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Los destapes para el 2021

Eduardo Rivera Pérez ya se destapó. No sabemos aún a qué, pero levantó su mano con un video en el que exige a los gobiernos de la 4T (incluyendo al electo) seguridad y los reta con la frase “¿quedó claro?”.

¿Qué busca Lalo Rivera?

a) El control del PAN. Arrebatarlo a Genoveva Huerta para que ya no se lo lleve la tristeza. Y de una vez hacer la limpia del morenovallismo que aún repta por las oficinas de Bugambilias.

b) La candidatura a la alcaldía de Puebla en el 2021. Falta mucho pero si tomamos en cuenta que la ciudad la perdió Morena y el partido albiazul representa la única oposición a los que gobiernan, Lalo de una vez se pone a chambear antes de que salgan otros tiradores. Además, él ya fue presidente municipal y fue candidato en el 2018. Perdió porque el morenovallismo lo dejó solo pero sobre todo porque no pudo contra el efecto López Obrador.

c) La gubernatura en el 2024, aunque aquí sí falta que corra mucha agua en el río, primero veremos qué ocurre a nivel nacional, luego veremos el gobierno de Luis Miguel Barbosa Huerta y quienes tienen posibilidades de ese lado.

d) Todas las anteriores.

La ventaja que tiene Rivera Pérez es que ahorita puede ser víctima de todo tipo de acusaciones internas y externas y eso le provocará una protección. Si ven con detenimiento su video en su cuenta de twitter destaca el abstencionismo del pasado 2 de junio y en el momento en el que exige seguridad vemos por dónde podría iniciar su campaña de contraste.

Lo único malo de los destapes anticipados es que como dicen las abuelas: no te destapes tanto niño, que te puede coger una pulmonía.

Otro que no se destapa pero su nombre ya aparece es el de Tony Gali Fayad. No sabemos si es con la finalidad de que sea él quien busque ser el candidato o su hijo Tony Gali López, en el 2021. No es una mera casualidad el tema de Smartcity y menos su actividad en redes sociales. Tampoco sabemos si es que el PAN lo quiera impulsar porque al parecer no terminó muy bien con una parte del panismo y con los morenovallistas.

Ahí le quedan Movimiento Ciudadano y el PRD, aunque hay gente que dice que tiene buenos lazos con Morena, en especial con AMLO y con el desprestigiado César Yañez y su esposa Dulce Sánchez. Tony Gali fue el único del grupo que gobernó ocho años el estado (el único sexenio de ocho años en Puebla) que no renunció ni desapareció del mapa político. Habrá que ver cómo le va ahora que llegue Luis Miguel Barbosa.

La ventaja de Gali es que él fue quien despresurizó todo el conflicto que generó el difunto Moreno Valle y muchos quienes estaban perseguidos o en el ostracismo los apoyó. Eso también generó rencores del morenovallismo, pero como esa corriente ya desapareció y los que quedan vivos hacen fila para entrar a la cuarta transformación no serán su oposición, necesariamente.

Del lado de Morena aún se ve difícil, porque primero habrá que esperar a que rinda protesta Barbosa como gobernador. Es casi imposible e impensable que la actual presidenta municipal se reelija pues con que gobierne bien la ciudad ya la hizo. Sí hay tiradores en ese partido, pero habrá que esperar hasta después de agosto a entrar al maravilloso mundo de las especulaciones.

Cárdenas, el incongruente

Con perdón de John Lennon pero: “I read the news today, oh boy” y Enrique Cárdenas dijo que se arrepentía de haber criticado a los partidos que lo impulsaron como gobernador.

¿No es una incongruencia? Por supuesto que lo es porque en tan solo dos meses él por si solo no obtuvo esa votación. Fue por el PAN estatal nos guste o no. Además sus palabras demuestran arrogancia, soberbia y los epítetos que ustedes quieran sumar a dicha actitud.

Enrique Cárdenas solito no obtuvo los 415 mil sufragios estatales. Fue la suma de un todo: ya inició un descontento a nivel nacional contra el presidente de la República y las decisiones que ha tomado la cuarta transformación.

En Puebla vivimos no sólo una elección extraordinaria, pues venimos de una guerra electoral en el 2018 que fue la contienda electoral, luego un proceso de impugnación; posteriormente la muerte de la pareja Alonso-Moreno Valle que lideraron el estado por ocho años; una guerra interna de Morena que inició Alejandro Armenta azuzado por Ricardo Monreal y acusaciones de lodo dirigidas por el gobierno de Jalisco en contra del gobernador electo.

Hay que añadir un descontento contra los alcaldes de Morena que no saben gobernar y que el día de los comicios se tiraron a sus hamacas e hicieron huelga de brazos caídos. No es necesario nombrarlos, pues a todas luces ya se saben quienes son.

Cárdenas sólo se subió a un carro armado y con cinco velocidades y al final a pesar de eso perdió, pues ¿dónde están los votos que le dieron a la esposa de Moreno Vallen el año pasado? Él no supo rescatarlos ni si quiera para empatar la elección.

El ex rector de la UDLA se lee muy mal criticando al PAN-PRD-MC.

Es un desleal.

Se ve peor arrepintiéndose de sus acusaciones.

Se lee cobarde.

Siempre que sea derrotado, Cárdenas le atribuirá sus errores a quien lo impulsó. En un ánimo de autocrítica debería admitir públicamente que no logró convencer al electorado, que Gabriel Hinojosa y Sumamos no pudieron cubrir el máximo de casillas y que fue evidenciado como lo que es: un empresario que también tenía cola que le pisen.

Vamos a detallar sus incongruencias para que no haya duda de sus actuaciones: a principios del 2018 quiso ser el candidato de Morena y como no quedó de candidato comenzó a criticar a López Obrador (ahí están sus tuits y publicaciones en redes sociales). Antes era uno de los principales críticos del morenovallismo y se fue a encabezar al partido (PAN) que representaba a los intereses de Rafael Moreno Valle y Marta Erika Alonso.

Después de ser derrotado en las urnas (hace quince días) acusó de traición a los partidos que lo impulsaron.

Ayer se le ocurrió desistirse de sus señalamientos.

Cárdenas sólo busca el poder por el poder. Sus denuncias y arrepentimientos lo ponen en evidencia como un incongruente. Es un tema peligroso porque los que no están en el círculo rojo se pueden ir con la finta y comprarse la idea de que es el académico que es más blanco que los chistes de Capulina. La verdad es que no.

En el fondo hay una lucha por el poder. Y es necesario decirlo ahora antes de que siga engañando a los ilusos que no ven más allá de su nariz.

Detrás de Enrique Cárdenas hay una corriente ideológica llamada Yunque, la ultraderecha, que es la que somete al panismo y a varias cámaras empresariales que juegan con discursos de transparencia, democracia y presionan sólo para también vivir del erario.

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Tres buenas noticias:

Luis Miguel Barbosa ya había anunciado que Verónica Vélez será la responsable de su área de comunicación. Situación que muchos festejamos porque conocemos a “Vero” desde que era reportera. Ella es poblana y ha sido periodista de toda su vida. Sabe los pros y contras del área.

Ayer leímos que Abelardo Cuellar será el nuevo secretario del Trabajo. No existe mejor mensaje, pues el abogado de izquierda ha asesorado a muchos sindicatos y llevado muchísimos casos del área laboral. Es decir, ahora sí se aplica el zapatero a tus zapatos. No es un premio de consolación, es llamar a un profesional en el área.

Y tercero, Pedro Gómez, en este gobierno interino queda al frente de Puebla Comunicaciones. Un experto en todas las estrategias digitales y en lo personal es un tipazo.

El hombre es su gabinete y van buenos mensajes para el inicio de la cuarta transformación poblana.

Foto: Es Imagen / Jafet Moz

Y a Puebla llegó el “¡no estás sola!”

Quienes piensan que Claudia Rivera Vivanco dejará la administración municipal están equivocados. Si llega a solicitar licencia no será ni hoy ni mañana ni el lunes de la próxima semana.

El sábado pasado, durante una reunión en las oficinas estatales de Morena, el gobernador electo Luis Miguel Barbosa anunció públicamente que blindará a los alcaldes de su partido. Mensaje que hay que saber leer en este momento de choques y turbulencias.

En segundo lugar, la solicitud del panismo de revocar el mandato municipal es absurda por lo siguiente: Morena es mayoría en el Congreso del estado mientras que el panismo tiene tan solo cuatro diputados locales, ¿por qué le daría el partido en el poder la razón a unos cuantos legisladores? Y justo después de que esos mismos personajes atacaron al candidato de la 4T a la gubernatura.

Insistimos es absurdo y hasta ridículo.

Morena no necesita de los votos de estos despistados legisladores les asista o no la razón. Lo que verdaderamente pretenden los blanquiazules es jalar la marca y armar algún escándalo porque de aquí hasta el 2021 no tienen nada qué aportar. No importan los resultados recientes en el que el PAN obtuvo a nivel estatal 415 mil votos contra los 393 mil de Morena. Las elecciones fueron el dos de junio y ya pasaron. Hoy por hoy hay un gobernador electo que está por definir su gabinete y el próximo uno de agosto rendirá protesta.

El problema de los albiazules es que son cacha votos. En Puebla, son como el Cruz Azul: el subcampeonísimo. En vez de dirigir sus misiles contra la alcaldesa poblana deberían ponerse a trabajar en la calle si es que de veras quieren ganar. Ni el gobernador de Morena ni sus diputados les entregarán su cabeza.

Con lo anteriormente expuesto no queremos defender a Claudia Rivera, pues para eso tiene a su propio equipo de imagen y comunicación, pero la realidad se impone. Y si Barbosa anunció que blindará a sus alcaldes y Gabriel Biestro salió a defender a la poblana en la tribuna del Legislativo, significa que no habrá cacería de brujas.

