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Gilberto Brenis en 360 Grados

En el número más reciente de la Revista 360 Grados Instrucciones para vivir en Puebla aparece Gilberto Brenis en la portada con un mensaje: “Soy Gay y qué”. En la entrevista que nos concedió nos habló de la aceptación. Aceptar lo que somos y quienes somos. Lo que nos gusta y lo que nos disgusta. No decir a todo que sí por compromiso o por miedo, más bien estar conscientes de lo que se piensa y cómo respetarnos.

La semana pasada que subimos a redes sociales tanto la entrevista completa como toda la publicación que ya pueden revisar en su versión digital hubo todo tipo de comentarios: afortunadamente la mayoría a favor y con aplausos al periodista Brenis, colaborador desde hace aproximadamente diez años en esta revista.

No faltó -fueron una minoría- quien saliera con su sarta de estupideces a exponerse al acusar o señalar a nuestro entrevistado y que se quisiera justificar en su machismo. Ya sabemos que en la mayoría de los casos detrás de un macho homofóbico hay un gay que no se quiere aceptar y tiene miedo a ser evidenciado.

¿Por qué llevar estos temas en la revista? Porque la sociedad poblana ha cambiado y porque tenemos que entrarle al cien, porque esto nos reeduca.

Los conservadores no solo habitan en el PAN sino también en la izquierda y esos grupos que aún piensan como a principios del siglo XX se les tiene que dar un llamado de atención porque hay crímenes de odio, hay personas que se suicidan por no aceptarse, hay niños que son abusados física y psicológicamente en las escuelas por sus maestros y por sus compañeros. Padres que golpean a sus hijos hasta casi matarlos por tener una preferencia sexual distinta a lo que marcan las normas morales. Hay casos en el que hasta los violan.

Hay periodistas y periódicos que todavía se horrorizan y señalan con su dedo moralino, aunque ellos se presuman como liberales en sus espacios noticiosos. Lo que hizo Gilberto Brenis al abrir su vida ante el público no fue para ganar reflectores ni para generar morbo, la intención es que quede un mensaje para que los papás ya no odien a sus hijos. Para que los hijos puedan hablar libremente con sus padres y para que la sociedad cambie.

Se necesita mucho valor para salir a la calle y decir lo que se piensa a pesar de que no faltará el estúpido o el macho que intente menospreciar. No solo es el tema de las preferencias sexuales, si lo trasladamos a cualquier área de la vida el tema de la aceptación, la situación cambiaría.

Ese es el fin de esa entrevista: el respeto a nosotros y a los demás por pensar o ser distintos. Algo que ya no se da y menos en un país que está polarizado totalmente porque se está con el que gobierna en Palacio Nacional o se está en contra y muchas veces ni se está ni no se está, pero eso muchos que se dicen de izquierda no lo entienden porque no les conviene.

En estos tiempos de radiacalismos. En estos tiempos de blancos y negros. De buenos y malos. De charros contra gangsters (con el perdón de Juan Orol). De altos y chaparros. De gordos y flacos. De chairos y derechairos, es algo que hay que voltear a ver porque estas polarizaciones solo nos llevan a dividirnos más y señalarnos con el dedo de la superioridad moral.

Aquí les dejamos el link para que puedan leer con calma la entrevista con el periodista que inició su carrera a finales de los años ochenta y quien actualmente nos informa de noticias nacionales, locales e internacionales.

Y antes de juzgar: échenle una revisada a su vida porque lo que les choca les checa.

¡Abusados!

Aquí el link:

https://www.revista360grados.com.mx/2020/09/11/gilberto-brenis-soy-quien-soy/

El Plan A y el plan C para la alcaldía

Si Gabriel Biestro logra colarse como candidato y las condiciones se le dan, es un hecho que llevará todo el respaldo y el visto bueno de quien debe dar el visto bueno, pero si se complica, seguramente estará en una posición estratégica dentro del equipo barbosista.

Difícilmente lo arriesgarán a perder.

Es también un hecho que Biestro ya se está moviendo y se está midiendo. Viendo pros y contras. Armando su propio equipo y todo con la venia de quien manda en Puebla, porque si algo supo hacer el líder de los diputados fue ganarse la confianza de Miguel Barbosa.

Pero en Morena también hay grupos que quieren impulsar a Alejandro Armenta como abanderado a la alcaldía en caso de que Eduardo Rivera salga por Acción Nacional, pues piensan que sería el contendiente que daría la batalla porque consideran que el senador jalaría a los operadores electorales del PRI que ahora andan huérfanos.

Aseguran que con los operadores priistas le dan la vuelta a Rivera aunque como hemos escrito en ocasiones anteriores, el panista es el mejor posicionado en las encuestas si es que hoy fueran los comicios estatales.

La pregunta es ¿Armenta es bien visto por Miguel Barbosa?, ya que hace poco más de un año se supo que el senador se alió a personajes como Eukid Castañón y demás grupos morenovallistas para hacerle la guerra sucia al actual gobernador.

¿Recuerdan al cártel de la miel de abeja?

En la política el factor del pragmatismo juega un papel clave porque hemos visto cómo a veces los peores enemigos terminan siendo los mejores aliados o son los que reciben mejores contratos, mientras que los que eran aliados terminan como los perros de rancho en la fiesta: amarrados para que no muerdan a ninguno de los invitados.

Armenta tiene su grupo de diputados y sus adeptos pero necesita que realmente tenga la bendición de Miguel Barbosa porque si el mandatario no tiene al menos una opinión en el partido que lo llevó al poder, entonces, estarían muy lejanos de ganar la elección en el 2021.

Barbosa es un personaje que no tiene un pelo de tonto, al contrario. Ha sabido construir un estado que se lo dejaron en astillas: desfalcado económicamente por sus antecesores. Entró como mandatario cuando ya estaba todo aprobado y poco a poco a corregido y metido en orden a toda la estructura.

Barbosa será un factor clave en el 2021 y tiene muy claro qué papel juega cada uno de los actores políticos de Puebla. Sabe quienes son sus adversarios y quienes son sus aliados. Conoce quienes son parte del Boa poblano y cuáles son sus intenciones.

En ese rejuego conoce la lealtad de Gabriel Biestro que ha sido a prueba de balas y sirvió para desarmar a un José Juan Espinosa que siempre ha jugado un doble papel. No obstante, como decíamos líneas arriba si Biestro está en aguas turbulentas difícilmente lo echarán a pelear si hasta los del mismo partido juegan las contras.

Ya sabemos que Morena es el peor enemigo de Morena.

Las trampas de Genoveva

La mejor opción para que gane Morena la alcaldía de Puebla es que Genoveva Huerta se imponga y sea la candidata a la presidencia municipal. La razón es que muchos empresarios, grandes y pequeños y diversos grupos que deciden a nivel estatal apoyen al abanderado que tenga el visto bueno del gobernador Miguel Barbosa.

Genoveva Huerta ha comenzado a jugar sucio para quedarse con la dirigencia estatal y al mismo tiempo con la candidatura a la alcaldía de Puebla.

Primero porque tanto ella como el secretario de Fortalecimiento Interno, José Sánchez Aguilar, le vendieron la idea a Francisco Fraile que busque ser el abanderado por San Andrés Cholula. Si Paco Fraile renuncia, Genoveva hará a José Sánchez secretario general y ella se iría por la alcaldía de Puebla, de tal suerte que ella controlaría el comité estatal porque José Sánchez subiría a presidente del Comité Estatal.

José Sánchez, además, a decir de panistas de varios municipios del interior del estado ha estado ofreciendo las candidaturas a cambio de… de… de… cuentan que en Tehuacán a un personaje que le interesa ir por la región del gobernador le dijo que le intercambiaba su camioneta por la postulación. Y hay varios líderes que han denunciado ese tipo de prácticas.

Ya saben: lo que no suena a lógico suena a metálico. Temporada de vendimia.

Asimismo, Genoveva Huerta y sus seguidores (quienes también representan a un conocido diputado federal que no milita en el PAN) han filtrado la versión de que será ella y no el CEN y mucho menos el comité municipal de la ciudad la encargada de elegir al candidato porque será la Comisión Permanente de Acción Nacional la que defina la convocatoria y hasta se encargue de la firma del acta de coalición con otros partidos políticos.

A decir de sus allegados, ella se puede imponer a ella misma como la candidata y pues como es un hecho que al líder nacional del CEN le importan tres pepinos lo que ocurra en Puebla porque a él solo le interesa reelegirse y seguir viviendo de las prerrogativas, pues aseguran los cercanos que Genoveva Huerta logrará ser la abanderada, situación que le beneficiaría a un Gabriel Biestro o a cualquiera que le convenga de Morena.

Lo interesante de todo es cómo pretende apropiarse tanto de su partido como de la candidatura porque en caso de que no ganara ella, al menos seguiría controlando desde afuera por su intención de sacar a Fraile de la dirigencia para dejar a uno de sus incondicionales: José Sánchez.

Lo único que no ha visto Genoveva Huerta es que la investigación contra los que participaron en la llamada estructura maya es en serio y que no son pocos los que recibieron grandes cantidades en efectivo para movilizar y comprar votos en el 2018.

En donde se investigan los casos se está siguiendo el dicho “follow the money” y si es que es cierto que ella aparece ahí en ese tipo de transacciones, pues al menos un buen susto deberá recibir y podría acabar con su desesperación de seguir viviendo del erario.

Que Gómez Morín la perdone.

foto: Es Imagen / Archivo

Rivera, el contendiente

Estamos a dos meses de arrancar las elecciones locales y hay que decirlo así: el único que tiene y puede ganarle a Morena con o sin el PAN se llama Eduardo Rivera Pérez. Tiene pocos negativos, está reconstruyendo las relaciones en su partido que pudieron haberse lastimado y tiene una gran ventaja sobre muchos: ya conoció el infierno.

