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Capítulo 6, La derrota (Primera parte).- “La derrota tiene algo positivo, nunca es definitiva”

Hotel Fiesta Inn la Noria, lobby del segundo piso del inmueble

20:00 horas, Carlos Loret de Mola comienza a dar a conocer los resultados de la encuesta realizada por Consulta Mitovsky, la cual, según el periodista, le da 10 puntos de ventaja a Rafael Moreno Valle Rosas, el candidato de la coalición Compromiso por Puebla a la gubernatura.

Afuera del Fiesta Inn me esperaba Santiago Bárcena, había mucha gente a la espera de noticias, algunos como Antonio Hernández y Genis y Germán Sierra Sánchez.

Al verme llegar Toño se me atravesó y me saludó, “mi Richard ¿Qué onda? ¿Cómo va todo? ¿Ya ganó Javier?”. Yo busque responderle, pero en ese mismo instante Bárcena me tomó del brazo, apúrate que Javier te espera.

En el hotel se encontraba Javier López Zavala, el candidato del PRI a la gubernatura de Puebla, con el cual había estado durante toda la jornada de ese día y hasta el cierre de las casillas. Había mucha gente, pero el ambiente ya era el de un funeral.

Subí al segundo piso del inmueble en donde se encontraba el candidato y parte de su equipo de comunicación, encabezado por Javier Sánchez Galicia, quien bromeaba con su gente, había habilitado en un salón un pequeño estudio de televisión, desde donde Zavala hablaría ante los medios sobre su supuesto triunfo.

Sánchez Galicia era el único que sonreía, el asesor de la campaña lucía muy tranquilo, mientras repetía una y otra vez, “ya estaba muy enfermito cuando yo lo tome”, le lance una mirada como queriéndolo fulminar.

Mi satisfacción es que tardó más de 8 años para poder arreglar el tema de su cuenta pública tras su paso por el Sicom y la dirección de Comunicación Social del Gobierno marinista.


Foto: Es Imagen / Archvio

Zavala estaba solo, a unos pasos de distancia se encontraba quien había fungido como jefa de prensa de su campaña, la periodista, Isabel Tobón, quien al ver que me acercaba me saludo con la cabeza.

– Hermano ¿cómo estás? Me dijo, mientras extendía sus brazos para darme un abrazo.

Yo impedí el abrazo y lo tome fuertemente de los brazos y lo empecé a sacudir.

– Carajo hermano, me lleva la chingada, Moreno Valle está siendo entrevistado por López Dóriga y Loret en este momento, que chingada madre hace tu equipo de comunicación, carajo, que no mamen, que poca madre, debiste de haber entrado tu primero cabrón, ve y canta tu triunfo, le dije, mientras lo miraba a los ojos con una furia que duras penas podía contener.

Yo ya sabía que Javier había perdido, pero estaba furioso por ver como Zavala había sido víctima de una traición, él y todos sus leales habían sido engañados y lo que más me dolía era el cinismo de varios personajes que habían dejado solo a Javier; incluso, ahora se reían de él.

Eso me llevo a recordar cómo se fraguo la derrota, que como todas las derrotas fue multifactorial y se comenzó a gestar mucho tiempo atrás y en donde también se cometieron múltiples pecados, los cuales como todo en la vida, tuvieron un costo muy alto.

Los antecedentes

Después de la reunión entre Madrazo y Marín, la cual resolvió la sucesión a favor del mixteco, el futuro gobernador y su equipo comenzaron a construir el escenario para su ascenso al poder y Zavala logró sellar un pacto con quien fuera su principal adversario en la disputa por la candidatura del PRI a la gubernatura, Rafael Moreno Valle.

Los primeros acercamientos entre ambos grupos se dieron entre Zavala y Fernando Manzanilla, hasta que finalmente Moreno Valle y Marín se vieron las caras en el restaurante favorito del grupo Finanzas, “La Conjura”, en pleno centro histórico de Puebla.

Ahí, Marín y Rafael acordaron sumar fuerzas y fungieron como testigos, los representantes de ambos equipos. A cambio el ex secretario de Finanzas y ahora diputado federal, recibiría el convertirse en diputado plurinominal en el primer lugar de la lista priista al Congreso local y ser designado posteriormente líder del Congreso local, para después según la versión morenovallista, encabezar la fórmula del PRI al Senado de la República, esto a mediados del mes de mayo del 2004.

Para proteger aún más a su candidato estrella y fungir como puente entre el gobernador Melquiades y el candidato Marín, el tabasqueño Madrazo designó como nuevo delegado del PRI en Puebla, a quien fuera su padre político, el también ex gobernador de Tabasco, Manuel Gurría Ordoñez, distinguido miembro del grupo Atlacomulco y quien había cuidado del entonces joven Roberto, tras la muerte de su padre, Carlos A. Madrazo en un accidente aéreo.

En ese inter, Roberto Madrazo cometió una gravísimo error, el cual a la larga le costó muy caro a él en lo personal y también de manera indirecta al marinismo, el tabasqueño rompió con la poderoso líder del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), secretaria general del PRI y líder de los diputados del tricolor en la cámara de diputados, Elba Esther Gordillo Morales.

La maestra enfrentó precisamente en la plenaria celebrada en Puebla, la rebelión de los diputados federales de su partido, encabezada por el mexiquense Emilio Chauyfett Chemor y el poblano, José Alarcón Hernández, por órdenes precisamente de Madrazo, quien depuso a Gordillo de la coordinación, a Elba solo la apoyaron en ese momento Rafael Moreno Valle, Tomás Ruiz y Claudia Ruiz Massieu, hija de José Francisco, quien había sido asesinado en el año de 1994, por órdenes de su tío, el hermano incómodo, Raúl Salinas de Gortari.


Foto: Twitter

Reitero, la ruptura de Madrazo con la maestra cambio la historia de México y de manera indirecta de Puebla.

Mientras todo esto ocurría, Manuel Gurría aterrizaba en Puebla, pero las cosas para nada iban a ser tersas entre el gobernador, Melquiades y el candidato Marín. El aún mandatario solicitó al CEN de su partido una deferencia, que fuera él quien designara al candidato del PRI a la presidencia municipal de Puebla.

Gurría, quien había hecho del Hotel “el Presidente” del Centro, antiguo hotel San Leonardo su centro de operaciones, se lo comunicó a Roberto Madrazo, quien admitió que habría que tener alguna deferencia hacía el gobernador Melquiades.

Morales Flores eligió como su candidato a la alcaldía de Puebla, al entonces rector de la Universidad Autónoma de Puebla, Enrique Doger Guerrero, un académico, sin cola que le pisaran, pero también sin ninguna militancia dentro de las fila del tricolor, lo cual irritó al marinismo.

Cuando Gurría le transmitió el mensaje al entonces candidato Marín, la reacción del mixteco no se hizo esperar, Marín no aceptaba hacer dupla con el académico, lo consideraba un insulto a la militancia del tricolor y exigió entonces ser él quien designara a su compañero de dupla, quería ese honor para uno de los suyos, Montero, Zavala o Valentín, le dijo Mario a Manuel.

“No puedes tener perritos y gatitos”, le contestó Gurría a Marín, además le advirtió que si no admitía a Doger como candidato, entonces no tendría el apoyo del gobernador Melquiades para su campaña, ni del priismo nacional, con todo lo que esto podría representar, fue entonces como Marín cedió, pero de mala gana.


Foto: Captura de pantalla Youtube

Doger siempre supo que no era del agrado de Marín, nunca hicieron campaña juntos, pocas veces se le vio en eventos, una y otra vez Doger se quejó ante el CEN de los “bloqueos” de Marín, al cual llegó acusar de tener nexos con el Yunque para hacer ganar a su candidato, Pablo Rodríguez Regordosa.