Biestro hábilmente dio un golpe en el corazón del morenovallismo al asegurar que la inseguridad se vino acrecentando desde administraciones anteriores. Dicho mensaje va dirigido a Luis Banck, Tony Gali, Blanca Alcalá, Eduardo Rivera y Enrique Doger, o sea el mismísimo PRIAN.

El ejemplo también lo puso ayer Andrés Manuel López Obrador cuando defendió a la otra Claudia -Sheinbaum- ante los ataques que recibió por el triste caso de Norberto Ronquillo. Si vieron el video, AMLO grita la consigna y arenga a los presentes a seguirlo: “¡Claudia, no estás sola!”. Y habla de unos “grandulones” que le quieren mover el tapete a su consentida.

En ambos casos (Puebla, Ciudad de México) y con ambas Claudias, el tema en cuestión es la inseguridad que sí existe y es una realidad, pero remover a los alcaldes en este momento de tanta turbulencia y cambios nacionales sería contraproducente.

El tema de la inseguridad no debe ser una guerra de tuiteros, de troles y de bots. De ver quién es más inteligente, de soberbia intelectual y de bulliying en la red. Debe ser de estrategia de quienes gobiernan y que los opositores en vez de quejarse colaboren en el combate, pero ya sabemos que eso es muy bisoño.

A los panistas (no a todos por supuesto, hay gente pensante en ese partido) les interesa más el escándalo para ganar adeptos, por eso la estrategia (mala) de pelear contra la alcaldesa poblana.

Lo que sí deben pensar los albiazules es qué pasará si en los próximos días inicia la revisión de las cuentas públicas bajo el mensaje “sé lo que hiciste el sexenio pasado”.

Eso estaría de antología.

Foto: Es Imagen / Jafet Moz

A Cárdenas le hace falta ver más ‘bax’

Para el candidato perdedor de la coalición PAN-PRD-MC, todos los culpables de que no haya triunfado en la contienda son los partidos que lo impulsaron. En pocas palabras para Enrique Cárdenas el único que no perdió fue él y por eso ya se destapó para la presidencia municipal de Puebla en el 2021, pero por Sumamos, no por el partido albiazul y mucho menos el de Movimiento Ciudadano que fue su principal impulsor.

Es un pobre iluso si piensa que solo por él y no por los partidos que lo cobijaron puede ganar. Los resultados llevaron a que el PAN, principalmente, se convirtiera en la primera fuerza opositora del estado. Haiga sido como haiga sido, la gente que no va a votar por Morena -y mucho menos por el PRI- ve en Acción Nacional su tablita de salvación. Nos guste o no la derecha poblana tendrá un peso en las elecciones por venir.

Enrique Cárdenas acaba de generar un nuevo enemigo y ese es el panismo poblano, al acusarlo de traidor. Esa jugada no fue buena porque si bien los albiazules actualmente están peleados internamente y en un terrible proceso de balcanización, nos parezca o no ahora ya son la primera fuerza opositora en el estado.

Cárdenas no quedó bien con el próximo gobernador y ahora tiene un nuevo enemigo enfrente.

Desde la contienda, el susodicho cada que podía trataba de deslindarse de los partidos que abanderaba. ¿Qué le hicieron? No ha dicho exactamente qué, pero hasta grabó un video que literalmente dijo que “con ellos no. Cero bolita”.

A Cárdenas le hace falta barrio, le hace falta ver más box.

Manzanilla y Estefan la clave en la 4T

Un personaje del que se habla mucho pero se escribe poco es Fernando Manzanilla Prieto. No se hagan bolas, pues el actual secretario general de Gobierno ha sido una pieza clave para la conformación y engranaje de la cuarta transformación en Puebla. Públicamente ha sido discreto, pero en unos cuantos meses se ha reunido con todas las estructuras del estado.

Otro no menos importante y que también es otro de los hombres fuertes de don Guillermo Pacheco Pulido es Chárbel Jorge Estefan Chidiac. Lo mismo que Manzanilla, se habla mucho y se escribe poco, no obstante, si él no estuviera donde está las actuales condiciones políticas y económicas no serían las mismas.

Ambos personajes liderados por Pacheco Pulido son la clave para que la entidad transite en el mejor de los términos, después de un año de mucho ajetreo político como fue el 2018 (elecciones federales y estatales) y que culminó con la trágica muerte de la gobernadora Alonso y su esposo Moreno Valle.

A Manzanilla lo quiso bajar a punta de sombrerazos Alejandro Armenta Mier así como sus seguidores, además de José Juan Espinosa y su esposa Nancy de la Sierra, pero se toparon con pared. Hábil en las negociaciones políticas, el secretario general de Gobierno demostró su lealtad al proyecto y esquivó los misiles que le enviaron los que querían ocupar el espacio que le correspondía de manera natural a Luis Miguel Barbosa.

A Armenta no le gustó en ese momento el nombramiento de Manzanilla en la administración estatal porque lo vio como un adversario para el 2024, empero, el aludido mostró que su proyecto era cumplir con el encargo que le hizo don Guillermo Pacheco y no le entró a la politiquería.

Y los golpes recibidos se los fue quitando al grado que al final ya nadie lo acusa, al contrario. Ayer lo vimos en la foto de banderazo de salida del programa para proteger a las mujeres y niños en el transporte público.

Ahora su nombre aparece como uno de los pocos que podrían llegar al próximo gobierno estatal, así como el de Jorge Estefan. Ambos personajes mostraron que sus lealtades son a prueba de balas.

Foto: Es Imagen / Jafet Moz

Los retos de Barbosa

Pasada la fiesta con todo y la rica barbacoa de la reconciliación, el gobernador electo tiene que ponerse al cien porque asume el poder en agosto, es decir, en menos de dos meses. Los desafíos que vienen no están muy fáciles que digamos, de entrada, porque ya estaremos en la segunda mitad del año, a cuatro meses de que termine el 2019 y ya con la inercia que trae el gobierno federal que arrancó en diciembre del año pasado.

El primer reto será el combate a la inseguridad que se ha incrementado en la entidad desde hace al menos cinco años. Eso incluye (sin violar las autonomías municipales) hacer una labor quirúrgica en cada uno de los ayuntamientos en donde se perdió la brújula.

Con el combate a la delincuencia tendría que ir una revisión a los mandos policiales estatales así como a la Fiscalía General del estado. Revisar si es que aún hay personajes ligados con el robo del hidrocarburo como fue el caso de dos subalternos de Facundo Rosas Rosas cuando este era el jefe de la policía estatal.

Respecto a la revisión de cuentas de las pasadas administraciones, sería bueno al menos aclarar lo que siempre quedó como una incógnita: ¿eran deuda o no los llamados PP’S? que tanto debate provocó en el pasado reciente y que sólo la versión oficial (el morenovallismo) negaba que lo fuera, mientras que sus opositores aseguraban que sí. Y qué va a pasar con ellos: ¿se seguirán pagando?, ¿se crearán nuevos programas parecidos?, a ese respecto: ¿habrá persecución contra los anteriores gobernantes?

Otro de los puntos que llama la atención será el nuevo gabinete. En la conformación del equipo de trabajo se determina el estilo personal de gobernar. No siempre son los que acompañaron a los candidatos en sus campañas, a veces ni siquiera llegan los más cercanos.

Estos días son los más delicados porque todos quieren pero nadie sabe realmente qué piensa el gobernador electo. ¿Cuánto tiempo tardará en presentar a sus operadores en cada dependencia? Tiene de aquí hasta el 31 de julio y deben estar llegando papeles y papeles a sus oficinas.

Barbosa Huerta tiene la oportunidad histórica para hacer verdaderos cambios en la forma de hacer política en el estado. Tiene el reto de pasar a la historia y ser la diferencia con sus antecesores.

Su origen de izquierda -milita desde 1994 y fue líder del PRD estatal en 1998-, le dan mayor legitimidad. Los cargos que tuvo en ese partido a nivel nacional, además de ser diputado federal y senador, así como su cercanía con el actual presidente de la República y con Yeidckol Polevnsky, además de conocer a muchísimos personajes de otros partidos le dan la capacidad para negociar muchos temas a favor de Puebla.

Si algo tiene Luis Miguel Barbosa, dicen sus más cercanos, es que es muy inteligente y analiza muy bien las cosas. No se le va una sola. Él es quien toma las decisiones y sabe escuchar y poner atención.

Su actitud ante el triunfo, ya se vio, no fue de soberbia ni de humillar a sus adversarios, como era costumbre del morenovallismo, al contrario, sólo ha hecho dos comidas: una con sus más cercanos en el mercado de La Libertad y otra para todos sus operadores electorales. No más, no menos. Eso define a la persona y da buenos augurios sobre lo que viene.

Aunado a ello, el mensaje de Barbosa -el pasado sábado con sus correligionarios- de blindar a los alcaldes de Morena, fue positivo en el sentido de que no entrará con la espada desenvainada a cortar cabezas. No llega a cortar cabezas. El mensaje entrelíneas del gobernador electo es: “la elección ya pasó. Vamos a trabajar”.

Foto: Es Imagen / Jafet Moz

Puebla y su vacío de poder

El problema del actual Ayuntamiento capitalino es su ausencia. Hay un vacío o al menos parece que no hay autoridad -y ya sabemos que en esto de la política lo que aparenta es. No hay comunicación con los grupos sociales, empresarios, medios, líderes de colonias y un largo etcétera. El Palacio Municipal es como una torre de marfil y nadie tiene acceso a los que ahí despachan.

Esa es una de las razones por las que los poblanos le dieron el voto a Enrique Cárdenas o de plano no fueron a las urnas. La capital poblana, en términos generales, le dio la espalda a la cuarta transformación y la responsable política del municipio se llama Claudia Rivera. Ella carece de liderazgo. No por ostentar un cargo quiere decir que goce de legitimidad y credibilidad.

¿Alguien sabe qué han hecho, qué harán, cuál es el plan de gobierno, cómo enfrentar la delincuencia, cómo reordenar a los ambulantes? La mera verdad es que no. Lo único que tenemos claro es que ya no habrá bolsas de plástico en algunos, no en todos, los comercios, pero de ahí en fuera quién sabe qué pretende hacer esta administración.

Así como van, van a pasar meses y meses echándole la culpa a los gobiernos anteriores, los cuales, por supuesto, también son responsables de lo que ocurre en la capital, con la salvedad que sus acusados ya no están. Ya se largaron. Y los actuales funcionarios fueron contratados para prevenir y solucionar, no para andar de plañideras.

El problema es que piensan que ganaron la capital por ellos mismos. Se les olvida que eran unos ilustres desconocidos y que ganaron por el efecto cascada que provocó Andrés Manuel López Obrador en el 2018 pero ellos no son AMLO.

Va otra vez por si no les quedó claro: los que trabajan en el ayuntamiento capitalino no son AMLO. Al ayuntamiento que encabeza Claudia Rivera le quedó muy grande la silla y ya vamos para ocho meses que se han hecho eternos.

Están en crisis política. No es una alerta porque ya se prendieron los focos rojos. Ni al gobierno federal ni al gobierno estatal que entrará en agosto les conviene que pierdan la elección del 2021 y así como van las cosas es un escenario muy posible. El PAN que no ganó pero se consolidó como la fuerza opositora en la ciudad puede -si son inteligentes- capitalizar y hacer una campaña de contrastes con la actual administración municipal.

Se ha corrido la especie en algunos círculos que ante esta situación se plantea llamar a Claudia Rivera Vivanco a un cargo a nivel estatal en el nuevo gobierno para que pida licencia y se pueda corregir el rumbo de la ciudad. Son rumores que cada vez llegan a más oídos y se ha dicho que es en el ánimo de darle una salida digna sin caer en cabildazos o solicitar que se revoque su mandato.

Tan mal están y tan carentes de poder que el cabildo no le debe ninguna lealtad. Ahí los regidores están divididos y les tienen más agradecimiento a Luis Miguel Barbosa y a Gabriel Biestro que a la propia alcaldesa.

Dicen algunos funcionarios de la comuna que el problema inició cuando Rivera fue secuestrada y encapsulada por un pequeño grupo de incipientes políticos que pretenden gobernar y ella se dejó aconsejar por esos personajes que están a su alrededor adulándola todo el tiempo.

También cuentan que le han acercado soluciones a la alcaldesa pero como el Son de la Negra: “a todos les dice que sí, pero no les dice cuándo”. Los escucha pero nunca les hace caso, pues ella siempre dice que esto es como el futbol y ella es la directora técnica que decide cuando hacer sus cambios y movimientos.

El peor mensaje que mandó el lunes pasado fue sostener a Lourdes Rosales al frente de Seguridad Pública, pues quiere decir que van a seguir igual. Es decir, hay vacío de poder. No hay quien gobierne la ciudad, no importa quien cobre o salga en la selfie de las redes sociales, no importa que se apoye de cuentas de troles y bots para defenderse, hay una gran ausencia de autoridad y eso se percibe.

Foto: Es Imagen / José Castañares

¡Una chela para ese cabrón!

Señores panistas no se confundan: ustedes no ganaron el estado. Pueden decir lo que quieran en redes sociales y engañar hasta a sus mamás por no hacer la tarea, pero al final perdieron. No lo gobiernan. Y fue de la misma forma en la que en otros años ganaron: con la suma de otros partidos políticos. Esa estrategia electoral fue impuesta por Rafael Moreno Valle en el 2010, siguió en el 2013 y terminó de consolidarse en el 2016 y 2018.

Puebla no es que sea panista (ni lo mande la Virgen) es opositora por naturaleza. Y ahorita no había otra opción para ir contra la cuarta transformación. Muchos nos hemos preguntado dónde quedó el millón 150 mil votos que obtuvo Marta Erika Alonso el año pasado y la respuesta es: en sus casas, viendo Netflix y en huelga de brazos caídos.

No juntaron en esta ocasión ese mismo número de votos pues solo alcanzaron 507 mil, así que sería bueno que dejen su soberbia a un lado y admitan que no son la opción ni la última coca cola en el desierto.

¿Dónde están los 600 mil votos restantes que sí obtuvieron con doña Marta? ¿Ya se les olvidó que gobernaban en diciembre pasado? En tan solo seis meses son capaces de perder tantos sufragios, por Dios. En un ejercicio de honestidad deberían analizar por qué no convencieron a esos que no sufragaron, realmente analizar qué falló, qué van a hacer ahora que se vaticina que se abran las cuentas y las revisiones al dinero que manejó el panismo cuando gobernó de 2011 al 2018, porque muchos de ustedes terminarán manchados.

Por una parte es cierto que no fue una derrota contundente y aplastante, bueno, qué querían si los panistas gobernaran el estado, ¿irse al sótano del olvido con Jiménez Merino? Al menos el PRI ganó los municipios. Al final terminaron como el Cruz Azul, el eterno subcampeonísimo, sin gobernar. Y al parecer la meta de un partido político es ganar en un proceso electoral para representar a los ciudadanos, ¿o me equivoco?

Es una actitud muy soberbia porque solo demuestra que los dirigentes nacionales y estatales quieren salvar su pellejo y seguir viviendo de las prerrogativas. Fue una derrota. Los de Morena y sus administraciones municipales deberán apretar tuercas pero los albiazules están perdidos si piensan que regocijarse en la derrota es la mejor forma de actuar. Eso en términos políticos se llama mediocridad.

Y si los derrotaron con la misma estrategia que usó Rafael Moreno Valle en el 2010, 2013, 16 y 18, ¿no les parece a los panistas que no aprendieron nada? Que regresaron a ser lo que siempre fueron un partido cacha votos que no sabe gobernar y que solo capta al descontento.

Su soberbia es atrevida.

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Por cierto, ¿quién fue el operador del Partido del Trabajo que hizo que Morena ganara la gubernatura? Al parecer tiene nombre y apellido y fue el mismo que convenció al Partido Verde Ecologista y esa jugada fue la que aseguraran que la cuarta transformación aterrice en Puebla por primera vez.

Pero quien haya sido, por favor: denle una chela a ese cabrón, por cabrón.

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Una tarjeta informativa anda rondando los whatsapp de periodistas y políticos en la que se revela qué personajes fueron los que fallaron en la operación a favor de Luis Miguel Barbosa el día de la elección. En esta lista responsabilizan a los siguientes personajes: Claudia Rivera, Luis Alberto Arriaga, Karina Pérez, Francisco Ramos, Silvia Argüello, Vanesa Barahona, Guillermo Aréchiga y José Juan Espinosa, entre otros.

En el caso de los regidores del municipio están acusados: Roberto Esponda (quien agredió a una dama el día de la contienda), Luis Acosta y Edson Cortés.

No obstante, quienes sí entraron a operar en la capital del estado, una vez que esto ya estaba por los suelos fueron: Denisse Ortiz, Eduardo Rivera Santamaría, David Méndez Márquez junto con Eric Cotoñeto, quien además se encargó de todo el tema estatal. De la misma forma quien salió muy bien y hasta con premio fue Verónica Vélez Macuil.

Un dato, quienes sí entraron al búnker de Barbosa el día del festejo pueden respirar hondo y tranquilizarse pues ya están en la cuarta transformación, los que se quedaron haciendo ante sala (que fueron muchos) esos no los quieren porque la operación corporativismo, acarreo y tamal fue hasta contraproducente.

Es cuanto.

¿Qué pasó ayer?

Con los resultados de ayer, el gobernador electo Luis Miguel Barbosa Huerta deberá analizar por qué fue tan alto el abstencionismo, en primer lugar, y en segundo por qué los municipios de Puebla y la zona conurbada –en los que gobierna Morena- no le favorecieron. Debe llamar a cuentas y hacer algo con la administración que encabeza Claudia Rivera Vivanco, así como el de Luis Alberto Arriaga y de Karina Pérez Popoca.

Barbosa trae el voto rural, esa es su fuerza. El urbano es donde tiene que poner su atención y ponerse a chambear y analizar seriamente si es que sus alcaldes no operaron o simplemente se les castigó en las urnas por su novatez. A partir de ayer no sólo se eligió al gobernador del estado, pues inició el proceso para la elección de los alcaldes en el 2021.

Y si nos vamos a los resultados y a los números, las elecciones intermedias son primordiales para la gobernabilidad y sobre todo si quieren mantener la capital del estado, las dos Cholulas, San Martín Texmelucan y Tehuacán. Si piensan sus alcaldes en reelegirse, de una vez les advertimos que mejor vayan a sus casas pues ya se vio que los ciudadanos no coinciden con la forma de operar de sus respectivos presidentes municipales.

En el caso del PAN, sus militantes deben correr a su dirigente Genoveva Huerta y hacer un análisis y una auténtica autocrítica, pues alguien puede decirme a dónde quedó el millón 150 mil de votos que obtuvieron el año pasado. La necedad y soberbia de Marko Cortés quedó en evidencia. Expulsó al morenovallismo, fortaleció a el Yunque y se quedó con el manejo de las prerrogativas de la campaña.

Enrique Alfaro, gobernador de Jalisco, fue uno de las viudas de esta elección. ¿De qué sirvió apoyar a Cárdenas y financiar a empresas para una guerra sucia? Sólo provocaron abstencionismo, y no movieron nada a favor. Una guerra sucia que no tuvo repercusión en favorecer, sólo provocó polarización.

De Cárdenas Sánchez sólo habría que decir: no es panista, no será panista y nunca supimos qué buscaba. Su campaña fue desorganizada, sin rumbo. Si la gente en la capital votó en contra de Morena es por un voto de castigo contra los ayuntamientos por el tema de la inseguridad y porque ya no les encanta la idea de López Obrador en la presidencia de la República y porque aún no saben qué significa eso de la cuarta transformación.

Cárdenas y Gabriel Hinojosa fueron malos operadores. Una mala campaña. El panismo tradicional debería estar feliz porque la puerta está abierta para retomar el control.

