América Latina tardará algunos años en recuperar plena actividad productiva

Las actividades productivas esenciales en América Latina tardarán algunos años en recuperarse completamente tras el paso del nuevo coronavirus, entre estrategias variadas de los países en la región para regresar a la plenitud, de acuerdo con expertos.

El director para América Latina de la firma Moody’s Analytics, Alfredo Coutiño, explicó que todas las economías latinoamericanas están atravesando por «el impacto recesivo» derivado de la neumonía COVID-19 y terminarán el 2020 como las peores afectadas en el mundo por la pandemia.

Las áreas más dañadas serán aquellas expuestas a las grandes economías, dijo Coutiño, que destacó el turismo, el comercio de materias primas y las industrias en general de cada país, sobre todo las que tienen una gran dependencia de insumos importados.

«En términos de países, los más golpeados son aquellos que mayor vulnerabilidad tienen tanto en sus sistemas de salud pública como en sus economías, entre ellos Brasil, México, Argentina, Perú, Ecuador y los países centroamericanos», dijo Coutiño a Xinhua.

«La región está condenada a sufrir dos efectos importantes: una recesión profunda en el corto plazo y una pérdida de capacidad productiva en el mediano plazo que afectará la velocidad de recuperación de la economías latinoamericanas, dada la destrucción de capital físico y humano causada por la epidemia», sentenció.

El producto interno bruto (PIB) de la región podría registrar este año una contracción de entre el 9 y el 10 por ciento, arrastrado por las caídas en Brasil y México, cuyas economías representan el 60 por ciento del producto regional, según estimaciones de Coutiño.

Los cálculos del economista mexicano coinciden con lo proyectado el pasado 24 de junio por el Fondo Monetario Internacional (FMI), que estima una contracción del 9,4 por ciento en 2020 para la región, una vez que los efectos del COVID-19 han sido más profundos de lo esperado en el primer trimestre.

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) estimó la semana pasada que la pandemia ocasionaría el cierre de unas 2,7 millones de unidades económicas, lo que implicaría la pérdida de 8,5 millones de empleos formales en la región tan solo en los próximos seis meses.

Coutiño resaltó que América Latina tardará varios años en restaurar la capacidad que se tenía hasta antes de la pandemia, en el 2019, y todo dependerá de la velocidad de recuperación de la inversión.

«La única receta para una salida de la crisis y una recuperación sostenida es a través de la restauración de la capacidad productiva perdida, lo cual se da a través de la aceleración de la inversión tanto privada como pública», dijo el experto.

«Dicha restauración del capital productivo depende de qué tan abiertos y amigables sean los Gobiernos con respecto a la inversión privada, de tal forma que aquellos Gobiernos con enfoque más ‘promercado’ serán los más atractivos, mientras que los que mantienen una actitud antiempresarial se quedarán rezagados», agregó sin detallar.

Sin embargo, el experto advirtió que las medidas de prevención y mitigación que todavía están vigentes en América Latina, mientras otras regiones como Asia o Europa avanzan en sus procesos de apertura, podrían marcar una gran diferencia en la recuperación.

Es innegable que existe la probabilidad de un rebrote de la COVID-19, lo que podría dar marcha atrás al proceso de recuperación, pero eso dependerá de las estrategias y recomendaciones que lleve a cabo cada país, indicó.

El banco británico Barclays publicó el pasado 30 de junio un amplio reporte sobre las acciones que están llevando a cabo los países en América Latina y las repercusiones que podrían tener hacia adelante en sus procesos productivos.

En opinión de la institución financiera, Uruguay ha destacado en el control de la pandemia e incluso estima una contracción del 4 por ciento en el 2020, más suave que la mayoría de los países en la región, aunque también abonó en los menores daños de COVID-19 la menor densidad de población y sus bajos niveles de pobreza.

En el lado opuesto, México podría observar un declive económico hasta del 6,5 por ciento en el 2020, pero la recuperación del país se mantendría en el terreno de la fragilidad dado el modesto respaldo fiscal que está ofreciendo la Administración del presidente Andrés Manuel López Obrador, de acuerdo con el grupo británico.

«Identificamos estrategias potencialmente mejores en Uruguay y Colombia, una situación de confusión frágil en México, resultados probablemente equilibrados en Chile dado su margen fiscal, mientras que en Argentina, el costo económico de un cierre exitoso parece mayor», dijo Barclays.

«La situación es potencialmente más desafiante en Perú y Brasil, particularmente en Perú si el crecimiento sufre más de lo esperado, ya que pronosticamos una recuperación más rápida», agregó.

En el caso de Perú, la parálisis de la industria minera será costosa en términos de crecimiento e implicará un deterioro de la cuenta corriente en el 2020, pese a que las medidas fiscales, monetarias y financieras rondan el 17 por ciento del PIB, indicó Barclays.

En lo que toca a Brasil, los datos sugieren que la movilidad no disminuyó tanto como en otros países desde finales de marzo, y su ritmo de recuperación sigue siendo «altamente incierto».

«La evolución desconocida de la pandemia en las diferentes regiones de este gran país aún podría dar lugar a la imposición de nuevas cuarentenas o bloqueos durante la temporada de invierno boreal, posiblemente revirtiendo o al menos interrumpiendo los signos incipientes de una recuperación», indicó Barclays sobre la mayor economía regional.

Salvo los casos de Cuba y Uruguay, Barclays y Coutiño coinciden en que, hasta la fecha, todavía no hay evidencia clara de que el número de contagios y las muertes se hayan estabilizado en algunos países de América Latina, y las medidas de distanciamiento social parecen no haber sido completamente efectivas.

El economista de Moody´s Analytics incluso advirtió que los inversionistas ya retiraron algunos recursos de América Latina al ver a la región como un «mercado riesgoso», por lo que ve difícil una mayor atracción de inversiones frente a países que ya van más adelantados con sus procesos de reapertura.

Sin embargo, Coutiño indicó que China ha estado buscando oportunidades de inversión en sectores estratégicos en América Latina desde hace varios años y solo ha tenido las puertas abiertas en los países del sur, en los cuales ha invertido en minería, petróleo, electricidad y productos agrícolas.

«Por tanto, América Latina en conjunto podría centrarse en explorar más caminos dentro de la iniciativa de la Franja y la Ruta para sectores y proyectos específicos, incluida la usual infraestructura», explicó el mexicano.

«Creo que América Latina todavía tiene mucho que ganar con un programa de la escala y la magnitud de la Franja y la Ruta», concluyó.

Fuente: Xinhua

julio 7, 2020 - 8:45 am

Por: Staff

Internacional

Te recomendamos: