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A consulta popular, la venta del avión presidencial

Un 24 de abril antes de la elección presidencial, Andrés Manuel López Obrador se comprometió no sólo a vender el avión presidencial, sino también toda la flotilla de 53 jets y 118 jets.

En un mitin declaro “Pero no sólo vamos a vender ese avión. Vamos a vender toda la flotilla de aviones y de helicópteros del gobierno. Tienen 54 jets, el sexenio de Peña compraron seis nuevos, cada uno de 1,000 millones de pesos; tienen 118 helicópteros, los usan hasta para ir a jugar golf, todo eso se va a terminar”.

Como estrategia de campaña fue evidente que la ciudadanía se lo aplaudió aunque ahora que ya es presidente electo yo tengo mis dudas si la promesa se debe cumplir porque en un análisis de costo beneficio, sin duda alguna es mejor contar con avión presidencial y me explico porque.

El presidente de Cuba viaja en el avión Ilushin II-96-300 de Cubana de Aviación, modificado completamente a nivel de seguridad y confort.

El Gobierno de Brasil tiene al servicio de su presidente un Airbus A319, para vuelos de medio y largo alcance y otros dos aviones Embraer 190, para uso regional.

Para sus viajes nacionales e internacionales, Honduras tiene una aeronave Embraer Legacy 600 para el transporte del presidente.

Chile cuenta con dos aviones para los viajes de su presidente. El Boeing 767-300ER, para viajes internacionales y para viajes cortos un Boeing-737-500.

El presidente de Guatemala viaja en un jet Beechcraft 400A rentado con capacidad para 7 tripulantes.

El presidente colombiano atiende sus asuntos internacionales con un Boeing 737-700 Bussines Jet, para viajes cortos y para vuelos internacionales utiliza un Boeing KC-767 Jupiter y un Boeing 707 Zeus.

Para largas distancias, el gobierno venezolano de Maduro, cuenta con un Airbus A319CJ (FAV0001), que puede volar sin hacer escalas.

La principal razón por la que un presidente debe viajar en un avión oficial es por seguridad nacional. Así lo explicó el doctor Gustavo López, profesor de la Escuela de Ciencias Sociales del Tec de Monterrey.

El académico señaló que “la construcción de la administración pública mexicana hace que dependa del presidente; su ausencia pondría en riesgo el proceso de toma de decisiones en todos los espacios.”

También dijo que hay una razón por la que las naciones modernas tienen a su disposición una flota de transportes oficiales.

“Hacerlo implicaría una logística que pondría en riesgo no únicamente al presidente, sino también al resto de las personas que utilizan esos servicios en ese momento determinado”.

Gustavo López se refiere a que, “por ejemplo, se filtre información sobre el vuelo comercial en el que viajará el presidente mexicano, lo que haría a ese avión blanco de posibles ataques terroristas o con fines de desestabilización política y social”.

En entrevista con Nación321, Juan Claudio Morones, quien fue el director general de coordinación y logística de Presidencia, de Felipe Calderón, explicó que “una razón para usar un avión oficial es que los presidentes suelen despachar en el aire porque viajan acompañados de sus secretarios de Estado, subsecretarios, legisladores y hasta empresarios”.

Para hablar con fundamento en cuanto a la decisión de vender o no el avión presidencial, en fechas recientes la Secretaría de Hacienda mando realizar un estudio que determino la conveniencia de vender o no el avión presidencial a la firma Ascend Flightglobal Consultancy.

El estudio concluyó que si se vende el avión presidencial, se tendría una pérdida del 58 por ciento de su costo; si se comercializara como aeronave privada a un plazo de 24 meses, sufriría el detrimento del 30 por ciento de su valor, y si fuera a 36 meses sería del de 35 por ciento, unos 76.2 millones de dólares.

En conclusión, amigas y amigos lectores, todo parece que deshacerse del avión presidencial tiene más costos que beneficios por lo que antes de tomar la decisión valdría la pena valorar los estudios técnico financieros, así como los impactos que se tendrían en la operatividad del nuevo gobierno federal, en los mismos términos en que se está valorando la decisión de cancelar o no el nuevo aeropuerto de la ciudad de México y una vez teniendo a la ciudadanía bien informada, entonces que se consulte para evitar que el caldo salga más caro que las albóndigas.

agosto 24, 2018 - 1:10 pm
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Por: Rubén Ortínez

Columnistas