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La dama de hierro

Yeidckol Polevnsky es la mujer más poderosa en el país y no es que haya impuesto candidatos como dicen los “doctos” en política, es que ella es la voz femenina de Andrés Manuel López Obrador en Morena. Lo que haga o diga lleva la venia de ya saben quien. Ella le ganó en el juego de las vencidas al senador Ricardo Monreal, le ganó a César Yáñez y a todos los que intentaron meter candidatos en el partido del presidente.

Respecto al caso Puebla, le dio una cachetada al senador Alejandro Armenta Mier, le dijo sabandija y lo retó a que regresara por donde vino, le quitó la oportunidad de ser candidato a gobernador esta ocasión y le advirtió sobre su berrinche por asegurar que no había transparencia en Morena. Cuentan que el miércoles dijo en una reunión después del registro de Luis Miguel Barbosa ante el INE: “si (Armenta) no quiere entender, le vamos a dar sus coscorrones”.

La cuarta transformación golpea como el viejo sistema: no es violencia física, es una especie de bulliying, de congeladora, de cortar los recursos, de mandar al ostracismo al grado de quedar como el loco de la cuadra.

Respecto a la ciudad de Puebla, ya dobló a la alcaldesa Claudia Rivera Vivanco, pues Polevsnky le mandó a decir que está dispuesta a asesorarla en caso de que no pueda con el paquete y un grupo de regidores que encabeza doña Rosa Márquez Cabrera está a tres… dos… uno de sacar la guadaña y dar un cabildazo.

Claudia Rivera ya entendió la señal y al parecer no va a hacer más olas.

En este momento se ve difícil que le den un golpe de estado a la alcaldesa por la campaña, no obstante la amenaza está latente y si eran cinco regidores con Barbosa ahora se pueden unir más por el fenómeno de la cargada.

Luis Miguel Barbosa tiene el camino libre y tiene todo el respaldo no sólo de la presidenta nacional de Morena sino del líder de la cuarta transformación. A todos los engañaron con la verdad al momento de echarlos a competir.

El candidato de AMLO siempre fue Barbosa aunque en público dijera lo contrario. Ese estilo a la Ruiz Cortines que destila el presidente no se lo quita ni Obama.

La pregunta de todos es ¿por qué?, ¿por qué no apostarse por otro candidato? La respuesta lógica es que para Morena la elección de julio del año pasado fue robada vilmente por los morenovallistas, porque Barbosa aguantó estoico todo tipo de guerra sucia en la campaña, porque no quiso un puesto después de que el Tribunal Electoral ratificó a la esposa de Moreno Valle como gobernadora y porque en los estudios de opinión apareció tres a uno en las mediciones.

Todo eso, en parte, es verdad, pero también hay una razón más de fondo: lo que no suena lógico, suena a metálico.

Barbosa creó una red de políticos y empresarios desde que estaba en el perredismo nacional y la terminó de consolidar en el Senado cuando fue el líder parlamentario. Todo ese capital político y económico lo sumó a Morena y lo puso a disposición de ya saben quien.

Barbosa tiene amarres hasta por debajo de las piedras y esos acuerdos son complicidades que pesan más que los berrinches de Alejandro Armenta.

Yeidckol Polevsnky ganó esta jugada y si entrega buenos resultados en julio difícilmente será de la fauna en peligro de extinción como lo sugirió Monreal, cuando le dijeron sabandija. Ella tiene un peso específico, aunque al parecer aún hay armentistas que no han entendido nada.

Foto: Es Imagen / Jafet Moz

El negrito en el arroz de Morena

¿Qué hará Morena con Claudia Rivera Vivanco ahora en campaña?, pues en poco tiempo ha generado una pésima percepción social. La presidenta municipal necesita hacer algo y de manera urgente porque el negrito en el arroz se llama ayuntamiento de Puebla y si el PAN quiere atacar al partido de López Obrador se irá sobre su punto débil.

Inseguridad en las calles, baches, carencia de servicios como alumbrado en varias colonias, divisiones en su gobierno y en su cabildo (cinco regidores de su partido no quieren a Rivera), ambulantes que se apropiaron de las avenidas, el centro histórico es un muladar, traiciones, incumplimiento a la palabra con muchos actores políticos, inhabilidad para generar y ejercer recursos de la propia ciudad son algunas de las tantas faltas en las que ha incurrido esta nueva administración.

El colmo de los colmos es que la poderosa presidenta nacional de Morena Yeidckol Polevnsky ya se presta a enseñar a cómo gobernar a la alcaldesa de la cuarta ciudad más importante del país.

Es como cuando en la casa, escuela o en el trabajo alguna vez nos dijeron: “¿no puedes?, por eso, dime ¿no puedes? Porque sino puedes mejor dime y yo lo hago”. A muchos alguna vez en nuestra vida nos dijeron esas palabras y por dentro nos doblábamos del coraje por la impotencia que generan dichas palabras.

Claudia Rivera además de generar una mala percepción social cometió el error de sumarse a la campaña de Alejandro Armenta Mier, porque se fue en banda cuando envió a su familia a apoyar al senador que rompió la liga y generó un conflicto directo contra Fernando Manzanilla, secretario general de Gobierno.

Y ese fue un error porque ahora tendrá, no solo limpiar su imagen social sino que por fuerza debe limar asperezas con Luis Miguel Barbosa con quien está confrontado desde la campaña del año pasado.

La idea que tienen en Morena es que Claudia Rivera negoció en la sombra con Rafael Moreno Valle, Martha Erika Alonso y con el entonces gobernador Tony Gali y sus dichos se sustentan en varios morenovallistas o seguidores de Gali que colocó en puestos claves en su administración.

Se abre paréntesis: (esas acusaciones no son de este reportero sino así las replicaron los barbosistas el año pasado). Se cierra paréntesis.

El primer mensaje y bueno fue la incorporación de Rafael Quiroz Corona en el área de prensa, pero aún falta el golpe en la mesa para la operación política y que se encargue alguien de la seguridad.

Es cierto que el tema de la delincuencia ha ido creciendo poco a poco, que muchos ex alcaldes y ex titulares de la secretaría encargada de esta área son responsables, pero el problema es que ellos ya no están y por el hecho de que no lo hayan hecho bien no se debe escudar la actual administración municipal en mantener esos bajos niveles.

Debe correr a la actual secretaria de Seguridad Pública. Si sigue como Mejía Barón (guardándose los cambios) los resultados serán terribles. Debe recomponer su relación con el secretario general de Gobierno, Fernando Manzanilla.

Y antes de todo eso no estaría mal hacer un mea culpa y admitir que no se gobierna con tenis blancos, y que es un ser humano y se puede equivocar. Una vez admitido el error, dar un golpe de timón y entender que la cuarta transformación pasa por Luis Miguel Barbosa y por Fernando Manzanilla.

Debe bajarle un poco a su soberbia y dejarse ayudar, ya que el final será muy complicado si no hace algo urgente. El ayuntamiento necesita de una cirugía mayor, pues en muy poco tiempo de echó a perder todo lo que se construyó.

Foto: Es Imagen / Daniel Casas

Lo que la guerra se llevó

Que la reciente elección interna de Morena dejó a varias viudas en el camino, entre ellas a la alcaldesa Claudia Rivera Vivanco, pues ahora tendrá que limar asperezas con el candidato a la gubernatura Luis Miguel Barbosa Huerta, le guste o no.

Ella cuenta con una gran ventaja en este momento, ya que en plena contienda electoral le tenderán la mano y le ayudarán a proteger su imagen. No le conviene al partido de López Obrador más divisiones internas y mucho menos mostrar a un ayuntamiento debilitado que jale negativos y sirva para contrastar en pleno proceso electoral.

La presidente municipal tendrá que prender las armas y seguramente perderá algunas posiciones como obra pública, gobernación y quizá otra área en la que ingresen recursos en el ánimo de llevar la fiesta en paz, cuando Morena asuma la gubernatura en los próximos meses.

Si la alcaldesa hace un lado el orgullo podrá caminar junto al cuasi gobernador del estado y tendrá que unir fuerzas. Es una oportunidad de oro para recomponer su imagen y su débil relación. El balón está en la cancha del municipio: todo depende de su inteligencia.

Que la derrota de Alejandro Armenta realmente fue un tropiezo para Ricardo Monreal Ávila frente a Yeidckol Polevnsky, pues la señora presidenta de Morena seguirá en su cargo aunque le hayan dicho que forma parte de la “fauna en extinción”, ya que tendrá el encargo de llevar a buen puerto las elecciones que se celebren en todo el país y, si gana la mayoría de los estados y municipios, saldrá por la puerta grande y no por la de servicio, donde la quiere mandar el líder del Senado.

Yeidckol Polevnsky tiene más que ganar que perder en este momento. Monreal, al contrario, tiene en su expediente negro haber dejado pasar las quejas del difunto Rafael Moreno Valle contra las políticas del nuevo gobierno.

Que Alejandro Armenta debería llamar a sus bases y sumarse a Luis Miguel Barbosa lo antes posible. Cada día que pasa en el que no admite los resultados y filtra datos de la encuesta levantada la semana pasada -reales o no-, continúa estirando la liga y haciendo públicas sus diferencias con Morena y con el gobierno interino. Le ha declarado la guerra a Fernando Manzanilla y eso traerá consecuencias.

Manzanilla es uno de los cerebros de la cuarta transformación y él, de ahora en adelante, tendrá un peso específico en la política poblana. Más allá de lo que habíamos imaginado. No lo pierdan de vista.

Que la encuesta que le dio el triunfo a Luis Miguel Barbosa se elaboró en Palacio Nacional. La lideresa de Morena sólo es la portavoz de la cuarta transformación. Yeidckol Polevnsky no se manda sola, como -estúpidamente- escriben las viudas de Armenta en redes sociales.

Ahora, la diosa Fortuna le sonríe a Barbosa y ahora sí tendrá que iniciar el proceso de reconciliación interno y externo si quiere asegurar el triunfo en junio próximo. Esta elección reciente sacó lo peor de Morena. Ya vimos quienes se enojan y quienes hacen berrinche por todo.

