Mis treintas: Los años “dorados” en ACIR y adiós Fermín

Si 1994 había sido un año turbulento para México, 1995 fue sumamente complicado en materia económica.

El país comenzaba a resentir el llamado “error de diciembre” y la grave crisis económica hundía al PRI en las elecciones celebradas el 6 de noviembre en Puebla.

Manuel Bartlett era arrasado en las urnas y perdía toda la zona conurbada, la cual se pintaba de azul.

El resultado electoral tampoco había beneficiado a Rafael Cañedo, el dueño del grupo radiofónico más importante del estado y quien a la sazón tendría que entregar la presidencia municipal al panista, Gabriel Hinojosa Rivero, quien el 14 de febrero de 1996 se convertía en el primer presidente municipal de extracción panista en la ciudad de Puebla.

Precisamente, el proceso electoral de 1995 fue el último año en que trabajamos juntos Fermín García y yo, como parte del equipo de López Díaz.

La relación entre Fermín y Javier se había deteriorado, merced a que García comenzó a trabajar en La Jornada de Oriente, a invitación de nuestro mutuo amigo, Oscar Victoria, quien lo llevó al semanario que encabezaba, Aurelio Fernández.

Como ya lo había mencionado, La Jornada de Oriente se había caracterizado por ser un semanario, muy incómodo para el gobierno, a través de sus reportajes, los cuales documentaban el despojó de tierras por parte de poderosos empresarios a ejidatarios de la zona de Angelópolis, los excesos de funcionarios públicos, el exceso de fuerza en contra de las comunidades como Nealtican, quien defendía su agua, misma que aún se utiliza para surtir una buena parte del suministro de la ciudad de Puebla.

Todo esto, comenzó a incomodar a Javier, cuya línea editorial distaba mucho de la que tenía la Jornada, por lo que comenzó a tener constante choques con Fermín, hasta que este último decidió salir del noticiero matutino y finalmente renunció a inicios de 1996.

Cuando Fermín dejo de colaborar en el noticiero, el cual se trasmití en ese entonces de 6 a 9 de la mañana, López Díaz me invitó para ocupar la vacante que había dejado Fermín y me incorporé para trabajar de lunes a sábado junto con Angélica Chavalier Ruanova en la conducción.

Tras la renuncia de Fermín García, también me quedé con sus fuentes y comencé a cubrir el Gobierno del Estado y el Congreso local, así como algunos partidos políticos.

Sin duda, fueron mis “años dorados”, mientras trabaje con López Díaz, el noticiero venía al alza, cada vez era mayor el número de auditorio el que nos escuchaba.

López Díaz le encomendó a Laura Hernández Villagrán hacerse cargo de coordinar a “La Red”, la cual crecía a pasos agigantados. Laura hizo un estupendo trabajo.

Javier se encargaba de darle un obsequio a cada una de las personas que hacían reportes y de esa forma, sus radioescuchas crecían día a día.

Claudia Hernández Villagrán, con quien dos años después me case, dentro de una historia de amor que ya ha durado 23 años, se encargaba de hacer la producción y esta era impecable, todo funcionaba como un “reloj suizo”, con precisión y al momento en que ocurrían las cosas.

Javier se dio cuenta de que me gustaban los deportes y que sabía mucho de ese tema, así que también me incorpore al espacio con Adolfo Kirk y Roberto Martínez Otero, aunque a las 6:30 de la mañana yo tenía un pequeño bloque en donde hablaba de los resultados del futbol internacional y de los más importante de lo ocurrido en el plano deportivo mundial.

El equipo iba a cambiarlo, personajes como Raúl Méndez Macías, Sandra Izcoa, Francisco Suárez Ovilla, Ignacio Dávila, entre otros, entraban a hacer servicio social y apoyar en el trabajo dentro de la redacción.

Israel Valero dejó de ser el reportero de deportes y entonces Javier me pidió que le pudiera recomendar a alguien para poder hacer este trabajo y no dude en llamar a mi amigo, Rafael Téllez Morales, a quien conocí en la redacción de La Opinión Diario de la Mañana.

Rafa y yo habíamos estudiando en la misma secundaria, la Federal No1 y teníamos amigos y conocidos en común, forjamos una gran amistad y le gustaba el mundo deportivo.

Mi mejor amigo, Ismael Bermejo también trabajó durante un tiempo con Javier, lo mismo que Oscar de la Vega, a quien conocí durante un curso que di en mi “alma mater”, la Universidad Madero.

Sin lugar a dudas, reitero, estos fueron mis “años dorados”, la conducción del noticiero, los amigos, el amor, todo eso representó para mi trabajar en ACIR, al lado de López Díaz.

La audiencia crecía, pero seguíamos solo en AM, entonces vino un anuncio que iba a fortalecer aún más al noticiero, “Buenos Días” se transmitiría de manera simultánea por AM y FM, Javier comenzaba a colocarse en la cima, eran los primeros pasos de a quien más tarde bautizaría como “el rey del rating”.

riva_leo@hotmail.com

Twitter: riva_leo

mayo 30, 2021 - 6:00 pm

Por: Ricardo Morales Sánchez

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