A diferencia de Genoveva Huerta, Paola Migoya y muchos que puedan mencionar, Lalo Rivera fue un perseguido del morenovallismo. Fue acosado, acusado, señalado, espiado, correteado porque Rafael Moreno Valle lo quiso doblegar y hasta utilizo a la Auditoría Superior del estado como un garrote político para humillarlo y no lo logró.

Nunca fue morenovallista.

Lalo Rivera salió adelante y tan es así que hoy puede volver a pelear la candidatura a la alcaldía poblana. Es más: hay que decir que él no fue el proyecto de Martha Ericka Alonso y mucho menos de su esposo. Ellos trabajaron (el morenovallismo) para que arribara a la alcaldía alguien de Morena. Lo mismo hizo Tony Gali no jugó con Rivera Pérez, prefirió apostarse al partido de López Obrador en la ciudad.

Quizá por eso los ex morenovallistas (algunos) se han ido a refugiar con los que se apuestan contra Barbosa y quien mueve los hilos de Genoveva Huerta. Alguien a quien le señalan de ser de la BOA poblana y de los líderes de la conejera.

Rivera ya conoció la gloria y el infierno. Ya supo lo que es el poder y ya supo lo que es no tenerlo. Está en su mejor momento porque ya no se marea con el ladrillo y sabe que ahora para ganar tiene que sumar.

Ha jugado de manera inteligente al no sumarse en una cargada contra el gobernador Miguel Barbosa, también ha sido hábil al solo criticar a Morena y no cuestionar a nadie de manera personal. Ha medido sus tiempos y es, en este momento, la única carta que sumaría para hacer un contrapeso.

Su estilo personal no es de confrontarse. No es un boxeador fajador. Mide más a sus adversarios y prepara una estrategia para una contienda en la que sabe muy bien que de ganar, no va a buscar un enfrentamiento con Barbosa como el que vivió con Rafael Moreno Valle y sus equiperos que lo querían literalmente en la cárcel y le rascaron en temas personales para dañar su imagen.

Hoy, Rivera está con los guantes puestos y tiene a diferencia de los demás aspirantes las condiciones para ganar la contienda. Recientemente se reunió con Marko Cortez y tiene por su trayectoria panista contactos y relaciones en muchos partidos y en varias zonas de la ciudad.

Su reto será conquistar a sus opositores y amarrar muy bien a los militantes que aún creen que lo ideal es regresar a un extinto morenovallismo con personajes como Genoveva Huerta y a quien representa.

Este es su momento, empero, no es sencillo porque debe mantener sus números y cuidarse porque quien va a arriba debe saber tejer fino ya que cualquier error puede ser letal.

Foto: Es Imagen / Archivo

No es BOA, es una vil serpiente

Desde principios de este año, un grupo se ha dedicado a decirle a propios y a extraños que el gobernador Miguel Barbosa Huerta pedirá licencia a su cargo al iniciar el 2021 para que no haya elecciones nuevamente y sea desde la Presidencia que se imponga al gobernador sustituto.

Ese mismo grupo dicta columnas periodísticas, filtra datos, comenta en whatsapp, manda a personajes de bajo perfil a los típicos “operadores” políticos que no reúnen ni a una veintena en un mitin aunque se regalen tortas y frutsis.

Son los típicos activistas de sofá quienes se dedican un día sí y el otro también a denostar la imagen del mandatario porque están dolidos ya que han sido corridos y exiliados de la vida pública y política de Puebla.

Quienes encabezan a esa runfla de personajes son aquellos que fueron dados de baja de la actual administración estatal y que trabajaron en el interinato. Y solo lo hacen porque ya dejaron de vivir del erario poblano.

También están los que desde Morena han querido utilizar cualquier pretexto para iniciar una revuelta y aseguran que “ahora sí ya habrá cambios a nivel estatal” y por supuesto, los que desde México no ven bien a Barbosa porque este no les ha permitido armar “sus modelos de negocios” a costa del dinero público.

Entre todo esto aparecen personajes como César Yáñez y su esposa Dulce Silva, un alicaído deudor de la banca como Alfonso Ramírez Cuellar quien nunca entendió la importancia que tienen los mandatarios en el país y que una alianza con ellos lo fortalecería.

En ese grupo aparece un personaje que ha tratado de infiltrar al PRI, con José Luis Márquez, como ya lo hizo con el PAN estatal con la dirigente que fue impuesta por Rafael Moreno Valle y Eukid Castañón y ese personaje ha querido involucrarse en los conflictos que hay con personajes como Claudia Rivera o incluso algunos líderes sociales o empresariales.

Todos ellos son los que a nivel local o nacional les hacen creer que habrá cambios en el gobierno porque se ha puesto en riesgo la elección del 2021 de Puebla.

No obstante, dicha especie es totalmente falsa.

Es solo eso: un rumor o una especie que han dejado correr para confundir al círculo rojo, pues solo es ahí su área de influencia.

Miguel Barbosa sabe jugar el ajedrez político y está más lúcido que sus adversarios internos y externos. Tiene bien claro el tablero y qué piezas quedan de pie tanto de su lado como el de sus oponentes. Directa o indirectamente los ha puesto en evidencia en entrevistas como la otorgada al periodista Mario Alberto Mejía o a Ricardo Morales en Efekto 10 en su ya tradicional conferencia de prensa matutina.

Si Morena quiere ganar en el 2021 tiene que ver que las elecciones pasan por Casa Aguayo, si Morena aún no entiende que necesita del visto bueno del mandatario poblano van a perder y para ser claros: si sacan de la jugada a Miguel Barbosa, Morena puede tener una baja en la cámara federal y por supuesto en la estatal. Y eso no es culpa del mandatario, sino es culpa de que no saben hacer política y no saben sumar solo se saben pelear internamente.

Ese grupo antagónico a la administración estatal lo que quiere es influir no solo en los partidos PRI y PAN, sino en Movimiento Ciudadano y si se puede ¿por qué no? En Morena porque de esa manera planean controlar el Congreso local, varios municipios y de ahí saltar al gobierno del estado en el 2024.

El fin es regresar a una especie de morenovallismo en el que no había oposición. Es decir, es hacer lo mismo pero más barato. Por eso ese grupo busca minar la imagen, no es por democracia, no es por pelear más espacios para ciudadanos, no es porque le vaya bien a Puebla, es porque quieren hacer negocio a costa del erario como ocurrió en el único sexenio de ocho años que ha existido en Puebla.

Dinero y poder.

Lo demás son puras mentiras.

Es cosa de ver quiénes son los operadores y ninguno de ellos es muy demócrata o tiene un pasado aplaudible.

Solo crean su propio discurso para engañar y quedarse con todo el pastel.

Reconstruir un fraude

La revelación del ex vocero de Tony Gali Fayad, Ernesto Echeguren Barroeta, hecha al periodista Mario Alberto Mejía en el diario Contra Réplica cambia la historia oficial, pues aunque los panistas y lo que quedó del morenovallismo griten que no hubo fraude electoral en el 2018 las palabras del galista son un clavo más al ataúd del grupo que gobernó durante ocho años en la entidad.

Si se reabriera una investigación de quiénes fueron los que violentaron los comicios en ese año, si se aclarara realmente qué era ese centro de operaciones electorales en el hotel MM en el que supuestamente había actas y en el que trabajaba en la oscuridad el morenovallismo. Si nuevamente revisáramos el video que se presentó en el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación como una de las pruebas de que supuestamente se manipularon las actas de casilla.

Si se detuviera a los que violentaron a punta de pistola varias de las casillas electorales en la ciudad y si se aclarara cómo es que Morena arrasó en todo el estado pero contradictoriamente en la boleta de gobernador ahí sí votaron por Marta Ericka Alonso, sería algo histórico. Honestamente nunca se había dado un voto diferenciado en la ciudad y en el estado de Puebla de tales proporciones que siempre resultaron sospechosas.

Si ahora los perseguidos del barbosismo traicionaran y atestiguaran como lo ha hecho la que cobra como regidora en Atlixco (Julieta Camacho) y nos dijeran cómo se operó esa elección entonces sí cambiaría el rumbo de la historia reciente de Puebla.

¿Sería bueno reabrir el expediente electoral?

Honestamente, sí.

No importa que el juicio sea post mortem, sólo es para entender qué ocurrió ese domingo negro en el que sí hubo disparos, connatos de violencia, una combi tirada con boletas electorales y un desgaste de meses en el gobierno en el que además se vivió una división social y una parálisis política que no benefició a nadie y que culminó cuando Miguel Barbosa asumió la gubernatura en agosto del año pasado.

A raíz de que se creó una mini-gubernatura en el 2016, los temas de inseguridad se desbordaron, las bandas criminales se comenzaron a pelear por el territorio poblano, no respetaron a la autoridad porque sabían que no iba a durar mucho tiempo, de ahí que cuando el conflicto postelectoral la inseguridad aumentó y qué decir de lo que ocurrió en el interinato.

Es por eso que vale la pena la revisión histórica. No solo es quitar los símbolos del régimen pasado sino revisar qué ocurrió en esos ocho años que cambió radicalmente -aunque con prácticas muy priistas- el estilo de ejercer el poder.

La apertura de las cuentas de los ex funcionarios y la devolución de las patentes de notarios es una parte, pero debería investigarse cómo se espió, amenazó, cooptó, compró a los priistas en la cámara de diputados local y federal, cómo los delegados de las dependencias federales le rendían a Moreno Valle, cuál era su complicidad, aunque algunos actualmente ya hayan renunciado al PRI, pues seguramente hicieron pingües negocios.

Se decía que Rafael Moreno Valle los tenía en una nómina secreta a los priistas que participaron en algunas delegaciones federales ¿es cierto eso?, ¿qué se acordó políticamente o electoralmente y a cambio de qué?

Si se abriera la caja de pandora muchos caerían y sería una novela más interesante que la última de Daniel Krauze, “Tenebra”, porque serían millones y millones de pesos que saldrían a la luz a costa de todo.

La de Echeguren fue una gran revelación, insistimos, que pone los puntos sobre las íes y que nos hace cuestionarnos sobre la historia reciente poblana.

Ojalá algún día -que no lo creo- salga la verdad a flote.

Chamba mata grilla

En plena época de la pandemia, el rector de la BUAP, Alfonso Esparza Ortiz se apuntó dos triunfos: el primero fue el aceptar a todos los estudiantes de preparatoria y sus planes para beneficio de los alumnos que toman clases a distancia. El subsecretario de Educación Superior, Luciano Concheiro ayer hizo público su reconocimiento por poner el ejemplo a nivel nacional.

El segundo fue que el rector Esparza signó con Jenaro Villamil un convenio para compartir contenidos audiovisuales y radiofónicos. Y como dice el dicho: “la chamba mata grilla”. La BUAP camina a pesar de la pandemia sanitaria y pese la crisis económica que lamentablemente enfrentamos.

La BUAP sigue siendo una de las mejores universidades del país, sin duda alguna.

Foto: Es Imagen / José Castañares / Archivo

Qué se hicieron los morenovallistas

El morenovallismo fue un grupo que apantalló, en su momento, a propios y extraños. El ochenta por ciento de los poblanos sucumbió a sus formas y muchos creyeron que eran invencibles y eternos.

En un país como México, los gobernadores cuando asumen su puesto se convierten en señores feudales, sus entidades son sus reinos y aquí habitan desde villanos y hasta ciervos.

Mientras gobernaba Rafael Moreno Valle se creó una imagen de que el mandatario era el rey y que los demás eran sus súbditos. Los principales operadores de este señor feudal se sentían intocables.

Pensaban que brillaban por sí mismos.

Crearon un sistema para que la prensa no cuestionara y evidenciara al régimen: una cosa llamada tripack que consistía en que la publicidad estatal, municipal y de la universidad estuviera controlada desde Casa Puebla.

La verdad es que ese modelo falló con la muerte del niño de Chalchihuapan en el que muchos directores de medios y periodistas salieron a gritar “fue un cohetón” y defendieron las “piedras de grueso calibre”. Acusaron además a la mamá de sacar a su hijo a una manifestación, pero la memoria -que bueno para muchos- en México es muy corta.

Poco a poco Rafael Moreno Valle se fue convirtiendo en un pasivo y sacaron a su mejor arma que era la cara amigable de este grupo: Tony Gali Fayad, quien fue el que negoció con muchos enemigos del régimen y los sumó al proyecto. Todo esto permitido, por supuesto, por el líder del grupo en el poder.

Los morenovallistas amenazaban. Espiaban. Manoteaban. Criticaban. Humillaban. Denostaban a los que consideraban sus enemigos. En el mejor de los casos los compraban. Eran implacables, porque como escribimos líneas arriba pensaban que eran eternos e invencibles. Alguna vez hicieron una lista de 19 periodistas que serían denunciados ante el régimen, la cual fracasó por obvias razones.

Para consolidar ese poder fue necesario doblar a la oposición: el PRI. Aliarse económicamente a Enrique Peña Nieto. Hundir a Enrique Agüera cuando contendió a la alcaldía de Puebla en el 2013. Poner sus propios medios entre periódicos y revistas. Introdujeron en Puebla el uso de granjas bots y troles en redes sociales quienes despedazaban a periodistas y adversarios.

El PAN se entregó.

Desapareció la oposición porque fue comprada o encarcelada. El PRD a través de los Chuchos se sumó a este proyecto y al final no quedó más que vivir ocho años en el que Rafael Moreno Valle manejaba todos los hilos de la política poblana.

Tras el lamentable accidente en el que perdió la vida la pareja Alonso-Moreno Valle, el pasado 24 de Mayo, los poblanos vieron que los morenovallistas no brillaban con su luz propia. Se desperdigaron. Dividieron. Pelearon entre ellos. Se acusaron, delataron y traicionaron. Muchos de sus medios de comunicación desaparecieron. Y ahora esos morenovallistas son tan humanos como cualquiera de nosotros.

Todo esto viene a colación porque ese grupo que gobernó el estado colapsó porque es un error echar los huevos a una sola canasta, porque si no se deja crecer y hacer equipo, la luz del que brilla cuando se apaga oscurece a todos.

Muchos morenovallistas ahora viven de lo que pudieron sacar del erario (que no fue poco) pero políticamente ya no representan nada.

El PAN no encuentra rumbo en este momento pese a que puede ganar diputaciones locales y federales y las principales alcaldías de la entidad porque se convirtió en un PRI y sin la figura de un líder anda como pollo descabezado.

El panismo de hoy está huérfano y eso se nota en las divisiones internas en que todos se acusan mutuamente por representar a los intereses de Morena.

¿Qué se hicieron los morenovallistas?

Implosionaron.

Nota Bene: aunque ustedes no lo crean muchos de los que se dicen y presumen de su antimorenovallismo también fueron beneficiarios de ese grupo. Fue a sabiendas o no una oposición permitida. Así que no crean todo lo que todos dicen.

Canibalismo azul

¡Qué paradoja!: en el PAN poblano pueden ganar la elección en el 2021 (principales alcaldías, buen número de diputaciones locales y federales) y es donde ya se parecen a los de Morena porque se pelean por todo.

Cuentan que algunas de las tantas filtraciones sobre el manejo de los recursos de la dirigencia estatal han salido de ese partido pero en la capital, porque los del municipal perciben que no es muy transparente la dirigente Genoveva Huerta en la forma cómo maneja el dinero y las prerrogativas de los albiazules.

O como diría el clásico: “es tanta la transparencia que nomás no se ve”.

Total que están confrontados entre los estatales y municipales. De ahí que también le ven un padrinazgo a Genoveva Huerta y que si es cierto o no, ya se hizo la fama y ya se echó a dormir porque ya todos piensan que un diputado federal del PES es quien mueve los hilos en la dirigencia estatal.

Y ahora podrá salir a desmentir o mandar cientos de cartas aclaratorias pero mientras no exista un verdadero deslinde y si es necesario hasta un ataque a su presunto dueño nadie le creerá y no será tan fácil quitarse ese estigma.

Yo creo que no se lo va a quitar. Y lo malo es que en la política cuando se dice “no” es un rotundo “sí” y cuando se dice “sí” quiere decir que “sí”.

En el fondo por lo que pelean los panistas es por dinero.

No es por poder.

Es por la lana, los municipales consideran que no llega completo, que los sobres llegan rasurados como si estuvieran en manos de un jefe de prensa de algún conocido sexenio.

No obstante, mientras los panistas practican el canibalismo, quien sigue arriba en las encuestas -al menos en las publicadas- es Eduardo Rivera Pérez. Carece de competencia interna y externa pues ni Gabriel Biestro ni Alejandro Armenta tienen con qué para frenarlo. Al parecer la alianza con el PT y el Partido Verde no tiene ya grandes frutos pues se han convertido en partidos satélite de Morena como en su momento fue el PARM y el PPS del PRI (ejemplo no apto para millennialsno curiosos).

Humberto Aguilar y Ana Teresa Aranda nada tienen que hacer en la contienda por la alcaldía y los de Morena como ahora ya no se pueden publicitar en espectaculares, camiones y pendones, solo les queda el internet y con alguna buena estrategia porque ni con un Tik tok, ni con el audio de “chulada… piensa en tu nena, piensa en tu ex… ¿quién es el perro mayor?”, podrán dar la vuelta en las preferencias electorales.

AMLO cada vez se convierte en un pasivo para su partido que se despedaza como en el PAN y la mayor parte de sus actores son unos verdaderos desconocidos y los que se dieron a conocer que son los alcaldes están para llorar.

Morena no tiene con qué ni con quien porque a dos años de su triunfo siguen soberbios e inexpertos, por no decir otras palabras. Están tan mareados que no se dan cuenta que muchos ciudadanos ya los abandonaron.

Y en el PAN pudiendo aprovechar esta situación prefieren comerse entre ellos y sin pimienta.

Apuntes sobre el BOA poblano

Dicen que en el CEN del PAN le van a cerrar las puertas a los intereses externos que están atrás de la líder estatal de ese partido, Genoveva Huerta. Que Marko Cortez ya dijo que no quiere la mano negra de quienes, en estas últimas fechas, manipulan a la dirigente albiazul en Puebla.

Tienen todo el expediente de quién es esa persona, cómo opera, su interés de apoderarse de Acción Nacional, saben que ha querido meter las manos en el PRI -como lo detalló ayer el periodista Ricardo Morales en su columna- y que no van a jugar con las cartas que él proponga.

Está vetado.

Ve-ta-do.

Marko Cortez, dicen las fuentes consultadas, tiene muy clara la radiografía poblana y sabe que este 2021 puede dar la batalla en la zona conurbada a Puebla tanto en diputaciones locales y federales como en alcaldías.

Eso dicen.

Genoveva Huerta cometió muchos errores: uno de ellos fue el abrir su juego y mostrar sus cartas. Mostrar que su lealtad no es a su partido sino a esas manos negras que operaron en el interinato reciente y que quisieron apoderarse de su partido a nivel municipal con Eduardo Alcántara.

Esas manos negras no suman sino solo acusan a los morenovallistas como cuando jugábamos “tú las traes”. No apuestan a que se unan los blanquiazules, más bien se apuestan a denostar figuras como Eduardo Rivera o a otros militantes que tienen posibilidades de ganar en los comicios del año entrante.

El problema del panismo es que aún no entiende que ya no depende de Rafael Moreno Valle y que para sobrevivir ya no debe buscar a su sustituto en sus formas aunque venga del mismo grupo político.

Quien está atento a todas estas jugadas en el ajedrez poblano es Miguel Barbosa quien aún no ha mostrado cuál es la pieza que sacrificará en el tablero y quien será su verdadero alfil. Es un hecho que el gobernador de Puebla ganará hasta perdiendo y seguramente se divierte de ver a su presunta oposición que no lo rosa ni con el pétalo de un sarcasmo.

