Temor del mundo ante la pandemia

Existen pocos estudios que hayan medido el efecto del coronavirus en diferentes naciones del mundo. El trabajo realizado por Global Advisor de Ipsos es con lo poco que contamos. Han medido desde mediados de febrero en algunas naciones europeas, y posteriormente en marzo extendieron su muestra a otra naciones asiáticas.

Las diferencias de opinión en las dos regiones son muy reveladoras. Mientras en la mayor parte de los países asiáticos parece que el peligro era inminente desde mediados de febrero o principios de marzo, en la mayor parte de los países europeos las señales de riesgo se observaron tarde. En particular en Italia, que es el país de Europa que más ha sufrido.

El estudio de Global Advisor es amplio y aquí solo rescatamos algunas de las preguntas más reveladoras. Esperar a una siguiente entrega para finales de marzo nos podrá dar mejor perspectiva del tema de cómo van cambiando las actitudes en estas naciones. En el caso de México tendremos que replicar el estudio en una medición cara a cara eventualmente; el estudio de Global Advisor no lo incluye.

El Global Advisor de Ipsos es un estudio realizado en línea con los participantes de su panel. Es pertinente decirlo, porque esto no es similar a una encuesta por internet —las más conocidas en nuestro país son probablemente las de Facebook—. En un panel los participantes no tienen la posibilidad de autoseleccionarse y en el mejor de los casos por el porcentaje de personas que tiene acceso a internet son representativos de la población estudiada. En los países donde el acceso a internet está restringido se reconoce que el estudio no es representativo del total de la población.

En esta medición se reconocen las limitantes que hay sobre la cobertura de países como China, India o Vietnam. Se reconoce que sus perfiles representan a población con más ingreso, mayor escolaridad o en general mayor acceso a servicios. En algún sentido se reconoce que no existe ponderador que pueda compensar la información faltante de la población que no se pudo entrevistar.

Para otros países más desarrollados como los europeos, Australia, Estados Unidos o Canadá se reconoce la amplia cobertura por internet y por ello la muestra puede ser representativa. Es preciso señala estas diferencias, porque aunque en el análisis los resultados se comparan, podría haber algunas limitantes en esta comparación. Ya señaladas estas diferencias los resultados son reveladores.

Probablemente, porque la pandemia impactó primero en Asia los niveles de emergencia o gravedad se asumieron primero. A la pregunta de aislamiento como medida necesaria o pertinente para la contención del virus, países como China, India o Vietnam reaccionaron con altos niveles de aprobación. Por otra parte, al otro lado del espectro, Alemania, Francia, Inglaterra, Estados Unidos o Canadá, prefieren fronteras abiertas. Esta puede ser una percepción de fortaleza por un lado o mayor consciencia del peligro de la pandemia por el otro.

En la percepción de peligro de contagio personal o de alguien cercano, las diferencias regionales o los cambios en un breve periodo de tiempo son notables. Nuevamente en Asia la consciencia de peligro era más que clara. En la última medición de mediados de marzo China e India destacan junto con Vietnam. En Europa parece que les tomó mes y medio llegar a este nivel. El caso más notable es Italia que creció de 24 por ciento a 63 por ciento la idea de que era algo o muy probable que el entrevistado o alguien cercano se contagiara. No dejan de ser relevantes los cambios en la percepción de peligro personal en Alemania y Francia.

Finalmente, en la percepción de peligro en finanzas personales observamos el mismo patrón. Ante la pregunta de que tanto riesgo perciben los ciudadanos en diferentes países en su trabajo o negocio, la reacción de Europa parece tardía. Japón, China, India, Vietnam a finales de febrero sabían lo que venía. Europa se acaba de enterar. El salto más notable tal vez es el de los británicos que pasan de 26 a 57 por ciento de la población que se sabe en riesgo de ser afectados.

En conclusión, se podría afirmar que los asiáticos temen más por su salud, comparado con los europeos que lo observan más como un problema de finanzas o economía. Estas percepciones pueden cambiar dependiendo de las medidas que tome cada gobierno, como reaccionen sus poblaciones y al final el resultado en salud pública de esa combinación. Esta es una historia por contar. Habrá que ver el desarrollo en la región, América del Norte y América Latina, y en ese contexto como se observa México. Solo esperemos que nuestro clima y nuestro bono demográfico nos ayude para no repetir una experiencia como la española o la italiana.

marzo 24, 2020 - 2:30 pm

Por: Staff

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