Quien sí salió vencedora por donde quieran verlo fue Nancy de la Sierra: fue conocida en el estado, regresa al Senado, podrían perdonar a su esposo y tiene boleto para las próximas elecciones del 2021 y/o del 2024.

Morena y su verdadero rostro

Independientemente de quién resultó electo candidato a gobernador por Morena, algo puso en evidencia: ese partido mostró su peor perfil en menos de dos meses. Acusaciones, divisiones, pleitos, guerra sucia y falta de operación política de todos (repetimos la palabra todos, por favor) los actores de ese partido.

La culpa no la tiene el indio sino quien ve sus películas.

Es un hecho que Morena gobernará el estado los próximos cinco años y medio y por eso los tres precandidatos: Luis Miguel Barbosa, Alejandro Armenta y Nancy de la Sierra dijeron que se la merecían. Ninguno estuvo dispuesto a negociar.

Los tres, porque así fue, jugaron al quítate tú para que me ponga yo. El más iracundo, porque en su estrategia raspó al gobierno interino, fue Alejandro Armenta. Dirigió sus baterías no solo contra el favorito en las encuestas sino que su estrategia fue hacer un Juan Escutia: envolverse en la bandera y tirarse del segundo piso a ver qué conseguía.

El delegado especial de ese partido, Mario Bracamonte, quedó rebasado. Nunca dio un manotazo en la mesa. Nunca llamó a los legisladores locales a actuar con prudencia, nunca buscó a la presidenta municipal Claudia Rivera para que no se metiera entre las patas de los caballos mientras se llevaba a cabo la precampaña, jamás les jaló las orejas a los aspirantes porque sus seguidores se aventaban hasta bombas molotov en redes sociales.

Es más, les aseguro que muchos dirán ¿Mario Bracamonte? ¿Y ese quién es? No se apuren, todos lo pensamos. Es como el papá ausente que cuando llega a su casa, el niño grita “¡mamá, ya llegó el señor de la foto!”.

La precampaña estuvo llena de golpes bajos, descalificaciones, militantes acusando a medios de comunicación y a las encuestadoras que dieron a conocer sus resultados. La reciente contienda generó una gran división en el cabildo angelopolitano (independientemente de la notable carencia de operación política), provocó una honda fractura en el Congreso del estado y ¿para qué?

Morena está fragmentada y así nos van a gobernar, pero la culpa fue de ellos mismos, nosotros los ciudadanos solo seremos los rehenes de sus exabruptos. Los que no participan en el círculo rojo (que es la mayoría) ¿qué puta culpa tienen?

La misión de quien quedó electo candidato a gobernador será unir las piezas, perdonar los agravios y sumar a sus adversarios internos. Se dice fácil pero la verdad es que no lo es pues la carencia de oficio se notó. Fue más importante la lucha por el poder.

Morena en Puebla mostró su verdadero rostro y sus seguidores no son tan distintos a lo que tanto criticaron del PRI y del PAN.

Marín, el Midas pero al revés

En unos dos años Alfonso Cuarón y Guillermo del Toro presentarán una película sobre el libro Los demonios del edén y sobre la cuestionada detención de su autora Lydia Cacho, en esta aparecerán todos los protagonistas de la historia: Kamel Nacif, Jean Succar Kuri, Mario Marín “el gober precioso”, Adolfo Karam, Juanito Nakad y demás caterva.

¿A quién diablos se le ocurrió la brillante idea de invitarlo a la unción de Alberto Jiménez Merino como candidato del PRI?

Si los mexicanos ganadores del Oscar piensan hacer una película del caso que cimbró a Puebla en el 2006, ¿por qué piensan que ya se olvidó? El hecho de que Moreno Valle haya muerto y que ya no los correteen con sus expedientes, no significa que la gente haya olvidado la clase de persona que fue “el héroe de la película”.

Con Marín hubo muchos lastimados y no solo por ese caso, cuando entregó la gubernatura engañó a su propia militancia haciéndole creer que ganaría Javier López Zavala e hizo que muchísimos empresarios le metieran lana a esa campaña y terminaran exiliados o en el ostracismo durante los ocho años que gobernó el morenovallismo.

Marín es un impresentable aunque no lo admitan. Nadie niega que tenga sus seguidores y menos que será quien subsidiará la campaña de Merino, pero no traten de negar lo innegable.

And the winner is

¿Quién asesora a Alejandro Armenta Mier y a los feligreses de su homilía? Está previsto que para este 15 de marzo se dé a conocer al candidato a la gubernatura por el Movimiento de Regeneración Nacional y si las cosas no cambian de última hora el bueno sería Luis Miguel Barbosa Huerta.

Es casi un hecho.

Además, si los comicios extraordinarios fueran hoy, quien salga electo por Morena gobernará por cinco años y medio el estado.

Solo una acotación: en el clima y la política las cosas cambian abruptamente. No me estoy amarrando el dedito. Nadie es dueño de la bola mágica, pues ya vimos lo ocurrido el 24 de diciembre pasado cuando murió la pareja más poderosa de Puebla. La verdad es que nadie se esperaba tal acontecimiento que cambió en 180 grados toda la vida en la entidad.

Retomemos la idea original: la presidenta nacional de Morena, Yeidckol Polevnsky, no se manda sola.

Ella no es la coordinadora de Barbosa en la entidad, como aseguran los armentistas. La lideresa nacional es la vocera del primer morenista en el país y si ella llamó sabandija y oportunista al senador con licencia no es un disparate o una maldita ocurrencia.

Si le dijo a Armenta -veladamente- que regresara por el camino que vino no es porque ella se le haya chispado o chispoteado, es porque cuenta con la bendición de quien gobierna este país.

¿Qué significa la cuarta transformación? La verdad es que es difícil definir, pero el sistema es el mismo, la maquinaria funciona igual sólo se trata de cambiar a los talleristas u operadores.

El sistema presidencialista está más fuerte que nunca.

Es decir, alguna vez hubo un primer priista, una vez hubo un primer panista, en esta ocasión: ¿por qué diablos no habrá un primer morenista?, aunque en sus actos públicos diga a los cuatro vientos “no primo hermano, no”.

Si ya saben quien fue capaz de imponer en la Suprema Corte de Justicia de la Nación como ministro a la esposa de uno de sus mejores amigos, sin la menor vergüenza por qué no imponer al candidato a la gubernatura del estado de Puebla a quien cree que le robaron la elección en julio del año pasado.

No importa que nos engañe con la verdad, no importa que nos quiera vender espejos, la realidad es que México es el mismo sólo cambian los operadores.

Barbosa supo convencer que fue la víctima de una elección amañada. Supo, además, generar la percepción de que no quería un cargo, que aguantaba vara sin puesto público y generar el equipo de la resistencia pese a que no le tocó la gubernatura.

También, el escenario le ayudó pues la percepción es que los magistrados del máximo tribunal electoral en el país fueron maiceados por el morenovallismo para darle el triunfo a Martha Ericka Alonso.

Los astros se le acomodaron a Barbosa. Quizá el único problema fue Alejandro Armenta quien jugó a reventar la elección si es que no salía electo y desde el miércoles recibió el manotazo de su líder nacional: lo llamó sabandija.

Lo más seguro es que sino cambian las cosas (y escribo esto con el riesgo de equivocarme) Barbosa ya será el candidato a gobernador y Armenta regresaría al senado a lamerse las heridas.

Yeidckol le ganó, otra vez, la partida a Monreal.

¿Qué pasará con todos aquellos que se tiraron de un tercer piso como Juan Escutia por defender a Armenta?

¿A poco el senador con licencia abogará por ellos?

¡Já!, ¡pamplinas!

Ya lo dijimos: cambian los operadores, nunca la forma de hacer política.

El tonto de la colina

En el PAN se pronostican lluvias, viento, tormentas, huracanes, sequía, heladas y huelga de brazos caídos de todos aquellos que en el 2010 le ponían dinero y huevos a las campañas. Muchos de sus militantes no irán a favor, muchos no irán en contra, más bien el día de los comicios ni irán a las urnas.

Tampoco harán campañas ni pro ni anti Enrique Cárdenas, simplemente se tirarán a la hamaca a ver cómo se hunde su partido. Quieren mirar de reojo como le salen las burbujitas del Titanic, una vez que se ahogan los músicos y el capitán al mando.

Y esa apatía responde a que nadie va a ganar nada en los comicios, ni lo que queda del morenovallismo, ni los panistas de base que nunca han sido tomados en cuenta.

Dicen los espectaculares del panismo “volver a creer”. En la frase aceptan implícitamente que la gente ya no confiaba en el gobierno y la forma de hacer política de Rafael Moreno Valle, pues al señalar eso, admiten que en Puebla, la gente no creía en lo que conoció del panismo más reciente y ese fue el que encabezó el ex gobernador que dirigió los destinos de Puebla durante casi ocho años.

Y a todo esto ¿volver a creer en qué o en quién? ¿En tristeza?

Solo una aclaración, esa es una interpretación: si ellos mismos -los panistas- ya no creían en sus acciones y decisiones, ¿qué diablos podemos esperar los de a pie?

La impugnación contra la candidatura de Enrique Cárdenas solo hunde más al partido albiazul que cada vez está balcanizado. La salida del doctor Simi – Salvador Escobedo Soletto- de la secretaría general del blanquiazul sólo complicó más las cosas.

No es la primera vez que se ha dicho que a nivel estatal no hay liderazgos, no hay rumbos, cada vez se le salen más militantes a Genoveva Huerta y ella, orgullosa, dice que unos dan un paso atrás y otros dan un paso al frente ante la adversidad, la verdad, es que parece más bien que con sus pasos baila una cumbia o en su caso particular el pasito Tun-Tun. Puede ir paso a pasito, como Angélica María, pero con palos de ciego.

Las guerras internas en Acción Nacional son imparables. Necesitan tocar fondo. Les urgen nuevos liderazgos y dar un golpe de estado a la dirigencia si quieren conservar un poco de dignidad.