Y aclaro que no es mi interés defender a Barbosa (para eso trabaja y le paga a un equipo de comunicación social), pero al tener una oposición tan tibia, anodina, pues no queda más que decir que el BOA poblano son como esos perros que le ladran a las llantas y las persiguen; cuando el auto se detiene los animales ya no saben qué rumbo tomar.

Cada jugada del BOA es analizada desde Casa Aguayo porque son muy evidentes y en vez de sacar ya abiertamente una bandera de guerra, ir por un kilo de huevos al Oxxo y fajarse los pantalones, solo dan tumbos que no representan el sentir social.

En fin, allá ellos y sus quejas.

En San Andrés también hace aire

Cuentan algunos restauranteros de San Andrés Cholula -no diremos sus nombres para que evitar represalias- que la semana pasada les avisaron que el viernes pasado podrían abrir sus negocios y recibir a su clientela.

Los dueños de los restaurantes felices buscaron a sus principales clientes y establecieron normas de sanitizar el lugar, tomar la temperatura, poner mesas alejadas, no admitir muchas personas. Mandaron a hacer estudios a sus cocineros, lava vajillas, personal de limpieza, meseros, a todo sus equipos para asegurarse de que no haya contagios.

Les avisaron de la comuna que además podrían vender alcohol.

El viernes fueron solo sus clientes consentidos a la reapertura y los dueños estaban contentos ya que un mes más y de plano cerraban porque están endeudadísimos con tal de mantener su negocio funcionando.

Pero llegó el Sábado y les clausuraron. Les amenazaron con encarcelar si abren y las multas al parecer son de más 50 mil pesos, si desobedecen.

-Oiga pero ustedes me dijeron que podría abrir- reclamó uno de los dueños al vulgar empleado de Normatividad Comercial.

-Yo no le dije nada y son órdenes superiores. Además, si venden alcohol les cerramos nuevamente. Pueden vender hasta que el semáforo esté en verde.

Así se las gastan en ese municipio del que prometí no hablar pero estas injusticias sí que calan.

Hay que decir que así ocurre en Puebla capital pero los ambulantes hacen lo que les venga en gana y a confesión de un funcionario le dijo a este reportero: “es que los comerciantes informales viven al día, por eso se les permite”.

¿Y los meseros, lava vajillas, valet parking, limpieza y seguridad no viven al día?

Estamos todos majaretas, como diría el gran Óbelix.

Foto: Es Imagen / Archivo

Lo que el Covid se llevó

Levante la mano quien ha pensado o dicho que se ha manejado mal el tema del Covid desde el gobierno.

Muy bien.

Ahora levante la mano quien está bien encabritado porque desde que inició la pandemia se encerró en su casa pero vio que sí se les permitió instalarse a los ambulantes en el Centro de Puebla. Vio que había venta de antojitos afuera de la Capu y notó que los comercios informales operaban como cualquier día afuera de La Fayuca y los negocios aledaños a la central camionera.

¿Cuántos de ustedes se encerraron en su casa y se están comiendo las uñas porque saben que deben despedir a sus trabajadores, deben bajar salarios, algunos están ansiosos porque temen perder su trabajo o de plano cerrar la cortina de su negocio porque no hay ventas?

Esa sensación es lo más común en muchos lugares.

Nadie entiende por qué los ambulantes y negocios de comida en la vía pública se les permitió abrir, mientras que quienes sí pagan impuestos, la luz, el agua, el predial y hasta el Impuesto sobre la Nómina deben encerrarse. ¿Por qué para el gobierno hay ciudadanos de primera y de segunda?

Seguramente los ambulantes serán usados para las elecciones del 2021, recuerden que lo que no suena lógico suena a metálico.

Hace un mes se me ocurrió subir esa idea a Facebook y algunos porristas de la 4 T (chairos) pensaron que yo defendía solo a los empresarios, pero la verdad es que la ignorancia es atrevida y una empresa no solo es el Consejo de Administración (léase los dueños que aparecen en un acta constitutiva) sino son directores, empleados, gente de la limpieza, conserjes, policías que cuidan el lugar, contadores, secretarias y abogados, es decir, humanos.

Humanos como los vendedores de fritangas y pulques en la vía pública, esos que no se ponen bien el cubre bocas y que piensan que el Covid-19 es un invento del gobierno, que los medidores de temperatura les cocinan las neuronas y que les quitan el líquido sinovial de las rodillas para el chip del 5 G.

Humanos que se contagian. Tan importantes unos como los otros.

Los negocios cada vez están quebrando y no hay política ni federal, ni estatal ni municipal. Hay vendedores de comida en las calles desde que inició la pandemia pero los restaurantes no pueden abrir y no es fácil que sobrevivan con la venta de comida para llevar y a través de las aplicaciones de Uber o Rapid que dicen que cobran mucho de comisión.

Los restauranteros tienen una pésima líder en Canirac, quien puede tener buenas intenciones pero no está al nivel para dar la cara por sus agremiados. No los ha sabido defender. Mejor ella se queja sólo cuando le van a hacer una inspección a su negocio, que poner un alto a las autoridades que permiten las tripitas en hervor afuera de la Capu pero no apoyan a los negocios legalmente establecidos.

¿Quién es esa señora Olga Méndez? Un cero a la izquierda como el líder del Consejo Coordinador Empresarial, un tipo llamado Taico Alarcón, quien solo fue un invento de un empresario que ha perdido siempre donde apuesta para frenar a los grupos de El Yunque que mantenían el control de las cámaras empresariales.

Los dos empresarios (Taico y Olga) anodinos.

Pregúntenle a los restauranteros y dueños de cafeterías. No solo vayan con las cámaras empresariales que ellos seguramente terminarán negociando algo a cambio de su silencio cómplice como siempre ocurre.

Uno aún no entiende por qué Puebla capital es uno de los municipios que hay más contagios. ¿Qué diferencia hay con otros estados?, ¿somos más ignorantes?, ¿somos más irresponsables que los tlaxcaltecas o los tabasqueños, por ejemplo?, ¿aquí sí se dice la verdad sobre las cifras y no se maquillan como los números de López Gatell?, ¿comemos más chatarra y tomamos más coca cola?, ¿es la altura?

Sepa la bola.

Sea lo que sea: ya llevamos cinco meses en encierro. Muchos ya compramos nuestras estampas milagrosas para no contagiarnos, siguiendo las indicaciones del líder de la 4T, pero no sabemos cómo se va a reactivar la economía, no sabemos si es que habrá apoyos reales, no pinches 25 mil pesos para los negocios pequeños y medianos.

Los políticos de la cuarta transformación viven en una realidad alterna que muchos aún no entendemos.

Levante la mano quien esté de acuerdo con esta columna.

Gracias.

Y los que no estén de acuerdo, pues échense un caldito de pollo y ya.

Panismo de segunda mano

En el PAN están en una crisis del carajo. No, no se espanten por el epíteto utilizado en esta tan docta y académica columna, es que están del carajo. A poco menos de un año de los comicios electorales federales y estatales, en ese partido, carecen de rumbo y de discurso. Se han vuelto muy ecológicos porque solo reciclan y reciclan candidatos. Los mismos de antes son los mismos de ahora. El problema es que ya no son los años 80 y 90, pues estamos por entrar al segundo decenio del siglo XXI.

Son como el doctor Simi: lo mismo pero más barato y además reciclado: puro pet y cartón corrugado.

En fin, en esta crisis del carajo han llegado al punto en el que la presidente del PAN, Genoveva Huerta hace una campaña contra el puntero en las encuestas Eduardo Rivera, porque no le conviene a sus intereses y menos a los de sus jefes (algunos no necesariamente panistas).

Eduardo Rivera ya tiene cadáveres en el clóset y hay militantes que no lo ven con buenos ojos primero porque es muy tibio y segundo porque no siempre cumple con su palabra. Vamos que es un político como cualquiera, realmente pocos son los que tienen palabra.

La división blanquiazul ha provocado que ya Genoveva Huerta se apueste por una mujer de candidata a la presidencia municipal de Puebla, es decir, por ella misma, faltaba más o por la ex trabajadora de Miguel Barbosa, Paola Migoya, cercana a Fernando Manzanilla, faltaba menos.

De plano andan desunidos estos panistas, empero, ya que abrieron las puertas a las mujeres para contender ¿por qué no ponen los ojos en Mónica Rodríguez Della Veccia?, por ejemplo, quien ha asombrado a propios y extraños. Desde su papel como legisladora local y teniendo solo a otros tres diputados que le siguen, al menos le pone sabor al caldo del debate parlamentario.

Vale la pena seguir el desempeño de la legisladora porque es la que más iniciativas de ley ha presentado, es congruente con la ideología política de su partido, ya dejó atrás su pasado del morenovallismo, al cual no lo traicionó sólo que ya lo superó y no depende políticamente de su esposo, Pablo Rodríguez.

Mónica ha fungido como oposición y al menos sus críticas a los gobiernos de Morena traen más sustento y no solo son sombrerazos o bilis que se destila, en ocasiones, desde la dirigencia estatal poblana. Es un hecho que hay una campaña para descarrilar a Rivera, pero al menos que sea por alguien que una y no que divida o que al final represente intereses que no son necesariamente del PAN.

Supongo que hay mucho más mujeres con mayor capacidad política que la propia Genoveva Huerta en ese partido, ya que el único mérito de doña Geno fue ser impuesta por Rafael Moreno Valle y Eukid Castañón.

En fin, que el Padre Pro y la Madre Conchita los rediman a los albiazules, pero si van a buscar mujeres que al menos tengan un mejor desempeño que la dirigente de las selfies.

Danzón dedicado a Glockner y musas que lo acompañan

No lo sé de cierto, pero Julio Glockner Rossainz es un buen sujeto, un buen académico, una buena persona en términos generales. No lo he tratado personalmente, pero me da la impresión que su salida fue producto de una guerra de las mafias culturales que datan desde los tiempos de Mario Marín o quizá un poco más.

