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Röemer y su ciudad de los acososo

Un jugoso negocio disfrazado como encuentro de las mentes brillantes se fraguó desde 2013 al amparo del entonces Gobernador de Puebla Rafael Moreno Valle, quien le abrió las puertas al entonces conductor televisivo Andrés Röemer.

Con el escaparate llamado La Ciudad de las Ideas e inyectado por millones de pesos, este personaje encontró la franquicia perfecta para anidar relaciones de poder y excesos con gobiernos panistas como el de Moreno Valle, Antonio Gali.

Röemer escaló rápidamente para convertirse actualmente en escritor y embajador de La Buena Voluntad para el Libre Flujo del Conocimiento de la Unesco.

La travesía de Röemer tocó el servicio diplomático al haber sido Cónsul de México en San Francisco de 2013 a 2015.

Montado en una organización creada ex profeso para recibir la carretada de recursos públicos, Röemer operó desde Poder Cívico AC todos los negocios donde se triangularon jugosos convenios no sólo para su llamada Ciudad de las Ideas, sino también para su jefe Ricardo Salinas y TV Azteca.

Según informaciones difundidas por medios de comunicación nacionales, de 2010 a 2016 cuando estaba en auge el morenovallismo en Puebla, el entonces gobernador canalizó vía las Secretarías de Cultura y Turismo cerca de 224 millones 500 mil pesos a la llamada organización Poder Cívico.

Pero el financiamiento se diversificó para dar paso a una serie de negocios y relaciones de poder que le permitieron seguir vendiendo mucha labia.

Sin embargo, detrás de sus patrocinadas mentes brillantes y de su status quo de la ciencia del futuro, se haya un personaje de bajos instintos exhibidos en las últimas semanas por las voces de mujeres valientes que se atrevieron a romper ese pacto de complicidad infame, donde se intenta invisibilizar el abuso y la violencia hacia muchas mujeres que hoy levantan la voz.

Monserrat Ortiz, periodista y una mujer valiente es una de las voces públicas que junto con otras mujeres dan testimonio de los abusos y excesos, disfrazados de altruismo científico del tal Röemer.

Esta joven narra con detalle los momentos de acoso y violencia sexual perpetrados por el llamado co fundador de la Ciudad de las Ideas.

Monserrat dice que en su entonces empresa en la que laboraba (TV Azteca), este personaje se codeaba con los hilos del poder y con la cúspide de los Salinas Pliego.
Por temor a perder su empleo guardó un silencio aterrador.

Hoy Monserrat se suma a las voces de mujeres que están señalando al altruista de la ciencia y mentes brillantes como un consumado acosador.

Los pactos se rompen por la fragilidad de gobiernos y personajes que se empeñan en usar la impunidad política y el influyentismo para opacar las voces de mujeres que no guardarán más silencios.

Que ningún abusador sea detentador del poder.

Unidas somos más fuertes.

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Todos en guerra

En las próximas campañas electorales, los partidos políticos tendrían que eliminar de sus discursos la palabra unidad.

La selección interna de candidatos en los diferentes partidos, reflejan una carnicería entre correligionarios con resultados reservados.

Los morenistas poco podrán hacer con su llamada transformación, cuando hoy viven el fenómeno de los viejos tiempos perredistas, donde las tribus se cobrarán codo a codo las afrentas internas.

A dos años de la arrolladora ola de triunfos morenistas impulsados por la marca López-obradorista, ni puros ni neo izquierdistas han logrado encontrar el equilibrio para gobernar con resultados o cumplir con las promesas de esa cuarta transformación que cada vez se vuelve un mito electoral.

En tanto en el PAN la autodestrucción sigue a cargo de Genoveva Huerta y sus rasputines quienes forjaron una figura de sal que sigue al pie de la letra, las instrucciones de sus mentores que no son panistas.

Y en el PRI viven tiempos de duelo luego de la detención del ex gobernador Mario Marín y de su compadre Valentín Meneses, cuyo grupo ya había amarrado candidaturas para retomar la operación política en el tricolor.

En la chiquillada partidista sólo figuran los mismos rostros de los oportunistas disfrazados con nuevas siglas y colores que van tras la prerrogativas y el dinero electoral para garantizar cargos, amarres y acuerdos con quienes gobiernen.

En esta batalla campal que hoy se libra en Puebla, no tiene la mínima participación la ciudadanía que será quien vote el próximo 6 de junio.

Mientras en Morena un fuereño y desconocido Gabriel Biestro tiende sus armas, la decepcionante alcaldesa de Puebla Claudia Rivera sigue envuelta en la soberbia de los cantos de sirenas que la empujaron a seguir firme con sus sueños de reelección.

En el PAN la irónica empleada del Morenovallismo sigue encaprichada en bloquear al perfil más rentable, con el riesgo de agotar una negociación que derive en una debacle jamás pensada para el panismo en Puebla.

En tanto en el priismo recogen sus pedazos para intentar reinventar lo que hace mucho tiempo se fue, se perdió.
Con este panorama apoteótico ¿a usted le dan ganas de votar?
Serán semanas de intercampañas internas donde las luchas de lodo y campañas negras se adelantarán para ver cómo se destruyen azules vs azules, chairos vs chairos y dinosaurios vs dinosaurios.

Los propios partidos políticos son en estos momentos los más efectivos inhibidores del voto ciudadano.

Hoy frente a una sociedad golpeada por una pandemia, el desempleo, la crisis económica y la inseguridad, poco interesa si se destruyen Biestro vs Rivera.

El hartazgo y la ineptitud gubernamental definirán los votos de castigo para quienes hoy se sienten con los triunfos en el bolsillo.

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Posdatas a Lalo y Genoveva

Es verdad, en política no hay nada escrito, todo puede cambiar en cuestión de segundos, sobre todo cuando la caducidad del poder es tan efímera.

Los astros se van alineando para Lalo Rivera, luego de las luchas intestinas que no bajan intensidad y mantienen fracturado a un PAN convulso alentado por las ansias de Genoveva Huerta de mantener el control.

La dirigente estatal se ha dado a la tarea de desmentir por todos los medios posibles, la unción de Rivera a quien le sigue aplicando la estrategia de guerra sucia, con la finalidad de desinflar el boomerang generado en los últimos días, al darse a conocer que Lalo tenía la venia nacional para ser el candidato a la “joya de la corona” (presidencia municipal).

La lógica hoy favorece al perfil mejor posicionado, que es Eduardo Rivera Pérez quien tiene la experiencia de haber gobernado esta capital poblana.

La negociación se antoja como una gran liga que están estirando mucho y corre el riesgo de reventarse.

En algún momento de esta semana tendrán que fortalecerse las señales del CEN panista para favorecer a Lalo y obligar a una negociación apretada pero al final negociación, de parte de Genoveva.

Es buen momento para enviar posdatas a estos dos personajes que hoy están en reflector político y no social. Pues las pugnas internas panistas interesan a su militancia, no al grueso de una sociedad que ve con hartazgo y de manera superficial, la confrontación interna que hoy se vive al interior de varios partidos.

La posdata para Genoveva es directa, dura quizá, pero vale recordarle cómo llegó a esa dirigencia y con qué fines. Fue colocada ahí para hacer un trabajo de intendencia frente a las órdenes de Rafael y Martha Erika Moreno Valle.

Ella como muchas otras mujeres que hoy detentan poder (Claudia Rivera) sucumbieron a las voces de aquellos que les prometieron cobijo, protección, enseñarlas y que terminaron por hacerlas adictas, muy adictas al poder efímero.

Hoy Genoveva se ha rodeado de muchos hombres, todos con claras ambiciones de operar detrás de la imagen de la presidenta panista. Muchos de éstos, ex operadores, ex voceros, ex amigos de Lalo Rivera, viudas del morenovallismo y damnificados del Yunque.

