Manipulan partidos las redes sociales

En su intento por ganar elecciones desde internet, partidos políticos y candidatos manipulan las redes sociales, advierten especialistas.

Con ejércitos de bots y empleados reales que generan miles de followers, hashtags, trending topics y likes, los aspirantes hacen uso de redes para crear o interrumpir conversaciones según su conveniencia.

Sin las restricciones que tienen los medios tradicionales, los partidos utilizan estas estrategias digitales no sólo para posicionarse, sino para atacar a sus rivales.

Las redes sociales, principalmente Facebook, Twitter y YouTube, son empleadas por los partidos para lanzar y difundir descalificaciones, ataques personales y noticias falsas sobre sus opositores.

Además, los partidos contratan estrategas digitales que les permiten crear «climas de opinión pública» a partir de la difusión de un hashtag, que puede derivar de una noticia real o falsa, con el fin de posicionarse o denostar al rival.

La calumnia y la contratación de espacios publicitarios para los partidos están prohibidos por la Constitución en radio y televisión, pero no en internet.

Los mensajes con los que diariamente se llenan las redes evaden el apartado C del artículo 41 de la Carta Magna, que dice: «en la propaganda política o electoral que difundan, los partidos y candidatos deberán abstenerse de expresiones que calumnien a las personas».

«Si la elección presidencial del 2012 fue la primera en la que las redes sociales se intentaron usar como un canal alternativo para darle voz al elector mexicano, la del 2018 es todo lo contrario: domina la desinformación, el sesgo ideológico y la regurgitación del pensamiento monolítico», aseguró Eduardo Portas, creador del portal Capital Social Investigaciones.

El politólogo José Merino coincidió en que las redes sociales se hallan secuestradas por los partidos, que las utilizan para crear o interrumpir conversaciones según su conveniencia.

Pero opinó que no será ahí donde se defina el resultado de la contienda electoral.

Para el consejero electoral Ciro Murayama es mejor que el INE haya mantenido el criterio de máxima libertad en redes, pero advirtió que sí se fiscalizará cuidadosamente el gasto que están haciendo los partidos, tanto para beneficiar sus campañas, como para afectar las de sus rivales.

Aunque los candidatos ya han reportado al INE algunos contratos con empresas dedicadas a la estrategia digital, la autoridad electoral desconoce exactamente cuánto dinero público invierten en guerras digitales.

En 2017, por ejemplo, la Unidad de Fiscalización descubrió que, tan sólo en Facebook, hubo un gasto no reportado por los partidos de más de 27 millones de pesos, en las elecciones de Edomex, Coahuila y Nayarit.

«Nosotros lo que estamos viendo es qué dinero se está moviendo para beneficiar y para afectar campañas», señala Murayama, «de que hay gasto lo hay, y cada vez más; justamente ahora estamos haciendo el análisis del monitoreo de lo que se gastaron en precampañas».

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Lunes 26 de febrero. A Ricardo Anaya le encuentran un video de octubre de 2005 en el que, usando una peluca, baila durante la boda de su amigo Manuel #Barreiro, a quien busca la PGR por lavar 54 millones de pesos en presunta complicidad con el hoy aspirante presidencial. El #PelucaGate escala tanto, que políticos como Ernesto Cordero -presidente del Senado y enemigo acérrimo de Anaya-, y medios como The Financial Times, especulan sobre la crisis de la campaña presidencial del Frente por México, e incluso mencionan la posibilidad de cambiar de candidato.

En la peor semana de Ricardo Anaya, ni su cumpleaños le sale bien: el domingo 25 de febrero, a las 8:04 de la mañana, el panista sube a Twitter una foto con su familia y un pastel por su 39 aniversario, y recibe más de mil 700 respuestas, pero no sólo para felicitarlo, sino para burlarse porque, a esa hora, él, su esposa y sus tres hijos aparecen perfectamente arreglados.

Javier Lozano (@JLozanoA), ex panista, hoy vocero de Meade y principal «hater» de Anaya, se mofa así de la foto: «Uy, qué arregladitos tan tempranito. No cabe duda que todo en la vida del #JovenDictador es una simulación, una puesta en escena. Patético».

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Miércoles 7 de febrero. A las 17:53 horas, el candidato del PRI, José Antonio Meade (@JoseAMeadeK), escribe en su cuenta de Twitter que «México necesita un Presidente serio. Un profesional que sepa enfrentar los retos internos y externos, que garantice estabilidad económica y certidumbre jurídica».

Pasadas las 10 de la noche, la coordinadora de campaña de Andrés Manuel López Obrador, Tatiana Clouthier (@tatclouthier) le responde con una pregunta irónica: «a quien propone?».

Y el 8 de febrero a las 6 de la mañana, ocho horas después, Meade contesta con un simple: «Yo mero».

Los priistas celebran la «ocurrencia» de su candidato. Incluso hablan de ella en la radio y en la televisión, crean el hashtag #YoMero y, en cuestión de horas, lo convierten en tendencia gracias a las redes tuiteras de «simpatizantes» creadas por el PRI.

Días después, como un búmeran, el #YoMero es utilizado para ridiculizar al ex secretario de Hacienda, y recordarle que es el autor del gasolinazo. El hashtag deviene en #PadreDelGasolinazo y, lo que parecía un acierto de la campaña priista, se revierte en forma de memes.

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El politólogo José Merino, autor del libro Ciudadanos.mx y quien lanzó en anteriores procesos electorales herramientas como #CazaUnBot para detectar a las legiones que irrumpen en las conversaciones en Twitter, asegura que, desde hace ya varios años, las redes sociales en México se hallan secuestradas por los partidos y el gobierno, para crear o interrumpir conversaciones según su conveniencia.

El mecanismo puede incluir el uso de robots -activados con algoritmos-, o legiones con tuiteros reales ubicados en diferentes ciudades, que se activan en red ante un impulso o una orden.

A partir de 2009, los consultores o community managers han creado un mercado en el que ofrecen followers, ejércitos de bots, granjas de «tuiteros orgánicos», hashtags, trending topics y miles de likes, con el fin último de ganar elecciones desde las redes sociales.

Según Merino, los equipos de campaña gastan millones de pesos en ello. Pero su intento por manipular las redes sociales de internet no garantiza que tengan un impacto real en el resultado de las elecciones.

«Como todo mundo lo hace, no te queda de otra más que hacerlo, pero es el dinero peor gastado de la historia», opina.

«Ni siquiera en Estados Unidos está probado que eso haya determinado el resultado. En el caso de México, con los problemas de acceso digital, con un ecosistema de medios como el que tenemos y con nueve años viviendo ya el tema de bots, menos», añade.

Con información de Reforma

marzo 4, 2018 - 11:55 am

Por: Staff

Actualidad, Política

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