Y en Cultura hay mafias por todo, porque al ser una de las dependencias que menos atención se les pone, es donde hasta la rondalla de Jalacingo Veracruz factura cantidades exorbitantes.

Glockner pudo haber cometido yerros, de hecho lo hizo con su función de lucha libre, pero en general y eso me consta abrió una investigación por abusos y corrupción contra una de sus subordinadas quien corrió de manera injustificada a más de una veintena de trabajadores. Escuchó ambas partes de las denuncias y, cosa rara en un funcionario de primer nivel, le hizo caso a los más necesitados, pues recontrató a una buena parte de los empleados despedidos.

Fue un tal Alejo, quien presume de sus influencias con David Méndez Márquez, quien se encargó de minar la imagen de Glóckner. Fue una tal Llerandi quien debería ser investigada por sus abusos y desempeño y al final un tal Cortez (que de ello no tiene nada) los que pensaron que era más fácil dividir que multiplicar. Restar que sumar.

Era un hecho que Glockner saliera.

Lamentablemente la gente buena no está hecha para la grilla. Esa impresión tengo en general del ex funcionario cultural, aunque no hay que meter las manos al fuego por nadie y vaya que yo tengo experiencia en ello (solo algunos entenderán este último sarcasmo).

En fin, cosas veredes que non crederes.

Lecciones para un lumpen

Fernando Morales Martínez pasó de ser El Parri (por parricida) a un fantasma que ya nadie recuerda. Cuentan las malas lenguas (o quizá no sean tan malas) que el hijo del ex gobernador Melquiades Morales se peleó con el líder nacional de Movimiento Ciudadano, Clemente Castañeda Hoeflich y este aún no lo perdona.

También cuentan que El Parri presumió que sí habría alianza con el PAN y el PRD y que Dante Delgado Ranauro aún no admite públicamente sí habrá o no acuerdos para el 2021. Lo más seguro es que sí, ya que la oposición a Morena difícilmente ganaría por sí sola y menos con la candidata que ya andan impulsando a la alcaldía de Puebla.

Lo que más le molesta tanto a Clemente Castañeda como al líder moral y fundador de ese partido es que presuman que ya platicaron con Enrique Alfaro, gobernador de Jalisco, para la alianza porque si bien es un personaje importante, él no dirige a MC.

Y es que eso le pasó a Gabriel Hinojosa Rivero cuando tuvo cita con los altos mandos de Movimiento Ciudadano, les dijo a nombre del “impoluto” líder de la derecha buena ondita Enrique Cárdenas que ya habían pactado con Enrique Alfaro. Situación que generó molestias por lo que regresaron al ex alcalde de Puebla a vender computadoras a Abaco y de paso le señalaron por dónde queda el rancho de López Obrador.

Fernando Morales aliado con Tony Gali y de algunos panistas empleados de personajes externos a ese partido quieren la alianza, porque saben que sólo así obtendrían regidurías, diputaciones federales y locales, que estarían en la jugada en el Congreso estatal y la cámara baja del Congreso de la Unión.

Lo único es que el camino no es Alfaro, es Clemente. Es literal que algunos le quieren enseñar a hacer chiles a Clemente… Jaques.

Muchos piensan que ante el desgaste del PAN y del PRD (como terminaron siendo lo mismo que el viejo y caduco PRI) la opción es Movimiento Ciudadano y creen que Enrique Alfaro es la opción para el 2024, por eso ya se fueron a sumar, aunque el propio Alfaro sude, se agache y se vaya de lado cada que ve en persona a su archienemigo López Obrador.

Pero regresando al hijo del exgobernador, es un hecho que este sabe lo que es chaquetear, fue priista y fue el más duro crítico de Rafael Moreno Valle, porque si recuerdan él fue quien lo apodó como La Pantera Rosa; siendo priista criticó a su padre Melquiades Morales y en una entrevista en el 2004 publicada Diario Cambio y concedida a quien esto escribe, calificó a la administración de su papá como chalupera -por eso el apodo de parricida.

Era la época que siempre que saludaba Morales decía: “Yo soy Bond… Hue-bond”.

De ahí cuando ganó Rafael Moreno Valle y con sus grandes aspiraciones (políticas, no sean mal pensados) se volvió un furibundo defensor del ahora difunto y de su esposa doña Marta Ericka Alonso. Moreno Valle olvidó los ataques le abrió un espacio en Movimiento Ciudadano para llevarle las contras a Miguel Barbosa en el 2018 y 2019.

Y ahora desde el ostracismo intenta la tan anhelada alianza para generar el contrapeso con Miguel Barbosa.

Lamentablemente, como diría Manuel Bartlett, cuando era gobernador, a la oposición: «nada más les regalas unas camionetas y ya se están peleando por ellas». No tardan esos que tanto anhelan jugar las contras en comenzar a pelear como ya ocurre en las filas de Acción Nacional que hay dos grupos antagónicos: el de Genoveva Huerta y el de Lalo Rivera.

Mientras, la oposición apuesta al desgaste del gobierno, Morena le apuesta a la división y a los pleitos internos de sus adversarios.

¿Quién ganará?

La conjura de los parias 2

 

Genoveva Huerta es la panista más morenista en el estado.

-¿Por qué?, -preguntará el respetable alzando una ceja en señal de duda.

Porque ella le hace la campaña a un conocido personaje cercano a Morena que ya intentó dividir a Acción Nacional llevando de la manita a Eduardo Alcantará para el comité municipal del blanquiazul. Porque le hace la guerra sucia al puntero en las encuestas de su partido, Eduardo Rivera y porque sus críticas al gobernador le hacen lo que el viento a Juárez.

En sí nadie sabe qué le hacía el viento a Juárez pero se lee y se escucha bien intrépido, ¿a poco no?

Es decir, Genoveva Huerta no tiene nada qué hacer en la dirigencia estatal del PAN. Le quedó muy grande el puesto. No es como Mónica Rodríguez Della Vecchia quien ha sorprendido a más de uno en su papel legislativo. Ha dejado callado a varios y ha mostrado ser de oposición sin caer en gritos y sombrerazos. Trae nivel y por eso es una piedra en el zapato para personajes como Gabriel Biestro.

Genoveva Huerta llegó a ese cargo porque la difunta Martha Erika Alonso necesitaba un robot que cumpliera órdenes. Llegó ahí porque no le hacía sombra a Rafael Moreno Valle y porque para el modelo de política que se necesitaba ella era la niña que siempre hacía la tarea, se aprendía todo de memoria, sus libretas estaban forradas de azul y siempre escribía a dos colores. Era la estudiante aplicada. No alguien que innovara o se arriesgara a pensar por sí sola. Era la situación ideal para un gobierno en el que solamente gobernaba uno y los demás (todos y todas) eran sus peones, sus empleados, sus subordinados.

Está bien eso de que no hay muerto malo, pero honestamente Rafael Moreno Valle no era tan bueno que digamos: metió a muchos opositores a la cárcel, los espió, los amenazó, los persiguió, los amedrentó y al final consiguió lo que quería: que nadie dijera nada o que se exiliaran.

El ex gobernador Moreno Valle no era un aliado a las causas feministas: no quería que se declarara la alerta de género porque temía que afectara el turismo, por ejemplo. Y ese tema lo ignoraba deportivamente. Le valía gorro.

Así que la llegada de Genoveva Huerta no fue en un ambiente democrático. Fue una imposición que convenía para los intereses del gobierno en turno. El problema es que ella se fue a refugiar al liderazgo de otro personaje que no está en Acción Nacional y que trabaja activamente por adueñarse de ese partido con el pretexto de socavar el poder del gobernador actual Miguel Barbosa.

El plan es hacer un congreso de coalición y después un gobierno de esa misma forma en el 2024 pero primero hay que domar a los partidos y a sus líderes: PAN, PRD, MC y si se pueden los chiquitos o más chiquitos, también pues qué caray.

Ahí es donde Genoveva Huerta ha entrado como cuchillo en mantequilla y otro grupo de albiazules, que anhelan los tiempos en los que todos los partidos los manejaba uno solo y que solo había una voz cantante en Puebla.

Esa es su apuesta y ahí se entiende por qué desgastar al puntero en las encuestas: Eduardo Rivera, por qué involucrarlo con el mandatario estatal, porque de esa forma, vuelven a hacer a un lado a los panistas tradicionales y nuevamente se agandallan de toda la estructura albiazul como ocurrió en los tiempos del morenovallismo.

Gatopardismo vil y puro.

Foto: Es Imagen / Daniel Casas

La conjura de los parias

 

Hay un grupo que opera en las sombras en contra de Miguel Barbosa Huerta o por lo menos ellos piensan que operan en las sombras, porque ya están muy ventaneados y conejeados.

En ese grupo hay de todo: gente de Morena, del PES, panistas como Genoveva Huerta y su jefe que no es panista, algunos perredistas, morenovallistas que han sido exhibidos por usar recursos públicos y que desviaron dinero para propósitos electorales.

Los Mayas, creo que les dicen, como los de la serie de televisión.

Está también la alcaldesa Claudia Rivera Vivanco y su grupo dentro del partido de López Obrador quienes ya tienen una guerra contra el mandatario; el ex gobernador Tony Gali quien cilindrea a muchos; incluidos, personajes del partido Movimiento Ciudadano y quien aún presume que puede llegar a la alcaldía poblana aunque él sabe que lo que quiere es una diputación federal por la vía plurinominal para que no procedan con la revisión de sus cuentas públicas y que no abran los expedientes de las empresas factureras.

No hay que olvidar su paso por el SAT y la creación de muchos negocios alternos que sirvieron en su momento para generar más recursos, pues hasta fundaron revistas hoy en el ostracismo.

Hay algunos de los conspiradores que siguen en las filas de Morena o de partidos aliados a este y critican cada que pueden bajar al gobernador, conjuran, buscan llevar sus quejas a la Secretaría de Gobernación federal con la finalidad de generar una división entre la Presidencia de la República y la administración estatal poblana.