El capricho extremo de Genoveva le está costando caro al panismo poblano, fracturado y en riesgo de perder aún y con la mutante alianza con el PRI y PRD.

Genoveva no es tal sin los roedores que hoy llenan su pequeño ego de una magnitud que ella misma sabe no le alcanza para seguir operando la puesta en escena.

La posdata a Eduardo es tal vez lo que piensan varios ciudadanos quienes hoy se arrepienten de haber otorgado un voto guinda a un caótico gobierno municipal.

Hay que esperar a que los tiempos de la unción alcancen a Lalo para verlo oficialmente como el candidato de la gran alianza opositora.

En tanto hay que recordarle a Eduardo que son nuevos tiempos. El pasado es eso y ahora tendrá que abrir nuevas rutas con otros rostros.

Ojalá mantenga el equilibrio para usar certeza y precisión. Es verdad que los proyectos políticos se acompañan de los aliados, pero también de la inclusión y apertura.

Al equipo de Lalo se le conoce por el revés y el derecho. Hay elementos valiosísimos que seguro ahí estarán con él.

Hay otros que ojalá los deje en la banca, porque también tenemos memoria para recordar a aquellos que en su momento se marearon con la soberbia.

La depuración no viene mal mi estimado Lalo, hay rostros “muy placeados” o que camuflados nuevamente se ajustarán a la navegación tipo rémora para buscar los nuevos espacios.

El PAN pasa por momentos de mucha convulsión, donde una pléyade de oportunistas sigue ávida de alentar las ambiciones de una dirigencia tildada con mucha pequeñez.

La buena política llama a la renovación no a la perpetuidad de equipos. Ojalá veamos rostros muy nuevos para evitar repetir los errores y las traiciones del pasado.

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El desfile de los disfraces

Desgastados e incluso muy “quemados” así son los personajes que se alistan para llegar a las urnas el próximo 6 de junio.

En Puebla, los partidos políticos libran guerras internas donde van de lo ridículo a lo burdo, lanzando a personajes chaqueteros que se han vestido de todos colores y sabores. Y cómo no hacerlo frente a la ausencia de perfiles que ofrezcan una oferta electoral realista y ajustada a los nuevos tiempos que hoy enfrentamos.

En Morena mantienen su cena de negros donde el golpeteo debajo de la mesa está en su máxima intensidad.

De poco han servido las mediciones por encargo, la compra de columnas, entrevistas, la publicidad en redes sociales y hasta los inútiles asesores que no han logrado levantar al delfín del Gobernador Gabriel Biestro, quién en su imaginario individual, se repite que es el puntero y que va al alza.

Y es que pensemos en un simple ejercicio. Si invitamos a Biestro a pararse ahí, en la Fuente de San Miguel, en el corazón del zócalo y le preguntamos a cualquier ciudadano común y silvestre, si lo conoce o puede decir su nombre, la respuesta es obvia. En Puebla no lo conocen.

Muy a su pesar seguirá siendo sólo un avecindado, no un poblano.
Y qué decir de los destapes caricaturescos como el de Alejandro Armenta o El Chelis. El primero con su sello de priista disfrazado de neo-izquierdista que articula shows y escándalos para terminar negociando lo que sea bueno o lo que agarre.

Del Chelís sólo decir que entra como animador de la picaresca política poniéndose una camiseta más, de todas las que ha usado para transitar y negociar en el ámbito político.

Pero Morena va más allá y atenta contra la inteligencia de los poblanos al sugerirnos que la capital se quede en manos de una pésima Presidenta como Claudia Rivera.

Y es que al más puro estilo de las huestes del pasado morenovallista, la alcaldesa alista una reelección que se antoja no sólo ridícula, sino más bien, desfachatada.

Pero no piensa llegar sola, quiere acarrear a su séquito de funcionarios y regidores aplaudidores para buscar afianzar posiciones y lograr “fuero” porque sabe que la corrupción en su administración, es un tema que pende de un hilo.

Al igual que Biestro, imaginemos a René Sánchez Galindo, a Leobardo Rodríguez, a regidores como Iván Camacho o Roberto Esponda ponerlos en pasarela en el zócalo y dudo que alguno sea reconocido por su nombre y cargo por los ciudadanos.

Y como si todo lo anterior no nos bastara, también nos piensan endosar a fuereños como Yahir Vázquez cuyo único mérito es ser amigo del Gobernador, lo que ha bastado para que ahora con la mano en la cintura lo quieran convertir en flamante candidato a una diputación.

Pero en el PAN andan por las mismas.
Entre la obsesión de Genoveva Huerta por descarrilar a su propio partido y las guerras fratricidas de los que fueron y hoy son nada, impulsan la candidatura del mejor amigo de Peña Nieto.

Resulta francamente bizarro pensar en que Pepe Chedraui abandere una oposición en Puebla. Y es que al empresario difícilmente se le puede dejar de asociar con su gran amigo Enrique o con el ex gobernador Moreno Valle.

En este desfile de disfraces, Puebla se alista para tener un proceso electoral intermedio donde lo que menos tendremos serán candidatos y sí muchas caricaturas.

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El riesgo de tiempos opacos

Desde el absolutismo de un presidencialismo puro, cimentado en el culto a la personalidad, se cocina la siguiente estocada de lo que podría ser un atentado al derecho que tenemos los ciudadanos para exigir transparencia, no solo a un presidente, sino a gobernantes, instituciones y organismos que están obligados a esa rendición de cuentas que incluye abrir la transparencia para conocer en qué gastan, cómo gastan, con quién gastan, cómo licitan, a quién otorgan contratos y un sin número de datos que están obligados a proporcionarnos.

Al presidente Andrés Manuel López Obrador parece no quedarle claro que la posible incorporación del Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI) a la Secretaría de la Función Pública representaría una burda maniobra para concentrar todo la información gubernamental, desde una dependencia que ha tenido una actuación mediocre frente a la resolución de los presuntos casos de corrupción que han estallado en el actual gobierno de la 4T.

Y es que en materia de transparencia no sólo es el pasado, también es el presente inmediato donde el actual Gobierno de México nos ha quedado a deber y mucho.

Casos donde se ha involucrado a los parientes del Presidente han quedado en un silencio devastador.

La presunta corrupción de funcionarios del gabinete presidencial ha sido letra muerta en manos de Irma Eréndira Sandoval quien actúa como una funcionaria militante que mezcla sus simpatías politicas con sus obligaciones como titular de la Función Pública.

El argumento de buscar ahorro presupuestal le queda grande a la lógica de entender que todo gobierno está obligado a buscar contrapesos en su ejercicio del poder, para evitar los absolutismos y excesos que ponen en riesgo a las democracias.

Mirar lo que en el pasado hicieron estos organismos de transparencia es buscar un mediocre pretexto para acotar la información que siempre va a enriquecer opiniones a favor y en contra de quienes detentan el poder.

La poblana y titular del INAI, Blanca Lilia Ibarra respondió de manera congruente señalando el riesgo de atentar contra los derechos humanos de los ciudadanos, quienes tenemos que defender nuestro legítimo derecho de exigir a gobiernos en todos los niveles, nos transparenten sus acciones.

Tal parece que el Presidente AMLO se empeña en “tener otros datos”, esos que de acuerdo a su criterio se deben ver desde una sola óptica, con un solo argumento y sin dejar posibilidad a la crítica o los cuestionamientos que exijan la transparencia en un México que alerta vivir tiempos de mucha opacidad.

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Puebla y las rupturas

Dicen que para atrás ni para tomar impulso, por ello en Puebla estamos en la ruta de un año plagado de complejidades no sólo sanitarias, económicas, sociales, y también políticas.

Estamos en un 2021 donde se acentuarán las rupturas y la polarización de grupos, partidos y bastiones que iniciaron ya el acomodo de un tablero político que se antoja complejo e impredecible.

Funcionarios usando sus cargos y dinero del erario para hacer promoción personal disfrazada y con doble discurso.

Los partidos políticos en Puebla no han iniciado las campañas negras para contrincantes, éstas las tienen operando en las guerras internas que la mayoría de los partidos están librando.

Batallas campales y de lodo donde hay rupturas irreconciliables que costarán mucho dinero y votos en las urnas.

La novatez de los gobiernos morenistas arroja saldos negativos frente a un tsunami de críticas negativas y rechazo de una parte importante de la ciudadanía, quienes a dos años han comprobado aquel viejo refrán: “Tan mala es la pinta, como la colorada”.

En Puebla se carece de una oposición aguerrida y con solidez que haga frente a los gobiernos en turno.

Hay muchas cuentas que se están cobrando al interior de los partidos políticos. Vendettas, traiciones y acuerdos que derivarán en las guerras de alto poder donde los ciudadanos están muy lejos de entenderlas.

Puebla y su peculiar forma de enfrentar los tiempos electorales nos hace recordar lo difícil de este mercado electoral, donde las simpatías cambian en minutos y los triunfos cantados corren el riesgo de convertirse en derrotas pronosticadas.

A todo el panorama de riesgo sanitario y crisis en los bolsillos de la gente, habrá que agregar todos los escándalos que están por venir.

Renuncias, adhesiones, denuncias, grabaciones, señalamientos y mucho espectáculo donde la corrupción llevará un peso importante en la balanza de muchos personajes que hoy se sienten con la postulación en el bolsillo.

A los señores y señoras de la política les hace falta entender que pisarán terrenos donde la gente tiene otras prioridades.

Tendrán que dar paso a otro tipo de campañas donde el discurso más no la labia es la que tiene que lograr la conexión con sus electores.

Las poses, las fotos, los quemadísimos acuerdos con firma de notarios están en la prehistoria de las viejas campañas.

Aquí en esta ruta electoral y política de 2021 hay una Puebla muy enfrentada, dividida y desconfiada.

Son tiempos de mucho trabajo para la “política emocional” donde el trabajo será arduo para aquellos que quieran y logren levantarse con el triunfo en las urnas el próximo 6 de junio.

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Políticos irresponsables frente al Covid

La intransigencia es el sello en tiempos de una feroz pandemia que distingue a una gran mayoría de políticos poblanos quienes de manera irresponsable hacen reuniones disfrazadas de desayunos, entregas de apoyos, recorridos, donaciones, toma de protesta de asociaciones y toda clase de circos para agarrar reflector y empezar a promover sus aspiraciones políticas.

Con semáforo naranja y en una situación preocupante en el incremento de contagios, Puebla refleja la poca responsabilidad de los poblanos a la hora de aplicar las medidas de prevención y resguardo.

Sin embargo, los políticos son quienes recientemente están exhibiendo sus ambiciones electorales por encima de la prevención y resguardo frente al rebrote de covid-19.

En plena ruta de promoción política disfrazada de activismo, trabajo legislativo o gubernamental, muchos de estos personajes montados en estructuras de gobiernos municipales, estatal o legislativas, ponen en riesgo a todas aquellas personas que convocan sólo con la finalidad de empezar a tejer sus fallidas estructuras de promoción.

Desde el Ayuntamiento de Puebla, regidores morenistas impulsan desayunitos con jóvenes que hacinados en una mesa, escuchan las incongruencias de un regidor sin el mínimo sentido de responsabilidad frente a la salud pública.

En otros frentes, los diputados locales y federales siguen la misma ruta visitando colonias y juntas auxiliares a la menor provocación, presumiendo fotos con un cubrebocas que no es más que una protección parcial frente a los riesgos que se corren al asistir a ese tipo de reuniones.

En tanto, los partidos políticos fomentan sus encuentros a puerta cerrada con militantes sin importar los riesgos que en estos momentos implica la organización de cualquier tipo de reunión.

Los políticos deben entender que estamos frente a una situación de emergencia sanitaria, donde la ruta hacia los comicios intermedios de 2021 se habrá de modificar, con nuevas estrategias de acercamiento electoral y promoción política.

El uso de cubrebocas no garantiza una inmunidad a los contagios, situación que se olvida por muchos personajes que recorren colonias visitando las casas de militantes, algunos exhiben sus fotos en bodas, festejos, otras más convocan a conferencias y hasta hay quienes hasta hacen carreras matutinas con colonos.

La incongruencia y el riesgo de contagios acompaña a muchos políticos poblanos que les urge figurar aunque de por medio expongan no sólo su salud, sino la del resto de las personas a quienes convocan y que si resultan contagiadas no recibirán el apoyo de estos personajes para ser atendidos de manera urgente y oportunidad en una institución de salud.

Frenen sus ambiciones de promoción política y miren con agudeza la emergencia sanitaria en la que se encuentra Puebla.

Políticos reciclados y “arrepentidos”

Son muchos los rostros de políticos que arrepentidos regresan al redil de sus antiguas militancias con el argumento desgastado de “creer en los famosos principios de partido”.

Esos principios los olvidaron cuando los invadió el oportunismo y la ambición de conseguir “hueso” con los que hasta ese entonces habían sido sus opositores.

El fenómeno de la reconversión y las “neo” militancias son los sellos que inundan actualmente a los partidos políticos, cuyas convicciones están más que resquebrajadas por la ambición de poder llegar, conseguir, pactar y amarrar.

El reciclaje de políticos recobra una mayor movilidad en tiempos donde hay una clara ausencia de confianza ciudadana hacia quienes son representantes populares.

Los partidos políticos abrieron sus puertas de par en par para recibir y aglutinar lo que se presente, en aras de negociar apoyos hacia sus cúpulas o principales grupos de poder.

Los ejemplos abundan cuando se trata de empezar a buscar quedarse con alguna de las candidaturas que estarán en juego para el próximo proceso electoral 2021.

Ejemplos en Puebla nos sobran. Ahí tenemos la reaparición de “Zavalita” (Javier López Zavala) quien orgulloso y como hijo pródigo regresa al redil tricolor, presumiendo su foto con el “encargado de despacho del PRI”, perdón, con su Presidente Estatal, Néstor Camarillo.

A Zavala se le recuerda en los mítines de campaña del Gobernador Barbosa. A menos que lo hayan regresado al PRI para jalar los hilos a favor del mandatario estatal.

En el PAN a varios de los santones se les revolvió el estómago al ver el regreso del pequeño hijo pródigo, que según dice, nunca despintó su pequeño corazoncito de azul.

Y es que Marcelo García Almaguer con el cinismo que da la amnesia fingida, ahora revira y asegura que su reingreso es por puritito y legítimo amor panista, cuando varios saben que se le cayeron acuerdos en Morena y en Movimiento Ciudadano.
Y qué decir del oportunista de Julio Lorenzini cuando en sus mítines cholultecas blasfemaba contra Morena pero ahora hasta luce su foto con Mario Delgado, Presidente Nacional de ese partido.

El calibre de las conversaciones se da de acuerdo a las necesidades o ambiciones.

Ahí tenemos a dos pececillos de menor calibre pero que en dupla van convirtiéndose de acuerdo a sus pretensiones: Graciela Palomares y Luis Tiffaine, quienes primero al calor del PRI sacaron diputación federal y asesoría. Luego convencidos de pactar, vendieron caro su amor con quien se dejó, hasta tenerlos como rémoras del oportunismo juvenil en Movimiento Ciudadano, un partido que se está llenando de políticos ensamblados, muy lejos de ser justamente ciudadanos.

La lista se engrosará en las próximas semanas, donde seguramente veremos más renuncias, adhesiones y retornos de lo que hoy ya es una nueva especie política: Políticos “PET”, reciclados y listos para brincar a cualquier partido que les ofrezca la subsistencia sexenal.

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Los hilos rojos de Rosario Robles

La vieja leyenda china dice que los hilos rojos unen para siempre los destinos de quienes los portan.

