Antonio Gramsci, referencia indispensable para movimientos latinoamericanos

Una de las máximas herencias del teórico italiano para las nuevas resistencias es el compromiso por una revolución permanente en búsqueda de modos de vida más justos.

La Ibero Puebla celebró la presentación del libro Efecto Gramsci. Fuerza, tendencia y límite, texto que desafía la ortodoxia y reimagina los conceptos de revolución y Estado. Su autor, Dante Aragón Moreno, catedrático de la Ibero Puebla, crea un material que invita a salir de la tradición sin renunciar a preguntas fundamentales: ¿cómo pensar la política? ¿A qué proyecto apostar? ¿Cómo reconstruir la narrativa de lo político?

Durante su tiempo como prisionero del régimen de Benito Mussolini por su pensamiento disruptivo, Antonio Gramsci (1891-1937) escribió más de dos mil páginas de teoría política y económica que fueron publicadas hasta 1975 en 32 volúmenes de Cuadernos.

En palabras de Juan Luis Hernández Avendaño, director general del Medio Universitario, “al autor no le interesa verificar la pureza de un paradigma, sino considerar sus límites de hibridación”. Como fruto de su propio caminar existencial, el compilado invita a pensar cómo se construye el conocimiento en las universidades, donde las academias continúan perpetuando el trabajo unidisciplinar en donde la otredad se asume con extrañeza.

Sobre la potencia catártica y popular abordada en las páginas del libro, indicó que se trata de la consagración de una nueva generación de pensadores práxicos, donde los movimientos feministas se presentan el camino más iluminado hacia una nueva revolución.

Efecto Gramsci ofrece una lectura innovadora inspirada por Marx y Maquiavelo que pretende acercar al italiano a los debates contemporáneos presentes en la tradición poscapitalista de nuestra época en un registro antagónico, contingente, desbordante y múltiple.

En correspondencia con los tiempos, se captura a un Gramsci entusiasta de la fórmula marxista de la revolución permanente y comprometido con las multitudes. “Demanda suspender la matriz del líder que va a salvar o del estadocentrismo. Tenemos que pensar nuevas formas de acción política”, sentenció David Fernández Dávalos, SJ, secretario ejecutivo de la Asociación de Universidades Confiadas a la Compañía de Jesús en América Latina (AUSJAL).

La lectura se desprende de perspectivas populistas y se acerca a concepciones poshegemónicas, donde se mantiene la primacía del momento revolucionario que cambia las características del pensamiento de la dominación institucional. Se trata de un texto comprometido con la lucha contra la homogeneización violenta de la exclusión.

Para el exrector de Ibero Ciudad de México, los valores de Gramsci coinciden con los de las Universidades Jesuitas en la medida en que plantean la conciencia sobre la realidad para la metamorfosis de la misma. Llamó a aprovechar a los autores para construir la visión transformadora, heterónoma y útil para los pueblos, donde se use la potencialidad de la sociedad para reconfigurarse en la coyuntura convulsa actual.

Los textos del pensador, acusados de impertinente heterodoxia, encaminaron la renovación del marxismo latinoamericano con miras a la transformación a través del conocimiento y las identidades populares. Como expresó la Dra. Nathaly Rodríguez Sánchez, académica de la IBERO Puebla: “Ese llamado a la práctica y a la reconciliación con lo popular engendró movimientos y saberes que respondían no a la lucha de clases, sino a la de lo latinoamericano”.

El libro de Aragón Moreno asume el riesgo de la actualización del pensamiento gramsciano con una mirada contemporánea, donde el autor ensaya un nuevo efecto de ruptura y desestabilización para imaginar nuevas utopías sociopolíticas para la región. Rodríguez Sánchez consideró que se continúa la tarea de actualizar los conceptos marxistas para hacerlos útiles para el movimiento social actual.

En su relectura, el autor retrata a un militante pensante y actuante que invita a sus lectores a vencer el escepticismo que reina en la construcción de sociedades más justas. Leer a Gramsci es necesario para abrir los agujeros por donde puedan colarse los saberes encerrados en las academias.

Desde sus años de formación, Dante Aragón buscó una forma de conciliar la filosofía con la ciencia política. Ante su desencanto por esta última, se convirtió en un filósofo de la praxis que, con El efecto Gramsci, aporta una lectura emancipadora que no teme recurrir a la esperanza como argumento.

En su réplica al panel de analistas, Aragón Moreno aseguró que Gramsci tendría que ser un catalizador para repensar la política mainstream: es un lugar que permite la inserción crítica en una dinámica ortodoxa desde el deseo plebeyo de la no dominación.

Cuando el filósofo comunista piensa en la revolución, lo hace en términos de un proceso que implica la batalla por formas de vida más humanas que nunca están dadas de una vez y para siempre. La sublevación permanente supone pensar en una disposición permanente a la lucha y a la crítica.

Situado en el contexto mexicano actual, aseguró que el pensamiento gramsciano no está presente en la Cuarta Transformación, la cual da señales de la “revolución pasiva” criticada por el italiano, la cual cancela la posibilidad de auténticas políticas de emancipación. “Todos estos autores son meros pretextos para leer una realidad. Para ello se necesita imaginación, una poética revolucionaria para interpretar la realidad”, cerró.

La Ibero Puebla ha buscado salir de las prácticas académicas individualistas criticadas por Gramsci. Tal es el caso del Departamento de Ciencias Sociales, que ha propiciado la colaboración interdisciplinar de académicos y estudiantes en proyectos formativos y de acción social.

abril 19, 2021 - 2:30 pm

Por: Staff

Educación

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