Así como están las cosas, la idea de crear una delegación es más sana con el fin de limpiar lo que queda de ese partido.

A Enrique Cárdenas no le dará tiempo para hacer campaña y será rehén de pleitos que no son suyos, de envidias que no son suyas, de divisiones que él no provocó ni le arrebató el poder a los yunques ni espió y amenazó a quien se quiso pasar de vivo.

Cárdenas podría pasar -dicho sea con todo respeto a su formación académica- como el tonto útil. El tiempo corre y en uno de los partidos que va a representar no lo quieren; lo mejor sería que mejor encabece al PRD o a Movimiento Ciudadano y ya que se sume al final Acción Nacional mientras arreglan sus pleitos de mercado y tristeza deja su orgullo para mejores momentos.

Pobre PAN tan lejos de Dios y tan cerca del Yunque.

Le quedó grande la yegua

En la administración de empresas existe el Principio de Peter que significa lo siguiente: “En una jerarquía, todo empleado tiende a ascender hasta su nivel de incompetencia”, es decir, que una persona es muy hábil en un área pero cuando asciende de puesto va a equivocarse pues las responsabilidades del nuevo encargo se salen de su control. En términos cristianos: le quedó grande la yegua.

El triunfo de Andrés Manuel López Obrador se debió principalmente a dos factores: los altos niveles de corrupción del PRI-PAN y el debilitamiento de la figura presidencial en manos del impresentable de Enrique Peña Nieto y su entonces esposa Angélica Rivera. Ese triunfo de Morena, en julio del 2018, acarreó una serie de triunfos regionales y municipales. El pueblo bueno aún no razona su voto, se va en banda con un mismo partido en la boleta electoral.

El problema es que a muchos de estos nuevos gobiernos municipales les llegó su Principio de Peter: están en su más alto nivel de incompetencia.

Lo peor de todo es que utilizan la equidad de género como excusa ante su ineficiencia, piensan que por calzar tenis serán aceptados socialmente, basan sus errores en administraciones anteriores; dejan crecer la delincuencia, traicionan a sus aliados internos y externos, incumplen con su palabra, provocan guerras en sus propios ayuntamientos y cabildos.

Otra característica es que carecen de rumbo, no hay misión ni visión, ni mucho menos sabemos en qué consiste su Plan Municipal de Desarrollo y qué ejes pretende atacar.

Son un barco a la deriva que piensan que invirtiendo solo en medios “bonsáis” van a salir adelante y lo peor es que es dinero tirado a la basura, pues con el respaldo de esos “doctos” en comunicación y análisis solo aceleran su fracaso.

La carencia de una meta provoca que no haya estrategias en nada, su barco va a la deriva, tiende a hundirse y esto solo es consecuencia porque ni los que ganaron las alcaldías por Morena sabían que se sacarían la lotería.

Dice el viejo dicho: si quieres conocer realmente a una persona, nada más dale poder.

Es como aquella historia del que se ganó la lotería y en un mes gastó todo por falta de un plan de vida. Y todo eso estaría bien si solo es la locura de un ciudadano, el problema es cuando de esa persona dependen más de dos millones de habitantes.

Diría doña Lucha: y las criaturas, ¿qué culpa tienen?

En Puebla y los principales municipios de la entidad, ¿en dónde carajos está la cuarta transformación que no la vemos? Está de la patada sólo usar a las anteriores administraciones para justificar la ineficacia en el combate contra la inseguridad. Seguramente también son responsables, pero ellos ya no están, ellos ya se fueron y por algo perdieron sus partidos en los comicios, ahí estuvo su castigo.

Tampoco pueden usar al morenovallismo porque ese ya no existe y el panismo está debajo de los niveles de muerte, a un ciudadano que lo roban en el transporte público, afuera de Ciudad Universitaria, le disparan a quemarropa, a ese no le importa que fue culpa de tal o cual gobierno, lo que quiere es una ciudad en paz.

Las nuevas administraciones municipales comenzaron a laborar en octubre del 2018, estamos a punto de cumplir los primeros 120 días y somos víctimas de gobiernos que se pelean internamente, que no se dejan ayudar y que son rehenes de sus propios funcionarios.

Lo más grave es que algunas de estas administraciones ya sueñan con reelegirse en el 2021.

No ven que no ven.

El primer paso para salir de una crisis es aceptar sus propios errores, reconocerlos, admitir que algo se hizo mal y al parecer no están dispuestos a ello.

A lo mejor en el país ha existido un cambio, pero por aquí cerquita, los ciudadanos seguimos siendo rehenes del ego de quienes nos gobiernan.

Un chivo pegó un reparo

Alejandro Armenta ha ido más allá de las reglas no escritas en política y denuncia en cualquier foro a Fernando Manzanilla. Los seguidores del senador con licencia hacen lo mismo en sus redes sociales y algunos incluyen al secretario de Finanzas Jorge Estefan Chidiac, pues pareciera que con ello ponen en práctica “el quítate tú para que llegue yo” que usó en su discurso el presidente el domingo pasado, aquí en Puebla.

La liga, cada día, la rompe más el suspirante a gobernador al incluir en sus guerras de lodo a dos de los principales actores del actual gobierno estatal, ¿hasta dónde está dispuesto a llegar? Armenta no quiere ceder, al contrario, cada que puede sube las agresiones contra sus adversarios y su enemigo -o por lo menos lo deja ver así- no es Luis Miguel Barbosa sino el actual secretario general de Gobierno.

¿Por qué Manzanilla?, pregunta el respetable

Fernando Manzanilla así como Estefan Chidiac son, en la actual administración, los que tienen más posibilidades políticas y con aspiraciones para continuar ya sea en la administración pública o buscar un cargo de elección popular ya sea alcaldía de la Angelópolis en el 2021 o incluso la gubernatura en el 2024.

Obvio, el político más avezado y con más conocimiento es don Guillermo Pacheco, pero el actual gobernador solo tiene la su misión entregar buenas cuentas en los seis meses que estará al frente de Casa Aguayo. Don Memo, cuando entregue la estafeta a sucesor, regresará a caminar por las calles de Puebla, a los desayunos con sus amigos y a su vida familiar.

Armenta ve un peligro real en el secretario general de Gobierno porque sabe que de no ser electo candidato de Morena, tendrá que regresar al Senado y tendrá que empezar, otra vez, desde abajo a picar piedra.

Y en una de esas hasta pedir perdón.

El tema no es que no critique a sus adversarios, el tema no es que no le ponga sabor a la contienda, eso está bien y lo sabe muy bien Luis Miguel Barbosa -el favorito de la mayoría de las encuestas que se han publicado-, lo que no ha medido bien Armenta es que con sus palabras pone en evidencia la legalidad del partido político en el cual milita; si él que es senador cuestiona los métodos de elección internos, ¿qué puede opinar un ciudadano de a pie de las guerras bizantinas de Morena?

Alejandro Armenta ha echado mano de hasta dos regidores de Claudia Rivera para ir a patearle las puertas de la presidenta nacional de Morena, Yeidckol Polevnsky. Además, el legislador con licencia está a tres, dos, uno de no ser tomado en cuenta en las elecciones en caso de que gane su adversario.

Hasta hace unos meses se decía que Alejandro Armenta estaba jalando a toda la bufalada priista, pero nunca midió que Barbosa tuvo la habilidad de llamar y convencer a los líderes que sí tienen la capacidad de movilizar y cuentan con una estructura dentro del otrora partidazo: Javier López Zavala, Ardelio Vargas, René Lechuga Fosado, René Sánchez Juárez y un listado que implica a varios dirigentes en la mixteca, sierra Negra, Norte y Nororiental. Cuando Barbosa hizo públicas esas adhesiones, el discurso de Armenta se vino abajo.

Armenta no está apostado a reconciliar. Su discurso ha servido para provocar más tensión al interior de su partido y él, no otro, ha intentado poner en evidencia la legalidad y legitimidad de las elecciones internas en Morena.

Si queda vencedor, avalará la encuesta que lo eligió, pero si gana Barbosa se tirará al suelo, denunciará dados cargados e irá a patear, nuevamente, las puertas nacionales de Morena.

¿Cómo se controla a un chivo en una cristalería?

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Líneas arriba hablábamos de Jorge Estefan Chidiac. A este personaje no hay que perderlo de vista pues ha venido amarrando todo lo financiero de una manera quirúrgica. Ha ido sacando los pendientes poco a poco. Ha mantenido un perfil bajo para no robar los reflectores y, no lo dude, una vez terminando el gobierno interino lo veremos en algún puesto importante. Estefan tiene una gran capacidad de negociación y de disuasión, sabe bien el abecedario de la política y es de los que siempre cae de pie. Ahí está su biografía, no lo digo yo, ante los escenarios más adversos ha salido adelante.

Foto: Es Imagen / Jafet Moz

La traición panista y la caída de los dioses

“Cuando un político muere, mucha gente acude a su entierro. Pero sólo lo hacen para estar completamente seguros de que se encuentra en verdad bajo tierra”, Georges Clemenceau*

Ahora sí, el secretario general del CEN panista, Héctor Larios Córdova, colocó el último clavo al ataúd del grupo político que dirigió Rafael Moreno Valle, pues en la conferencia de prensa que encabezó -en el restaurante y librería Profética-, dijo que eligieron a Enrique Cárdenas como su candidato a la gubernatura porque no representaba al morenovallismo.

“En las pláticas con Guillermo (Velázquez), me decía: ‘es que a mí la gente me conoce como alguien cercano a Moreno Valle. Entonces tomamos la decisión de apoyar a un ciudadano”, y así de tajo traicionó a Rafael Moreno Valle, quien por cierto, lo hizo secretario general del PAN en una alianza que hizo con Marko Cortés cuando éste era candidato a dirigir el partido blanquiazul.

Desde la muerte de la pareja más poderosa de Puebla, había serias sospechas de que Marko Cortés se quería deshacer del panismo local, sobre todo cuando quedaron en ridículo él y sus gobernadores porque no eligieron los diputados como gobernador interino Jesús Rodríguez Almeida.

Quería la revancha con el morenovallismo. Ahora, con la designación del ex rector de la UDLAP como su candidato a Casa Puebla, el presidente nacional del PAN no deja ninguna duda de sus deseos de venganza y hasta se dio el lujo de poner a sus dirigentes locales como unos peleles.

El desquite del líder nacional fue cuando creó todo un circo con los aspirantes a la gubernatura entre los que participaron: Guillermo Velázquez, Francisco Fraile, Blanca Jiménez y hasta Ana Teresa Aranda. Incluso, filtró a algunos medios que desde el CEN albiazul buscaron a Alejandro Armenta Mier para generar ruido en la contienda interna de Morena.

Desde la Ciudad de México le hicieron creer al alcalde Atlixco que él sería el elegido porque representaba la memoria de los difuntos Alonso-Moreno Valle.

Total que fue pura faramalla para poner a un enemigo del morenovallismo, que representa los intereses de El Yunque en Puebla, con la intención de que retome el control del panismo local.

Al fin y al cabo, Cortés aplico la de muerto el rey, viva el rey, no obstante, con esas acciones, ¿cómo vamos a creerle cuando vuelva a exigir al gobierno de la República que se esclarezca la muerte de Moreno Valle y su esposa? Eso de lucrar con la muerte de alguien no es muy ético. ¿Qué dirán las familias de los dos difuntos ahora que le dieron un cargo a un enemigo de sus hijos?

En esta jugada, Cárdenas queda evidenciado como incongruente: hace un año rogaba por ser parte del Movimiento de Regeneración Nacional, pero cuando eligieron de candidato a Luis Miguel Barbosa hizo berrinche y se puso en contra de Andrés Manuel López Obrador.

También, en el 2018, pidió que no votaran por el PRD, PAN y Movimiento Ciudadano porque no abrieron las condiciones para que él jugara como independiente. Ahora, un año después cambia su chaqueta y siempre sí, esos partidos para él están muy bien.

¿Dónde queda la congruencia de Enrique Cárdenas al encabezar al partido que para él generó un adeudo oculto y generó pasivos como los PPS (pepe-eses) que dañaron al erario poblano?, según él.

Un enemigo del morenovallismo se va a encabezar a tres partidos morenovallistas, vaya cosa, que algo ya huele mal en los grupos de transparencia.

No cabe duda, el comer sapos justifica los medios.

PD. * La frase usada en el epígrafe de esta columna es tomada de un texto que nos envió un politólogo a la Revista 360 Grados Instrucciones para vivir en Puebla, sobre un análisis de por qué desapareció el grupo morenovallista en menos de un mes. No es por hacer un comercial, pero este número más reciente entrevistamos a tres académicos para hablar de qué fue y qué es lo que pasó políticamente con el grupo en el poder. Originalmente se llamaría La Caída de los Dioses como el título de la película de Luchino Visconti, pero dadas las circunstancias quedó como El Nuevo Orden.

Aquí les dejamos el link para que la disfruten:

https://issuu.com/laaldea/docs/360_116_febrero-marzo2019_issuu

Foto: Es Imagen / Jafet Moz

Un fifí, un rural y un moreno

El PAN estatal ya tocó fondo con el nombramiento de Enrique Cárdenas Sánchez avalado y promovido por el Comité Ejecutivo Nacional de ese partido. Marko Cortés empinó al panismo poblano al entregarle la candidatura a un externo que desde hace años tiene en la mira a Tony Gali Fayad y a Rafael Moreno Valle, pasando por el senador Roberto Moya Clemente, por el tema de los tan llevados y traídos PPS (pepe-eses).

Con esta medida, Marko Cortés vomitó al último reducto del morenovallismo que estaba enquistado en el PAN estatal y en el comité municipal de Puebla, ¿por qué?, pregunta al respetable, porque el ex rector de la UDLAP desde mediados del sexenio morenovallista, sino es que antes, inició una férrea crítica contra esa administración acusando de adeudo al pasivo llamado Programa de Prestación de Servicios (pepe-eses). Si algo les irrita a los acusados es que llamen adeudo a ese plan.

Ahí están sus artículos de opinión en medios nacionales, mucha tinta y una buena cantidad de tuits contra el exgobernador y contra su sucesor Tony Gali. No lo decimos nosotros, lo dijo el académico ahora metido a la política. No creemos que ahora ya se le haya olvidado todo lo que alguna vez expuso en diarios como El Universal ¿o si?

Si existía la duda de que el CEN blanquiazul se quería sacudir al morenovallismo tras la trágica muerte de doña Marta Erika y de su esposo el senador, hoy, hoy, hoy no queda ninguna, pues Marko Cortés pasó por encima de su militancia poblana y con nombrar a Cárdenas le devuelve a El Yunque el control de su partido.

Cárdenas Sánchez desde que buscó ser candidato a gobernador por Morena -hace un año- era respaldado por varios académicos de la Upaep que representan a dicha organización católica clandestina.

El ex rector de la UDLA de ganar (situación muy utópica) llamaría a cuentas a muchos de la administración de Rafael Moreno Valle que cuestionó, entre ellos, al ahora senador Roberto Moya, pues sus discursos estaban dirigidos contra ambos.

¿Qué pensarán los Riestra, los Aguilar Chedraui, los Castañón, los Rodríguez (Pablo y Herberto), los Tovilla, los Banck y hasta su tristeza?, con el candidatazo que les impusieron. Ahora, el morenovallismo ya no retendrá al partido y tendrán que respaldar a uno de sus peores enemigos. Vamos a ver cómo comen sapos y no hacen gestos.

Ahora, la pregunta es ¿qué posibilidades tiene el ex rector de ganar? Se ven muy difíciles. Será una contienda como en los años ochenta o noventa. Será respaldado por ciertas familias y cámaras empresariales, por un sector de académicos de la Ibero, Udla, muchos de la Upaep, pero no pasarán ser de las colonias Ánimas, San José Vistahermosa, Estrella del Sur, toda esa gente fifí. En el interior del estado está perdido, incluso en las colonias populares, unidades habitacionales, juntas auxiliares, rancherías y el campo poblano.

¿Cuál es su base?, ¿cuál es su estructura? Ninguna, pura gente buena ondita, el sector académico “progre” que traen el tema de la transparencia, pero nada más.

Mientras en el PRI, Alberto Jiménez Merino solo llevará el sello de Mario Marín y tratará a como dé lugar de que no se le sigan haciendo hoyos a su partido. No ganaría e incluso se queda como tercera fuerza electoral.

Si los mensajes no cambian como hasta ahorita, Luis Miguel Barbosa se convertirá en el candidato de Morena y con los apoyos externos de Javier López Zavala, Ardelio Vargas, René Sánchez Juárez, René Lechuga Fosado, Víctor Díaz, traerán una súper estructura que será difícil de vencer en el estado.

El voto del interior lo traerá Morena y ahí será la debacle de la derecha poblana.

Zavala se quita la máscara

Javier López Zavala comenzó a trabajar con Luis Miguel Barbosa desde hace un año, por eso no es de sorprenderse que hoy aparezca en el templete con él. La razón es que dice el propio Zavala que no le gustó lo que hizo Enrique Doger como candidato al ir a rendirse al morenovallismo y cómo el PRI también negoció en lo oscuro con ese grupo político.

Zavala en los próximos días mostrará el respaldo que trae con varios presidentes municipales del interior del estado. Y, efectivamente, rompió con Mario Marín, quien ya recuperó al PRI ahora con Jiménez Merino.

Es cuanto.

 

Ilustración: Alejandro Medina

El PAN, los ternuritas poblanos

En el Partido Acción Nacional corren como pollos descabezados: de un lado a otro y sin rumbo. No hay liderazgos. No hay dirección. No hay objetivos, no hay nada.

Vaya, ni las familias custodias han asumido el control de ese partido a nivel local, aunque nos habían amenazado con retomar el mando después de la trágica muerte de la pareja Alonso-Moreno Valle.

Están tan perdidos todos los liderazgos en el partido blanquiazul que será un advenedizo como Marko Cortés (tan simpático como un Memín Pinguín) quien defina quién será el candidato a la gubernatura del estado.

¿Dónde quedaron Eduardo Rivera, los Mantilla, los Puelles, los Espina, los Mondragón y todos esos que se decían pertenecientes al sistema de castas panistas y que salieron a eructar y vomitar contra el morenovallismo?

¿Dónde?

Las cartas con las que juegan, la neta ahora sí están muy chafas. Su caballada está paupérrima: Francisco Fraile es lo más cercano que tienen los yunquitos pero cuando fue derrotado en las urnas en el 2004 contra Mario Marín perdió su liderazgo, dejó de ser su pastor y el bastón de mando se lo heredó a Eduardo Rivera.

Los blanquiazules saben que Fraile ya no tiene el respeto ni el respaldo de finales de los ochenta y toda la década de los noventa, ya pasaron sus mejores años. Su discurso sobre la doctrina y la democracia es pura demagogia.

A Blanca Jiménez le falta mucho, pero muchísimo para asumir una candidatura a nivel estatal. En su cargo como legisladora le faltó punch, fuerza, representatividad, a lo mejor es una dama con buenas intenciones pero la neta la neta, no tiene el respaldo ni la fuerza para enfrentarse a Morena, le falta ver más bax.

Es algo muy curioso, ni los panistas tradicionales quieren a Ana Teresa Aranda como candidata, pues la sufrieron como lideresa estatal y peor aún, cuando fue secretaria de Desarrollo Social con Vicente Fox corrió a una buena parte de sus correligionarios que no comulgaban con ella de la delegación poblana. Y no fueron pocos a quienes les cantó las golondrinas.

Lastimó a muchos militantes del blanquiazul.

Todos los que han trabajado con Ana Tere saben muy bien que es un higadito la señora: la han sufrido, la han tolerado, la han aguantado, pero difícilmente se atreverían a jugar con ella nuevamente.

Pregúntenle a quienes fueron sus secretarios en el PAN estatal cuando fue el conflicto postelectoral en Huejotzingo. Investiguen cuando buscó contender contra Melquiades Morales y se agandalló la candidatura en 1998. Ana Tere es buena para la esgrima verbal, sin duda, pero no sabe ser líder, divide a los grupos y favorece a unos cuantos.

Pa’ pronto con Ana Teresa saldrían del morenovallismo para meterse en Guatepeor. Por lo menos Moreno Valle ganó todas las elecciones (haiga sido como haiga sido); la señora Aranda ha perdido todas.

Finalmente, Guillermo Velázquez tiene poco tiempo en el cargo como alcalde de Atlixco, al parecer no le ha ido mal en lo general. Su problema es que es un desconocido a nivel estatal. Es cierto que es mejor alguien así a quien ya tiene muchos negativos, no obstante, en su caso posicionar la marca en muy poco tiempo se ve complicado.

Cuenta con dos meses para darse a conocer en todo el estado. Su verdadero soporte es el PAN estatal, es decir, la mayoría morenovallista que se quedó con todo y su tristeza. Cuenta también con el respaldo de algunas familias custodias porque su hermano Felipe trabajó con algunos yunques.

Honestamente, el PAN no tiene con quién contender en esta elección: sin dinero, sin respaldos sociales o empresariales, sin estructura y sobre todo, quién le va a apostar a un partido en una elección que solo es de estructuras. La jornada electoral no es de contrastes, no es de preferencias, simple y llanamente es quien tenga más canicas.

Breves de ultratumba

Para no hacernos pelotas, aquí algunas pistas muy despistadas de lo que ocurre y probablemente ocurrirá en Puebla en los días por venir. Hay que entender que una vez desarticulado el morenovallismo, los vacíos de poder se llenan con lo que haya, pues el agua sino es de chía será de horchata, pero de que va a haber, va a haber.

1. La de junio será una guerra de estructuras, es decir, la nueva bufalada de Morena contra los votos panistas y lo que queda del PRI. No esperen una votación copiosa ni una fiesta democrática -como cabecean los medios impresos cada que hay comicios-. Regresaría el fantasma del abstecionismo y eso no es por falta de interés, es que la elección fuerte fue el año pasado cuando se definió todo: presidente, gobernador, senado, diputados federales y locales, así como ayuntamientos. ¿Se han dado cuenta que en redes sociales solo es una guerra entre la estructura de Armenta contra la estructura de Barbosa? A la demás gente solo le gusta compartir gatitos, decir que les fascinan los tacos y videos donde las personas se caen de un carro y se dan en su sacrosanta madre.

2. Guillermo Velázquez es hasta hoy el favorito de Acción Nacional en Puebla -a menos que el CEN defina otra cosa- y no porque sea un gran candidato, ni porque establezca una estrategia de contraste contra los gobiernos de Morena, es que representa la unión entre yunques y morenovallistas. El hermano del alcalde de Atlixco con licencia, Felipe Velázquez ha trabajado con la derecha poblana. Tanto a Guillermo como a Felipe los conocen muy bien todos los grupos. Se le hará más fácil transitar con Guillermo a sabiendas que van a perder en junio, pero al menos su marca la ponen en juego para conseguir votos en los comicios del 2021.

3. El gobernador Guillermo Pacheco Pulido no ha metido ni meterá las manos ni en la elección interna de Morena ni en la constitucional. Sabe muy bien que su papel es encabezar un gobierno de transición. Hará todo porque en los comicios haya piso parejo para todos. Su administración sabrá parar los rayos cuando sean los comicios estatales. Don Memo es el político más hábil y quien mejor sabe ejercer el poder. La ventaja que tiene es que él ya no busca más puestos de elección popular. Eso sí, a los de Morena que han criticado su administración por la guerra electoral interna de su partido, los tiene bien medidos, es un hombre pacífico pero no deja de ser un animal político, en el buen sentido de la palabra.

4. La elección de Morena es la verdadera, quien salga electo candidato a gobernador tendrá tres misiones: cicatrizar internamente, pactar con su otrora adversario y mantener un barco a flote. La mayoría de las encuestadoras serias le han dado el triunfo a Luis Miguel Barbosa, sólo la de Indicadores de Elías Aguilar socio de Javier Sánchez Galicia, actual operador de medios de Alejandro Armenta, le dan el triunfo al senador. Lo que sí es que ya se ve difícil que le quiten el triunfo en junio a Morena. No obstante, la experiencia nos ha enseñado que la vida cambia cada cinco segundos.

5. Ni la llegada de Javier López Zavala, ni de Ardelio Vargas Fosado, ni la de los Islas (los dos Gerardos) o de Luis Tiffaine le resta votos a Luis Miguel Barbosa. Al contrario, hay que entender que en la política la estructura mata carita. Mucho se dijo que el problema de Morena en Puebla es su carencia de una base, pues bien, les tengo una noticia, con la llegada de esos liderazgos ya la tienen. Y créanme a todos ellos les viene valiendo una pura y dos con sal si es que los expulsan de los partidos. Si el PRI nunca supo mantener a sus cuadros a quién le importa que lo expulsen de un partido del que ya se robaron hasta los ceniceros.

6. Si Enrique Doger no sale electo candidato a gobernador se tendrá que ir a descansar a su casa un buen rato, su actitud el año pasado no le benefició en nada al hacerle el caldo gordo al morenovallismo y atacar a Barbosa. Y es que cuentan que 15 días antes del arranque de campañas habían pactado entre ambos no agredirse y el primero que incumplió el pacto fue el priista. Eso Barbosa no lo olvida. Ha perdonado hasta los que se burlaron de él en la prensa, pero nunca a quien le falla en un acuerdo. Doger puja por ser el bueno de su partido, porque es su última carta, su tirada es iniciar la contienda, criticar al que sea por Morena, negociar y retirarse, de todas maneras a su casa, pero con los bolsillos llenos de cuarta transformación, ¿me explico?

7. Aún no nos explicamos por qué Javier López Zavala quien es compadre de grado de Alejandro Armenta Mier prefirió apoyar al de Tehuacán que al de Acatzingo. Tan bien conocerá al senador que mejor quiso no jugar con él. ¿O es que de veras Mario Marín está detrás de Armenta, como muchos aseguran? No hay que olvidarse que después de las elecciones del 2010, Zavala rompió con Mario Marín porque sintió que lo engañó, lo traicionó y hasta lo empinó para cuidar su cabeza que estaba en peligro de ser cortada tras el escándalo Lydia Cacho.

8. Que algo tendrán que hacer en Morena para limpiar la pésima imagen que están generando varios de sus ayuntamientos y no solo por el llevado y traído tema de la inseguridad, pues no es necesario solo ser buena ondita y usar tenis de color de rosa y un sombrero grande y feo y agujetas de color azul pastel para gobernar bien y con autoridad. Algo deberán hacer porque esa será el agua que les pueda llegar al cuello y que solo porque no hay oposición en el estado y están más interesados en cobrar las prerrogativas, porque si el PAN y su tristeza de veras quisieran ser verdaderos líderes podrían usar todas las deficiencias que existen en cada uno de los municipios. Ustedes saben bien cuáles y no, no es el de San Pedro Cholula.

9. Que sino es cierto lo que se ha escrito aquí me canso ganso que mejor pongo un puesto de tamales.

El que no brinque es priista

Ahora que el PRI llega a sus primeros noventa años de vida, hay que ver su evolución: arrancó como Partido Nacional Revolucionario (PNR), luego se cambió a Partido de la Revolución Mexicana (PRM), su tercera mutación fue por el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y ahora, en su cuarta transformación ya se le conoce como el PRI-MOR.

A poco no dan ternura (ternuritas les llamaría ya saben quién) los guerrilleros de internet o activistas de sofá de Morena cuando se ponen a acusarse entre ellos mismos por ser priistas o peor aún marinistas-preciosos. La verdad es que todos ellos están cortados por la misma tijera, no nos hagamos pendejos.

Miren ustedes: Luis Miguel Barbosa renunció al PRI desde 1997 y se afilió al PRD en ese año, fue su presidente a nivel estatal y luego controló al sol azteca por casi 19 años. Por su parte, Alejandro Armenta fue priista de toda su vida y renunció hace dos años a su militancia, pero siempre fue marinista. Si Alejandro Armenta fue alguien en su carrera política se lo debe a Mario Marín Torres y en segundo lugar, qué paradoja, a Javier López Zavala.

Ayer que Armenta cerró campaña en el zócalo, ¿qué tal estuvo la repartición de tortas para los acarreados? ¿Qué, las tortas, la matraca y el confeti no es práctica del partido tricolor?, por Dios.

Finalmente, Nancy de la Sierra quien también fue, oh my god, priista en sus orígenes. Su carrera política la inició en los tiempos de Melquiades Morales. Fue de las poblanas consentidas por Enrique Peña Nieto y, por cierto, es ahijada de grado de ¿quién creen? Efectivamente, mis corazoncitos, le atinaron a la primera, de Mario Marín Torres.

Así que dejemos el romanticismo de la presunta izquierda y veamos que todos tienen el mismo génesis. Ser priista no se quita, no es gripa, ni diarrea que con un Treda en la farmacia ya se cura.

No, ese virus es para toda la vida.

Ahora ¿es malo? No, no lo es. Vivimos en tiempos en que las ideologías son desechables. Lo que no está bien es que los de Morena nos quieran vender que esto ya cambió, que ya dejaremos de ser un país en vías de desarrollo, que se acabó la corrupción, ¡bah!, ¡pamplinas!

Tampoco el PAN se salva: Rafael Moreno Valle gobernó Puebla como un gran priista. No traía los principios del partido albiazul, no era un demócrata. Los panistas que lo dejaron entrar a su partido también actuaron como marinistas, melquiadistas y bartlistas, pues se le hincaron por un buen plato de lentejas. Se volvieron robots y a todo decían que sí. También comieron sapos sin hacer gestos. Además, orgullosos respondieron: “las horas que usted diga, señor gobernador”.

