caribe ha estimado que las personas latinoamericanas en situación de pobreza pasen de 185 a 200 millones, así como de 67.4 a 90 millones en pobreza extrema.

Por supuesto que México y Puebla no escapan de esta realidad: no sólo las condiciones macroeconómicas han sido difíciles, que han llevado a tomar medidas de reactivación económica en los tres ámbitos de gobierno, sino que hemos podido ser testigos de la transformación del día a día de la ciudadanía. Por eso, decidí impulsar una reforma constitucional para reconocer el derecho al ingreso mínimo vital en Puebla.

¿En qué consiste el Ingreso Mínimo Vital? En que cada persona vulnerable frente a la emergencia sanitaria y económica, pueda recibir una transferencia de dinero mensual que le permita salir adelante y cubrir gastos urgentes. ¿Esto sería permanente? En principio, únicamente aplicaría para enfrentar la pandemia, aunque la propia CEPAL ha recomendado analizar la viabilidad de que sea un esquema permanente.

La cantidad de dinero tendría que fijarse en función de nuestra propia realidad, por lo que el Congreso debe ir paso por paso: primero el reconocimiento del derecho en nuestra Constitución, después una ley para su aplicación. En gran medida, esta propuesta está en sintonía con iniciativas de legisladores federales de distintos partidos. Entonces, ¿por qué proponerla en Puebla? Simple y sencillamente porque las familias poblanas no pueden esperar a que el Congreso federal se ponga de acuerdo. Aquí se necesitan apoyos inmediatos.

Tengo la convicción de que podemos salir adelante. Ya lo hemos hecho; ésta no será la excepción. De que se puede #ChePuede

Más allá de la Ley de Educación: un Congreso sin partido

La democracia es algo más que elecciones: es un estilo de vida como lo establece la Constitución. Esto significa que hay un conjunto de principios y valores que deben regir el debate público: el entendimiento de que la sociedad es plural y que en ésta conviven múltiples opiniones y preferencias, la necesidad de garantizar mecanismos de inclusión y, por supuesto, la obligación de tomar las decisiones más relevantes con amplios procedimientos deliberativos.

La deliberación pública busca construir consensos desde el intercambio robusto de argumentos con múltiples participantes. Por esta razón, a nivel nacional e internacional ha avanzado la agenda de apertura gubernamental, que nos enseña que la sociedad y la clase política deben tener mayores canales de comunicación. Esto fortalece la legitimidad en asuntos de alta trascendencia, como lo es la Ley de Educación del Estado de Puebla, que ha sido cuestionada por aspectos de origen: la forma en la que se debatió y se procesó.

En general, considero que los alcances de la Ley de Educación de nuestro estado son cuestionables porque no hay un entendimiento compartido sobre los alcances jurídicos de ésta. Por un lado, existen voces que argumentan violaciones a derechos humanos fundamentales, mientras que también hay participantes que sostienen la validez de distintas disposiciones.

Considero que un error fundamental en este debate ha sido el análisis basado en consideraciones estrictamente partidistas y, por lo tanto, electorales. Lo relevante debería ser que en el Congreso del Estado tuviéramos un espacio idóneo para atender las preocupaciones de la sociedad civil y definir si es necesaria la modificación de la nueva ley. Herramientas hay, como la iniciativa que presenté para lograr este objetivo.

Se venció el plazo legal para poder presentar una controversia constitucional. Desde mi punto de vista, este medio de control es útil, pero su construcción debe articular posicionamientos de una diversidad de legisladoras y legisladores. Lamento mucho que el intento de presentar este recurso haya replicado los mismos vicios criticados: en mi experiencia, me solicitaron la firma al cuarto para la hora límite. No hubo un esfuerzo colectivo, sino un intento político.

La Constitución escapa de coyunturas: su defensa debe partir de la aplicación de sus valores. Por eso creo que hay opiniones, como la de mi amigo Enrique Núñez, que deben ser más exhaustivas en su análisis. Aún hay caminos viables, como el de la reforma a la Ley: no vamos a quitar el dedo del renglón.

Al Congreso le conviene no tener partido, para que sus decisiones sean objetivas y democráticas. Muchos que siguen usando lentes con graduación del pasado, tienen que acostumbrarse a un Diputado Sin Partido.

La Ley de Educación: un pendiente democrático

Desde el pasado 19 de mayo, entró en vigor la nueva Ley de Educación de Puebla. Una nueva disposición que ha dado mucho de qué hablar a nivel nacional y, por supuesto, en nuestro estado. La razón es sencilla: grupos de la sociedad civil organizada, así como el Consorcio Universitario, demandaron al Congreso del Estado mayor apertura en el debate de esta Ley para atender sus planteamientos y preocupaciones; sin embargo, el proceso fue apresurado y no contempló acciones contundentes de Parlamento Abierto.

Esta Ley se ha convertido en algo más que una causa ciudadana. ¿A qué me refiero? A que se ha puesto en debate el contenido democrático del día a día de nuestro Congreso del Estado: no sólo por la dinámica entre quienes somos diputadas y diputados, sino por la capacidad de incidencia de la sociedad poblana en nuestras decisiones. Se ha normalizado, hasta un punto crítico, el monopolio de los partidos políticos para tomar las decisiones más importantes.

La Ley de Educación hoy es un símbolo que representa dos visiones de democracia: una reducida a los números, otra que se expande a la deliberación, la inclusión y el debate amplio. La fuerza contra la razón.

Por eso es importante que las diputadas y los diputados realicemos una enmienda a la Ley que, con un claro sentido de urgencia, convoque a todas las personas interesadas a debatir propuestas para eliminar vaguedades jurídicas, que hoy representan estados de incertidumbre. Esto me ha llevado a presentar, desde el pasado 29 de mayo, una iniciativa de reforma, que atiende las principales preocupaciones educativas.

Quienes integramos la Legislatura tenemos que ser el conducto del sentir ciudadano. En el tema educativo, se exigen soluciones eficaces y oportunas: la política de los partidos ya tuvo su tiempo, así que tenemos que poner manos a la obra.

Más allá de las caretas: cuidar a quienes nos protegen

La salud es un derecho humano: así está reconocido por el artículo 4 de la Constitución federal, así como por diversos tratados internacionales. Se trata de uno de los derechos más importantes para cualquier sociedad; la razón de esto es sencilla: nuestro bienestar, tanto físico, como mental, se entiende como una necesidad básica, que una vez que es garantizada nos permite realizar nuestros proyectos de vida en condiciones de libertad. En resumen: la salud es indispensable para el futuro de cualquier persona.

​La pandemia que vivimos nos deja muchas lecciones. Hay que decirlo: una de las más importantes es la de la solidaridad. Quedarnos en casa, hacer llegar apoyos e instrumentos a quienes más lo necesitan, exigir rendición de cuentas a las autoridades responsables de contener esta emergencia de salud pública, son algunos ejemplos de cómo podemos protegernos entre ciudadanas y ciudadanos.

​Otra lección importante es la evidente y urgente necesidad de fortalecer nuestro sistema de salud pública; día con día se reportan casos de familias alarmadas por la hospitalización de algún familiar, día con día son más los hospitales que anuncian haber llegando a su capacidad máxima. Esto tiene una explicación: según el Panorama de Salud 2019 de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, “México ocupa el último lugar entre los miembros de la OCDE en lo referente a la inversión sanitaria promedio por ciudadano. En términos porcentuales, México invierte aproximadamente el 71% menos que otros países”. El mismo estudio arroja otro dato preocupante: “Las familias tienen un gasto de bolsillo en salud promedio que llega hasta el 40% de sus ingresos y del 100% de citas médicas canceladas o retrasadas el 75% corresponde a personas con menos recursos económicos”.