Sin embargo, tal parece que en política, los hilos rojos no le funcionaron a Rosario Robles.

De indiciada por la llamada Estafa Maestra donde se desviaron algo así como 7 mil millones de pesos, la ex secretaria peñista está a punto de acogerse al esquema de “testigo colaborador”.

De entrada, Rosario ya blindó a dos personajes de los que dijo no dirá nada, nadita: Enrique Peña Nieto y Miguel Ángel Osorio Chong.

Rosario Robles parece traer un mal karma con los hombres de poder a los cuales entrega confianza, y le pagan con la traición y el olvido.

Ahora que el tema Robles volverá a revivir en la esfera mediática y judicial, vale ubicar a esos llamados hilos rojos que los unieron a Rosario en tiempos de bonanza y operación política.

Ya Emilio Zebadúa hizo lo propio con la cuchillada por la espalda. Ahora falta saber si Juan Carlos Lastiri será señalado por su ex jefa, en tanto el priista sigue guardando un silencio incómodo que se antoja temeroso.

Mucho se puede decir del ex subsecretario de Sedatu y toda la operación que hizo primero desde Sedesol para bajar recursos de esos programas sociales que eran “halconazos electoreros” para apuntalar candidaturas, campañas y negocios.

Los “hilos rojos” que rodearon a Rosario se multiplican a la hora de recordar nombres y ubicar dónde se encuentran actualmente varios de estos personajes.

Eran las épocas del billete y la operación territorial amparada en el llamado programa de empleo temporal.

Con estas estrategias se apuntalaron y se financiaron candidaturas, se armaron padrones, se negociaron prebendas y se pactaron acuerdos.

El hombre fuerte de Juan Carlos Lastiri, Juan Manuel Vega Rayet prefirió “olvidar” su añeja amistad con el ex funcionario y renunció al tricolor.

Francisco Ramos Montaño tuvo sus buenos momentos de cercanía con Lastiri quien le “dio calor político”, sobre todo cuando Paco duró escasos 4 meses estuvo casado con Mariana Moguel, hija de Rosario Robles.

Hoy Paco Ramos por instrucciones de Fernando Manzanilla lidera al Partido Encuentro Social en Puebla.

Fueron varias las candidaturas y alianzas que se fraguaron al amparo de Lastiri.

Por la pluma del ex subsecretario se palomeaban y empujaban las candidaturas en otros partidos como por ejemplo en el Verde Ecologista.

Seguro el hoy diputado Juan Pablo Kuri tendrá buena memoria para recordar acuerdos y convenios con el entonces poderoso funcionario peñista.

De las mujeres que se beneficiaron con la cercanía de Robles y Lastiri está la no tan querida en Tehuacán Geradine González Cervantes, dos veces candidata. Hoy una de las primeras lastiristas buscó refugio en el Partido de Pedro Haces (Fuerza Social por México) desde donde pretende agarrar lo que se encuentre.

Y qué decir de la segunda ex lastirista Vanessa Barahona a la que primero la hicieron delegada federal del trabajo en Puebla, para después también darle una candidatura a una diputación. Actualmente, Barahona padece amnesia, de esa que da cuando hay que olvidarse de los viejos amigos de la política.

La ex delegada del trabajo se tomó la píldora de la reconversión para erigirse como “neomorenista” y conseguir premio en la Secretaría de Turismo.

La historia de poder de Rosario Robles despunta muchos hilos rojos a los que hay que seguirles la pista para detectar la ruta de una gran estafa donde fueron muchos los que se beneficiaron de dinero y recursos públicos invertidos en negocios personales y si no basta leer la investigación publicada por el portal digital Mundo Nuestro, donde se documenta el boom inmobiliario en la Sierra Norte de Puebla, especialmente en Zacatlán y Chignahuapan, donde Lastiri habilitó su bunker tras su polémico secuestro exprés.

Los nombres están y difícilmente se pueden olvidar a quienes fueron parte de la gran estafa que Rosario Robles tendrá que empezar a narrar.

“La memoria también es un platillo que se come en frío”.

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Puebla violenta y feminicida

La Puebla de los feminicidios nos convierte en un referente vergonzoso que expone impunidad, violencia, invisibilidad y el riesgo para muchas de las mujeres que habitamos en una entidad que se ha convertido en rehén de la delincuencia.

A días de conmemorar el Día de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, se hace necesario hablar una y otra vez, de todas las mujeres que en los últimos 11 meses han perdido la vida en Puebla, como consecuencia de la violencia, en la mayoría de los casos, ejercida por sus propias parejas.

Este fin de semana, dos mujeres (Claudia y Susana) fueron sepultadas, ambas víctimas de feminicidio en Puebla.

Mientras en el Gobierno Estatal están muy ocupados en la repartición de candidaturas y en el Gobierno Municipal colocan sus banderitas y politizan la prostitución, la muerte de mujeres en la entidad, es un cronómetro donde el conteo es doliente y lastimoso frente a los discursos desgastados.

Que la indignación nos siga moviendo para visibilizar los actos de violencia y exhibir la inoperancia de funcionarias y secretarías de género que sirven sólo para emplear parientes, cobrar salarios y simular un trabajo que está muy lejos de llegar a las poblanas que enfrentan violencia o que demandan acompañamiento, ayuda e impartición de justicia, para frenar el riesgo de perecer en manos de sus violentadores.

¿Dónde quedaron las alertas de género en Puebla?

¿Que las señoras responsables del tema nos digan qué han hecho, dónde han ayudado, a quiénes han logrado rescatar de manos de sus agresores, con quiénes se han solidarizado para buscar a mujeres desaparecidas que pueden ser encontradas en los próximos días como nuevas víctimas de feminicidios?

Estamos frente a una horda de simuladores burocratizados donde importa cobrar el salario y cumplir con la declaración escueta que hoy los ridiculiza frente a la dureza de las muertes de decenas de mujeres en Puebla.

Las recientes fotos que circularon en redes sociales exhibiendo la crudeza de la muerte de mujeres, nos rebasa a todos como sociedad.

Tenemos gobiernos plagados de misoginia que no se cansan de ignorar la urgencia de poner en marcha un plan emergente que prevenga, informe, acompañe y agilice las denuncias de mujeres violentadas.

A todos ellos se les olvida que en menos de mes y medio, los tendremos recorriendo colonias y convocando a reuniones de “mujeres”.

Con qué cara promoverán su oferta electoral, cuando sabemos de su política de salivazo militante, donde la mujer es utilizada sólo en tiempos electorales para explotar la oferta partidista, pero después se regresa a la misma ignominia de enfrentar a gobernantes hoscos e ignorantes en materia de género.

¿Dónde quedaron las mujeres que desde los gobiernos dijeron que cambiarían la política de género en Puebla?

Que la estadística no nos rebase, ni nos intimide para seguir exhibiendo a quienes hoy ignoran la muerte de decenas de mujeres en esta Puebla de la violencia y los feminicidios.

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Tiempos de misoginia en la ComPol

Son varios los pronunciamientos que en los últimos días han circulado en redes sociales respecto a la exclusión de mujeres en eventos de comunicación política organizados en su mayoría por hombres de este gremio.

Al respecto y desde un plano personal, considero que la llamada misoginia en un gremio donde predomina la batuta de los consultores, nos tiene que llevar a un análisis de fondo.

Desafortunadamente esto no es una novedad, hace mucho que las mujeres en la ComPol se utilizan como invitadas emergentes en cumbres, seminarios, paneles, donde se les convoca a cambio de promover sus empresas, sin remuneración alguna, por el contrario, se les revisan ponencias y se les indica qué pueden o no pueden decir de acuerdo al gusto o humor de los patrocinadores de estos actos.

Es verdad que hace falta abrir mucho las mentes de compañeros y políticos a los que les cuesta trabajo, ceder espacios a mujeres.

Esta exclusión no es sólo responsabilidad del machismo de algunos consultores, claro que no.