Y no, tampoco nos hagamos los ilusos al señalar que el PAN debe ser recuperado por el verdadero panismo, pues ese al que llaman verdadero siempre negoció canonjías y prebendas con el PRI. Esa visión de que Humberto Aguilar o Ana Teresa Aranda son puros es un cuento de hadas, no seamos bisoños, son políticos y quieren dinero y poder. La ultraderecha siempre fue aliada del tricolor.

El PRI llega a sus primeros noventa años y ha enviado a sus mejores cuadros con sus mejores mañas a poblar otros partidos, con lo mejor y lo peor, con sus vicios y sus virtudes, porque ni la política ni sus militantes han cambiado en absolutamente nada.

Ya no importa si en las elecciones por venir siguen perdiendo y se siguen debilitando. Ahora se fueron a Morena, pero cuando Morena pierda el poder se cambiarán como lo ha hecho el Partido Verde, al fin y al cabo la moral ya sabemos que es un árbol que da moras.

Y como diría el clásico en las manifestaciones: “¡el que no brinque es priista!”.

Errores y guerras de lodo

¿En qué enredos nos mete la cuarta transformación?: hasta el lunes de esta semana, sólo habíamos escuchado al líder panista Marko Cortés ir contra el Gobierno federal por aún no presentar los resultados del accidente en el que perdieron la vida Rafael Moreno Valle y su esposa Marta Erika Alonso.

Cada que se cumple un mes de la tragedia, el presidente del CEN del PAN denuncia, sin pruebas, un posible atentado, pero ahora todo se complicó y lo peor es que fue para polarizar -otra vez- el ambiente político poblano.

Hay que hacer una acotación, no es que no queramos su esclarecimiento, al contrario, deseamos que se disipen cuanto antes las dudas, se aclaren todas las teorías conspirativas y se eliminen las suspicacias, pero las intenciones de Marko Cortés son, a todas luces, político-electorales.

No obstante, quien provocó todo fue la Secretaría de Comunicaciones y Transportes quien el miércoles por la mañana nos amaneció con la noticia en el periódico Milenio que se reservarían las grabaciones que sostuvieron los pilotos de la aeronave Agusta (en el que viajaba la pareja más poderosa de Puebla) con la torre de control.

Ocultar las grabaciones despertó a los demonios, las preguntas de ese día fueron ¿qué se dijo?, ¿de qué se habló?, ¿qué se escucha? ¿qué se quiere ocultar? La mente del ser humano para las conspiraciones se pinta sola y provocó que se politizara, nuevamente, la tragedia ocurrida el 24 de diciembre pasado.

La carta publicada ayer en el periódico Reforma por parte de la madre de Marta Erika Alonso y dirigida a Andrés Manuel López Obrador tiene una justificación, pues la señora Hidalgo tiene toda la autoridad moral para decir, opinar y mostrar sus sentimientos. Ella reaccionó ante un terrible error cometido por la SCT federal. Cualquiera de los deudos reaccionaría así ante tanta impotencia.

Sin ningún conocimiento sobre la aeronáutica del que esto escribe, pero hay que decir que era obvio que en dichos audios difícilmente se escucharía algo fuera de lugar o revelador, no obstante, el error de la dependencia federal provocó que despertaran los odios, principalmente los de Morena, y así iniciara una nueva guerra de lodo.

El tema no es menor, pues todo apunta a que el PAN usará la tragedia como parte de su estrategia de campaña.

En nada ayuda la pifia de la cuarta transformación, pues en Puebla ya el ambiente político – círculo rojo- se ha desgastado: primero con la polémica de la elección estatal del año pasado, luego con la impugnación por un supuesto fraude electoral que provocó traiciones y divisiones al interior de todos los grupos políticos, y finalmente el trágico accidente del 24 de diciembre.

Y si le sumamos a todo lo anterior que la mayoría de las alcaldías están reprobadas y la seguridad en Puebla está ya en focos rojos, no va a llevar a nada bueno, además hay que añadir a la licuadora la guerra interna por la candidatura de Morena entre Alejandro Armenta Mier y Luis Miguel Barbosa.

¿A qué sabe todo ese batido?

A fuchi con chingada madre.

Y ¿sabe qué? Nos lo tenemos que beber sin hacer gestos, de aquí hasta el próximo dos de junio. Somos los rehenes de los dislates de todos nuestros representantes políticos, ni modo.

Ilustración: Alejandro Medina

Ardelio Vargas, la estrategia

La adhesión de Ardelio Vargas Fosado a la precampaña de Luis Miguel Barbosa Huerta es un mensaje que hay que entenderlo por un tema de suma de votos y no necesariamente porque el ex funcionario federal ande buscando chamba en la cuarta transformación; don Ardelio, a estas alturas, está más allá del bien y el mal.

De entrada, si alguien conoce la Sierra Norte como la palma de su mano y a la mayor parte de sus grupos políticos entre líderes campesinos, colonos, trabajadores, obreros, maestros, párrocos, cronistas municipales y un largo etcétera es Ardelio Vargas, incluso hay que tomar en cuenta que su hija es la actual presidente municipal de Xicotepec.

Es cierto que el ex funcionario de Inmigración, quien ha trabajado en áreas de seguridad en gobiernos federales, no tiene la mano muy suavecita que digamos -tampoco hay que engañarnos-, pero no hay que caer en especulaciones ni en descalificaciones a priori. Hay que ver el bosque y no mirar solo el árbol, dirían por ahí.

En este momento Vargas Fosado sólo se adhiere al proyecto barbosista para ayudarlo a ganar los municipios de la Sierra Norte. Lo que ocurra después, si es que gana Luis Miguel Barbosa, será otro cantar y ya opinaremos al respecto.

Empero, no sólo fue Ardelio Vargas quien ya se alió al favorito en las encuestas de Morena, sino también René Lechuga Fosado -melquiadista de corazón y ex subsecretario de gobernación estatal- pues ese lunes en Villa Juárez también reapareció públicamente con todo y un humilde ramo de acarreados.

Si Barbosa quiere asegurar el voto de los serranos deberá ir con todos: tirios y troyanos. Una elección estatal no es jugar a ver quién sí me cae bien o quién no. Es asegurar su triunfo, por eso se entiende también la alianza con el sempiterno líder obrero René Sánchez Juárez quien reapareció desde el domingo en el Parque Juárez, durante el arranque de la precampaña.

Barbosa ha cambiado su discurso del año pasado. Es en serio que se ha sentado con muchos personajes con los cuales, en otros tiempos, mantuvo serias diferencias y es que tanto él como sus asesores saben que los poblanos venimos de un proceso electoral en el que hubo mucho desgaste; posteriormente él impugnó una elección estatal y mantuvo por casi seis meses un estire y afloje que culminó con la polarización de un sector de los poblanos.

Luis Miguel Barbosa tiene claro que la muerte de la pareja Alonso-Moreno Valle a nadie le convino y que sus adversarios internos y externos usarían ese tema para atacarlo, por ello cambió su discurso y comenzó a recorrer el estado buscando a los líderes regionales, por ello su discurso de la reconciliación.

Es un poco la estrategia que usó Andrés Manuel López Obrador para ganar la Presidencia de la República el año pasado, pues hasta con las dos principales televisoras llegó a pactar, con varios priistas y líderes sindicales como Napoleón Gómez Urrutia o Elba Esther Gordillo Morales.

Si a AMLO le funcionó abrir las puertas a los priistas que estaban cansados de su partido y aceptó incluso a enemigos y críticos del PRD, ¿por qué Luis Miguel Barbosa no seguiría sus pasos?

No es gratis ni por obra y gracia del cielo o de ya saben quien, que el tehuacanense aparezca en el primer lugar en las encuestas muy por encima de Alejandro Armenta Mier y de Nancy de la Sierra.

Barbosa cuenta con muchos amarres nacionales que fue construyendo desde principios del 2000 cuando se fue a México y conoció a sus otrora amigos “Los Chuchos”, luego su paso por el senado y ser líder de la cámara baja le abrió muchísimas puertas. El año pasado traía esos contactos, pero le faltaron los locales. Una campaña estatal le ayudó a tender los puentes necesarios.

Así que la llegada de Ardelio Vargas y René Lechuga es un mensaje claro. Y es que la política no se hace con bots y haters en redes sociales: las campañas se ganan con estructuras y Barbosa ya las está armando.

¿Quién se acuerda del morenovallismo?

A dos meses de la trágica muerte de la pareja Alonso-Moreno Valle, ¿por qué ya nadie se acuerda de ellos?

El PAN a nivel nacional sólo usa el tema para cuestionar a la cuarta transformación cada que se cumple un mes del helicópterazo y para sugerir -sin pruebas- un posible atentado, pero nos es claro que no lo hacen porque extrañen a quien gobernó durante ocho años este estado.

Es más, no nos sorprendería que los panistas lleguen a usar la muerte de los Moreno Valle como parte de sus estrategias de campaña. No lo harán para honrar la memoria de los dos exgobernadores, tampoco para rememorar los cambios que hicieron en la entidad con la obra pública y el embellecimiento de la capital y mucho menos para exigir que se esclarezca el accidente del 24 de diciembre. La muerte para los albiazules solo es una moneda de cambio para desgastar al actual régimen presidencialista.

Marko Cortés, su líder nacional, pareciera que hasta aprovechó el vacío de poder que se generó en Puebla tras la tragedia del 24 de diciembre para sacudirse los compromisos que firmó con el morenovallismo para llegar a la dirigencia de su partido.

Que no se nos olvide: en la elección interna del PAN, Marko Cortés pactó con Rafael Moreno Valle a fin de hacer a un lado a sus adversarios internos. Tras ese acuerdo Héctor Larios quedó en la secretaría general del CEN de los blanquiazules, pues Larios y Moreno Valle iban de la mano.

Tras la muerte del senador Moreno Valle y de la gobernadora Alonso, Marko Cortés y los gobernadores de su partido retiran el apoyo al panismo de Puebla y más aún cuando hicieron el ridículo porque no quedó Jesús Rodríguez Almeida como gobernador interino.

Puebla no es prioridad en este momento para Acción Nacional como sí lo es Baja California, en cambio, para Morena la entidad es valiosísima.

El morenovallismo se extinguió en menos de un mes. Entre ellos se acusaron y se dividieron en dos grupos: los que respaldaban a Luis Banck (Eukid Castañón, Max Cortazar y Roberto Moya), y el grupo de Tony Gali quien por un tema de liderazgo social asumió brevemente el control del grupo.

Una vez que el Congreso del Estado eligió a Guillermo Pacheco Pulido como gobernador interino, el panismo nacional quiso deshacerse del morenovallismo por rencor y para no deberle nada a nadie. Obligaron a su dirigencia estatal iniciar procedimientos contra sus diputados locales y a llamar traidores a los que apostaron por don Memo Pacheco.

Ahora ya no hay nadie que llene los zapatos de Rafael Moreno Valle. El exgobernador creó todo un grupo desde 1999 cuando asumió el control de la otrora poderosísima Secretaría de Finanzas y Administración y desde ahí visualizó ser la gubernatura y la Presidencia de México.

Así como tuvo muchos aciertos, también cometió varios errores: el primero de ellos fue no generar liderazgos y cuadros. Él era el sol y todo giraba en torno a su persona. Todos los que lo rodeaban eran robots que no tenían iniciativa.

El segundo error es que muchas de sus lealtades fueron creadas por temas económicos y por miedo. No hay que espantarse, pero sabemos que muchos se hicieron millonarios durante estos ocho años, una vez que ya no está el capitán del barco, los que se beneficiaron económicamente corrieron a sus casas y a sus cuentas bancarias a cuidar lo que habían generado.

En el caso del miedo es que al ser un hombre de políticas y acciones duras, hubo persecución, amenazas y encarcelamientos. Muchos, para no meterse en problemas, pusieron sus barbas a remojar. Salieron sonriendo en las fotos para redes sociales y así evitarse confrontaciones con el poder.

También hubo personas que fueron leales a su proyecto, son los menos y fueron los primeros en renunciar a sus puestos o vida pública, pues sabían que sin el proyecto presidencial no tenían nada que hacer en Puebla.

La estrategia de patear el tablero

Alejandro Armenta Mier ya entró al callejón de las patadas: le declaró la guerra al secretario general de Gobierno, Fernando Manzanilla Prieto y en segundo lugar a Jorge Estefan Chidiac, titular de Finanzas.

Acusar a ambos personajes no tendría nada de particular si es que Armenta fuera de la oposición a la cuarta transformación, pero si tomamos en cuenta que el gobierno interino que encabeza don Guillermo Pachecho Pulido es de transición podríamos decir que Armenta se acerca al fuego de forma temeraria.

Manzanilla no ha respondido a las acusaciones ni parece que lo hará. El encargado del área de gobernación en Puebla es muy hábil, cuando tiene una presa: la observa, la estudia y espera el momento más débil para cazarla. No se sube al territorio que lo quieren llevar así porque sí, sabe medir los tiempos -el timing le llaman los consultores políticos- para dar el manotazo.

Pareciera que o Alejandro Armenta sabe algo que no sabemos o le dio uno de esos arrebatos emocionales que ya le hemos visto con antelación: en la campaña a diputado federal del 2015, en las inmediaciones en la carretera federal de Puebla a Tepeaca, un día se le ocurrió tomar el micrófono y asegurar que Moreno Valle lo quería meter a la cárcel: “¡ahí vienen, ahí vienen!”, gritaba en un micrófono, mientras un par de policías lo miraban extrañados sin saber a quién se refería el ahora senador.

También es de todos conocido cuando era coordinador de la campaña de López Zavala y en el baño de un conocido hotel retara a golpes de karate a su ahora coordinador de medios de comunicación, Javier Sánchez Galicia.

No es nada nuevo que Armenta cuando se ve acorralado se transforma y no mide sus arrebatos, buscando provocar a sus opositores. El domingo por ejemplo, aunque lo dijo de manera respetuosa pero pidió que la administración estatal no intervenga en el proceso electoral estatal y menos en la elección interna de Morena.

Cualquiera lo podría tomar a la ligera si es que está jugando a la democracia, el problema es que Fernando Manzanilla no es alguien que tome las cosas tan a la ligera o a juego, es más inteligente de lo que pueden suponer y tiene bien medidos a cada uno de los actores, tanto a sus ex compañeros cuando era parte del morenovallismo como a los actuales que ya son de la cuarta transformación.

Faltan pocos días para que se levante la encuesta de Morena para definir el candidato a la gubernatura y hasta la semana pasada en todas, exceptuando la elaborada por Elías Aguilar, Luis Miguel Barbosa va ganando. Algunos de sus seguidores en redes sociales han querido desacreditar las firmas y a las encuestadoras pero ese es otro gran error, pues de confirmarse lo que vienen anunciando los estudios demoscópicos, ¿dónde esconderán la cabeza los porristas del senador?

Armenta sabe algo que no sabemos o bien sabe qué papel le toca jugar en este momento. La oposición siempre es la que legitima, la que vale doble cuando levanta la mano a su adversario.

El papel del triunfador en la contienda interna sólo será lograr una operación cicatriz que no le ensucie el triunfo de Morena en las elecciones extraordinarias de junio y más cuando sabemos que el PAN irá solo en la contienda, que Movimiento Ciudadano hará lo que siempre ha hecho (nada), el PRD quién sabe en qué está pensando y el PRI se lama sus heridas y por abajo del agua apoye a los morenistas.

¿Cuál es la diferencia de quien va ganando a quien va perdiendo en una contienda? El que va ganando casi no se se confronta, está más interesado en mantener a su base de seguidores, mientras que quien va perdiendo tiene que patear el tablero de ajedrez con la esperanza de que solo así le dé jaque al rey.

La estrategia funciona, pero no cuando son del mismo partido y cuando hay más tiempo de elecciones, de lo contrario, patearlo puede ser contraproducente ya que el movimiento puede ser tan brusco que hasta se caiga el rey y la reina y no quede nadie de pie. Patear el tablero es la última estrategia, es cuando se va perdiendo y ya no hay nada más que perder.

El Génesis barbosista

En el principio fue Morena y Miguel Barbosa su profeta. Es difícil contar cuántas personas caben en un mitin, pero de que eran un chingo, eran un chingo, todo se vio de color guinda. Hubo alcaldes, diputados locales y federales, viejitos y viejitas; no sólo eso, pues hasta los ex, y no necesariamente los ex novios o ex esposas que todos repudiamos, sino los ex priistas y ex morenovallistas que se ocultaron tras los rincones temerosos de que alguien los viera, ahí estaban.

El rostro de piedra, como lo llamara el escritor Eduardo Antonio Parra a Benito Juárez, testificó con una sólida mirada el arranque de precampaña del nuevo mesías poblano: Barbosa, aquel quien conoció el abismo mientras compitió contra Martha Erika Alonso, quien juró y perjuró que los morenovallistas le robaron la elección el año pasado; aquel quien se confrontó hasta contra sus propios demonios en ese difícil y polémico 2018.

Así regresó Luis Miguel Barbosa: desde el más allá para el más acá.

Faltaron los gritones, el confeti y la matraca, no llegó Rosita la de La Resurrección (seguro estaba en el revoloteo que traen por sus elecciones auxiliares) pero sí apareció Leonell, “El Pelón del zócalo”. También ya se sumó el sempiterno líder de la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos, René Sánchez Juárez, quien se puso, ¿que cómo chingaos, ¿no?: “¡a sus órdenes, jefe!”.

Campesinos y campiranos, sindicalizados llegaron y hasta Nay Salvatori bien puesta con su monchis y su música de los Doors acuestas (Love me two times). También apareció en el escenario el elbista Guillermo Aréchiga y el líder morenista Gabriel Biestro quienes al unísono gritaron consignas a favor del favorito en las encuestas.

Emilio Maurer con su florido vocabulario dio el espaldarazo de todos esperado, sus palabras retumbaron hasta los oídos de don Benito: “Vamos con Barbosa porque tiene huevos y porque le han crecido”. Y cómo de que no, si tiene la bendición de ya saben quién, seguro son ya los carga de avestruz, le faltó rematar al ex dueño de La Franja.

Reaparecieron algunos compañeros periodistas con sus respectivos pasquines mostrando al precandidato su foto en primera plana, en la que el ex senador Barbosa levanta la mano en señal de triunfo. “Estamos con áste, licenciado”, dijo el colega de la prensa chiquita, quien nervioso intentaba conjugar el verbo “astear”.

Unas horas antes, su contrincante, Alejandro Armenta arrancó campaña al pie de la estatua de los Hermanos Serdán, no obstante, aquí se vio todo de otro color, no guinda pero sí hormiga, pues la cargada, la mera verdad, estaba del otro lado: en El Parque Juárez.

Unas mantas aparecieron en unos puentes por la mañana dominical, todos espantados corrieron a verlas pensando que era el mensaje de algún cartel o de alguna banda huachicolera y no, eran los presidentes municipales quienes acusaron al senador Armenta de presionarlos a cambio de recursos federales.

A diferencia de los discursos solemnes con los hermanos Serdán, en el Parque del Benemérito todo fueron risas, consignas y fotos:

Foto con el precandidato (click).

Con mi amigo el licenciado (click).

El besamanos (click).

La viejita con jorobas (click).

El líder de la colonia (click)

Besos a una niña (click).

Me canso ganso (click).

La cuarta transformación (click).

Por aquí, mi licenciado (click)

Licenciado esto (click).

Licenciado lo otro (click).

Cho’ gusto licenciado (click).

Sin duda ayer todo quedó bien claro: los que sepan leer, que lean, los que sepan ver, que vean y los que sepan escuchar, que escuchen bien las palabras del Señor, porque en el principio fue Morena y Luis Miguel Barbosa su profeta.

Fotos: Es Imagen / José Castañares / Andree Jiménez

Panistas sin gloria

Dice Genoveva Huerta que el PAN es un partido de puertas abiertas y tiene razón, pues en menos de un mes ya se le salieron dos diputados de su minibancada local: primero Marcelo García Almaguer y luego Maricarmen Saavedra. De tan abiertas que están sus puertas, la dirigente estatal no se fija cuando la gente ya no quiere estar en su partido.