​Esta falla en la asignación de recursos impacta severamente en los insumos con los que cuenta el personal de la salud. Este hecho ha generado un sinfín de donaciones de cubrebocas, caretas, guantes, bastas, entre otros. Sin embargo, existen casos en los que se entregan materiales que no cubren con la calidad y características necesarias para proteger al personal de la salud frente al virus Covid-19.

​En nuestro caso, hemos realizado una investigación sobre qué materiales son los indicados para donar caretas, lo que nos ha permitido entregar varias de éstas elaboradas con grafeno (un carbón tan fuerte como el acero, muy similar a un chaleco anti-balas, que se usa en en muchos industrias). Actualmente, hemos visitado 8 instituciones de salud pública en Puebla: Hospital IMSS de La Margarita; ISSSTEP; Hospital del Norte; Hospital del Sur; Hospital para El Niño Poblano; Hospital de Traumatología y Ortopedia; 6/o Regimiento Blindado de Reconocimiento de la Zona Militar y la noble institución Cruz Roja Puebla.

Nuestra meta es entregar 1,350 caretas protectoras con grafeno, hecho que se inscribe en una diversidad de propuestas y acciones que hemos presentado en el Congreso del Estado para prevenir, atender y contener las consecuencias de esta pandemia. Nuestra responsabilidad es cuidar a quienes nos protegen. #NoBajesLaGuardia

Cuidar a quienes nos protegen

La salud mental es un derecho humano: así ha sido reconocido a nivel internacional y por la jurisprudencia nacional.

​En el presente, las problemáticas en esta materia han escalado y ocupado un importante espacio en el debate público. El incremento consecutivo de las tasas de suicidio, ansiedad y depresión, han convocado a la realización urgente de esfuerzos gubernamentales para contener y resolver esta crisis de salud pública.

​Los factores que inciden en este fenómeno son muchos, pero destacan aquellos que se refieren a factores estructurales como el estrés cotidiano, la desigualdad (incluida la pobreza) y condiciones de vulnerabilidad.

​Esto ha provocado que la Organización Mundial de la Salud convoque a la comunidad internacional a emprender medidas para garantizar la salud mental de la población en el contexto de la nueva pandemia y, en específico, al personal de la salud. Las razones son evidentes: según la ex Directora del Instituto Nacional de Psiquiatría, María Elena Medina Mora, gracias a la experiencia de China, se observan síntomas de estrés en un 74% de trabajadoras y trabajadores del sector, depresión en la mitad, ansiedad en el 45% e insomnio en un 13%.

Una situación que tenemos que visibilizar y que amerita soluciones urgentes. Se trata de cuidar a quienes nos protegen y evitar que se generen lesiones morales que violenten su bienestar subjetivo. Como lo ha explicado Neil Greenberg, profesor del King’s College de la ciudad de Londres, la garantía de la salud mental requiere de acciones concretas como protocolos y reglas, especialmente para aquellas personas que padecen un trastorno mental o se encuentran en una situación vulnerable. Además, hay que hacer énfasis especial en el personal de salud tiene que tomar decisiones difíciles desde el punto de vista ético, cómo los proceso de admisión del hospital, incluso a quién le es asignado un respirador.

​Sé que la salud mental es un asunto de atención urgente. Por eso, desde el Congreso del Estado, exhorté oportunamente a la Administración Pública a atender todas las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud en materia de salud mental bajo el contexto del COVID-19, especialmente la que se refiere a la atención psicológica para el personal médico y sus familiares. Reconozco que el Gobierno del Estado ha avanzado en la materia con la apertura de una línea telefónica para la ciudadanía que requiera apoyo emocional; no obstante, debemos ir más allá y brindar atención especializada.

​Este tema debe ocupar una agenda prioritaria en Puebla. Por eso seguiré impulsando medidas para lograr un sistema legislativo capaz de garantizar el derecho a la salud, que cuente con medidas específicas para quienes lo requieran.

