El problema de existir para teletrabajar

De acuerdo con el IMSS, el 75% de los mexicanos padece fatiga por estrés laboral, superando a países como China y Estados Unidos.

La palabra japonesa karoshi, que significa “muerte por exceso de trabajo”, engloba algunas de las consecuencias de la idiosincrasia nipona, asociada con la perfección y la productividad permanentes. El abordaje de este fenómeno es parte de los menesteres del ministerio de la soledad de reciente creación, abocado a prevenir y atender las principales causas de suicidio.

Desde la incorporación de los Factores de Riesgo Psicosocial a la Ley Federal del Trabajo (2018), la conversación pública ha retomado el concepto de estrés laboral. Con el traslado de las actividades profesionales al espacio doméstico, dichos riesgos han crecido considerablemente.

El teletrabajo supone la adaptación de los espacios habitacionales a las necesidades de oficina, tanto de manera física como psicoemocional. Con ello, se han visibilizado nuevas necesidades como el derecho a la desconexión y la reivindicación de las vacaciones y los días de descanso. Así lo compartió la Mtra. Rosa Huepa Onofre durante una charla dirigida a padres de familia de la IBERO Puebla.

La reforma mexicana en materia de home office (aprobada el 11 de enero de 2021) contempla la oferta de nuevos contratos, donde los patrones deben proveer a sus empleados de todos los insumos para desarrollar las actividades, así como pagar por los costos equivalentes al uso de luz y conectividad.

Por su parte, la NOM 035, relacionada con el estrés laboral, contempla el manejo y gestión de los factores psicosociales que derivan de interacciones entre la satisfacción en el trabajo y las condiciones personales de los trabajadores. No obstante, “está pendiente que México firme un convenio ante la Organización Mundial del Trabajo para equilibrar lo laboral con lo personal”, advirtió Huepa Onofre.

El estrés laboral en el contexto pandémico ha sido potenciado por la presencia de nuevas exigencias que no se ajustan a las capacidades y conocimientos de los profesionistas, particularmente en materia de competencias tecnológicas. Los efectos negativos pueden verse reflejados en el rendimiento profesional, la salud, y la satisfacción en el trabajo.

Algunas causas del estrés laboral incluyen la naturaleza monótona o desagradable de las tareas; los ritmos apremiantes del trabajo diario; la extensión e inflexibilidad de las jornadas; baja participación en la toma de decisiones; falta de reconocimiento e inseguridad contractual, y violencias en los espacios laborales, entre otras.

Rosa Huepa llamó al auditorio a estar atento a los síntomas, mismos que pueden ser identificados y medidos con base en la prueba del Seguro Social: ansiedad, miedo, irritabilidad, frustración, aumento en el consumo de sustancias estimulantes, dificultad de concentración, dolor de cabeza, malestar estomacal, fatiga, deterioro de la memoria y falta de sueño.

Para reducir los factores de riesgo es necesario fomentar el entorno organizacional favorable, lo cual requiere de un proceso de comunicación permanente en el contexto de trabajo a distancia. La legislación en cuestiones de teletrabajo, si bien fue aprobada en enero, entrará en vigor hasta 2022.

Previo a la realización guiada de la prueba del IMSS, la especialista recordó que la identificación de los factores de riesgo debe contemplar las condiciones en el ambiente de trabajo, la extensión de las jornadas laborales, la interferencia en la relación trabajo-familia, el liderazgo negativo y las violencias en los espacios de trabajo.

En contraste, un entorno organizacional adecuado se caracterizará por el sentido de pertenencia de sus integrantes, la capacitación constante de los empleados, la definición precisa de responsabilidades y el reconocimiento del desempeño de los equipos.

junio 14, 2021 - 6:45 pm

Por: Staff

Educación

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