¿Hay o no hay negociación?

Mucho se habla de una posible negociación entre el exgobernador, Rafael Moreno Valle Rosas y el presidente de la República, Enrique Peña Nieto, para poder apoyar en lo más posible al candidato del tricolor, José Antonio Meade Kuribreña, al cual le habrían prometido, casi un millón de votos en Puebla. ¿De verdad es esto posible?

Aunque aritméticamente resulta improbable diferenciar el voto, en los hechos hay algunas situaciones que despiertan ciertas sospechas, para aquellos que hacemos de la especulación un deporte nacional.

Y es que ante un ojo perspicaz, no pasan desapercibidas algunas situaciones dignas de llamar la atención en el diseño electoral aplicado por el grupo en el poder.

Ya en otras entregas hable de que para Moreno Valle todo era negociable, menos el gobierno del Estado y el Congreso local, todo lo demás, Senado, diputaciones federales y alcaldías podían ser intercambiables de acuerdo a sus intereses.

La conformación de las fórmulas parece develar esto que escribí ya hace tiempo y revelar que en realidad, si hay un acuerdo con Los Pinos, sobre todo en el tema referente al senado de la República, en donde aunque parezca imposible, se le abre una ventana de oportunidad al priista Juan Carlos Lastiri, jefe del cartel de local, incrustado en la Sedesol.

Lastiri requiere urgentemente de fuero, debido a los graves desvíos de fondos detectados, tanto en la Sedesol como en la Sedatu; en ambas dependencias, el poblano se desempeñó como subsecretario, y todo parece indicar que sí se lo quieren dar. Independientemente de qué como ya lo he escrito en otras ocasiones, se trata de detener a Alejandro Armenta.

A su estilo muy particular el exgobernador Moreno Valle, al parecer, estaría dispuesto a sacrificar a una de sus piezas con tal de cumplirle tanto a Peña Nieto como a Osorio Chong, tal y como ocurrió en el 2015.

En la pasada elección federal, el entonces mandatario no tuvo empacho en entregarle al PRI, las diputaciones federales de tres de los cuatro distritos de Puebla, sacrificando a dos de sus más cercanos colaboradores, Ángel Trauwitz y Cabalán Macari, pero también a Xabier Albizuri, entonces regidor en el ayuntamiento de Tony Gali.

En la ingeniería electoral diseñada en ese entonces desde Casa Puebla, se colocó a una candidata como Julieta Camacho por el PAN, a la cual se le prohibió hacer campaña, para entregar la plaza de Atlixco al antorchista, Juan Celis Aguirre, solo por mencionar algunos casos.

En el 2012, tras pactar con Peña Nieto, el morenovallismo entregó la Senaduría de la República a la priista, Blanca Alcalá Ruiz, quien venía de ser presidenta municipal de Puebla y que en ese año, quedó en el tercer lugar en la ciudad que años antes había gobernado, pero aun así misteriosamente ganó la elección y envió al segundo lugar al panista, Javier Lozano Alarcón y en tercero al exgobernador, Manuel Bartlett Díaz. ¿Volverá a ocurrir esto en el 2018?

La fórmula del PAN al Senado de la República, encabezada por Nadia Navarro y Mario Riestra, luce competitiva, sobre todo por la presencia del exsecratario general de la comuna en la lucha por la Cámara Alta, pero, ¿y si a mitad del camino le bajan el switch? Conste que es pregunta. Riestra es posición del actual gobernador Tony Gali, no de Moreno Valle.

¿Existe o no un acuerdo con Los Pinos? ¿El acuerdo es mandar priistas aliados del morenogalicismo a san Lázaro y aun senador más que cómodo como Lastiri?

No hay que perder de vista que la suplente de Lastiri, a quien reitero, le urge el fuero, es otra consentida del peñismo, la comadrita de Mario Marín, la diputada federal con licencia Xitlalic Ceja, amiga íntima de la hermana del presidente Peña, lo cual contribuye a incrementar las sospechas.

El PRI, adicionalmente, pude ganar porque los candidatos a diputados federales del Frente lucen “misteriosamente” flojos en Huachinango, en donde el tricolor va con el empresario Ricardo Urzúa; el 12, con cabecera en Puebla con Karina Romero, si es que la negociación con su madre la embajadora en Colombia, Blanca Alcalá prospera y Atlixco, si es que Vega hace valer el padrinazgo de su amigo, el exsecretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio y con Moreno Valle.

La posible negociación con el peñismo y su candidato Meade es algo que no debe de pasar desapercibido.

Aunque parece muy arriesgado querer diferenciar el voto, todo es posible, sobre todo con los algoritmos que se meten a las computadoras o con cortar los suministros a los candidatos que estén destinados a perder o con simplemente ordenarles como en su momento se hizo con la ya citada Julieta Camacho, que no hagan campaña.

El Senado de la República luce más que negociable y también va de la mano con lo ocurrido en la negociación de las lista de candidatos a diputados plurinominales del PRI por la cuarta circunscripción en donde se ve muy lejana la posibilidad de que otra carta del gobernador, Gali, Xabier Albizuri, alcance a llegar a San Lázaro y la gran pregunta es ¿Por qué el lugar 9?

laserpientesyescaleras@hotmail.com

Ilustración: Alejandro Medina

febrero 21, 2018 - 10:25 pm

Por: Ricardo Morales

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