Estar en sintonía: Ciudadanía frente al coronavirus

El coronavirus sigue avanzando en nuestro país. Estamos próximos a la inauguración de la Fase III y esto querrá decir que nuestro sistema de salud estará trabajando a marchas forzadas. El personal médico requerirá de respaldo financiero, administrativo y social, para poder atender a cada persona que ingrese a los hospitales de nuestro país. Para el 5 de abril, la Secretaría de Salud federal nos informaría más de 2 mil casos confirmados y 94 defunciones: la estimación es que estos números sigan una tendencia al alza durante un tiempo considerable.

​Sin embargo, la pandemia también ha probado la fragilidad de la economía internacional y, por supuesto, ha exhibido profundas desigualdades. Tan sólo en Puebla, las familias cuentan con una preocupación legítima, que se refiere a conservar sus empleos, mantener sus negocios y generar ingresos.

​En gran medida, hubo quienes apostaron a la intervención del Presidente de la República para emitir su Plan de Reactivación Económica. Después de la conferencia de ayer, el resultado fue la caída de nuestra moneda nacional y la cotización del dólar en 25.75 pesos mexicanos.

​Vendrán muchos retos para la ciudadanía, que tendremos que superar con respaldo permanente entre nosotros. La pandemia debe ser un llamado a reencontrarnos y a hacer de la empatía un valor activo.

​Tenemos en nuestras manos la protección del futuro. Esto significa cumplir con lo que nos toca en lo individual, como permanecer en casa o seguir las medidas recomendadas, como usar cubrebocas y gel antibacterial.

​Pero, también tenemos un llamado a la acción comunitaria: a entender que nuestra responsabilidad ética va más allá de las cuatro paredes en las que habitamos. Hoy es momento de nivelar la balanza: apoyar al de al lado, que tal vez estará en apuros económicos; cooperar con comida a quienes pudieran necesitarlo; en su caso, promover la estabilidad laboral de quienes participen en las actividades económicas de las que formamos parte, entre otros aspectos. Acciones más allá de nuestra esfera personal.

​Frente a la ausencia o las restricciones gubernamentales, tenemos que estar a la altura. Es nuestro momento para salir adelante. Sé que podremos.

Proteger al personal de salud: una cuestión de principios

El ritmo de transmisión de la pandemia del Covid-19 se acelera: así lo ha afirmado la Organización Mundial de la Salud. En nuestro país, estamos por alcanzar los 1,000 casos confirmados, por lo que el subsecretario Hugo López-Gatell ha anunciado el inicio de la “Fase II”, que se acompaña de medidas para promover que la ciudadanía se quede en su casa y, de esta forma, aplanar la curva de transmisión. El objetivo es claro: no saturar las instituciones de salud de nuestro país.

Sin embargo, en las conferencias de prensa vespertinas hemos podido escuchar, una y otra vez, que los esfuerzos realizados no impedirán que el sistema de salud atraviese por una situación compleja y complicada, que en gran medida tendrá que se afrontada por médicas, médicos, enfermeras y enfermeros. Con honestidad, aunque la pandemia trascienda de los hospitales, en estos encuentra su epicentro. Por eso es fundamental la protección del personal de la salud: sus necesidades deben traducirse en soluciones.

Lamentablemente, nos hemos enterado que existen indicios de que un fallecido por Covid-19 en nuestro estado era camillero de una institución de salud privada, que intervino en la atención de personas contagiadas por el nuevo virus. Esta situación, además de lamentable, debe servir como recordatorio urgente y contundente de las estrategias que deben emprenderse de forma inmediata.

Como lo he reiterado, desde el 2 de marzo de este año, antes de que llegáramos al punto de inflexión de la tasa de contagios, presenté un punto de acuerdo en el Congreso del Estado, que en uno de sus resolutivos proponía realizar un diagnóstico urgente de las necesidades de los centros de salud en Puebla para que, de esta forma, pudieran tomarse las medidas administrativas y presupuestales correspondientes. A pesar del rechazo a debatir esta propuesta, insistí en establecer un mecanismo estatal que, entre otras cosas, atendiera las necesidades del personal de la salud como un asunto prioritario cuando se declare una pandemia.