A unos días de la elección, Marín accedió a darle una entrevista radiofónica al periodista, Arturo Luna Silva, quien en ese entonces tenía un noticiero en ABC Radio 1280 AM, de 7 a 8 de la noche, en donde, la habilidad de Luna obligó a Marín a hablar con la verdad, el mixteco reconoció al aire, que sí por él hubiera sido, Doger no hubiera sido el candidato, que se lo habían impuesto y que si él hubiera podido decidir, el candidato hubiera sido, Montero, Zavala o Valentín.

Doger, enterado del escándalo, amagó con renunciar a la candidatura a la alcaldía de Puebla, pero el CEN del tricolor intervino para meter paz entre ambos candidatos, la ruptura con el dogerismo también sería otra de las causas de la derrota del 2010.

A inicios del 2006, el marinismo vivía su sueño de poder, nadie podía imaginar lo que se iba a venir.

A Rafael si se la cumplió la promesa de hacerlo el primer lugar en la lista de candidatos por la vía plurinominal al Congreso local y siendo ya Zavala, secretario de Gobernación y Rafael líder del Congreso, ambos entablaron una gran relación.

Cuando visitaba a Zavala en “La Marranera” era muy común también encontrarme a Rafael en sus oficinas, recibiendo instrucciones, mismas que el ya entonces líder del Congreso acataba “sin chistar”.

Fue Zavala quien propició un acercamiento entre Rafael y yo, luego del escándalo del “hoyo financiero”.

– Ricardo, Rafael es mi amigo, me dijo.
– Rafael, Ricardo es mi hermano, váyanse a echar unos tequilas y ya limen diferencias, cabrones.

Fue así como comencé a tejer una buena relación con Moreno Valle, cenamos en el Chimichurri y ahí conocí a un personaje encantador, rico en anécdotas, que gustaba de tomar whisky etiqueta negra y hasta fumar Marlboro rojos.

Me platicó de su juventud, de su gran amigo Cabalán Macari, cuya familia era de las más ricas de Yucatán, del abuelo de este, un acaudalado henequenero, de las fiestas de ambos con Luis Miguel y los hijos de todos los ex presidentes del país durante el mundial del 86 y de su formación en los Estados Unidos. Esa noche dejamos de ser adversarios e incluso muchas veces fungí como puente entre él y Zavala.

El 6 de enero de 2006, a casi un mes de que detonara el Lydiagate, el en ese entonces diputado local, Raymundo Atanacio Luna, integrante del equipo del entonces director general del DIF estatal Alejandro Armenta Mier, celebró su comida de cumpleaños en su rancho en Soltepec.

La comilona incluyó una “mixiotiza” y consomé de carnero con más de mil invitados y casi todos los miembros de la legislatura local, los invitados especiales era precisamente Zavala y Moreno Valle.

Zavala llegó como a las 18 horas y comenzó a comer y a ser asediado por los asistentes, mientras el tequila y el brandy circulaban por todas partes.

El frió apretaba muy fuerte en la zona cuando como a las 20 horas arribo Rafael de jeans, camisa a cuadros tipo vaquero y chamarra con borrega en el cuello.

Moreno Valle saludó a Zavala y platicó unos minutos con él, apartados del grupo que los rodeaba. Luego Rafael se acercó a mí y me saludo.

– Qué onda mi Richard.
– Nada Rafa, aquí con el buen amigo Atanacio celebrando su cumpleaños con unos tequilas y tú que me cuentas.
– Pues que me voy del PRI cabrón.
– No mames Rafa, ¿por?, pregunte mientras apuraba mi tequila para calentarme y reponerme de la sorpresa.
– Pinche Marín no me cumplir cabrón, se lo acabo de decir a Zavala, que Marín está muy cabrón, no tiene madre wey, no ha cumplido con los pactos, me trae bien corto de lana, no me cumple con mi gente y si no me cumple con esto que es mínimo, ¿crees cabrón que me va a cumplir con la candidatura al senado? Ya le dije a Zavala que se vayan a la verga, me voy pinche Richard, recuérdale a Zavala que yo cumplí y que han sido ellos quienes han fallado.

Me quede frío y de inmediato fui a buscar a Zavala.

– Oye hermano, el pinche Rafa está muy encabronado, dice que no le han cumplido y que se va del PRI, ¿qué pedo cabrón?
– No mames no le hagas caso, está haciendo sus berrinches, wey, pero no hay pedo.
– Ok, pero yo si lo vi muy encabronado.

A poco más de un mes de aquella charla, estalló el Lydiagate, el escándalo político más grande en la historia de Puebla. En Marzo, en medio de la peor crisis política que se recuerde, Rafael Moreno Valle anunció su salida del PRI, meses más tarde se convertiría en candidato del PAN al Senado de la República, ocupando el primer lugar en la fórmula de este partido, haciendo dupla con Humberto Aguilar Coronado (El Tigre).

La maestra Elba Esther Gordillo estaba de regreso, había cambiado de bando y ahora apoyaba al candidato del PAN a la Presidencia de la República, Felipe Calderón y dentro de sus acuerdos la maestra había pedido el ISSSTE para otros de sus consentidos, Miguel Ángel Yunes, a quien le había quitado el PRI la candidatura al gobierno de Veracruz para darse a la Fidel Herrera y la senaduría en Puebla para Rafael.

Ángel Alonso, quien como diputado local había apoyado la aprobación de la cuenta pública de Marín, le había cedido su lugar a Moreno Valle en el primer lugar de la lista de candidatos al Senado de la República y había obtenido como recompensa, encabezar la lista de senadores plurinominales del PAN al Senado por el estado de Hidalgo.

En medio del Lydiagate, el PRI designó como su candidatos al senado de la República, al ex gobernador Melquiades Morales Flores y al ex dirigente estatal del PRI, Mario Montero Serrano, quien al fin iba a tener su oportunidad de estar en la boleta.

Marín, a duras penas, se estaba librando del escándalo político y dejó el gobierno en manos de Zavala, quien era realmente quien tomaba las decisiones. Javier operó con las cámaras empresariales y grupos de presión el que dejaran de pedir la salida del gobernador a cambio de innumerables canonjías, a «río revuelto, ganancia de pescadores”. Las maletas de dinero y los contratos acallaron las protestas.


Foto: PRI / Archivo

En medio de la crisis, Madrazo dejó solo a Marín, pero el poblano recibió el apoyo de los gobernadores del PRI, fue el entonces mandatario del Estado de México, Enrique Peña, quien se negó a entregar la cabeza de su homologo.

En la reunión celebrada en Valle de Bravo entre los gobernadores del tricolor y Roberto Madrazo, estando Marín presente, el tabasqueño pidió la dimisión del poblano, el cual afectaba su campaña. La repuesta de Peña fue contundente, “no, porque si Marín cae, luego vamos a seguir nosotros”. Marín regresó con el apoyo de los gobernadores y con algo más, con sed de venganza.

A través de Zavala, Marín entró en contacto con el entonces líder nacional del PAN, Manuel Espino Barrientos, con quien acordó entregar la plaza a favor del entonces candidato del albiazul a la presidencia de la República, Felipe Calderón, quien meses antes había estado en Puebla y le había sacado “tarjeta roja” al gobernador priista, a quien había prometido enjuiciar, en caso de ganar la Presidencia de la República.

El acuerdo entre Marín y Barrientos se selló en Cholula y fue presenciado por el entonces presidente estatal del PAN, Eduardo Rivera Pérez, y el propio Zavala, así como también por el reportero Paulo Yolatl de Intolerancia Diario, quien llevó para el rotativo esa nota exclusiva que sus ojos captaron.

