Asume Maduro segundo mandato

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, inició este jueves un segundo mandato desafiando un cerco diplomático de gobiernos que cuestionan la legitimidad de su reelección

El gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) llamó a sus simpatizantes a congregarse en una avenida céntrica de Caracas que desemboca en el Tribunal Supremo de Justicia, donde el mandatario prestó juramento a las 10:00 horas locales para regir la nación petrolera hasta 2025.

La toma de protesta llega después de unas elecciones en mayo del año pasado que no fueron reconocidas por Estados Unidos, la Unión Europea y el llamado Grupo de Lima, que lo instaron a organizar nuevos comicios.

A su juramentación asistieron los presidentes Miguel Díaz-Canel, de Cuba; Daniel Ortega, de Nicaragua; Evo Morales, de Bolivia; y Salvador Sánchez, de El Salvador. Además, estaba programada la asistencia de representantes de México, Uruguay, Rusia, Turquía y China, entre otros.

«¡Viva México!», descató el presidente mientras enlistaba a los asistentes.

Desde la mañana varios cientos de seguidores del Gobierno y empleados públicos, con sus características camisetas rojas, se concentraron en los alrededores del máximo tribunal, ubicado al noroeste de Caracas, para acompañar al Mandatario en la ceremonia.

Las autopistas y avenidas de la capital venezolana amanecieron el jueves con escasa presencia de vehículos y transeúntes, y en algunos puntos de la ciudad se observó presencia de la Policía nacional custodiando las vías.

Entre banderas venezolanas y pequeños carteles con el dibujo del rostro del gobernante y la leyenda «Maduro usurpador», un puñado de opositores se concentró en una vía del este de Caracas para protestar.

El juramento se realizó en el Tribunal Supremo porque la Asamblea Nacional, controlada por la Oposición, fue despojada de sus poderes desde que el PSUV perdió el control legislativo en 2016, una medida que respalda las críticas de los opositores de que el Presidente ha consolidado una dictadura.

Maduro luego se dirigirá a una ceremonia en la academia militar en Caracas, en un gesto que destaca la importancia de las fuerzas armadas en su Gobierno.

El mandatario asume de nuevo el Gobierno en un país donde la profunda crisis económica ha empujado a millones a emigrar.

Los venezolanos viven agobiados por una recesión que ya lleva cinco años y una hiperinflación que se traduce en la escasez de productos básicos, frecuentes cortes en los servicios de agua y luz, ausencia de transporte público y suministro de gas doméstico. Hoy un salario mínimo no alcanza para comprar un cartón de huevos.

De acuerdo con las Naciones Unidas, la crisis ha provocado la migración de unas 3 millones de personas desde 2015 y generado una emergencia humanitaria en países vecinos.

«No estamos contentos con Maduro porque se eligió de manera ilegítima, continuará la dictadura, aunque tenemos esperanza de que algo pase», dijo Henry Ramírez, un ingeniero en sistemas de 39 años, en San Cristóbal, localidad fronteriza con Colombia.

Grupos de ciudadanos han protestado en distintas zonas del país, pero sin la organización de la Oposición, que está dividida y sin liderazgo porque sus principales dirigentes están fuera del país o detenidos.

«No soy chavista, pero tampoco me gusta la Oposición que tenemos en Venezuela», dijo Angela Pérez, de 26 años, una cajera en un negocio de comida rápida en Valencia, al sur de Caracas que espera poner en orden sus documentos para abandonar el país.

Pese a todo, Maduro mantiene un tono triunfalista que recuerda al de su mentor Chávez, quien aprovechó la bonanza petrolera para importar bienes de consumo y crear esquemas de subsidios de alimentos y medicinas que le ganaron el aprecio de millones.

Pero la Venezuela de hoy contrasta con la de Chávez. El poder adquisitivo de la gente se ha desvanecido, la desnutrición y las enfermedades se multiplican. Se pueden ver billetes, que ya no alcanzan para comprar nada, tirados en basureros en la calle.

Maduro aún cuenta con un puñado de poderosos aliados. Aunque suele presumir sus alianzas con China, Rusia y más recientemente con Turquía, Beijing y Moscú no han otorgado nuevos préstamos mientras crecen las necesidades de financiamiento ante los menores ingresos de la petrolera estatal PDVSA. La firma es la mayor fuente de divisas del país pero su producción ha caído a los niveles más bajos en siete décadas.

«Por ahora no hay futuro aquí, es muy triste, pero es la verdad», dijo la joven cajera Pérez.

Con información de Reuters

enero 10, 2019 - 11:10 am

Por: Staff

Internacional

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