También las mujeres tenemos mucho que corregir y enderezar, pues justamente varios de los organismos de la ComPol que agrupan a mujeres, se convierten en los grupos más excluyentes del propio género.

Desde ahí se amordaza, se censura, se cuestiona y se simula la llamada sororidad temporal que puede durar una viajecito, un seminario o una cumbre.

Lo grave del tema es que estos perfiles misóginos (de hombres y mujeres) son quienes están capacitando en materia de políticas públicas de género a quienes aspiran llegar a cargos de elección popular.

De manera personal comparto que en este presente estoy trabajando curiosamente en diferentes proyectos, todos encabezados por hombres.

Sus equipos están integrados por más hombres.

Mi arribo a sus proyectos, ha sido una mirada a la ruptura de la misoginia porque estoy decidiendo en completa libertad.

A veces la misoginia la fomentamos las propias mujeres quienes cerramos la puerta a otras mujeres.

Muchas mujeres de la política hablan de sororidad pero sólo como slogan de promoción, porque tienen en sus equipos a más hombres, eligen asesores hombres y construyen propuestas pensando como hombres.

La sororidad inicia mirando la realidad misógina de nosotras las mujeres, para apoyar a otras mujeres.

Las mujeres de la política son las primeras en excluir a otras mujeres para hacer equipo y trabajar por ejemplo proyectos de #ComPol.

Aquí celebro que algunos hombres, sólo algunos, nos estén abriéndonos las puertas a mujeres como estrategas en sus proyectos.

Y cuando nos pregunten dónde estamos las mujeres que no figuramos en estos cartelitos o en las funciones de “pago por evento” podremos decir:

Estamos desde ya, trabajando en los campos de batalla, capacitando equipos, armando un búnker, desglosando minería de datos, buscando alianzas, es decir, haciendo el trabajo “todo terreno” que somos capaces liderar por mérito propio.

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Las meretrices del poder en Puebla

Puebla se enfila hacia la carga de artillería para definir candidaturas donde se renovarán Presidencias Municipales y Congreso del Estado, con miras a garantizar el control de parte del máximo elector (el Gobernador Miguel Barbosa) para blindarse en lo que resta del sexenio.

En los últimos meses, hemos sido testigos de un show de bajo presupuesto, donde las llamadas figuras de la política poblana, actúan como meretrices del poder, las marcas políticas, las alianzas electorales y los pactos de bajo nivel que nos pronostican unas elecciones intermedias donde de manera vergonzosa se reitera una y otra vez, que el Gobernador llevará mano para la elección de candidaturas de su partido y de los que no son de su partido.

Tal parece que el odiado Rafael Moreno Valle sentó las bases para replicar el modus operandi de lo que tanto le criticaron y hoy imitan a la perfección.
Disminuir a los opositores a través de amenazas o persecución ya es una forma de continuidad en Puebla.

Tender las redes para cachar el voto de los partidos satélite e ir más allá, hasta lograr la pulverización de los sufragios, es una medida que se aplicará por default en los comicios de 2021, donde el pronóstico anuncia una elección de Estado en Puebla.

Resulta caricaturesco ver la burda estrategia de un delfín que nada de muertito pagando medios y columnas como su fina estrategia para darse conocer en una ciudad que ignora quién es y donde nació.

Resulta cómico escuchar a los políticos no sólo del partido que hoy gobierna en Puebla, sino también a los de la desdibujada oposición o incluso a los esquiroles que al estilo arlequín le hacen al show para ser los distractores temporales, como en el caso de Eduardo Rivera Santamaría.

Las encuestas corren a diario en las mesas de la política poblana. Incluso en los cuartos de guerra se mide todo sin medir nada, sólo humo, aire, las cifras infladas y pagadas a modo para que los personajes en cuestión realmente se la crean y dejen de ver una realidad tajante: El hartazgo de la ciudadanía hacia marcas gobernantes, oposición debilitada y esquiroles prefabricados.

Muchos se amparan en el débil argumento de estoy y me veo en todos lados, cuando eso no es una estrategia infalible para ser rechazados en las urnas.
El delfín prosaico y arcaico se siente en caballo de hacienda cuando el grueso de la gente en Puebla no sabe ni de dónde salió.

Algunos agoreros de las desgracias morenistas ya fueron exiliados.

Pero ahí están los otros, los mercaderes de aspiraciones que rayan en la desfachatez como en el caso del “reconvertido” y purificado Marcelo García Almaguer que hoy se siente como pastorcito de la clase media, cuando fue uno de los alfiles del grupo que devastó a Puebla en épocas morenovallistas.

Y qué decir del resto de meretrices al servicio del poder que están para lo que se ofrezca en Casa Aguayo.

Ahí en fila india pasan desde Rafael Moreno Valle Buitrón hasta el inefable Gerardo Islas, besando la mano del gran elector.

Del otro lado, están los que se dicen oposición que son más bien una verdadera descomposición caótica que no encuentra el punto de cohesión y equilibrio.

Muy en su estilo panista, todos contra todos, algunos timoratos y otros más ambiciosos, pero seguimos viendo más de lo mismo. Ni siquiera se cambian discursos o nombres.

Ahí están las mismas caras, unas más aburridas que otras, diciéndonos lo mismo, hablando de paz, amor al mundo, ciudades que ya fueron y que necesitamos vuelvan a ser.

En tanto, los que hoy gobiernan lo hacen sin reconocer su propio desgaste y confiando en encuestas cuchareadas que son una frágil virtualidad de lo que realmente encontrarán en las urnas el próximo 6 de junio.

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Puebla teñirá su moralina

Es casi un hecho que el próximo martes, el Congreso del Estado se convertirá en una verdadera hoguera para la moralina, donde también se evidenciará el oportunismo político que seguro derivará en la legalización de los matrimonios igualitarios en Puebla.

La legalización de las uniones entre personas del mismo sexo más allá del contexto en que seguramente se aprobará, representa un logro para quienes forman parte de los grupos de diversidad sexual en Puebla.

Ha sido mucho el trabajo, la discriminación, violencia, y una invisibilidad para una comunidad que merece ver los resultados de tantas denuncias, pero sobre todo, de un reclamo legítimo: Tener el derecho a legalizar sus uniones matrimoniales.

La sociedad cambia y se fortalece con las transformaciones que involucran esa diversidad sexual que forma parte del hoy y de los nuevos tiempos.

La legalización de los matrimonios igualitarios en Puebla responde también a esos intereses partidistas, donde la capitalización de estas medidas, la esperan recuperar en votos.

La izquierda en Puebla representada a través de Morena aplicará la “aplanadora” para que este martes, en el pleno se logre aprobar el dictamen.

La desdibujada oposición poco podrá hacer, frente a su discurso arcaico que alcanza a sus más rentables figuras.

La aprobación del matrimonio igualitario abrirá el camino para empujar otros temas que siguen siendo tabú para políticos y partidos que se niegan a incluirlos en su oferta electoral.

El activismo en Puebla tiene claro que el oportunismo político pretende abanderar luchas y triunfos que ellos han trabajado por años.

La moralina poblana empieza a desteñirse para dar paso a una realidad incontenible donde se hace imprescindible la diversidad, pluralidad e inclusión.

El martes la bandera del arcoíris ondeará en Puebla.

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Derechas e izquierdas en la hoguera de la diversidad

En las próximas semanas, derechas e izquierdas poblanas harán frente a las pruebas de fuego como sacar de la caja de pandora los temas puntillosos que dividen, abren debate y exigen subirse a la agenda pública y gubernamental.

La legalización del aborto, la aprobación de los matrimonios gay, los derechos a la adopción para las parejas del mismo sexo, nos obligan como sociedad a exigirles a gobiernos y partidos a asumir con seriedad los nuevos tiempos que corren en esta Puebla, donde tenemos que abrir no sólo espacios, sino también la mente y dejar a un lado esa moralina que estorba cuando es una exigencia social incorporar nuevos derechos y obligaciones frente a la diversidad sexual.