De Jiménez Merino sólo le podemos recomendar que apague la luz al salir y que le eche llave y seguro a las puertas para que no siga la fuga de militantes y operadores rumbo a Morena. Fue la debacle del PRI en Puebla y si siguen igual de soberbios con sus actitudes, quizá no desaparezcan, pero al menos sí seguirán en el olvido.

El análisis de lo que ocurrió ayer apenas comienza. Ya que hay muchas lecturas que iremos contando, pero de entrada las administraciones de Morena quedaron reprobadas por sus gobernados.

El PAN conjuga el verbo “cruzazulear”

En memoria de un gran amigo desde la primaria,
Juan Carlos Moreno Macedo, que en paz descanse

En la víspera de los comicios, el debate ya no es quién va a ganar. Eso ya se sabe desde que arrancó la contienda. La pregunta es por cuánto. Las encuestas coinciden en una diferencia de alrededor 20 a 25 puntos y la más reciente hecha por El Financiero (la auténtica, no la difundida por Enrique Cárdenas) es una diferencia de 16 puntos.

Si los estudios demoscópicos hechos por Mas Data, BEAP, Centro de Estudios Consultivos Reforma, Financiero, El Heraldo de México, entre otras firmas, no se equivocaron, la diferencia entre Luis Miguel Barbosa y Enrique Cárdenas será de dos dígitos, es decir, una elección que será imposible impugnar. Arriba de cinco ya es casi imposible echar abajo un proceso electoral o al menos judicializarlo.

Ese resultado provocará una caída de credibilidad en el candidato de ese partido y su principal operador, Gabriel Hinojosa, quien, de manera muy jocosa, ya hasta comparó a su abanderado con una teibolera.

Lo segundo a preguntar es por cuánto será el nivel de abstencionismo: si es del 50 o 60 por ciento. En ambos casos, no importa, pues sea como sea habrá gobernador. Ya ocurrió en una elección reciente cuando Tony Gali le ganó a Blanca Alcalá. Los perdedores argumentarán que el vencedor carece de representatividad, pero es algo falso porque tampoco están apoyando al derrotado. Es decir, no cuenta. Es como el futbol, al Cruz Azul no se le recuerda por su desempeño en la temporada sino porque al llegar a la final siempre pierde.

¿Cárdenas la cruzazuleará?, como diría el clásico: es pregunta, que conste.

El PAN está cruzazuleado,
¿quién lo descruzazuleará?
El que lo descruzazulee,
buen descruzazuleador será.

Se espera en términos generales una elección tranquila. En la mesa del INE, el representante del PAN, PRD, Movimiento Ciudadano dirá que hay irregularidades en “x” número de casillas, que encontraron gente amenazando y comprando votos, pero nunca presentarán pruebas. No es que lo desee, pero es que es el mismo cantar de todos los procesos electorales. Sólo que a los panistas por arte de magia ya se les olvida su pasado morenovallista, en fin, será un día lleno de “borregos” y sin incidentes mayores.

A partir del lunes por la mañana iniciará una verdadera cacería de brujas en el PAN, porque lo más contradictorio de todo: ¿a dónde quedaron todos los votos que se le dieron a Marta Erika Alonso el año pasado? O hay huelga de brazos caídos en Acción Nacional o están promoviendo la vieja lógica de perder para ganar o lo peor nunca hubo dirección en ese partido y hasta los albiazules prefieren descansar en domingo.

En el caso del PRI, don Rural debería retirarse un rato. Quizá sea el primero en reconocer la derrota orillando a las caras largas y tristes en la casa de campaña de Cárdenas, además provocaría que quede solo Acción Nacional.

Los panistas tradicionales poblanos en el fondo festejarán porque ya no habrá espacios para el morenovallismo y el PAN será nuevamente un partido de familias que se reparten puestos entre diputaciones, regidurías y cuando las condiciones les favorezcan ganarán las alcaldías de Puebla, Tehuacán, San Andrés Cholula y San Martín Texmelucan. Y como se pondrán críticos conseguirán obra pública.

A partir del lunes, lo que se pondrá bueno es ver qué pasará con las alcaldías que gobierna Morena. La tregua se les terminará a sus respectivos alcaldes y habrá que ver con qué regresan y si es que están dispuestos a sumarse al proyecto de la cuarta transformación que aterrizará en el estado.

Aviso de ocasión

Importante, si ven al panista y ahora funcionario de gobierno: Miguel Ángel Labastida Carballeda, díganle que por favor pase a pagar los meses de renta que adeuda desde el 2015. Que sino ya le van a decir Ron Damón.

Es cuanto.

Foto: Es Imagen / Miguel Romero

Pequeño breviario de estos nuevos tiempos

Aquí un pequeño, pero sustancial, resumen unos días antes de la jornada electoral. Las Crónicas Marcianas hacen esto para que se pongan al día y no caigan en provocaciones. Así que sin más preámbulos preparémonos ya que es casi inminente el triunfo de la cuarta transformación en el estado de Puebla.

La realidad se impone:

1. Eduardo Rivera Pérez es en quien recaerá el control del panismo una vez que sea derrotado Enrique Cárdenas en las urnas. Es el único personaje que mantiene un liderazgo real dentro de esa estructura. Una vez que Genoveva Huerta tenga que entregar la estafeta, el ex alcalde poblano deberá tomar el cetro de mando aunque no necesariamente sea el nuevo presidente. A lo mejor, no les gusta esa medida a los que aún cobran como dirigentes en Puebla, pero seamos honestos, no hay más tiradores: o es Lalo o es Lalo, pues ante la ausencia de Rafael Moreno Valle no hay quien tenga los tamaños para reorganizar un partido en ruinas.

2. Ahora que es casi un hecho que llegue la cuarta transformación a Puebla, ya se evalúa el desempeño de muchos funcionarios de primer nivel. En la Fiscalía se espera una renovación total de la mayoría de los personajes que abusaron del poder en sus encargos. Un caso en concreto y, al parecer, ya está el fólder en el escritorio del próximo gobernador es el de Jaime Ramos Huerta. Mientras Víctor Carrancá se la pasaba en la ciudad de México y dejaba la operación de la dependencia en manos de los hermanos Proal Diez de Urdanivia, quien les hacía el trabajo sucio era dicho personaje. En ello incluía ordenar los trabajitos ya conocidos con aguas minerales, toques y armado de los expedientes a modo en las carpetas de investigación. Próximamente más detalles.

3. Otra de las áreas que sufrirá cambios radicales es el Tribunal Superior de Justicia (TSJ) y no es por nada pero varios personajes ya deberán ir a una tienda de abarrotes de una vez a las ofertas del dos por uno en las cajas de huevo. Son varios los que están en la lista pero por el momento solo mencionaremos a Héctor Sánchezy Roberto Grajales. Otros ya saben muy bien y por qué no es el mejor de sus momentos.

4. El PRI en Puebla no solo vive su peor época. Hoy, es un enfermito entubado: por un lado tiene una sonda para poder orinar, por otro le administran sus alimentos a través de un tubito. Está en terapia intensiva y lo peor es que es tan arrogante y orgulloso que no ve su situación actual y ya admite de una vez por todas que está malito de todo su sistema. De hecho, abusó tanto del sistema que este ya no le responde. Es tan soberbio que prefiere atacar a los que ya se le fueron para ahora habitar la cuarta transformación.

5. Los alcaldes de Morena están muy agradecidos con el candidato Enrique Cárdenas y con todo su equipo de asesores porque no usaron el desempeño en sus administraciones para hacer una campaña de contraste. Detallazo del doctor, porque uno de los temores era que ese fuera el punto débil para atacar a la cuarta transformación, pero como el panismo es una oposición que carece de reflejos y respuestas rápidas, pues qué mejor que estar agradecidos con quienes no sabían que estaban en una contienda. Es más, ¿pueden avisarle a Cárdenas que ya va a terminar la campaña?

6. Si usted ha sido atacado por compartir encuestas en las que va arriba Luis Miguel Barbosa (es decir todas las publicadas), le digo algo para que se relaje: la mayoría de quienes lo han denostado fueron empleados de medio pelo (pipitilla) en la administración de Rafael Moreno Valle o su sucesor. Así que sus acusaciones (de la mayoría, no de todos) no es por ideologías sino porque ya no cobrarán en la nómina gubernamental y ahora sí tienen que ponerse a trabajar. Hay gente que critica con sustento, esos siempre serán bienvenidos; los otros son como el meme de Juan Gabriel parado detrás de una palmera.

Barbosa, muy cercano a la meta

Luis Miguel Barbosa está a una semana del triunfo y las razones por las que va a ganar son varias:

1. El año pasado contendió por el mismo puesto e hizo una gira por toda la entidad por lo que se dio a conocer con todas las estructuras y grupos políticos. Ya entraba hace casi dos meses con la ventaja del conocimiento. Como es el primer candidato a la gubernatura que impugna un proceso electoral, trajo al morenovallismo de cabeza, pues aunque lo nieguen, sí tambaleo al sistema político que reinaba la entidad.

2. Se confrontó contra el aparato de gobierno en el 2018. Todas las acusaciones, espionaje y guerra sucia que fue víctima en esa época, ya no le dieron ni cosquillas en esta contienda. Ya lo habían vacunado contra los ataques y el equipo del PAN no supo elaborar nada nuevo contra el abanderado de Morena.

3. La guerra sucia armada desde Jalisco con los consultores La Covacha e Indatcom quedaron evidenciados desde que comenzaron a operar. Hay señalamientos directos contra el gobernador de ese estado Enrique Alfaro. Ni las acusaciones en redes sociales movieron la tendencia a favor del oriundo de Zinacatepec.

4. Todas las encuestas hechas dan ganador a Luis Miguel Barbosa sobre Enrique Cárdenas y Alberto Jiménez. Aunque el candidato del PAN juró que ya había alcanzado a su adversario, nunca citó su fuente. En el caso del candidato de Morena fueron varias empresas, incluido el periódico Reforma, quienes daban entre 25 a 30 puntos de ventaja. No puede ser que todos esos estudios demoscópicos mientan.

