Suicidio, reflejo de una sociedad estructuralmente enferma

En el marco del Día Mundial para la Prevención del Suicidio, Quetzalcóatl Hernández Cervantes, coordinador del Doctorado en Investigación Psicológica en el Departamento de Ciencias de la Salud, de la Ibero Puebla, llevó a cabo la conferencia Afrontar una crisis suicida o una muerte por suicidio de un ser querido.

En su ponencia, el especialista en intervención psicológica con adolescentes en riesgo suicida señaló que estas situaciones trágicas son el reflejo de una serie de situaciones sociales-culturales que hacen cada vez más difícil el paso por esta vida.

“En México, esto forma parte de las primeras cinco causas de mortalidad en la población. En general, las personas menores a 25 años mueren de forma violenta; la primera causa de mortalidad tiene que ver con accidentes, la segunda con homicidios, la tercera en suicidios y agresiones violentas”, puntualizó Hernández Cervantes.

Por ende, resaltó que en el país es complejo tratar este tipo de temas, pues México cuenta con una infraestructura en salud mental insuficiente, lo cual obliga a los especialistas a fortalecer las acciones de prevención, por el simple hecho de que no se tiene una capacidad de respuesta a un problema que va en aumento.

El suicidio no es un trastorno ni una enfermedad

El presidente electo de la Asociación Mexicana de Suicidología, AC, destacó que el suicidio no es un trastorno ni una enfermedad, sino el reflejo de una sociedad enferma, así como una serie de estructuras que nos enferman.

“El suicidio tiene que ver con dejar de sufrir, y es bien diferente el plantearnos el dejar de sufrir a ya no querer vivir. Son situación enteramente diferentes, y sobrevienen a un proceso muy doloroso donde la persona tuvo que repasar diferentes opciones, donde la persona tuvo que lidiar con un nivel de desesperanza y tuvo que evaluar las diferentes situaciones que ocurrirían después de la muerte”, comentó Hernández Cervantes.

En este sentido, enfatizó que detrás de una muerte por suicidio, podemos considerar como universal, está el sufrimiento. “Después de todos estos años de trabajo con adolescentes, me queda claro que el estigma es un factor de riesgo muy importante para el suicidio”.

Por ello, una muerte por suicidio es muy distinta a cualquier otra. A las familias las desorganiza, y cuando ocurre por sorpresa, el trauma es alto. “Desde la psicología y la psiquiatría uno espera no enfrentarse a ese tipo de situaciones y obviamente tiene que ver con que no termina ahí, sino que hay todo un trabajo posterior y que éste es muy difícil”.

Mortalidad masculina en México por suicidio

El tema de la mortalidad en México afecta principalmente a los hombres, no solamente en suicidio sino en otros temas, incluidas otras cuestiones de enfermedad. La sobre mortalidad masculina en México es 400% en relación a las mujeres, en el mejor de los casos. “Las primeras situaciones de riesgo están entre quinto y sexto año de primaria, mientras que las primeras hospitalizaciones por intento de suicidio ocurren durante la secundaria”, precisó Quetzalcóatl Hernández.

Históricamente, Yucatán y Baja California han estado siempre en los lugares y tasas más altas de mortalidad por suicidio. Y durante el último siglo, a lo largo y ancho del país, la tendencia es un problema en hombres. “Resulta que en el país el único hospital psiquiátrico infantil está en Ciudad de México, y además tiene una tradición de lucha con oncología”.

Bajo este escenario, el Coordinador del Doctorado en Investigación Psicológica comentó que el problema sigue en aumento y ni siquiera se ha podido estabilizar a pesar de todo el desarrollo de estrategias psicoterapéuticas específicas para cada subpoblación.

“Seguimos sin disminuir esta situación, sin impactar en el problema. Pienso que una de las razones por las que no se ha podido impactar o estabilizar estos patrones, tiene que ver con la situación de que de entrada lo asociamos como una enfermedad –no siempre es así-, lo vemos como un evento individual y privado”.

Suicidología Crítica

Sneifman, psicólogo estadounidense, fue el fundador de la suicidología moderna. Expresó que este no era un problema para abordarse desde la medicina y la psiquiatría, es una situación que debe de abordarse primero desde cómo se van construyendo una serie de procesos psicológicos y emocionales. Decía que no podemos generalizar ni decir: la conducta suicida es esta… y por lo tanto podríamos predecirla y anticiparnos a un desenlace fatal.

“Uno de los factores que utilizamos terapéuticamente cuando una familia tiene una pérdida de este tipo, es que aun cuando sea doloroso y existan muchas cuestiones que no vamos a lograr comprender, se trata finalmente de una decisión personal”, comentó Hernández Cervantes.

Afrontar, sobrevivir

Sobre este rubro, Quetzalcóatl Hernández señaló que existen cuatro elementos que ayudan a entender la conducta humana y que permiten iniciar con el acompañamiento: sensaciones, emociones, pensamientos y conductas.

Estos elementos van entrelazados, pues uno lleva a lo otro y más en una sociedad donde el tema de las masculinidades no sólo aísla sino mata, donde una sociedad tiene como base la aceptación del otro y no la propia.

Cómo ayuda la psicoterapia especializada

Finalmente, el especialista en intervención psicológica con adolescentes en riesgo suicida, comentó que una de las cosas que buscan en este trabajo especializado, es el acompañamiento del duelo desde una visión crítica del entorno socio-cultural, no es que tu hija o hijo esté descompuesto, no es que tú hayas sido un mal padre o mala madre, es que vivimos en un sistema que nos hace buscar las cosas erróneas, un sistema que no nos permite acercarnos unos a otros.

“Este acompañamiento tiene que ver con la aceptación de que habrá preguntas sin responder, que es de las cosas más difíciles; pero también de la oportunidad de sanar y sanarse con los que sobreviven, casi nunca es que no haya sobrevivientes, siempre hay al menos uno”.

septiembre 10, 2019 - 7:30 pm

Por: Staff

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