La dupla Melquiades-Montero estaba muerta de antemano y así ocurrió, ambos cayeron derrotados, junto con el resto de los candidatos del PRI, empezando con Roberto Madrazo, quien se fue al tercer lugar de las preferencias, superado por Calderón y Andrés Manuel López Obrador, tantas traiciones, iban a tener un alto costo trasladado hacia quien heredaría los muertos del marinismo Zavala.

Para colmo de males, Mario Montero tras su derrota, siempre sostuvo que Zavala, desde Gobernación, había operado a favor de su antiguo aliado, Moreno Valle, para dejarlo fuera de la sucesión gubernamental del 2010.


Foto: Captura de pantalla Youtube

Montero conformó un grupo al interior del marinismo, en contra de López Zavala, integrado por el secretario particular, Guillermo Deloya Cobián, el director del DIF estatal y luego presidente del Comité Estatal del PRI, Valentín Meneses, y el director de Comunicación Social, Javier Sánchez Galicia.

Constantemente comenzaron a intrigar en contra de Javier y el enorme poder que este había acumulado durante los meses en que Marín se ausentó públicamente tras estallar el Lydiagate, al ser Zavala en los hechos, quien tomó las decisiones en aquellos aciagos meses para el marinismo.

Así concluyó el 2006 y llegó el 2007, cuando las cosas comenzaron a mejorar para Marín, quien había logrado aliviar la crisis de gobernabilidad que había puesto en riesgo a su administración, pero a un costo altísimo.

A inicios de agosto del 2007, los enemigos de Zavala, al interior del marinismo, se salieron con la suya, azuzaron a Marín y lo convencieron de poner a Zavala a prueba.

Desde el PRI estatal, Valentín Meneses convenció a Marín de sacar a Zavala de Gobernación para probar su eficiencia y lealtad y poner en su lugar a Mario Montero, quien tomó posesión el 14 de agosto de 2007 de la oficina de “La Marranera”.

Zavala fue designado coordinador general de la campaña de los candidatos del PRI a los diferentes puestos de elección popular que estaban en juego, las 217 presidencias municipales y el Congreso local.

Javier había sido degradado, incluso Marín cedió a Valentín el estar al frente del proceso de selección del candidato del PRI a la alcaldía de Puebla, la cual recayó en una mujer, en la ex secretaría de Finanzas en la era de Manuel Bartlett Díaz, Blanca Alcalá.


Foto: Es Imagen / Jafet Moz

Zavala se estableció su cuartel general en un edificio del bulevar Atlixco, cerca de Telmex de la 25 y desde ahí comenzó a tejer una serie de alianzas para poder obtener el triunfo, mientras el panismo arrancaba con 20 puntos de ventaja en Puebla capital de la mano de su candidato a la alcaldía, el ex subsecretario de Desarrollo Social a nivel federal, Antonio Sánchez Díaz de Rivera.

El panismo local (Yunque) ya veía al entonces senador, Rafael Moreno Valle como un peligro real para ellos, por lo que en un arranque de soberbia, decidieron hacerlo a un lado y no tomarlo en cuenta en la toma de decisiones.

Por su parte, Rafael sabía que si Díaz de Rivera ganaba la capital, seguramente en dos años se convertiría en el candidato del Yunque a la gubernatura, lo cual afectaría sus planes, por lo que nuevamente recurrió a su viejo amigo, López Zavala, para hacer una alianza.

La campaña arrancó muy mal para el priismo dirigido por la dupla Meneses-Montero, ante la desesperación de Marín, quien veía al proceso como un referéndum a su administración, mientras la Suprema Corte de Justicia de la Nación, se preparaba para definir su caso.

Fue entonces, cuando Marín recurrió de nueva cuenta a su viejo operador, Zavala, quien el 11 de noviembre del 2007 volvió a entregarle las mejores cuentas a su padre político y jefe.

El PRI se alzó con el triunfo en 25 de las 26 diputaciones locales que estuvieron juego y obtuvo 145 de los 217 ayuntamientos, incluida la “perla de la corona”, Puebla capital, la cual, pese al Lydiagate, siguió en manos del tricolor y del marinismo.

El 2007 no podía terminar mejor para el marinismo y para el tricolor, el 29 de noviembre, el gobernador Marín era exonerado por la Suprema Corte de Justicia de la Nación, la cual determinó que el mandatario no había incurrido en violaciones graves a los derechos humanos de la escritora Lydia Cacho.

Como premio a sus servicios, Zavala fue designado secretario de Desarrollo Social del gobierno del Estado, la señal fue clara y al menos así lo parecía, era el delfín del “marinismo”, pero al interior del grupo compacto, la unidad se había roto de manera definitiva y eso iba a sellar la suerte del grupo y del priismo local.


Foto: Es Imagen / Archivo

Capítulo 5. El Hoyo financiero y la pinche señal

El uno de febrero del 2005, Mario Marín Torres, rindió protesta como gobernador del Estado de Puebla, en el entonces Auditorio Siglo XXI, hoy Auditorio Metropolitano, el cual meses antes y de forma por demás apresurada había sido inaugurado por el todavía mandatario Melquiades Morales Flores.

Las butacas estaban mal acomodadas y los azulejos del exterior del inmueble, sobre la entrada principal, se caían, al estar mal colocados y dejaban en claro que se trataba de cerámica y no de talavera poblana, como la había cobrado el constructor de la obra, uno de muy triste memoria.

A Marín le tuvieron que colocar un banquito para hacerlo lucir más alto durante su toma de posesión y mientras el mixteco juraba cumplir y hacer cumplir la ley, tal y como lo establece la constitución, mi mente viajó al turbulento, pero por demás definitivo, año de 2003.

Ese año había arrancado con la aprobación de la cuenta pública del entonces ex presidente municipal de Puebla, Mario Marín Torres, quien libre de sus “cadenas” comenzó a trabajar de inmediato en la construcción del proyecto político que le llevaría a ganar la candidatura del PRI a la gubernatura.

No iba a ser nada fácil para el mixteco, pese a que las condiciones para su principal operador, Javier López Zavala habían cambiado en el Congreso del Estado y cada día sumaba más adeptos. Aun así, Marín no era el favorito para hacerse de la candidatura.

El entonces secretario de Finanzas y Desarrollo Social, Rafael Moreno Valle, concentraba cada día más y más poder. El joven funcionario, educado en Boston y director del Dresdner Bank en la ciudad de Nueva York, tenía impresionado al mandatario y había cambiado la administración pública en todos los órdenes.

Sus modos finos y refinados hicieron que su grupo político fuera bautizado por el genial columnista, Mario Alberto Mejía, como “el grupo finanzas”, integrado por Fernando Manzanilla, Antonio Peniche, Jorge Aguilar, Eukid Castañón y Marcelo García Almaguer.

Después del sismo de 1999 (15 de junio) y las terribles lluvias e inundaciones de ese mismo año (octubre), bautizadas por el entonces presidente, Ernesto Zedillo como la tragedia de la década, Moreno Valle desplazó al resto del gabinete “melquiadista”, por su capacidad y organización.

Rafael se apersonó en el distrito de Zacatlán y desde ahí operó la reconstrucción de la zona. El “yupi” neoyorkino se ponía sus jeans y zapatos aptos para el campo, se arremangaba la camisa y trabajaba sin descanso de las 6 de la mañana hasta las 12 de la noche. Se había ganado la total y absoluta confianza del gobernador Melquiades, no así la de su hijo, Fernando, quien sentía recelo del joven financiero, quien hablaba con perfección y de manera fluida el inglés, lo cual no era común en la clase política local.

Por alguna extraña razón, en el 2001, el gobernador Melquiades le confió a Rafael la operación de la elección en el distrito de Tehuacán y los resultados dejaron ver el talento político del joven funcionario, el cual hizo ganar al “mostro”, el abarrotero, Álvaro Alatriste Hidalgo, quien se convirtió en presidente municipal de la ciudad de las granadas, así como también se ganó la diputación local que estuvo en juego.

El 2003 llegó y nada parecía opacar la “estrella” de Rafael, la cual brillaba más que nunca. Moreno Valle hacía planes de boda, para desposar a una de las señoritas de más clase en Puebla, Martha Erika Alonso Hidalgo, la boda estaba programada para los primeros días del año por venir. Para muchos era claro que Moreno Valle era “el delfín” del gobernador Morales.

Pero conforme avanzaba el 2003, las cosas comenzaron a descomponerse para el nieto del ex gobernador y general del mismo nombre. Melquiades Morales presumía como una de las grandes obras, la primera de su administración, la nueva autopista a Teziutlán, sin embargo, el periodista Alejandro Mondragón fue el primero en comenzar a cuestionar el costo de la obra y la operación financiera llevada a cabo por el entonces secretario, Moreno Valle.

Mondragón fue el primero en mencionar que al parecer al interior de la administración estatal existía un hoyo financiero, porque se presumía, un manejo poco claro de las finanzas públicas por parte del egresado de Harvard, las cuentas no eran tan pulcras como se creía; pero el primero en demostrar que efectivamente algo al interior de la dependencia a manos del “grupo finanzas” no caminaba bien fui yo.

Por azares del destino, a inicios del mes de marzo me llegó un sobre sellado a las instalaciones de Intolerancia Diario, con la leyenda “para Ricardo Morales”.

Me lleve el sobre a mi casa, no lo abrí en mi trabajo, sino que me espere hasta estar en mi hogar. Cuando lo abrí, vi que contenía unos papeles, más de 50 hojas y dos discos de computadora, en ese entonces de ¾.

De inmediato comencé a analizar las hojas y vi que venían firmadas por el despacho de quien fuera contralora en la administración de Carlos Salinas de Gortari, María Elena Vázquez Nava, quien se dedicaba a realizar auditorías organizacionales a los gobiernos estatales.

Mientras leía, no podía dar crédito a lo que señalaba este estudio, detallaba la existencia de una estructura paralela operada desde Finanzas, la cual ascendía a poco más de mil 500 personas, las cuales aparecían en la llamada lista de raya y varios capítulos y programas, cuya existencia nadie conocía.

Cuando metí los discos a mi computadora, mi asombro aumentó, eran las ampliaciones presupuestales que Finanzas había autorizado para Comunicación Social, las cuales pasaron de 120 millones de pesos a más de 200 y luego a 300 millones de pesos, lo cual era todo un escándalo.

Cabe señalar que los convenios de publicidad de la administración melquiadista no se firmaban con el director de Comunicación Social en turno, sino con el secretario de Finanzas, Rafael Moreno Valle, de ahí que nuevamente, el genial columnista, Mario Alberto Mejía, pusiera de moda la famosa frase “gracias Rafa”, misma que solían decir, muchos comunicadores, luego de pasar por las oficinas de este funcionario, allá por el rumbo de la 9 Oriente y 24 Sur.

Me tome mi tiempo para analizar toda la información y tratar de comprender de que se trataba el tema. Yo sabía de la buena relación que existía entre nuestro director editorial, Mario Alberto Mejía y el “grupo finanzas”, por lo que decidí no comentarle nada, cuando ya tenía toda la información procesada busque a Enrique Núñez y le platiqué el asunto.

Núñez revisó la información, corroboró datos, hizo algunas llamadas y visiblemente emocionado le dio el visto bueno.

“Esta de huevos este tema, será nuestra nota de ocho del próximo lunes, guarda bien la información cabrón”, me dijo.

Y así fue, un lunes a mediados del mes de marzo, se publicó a ocho columnas, la nota que llevaba por título “Al descubierto un hoyo financiero al interior de la administración estatal”, señalaba que una auditoría realizada por el despacho de la ex contralora salinista, María Elena Vázquez Nava, había dejado al descubierto la existencia de una estructura paralela, tal y como en el 2002 lo había denunciado también, el ex gobernador de Durango y en ese entonces representante de Roberto Madrazo, Maximiliano Silerio Esparza, quien ya traía en la mira a Rafa.

La nota, por supuesto, fue todo un escándalo, desde muy temprano mi teléfono no dejaba de sonar. Una de la primeras llamadas que recibí fue la de mi gran amigo el también periodista, Arturo Luna Silva, columnista sobrio y tal vez el mejor investigador que existe en Puebla.

– Felicidades hermano, que nota escribiste.
– Gracias mi querido hermano.
– Ahora cabrón prepárate porque de seguro vas a tener miles de cartas aclaratorias, pero te la llevaste. Cuídate, se prudente y precavido, porque esto se va a poner feo.

Rafael aún no había renunciado a la Secretaría de Finanzas, pero pronto habría de hacerlo, era cuestión de días para que dejara la dependencia, se iba para ser candidato del PRI a diputado federal por el distrito 8 con cabecera en Ciudad Serdán, la región de donde era originario el gobernador Melquiades.

Las palabra de Luna resultaron proféticas, mi querida amiga, Sonia Hidalgo, en ese entonces directora de Comunicación de la Secretaría de Finanzas, no tardó en hablarme para decirme que todo lo publicado era una mentira y que ya estaba lista la carta aclaratoria pertinente para precisar todo lo publicado.

La nota por supuesto llegó a las manos del gobernador Morales, quien sabía perfectamente que todo lo publicado era cierto, él había ordenado a finales del 2002 la realización de esa auditoría a instancias de su hijo Fernando, quien nunca había confiado en Rafael y constantemente alertaba a su padre sobre los malos manejos en la Secretaría de Finanzas.

El mandatario estatal guardó mutis, Moreno Valle comenzó a operar con sus medios afines para desmentir la información e hizo valer los millones de pesos invertidos en publicidad.

Al interior de Intolerancia las opiniones se dividieron, Mejía salió a la defensa del “grupo finanzas”, mientras que Núñez respaldó la información publicada, lo cual abrió una dura grieta en la redacción, que más tarde redundaría en la salida de Mejía, Munive y Rueda de las filas del diario.

Yo recibí varias amenazas por parte del “grupo de Finanzas”, quienes desde ese momento me identificaron como uno de sus enemigos.

Casi un mes después de publicar mi nota y tal vez como una especie de venganza, mi querido Mario Alberto Mejía me encargó entrevistar a Moreno Valle, quien acababa de arrancar campaña como candidato a diputado federal por Ciudad Serdán.

Su jefe de prensa, “el gordo” Adrián Vega de la Mora, pasó por mí en un Volkswagen y alcanzamos a Rafael en su casa de Las Fuentes, en donde abordamos su lujosa Suburban “prieta”, Moreno Valle arrancaba campaña y tenía un evento programado en Libres, la entrevista se realizó durante el trayecto.

– Jefe este es Ricardo Morales, le dijo de la Vega a Rafael.
– Si ya se cabrón, es el que publicó las mamadas esas del hoyo financiero, ¿Cómo estas cabrón?
– Yo trague saliva e hice acopio de valor.
– ¿Cuáles mamadas?, le respondí, ahí están los datos y ahí están los documentos.
– No chingues cabrón, a mí me vale madres esa mamada, te aseguro que voy a ser diputado federal.
– Pues si tú lo dices, le conteste.

El gordo de la Vega terció.

– Lo mandó Mario Alberto señor y le viene hacer una buena entrevista para la revista.
– Ya lo sé cabrón, yo mismo se lo pedí a Mario, no hay pedo. A ver pregúntame.

Ahí comenzó una muy interesante entrevista con Rafael, a quien acompañé a su primera gira en calidad de candidato, el ambiente que era hostil, se volvió de pronto muy amable, hasta cálido, Rafael tenía ese don, de pasar de la molestia a la tranquilidad en cuestión de segundos y cuando quería, se convertía en un tipo encantador. Nos despedimos de mano y dimos por concluida la entrevista.

Casi un año después, Rafael y Marín sellarían un pacto que le permitiría al mixteco, hacerse de la candidatura del PRI al gobierno del Estado. Manzanilla renunció a la subsecretaría de Egresos de la Secretaría de Finanzas y se exiliaría de Puebla por casi 7 años, hasta que regreso para coordinar la campaña de Moreno Valle a la gubernatura.

La “pinche señal”

Rafael ganaría de manera holgada la elección celebrada en julio del 2003 y se convertiría en diputado federal por el distrito de Ciudad Serdán. Antes de incorporarse a San Lázaro, su padre político, el gobernador Melquiades le había hecho una recomendación, para que se acercara a la coordinadora del grupo parlamentario del PRI, Elba Esther Gordillo, quien lo nombró presidente de la Comisión de Administración de la Cámara Baja.

Su incorporación a la “burbuja de la maestra” sería clave más adelante para definir el rumbo de la elección del 2010 y la caída del marinismo.


Foto: Intolerancia Diario / Rodolfo Pérez

Un personaje cercanísimo al gobernador Morales era el entonces joven, Ernesto Echeguren Barroeta, quien era su secretario privado y hombre de todas sus confianzas.

Al inicio de la administración melquiadista, Echeguren recibió como premió, la dirección de Atención Ciudadana, pero era solo un cargo de parapeto, Ernesto era un verdadero secretario sin cartera, lo mismos tomaba decisiones desde Casa Puebla, que operaba para el mandatario todos sus asuntos de importancia, era el hombre más poderoso dentro de la administración estatal, después del gobernador. En alguna anécdota, se jactaba de incluso, haber firmado algunos títulos escolares en lugar del mandatario.

Tanto Echeguren como el hijo del gobernador, Fernando no simpatizaba con el grupo finanzas, no los bajaban de “putarracos” y rateros. Ernesto tampoco simpatizaba con el marinismo, sabía de las viejas rencillas que existían entre ambos personajes desde la interna de 1998, en donde a Marín como ex colaborador de Bartlett se le ubicaba como parte del grupo que apoyó al ex secretario de Finanzas y ex diputado federal, José Luis Flores Hernández.


Foto: Es Imagen / Archivo

Echeguren, con toda la información privilegiada y de primera mano que tenía en sus manos, presumía que la verdadera carta del gobernador Melquiades, era su amigo y entonces secretario de Desarrollo Rural, Germán Sierra Sánchez, médico veterinario y zootecnista de profesión, el cual era nieto del general, Rodolfo Sánchez Taboada y ahijado del ex presidente, Luis Echeverría Álvarez, lo cual lo hacía lucir como un personaje de “linaje”, de “sangre azul dentro del mundo de la política aldeana.

Sierra fue diputado federal y luego senador de la República muy joven, posteriormente fue delegado del Issste en Puebla y en 1995 se convirtió en candidato del PRI a la presidencia municipal de la capital, pero pasó a la historia por ser el primer priista en caer derrotado por el panista, Gabriel Hinojosa Rivero, quien se convirtió en el primer alcalde de oposición en esta ciudad.

Después de su derrota, Sierra fue designado delegado de la Sedesol federal en Puebla y jugó la sucesión gubernamental de 1998, fue el tercero en discordia en la contienda interna del PRI para la elección de su candidato a la gubernatura entre José Luis Flores Hernández y Melquiades Morales Flores.

Sierra estaba de acuerdo con Melquiades para vapulear al candidato oficial Flores y aunque quedó en tercer lugar, ya estaba firmado que tendría un lugar en el nuevo gabinete como secretario de Desarrollo Rural.

Melquiades Morales sabía que era muy difícil que su hermano Jesús pudiera ser gobernador después de él, por eso aceptó la propuesta de su consanguíneo para hacer que Carlos Alberto Julián y Nácer fuera el candidato de este grupo a la presidencia municipal de Puebla, pero cayó derrotado en el 2001 y con ello, murieron sus posibilidades de convertirse posteriormente en el candidato de los “Tenebras” a la gubernatura.

En el 2001, a los pocos meses de haberse convertido en senador de la República, había muerto el candidato original de Melquiades para convertirse en su sucesor, el empresario radiofónico, Rafael Cañedo Benítez, quien se había realizado una operación de pulmón para estar al 100 por ciento para poder ir por la candidatura a la gubernatura, pero se quedó en la plancha de un hospital de la Ciudad de México, víctima de un paro cardiaco.

Luego entonces, tras haber perdido a sus dos gallos originales, del grupo se había quedado solo con Sierra, ya que a Moreno Valle, lo veían con malos ojos y como alguien muy joven para hacerse cargo de la responsabilidad.

Eso lo sabía Echeguren, quien se comenzó a acercar a Germán Sierra a instancia del propio Melquiades, pero el hijo del gobernador, Fernando ya también había elegido a su propio candidato, a Mario Marín, a quien comenzó a acercar a su amigo, el entonces líder nacional del PRI, Roberto Madrazo.

Echeguren había sido uno de los principales instigadores, para que la cuenta pública de Mario Marín no fuera aprobada y criticaba constantemente al compadre del gobernador y líder del Congreso, Víctor Manuel Giorgana, por haberlo hecho.

Ernesto y Sierra celebraron cuando en las páginas de Intolerancia Diario se detonó el tema del hoyo financiero, pero no sabían que pronto ellos mismos también serían los protagonistas de un escándalo político de época, “la pinche señal”.


Foto: Es Imagen / Archivo

Un lunes, a mediados del mes de agosto, otra vez las páginas de Intolerancia Diario, detonaban un nuevo escándalo político, a ocho columnas, el periódico daba cuenta de una conversación telefónica entre el operador melquiadista y el entonces secretario de Desarrollo Rural, Germán Sierra, quien cuestionaba a Echeguren, sobre el por qué el gobernador, no había mandado ya “la pinche señal” para dejar en claro que él era el candidato del PRI a la gubernatura.

En la conversación, Echegueren llama “pinches putarracos” a los integrantes del grupo finanzas y que piensan con las “nalgas”, mientras que Sierra urge una y otra vez al operador a que cuanto antes el gobernador Melquiades envíe la señal prometida, porque ve que tanto Marín como Moreno Valle se siguen moviendo y ganando adeptos, mientras él en las encuestas se encuentra estancado en el tercer lugar de las preferencias. “Que deje de hacerle al tipítoche”, le reprochaba Sierra a Echeguren, respecto al gobernador. “Todo sería más fácil si Melquiades enviara la pinche señal”, le decía.

El reproche de Sierra hacia el gobernador Melquiades es claro, el gobernador nunca envió “la pinche señal”. El veterinario montó en cólera y arremetió en contra de Mario Alberto Mejía. Meses antes, el entonces director editorial de Intolerancia y yo le habíamos realizado una entrevista en su casa de por el rumbo de la recta a Cholula, en donde Sierra se había mostrado petulante y altanero, típica característica de los hombres, que como dijera Maquiavelo, “suelen mostrarse insolentes en la prosperidad y abyectos y humildes en la adversidad”.

El 2003 trascurrió de manera rápida, llegó el 15 de enero de 2004, Melquiades Morales Flores rindió su quinto informe de labores en el patio de la recién inaugurada Ciudad Judicial, otra de sus obras emblemáticas, en el ambiente se respira un aire enrarecido y de “destape”.

La clase política local y los analistas se mordían las unas por encontrar “la pinche señal”, la o las claves para resolver la sucesión gubernamental de ese año en donde se conocería al nuevo candidato y casi seguro sucesor de Morales Flores.

Marín acudió como invitado al evento, pero no estaba en primera fila, como si lo estaban Sierra, Moreno Valle y Roberto Madrazo, los cuchicheos y especulaciones, no se hicieron esperar.

“Ya viste Marín ya valió gorro, no está en primera fila”, “Rafael sonríe y no para de sonreír, él es el candidato”, “Melquiades mira a Rafael como un padre mira a su hijo político, ni duda cabe él es el candidato”, “Sierra está muy serio, pero se ve seguro, ni duda cabe él es candidato”.

Lo cierto es que el discurso de Morales Flores transcurrió en medio de un frío terrible en la entonces prácticamente vacía ciudad judicial, sin señales para nadie, al menos no para los ojos de todos.

Mientras Melquiades dirigía sus palabras, Roberto Madrazo se levantó a mitad del discurso y se fue, detrás de Madrazo salió el ex presidente municipal de Puebla, Mario Marín Torres, lo cual fue visto por algunos como una muy mala señal para el mixteco.

El discurso del gobernador terminó y todos se arremolinaron alrededor del mandatario y del diputado federal, Rafael Moreno Valle, muchos creyeron que esta era “la pinche señal” que tanto habían buscado, tanto como el santo grial.

Sierra abandonó casi solo el inmueble y de tan mal humor, que incluso desdeñó las pocas manos que se extendían a su paso e incluso, hasta repartía empujones para abrirse paso en medio de la gente y los calentadores puestos para tratar de abrigar a la concurrencia.


Foto: Captura de pantalla YouTube

Algunos observaron que Marín había seguido a Roberto Madrazo tras su salida del informe y había abordado la Suburban blanca en la cual se había trasladado al líder nacional del PRI a Puebla.

“Marín está perdido, ni siquiera se quedó a que terminara el informe”, “sé fue con Madrazo porque ya le van a decir que no va a ser y lo enviarán de delegado a un estado”, “Marín ya valió, lo van a bajar de la contienda”, dijeron algunas voces.

Lo que nadie alcanzó a observar era quien manejaba la camioneta del líder nacional del PRI, el chófer era el hijo del gobernador Melquiades, Fernando Morales Martínez, quien sentó a Marín con Madrazo e intercedió por él.

Ese día, mientras Morales Martínez manejaba, Madrazo y Marín acordaron que Marín sería el candidato del PRI a la gubernatura de Puebla, Roberto hablaría con Melquiades para convencerlo de que el mixteco sería el candidato a la gubernatura de Puebla y armarían todo el andamiaje para que se diera una sucesión tersa y con todas las garantías. Fernando también hablaría con su padre para servir como interlocutor entre ambas partes.

Marín se bajó de la Suburban blanca de Madrazo en la caseta de Wan Martín en donde ya lo esperaban su chófer y Zavala para regresar a Puebla, ni una sola palabra deberían decir del encuentro, el marinismo tenía la candidatura en la bolsa.

Capítulo 4. Desde el Congreso

Llegue de inmediato a Casa Aguayo, había mucho movimiento al interior del edificio de la “marranera”; un día antes, el 27 de febrero de 2006, se había llevado a cabo una de las movilizaciones más impresionante en la historia de Puebla.

Santy Bárcena salió por mí y entramos a las oficinas de Zavala, quien tenía en ese momento una reunión con presidentes municipales. En lo que esperaba entable una charla con el Santy.

– ¿Cómo ves las cosas mi Richard?
– Bien difíciles mi Santy, no recuerdo haber visto una movilización de ese tamaño en lo que llevó de vida en Puebla y sabes que es lo peor, que la mayor parte de las personas que salieron a la calle, lo hicieron de manera espontánea, no las movilizaron, la gente está muy enojada y no veo como la pueda brincar el gobernador Marín. En los noticieros, la presión mediática esta fuerte y nadie sale en su defensa, al contrario, los priistas se quieren deslindar del “chaparrito”, yo creo que va a tener que solicitar licencia y tendrá que haber nuevas elecciones.
– ¡Tanto así!
– Si, tanto así.

Zavala ingresó a la sala de espera, en donde estábamos Bárcena y yo.

– ¿Qué hay hermano?

Su rostro se veía serio, preocupado, las jornadas de trabajo habían sido extenuantes, casi no había dormido en varios días y se le veía demacrado.

– Pues aquí hermano, vengo de ver a nuestro amigo Stamatio, está muy preocupado por el tema del gobernador.
– ¿Y qué te dice?
– Pues que en México dan ya como inminente la caída del gobernador Marín, que Doger y su gente se están moviendo fuerte, junto con los panistas, para que el presidente Fox, tome cartas en el asunto y presionen a Marín para que solicite licencia y se retire del cargo. Incluso, me comentó que hay presiones para que en el senado se solicite la desaparición de poderes en Puebla, si es que el góber no pide licencia y lo peor es que me cuenta que Madrazo, está en esa misma sintonía, ya no quiere meter las manos a favor de Marín y está dispuesto a entregar su cabeza, porque la campaña por la presidencia se puede contaminar si se mantiene vivo el tema de Puebla.
– Yo creo que Alfredo exagera, yo hable ayer con Madrazo y ciertamente si ven muy complicado el tema, pero no me ha dicho nada sobre deslindarse de Marín, aunque si se ha hecho pendejo, le pedí que hubiera un desplegado de los gobernadores priistas a favor de Marín, pero se negó. Busque al gobernador Peña y fíjate que hubo buena respuesta, me dijo que va a convocar a una reunión en el Estado de México con los gobernadores del partido y hablar con Madrazo. ¿Cómo ves?
– Pues excelente hermano. ¿Oye quiero abordar otro tema contigo?


Foto: Es Imagen / Alfredo Ferández

Yo sudaba, no sabía cómo decirle la segunda parte del mensaje, no sabía cuál iba a ser su reacción, si me iba a mandar al diablo, a enojarse y correrme, retirarme la palabra o quién sabe.

– Dime qué onda hermano.
– Pues, mira, Stamatio me dijo que hablara contigo, él está convencido de que Marín se va a caer y que tendrá que haber nuevas elecciones en Puebla y pues me dijo, (balbucee) pues que la única forma en que tú puedas estar en la boleta, es que comiences a deslindarte del gobernador.

Nunca vi a Zavala enojado o gritar, era un tipo muy afable y hasta bonachón, de muy buen carácter, de hecho nunca lo he visto gritarle a alguien y si regañaba a alguna persona, lo hacía en privado y sin alzar la voz.

Mientras hablaba observe que se puso rojo y muy incómodo, se le notaba molesto, por lo que me interrumpió pero sin elevar la voz.

– No chingues hermano. No digas esas cosas. Alfredo exagera y no está del todo informado. Si sé que Doger está pagando lana a los medios para que sigan los golpes contra el gobernador, se está moviendo porque sabe que si Marín cae, creé que él puede ser el nuevo candidato, pero ni madres cabrón. El gobernador no va a caer y si fuera así, yo me voy con él. No cabe en mí el tema de una traición hermano, pero aún si el gobernador se cayera, nuestro grupo político entonces pugnaría porque la candidatura fuera para alguien de nosotros, eso ya lo hemos dejado en claro con Madrazo, él sabe que si no es alguien de la gente de Marín entonces el estado se pierde cabrón, pero el gobernador no se va a caer. Mira acabo de salir de una reunión con presidentes municipales del PRI e incluso de otros partidos políticos. Mañana va a salir en todos los medios, hasta nacionales, un desplegado firmado por todos y cada uno de ellos, en donde le dan el total respaldo al gobernador, pero por si fuera poco hermano, he programado para este domingo una marcha con todos nuestros simpatizantes cabrón, para que midamos fuerzas con los pinches panistas, porque los que marcharon el pasado domingo fueron panistas, que no mamen que era sociedad civil, pero ahora nuestra gente les va a mandar un mensaje fuerte, ya lo cruce con el gobernador y le gustó la idea hermano, que no despierten a la “Puebla revolucionaria”, ese va a ser el mensaje. ¿Cómo ves hermano? El gobernador no se va a caer, yo sé lo que te digo, confía en mí.