Resulta ilógico que hoy las izquierdas en México caminen al costado en temas que son francamente preponderantes en tiempos donde se hace necesaria la inclusión de los nuevos grupos que ya forman parte de una sociedad que sigue transformándose y exigiendo cambios.

Cómo se puede hablar de diversidad e inclusión, cuando escuchamos a diputadas y senadoras rasgarse las vestiduras en temas como la legalización del aborto que involucran temas de salud pública y educación sexual.

A ver qué nos dirá el PAN cuando nos hable no sólo rescatar a la Puebla segura, ajá, pero no queremos ver a los mismos timoratos de siempre, que amparados en la bandera blanquiazul, excluyen a las uniones del mismo sexo o criminalizan a las mujeres que toman decisiones de interrumpir sus embarazos.

Qué nos dirán todos estos personajes cuando busquen recolectar votos y nos salgan con que los tabúes los siguen llevando en la meritita “vena” de las desfasadas ideologías de sus partidos.

¿Quiénes serán los políticos que se atrevan a encarar con madurez estos temas que son agenda pública e incluyente?

El gobernador Miguel Barbosa ha dicho que estos temas se tocarán “sin dividir a la sociedad”.

El reto gobernador será reflejar la madurez no sólo de gobernantes que lo incluyen a usted, ni tampoco hacer mesas a modo donde se excluya al activismo duro de Puebla, que lleva años trabajando desde las cañerías para visibilizar esos derechos que tienen que materializarse.

El mensaje también alcanza a los otros, a los que dicen que quieren recuperar la capital, siempre que regresen con una apertura e inclusión renovadas, con una perspectiva de género, aceptación a esa diversidad sexual y derechos de una comunidad que forma parte de nuestra realidad social, dejando atrás la moralina y a la Puebla “mocha” que debe ser sólo un referente del pasado reciente.

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México, la narcocracia perfecta

La detención del ex secretario de la Defensa Nacional, Salvador Cienfuegos Zepeda cimbró a un gobierno mexicano que una vez más, sucumbió frente a la plana que le corrige el Gobierno Norteamericano, desde donde se articuló la llamada “Operación Padrino” para la detención de uno de los hombres más duros del Ejército Mexicano.

Muchas son las versiones que corren sobre la investigación contra Cienfuegos, lo real es que agarraron en curva no sólo al ex secretario, sino también al gobierno de la 4T que ni las manos metió, pues le remitieron la información como a todos los demás.

Todo lo anterior quizá fue la clave del éxito de una operación donde no se dio la posibilidad de filtraciones o pitazos.

Hoy nos queda claro que el fiscal Alejandro Gertz Manero es una figura decorativa que no ha podido tomar los hilos en un país donde es un secreto a voces, que el narcotráfico permeó no sólo en el gobierno, sino en el ejército, en el sistema de impartición de justicia, en la política partidista, en las empresas y en una gran parte de los sectores de una sociedad, donde se ve y se siente la mano, el poder y el dinero de la delincuencia organizada.

Estados Unidos volvió a asestar un golpe a México con la detención de un militar cuya carrera castrense rebasa los 50 años.

Frente a esta detención por vínculos con el narcotráfico, venta y distribución de estupefacientes, protección a organizaciones criminales, podemos pensar que los hilos de la madeja llevan a varias direcciones donde seguramente hay muchos más implicados.

En las fuerzas castrenses se dice que hay una máxima que no falla y ha conservado perpetuidad. “Secretario pone Secretario para protegerse”.

En el ejército saben que Cienfuegos pensó en su sucesor como un garante para no abrir las cajas de pandora.

Por lo anterior, resulta precipitado el espaldarazo del presidente Andrés Manuel López Obrador hacia el actual Secretario Crescencio Sandoval González, quien seguro tiene mucha información sobre los andares de su antecesor.

Durante sexenios, las fuerzas castrenses en México han estado rodeadas de un oscurantismo y hermeticidad propia de las cofradías donde se pactan silencios y excesos.

Los gobiernos han dado manga ancha a militares para tener en la práctica una autonomía que por momentos pareciera caminar al costado de gobiernos que han visto en ellos, socios, cómplices y puentes de negociación con las organizaciones criminales.

En la última década hemos visto las detenciones de Jesús Gutiérrez Rebollo y de Mario Arturo Acosta Chaparro, donde la constante ha sido la misma, sus nexos con la delincuencia organizada.

Hoy en México tenemos un ejército hincado frente a la marea de investigaciones donde saltarán muchos nombres, no sólo del área castrense, sino también de la política y el sector empresarial.

Sería bueno sugerirle al presidente AMLO no madrugar inocencias, porque se puede quemar.

Resulta francamente doloso que los golpes certeros a la corrupción en México se den desde las cortes neoyorkinas y no desde la Procuraduría General de la República que hoy actúa como un paquidermo silencioso, muy silencioso.

Los militares en nuestro país recobraron oxígeno con el arribo de la 4T. La limpia no se ha dado, ahí están, los mismos que acompañaron a Cienfuegos una y mil veces en sus oprobiosos discursos contra la corrupción.

Como apunte anecdótico de la picaresca nacional, el Gobierno de México habría de hacer una llamadita a Turquía para hablar con su Cónsul Isabel Arvide, quien conoce muy bien al ex secretario Cienfuegos.

México refleja una descomposición de Estado, donde la narcocracia ya es una forma de gobierno. El mismo gobierno que hoy tiene justo en los militares a sus principales socios.

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Foto: Gobierno de México

Madruguete a la “nomenklatura” morenista

Qué poco le ha durado el gusto democrático al Movimiento de Regeneración Nacional que ante su joven existencia como partido político de nueva creación, hoy enfrenta una de las peores crisis internas, cuyo pronóstico anuncia un largo litigio donde los perdedores serán los propios morenistas.

Lejos ha quedado aquella aplanadora que arrasó con votos en un país donde vendieron un buen marketing social y de masas sustentado en la figura del fundador, líder moral y hoy presidente Andrés Manuel López Obrador.

La mezcla de intereses, personalidades y egocentrismos desató la maldición de las tribus donde hoy todos se erigen como morenistas de sepa cuando muchos de ellos, ni siquiera figuraron en el trabajo de resistencia que durante años llevó a cabo Andrés Manuel López Obrador.

Hoy Morena es rehén de sus propios vicios, donde hay una “nomenklatura” como en los viejos partidos donde el dedazo se disfraza de mediciones, pronunciamientos financiamientos y lo que haga falta para mantener el control de parte no sólo del líder moral, sino de las ligas de poder que de ninguna manera están dispuestos a perder la ventaja de manejar y distribuir candidaturas en los diferentes bastiones de poder en el país.

La definición del nuevo dirigente nacional de Morena se antoja larga y aún tardía, sobre todo por el madruguete que la tarde del domingo aplicó Porfirio Muñoz Ledo al adelantarse y nombrarse como legítimo ganador de la presidencia anunciando que este lunes lo hará oficial.

El resquebrajamiento de la unidad morenista es el reflejo de lo que ha sido el manejo de un poder fáctico que sucumbió al estilo y usanza de las viejas estructuras de poder político, donde la llamada plataforma de principios ha quedado como muestra fiel de lo que ni ellos mismos han sido capaces de cumplir.

Con un presidente que por momentos desconoce ser la cabeza del rebaño morenista pero que sigue moviendo las decisiones de poder al interior del mismo, las tribus de este partido cruzan lanzas para defender sus intereses amparados en quienes creen será el mejor dirigente para Morena.

El partido del presidente es el mejor ejemplo del desmoronamiento de esas militancias donde hoy los puros y neo-morenistas se preparan para la carnicería que será pelear y arrebatarse candidaturas, aunque en ello se ponga en juego la fidelidad con el presidente AMLO.

