El Waterloo de Genoveva

El 18 de junio de 1815, en la pequeña población de Waterloo, ubicada a unos cuantos kilómetros de la capital de Bélgica, Bruselas, se llevó a cabo una de las batallas más significativas de la historia, en donde se detuvo para siempre las aspiraciones del emperador francés, Napoleón Bonaparte.

La derrota del ejército napoleónico fue tan desastrosa, que desde entonces se utiliza esta palabra, para sentenciar a quien sufre un descalabro contundente.

El próximo domingo, si no es que recurren a un gran fraude, Genoveva Huerta y lo que queda del morenovallismo sufrirán su Waterloo, a manos de Augusta Díaz de Rivera y de Marcos Castro, quien se ha convertido en una auténtica relevación en la operación política.

Como en Waterloo, Genoveva Huerta, al igual que el inmortal corso, tuvo tiempo para pactar y no lo hizo, prefirió ir a una batalla decisiva, sin perseguir a la retaguardia británica a la cual había derrotado dos días de y en el pecado llevo la penitencia.

La desbandada al interior del equipo de la presidenta con licencia, son el mejor síntoma de que las cosas no están bien, la más significativa sin duda, fue la de Jesús Morales Martínez, quien se pasó al bando de Augusta y Marcos Castro.

Y es que, Acción Nacional se juega su futuro en esta elección interna, la más apasionante dentro del panismo en mucho tiempo y en la cual como ya lo señalé está en juego el 2024.

Genoveva y Augusta representan a grupos diametralmente opuestos, Augusta es la propuesta del panismo tradicional, del PAN combativo que si tener que hacer uso de grandes recursos, más que de la cercanía con los ciudadanos logró dos veces ganar la presidencia municipal de Puebla, en 1995 en la persona de Gabriel Hinojosa Rivero y en 2001 de la mano de Luis Paredes Moctezuma.

Adicionalmente, en 2004 ese mismo panismo de la mano de Francisco Fraile García, como candidato a la gubernatura de Puebla, logró lo que hasta el momento es la cifra histórica de votos obtenida por el albiazul, sin alianzas con otras fuerzas políticas, 640 mil votos.

Si bien es cierto a ese panismo se le criticaba por no haber ganado nunca la gubernatura de Puebla, se trataba de un partido, en primer lugar, democrático en donde mediante asambleas se elegían a sus candidatos a puesto de elección popular y también de un panismo combativo, capaz de defender con movilizaciones sus causas, siempre a favor de la democracia como en Huejotzingo 1995 o para defender la puesta en marcha de la Ley para federalismo hacendario en el año de 1998.

Del otro lado, se encuentra representado el panismo de nuevo cuño, ese que nació de la mano del desaparecido Rafael Moreno Valle Rosas, que dejó al PRI para incrustarse en las filas de Acción Nacional y que ganó primero el Senado de la República en el 2006 y luego la gubernatura de Puebla en el 2010 derrotando a Javier López Zavala.

Acción Nacional ganó la gubernatura, pero perdió su partido, ya que Rafael se convirtió en gobernador y primer panista en la entidad.

Todas las decisiones las tomaba Moreno Valle, quien elegía a quienes iban a ser los candidatos y también quienes iban a ser los “presidentes” y remarco, entre comillas de este partido en Puebla, porque en realidad se trataba de verdaderos “títeres” o empleados al servicio del todo poderoso gobernador de Puebla.

La democracia interna se terminó dentro de Acción Nacional y el grupo tradicional fue marginado de las principales decisiones, como fue la designación de las candidaturas, las cuales siempre recayeron en personajes ligados a Rafael y la también desaparecida, Martha Erika Alonso.

Lo peor de todo es que Moreno Valle prostituyo las formas al interior del panismo, pues estaba acostumbrado a comprar, todo lo que se le pusiera enfrente, a través de su operador “estrella” Eukid Castañón, quien disponía de todos los recursos a su alcance para poder salirse con la suya.

Cierto, Acción Nacional ganaba elecciones, pero a qué precio y de qué forma, finalmente algo que también es cierto es que la política la hacen los demonios y no los ángeles.

Ya se verá finalmente que es lo que quieren los panistas para su futuro, lo cierto es que difícilmente habrá unidad al interior del albiazul, porque cualquiera de los dos bandos que caiga derrotado, sin duda buscará participar de manera política a través de otras vías.

La guerra es a muerte y, como lo dije al inicio de esta columna, Genoveva Huerta vivirá su Waterloo a manos del ejército comandado por Agusta Valentina, Marcos Castro y otros personajes de los cuales ya se hablará al término de la jornada.

riva_leo@hotmail.com

Twitter: @riva_leo

Ilustración: Alejandro Medina

noviembre 9, 2021 - 9:35 pm

Por: Ricardo Morales

Columnistas, Noticias Destacadas