La novedad editorial «El águila y la serpiente» analiza el origen prehispánico del Escudo Nacional mexicano

La conmemoración de los 500 años de la caída de Tenochtitlan y del bicentenario de la Consumación de la Independencia no solo son ocasiones de conmemoración para las y los mexicanos, sino también oportunidades para reflexionar sobre nuestra historia y repensar la misma a partir de nuevas miradas.

Con ese planteamiento, autoridades e investigadores del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) participaron en la presentación virtual del libro El águila y la serpiente. El problema del origen prehispánico del Escudo Nacional mexicano, escrito por el historiador Guillermo Correa Lonche.

Al encabezar esta actividad editorial, realizada en el marco de la XXXII Feria Internacional del Libro de Antropología e Historia (FILAH), el director general de la institución, Diego Prieto Hernández, destacó el arduo trabajo de investigación que la obra sintetiza, ya que hace 10 años fue parte esencial de la tesis de licenciatura del autor.

Ahora, editada por el INAH, agregó el antropólogo, la obra se ve enriquecida en contenidos y en formatos, toda vez que está disponible en formato ePUB, además de contener un prólogo escrito por el connotado historiador, filósofo y nahuatlato Miguel León-Portilla (1926-2019).

“Muchas de las claves que necesitamos para poder hacer una lectura histórica del origen de nuestro escudo nacional, las podemos encontrar en este libro”, destacó el titular del INAH en coincidencia con los historiadores Salvador Rueda Smithers, Rodrigo Martínez Baracs, Rafael Tena Hernández y el propio Guillermo Correa Lonche, también partícipes de la presentación efectuada a través de la página www.feriadelibro.inah.gob.mx, como parte de la campaña “Contigo en la distancia”, de la Secretaría de Cultura del Gobierno de México.

Los panelistas cuestionaron el cómo si la imagen del águila devorando una serpiente y posada sobre un nopal era tan importante para los mexicas, en la medida que se dice fue el designio avisado por su propio dios Huitzilopochtli, ¿por qué no existen vestigios arqueológicos que sugieran la vigencia efectiva de ese símbolo en la época prehispánica?

En este sentido, el antropólogo Diego Prieto mencionó que algunas de las posibles respuestas se dan a lo largo del texto, donde el propio León-Portilla aclara que en tiempos precortesianos, los señoríos del territorio mesoamericano no usaron escudos de armas a la manera occidental, sino que se identificaban a sí mismos a partir de sus topónimos.

Así, comentaron, una de las hipótesis planteadas en el libro es que el símbolo del águila devorando una serpiente no es una imagen presente en las fuentes prehispánicas, sino una construcción de finales del siglo XVI e inicios del XVII, la cual se usó para aludir a la fundación de Tenochtitlan, ya bajo los cánones culturales importados de Europa.

Una probabilidad es que autores como Diego Durán o Enrico Martínez, hayan asociado la fundación de la ciudad prehispánica con imágenes cristianas en las que, por un lado, el águila como símbolo solar sería una representación de María, o de la fe en su conjunto; mientras que, por otro, la serpiente estaría plasmada como una alegoría al pecado siendo derrotado.

Finalmente, el autor, Guillermo Correa, destacó que el libro busca presentar las fuentes históricas consultadas acompañadas de un análisis crítico, para así invitar al lector a conocer esta información, a menudo poco accesible para los lectores en general, y generar conclusiones propias.

octubre 10, 2021 - 8:05 pm

Por: Staff

Cultura