“Les quedó grande el pueblo”

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Las mujeres del presidente

Alineadas con el discurso mesiánico, invisibilizadas y con un mínimo margen de maniobra en sus responsabilidades, así son las “Mujeres del Presidente”.
Todas ellas llegaron con una amplia expectativa de consolidar el llamado gabinete paritario muy lejos de ser realidad.

Varias de ellas han intentado opinar, maniobrar o simplemente equilibrar, pero son regresadas al redil con la clara instrucción que en la 4T todo funciona de manera piramidal, desde esa cúspide donde el gran Tlatoani veta o da el visto bueno a estas mujeres que son instrumento para ejecutar, más no para decidir.

A ellas les tiran línea, frente a sus ojos la política de género en México no se ve, no se siente, pero tampoco se menciona.

Cuando se trata de la voz ahogada de millones de mujeres inconformes frente a un gobierno indolente, todas ellas pasan de costado y evaden opinar, como si sus pares no existieran.

Hace décadas que en México no teníamos una Secretaría de Gobernación ignorada.

Los tiempos de Bucarelli donde se hacían amarres, se tenía la información, se maniobraba el cabildeo político, pasaron a mejor vida con el arribo de Olga Sánchez Cordero quien es un elemento meramente logístico y de adorno, pues ni siquiera puede decidir, ella sólo avala.

En la Secretaría de la Función Pública tenemos a una mujer del Presidente, tan es así, que Irma Eréndira combate la corrupción con los ojos de la 4T, cuidando los intereses de “casa”.

Para ella la corrupción no está en los negocios que hace su familia, sino en la crítica o inconformidad de quienes se atreven a señalar los errores presidenciales, a ellos son a los que persigue.

En la Secretaría del Trabajo está Luisa María Alcalde, una auténtica mujer del Presidente que sólo ha engrosado la nómina con familiares y amigos. Ha decidido como darle el pitazo a su papá para que asesore a los sindicatos, pero no hemos conocido un programa de política laboral pensado en las mujeres de México.

Graciela Márquez Colín en la Secretaría de Economía es meramente la pantalla que está como ventanilla de atención al público empresarial, una vez que las decisiones se toman en otro escritorio, como por ejemplo el de Alfonso Romo.

Alejandra Frausto en la Secretaría de Cultura ella hace trabajo de traspatio. Digamos que sólo prepara su mano para firmar cuando el Presidente anuncia la desaparición de fideicomisos o más apoyos invisibilizando a uno de los sectores que tendría que tener un gran respaldo en un gobierno como el de la 4T.

En Semarnat tenemos a María Luisa Albores muy conectada con las comunidades indígenas pero amarrada de pies y manos para frenar los proyectos que están en marcha y que impactarán al medio ambiente.

La polémica Rocío Nahle al frente de la Secretaría de Energía como guardiana del discurso de su jefe donde hay que regresar a la vieja tecnología y frenar las energías verdes. Contradictoria e ignorante.

Qué decir de la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum quien señaló a una mujer por hacer activismo personal a favor de las mujeres feministas. Una caricatura de las rancias izquierdas.

En la Suprema Corte de Justicia de la Nación está Margarita Ríos Farjat haciendo la labor de camuflaje para fingir una autonomía que es dependencia y línea de Palacio Nacional.

La cereza pastelera es sin duda Rosario Piedra Ibarra una mujer que ha hecho de los Derechos Humanos una caricatura al no poder entablar un diálogo con las mujeres que feministas o no, reclaman una sola palabra: Justicia.

De las mujeres en el Senado y la Cámara Baja podemos decir que poco hacen para romper la línea de su bancada y el dedo flamígero del Presidente.

Todas estas mujeres bailan al son lópezobradorista sin darnos una mínima señal de congruente rebeldía frente a la invisibilidad que hoy enfrentamos las mujeres en México.

Ahí detrás de la cortina de humo, se haya la principal de todas: Beatriz Gutiérrez, diciendo no soy, no estoy, emulando lo que no es y quisiéramos que fuera.
Veneno dulce para las hadas feministas en estos tiempos de la cuarta deformación.

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Reelección y maldición en el Charlie Hall

Seguramente somos varios los poblanos quienes hemos hecho un ejercicio de simulación mental para imaginar lo que le diríamos a Claudia Rivera Vivanco si la tuviéramos enfrente.

Quitemos las filias y fobias para verla en una perspectiva de cruda realidad.
A dos años de haber llegado a la Presidencia Municipal de Puebla hemos visto mucha política, guerras internas, corrupción, ineficiencia, activismo gubernamental y trabajo a cuentagotas siempre precedido por su “limitación” para destinar recursos, que es lo que realmente queremos los poblanos.

Como ciudadanos nos interesa que las autoridades respondan a lo que de manera inmediata y próxima está en nuestras necesidades cotidianas: Servicios Públicos, Seguridad, Programas REALES de apoyo para población en condiciones de pobreza, etc.

Ahora bien, hoy nos enteramos que el Ayuntamiento de Puebla, sí el mismo que pregonaba transparencia, donde se presumía que no era como “el Gobernador”, hizo lo mismo. Reservó por cinco años los contratos que signaron durante la pandemia, así como los padrones de beneficiarios de despensas.

¡Qué bonito negocito! Digamos que se recurre a lo oscurito para que no se caiga el teatrito.

Cinco añitos para saber a dónde fueron a parar las paupérrimas despensas que durante la pandemia la comuna entregó a la población de escasos recursos.
Cinco años para enterarnos si la hermana incómoda sobregiró los precios de compra de víveres.

Así es como Rivera Vivanco iguala a los que critica, pero hoy los emula de manera milimétrica.

Seguramente varios tenemos ganas de tener a Claudia enfrente para decirle que antes de hablar de reelección o de escuchar sus típicos discursos a manera de poesías setenteras de izquierda desfasada, nos responda cuándo podremos circular por las calles de la ciudad sin los enormes cráteres que vemos por todos lados, ver a la ciudad limpia, poder ir al Centro Histórico a comer, de compras sin lamentarnos de tanta inseguridad, comercio informal y prostitución a plena luz del día. Ya sólo falta ver los giros negros en los portales o afuerita del Palacio Municipal.

Sus funcionarios dejaron de atender las necesidades de una ciudadanía para dar paso a un trabajo de proselitismo donde en este tiempo de gobernanza han seguido dos vertientes: Golpeteo con el Gobernador y hacer proselitismo interno para fortalecer un proyecto político sin pies ni cabeza.

Muchos de sus actuales funcionarios en conversaciones off the record cuentan cómo se articulan los negocios personales del primer círculo de la edil. Narran cómo se les pide a los funcionarios dejar pasar, dejar hacer o hacerse a un lado cuando se trata de licitaciones o asignaciones donde los moches fluyen a nombre del Che Guevara y con la bendición de la “austeridad republicana”.

Considero que a estas alturas Claudia y su equipo saben que el teatro se cayó. Que la mejor muestra de su incompetencia es ver a Puebla en condiciones lamentables.

Claudia empezó como como rehén de los intereses de poder emanados de un sexenio que vio en ella la presa perfecta. Nuestra Presidenta se deslumbró con su primer viaje a Washington, luego le pusieron en charola “asesores”, gurús, gabinete y negocios.

Hoy a ella y varios de su equipo les gusta y mucho levantar el puño revolucionario para proclamar a la izquierda, pero buscar vivir a todo lujo como la derecha.
¿Queremos tres años más a Puebla en un limbo de izquierda disfrazada?

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Prensa vendida

El enfrentamiento entre el presidente Andrés Manuel López Obrador y una parte importante de los medios de comunicación en México agudiza la polarización que se siente en un país confrontado y dividido.

El desplegado firmado por 650 intelectuales, periodistas, científicos, académicos, puso el dedo en la llaga sobre la delgada línea que hoy divide a México entre los que están “con el Presidente” o en “contra del presidente”.