Al escuchar la convicción con la cual habló Zavala, me di cuenta de que no por nada, se decía que Marín era como su padre político.

Mi mente viajó en ese momento a los tiempos de cuando Z, como ya se le comenzaba a conocer, desde el Congreso inició la operación a favor de Marín, no solo para ganar adeptos, sino para conseguir la misión de que le fuera aprobada su cuenta pública.


Foto: Es Imagen / Jafet Moz

La cuenta pública del ex presidente municipal de Puebla, era la clave para poder lograr la candidatura del PRI a Casa Puebla, la cual era disputada por dos gallos melquiadistas, Rafael Moreno Valle, quien había sido secretario de Finanzas y Desarrollo Social al inicio de la administración y en el 2003 se convirtió en diputado federal y por el entonces secretario de Desarrollo Rural, Germán Sierra, quien buscaba que llegara la “pinche señal”.

Las cuentas públicas, de los dos primeros años de la administración marinistas 1999 y 2000, habían sido aprobadas por el Congreso local, pero las del 2001 y los últimos 45 días del 2002 estaban pendientes y eran la forma de frenar las aspiraciones del mixteco. No solo Marín era objeto de presiones, sino también muchos de sus allegados, principalmente quien había sido su secretario de Obras Públicas, Javier García Ramírez.

Zavala había llegado al Congreso con una misión, lograr la aprobación de las cuentas públicas de su jefe y padre político, para así poder aspirar a ganar la candidatura del PRI a la gubernatura, pero no era nada fácil su misión.

De entrada, la mayoría priista integrada por un total de 25 legisladores, en su mayoría era emanada del melquiadismo y estaba encabezada por el ex dirigente estatal del PRI, Víctor Manuel Giorgana, quien había ganado de manera muy apretada su distrito en Huauchinango.

Giorgana pertenecía a una familia de gran tradición, su tío Guillermo había sido gobernador de Puebla y su otro tío, Alberto, había sido vicegobernador en los tiempos del entonces mandatario, Mariano Piña Olaya. Víctor era compadre del gobernador Melquiades y uno de sus mayores hombres de confianza.

Otros dos personajes de peso completo eran el presidente de la Comisión Inspectora, del entonces órgano superior de Fiscalización, René Lechuga Fosado, originario de Xicotepec de Juárez y miembro del grupo original 24 de mayo y el otro era Gabriel Reyes Cardoso, quien representaba al distrito de Teziutlán y tenía bajo su mando a la comisión de Hacienda.

Zavala solo tenía, entre comillas, a dos aliados más que simpatizaban dentro de la legislatura con el proyecto marinista, Mario Montero y el jurista Carlos Meza, quienes habían llegado al Congreso por la vía plurinominal.

Pronto Zavala sumaría a un integrante más, al entonces joven diputado por Acatzingo y ex presidente municipal de este lugar, Alejandro Armenta Mier, quien desde el primer día de labores, tuvo problemas con Giorgana producto de su carácter franco, directo y duro.

Poco a poco, Zavala y Armenta sumaron adeptos a la causa del marinismo, bajo la mirada de Giorgana, quien al principio buscó por todos los medios frenar al bloque marinista, al cual se sumaron Jorge Camacho Foglia, David Espinosa, pero principalmente, diputados de oposición con los cuales Javier tendió lazos y tejió fino.

Como buen operador, Zavala sumó a Edgar Alonso Cañete, del PRD, a José Guadalupe Ruiz Contreras, del Partido Verde, a Odon Abab Sidar Fierro, de Convergencia, hoy Movimiento Ciudadano.

2002 transcurrió y en ese lapso el choque entre melquiadismo y marinismo repercutía en la vida pública del estado e incluso del priismo, mientras el gobernador Morales jugó a favor de su amiga Beatriz Paredes para la dirigencia nacional, el alcalde Marín apostó por Roberto Madrazo y Elba Esther Gordillo.

El entonces representante de Roberto Madrazo en Puebla y ex gobernador de Durango, Maximiliano Silerio Esparza, fue el primero en denunciar que al interior de la entonces Secretaría de Finanzas y Desarrollo Social a cargo de Rafael Moreno Valle, existía una estructura paralela, la cual era operada con recursos públicos para favorecer a Paredes.

El representante de Beatriz Paredes, el también ex gobernador del Estado de México, Ignacio Pichardo Pagaza salió a la defensa del gobierno de Melquiades y exigió pruebas al ex gobernador norteño.

Total en la interna priista ganó en Puebla Beatriz, pero a nivel nacional, la dupla Madrazo y Gordillo se alzó con el triunfo, lo cual fortaleció a Marín, quien se acercó al grupo del ex gobernador de Tabasco y también al de la maestra.

El entonces auditor del Órgano Superior de Fiscalización era el ex rector de la UAP, José Doger Corte, un hombre hermético que gozaba de toda la confianza del gobernador Melquiades y con el cual logre hacer una muy buena relación, la cual prevalece hasta estos días.

Mi buena relación con Doger se extendió hacia dos de sus operadores, Jorge Torres Marcos director de Comunicación Social y su secretario particular, Alejandro Hernández Carreto, con quienes mantenía constante comunicación.

La cuenta pública de Marín era, desde mi punto de vista, la clave para saber si el ex presidente municipal de Puebla, podía hacerse de la candidatura del PRI a la gubernatura, ya que sus simpatizantes crecían en número.


Foto: Intolerancia Diario

El 14 de enero del 2003, apenas iniciado el año, Zavala se puso en contacto conmigo, nos vimos en un restaurante por el rumbo de La Paz, ahí me mostró una carta firmada por 22 y de los 41 diputados integrantes de la LV legislatura y estaba feliz. Me dijo.

– Hermano ya tengo el apoyo de la mayoría de los diputados que integran el Congreso. Mañana nos vamos a reunir con el gobernador Melquiades en casa Puebla para pedir que se apruebe la cuenta pública de Marín y si se siguen negando, te voy a pedir que publiques la carta cabrón, pero no lo hagas antes, saliendo de la reunión te digo como nos fue, ya no los chingamos.
– Ok, tú me dices como te va, me quedó con la copia que me regalas y si, se niegan a aprobar la cuenta, yo publicó el documento.
– No tienen nada cabrón, nada más quieren aplazar la aprobación para tenernos agarrados de los huevos, pero al chile que no hay nada.
– Hecho hermano.

El 15 de enero se reunieron en Casa Puebla, el gobernador Melquiades Morales, el secretario de Gobernación, Carlos Arredondo, el líder del Congreso, Víctor Giorgana y el Auditor del Órgano de Fiscalización, José Doger. Por el lado marinista acudieron el ex presidente municipal, Mario Marín Torres, acompañado de los entonces diputados Javier López Zavala, Carlos Meza y Mario Montero.

El agudo periodista, Arturo Luna Silva, así dio cuenta de la mentada reunión en su columna Garganta Profunda del Universal Puebla.

La reunión, según la versión de Arturo Luna, y que públicamente no ha sido desmentida, tuvo como tema central la cuestionada cuenta pública de Mario Marín y la manera en que sería presentada al Congreso para su aprobación.

El encuentro, a decir del columnista, no estuvo exento de fricciones entre dos de sus principales protagonistas. El auditor José Doger, quien habló de corruptelas en la ejecución de obra pública y del ex alcalde Mario Marín, quien se refirió a tales acusaciones como argucias para dejarlo fuera de la contienda por la gubernatura en el 2004.