Son los mismos que corren la versión de que no acabará su sexenio.

Lo que intentan es que el mandatario no tenga mano en las elecciones del 2021. Que no vete ni vote.

Ni voz ni voto.

Quieren, además, generar las condiciones para que a nivel federal haya diputados de todos los partidos, excepto Morena. En el caso del Legislativo local la intención es que sean de todo menos de Morena y así generar un desgaste a Barbosa.

En ese rejuego hay panistas que salen dañados como un Eduardo Rivera, quien es víctima de Genoveva Huerta, pues ella responde a intereses que no son de su partido y que sí intentan llevar a otros personajes a las legislaturas federales y estatales.

La guerra contra Lalo Rivera es parte de ese juego, pues quieren apoderarse del ala dura del panismo ante el fracaso de Eduardo Alcántara en el Comité Municipal del partido albiazul.

Lo más grave de todo es que quien ha generado esta condición es de la línea dura del morenovallismo. Y no se han dado cuenta. Tiene las mismas formas que el sexenio pasado (el único sexenio de ocho años que ha existido en Puebla) y que no es una opción verdadera de cambio.

Es más de lo mismo solo que en otro partido.

¿Nombres?

Más adelante, no coman ansias.

Es evidente quien conjura en las coaliciones de partidos y por qué no les interesa que llegue el panismo de Eduardo Rivera a la alcaldía. En sí, los personajes que están en ese complot son los mismos de siempre, solo que ahora usan banderas “democráticas”. Son como los de la derecha “buena ondita” en la que anda Enrique Cárdenas y todo su séquito de ilusos.

Lo más grave con estas guerras intestinas es que quienes más pierden o perdemos somos los poblanos, porque solo se cambiará de líder para continuar exactamente igual o peor, por eso no se vayan con la finta con los conspiranoicos de Puebla. Los “progres” de cafés y los de la “derecha buena ondita”.

Solo juegan a la ley del cangrejo.

Crisis en Infraestructura Puebla; vamos rumbo al subejercicio

Algo huele mal en la Secretaría de Infraestructura de Puebla y huele mal porque se echó a perder. Dirían en mi rancho: se aposcaguó y eso ocurrió porque el secretario Daniel Gámez Murillo no hace ni deshace, no suma pero sí resta, no multiplica pero sí divide.

Vamos al grano: desde el inicio de este año, es decir antes del Covid-19, el funcionario no había presentado ninguna obra de las planeadas con antelación. Vino la contingencia y en vez de apoyar al gobernador y proyectar al menos qué hacer, no ha hecho absolutamente nada. Ni carpetas ni proyectos. En lo que va del año, menos del 5 por ciento del presupuesto se ha aplicado.

Y no es culpa del mandatario, pues Miguel Barbosa se metió de lleno al tema de la contingencia sanitaria. Delegó el tema de la obra pública a un funcionario quien supuestamente debería tener ya todo listo: licitaciones, planes, proyectos. Y como no hay nada y no se ha ejercido el presupuesto vamos encaminados a un terrible subejercicio y que la federación nos recorte más de lo que ya ha hecho en este año.

2 mil millones de recursos federales pueden rescatarse, pero como decíamos líneas arriba no hay licitaciones ni han arrancado los proyectos. Del fondo metropolitano que son 900 millones de pesos está en el limbo sin las gestiones.

Están a punto de perderse 2 mil 800 millones de pesos de recursos y que deberían ser usados en obra pública. Al parecer solo se van a aplicar de esa cantidad 240 millones. De por sí ya se habían perdido 500 millones de pesos en obra hidráulica que ya habían sido aprobados por Conagua y que no se han ejercido.

¿Y todo por qué?

Porque Daniel Gámez es una tortuga que pone huevos en la playa. Camina lentamente y no hace ni deshace. Al parecer solo intenta engañar al gobernador, quien ha estado desde principios de marzo para acá metido de lleno en contrarrestar la crisis sanitaria que vivimos.

Es a través de la obra pública que se espera que se reactive la economía ante la terrible ola de despidos que estamos viviendo, pero a Gámez le viene valiendo un pepino lo que le pase a los poblanos porque como él no ha dejado de percibir su salario mensual integro.

Había al menos 120 proyectos con los alcaldes de los 217 municipios en los llamados peso a peso y Gámez no los ha ejecutado. Y para acabarla de amolar, en la última reunión con la Comisión de Infraestructura del Congreso del estado, Daniel Gámez no tenía idea de nada. Tan es así que varios diputados le reclamaron que no hay obra en Puebla.

Gámez se escuda y justifica su inoperancia con el Covid-19, pero la apatía para trabajar ya venía desde antes de que el coronavirus nos atacara a los poblanos.

En esa misma lógica está Javier Huerta, quien presume ser primo del gobernador Miguel Barbosa pero al ser el encargado de las gestiones con los presidentes municipales tampoco ha hecho nada al igual que Daniel Gámez.

Y así como está Infraestructura están varias dependencias: Desarrollo Rural (ahí cuentan que en este año no hay proyectos y se ejerce apenas los recursos del 2019), Medio Ambiente y un largo etcétera.

Le están jugando las contras a su jefe, Miguel Barbosa, quien cuando descubra qué ocurre en sus dependencias dará un manotazo. Ya saben que no perdona errores en su administración.

Tovilla Lara piensa fugarse a Canadá

Tras la revelación de que la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) y la Auditoría Superior del Estado, dirigida por Francisco Romero Serrano, realizan una ardua investigación a Eduardo Tovilla Lara, el verdadero operador financiero del morenovallismo desde los tiempos que manejaban Finanzas con Melquiades Morales, fuentes cercanas a dicho personaje revelaron que piensa ya emigrar a Canadá para que no lo detengan.

Las fuentes consultadas comentan que Tovilla Lara siempre presumió de ser multimillonario, además se jactaba por ser el dueño de la cancha de padel que está sobre la avenida Atlixcáyotl, presumía muy orondo que tiene propiedades en Houston y Canadá. Una casa en Atlixco en donde supuestamente mandó a comprar una duela especial similar a la que usan en los estadios de la NBA.

Las propiedades de Houston están en Woodlands, esa zona exclusiva que cuesta millones de dólares construir una casa, pues ahí decía, el ex secretario de Finanzas que tenía unos modestos jacalitos.

Un dato más para alimentar esta historia: los hijos de Tovilla ya están inscritos en una escuela en Canadá para cuando termine el verano, pues sí piensa irse. Ya sabe que si lo investiga la UIF y ahora la ASE no podrá comprobar todo el dinero que acumuló desde el sexenio de Melquiades Morales Flores.

¿Será un nuevo Javier García Ramírez?

Dicen sus amigos cercanos que anda buscando quién le compra su cancha de Padel. Que hasta le ruega al dueño del terreno para que la adquiera, o al menos piensa dejar un administrador propio para que la lleve. Vaya cosa: si alguien sabía cómo se movió el dinero que generó el morenovallismo fue Tovilla y es que como dice el viejo refrán: quien parte y reparte…

Un dato que ya muy pocos recordarán: en el Diario Cambio, en las elecciones del 2006, quien esto escribe publicó un amplio reportaje de cómo Tovilla Lara dio bonos millonarios de retiro a esa clase política desde la Secretaría de Finanzas.

Y a todos les tocó.

Y cuando decimos todos es todos.

Así que si quieren más pistas, hay que seguir la ruta del dinero.

Follow the money.

Genoveva Huerta, la mejor enemiga de Acción Nacional

Nadie entiende bien a bien por qué la necedad de Genoveva Huerta de criticar al único panista -según diversas encuestas- que podría ganar en los comicios del 2021. La presidenta estatal del PAN que responde a intereses de otros líderes partidistas (dicen que a uno conocido del PES) pareciera que le interesa más dividir a su partido que impulsar a una contienda de iguales.

Desde hace un tiempo, Genoveva Huerta es la encargada de difundir la versión que Eduardo Rivera Pérez es un aliado del gobernador, que es su plan B. El tema no es si es que se llevan bien o se llevan mal. El tema es que si Rivera es el favorito en este momento y si su triunfo acarrea otros municipios, además de diputaciones locales y federales ¿por qué desgastarlo, qué quieren negociar?

Además, su posición como líder no es descalificar públicamente a un precandidato ya que ella (en teoría) debería ser el árbitro de la contienda y como ya mandó a decir que también le interesa ser la abanderada con el pretexto de la equidad de género, entonces, debería renunciar a su cargo ya que estaría cargando los dados a su favor.

Además, Genoveva quedó evidenciada como parte de una presunta red de lavado de dinero del morenovallismo que se dio a conocer ayer en el Diario Cambio y que confirmó su existencia el gobernador Barbosa.

Ella, como parte de ese entramado, de esa situación legal que es analizada por la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) tendrá que aclarar su posición y hacer pública por lo tanto su declaración patrimonial. ¿Cómo es que llegó al inicio del sexenio de Moreno Valle y cómo es que está ahorita? Si es que sus números cuadran para poder desmentir cualquier insinuación de corrupción o de enriquecimiento inexplicable.

Al parecer, tanto ella como quien la asesora en lo que hay que hacer y decir son más cercanos a Barbosa o a Morena porque cada que descalifican a Rivera Pérez y lo tratan de evidenciar porque supuestamente sostiene una relación perversa con el mandatario poblano generan más división en el partido blanquiazul.

Y así como están las cosas, Morena en la capital y en el estado difícilmente ganaría la mayoría de las curules locales y los distritos federales para los comicios del 2021.

Empero, si públicamente se desgastan y comienzan a hacer públicas sus diferencias, los de Morena estarán felices porque les allanan el camino y los demás partidos que podrían buscar una alianza no les convendría firmarla con un partido que no logra su unión, sobre todo después de la trágica muerte de los Moreno Valle el 24 de diciembre del 2018.

