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Inicia seminario virtual dedicado al Tesoro Mexicano, tratado que vincula al Nuevo Mundo con el Renacimiento

Especialistas mexicanos e italianos intercambian sus estudios y perspectivas de investigación en torno al llamado Tesoro Mexicano o Rerum Medicarum Novae Hispaniae Thesaurus, tratado del mundo natural novohispano, en un seminario virtual que sentará las bases para una futura exposición en nuestro país, como es la intención de la Accademia dei Lincei y el Consiglio Nazionale delle Ricerche.

El encuentro, quinto y último del programa “México-Italia: 500 años de diálogo cultural”, fue inaugurado por el embajador de Italia en México, Luigi de Chiara; la secretaria técnica del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), Aída Castilleja González, así como por los doctores Annibale Mottana y Amedeo Cesta, en representación de las citadas instituciones científicas italianas.

De Chiara destacó que el seminario bilateral, organizado por la Secretaría de Cultura del Gobierno de México y la embajada a su cargo, a través del INAH y el Instituto Italiano de Cultura (IIC), cierra con la “joya de la corona”, el Tesoro Mexicano, legado universal que documenta la flora, fauna y mineralogía del Nuevo Mundo, fruto de las expediciones de Francisco Hernández en la Nueva España, a partir de 1570.

El éxito del programa “México-Italia: 500 años de diálogo cultural”, dijo el diplomático, se refleja en las más de 30 mil visualizaciones de los cuatro seminarios previos a través de los canales de INAH TV y del IIC en YouTube. Conversatorios que han recorrido los lazos entre ambos países, desde la conquista hasta la actualidad, precisó a su vez la antropóloga Aída Castilleja.

Los ejes fueron los vínculos trazados desde el virreinato hasta la época contemporánea, atravesados por la influencia artística y la colaboración en materia de patrimonio cultural, cuyos testimonios más recientes son el apoyo –por parte de Italia– en la rehabilitación de las edificaciones históricas mexicanas dañadas por los sismos de septiembre de 2017, y la suspensión, hace una semana, de la subasta que remataría bienes prehispánicos de nuestra nación, por parte de los carabineros italianos.

La primera jornada del seminario dedicada al Tesoro Mexicano, en la cual participaron investigadores de las universidades Nacional Autónoma de México (UNAM) y Autónoma del Estado de Morelos, inició con la ponencia magistral del investigador de la Biblioteca dell’Accademia Nazionale dei Lincei e Corsiniana, Marco Guardo, quien habló del documento como “libro símbolo del equipo linceo”, la academia científica más antigua del mundo.

El especialista explicó las dificultades que enfrentó Francisco Hernández, protomédico del rey Felipe II –a cuyo encargo realizó este copioso estudio–, para reordenar su obra. En 1576, Hernández envío de Nueva España a Europa, “16 cuerpos de libros grandes”, los cuales serían arrasados por el fuego que afectó la Biblioteca de El Escorial, casi un siglo después, en 1671.

“Se trataba de materiales constituidos por soportes documentales distintos: libros sobre plantas, animales y piedras; volúmenes de ilustraciones (casi cuatro mil) de plantas secas. El material pasó de las manos del rey a la Biblioteca de El Escorial, convirtiéndose en una de sus curiosidades gracias a los colores naturales de sus imágenes, que referían a los diversos aspectos del mundo natural, desde las hierbas hasta las raíces, desde el caimán hasta la araña.

“La desbordante abundancia del material y haber sido recogido de manera desordenada, impidieron que el texto y las imágenes fueran publicados en poco tiempo. El mismo Hernández era consciente de ello, reconocía que los libros no solo necesitaban ser ordenados, sino que requerían también trabajo de limpieza estilística. Los retoques fueron realizados años más tarde por el sucesor de Hernández, Nardo Antonio Recchi, originario de un pueblo cerca de Salerno, y al cual Felipe II otorgó el título de su médico personal”, detalló Marco Guardo.

Cuando Recchi regresó de España a Italia en 1589, llevó consigo una copia del manuscrito y dibujos que despertaron admiración y asombro. Tras su muerte, el manuscrito pasó a manos de su heredero y nieto Marco Antonio Petilio quien, hacia 1610, lo entregó a Federico Cesi, fundador de la Accademia dei Lincei.

Las tribulaciones del tratado naturalista se repitieron en la figura de Federico Cesi, quien murió en 1630 sin ver concluida su publicación, sobre la cual, incluso, mantuvo al tanto al propio Galileo Galilei. La obra editorial se llevó a cabo con una serie de altibajos entre 1628 y 1651.

Aun así, “con el paso de los años, se fue configurando un volumen de elevada singularidad, nacido bajo el signo de la más plena colegialidad lincea, presentando un estilo caracterizado por el plurilingüismo, puesto que al latín de los diferentes autores (al menos tres géneros de latín), se yuxtaponía la lengua náhuatl”, finalizó el especialista.

El seminario concluirá este viernes 24 de septiembre con las disertaciones de los expertos italianos, entre ellos, Marco Guardo, Sabina Brevaglieri, Annibale Mottana, Ebe Antetomaso y Maria Eugenia Cadeddu. Los dos últimos ponentes darán pormenores del proyecto multidisciplinar alrededor del Tesoro Mexicano.

septiembre 24, 2021 - 4:30 pm

Por: Staff

Cultura