Diferir en estos tiempos, es ser calificado de cualquiera de los dos extremos como “prensa vendida”.

Retomo algunas líneas que expuse en mi reciente participación en un Foro organizado por Puebla contra la corrupción donde intercambié planteamientos con colegas poblanos sobre la situación actual de los medios de comunicación.

Quiero iniciar refiriéndome a lo que llamo la prostitución y el regenteo de la información en los medios de comunicación, mismas que siguen intactas y son transexenales.

Sucede que tenemos una ausencia evidente de medios independientes y una gran proliferación de “portavoces” y alfiles informativos que se disfrazan con rimbombantes nombres, que operan desde una fan page de Facebook o un perfil de Twitter.

Esto les basta para empezar a escribir columnas financiadas por los mecenas que se encargan de apuntalar los golpes contra sus adversarios políticos, mismos que están muy lejos de hacer periodismo o investigaciones, se trata de amarillismo que en repetidas ocasiones da paso a la difamación, violencia de género o intromisión en la vida personal.

Considero que este tipo de periodismo que seguimos viendo no sólo desde la etapa del morenovallismo en Puebla, sino desde sexenios anteriores, responde a ese regenteo de periodistas, columnistas y reporteros que ceden a comercializar la información a cambio de garantizar convenios anuales que a su vez les permitan amarrar clientes en cadena.

Todo lo anterior me parece es una brutal muestra de la prostitución informativa que enfrentan una parte importante los medios de comunicación en Puebla.

Estos escenarios se replican a nivel nacional, cuando se satanizó el desplegado de los llamados intelectuales a los que despedazaron y situaron como damnificados del salinismo y del calderonismo.

El mismo presidente AMLO dijo que “ellos” tendrían que pedir disculpas, pero ¿será que piense lo mismo de todos los que estuvieron como él dice con el “neoliberalismo” y ahora son sus aliados?

Al presidente se le olvida por conveniencia que aquellos otros medios a los que en el pasado sometió a su inquisición popular, hoy son con los que hace negocios, como: Televisa, TV Azteca, Grupo Imagen y algunos más que se suman a los nuevos porristas sexenales.

Los negocios y el poder trascendieron a esa prensa y medios de comunicación que serán enjuiciados, sometidos, amagados, consentidos o comprados, de acuerdo al lugar y momento sexenal por el que se encuentren transitando.

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De partidos políticos a empresas familiares

En México la democracia se subasta cuando la clase política nacional sigue viendo la creación de partidos políticos como el inicio de operaciones de una empresa, en muchos casos familiar, donde el clientelismo político se impone a esos dogmas que desde hace mucho son letra muerta y sólo sirven de pantalla.

En nuestro país sabemos que muchos de estos partidos surgieron para servir de satélites a esos poderes fácticos que necesitaban la simulación de contrapesos.

Por décadas la arena electoral sólo se tiñó con los colores de un sempiterno PRI que mantuvo por 70 años los hilos del poder en México. En la otra esquina, conocimos el lado azul del panismo surgido como la oposición conservadora.

Tengamos memoria para recordar cómo operaban los partidos políticos con recursos que recibían de la Secretaría de Gobernación. Eran tiempos donde «ni por equivocación» se hablaba de un árbitro electoral con perfil ciudadano.

Los partidos políticos fueron surgiendo como vasos comunicantes cuya función es desde dividir votos, afianzar acuerdos, establecer componendas, negociar cargos de elección popular, pero sobre todo vivir de las jugosas prerrogativas que provienen del dinero de todos los mexicanos.

Estas empresas disfrazadas de partidos, nos han dejado un mal sabor de boca sobre todo cuando a la larga, con una mínima representación ganan cargos de elección popular que se distribuyen entre parientes, amigos y quienes inyectaron «recursos» para conseguir el objetivo.

Ahí tenemos en la memoria al PANAL que fue utilizado por Elba Esther Gordillo como sucursal magisterial para negociar poder y dinero.

También recordemos a Jorge González Torres y su disfraz ecologista para fundar el PVEM a través del cual hizo y mantiene jugosos negocios.

Está el Partido del Trabajo con Alberto Anaya, quien lo sigue utilizando como la marca de negociación de candidaturas y espacios de poder, pues en este partido lo que menos se representa es a los trabajadores.

En Puebla tenemos el mejor ejemplo en Compromiso por Puebla, creado exprofeso y a capricho de Rafael Moreno Valle para detentar más poder y control político.

En este desfile de empresas partidistas, no podemos dejar fuera al partido del Presidente AMLO. Morena surgió de un movimiento desde la ciudadanía para dar paso a un estrategia muy bien planeada donde la marca y su principal promotor, fueron piezas claves para lograr un arrastre social que hoy, si bien se mantiene, nos hace recordar la guerra interna que se libra en ese partido, donde se presumen traiciones, desvíos de recursos y mucho clientelismo popular.

Los partidos políticos están obligados a transparentar el dinero que reciben y gastan.

Hoy estas marcas electorales han perdido credibilidad y en algunos casos son vistas como verdaderas empresas de corrupción política y lavado de dinero.

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La urgencia de vertebrar a la sociedad poblana

Frente a la polarización política y social que enfrentamos en Puebla, se hace urgente vertebrar a una sociedad que desde diferentes sectores pueda expresarse con claridad, pero sobre todo con libertad.

Los empresarios, las universidades, las organizaciones ciudadanas hacen mucha falta en un momento donde en Puebla se notan vacíos, que abren más frentes para generar polarización y guerras mediáticas de baja intensidad.

Todos los partidos políticos sin excepción están en guerra, librando batallas que excluyen al ciudadano común, quien mira con desdén y desconfianza lo que ocurre con estos personajes cuya credibilidad se ha desgastado al máximo.

Los últimos ocho años han sido fatídicos para Puebla.

Tiranías gubernamentales, fraudes electorales, interinatos y gobiernos inexpertos que exceden su poder amparados en la máxima del clientelismo político: “En política, todo se vale”

Hoy en día hacen falta voces, muchas, que no busquen colgarse de instituciones, cámaras empresariales, o asociaciones ciudadanas para emitir pronunciamientos que lleven un color, marca o tendencia.

En Puebla como en todo el país, es real la ausencia de una oposición que equilibre los excesos de los gobiernos en funciones.

Hasta ahora seguimos en el debate estéril, sin rumbo, donde hay mucha grilla política pero una gran ausencia de ciudadanos.

Y es que es difícil mirar a quienes realmente quieran mirar con imparcial opinión el trabajo de los gobiernos y de los principales actores políticos en Puebla.

Me parece que es momento de darle mucha voz a quienes han permanecido como espectadores, pero tienen mucho que contar.

Las universidades tienen que apuntalar estos semilleros de opinión que no incuben intereses de partido, sino que abran y propicien debate, intercambio de ideas, propuestas y planteamientos de una sociedad que no ha dejado de moverse, pero que parece ser ignorada ante la inercia de los escándalos que hoy estamos viviendo.

Que las confrontaciones entre los gobiernos, los escándalos que están en puerta, las decisiones mediáticas que marcarán nuevos rumbos políticos, no nos quiten el compromiso y las ganas de apuntar los aciertos errores, opinar sobre las decisiones, cuestionar la opacidad y evidenciar los actos de corrupción.

Antes cuando se hablaba de vertebrar a una sociedad surgía la asociación con una entidad política. Hoy estamos en otro momento y escenario donde se hace urgente movilizar desde diferentes frentes a una ciudadanía que tiene voz y quiere ser escuchada.

La pandemia, la corrupción a todos los niveles, la inexperiencia gubernamental, la guerra interna en los partidos políticos y la invisibilidad de los empresarios poblanos, hace necesaria la construcción de una narrativa donde se sume la diversidad de voces que están buscan opinar y manifestar lo que realmente se quiere no sólo para Puebla, sino para todo un país enfrentado y muy dividido.

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