Los panistas perdieron la brújula tras la muerte de su único líder. Y Marko Cortez no es muy brillante.

Es cierto que el estilo de Eduardo Rivera a muchos no los convence. Que muchos panistas piden que se suba ya al ring porque la campaña ya inició, en esta ocasión estará prohibida la promoción en espacios públicos como son espectaculares, que no hay las condiciones para llamar al voto en las colonias por el Covid-19; Susana distancia debe ser aplicado hasta en el templete, la matraca y el confeti.

Además, la campaña es de solo un mes, así que no hay mucho tiempo. Y, en realidad, la contienda ya arrancó.

Es también cierto que Rivera nunca ha buscado la confrontación y que también tiene muchos cadáveres en el clóset que dejó por su paso a la presidencia municipal, pero también es cierto que será muy tibio y muy gris, pero al menos si hoy fueran las elecciones le ganaría a cualquiera del partido gobernante.

Muchos empresarios esperan el momento para abrir sus chequeras y apostar por el que sí los va a contratar en el próximo trienio, saben que muchos políticos que gobiernan actualmente incumplieron sus acuerdos y que tienen que recuperar lo perdido pero si el PAN no se sabe poner de acuerdo y manda a sus propios líderes a denostar a sus aspirantes, se irán con la línea que salga de Casa Aguayo.

Nadie le mete dinero bueno al malo.

De ranchero a diputado (populismo legislativo)

De la punta de aquella montaña se devisa mi tierra, donde tengo un cariño tres-piedras que me tiene mareado; por las tardes, a diario me espera y como he de casarme con ella le digo me espere sea diputado. (De Ranchero a diputado, Óscar Chávez)

En 1913, el senador Belisario Domínguez fue detenido por la policía y asesinado impunemente. La leyenda cuenta que además le cortaron la lengua para quedar bien con Victoriano Huerta porque el legislador era un férreo opositor al usurpador mejor conocido como “El Chacal” y en El Senado de la República don Belisario pronunció uno de los discursos más duros contra el entonces presidente de la República.

Esa historia seguramente la desconoce la mayoría de los diputados locales quienes decidieron eliminar el fuero constitucional que les daba inmunidad ante hechos penales y administrativos. Lo paradójico del tema es que si bien en la historia de México no sólo el fuero les ha otorgado inmunidad sino muchas veces los legisladores y gobernadores han sido impunes, no obstante ese maldito fuero es lo que los ha blindado para ejercer su libertad de expresión, además de que es el contrapeso que necesitan contra el poder Ejecutivo.

Lo más paradójico: ¿recuerdan cuando Vicente Fox quería encarcelar a Andrés Manuel López Obrador en el 2004? Vicente Fox solicitó a la entonces Procuraduría General de la República que iniciara una investigación para desaforar a AMLO, procesarlo por un conflicto en las tierras conocidas como El Encino y de esa forma impedir que fuera el candidato a la presidencia de la República en el 2006.

Fox lo quería en la cárcel. Y lo que lo mantenía libre, además del apoyo popular, fue el maldito fuero constitucional.

¿Qué hubiera pasado si el gobernador de la Ciudad de México no hubiera tenido fuero? Fox y sus aliados en verdad lo querían meter a chirona a como diera lugar, pero esa historia hasta los de Morena ya se les olvidó.

¿Qué pasaría si por ejemplo un grupo de campesinos o de ciudadanos solicitan a uno de sus representantes populares que los defienda porque una empresa como Agua de Puebla les ha hecho cobros excesivos e injustos o que una minera transnacional está dañando el ecosistema en sus tierras y el diputado en la máxima tribuna se le ocurre denunciar a la compañía ahora que ya no tiene fuero?

Las empresas o corporativos, por supuesto que ahora podrán proceder por daño moral contra el legislador y entonces no tendrá la representación social el ciudadano de a pie ya que nadie podrá defenderlo.

Ese tema del fuero constitucional y su eliminación es una medida más populista, más para ganar aplausos.

Los legisladores acabaron de romper el equilibrio entre el Poder Legislativo y el Ejecutivo, porque si el gobernador (del partido que sea y en el tiempo que sea) le pone el dedo a uno de los diputados que no es de su agrado porque se le ocurrió denunciar algún acto de corrupción, la Fiscalía (que sabemos en la realidad no es autónoma) actuará y procederá contra el diputado. Y el respeto entre poderes se convertirá en sumisión del Legislativo al Ejecutivo.

Bueno nunca ha existido pero al menos en el papel, sí.

Ahora la oposición queda descubierta y sin protección.

Quitarle el fuero al Auditor Superior del estado es lo mismo, ahora que tiene un conflicto directo contra el rector de la BUAP en caso de no encontrar nada, los ofendidos podrían proceder porque se les acusó de presunta corrupción y fincaron responsabilidades sin elementos.

El fuero constitucional no fue un invento para que los legisladores y gobernantes abusaran, robaran, mataran, cometieran crímenes y quedaran impunes. El fuero constitucional fue un blindaje para que pudieran representar a los ciudadanos y no sean encarcelados ante denuncias y demandas.

El quitar el fuero solo es un acto de populismo que aplaudirán muchos porque se lee muy bien y suena muy “progre”, aunque en la realidad ha evitado que se cometan excesos o al menos genere una división de poderes.

Hoy por hoy el legislador está expuesto.

Muy su populismo.

Muy sus leyes para generar aplausos.

Muy su estado.

Yo nomás tundo teclas para poder vivir y eso nunca ha dado fuero.

Lalo Rivera no tiene quien le escriba

Eduardo Rivera Pérez no entiende que no entiende: prefiere contestarle a Genoveva Huerta porque ella lo acusa de una presunta relación perversa con el gobernador de Morena, Miguel Barbosa que hacer un deslinde real de esa percepción que lleva más de un año y no es la única que lo ha hecho, se ha dicho en muchos cafés, restaurantes (antes de la pandemia) y se sigue pensando.

Según Rivera, no es tiempo de hacer campaña pero sí es tiempo de sumar.

¡Qué lindo!

¡Qué tierno!

¡Qué hermoso!

Mientras a nivel nacional, todos los panistas, perredistas, un gobernador de Movimiento Ciudadano y otro del PRD le plantan cara al presidente López Obrador, el ex alcalde que quiere regresar a gobernar la ciudad prefiere sembrar arbolitos, tomar su agua de chía, acariciar perritos y no meterse en problemas porque según él no es tiempo.

¿Cuándo será el tiempo?

Sólo él y sus asesores lo saben, pero algo es cierto, la campaña ya inició y si quieren ganar una buena parte de diputaciones locales y federales, ser un contrapeso con los gobiernos de Morena tienen que hacer algo, ya que Miguel Barbosa no quiere perder ni sus locales y menos los federales que le corresponden.

Eso sí, Lalo Rivera y el panismo tiene algo a su favor: en el lado de Morena no tienen gallos. Ni Gabriel Biestro ni Olivia Salomón ni David Méndez tienen los números que les favorezcan. Olivia Salomón no ha sabido controlar el enojo que traen los empresarios locales en especial el de los restauranteros ni ha sabido negociar con la Volskwagen ni con Audi ya que al final han hecho lo que han querido las empresas.

Y nada más hay que ver qué dicen en la Canirac y en la Canaco todos los días y a todas horas, pero esa es otra historia.

Quizá el único que daría una batalla por parte de Morena sería Alejandro Armenta Mier quien a pesar de haber sido el principal adversario de Barbosa el año pasado, ahora ya ha ido transitando en una cómoda relación con el mandatario poblano.

Rivera prefiere pelearse con Genoveva Huerta que con las autoridades.

¿Es una estrategia riesgosa?

Sí lo es, porque personajes como Humberto Aguilar Coronado o hasta la misma Ana Teresa Aranda pueden aprovechar esa debilidad (no se ve una fortaleza la actitud del ex alcalde) y colarse.

Esa visión de no grito, no corro, no empujo en plena campaña y en esta situación política que se vive a nivel nacional no es la mejor. Esa es buena para cuando tiembla y no en una guerra.

El gobernador, por su parte, ve con buenos ojos la actitud de Rivera puesto que así no le generará molestias, problemas y así le dejará operar su elección tranquilamente. El problema es que cuando el ex alcalde decida ponerse los guantes quizá sea muy tarde y muchos saldrán a cuestionarlo: ¿por qué hasta ahorita?

Y ahí sí será politiquería.

Es muy su estrategia y es muy su partido. Sabe bien que ahorita si las elecciones fueran hoy, él junto con el PAN arrasaría la ciudad y quizá influiría sobre las ciudades como lo son San Pedro y San Andrés Cholula, Amozoc, San Martín pero hay un factor que se le ha olvidado y que es el interno: si no es designado de manera directa por parte de su dirigencia podría repetir el fenómeno de Pancho Emmelhainz y Luis Paredes.

Porque hay algo que reconocerle a Eduardo Rivera, según los que se dedican a las encuestas, él es hoy por hoy el puntero y ganaría la elección en el 2021, según nos han dicho, empero, cuando se construye un imperio en un juego de naipes, con solo un soplido puede derrotarse un castillo.

Foto: Es Imagen / Archivo

Renovarse o morir, la lucha en el PAN

¿Saben por qué está tan tranquilo Miguel Barbosa Huerta con respecto a las elecciones del 2021? Porque en el PAN hay puro viejito de líder que es fácilmente comprable.

Los protagonistas del partido blanquiazul hablando la neta del planeta ya son del siglo pasado: Francisco Fraile, Ana Teresa Aranda, Humberto Aguilar, Migue Mantilla, Pablo Rodríguez, Eduardo Rivera, Juan Carlos Espina, Enrique Guevara y un largo etcétera que, en la mayoría de los casos, se han dedicado a saltar de diputados locales, a federales, a regidores, a puestos partidistas.

Es decir, una partidocracia azul.

Todos los arriba mencionados y un buen tanto más, desde finales de los ochenta -desde la época del Maquío Clouthier- han pasado por todas las posiciones plurinominales habidas y por haber.