5. Desde que arrancó la campaña, Luis Miguel Barbosa y sus principales operadores comenzaron a tender puentes de comunicación con todos los grupos políticos. Se dejó arropar por organizaciones y agrupaciones sociales. Buscó a sus principales adversarios en otros años y les tendió la mano; la mayoría aceptó, de ahí que el lema de su campaña siempre fue reconciliación.

6. El candidato del PAN no tuvo orden, dirección y discurso. Fueron muchas personas que trataron de coordinar su campaña y contó con uno de los peores políticos que ha existido en Puebla: Gabriel Hinojosa Rivero. Alguien que no es mala persona ni mal intencionado pero su talento consiste en vender computadoras no en ser un apóstol de la democracia. Ha perdido casi todo.

7. Enrique Cárdenas al encabezar un partido que olía a morenovallismo en tiempos en los que ese grupo socialmente apesta, por sus excesos cometidos en ocho años, fue difícil que convenciera al abanderar una marca que no está en su mejor momento. La incongruencia del propio Cárdenas quien una vez fue crítico de Rafael Moreno Valle por los famosos PP’S y que ahora se quede callado. Así como la vez que quiso ser candidato por Morena y como no le dieron nada terminó emberrinchado, lo pone en una situación difícil, se vio incongruente.

8. Barbosa, a diferencia de su principal adversario, ha sido más tranquilo y calculador. Esta contienda la supo ganar a pulso. No cayó en radicalismos pero tampoco se dejó. Fue quien menos se subió al golpeteo político. En el debate organizado por el INE mostró que tiene con qué para defenderse.

9. La situación política y los astros le favorecieron desde el inicio a Barbosa. Trae la bendición de ya saben quien, pues siempre lo vieron con orgullo que se enfrentó al morenovallismo y ni lo despeinaron. Aguantó estoico los embates y no pidió chamba en el gobierno federal cuando se la ofrecieron.

Así que, si no pasa nada extraordinario, en una semana tendremos gobernador y será la primera vez que se tiña de izquierda el estado de Puebla. Un hecho histórico, pues dada la forma de actuar del poblano nunca había dado el triunfo a un partido de esa geometría política.

Violeta, Pablo y el de Morena

El sábado pasado fue la fiesta de la generación 89 del Benavente, por los 30 años de haberse graduado de la preparatoria. La comida fue en la Hacienda del Molino. Y como en la lucha libre estaban tres personajes tres desde cada una de sus esquinas: Violeta Lagunes, Pablo Rodríguez y Mario Bracamonte.

Todos los invitados, al saber quienes eran, esperaban a ver a qué horas se saludaban o si es que hacían algún numerito por aquello de la contienda que vivimos. Violeta empezó la acción, pues saludó primero a Pablo, quien reaccionó a tiempo. Rodríguez Regordosa se levantó y le dio un fuerte abrazo.

Ambos platicaron un buen rato. Ambos, dicen los asistentes, intercambiaron buenos jabs, juegos de palabras y hasta una guerra de sarcasmos. Aparentemente, fue un empate técnico.

Al ver la escena, Mario Bracamonte, delegado estatal de Morena, se le fue encima a Violeta, intentando un “gancho al hígado”, como relataron sus compañeros de generación. Violeta reaccionó con una extraordinaria defensa: “quedamos que no hablaríamos de política, si quieres sentarte aquí, hablamos de cualquier otra cosa”.

Mario Bracamonte se retiró a su esquina, enojado, visiblemente molesto, miraba de uno a otro lado para encontrar con quien quejarse y a quien cobrarle los platos rotos. De inmediato buscó a Pablo Rodríguez. Lo localizó y se le abalanzó. Pablo lo vio a tiempo y emprendió la graciosa huida a su esquina, quien fue protegido por más compañeros de la generación. El delegado de Morena no hizo más que quedarse comiendo su enojo.

José Juan en su laberinto

Ha llegado el momento para saber si es que esta vez José Juan Espinosa Torres la librará o no. Este es un final de western, porque siempre se ha salido con la suya. Mientras gobernó el morenovallismo en Puebla (ocho años) le rascó los huevos al tigre y nunca le pasó nada. Estiraba la liga y quizá hasta la reventaba pero la brincaba.

Trabajaba con el morenovallismo y luego se peleaba y al final lo volvían a premiar y este se confrontaba nuevamente. Nunca le ocurrió nada, más que Javier Lozano le machucara sus deditos en su camioneta.

Desde enero pasado, el líder del Congreso del Estado, Gabriel Biestro Medinilla, empezó a calar a José Juan. La primera diferencia fue que la esposa del diputado local, Nancy de la Sierra buscó la candidatura a la gubernatura.

En ese momento, a Espinosa Torres le detectaron irregularidades por 33 millones de pesos en su gestión como alcalde de San Pedro Cholula y, en ese contexto, despidieron del Congreso del Estado a uno de los hombres más leales de José Juan, Ignacio Molina.

En ese entonces, como ahora, otro de los pretextos para enfriar al JJ era su presunta misoginia. Aunque en el fondo, desde el arranque del Congreso local comenzaron las fricciones internas por el protagonismo del ex alcalde cholulteca que arreciaron con la candidatura de la elección interna a la gubernatura extraordinaria.

Hay quien cuenta que el primer error de José Juan ocurrió en Julio del año pasado, cuando se confrontaron morenistas y panistas en el hotel MM, pues al legislador se le pidió que se quedara en el Instituto Electoral del Estado defendiendo y denunciando la presunta mapachera detectada, pero su ánimo protagónico pudo más. No le importó la orden y se fue a trepar y a gritar a las rejas del recinto.

El colmo vino en diciembre, cuando el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) le dio el triunfo a Marta Erika Alonso, después de cinco meses de conflicto postelectoral, pues ahí el diputado ordenó una huelga legislativa que no cayó nada bien a la líder nacional de Morena, Yeidckol Polevnsky.

Fue el periodista Fernando Maldonado que captó en una sesión extraordinaria del Congreso estatal, un diálogo de Whatsapp en el que el ahora secretario General de Gobierno, Fernando Manzanilla, escribía que José Juan no era confiable y hasta peligroso.

El JJ también quiso medir fuerzas con Manzanilla. Trató de descalificarlo pero contrario a sus pronósticos, el encargado de la política interna en este gobierno interino se fortaleció más.

José Juan Espinosa, dicen algunas fuentes consultadas, respaldaba a Enrique Cárdenas Sánchez desde hace tiempo y fue quien acercó al ex rector de la UDLAP con el grupo Jalisco encabezado por Enrique Alfaro. Y ese error estratégico aún no se lo perdonan los morenistas, pues ya sabemos que los encargados de la guerra sucia vienen desde ese estado de la República.

Hoy, José Juan está a un paso de ser expulsado de la cuarta transformación que seguramente llegará a Puebla y tiene, además, en la congeladora una revisión pendiente de cuentas públicas por lo que sabe que no le conviene andar vociferando a tontas y a locas.

¿La librará, le bajará a su actitud, se hará mártir o por primera vez le caerá la guillotina desde Morena?

Se corren apuestas.

Foto: Es Imagen / Jafet Moz

Chairos contra gangsters

Estamos a escasos días de que culmine el proceso electoral y seguimos sin saber por qué Enrique Cárdenas quiere ser gobernador. Desconocemos, por ejemplo, cómo le hará para negociar con un Congreso de mayoría de Morena. No tenemos idea qué hará con los PPS’s (pepe eses) que tanto le criticó a Rafael Moreno Valle y que ahora hasta le pidió disculpas a los panistas por atreverse a hablar mal del morenovallismo.

Enrique Cárdenas Sánchez no está hecho para ser político: las emociones lo controlan, lo traicionan, lo sacan de sus casillas. Si así es como candidato no sabemos cómo será de gobernante. ¿Cómo solucionaría una crisis en seguridad?, por ejemplo. No tenemos idea qué pretende hacer si gana la gubernatura.

Cárdenas desconoce todo. Le falta un buen asesor, no sólo político sino hasta de imagen. Se vio así en el debate reciente. No se preparó. No supo usar ni preparar la bomba para minar la fuerza de su principal adversario. No hizo una campaña de contraste con los municipios poblanos que gobierna Morena y que todos esperábamos que serían el tema no solo de campaña sino hasta en el encuentro del pasado domingo.

Insistimos: no hubo dirección, ni visión ni misión en la campaña. La gente no recuerda cuáles son sus propuestas. Sólo recuerda que tiene un hotel fifí con un costo de más de cien millones de pesos, que es un académico SNI que sigue cobrando aunque ahorita no esté publicando ni investigando y que un terreno carísimo se lo vendió a un menor de edad.

Que no es el académico inocente que nos quisieron vender y que tiene una cola. En México no hay político que no tenga cola, unos la tienen más grandes que otros, pero todos la tienen. A Cárdenas se le recordará más por su doble moral que por su actividad académica.

Esa es la muestra de que su campaña es una pésima campaña. ¿Alguien recuerda cuál es su slogan? No hay mensaje. No hay nada más que un personaje con una gorrita y una camisa sin mangas que muestra a un oficinista, una foto de un Godínez o antes un gutierritoz. Carece de fuerza en sus imágenes de campaña. Y seguramente la empresa que contrató para ello, si es que lo hizo, le cobró cantidades millonarias.

En este pequeño lapso que llevan las campañas electorales solo vemos cómo se hunde en sus propias emociones, porque eso sí vemos a un candidato enojado y desesperado.

Las campañas de odio y sus derechairos

Los panistas de Puebla se parecen mucho a los chairos que defienden a Andrés Manuel López Obrador. Desde que arrancó la contienda la mayoría de los medios poblanos hemos ido publicando encuestas en las que va ganando Luis Miguel Barbosa. El 90 por ciento de dichas empresas, sino es que todas, son muy serias, pues hasta el propio periódico Reforma ha dado ganador al oriundo de Zinacatepec.