Una y otra vez, insistiré que este asunto debe escapar de cálculos electorales. Cuidar la salud es cuidar el futuro de Puebla. Por eso, desde este medio, invito quienes integran el servicio público, así como los sectores social y empresarial, a que promovamos medidas para que todo el personal de la salud tenga sus necesidades cubiertas: equipo, protocolos, respaldo financiero, información útil… es nuestra responsabilidad.

Puebla frente al coronavirus

El avance del coronavirus en el mundo se está acelerando: así lo sostiene la Organización Mundial de la Salud (en adelante “OMS”), que reportó que tan sólo en 67 días, desde el primer caso reportado de COVID-19, se alcanzaron los primeros 100 mil contagios; 11 días para los 200 mil y sólo cuatro días para los 300 mil. En resumen, para el 23 de marzo existen 332,930 casos confirmados y 14,510 fallecimientos relacionados con el nuevo virus.

​Esta situación ha llevado a diferentes países a tomar medidas extraordinarias para proteger a sus poblaciones y contener el impacto negativo sobre la economía. Italia, país con más de 59 mil casos y 5,400 muertes, ha desplegado a elementos de seguridad, ha restringido el acceso a parques y las caminatas largas y, recientemente, ha suspendido actividades económicas no esenciales. Alemania, que suma más de 24 mil casos y 94 muertes, ha decretado un plan económico millonario para atender la contracción económica que acompañará a esta pandemia, que apoyará a la industria y a la clase trabajadora de esa nación. Finalmente, Canadá, que reporta más de 1,300 casos y 19 muertes, ha decidido cerrar sus fronteras para impedir el acceso de personas que no sean ciudadanas o residentes y ha exhortado reiteradamente a evitar reuniones y acercamientos entre la población.

​México se encuentra todavía en la primera fase de transmisión interna del coronavirus. Este 23 de marzo, el Gobierno de México reportó 316 casos confirmados, 793 casos sospechosos y 2 muertes; Puebla se encuentra en la categoría de estados con un margen de entre 11 y 20 personas infectadas. Aunque el primer caso se anunció el pasado 28 de febrero y la OMS definió a este fenómeno como una pandemia el 11 de marzo, no fue hasta el 19 de marzo que se reuniría el Consejo de Salubridad General, entidad nacional con capacidad de instrumentar lineamientos y homologar acciones a nivel nacional. En esa sesión, se determinó que el COVID-19 constituía una “enfermedad grave de atención prioritaria”; sin embargo, esta resolución no ha sido debidamente publicada en el Diario Oficial de la Federación, por lo que no podemos conocer los alcances.

​Estas condiciones institucionales impulsaron a diseñar una iniciativa de reforma a la Ley Estatal de Salud de Puebla. Como Diputado Sin Partido propuse que nuestras instituciones de salud realicen acciones de forma inmediata y oportuna frente a la declaración de pandemia por un organismo internacional. De esta forma, en las familias poblanas podrán estar protegidas mediante y contar con herramientas desde el primer momento en que se presente un caso de contagio en el país relacionado a una pandemia, aunque las autoridades federales no aceleren los procedimientos correspondientes. Se trata de activar mecanismos como campañas informativas, protocolos de actuación en lugares concurridos (como escuelas, centros de trabajo o aeropuertos) y ajustes presupuestales.

​El tiempo es oro en estas circunstancias. Espero que el Congreso del Estado tenga a bien debatir y aprobar esta propuesta. Para enfrentar el coronavirus, la unidad es requisito fundamental, por lo que el cálculo electoral no tiene cabida. Seguiré impulsando acciones que busquen proteger a Puebla frente a la evolución del coronavirus. Hay mucho por hacer y quienes tenemos la obligación de servir a la gente debemos acelerar el ritmo para prevenir, contener y atender.