Nomás no son esposos plurinominales o gobernadores idem porque ya sería el colmo. El tema es que son los mismos de siempre. Los mismos y algunos de ellos han sido exhibidos porque han terminado negociando con el poder. No vale la pena retomar los casos pero si el respetable lo pide con gusto refrescamos la memoria.

La derecha poblana si de algo se ha caracterizado es que en los procesos electorales ganan más perdiendo. Son ellos los que se reparten posiciones y candidaturas. Son ellos los que utilizan a los más jóvenes como carne de cañón quienes son llevados a los de recién ingreso solo para pegar pendones y repartir propaganda en los cruceros.

No es que esté mal hacer la talacha, todos empezamos así en muchas áreas profesionales, pero el punto es que sino son de El Yunque, si no son de apellidos rimbombantes, si no van a nadar al círculo español, si no fueron sinarquistas o si no son egresados de la Upaep difícilmente estarán en la contienda.

Son los mismos de siempre.

De hecho parecen priistas pues son las mismas caras.

¿Dónde están los nuevos cuadros? Sino son de los que fueron creados con el morenovallismo son de los que salieron del panismo rancio que se sentía de alcurnia y parido por los dioses y la butifarra.

Por ello, Miguel Barbosa está tan tranquilo desde la comodidad que le da ser gobernador del estado.

Sabe que en el PAN se están despellejando porque unos se acusan de ser empleados de Fernando Manzanilla y otros de ser empleados del propio mandatario. Es decir, Barbosa sabe perfectamente que en ambos casos se trata de que queden evidenciados como subordinados del partido en el poder.

La versión de que Eduardo Rivera podría ser un plan B de Miguel Barbosa no ha sido desmentida ni por el aludido. De ahí que los enemigos de Rivera pidan y exijan que se aclare esa supuesta relación perversa en caso de que exista.

Barbosa se debe estar divirtiendo de lo lindo porque hasta ayuda como distractor que en el panismo se den hasta con la bacinica, se golpeen por debajo de la cintura porque así le permite preparar su estrategia para el 2021.

Y todo porque desde hace más de 10 años se dejaron de crear nuevos cuadros. Moreno Valle no permitió que hubiera nuevas caras ya que a él solo le interesaba su figura. Los demás eran meros peones dentro de su propio tablero.

Así que el panismo aún no entiende nada y si quiere recuperar el poder tendrá que ver y escuchar a sus bases antes de que éstas busquen otros espacios políticos ya que hay un momento en el que hasta el más abusado se cansa que lo traten como niño boy scout para colocar pendones y ayudar a viejecitos a cruzar la calle o a que ganen su alcaldía por San Andrés Cholula o una curul en San Lázaro.

Y si no se lo dejamos al tiempo que desmiente o confirma

La tentación del 2021

La del 2021 será la prueba de fuego para todos.

De entrada, se calificarán las gestiones de los presidentes municipales actuales de Morena: Puebla, San Pedro y San Andrés Cholula, Tehuacán. San Martín Texmelucan, Amozoc y los que falten.

Veremos la capacidad política del gobernador Miguel Barbosa si es que manejará la elección o se mantendrá alejado. Si es que Morena Nacional y su dirigente lo apoyan o lo rechazan. Si es que se repiten los vicios del pasado o se incorporan nuevos.

Estará a prueba Eric Cotoñeto, que si bien no es de Morena es el principal operador del gobernador en la calle. Ha estado con él desde el año 1999, en el tristemente célebre PRD poblano. Es de los más leales al proyecto de Barbosa.

Gabriel Biestro estará a prueba y veremos si es que tiene la capacidad de hacer click con la gente. No es lo mismo competir en una elección como el 2018 con un desgaste del PRI y del PAN con una figura como Andrés Manuel López Obrador en la boleta que ir a unos comicios en donde Morena ya está desgastada. No se ha mostrado nada distinto a los gobiernos anteriores y con una crisis económica y sanitaria a la cual no se le ve fin.

¿Habrá mapaches electorales o sabrán controlar esa dulce tentación que da el poder?

Será una elección atípica la del 2021 porque nunca nos había gobernado un partido de “izquierda” y porque Miguel Barbosa aún no olvida que el morenovallismo le cometió fraude en el 2018. Nunca se aclaró la duda de cómo es que se ganara todo para Morena y que la elección estatal, manchada de violencia, se perdiera.

Es por ello que lo que viene será de pronóstico reservado, ya que por un lado están los panistas de Eduardo Rivera y por otro los de Tony Gali que no son panistas pero han visto la posibilidad de usar ese partido como trampolín político en cada proceso electoral.

Será una elección muy interesante porque será imposible hacer operación tamal o acarreo por la sana distancia. Se verían muy mal los partidos políticos o candidatos llevando en combis o camiones a los poblanos sin tantita seguridad sanitaria.

Seguramente lo harán.

También habrá que ver a dónde se van a ir a operar los aliados del 2019 como fueron Jorge Estefan Chidiac, Fernando Manzanilla, Silvia Argüello y una serie de personajes priistas que en la elección del año pasado decidieron apoyar a Barbosa pero que ahora viven en el otoño del descontento.

¿Su ausencia provocará bajas en los resultados electorales o realmente no operaban nada y solo conseguían recursos para supuestamente movilizar personas?

Será una elección distinta porque las redes sociales ya no son las del 2018. Ya no nadie cree en los pejebots y los peñabots desaparecieron desde hace mucho. Las redes sociales influirán pero en ellas no se ganan sufragios, solo se alimenta el odio y descontento contra las autoridades.

Los troles que vemos en twitter ya están muy identificados.

Es claro que toda la operación electoral no la tendrán los mandatarios a nivel nacional, sino que serán los programas sociales que lleve a cabo López Obrador, quien si bien no aparecerá en la boleta sí estará en todo tipo de apoyos.

¿O a poco creeremos esa versión de que nadie meterá las manotas en los comicios?

No, es un hecho que la tentación de mantener el poder es muy alta y lo que se juega en el 2021 es el destino, no por quién llegue, sino por la política que se asumirá en el futuro.

Y aún no sabemos de cuánto será el abstencionismo.

La nueva normalidad

La nueva normalidad nos obliga a que todos los días nos peleemos en redes sociales, porque AMLO ya dijo que si no estás con él estás en contra de él.

La nueva normalidad nos obliga a ser o chairo o derechairo, o eso que llaman de izquierda o conservador, o “liberal” o neobileral (subrayen el entrecomillado porque de liberales no tienen nada que ver con esos nuevos masoncitos).

La nueva normalidad nos obliga a pelearnos contra nuestros amigos porque a la Cuarta Transformación le conviene que estemos divididos; que armemos debates que no tienen que ver con nosotros mismos, que diario nos veamos feo y que recemos como un mantra que el pueblo es bueno y sabio que los ricos son malos y nunca lloran.

La nueva normalidad es hacerle caso a un médico (López Gatell) que no nos dice la verdad en cuanto a número de contagios y que sus resultados debemos multiplicarlos a veces por ocho o a veces por treinta según sea el caso, para ver la verdadera realidad ya que su operativo Centinela no sirve de absolutamente nada y era usado en el 2009 para medir el contagio de la influenza.

En esa nueva normalidad también está justificado que haya ambulantes en el Centro Histórico, tianguis que violen las normas establecidas para evitar contagios (dense una vuelta por la Capu, mercados Unión e Hidalgo, les valen tres pepinos el Covid-19) pero al mismo tiempo se le prohíbe a las empresas trabajar.

Los ambulantes pueden trabajar. Los que pagan impuestos no, porque primero los pobres.

Faltaba más.

En la nueva normalidad tenemos que justificar que el crimen organizado sea controlado solo por las mamacitas de los delincuentes y por las abuelitas. En esa nueva normalidad se vale decir todo el día al ladrón, al asaltante de camiones, al carterista: “fuchi caca”, también es un nuevo mantra.

Nos tendremos que acostumbrar en esa nueva normalidad ver negocios y locales con los letreros “se renta”.

Leer que 90 restaurantes, entre ellos el riquísimo Allegue de comida española, estén clausurados. Debemos entender que lo de menos son los meseros, los restauranteros, los cocineros, los chefs, los capis de toda el área gastronómica, primero están los proyectos de Dos Bocas, Tren Maya, un nuevo aeropuerto porque de lo demás, pues cada quien puede tener sus animales de patio en sus casas.

En la nueva normalidad nos tenemos que hacer pendejos. Estar encerrados y hacernos bien pendejos porque criticar lo que está mal solo nos lleva a ser del BOA aunque no militemos en algún partido político ni tengamos intereses al respecto.

En estos nuevos tiempos, lo mejor es ver la Rosa de Guadalupe diariamente a eso de las siete y media de la noche en el canal de las estrellas sino somos muy religiosos y ni siquiera creemos en Osho o en Deepak Chopra porque así como van las cosas, las que las actividades económicas que dependen de la Presidencia de la República no les interesan un comino, pues al menos hay que creer en algo.

En esta nueva normalidad se vale quejarse, enojarse, pero no va a servir de nada porque no hay líder de oposición que nos represente. Los partidos políticos no han entendido estos tiempos, valen para dos cosas.

Esta es la nueva realidad mexicana en la que nos tendremos que acostumbrar a leer que no habrá crecimiento económico, que las empresas dedicadas a analizar la situación del país serán cuestionadas por neoliberales, que hasta periódicos serios como el New York Times o el Washington Post son enemigos de la transformación.

Esta nueva normalidad nos guste o no ya está en puerta y no hay manera de cambiarla. No importa quien sea se está a favor o se está en contra y así tendremos que vivir al menos un sexenio de acusaciones y guerras en redes sociales que no sirven para nada.

Esta nueva normalidad se llama como anillo al dedo.

Esa es nuestra verdadera cuarta transformación.

Lo demás es un invento de algún lord Molécula o un despistado Jonh Ackerman.