¿Cuál es la respuesta en redes sociales de los albiazules poblanos ante esos resultados?: “medios chayoteros, comprados, les llegaron al precio, nosotros tenemos otros datos” y una larga lista de ofensas e insultos. Varios personajes de los atacantes son conocidos que se suman a esas guerras de odio, otros son troles y unos cuántos más son bots del internet.

Es curioso el parecido de los panistas poblanos con los chairos que defienden a AMLO y atacan a la otra prensa “chayotera”. A todo esto nos deja una sola conclusión: no hay persona más odiadora que la que milita en un partido político: odian por naturaleza. Es esa que cuando está en el poder exige que se le respete y cuando vive fuera del presupuesto demanda que todos piensen como él.

Pero no se agüiten, que los que trabajamos en esto no tenemos la piel delgadita, siempre aguantamos vara y la realidad siempre termina por dar la razón a quien la tiene y no necesariamente los medios siempre la tenemos.

Perder para ganar

El panismo debe estar muy contento. Desde el 2011 para finales del año pasado los tradicionales de ese partido gritaban: “debemos regresar a nuestros orígenes. A nuestra forma de ser”, en referencia a Rafael Moreno Valle y su grupo político.

Hoy, a unos escasos días de las elecciones, lo han logrado, pues están como siempre fueron hasta antes del morenovallismo: el eterno segundo lugar, un partido pequeño de familias custodias, presumiendo de un rancio abolengo y socialmente dictando discursos de supuestas democracias y leyes de transparencia.

El panismo poblano que está dirigido por El Yunque regresa a lo que siempre fue y será: el de las victorias plurinominales, el de las alianzas con grupos empresariales que usan a su estructura para presionar a los gobiernos a fin de conseguir obra pública o concesiones en servicios.

Además, un partido dirigido por unos cuantos generales: Ana Teresa Aranda, Francisco Fraile, Humberto Aguilar Coronado y Eduardo Rivera Pérez. Los demás militantes sino tienen un apellido de abolengo no tienen cabida. Ese panismo que siempre usa a sus afiliados con la promesa de que algún día tendrán un puesto de elección popular. Que a quien se lo otorgan son manipulados y desechados como vil jeringa plastipak.

A escasos doce días de los comicios, los tradicionales están a punto de recobrar su partido, se podrán deshacer de una buena parte del morenovallismo que aún sigue en las estructuras y sentirán que nuevamente son los soldados de Dios incrustados en Acción Nacional. Con largas luchas y pocos triunfos. Lástima que no hay gubernatura plurinominal para todos ellos.

Y es que el tonto útil resultó ser el ex rector de la UDLAP. Fue engañado, usado y lo más probable es que desechado. Uno no entiende, por ejemplo, por qué esos grupos “progres” apoyan a un partido de derecha que ya saben cómo es y hacia a dónde va.

¿Qué le pasó a Enrique Cárdenas Sánchez? ¿Por qué perdió el piso? Ayer lo vimos fuera de sus casillas ante una pregunta normal de un reportero de Diario Cambio. ¿Qué le pasó? Cárdenas no estaba listo para contender. Esta guerra no era su guerra. Quizá pudo haber peleado por la alcaldía en el 2021 y a lo mejor las condiciones y los astros se le podrían haber alineado.

No hubiera perdido su prestigio.

Nunca entendió, no observó las señales y prefirió confiar en su ego y en las locuacidades de Gabriel Hinojosa. Al académico le hizo falta ver más bax desde el año pasado. Jugar a la política es jugar con fuego. Las envidias, las lealtades y las traiciones están a la orden del día. No es un concurso de la reina de la primavera del Instituto México,

Luis Miguel Barbosa, en cambio, hizo callo, afinó el colmillo, midió a su oponente. Habría enfrentado a un dragón como era el morenovallismo y al final salió intacto de esa batalla. Independientemente del trágico final para la pareja Alonso-Moreno Valle, Barbosa se había confrontado de frente contra el aparato estatal que incluía dinero, espionaje, acusaciones en medios de comunicación, panistas y priistas peleando por un plato de lentejas y que eran capaces de cualquier cosa con tal de sobrevivir.

Enrique Cárdenas, con sus seguidores, solo son activistas de sofá.

Insistimos, el abanderado del PAN no entendió que esta no era la ruta crítica. Alguien lo engañó. Le dijo que era su momento. Él le creyó y no se dio cuenta que el panismo lo aventó para perder, para que las familias tradicionales escupan lo poco que queda del morenovallismo y retomen el control de ese partido.

El PAN va a perder ganando. Retoman el control de su partido. Regresan a ser lo que siempre fueron. El Yunque regresa a Puebla y en unos años puede ponerse al nivel de sus hermanos juramentados de Guanajuato, mientras que a nivel nacional Marko Cortés dejaría su partido ante la derrota a otro seguidor de Ricardo Anaya para mantener las prerrogativas que al fin y al cabo es lo que buscan, o ¿a poco creen que ellos de veras creen en la democracia?

¡Bah, pamplinas!

Ilustración: Alejandro Medina

Debate en Puebla… ¡ni lo mande la Virgen!

Al final, el debate del INE ni siquiera rasguñó al que va arriba en las encuestas. Los números se quedan tal como están desde el arranque de la contienda: Luis Miguel Barbosa en primer lugar, Enrique Cárdenas en un lejano segundo puesto y en el sótano del olvido Alberto Jiménez Merino.

La pregunta no es ¿quién ganó?, sino más bien es ¿quién perdió?, y en ese caso quien salió derrotado fue Enrique Cárdenas porque esta era su última oportunidad para posicionarse y lograr que lo voltearan a ver los indecisos o convencer a los que de plano han pensado en no ir a votar.

Al no aprovechar este momento, el abanderado del PAN resulta su peor momento porque faltan menos de 15 días para los comicios y por no prepararse y tener más elementos si quiera para dañar la imagen del candidato de Morena.

Era el debate organizado por el INE el único lugar en el que tendría que convencer a los indecisos y hacer dudar a los que tienen definido su voto, pero no lo logró. No cambió en nada de lo que ha venido ocurriendo desde hace mes y medio.

Su actitud gris, mediana, sin rumbo, sin dirección fue lo que lo mantuvo en segundo lugar y perdón por esta frase que suena absurda: sino ganas entonces pierdes. No hay medias tintas en este tipo de encuentros. No hay un más o menos o “un fue de panzazo“. Si no obtuvo más adeptos, insistimos, entonces Enrique Cárdenas fue el gran perdedor de la noche.

De Jiménez Merino diríamos que no ganó ni perdió, solo se hundió más. Desde hace tiempo su papel en esta contienda es la suma que da cero. No tenía nada que hacer y tiene un pésimo líder priista estatal, así como un grupo de fracasados asesores y coordinadores de campaña.

Luis Miguel Barbosa gana por más por estrategia, porque al final se mantiene como puntero, no lo mueven, no le roban puntos. Lo que importa son los comicios. Al no salir afectado sigue encabezando las preferencias electorales.

¿Sirvió para algo este debate? No, porque fue de autoconsumo. Solo lo vieron los militantes de los partidos, medios de comunicación y la gente que le interesa la política. Y como desde el arranque de la contienda, el abanderado panista no ha despertado el interés en los ciudadanos, es contradictorio en su discurso, un día es morenovallista y otro día es un enemigo de ese grupo político, no logró que la gente viera este encuentro.

La mayoría de los ciudadanos vio el partido América vs Leon o el final de Game of Thrones. Los otros, los militantes se la pasaron en el Twitter y en redes sociales haciendo su chamba que es adular a sus candidatos y denostar a sus adversarios. O sea: autoconsumo. Es como cuando nuestras mamás nos dicen que somos guapos, quién lo cree, solo ellas, a veces ni nuestras parejas.

Así que no se hagan bolas.

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En otros temas: sabían que un constructor de nombre Fabio Núñez ya lo ubicaron como un posible doble operador. Resulta que dicho empresario creó una Asociación Civil llamada Regenérate la cual serviría para beneficio la campaña de Barbosa, pero en la realidad apoya económicamente a Enrique Cárdenas Sánchez.

Fabio Núñez en la pasada contienda estuvo, por cierto, con el ex alcalde Eduardo Rivera desde su empresa que se ubica en el mismo edificio de la Notaría número 2, la cual encabezaba un personaje de todos muy conocido y muy cuestionado.

Otra que ya cayó del agrado del coordinador de la campaña de Barbosa, David Méndez Márquez, es la panista Denisse Ortiz, pues le encargaron a ella y a Guillermo Hernández un acto en San Felipe Hueyotlipan, el cual estuvo muy mal organizado y resultó un fracaso. En el búnker de Barbosa andan muy de malas con ella.

Foto: Es Imagen

Una nata a la poblana

Una enorme nata envolvió a la ciudad de Puebla. Una neblina. Un cielo gris que cubre a un sol que quema. Esa cosa que flota en el aire hiede, apesta, genera molestias en la garganta, arde, raspa. A los ojos los pone rojos, irritados. Y nadie sabe qué hacer al respecto. Hay contingencia, sí, pero todos desconocemos en qué consiste o para dónde hacerse.

Llegamos a un punto en el que ojalá el próximo gobernador de Puebla no nombre de secretario del medio ambiente a un militante del Partido Verde Ecologista, porque de ecologista tiene lo que yo de ingeniero en la NASA.

Ya estuvo suave con jugarle al pipitoche.

El tema no es menor pues a quien más le pega es a la clase media que es la mayoría de los ciudadanos, tenemos que si se aplica el hoy no circula, muchas personas tendrán que usar transporte público. No está mal, tomar el camión. Bicicletas de preferencia no, porque la calidad del aire no es buena para andar en la calle aspirando la contaminación (insistimos, de preferencia).