A Puebla llegó Héctor Larios como delegado especial para las elecciones extraordinarias, al inicio, muchos respiraron. Los militantes confiaron en que le daría forma a un PAN estatal que ya no tiene ni pies ni cabeza, pero se dieron cuenta al paso de los días que no, que estaba igual de perdido que su dirigente nacional Marko Cortés.

De hecho, la idea de sancionar a sus legisladores locales por no respaldar a Rodríguez Almeida, como gobernador interino, vino desde el CEN panista y desde ahí se buscó darle la espalda a Antonio Gali Fayad al nombrar como coordinadora de la bancada blanquiazul a Mónica Rodríguez Della Vecchia, quien ayer se aventó una puntada brutal al justificar la salida de Maricarmen Saavedra: “los panistas no le tememos a la derrota”.

“¿Los panistas no le tememos a la derrota?”, es en serio que eso dijo y parece un dislate o, en el mejor de los casos, un exceso de honestidad que vaticina lo que les ocurriría el próximo mes de junio.

Aunado a toda esta crisis, que día a día se va documentando, está la cachetada con guante blanco que les propinó esta semana Antonio Gali Fayad, al anunciar que su hijo no participará en los comicios estatales extraordinarios.

Gali jamás traicionó al PAN porque de entrada nunca fue panista. Fue Rafael Moreno Valle quien vetó a su primogénito para que contendiera en el primer lugar de la fórmula al Senado, posteriormente, enviaron al sótano de las candidaturas plurinominales a Xabier Albizuri y lo dejaron sin posiciones en el gabinete de Marta Erika Alonso.

Tras la trágica muerte de la pareja Alonso-Morenovalle, un grupo de panistas comenzaron a circular la versión de que Tony Gali había traicionado. Utilizaron como base que él como gobernador liberó de la cárcel a Dulce Sánchez esposa de César Yáñez y que el propio Gali firmó como testigo de honor cuando la pareja morenista se casara aquí en Puebla.

Tampoco les gustó que Gali fuera uno de los que encabezara las reuniones en Bucareli para elegir al gobernador interino, se les olvidó que él sí era conocido de Olga Sánchez Cordero, que Luis Banck dirigió un discurso que no agradó a la titular de Gobernación y que un grupo de morenovallistas lanzaron consignas contra la funcionaria, sugiriendo un asesinato pensado desde el corazón de la cuarta transformación.

Hoy Gali goza de cabal salud política, pues como nos dio a conocer Ricardo Morales hace unos días en su columna, es amigo de los dos principales operadores del actual gobierno poblano, Fernando Manzanilla y Jorge Estefan Chidiac, con éste último ya fumó la pipa de la paz.

Además, encabeza para México el proyecto de Smart City que ha venido construyendo desde que rindió protesta como alcalde en el 2014. Nunca redujo su bono democrático y siempre fue la mejor carta que tuvo el PAN sin ser panista. No hay que borrarlo ni a él ni a su hijo en el 2021 o en el 2024, pues con la plataforma que tiene seguirá en activo solo que en distinto aparador.

Mientras tanto, en el PAN lo ven con recelo, odio, envidia y más ahora que ese partido se lo pelean las viejas familias custodias quienes hacen todo para perder, al fin que como dice su líder de bancada: no le temen a la derrota.

La inseguridad, el talón de Aquiles

Morena tiene todo para ganar en las elecciones extraordinarias de junio: un presidente que repunta en la preferencias del pueblo bueno, un Luis Miguel Barbosa que en todas las encuestas arrasa tres a uno contra sus oponentes; la esperanza en la cuarta transformación que es muy alta, pero sino hacen algo para combatir la inseguridad, sus cifras alegres quedarán en el olvido.

No es que les quiera aguar su fiesta, pero por lo menos en Puebla capital y en la zona conurbada, la delincuencia ha aumentado. Antes, la nota roja era una sección de un periódico, ahora, ya es la información principal del medio, la de ocho columnas.

No vamos muy lejos, el viernes por la tarde en el Parque Puebla unos delincuentes dispararon contra una joyería, obligando a la gente a tirarse pecho tierra. Hay videos que se hicieron virales en redes sociales en los que se ve la desesperación de los clientes.

Unos días antes, en la 31 Poniente y 29 Sur, a unas calles del Colegio Americano, unos sujetos con metralletas dispararon contra agentes viales que les querían detener. Una bala perdida le pegó a un pasajero de un microbús.

Las calles de la ciudad de Puebla ya no son seguras. Los que por años vivimos en el Centro Histórico podíamos llegar a la casa a las tres de la madrugada caminando a sabiendas que no seríamos asaltados.

En los años ochenta, en la 22 Poniente entre 7 y 9 Norte, en el Barrio de San Antonio, una pandilla de adolescentes llamados Los Pitufos traían azorada a la sociedad de aquel entonces. No obstante, pese a que eran unos verdaderos pillos, no se respiraba tanta zozobra como ahora: antes, los asaltantes no andaban con armas de fuego.

Puebla se caracterizaba, pese a todo, en ser una ciudad tranquila. Siempre ha habido inseguridad, sería tonto decir que jamás hubo robos o asaltos. Lo más común era el hurto de autopartes: llantas, espejos y de vez en cuando algún cristalazo. Pero no se leían noticias de que en los camiones dispararan contra los pasajeros.

Esto que está ocurriendo no es un tema menor y las actuales autoridades municipales no deberían justificarse con acusaciones contra sus antecesores, puede ser que tengan algo de responsabilidad, pero eso no sirve de nada. A los ciudadanos no les importa quién fue el culpable sino que ya no exista esta ola de inseguridad. Se necesita ser ciego, sordo y tonto para no ver lo que pasa en las calles de la Angelópolis.

El partido Morena debe hacer algo al respecto si es que sus alcaldes no pueden con el paquete ya que este tema podría ser su dolor de cabeza en la campaña constitucional. Tienen la ventaja que el PAN está perdido y hundido en sus divisiones internas, que el PRI estará en una alianza de tácita, pero, la inseguridad será su talón de Aquiles.

No es señalar a algún presidente municipal en particular, cada quien sabe sus culpas y sus errores, se trata de que hagan algo urgente.

Son los primeros cien días los que se establecen para juzgar cómo gobernarán las autoridades en su mandato. Del 15 de octubre para acá ya son poco más de 120 días y cada quien saque sus conclusiones de cómo van a dirigir sus ayuntamientos.

La inseguridad, señores, es la inseguridad la que podría ser su veneno electoral así que urge, por su bien y por el de los que vivimos aquí, el antídoto.

Los pasos de Armenta

Fuentes bien informadas nos revelaron que Alejandro Armenta Mier tiene un plan: criticar a Fernando Manzanilla y a Jorge Estefan Chidiac no para ganar la candidatura a la gubernatura sino para que sea tomado en cuenta en la próxima administración si es que gana – y tiene todo para ganar-, Luis Miguel Barbosa Huerta.
 
Y es que parecería que verdaderamente el senador tendría ganas de reventar el gobierno interino que encabeza don Guillermo Pacheco Pulido cuando manda mensajes contra sus dos principales operadores: Fernando Manzanilla y Estefan Chidiac; es más parecería que sus mensajes irían de la mano con los que denuncia la extraviada dirigencia estatal del PAN.
 
No obstante, operadores de Armenta han aclarado que no, que su función no es reventar la liga sino que solo sea tomado en cuenta con posiciones en el próximo gabinete y para qué más adelante él sea el elegido.
 
No obstante, pese a los síntomas de Armenta que aparentan confrontación y división, los astros se le acomodan a Barbosa: todos los días se reúne con algún grupo, líder, empresario o campesino para convencerlo. No importa si es que en otro tiempo tuvo filias o fobias.
 
Su mensaje es la reconciliación.
 
Si bien Andrés Manuel López Obrador públicamente dice que no se meterá en esos temas locales, en la realidad ve a Barbosa como su reflejo en el 2006: dice que le robaron la elección, tuvo que enfrentar a la mafia del poder a nivel local, fue víctima de una guerra sucia por parte del morenovallismo y aguantó todo tipo de ataques, pues a pesar de todo sigue de pie y listo para lo que venga.
 
Luis Miguel Barbosa ha militado en la izquierda desde 1997 y en 1998 ganó la presidencia del PRD estatal, ahí conoció a López Obrador, pues recién se había convertido en el presidente nacional del partido del sol azteca.
 
En esa fecha el perredismo poblano estaba dividido entre los simpatizantes de Barbosa, Jorge Méndez Spínola, la Corriente Socialista encabezada por Eduardo Fuentes de la Fuente y Adolfo González Zamora y, por supuesto, su presidente Luis Miguel Barbosa.
 
Los enfrentamientos y divisiones se arreglaron en Zacatlán, pues en ese municipio firmaron un pacto de paz entre todas las corrientes  perredistas y ahí, para los que aún tengan memoria, López Obrador le levantó la mano a Barbosa. Así que el aspirante a gobernador no es para nada un desconocido en el mapa del líder de la cuarta transformación.
 
Para los seguidores de AMLO, a  Barbosa le corresponde la candidatura por el hecho de que enfrentó un supuesto fraude electoral, persecución política y a pesar de eso, para la gente de Morena a nivel nacional, él ganó los comicios del año pasado.

Alejandro Armenta nunca se sumó a la defensa del voto, ganó el senado y se fue a despechar ahí en la ciudad de México.
 
Lo malo no es que Armenta presione, es que qué va a hacer con sus porristas en redes que buscan debilitar la imagen de Barbosa y de Morena y que se están extralimitando.
 
Nos recuerdan la fábula de los perros de rancho: había una vez un rancho muy grande, con ganado de vacas y borregos, principalmente. Los canes cuidaban al patrón, a su familia y a sus animales. Los perros entonces esperaban el día de fiesta para que por lo menos les tocara un hueso, no obstante, llegado el día, el amo de la finca gritaba “amarren a los perros, no vaya a morder a alguno de los invitados”.