Crónica de una derrota anunciada

Desde el día uno en que arrancó la campaña panista lo advertí, dije que Genoveva Huerta arrancaba derrotada la contienda por la dirigencia estatal del PAN y lo señalé, a partir de datos duros y no de mis apetitos personales. “Genoveva ya perdió y ella lo sabe”, así titule mi trabajo.

La columna de marras me valió ser denunciado por Huerta Villegas ante el Instituto Estatal Electoral, por violencia política de género, hecho que se llevó a cabo sin fundamento alguno y el cual sigue su proceso.

Señalé como argumento principal de mi columna el hecho de que pertenecer a un equipo ganador no necesariamente implica, el saber ganar elecciones.

Genoveva Huerta lastimó a la militancia estatal del PAN durante el pasado proceso electoral del 6 de junio, al realizar una selección de candidatos, en donde hizo a un lado a la militancia, además de comportarse con una tremenda arrogancia, la cual derivó en su derrota el día de ayer.

Todavía, el pasado miércoles, le advertí que se venía su Waterloo y con ella, a lo que queda del morenovallismo, el cual nunca atinó a reaccionar, después de la muerte de Martha Erika Alonso y Rafael Moreno Valle, a quienes no les aprendieron nada.

Huerta Villegas pactó con el peor enemigo que en vida tuvo Martha Erika, Fernando Manzanilla; se entregó a sus brazos y luego sucumbió ante “Rasputín” Alcántara, un personaje oscuro, el cual paso a ser el verdadero poder tras el trono y que mal aconsejo a Genoveva, quien comenzó a manejar a Acción Nacional como si fuera de su propiedad.

El peor error de la aun dirigente estatal del PAN fue el jugarles las contras a los hoy presidentes municipales de Puebla y San Andrés Cholula, Eduardo Rivera Pérez y Edmundo Tlatehui, a quienes buscó descarrilar a toda costa impulsando en el caso de la capital, al priista José Chedrui Budib y en la ciudad milenaria a Raymundo Cuautli Martínez.

Es claro que ninguno de los dos hoy ediles se lo iban perdonar, ni tampoco los militantes de San Martín Texmelucan y de Tehuacán, a quienes hizo a un lado para favorecer a ex priistas, como Edgar Salomón Escorza y Jacobo Aguilar, lo que lastimó a dos de los padrones más importantes en el estado.

Al interior, Huerta Villegas se llenó de una corte de aduladores, todos ellos beneficiarios suyos, con sueldos y posiciones de privilegio, entre los que se encontraba su pareja sentimental, Irving Vargas, a quien designó como representante de Acción Nacional ante el Instituto Electoral del Estado, todo un exceso.

Genoveva utilizó de fea forma a uno de los emblemas de Acción Nacional a Paco Fraile, a quien invito primero como secretario general, pero cuando este comenzó a estorbarle para sus propósitos, decidió engañarlo de la forma más vil, le hizo creer que sería el candidato a la presidencia de san Andrés Cholula, Paco solicitó licencia y se quedó sin su puesto dentro del Comité Directivo Estatal y también sin la candidatura.

Todo lo que se siembra se cosecha y esto finalmente terminó por hundir a Genoveva Huerta, quien utilizó su posición para hacerse pasar como candidata “indígena” y hacerse de una posición como diputada federal del PAN, una muestra más de su desbordada ambición.

Los ganadores de la contienda, Augusta Díaz de Rivera y Marcos Castro, solo supieron capitalizar de manera adecuada, todo este descontento que se acumuló por parte de la militancia de Acción Nacional, la cual anhelaba volver a los tiempos de la democracia interna.

Es cierto que Rafael Moreno Valle llevó al PAN a ganar elecciones, pero a costa de perder su partido, de que personajes ajenos a Acción Nacional fueran los candidatos.

En la mente de muchos panistas aún está fresca la imagen de como a la mala, Moreno Valle se deshizo del quien fuera el último presidente estatal “legítimo” de este partido, previó a que Rafael se apoderada del Comité Directivo Estatal, Juan Carlos Mondragón Quintana, a quien depuso a través de “triquiñuelas”, la famosa ley Mondragón.

Para salvaguardar su seguridad, Juan Carlos y su familia tuvieron que salir del país.

Sin duda la contienda electoral interna del PAN deja grandes ganadores en la persona del actual alcalde capitalino, Eduardo Rivera Pérez, quien consolida su liderazgo y deja en claro que no solo Rafael, sabía ganar elecciones. También Mundo Tlatehui, debe de ser mencionado como uno de los ganadores de la jornada.

Otros personajes que jugaron un rol importante en la victoria de Augusta y Marcos Castro son: Jesús Zaldívar Benavides, quien le entrego magníficos resultados a la dupla, así como el diputado federal, Mario Riestra Piña, quien sumó valiosos votos a y apoyos a favor de los hoy ganadores de la jornada.

Finalmente, algo que debe de quedar en claro es que los periodistas no hacemos ganar ni perder a nadie, tampoco ganamos o perdemos, quien así lo crea, es demasiado ególatra. Los verdaderos periodistas, solo contamos la historia.

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Twitter: @riva_leo

Foto: Es Imagen / Daniel Casas

noviembre 14, 2021 - 9:12 pm

Por: Ricardo Morales

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