Entonces hay que usar el transporte público, pero desde hace unos tres años para acá los asaltos a camiones y combis es el pan nuestro de cada día. Entonces, un padre de familia que tiene que llevar a sus bendiciones al colegio se arriesga a ser víctima de la delincuencia. Podría ser una medida, pero las familias que tengan dos autos, usarán uno solo ese día, no es tanto la disminución de la contaminación.

En el caso concreto de Puebla, cuando desaparecieron los verificentros en el sexenio de Rafael Moreno Valle se hizo un relajo el tema de la verificación. Colas y colas para que pasaran las pruebas los autos y para conseguir las calcomanías, muchos automovilistas prefirieron dejar de llevar sus coches y pagar una multa cuando fueran a vender sus carros.

Y mientras los automovilistas eran multados, vemos camiones de transporte público, materialistas, de carga que cómo echan humo por toda la Angelópolis sin que sean sancionados.

Y citando al líder de la cuarta transformación, todo esto es producto de la corrupción. Sí, es cierto que como ciudadanos somos responsables, pero no es menos la responsabilidad de quienes nos han gobernado. Honestamente les ha valido un pito crear políticas ambientalistas. Los que han ocupado los puestos en la materia son, principalmente, premios políticos por haber apoyado en determinadas campañas electorales, pero carecen de conocimientos en el tema.

Estamos como estamos porque a nadie le importó detenerse a pensar qué hacer al respecto. Desde hace sexenios las áreas verdes eran sustituidas por planchas y planchas de cemento y concreto. Negocios redondos en el tema de la construcción. Lavado de dinero y quien sabe qué tanta porquería política

Y si se dan cuenta, ni los tres abanderados a la gubernatura le han querido entrar al tema, ya que es tan complejo y le pega a la clase media poblana que es mejor hacer mutis.

Ya sabemos que hay contingencia, pero si preguntan qué significa o qué hay que hacer como ciudadano, les aseguro que casi nadie tiene idea. Sólo sabemos que ya se giraron las acciones concretas para enfrentar esta contaminación, que ¿qué es eso?, ¿quién sabe? Pero de que ya se giraron, ya se giraron.

Supongamos que por las lluvias el cielo comienza a limpiarse, otra vez, como buenos mexicanos se nos olvidará y será hasta que amanezcamos con heces en nuestra nariz cuando nos preocupemos. Y ahí volverá ese círculo vicioso.

No se puede hacer nada por la negligencia y por la irresponsabilidad de los gobiernos anteriores, ya el daño ya está hecho, pero de que se puede buscar especialistas de las universidades para hacer frente a este hecho es seguro.

Y en segundo lugar, urge combatir la delincuencia y mejorar el sistema de transporte público; Además, el RUTA no fue la mejor solución para una ciudad tan compleja como Puebla.

Ojalá que, ahora sí, el próximo encargado del área sea un especialista y no un improvisado que no tenían a dónde colocarlo.

Fotos: Es Imagen / José Castañares

Blindan a Claudia Rivera

Luis Miguel Barbosa Huerta cumplió el acuerdo con la presidente municipal de Puebla, Claudia Rivera Vivanco y la cobijó. Desde el inicio de esta semana, el diputado panista Oswaldo Jiménez intentó revocar el mandato de la primera regidora desde el Congreso del estado y obviamente no le hicieron caso. El barbosismo cubrió a la alcaldesa, pues hasta en las benditas redes sociales ya salieron a defenderla.

Desde que arrancó la campaña se signaron acuerdos entre Barbosa y Rivera, su relación, como todos sabemos, era terrible. Rivera Vivanco se confrontó con el candidato a la gubernatura y siempre se sospechó de un posible acercamiento de ella con el morenovallismo.

Pues bien, quien ya cumplió fue el candidato a gobernador por Morena. De hecho, a la alcaldesa la encapsularon, la guardaron, la borraron momentáneamente del mapa, pues estaba claro que en la campaña sería usada la inseguridad en la ciudad por parte de los panistas, no obstante, como Enrique Cárdenas y Gabriel Hinojosa quién sabe en qué mundo vivan y qué campaña enfrenten ese tema les ha pasado de noche.

Barbosa ha cuidado a los alcaldes de su partido y se nota, pues pareciera que todo mundo se olvidó que existe una presidente municipal de Morena en la capital del estado y en los principales municipios como es Tehuacán, San Pedro Cholula, San Andrés y San Martín Texmelucan. Los propios medios de comunicación voltearon hacia otro lado y dejaron de cuestionar a la edil.

La estrategia fue encapsular a todos los que podrían dañar la imagen del Movimiento de Regeneración Nacional. Y como el actual gobierno interino ha sido muy cuidadoso en los temas electorales, pues se ha mantenido al margen de las campañas, más la veda que les impide a los gobiernos presumir sus acciones ha hecho que se borre momentáneamente de la memoria el tema.

La diferencia es que Morena trae estrategia y ya había medido los daños colaterales, mientras que el panismo está dividido en quién sabe que tantas fracciones más los coordinadores de campaña que andan papaloteando en quién sabe qué elección.

Habrá que ver qué pasa con Claudia Rivera después del dos de junio, si es que a ella la siguen protegiendo o se reactiva la guerra interna en su contra. También habrá que analizar con lupa -después de esa fecha- cómo operan los ambulantes, giros negros, seguridad pública, así como los duros cuestionamientos que hay contra el síndico municipal.

Se ve difícil una revocación de mandato porque Morena jamás le va a dar una cabeza al panismo, sería una muestra de debilidad y de división. Estamos en medio de una guerra electoral y todo se vale. Lo que importa es después de los comicios, esa es la gran pregunta.

¿La seguirán cobijando?

Canoa ya es de Morena

Esta junta auxiliar se ha caracterizado por ser de las más rijosas en el municipio, ¿se acuerdan cuando Tony Gali era alcalde y lo corretearon? No es fácil tratar con la gente de Canoa en temas políticos, pues sus habitantes tienen sus usos y costumbres que hay que saber respetar.

El pasado martes, por fin, reunieron alrededor de 3 mil personas que manifestaron su adhesión al candidato de Morena. En la organización, además del abanderado, estuvo Eric Cotoñeto quien ha sido de los más leales desde 1998 a la fecha con Luis Miguel Barbosa, la expanista Denisse Ortiz, quien dicen que va sumando puntos y Eduardo Rivera (no el panista). El tema de Canoa es importante, no lo pierdan de vista.

¡Chintoles!, Cárdenas no tiene quién le escriba

Alguna vez, Enrique Cárdenas Sánchez olía a pureza intelectual, a impoluto, a crítico del sistema, a académico, a niño bien portado con calificación de diez, a personaje de chick flick de los años noventa, pero eso fue hace mucho, ahora en menos de dos meses hiede a todo lo contrario y en vez de película romántica gringa parece sexy comedia mexicana con el Zayas, Chatanuga, Lyn May y Wanda Seux.

Ayer cayó una bomba en el búnker del PAN que, aunque niegue la especie el aludido, es un verdadero escándalo el hecho de que se presuma un fraude millonario al fisco. Y es que nadie, nadie, nadie está limpio ante el SAT. Que lo perdonen es una cosa, pero que no ocurran pecados ante el fisco es otra.

Lo más grave para Cárdenas, sean ciertas o no las acusaciones en su contra, es que su imagen de pureza ya se está desdibujando, se ve borrosa, manchada, hay dudas de su actitud impoluta, parece que también ha cometido pecados en su andar, que no es el adalid de la democracia.

¡Chintoles!, escupiría el ex impoluto ex rector de la UDLAP una vez que fue puesto en evidencia. Cárdenas no quiere ver que cada que le descubren un fraude o alguna trapacería hace llorar al niñito Dios. Qué feo que sea así.

No es el primer caso que se le señala, primero fue Diario Cambio quien lo evidenció por cobrar su salario de Investigador SIN, luego que un hotel que costaba 18 millones de pesos en la realidad estaba casi en 100 millones.

¡Cien kilos, como dicen en mi barrio!

¡Chintoles!

Ahora, una nueva denuncia pesa en su contra ante la Fiscalía, sea cierta o no, Cárdenas Sánchez tendrá que llevar sus pruebas en las que demuestre que es más blanco que el pan Bimbo y más honesto que Mimoso ratón.

Cada día que se acerca la elección nos enteramos de una nueva aventura del candidato del PAN: que si lo subsidió el gobernador de Jalisco; que si Indatcom y la Covacha los puso a su servicio para hacer la guerra sucia contra Luis Miguel Barbosa; que se le cayó su apuesta de ver dividido a Morena cuando Alejandro Armenta fumó la pipa de la paz con su candidato a la gubernatura; que lo desmiente Massive Caller porque aseguró que ya había empatado, que si sigue cobrando en el Sistema Nacional de Investigadores en plena campaña, que no reportó su tres de tres y ahora esto.

Chintoles y más chintoles.

Y lo peor de lo peor: nomás no levanta en las encuestas, pues en todas sale abajo en las preferencias electorales. Y no abajo, digamos, abajito. No. Muy abajo. Y no es en un estudio demoscópico, en todos. Y hasta el momento no han presentado alguna en la que empate a Barbosa.

Una más: el domingo es su última oportunidad para ganar unos puntitos porcentuales en el debate organizado por el INE, pero qué creen: no sólo es el final esperado de Game of Thrones, ese día juega el León contra el América a las ocho de la noche y si su tirada de Cárdenas era que lo vieran, al menos una hora con treinta minutos, unos verán la serie de televisión y otros verán el partido de soccer. Ah y los menos, verán a Cárdenas, Jiménez y Barbosa.

Chintoles.

Decía mi abuela que cuando amaneces de malas, cualquier perro te orina en la calle.

Pero no se preocupen ya falta poco para la elección.

El INE vs Game of Thrones

A ver, a ver, ¿quién diablos va a ver el debate del INE y cuánto va a afectar en los resultados de la elección? Sólo lo hará un pequeño porcentaje de personas y no va a afectar en nada. Muchos interesados en la política local preferirán ver el final de finales de Game of Thrones que se transmitirá a partir de las ocho de la noche en HBO y acabará hasta las nueve y media.

Además, el mentado debate del INE poco va a influir en los resultados de los comicios de junio próximo o me atrevería decir que nada, porque los debates que valen la pena nunca son los estatales. Se ponen medio sabrosones cuando salen a relucir las acusaciones y la guerra de lodo, pero el tema de ese día, se los juro, va a ser quién se quedó con el Trono de Hierro, no quien aspira a ese otro trono que no es el WC y que más bien tiene que ver con Casa Puebla.

El ciudadano común y corriente no es ni chairo ni es fifí. Está cansado de tanta guerra política, no ve las mañaneras de López Obrador ni al grupo de presuntos periodistas, entre ellos un tipo al que le dicen La Molécula, que se la pasan adulando al presidente con preguntas cómodas. El ciudadano de a pie ya votó el año pasado y está más preocupado por tener dinero y que no lo asalten ni a él ni a nadie de su familia.

¿Qué carajos le importa al ciudadano un debate de ideas? Muchos podrán decir que está mal porque no se interesa, pero la verdad no es que está bien ni mal, simplemente así es. Este proceso electoral tampoco ha sido como que muy interesante que digamos, quien contradictoriamente juega el papel de opositor, que en este caso es Cárdenas, genera apatía y muchos bostezos.

Pero no se agüiten, ni se aflijan ni se aflojen, el domingo en redes sociales leeremos las típicas publicaciones de nuestros políticos con sus selfies; luego, repetirán como loros algunas frases de sus candidatos y para rematar los tres equipos se declararán ganadores del debate.

Los que quieran quedar bien sacarán sus fotos con sus candidatos y pondrán el típico, cursi y ridículo: hashtag #yaganamos.

¡Uy, qué emoción!

Por eso a la gente no le importa la política, chingao.

Es como el reciente encuentro organizado por la cúpula empresarial que no sirvió para nada. A ver, ¿quién se enteró? ¿Cuántas personas lo vieron y a poco fue tema de discusión en los cafés y restaurantes poblanos? Por supuesto que no.

La intención no era difundir los monólogos del cavernícola que se aventaron tanto Jiménez Merino como Cárdenas Sánchez, el fin era quemar a Barbosa Huerta porque no asistió, pero ni lo rosaron ni lo dañaron. Sigue arriba en las preferencias.

Además, muchos panistas ahora sí se pusieron muy gallitos cuando el año pasado no criticaron que su candidata Marta Erika Alonso tampoco quiso asistir a los debates. Vaya congruencia. Creo que en ese momento hasta las cúpulas empresariales se quedaron calladitas, calladitas.

Así que los que verán el debate del INE es porque: son periodistas, están obligados, aspiran a cobrar en la nómina gubernamental o hay algún interés o negocio en particular, de ahí en fuera, la mayor parte de gente pensante estará preocupado por ver si el trono es para los Targaryen o para los Lannister o para los Stark.

Casi puedo asegurar que hasta empleados del INE van a poner en sus celulares el HBO Go para estar con un ojo al gato y otro a la serie.

En fin, no nos queda más que decir: Valar morghulis.

Ilustración: Alejandro Medina

De arribistas y cosas peores

Leobardo Soto es el líder de la CTM que más se ha enriquecido a costa de sus trabajadores. Fue priista cuando al PRI le iba bien, se hizo morenovallista cuando le encargaron las obras en Audi y ahora ya le da urticaria tanto el priismo como el panismo y mejor le levanta la mano a Luis Miguel Barbosa.

¿Qué tanto le beneficia a Barbosa la inclusión de este oscuro personaje “obrero”? La verdad es que tanto Leobardo Soto así como la líder del Consejo Taxista en el estado, sólo le darán votos y acarreados. De ahí serán muchos dolores de cabeza si es que piensa beneficiarlos en su sexenio.

Ayer Barbosa dio el primer manotazo y anunció que el morenovallismo no entrará a su gabinete. Seguramente hay dos que tres buenos exfuncionarios que estuvieron con Moreno Valle o con Tony Gali, pero también es cierto que en este rejuego hay mucho mercenario, arribista y oportunista.

Ya era necesario este anuncio, pues empezaron a salir desde las coladeras muchos de esos personajes que son impresentables en la política y que se han beneficiado a costa del erario. Todos sabemos muy bien quiénes son. No es necesario hacer la lista. Una cosa es que Luis Miguel Barbosa traiga el discurso de la reconciliación y otra muy distinta es que los pillos vuelvan a hacer de las suyas.

Esta nueva cargada a favor de Morena y del barbosismo solo es parte de la comedia humana o de la picaresca política, el candidato de ese partido no tiene la culpa, pues Luis Miguel Barbosa solo hace lo que tiene que hacer: recorrer el estado, reunirse con todo tipo de sectores, escuchar las demandas y peticiones, plantear soluciones. Si después de eso lo quieren erigir como un santo ya es cosa de sus nuevos seguidores.

Si todas las encuestas no han fallado en sus resultados, tendríamos que plantear un nuevo análisis respecto a los comicios del 2018 y los de este año, pues en todos los estudios demoscópicos Barbosa está dos a uno sobre Enrique Cárdenas. En algunos se da a conocer que hasta tres a uno.

De ser acertados todos estos resultados, ¿a dónde quedaron entonces todos los sufragios que obtuvo Martha Erika Alonso el año pasado? En teoría, muchos de esos votos fueron para el panismo, ¿a dónde están que no se ven? Es imposible creer que ya se esfumaron con todo el morenovallismo después de la trágica muerte de la gobernadora y su esposo el senador.

El dos de junio por la noche se escribirá una nueva historia en Puebla, habrá un gobernador emanado de la izquierda, pues Luis Miguel Barbosa militó en el PRD desde 1994 y en esta nueva historia se pondrá en duda la elección del año pasado, pues teóricamente muchos de los votos que obtuvo Martha Erika Alonso se tendrían que haber mantenido en Puebla.

No hay que olvidar que la historia la escriben los vencedores. Habrá que ver qué destino le depara a los funcionarios estatales tanto del IEE como a los magistrados locales del Tribunal electoral y cómo quedan los del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.

Se avecinan nuevos tiempos y la escritura de una nueva historia.

Agárrense.

Y se chingó la rodilla

El góber de Jalisco Enrique Alfaro Ramírez desde el inicio de la cuarta transformación quiso ser el líder de los opositores a Andrés Manuel López Obrador, pero se chingó la rodilla, pues se le atravesó Rafael Moreno Valle Rosas, quien no sólo (haiga sido como haiga sido) ganó en la mesa la gubernatura para su esposa sino que encabezó a los juristas mexicanos para que no se metieran con su salario, además el ex gobernador poblano presentó una controversia constitucional por el tema de los súper delegados en los estados.

Es decir, Moreno Valle le comió el mandado, pues le declaró la guerra a López Obrador y Enrique Alfaro, al verse rebasado por el poblano, mejor se fue a echar unas tortas ahogadas a su tierra.

Tras la trágica muerte del senador y la gobernadora, el mandatario jalisciense quiso regresar por sus fueros a hacer la guerra contra la cuarta transformación y propuso a través de Movimiento Ciudadano que se apoyara a Enrique Cárdenas Sánchez, situación que se compró muy bien el panista Marko Cortés, pues hasta parecía que le arrebataron la idea.

No obstante, Alfaro Ramírez al ver que el candidato del PAN-PRD-MC no levantaba decidió mandar a sus empresas para crear la guerra sucia contra Luis Miguel Barbosa y, lo más probable, es que con una buena cantidad de melones y las sandías que quieran, pero se chingó su otra rodilla, pues no sólo fue evidenciado con el tuit de la empresa que invitaba a Cárdenas a un acto en la tierra del mariachi y el tequila, sino que se confirmó lo que ya se venía denunciando desde hace un mes.

¿Qué pretende Enrique Alfaro con minar la fuerza de Morena en Puebla? Evidentemente no es una guerra personal contra Barbosa Huerta, sino quiere plantarle cara al gobierno de Andrés Manuel López Obrador porque evidentemente busca ser el abanderado del 2024 por lo que quede del PAN-PRD-Movimiento Ciudadano.

Por eso la desesperación, porque el ex rector de la UDLAP nomás no hace ni cosquillas, las encuestadoras más serias ponen con más de 20 puntos de ventaja a Luis Miguel Barbosa frente a Cárdenas Sánchez. Y si el dos de junio los resultados le son adversos, pues ya no le quedarán más rodillas al gobernador jalisciense.

Cuando se acaban los argumentos comienza la guerra sucia y quien saque el ventilador con heces es quien va rumbo al fracaso.

Es cierto que, como bien lo apuntó Ricardo Morales, hay un desgaste en la imagen del presidente es normal y natural, pero esa caída no es tan grande como para arrastrar al candidato de Morena en el estado de Puebla.

Otro detalle es que ahorita no hay quien encabece a una oposición seria, honestamente no la representa ni Fox ni Calderón, mucho menos Javier Lozano que un día es del PRI, otro día es del PAN y otra vez está en el PRI y júrelo que muere por regresar a Acción Nacional. Tampoco las señoras de las Lomas, ni los que se quedaron fuera de las nóminas gubernamentales, ni algunos personajes impresentables como los Ferriz.

Urge un liderazgo emergente que encabece un contrapeso real, porque sino vamos a ver a toda esa bola de mafufadas en las benditas redes sociales, que honestamente ya cansan. Ya saben a qué me refiero, puras descalificaciones de uno y de otro bando que no sirven para nada.

Enrique Alfaro quedó al descubierto y si gana Barbosa la contienda extraordinaria tendrá un adversario del mismo nivel y ahora se chingará el muslo si quiere llegar a la Presidencia de la República, porque ya no tiene más rodillas. Alguien lo engañó al venderle la figura de Cárdenas, por cierto.