En medio de la tensión provocada por la charla, en un gesto de audacia, Zavala sacó la carta firmada por 22 diputados locales que demandaban la aprobación de la cuenta marinista.

– Gobernador esta carta ya está en poder de un periodista que mañana está dispuesto a publicarla, si no se aprueban las cuentas públicas del licenciado Marín, dijo Zavala.
– ¿Es una amenaza diputado? Contestó Melquiades.
– No señor, cómo cree, pero no hay nada que impida que se apruebe ya la cuenta del licenciado Marín, así que señor, de una vez pongamos fecha y sigamos adelante señor, que lo técnico y no lo político sea lo que prevalezca.
– Está bien, dijo Morales Flores; si las cuentas cuadran, pues que sean aprobadas, ponte de acuerdo con Giorgana y Doger para que se reúna la Comisión Inspectora. Solo quiero pedirles que no adelanten la sucesión y que esperen los tiempos que marque el partido.

Era de manera clara, una victoria para el marinismo, el ex presidente municipal de Puebla, felicitó a su pupilo, Zavala, le había encantado la maniobra, aunque aún faltaba que el melquiadismo cumpliera su palabra.

Entrada la noche recibí una llamada de Zavala, quien se oía feliz.

– Hermano no muevas nada por favor, nos fue muy bien, pero no muevas nada a menos de que yo te diga.
– Ok hermano, así lo haré.

Al día siguiente, de inmediato, busque a mis fuentes, para corroborar si se había llevado a cabo la mentada reunión y me la confirmaron, pero me dieron un dato más, el 22 de enero de 2003 esta citada la Comisión Inspectora para sesionar y aprobar la cuenta pública del ex alcalde Marín.

Dicha sesión no se llevaría cabo en las oficinas del Congreso, sino en el edificio del Órgano de Fiscalización, en punto de las 18 horas y ahí iba a estar presente.

Días antes, el líder del Congreso local, Víctor Manuel Giorgana, había acordado con el coordinador de la bancada panista en el Congreso, Ángel Alonso Díaz Caneja, aprobar en comisiones la cuenta pública de Marín, a cambio de que los priistas liberaran las cuentas de los ex ediles panistas de San Martín Texmelucan, Enrique Porter Basbush y de Atlixco, lo cual fue aceptado por el priista.


Foto: Es Imagen

La tarde-noche del 22 de enero yo me introduje sin ser visto a las instalaciones del Órgano de Fiscalización y desde una venta pude observar la sesión de la Comisión Inspectora. Cuando se abordó la cuenta pública de Marín, los panistas se entablaron en una discusión, Díaz Caneja encaró a su diputado, Juan Francisco Menéndez Priante, quien se negaba a aprobar la cuenta de Marín.

Díaz Caneja jaloneó a Francisco y lo obligó a levantarse de la mesa, se apartaron y yo desde lejos vi su discusión, Méndez Priante abandonó el recinto y se fue, mientras iniciaba la votación, con 5 votos a favor, uno en contra y una abstención, la de Menéndez Priante, se aprobaba la cuenta pública del ex presidente municipal, de Puebla Mario Marín Torres y al día siguiente sería votada en el pleno.

Salí corriendo de inmediato a la redacción de Intolerancia para escribir la nota, la cual se llevaría las ocho columnas al día siguientes.

En el camino recibí dos llamadas, la de Zavala quien ya estaba al tanto de que la cuenta se había aprobado y de Juan Francisco Menéndez Priante, a quien vi el día siguiente en su oficina de la 17 Poniente y 17 Sur.

– Ángel no tiene madre, me dijo. Quería que aprobara la cuenta pública de Marín y cínicamente me dijo que era a cambio de que pasaran las cuentas públicas de los alcaldes panistas. ¿Cómo ves? Son unos corruptos y unos pendejos, no tienen madre. Le acaban de dar las llaves de Casa Puebla a Marín estos idiotas.

Lo dicho por Juan Francisco era cierto, libre de sus cadenas, Marín comenzó a moverse, la balanza política en la entidad había cambiado de lado, ahora el marinismo tomaba más fuerza y ya nadie lo iba a poder detener, solo ellos mismos.


Foto: Puebla on line

Capítulo 3. El hubiera no existe, pero que hubiera pasado si…

Era la una de la mañana del 5 de julio de 2010, estaba en las instalaciones de Intolerancia con la ventana abierta. Mi mirada se perdió hacia la impresionante vista de la iglesia del Cielo en la colonia La Paz. Encendí un cigarro.

Simplemente no pensaba, mi mente estaba vacía, de repente la incertidumbre se comenzó apoderar de mí. No me da pena reconocer que comencé a tener miedo, no sabía lo que se iba a venir, pero advertí que no iba a ser nada fácil lo que me esperaba.

A mi mente llegó aquel capítulo del nuevo testamento en donde Jesús oró en el huerto de Getsemaní momentos antes de su pasión: “padre si es posible aparta de mí este cáliz, pero que no sea como yo quiero, sino como tú quieras” (Lucas 22:42). Precisamente en la que fue mi recamara, en la casa de mis padres, tengo un cuadro, el cual conmemora esa escena; Jesús en el huerto de los olivos.

A las 00:30 horas había recibido la llamada de un buen amigo, Ernesto Echeguren, con quien un mes antes de la elección, había coincidido en la fiesta de 15 años de la hija de la comunicadora, Blanca Lilia Ibarra y el doctor Héctor Solorio.

En la reunión, Echeguren me abordó y fiel a su estilo, cargado de fina ironía me comentó.

– ¿Cómo va la campaña de Javier?
– Bien mi querido Ernesto, va a ganar.
– Jajajaja se carcajeo Echeguren. Mi querido amigo, esa campaña ya valió madres, gracias al “precioso”, ese pinche ratero ya hundió a Javier, pobrecito me cae bien, es un buen muchacho, pero demasiado ingenuo. Ya se lo llevó la chingada.
– No mames Ernesto, le respondí.
– Cuánto te apuestas, me dijo
– Lo que quieras.
– ¿20 mil pesos?
– Hecho.

A los primeros minutos de la madrugada, tomé la llamada de Echeguren, ni siquiera vi el número, estaba como un autómata.

– Mi querido amigo, ¿cómo estás?
– Te lo dije, nos pelaron la verga, te dije que ese pinche ladrón de Marín iba a hundir a Zavala, pobre muchacho, cómo pensó que iba a ser gobernador de Puebla, no mames. Señor ¿cuándo puedo pasar a cobrar mi apuesta?

La verdad, hubiera querido mentarle la madre en ese momento a Echeguren. Sus palabras me taladraron hasta el fondo, pero no tuve ni fuerzas para pelear, solo le respondí. – El día que quieras y colgué.

Yo casi no fumo, pero durante la larga jornada del 4 de julio del 2010, me acabe una cajetilla completa y aún a las primeras horas del nuevo día seguía con un cigarro en la boca.

Mi mente regresó al pasado al 14 de febrero de aquel 2006, el día en que el marinismo fue sepultado por la portada del periódico “La Jornada”, el diario nacional publicaba a ocho columnas una conversación entre el gobernador de Puebla, Mario Marín y el empresario Kamel Nacif, el llamado “rey de la mezclilla”. En donde palabras más, palabras menos, el textilero le agradecía el favor de haber detenido en Cancún a la periodista Lydia Cacho.

El 17 de diciembre de 2005, la periodista Lydia Cacho, autora del libro “Los Demonios del Edén”, fue detenida en Cancún, Quinta Roo y trasladada a Puebla, acusada por el delito de difamación y calumnias (el cual en ese entonces se castigaba con pena corporal) en contra del empresario Kamel Nacif Borge, conocido como “el rey de la mezclilla”, quien era mencionado dentro de esa publicación como parte de una red de pederastas operada por su amigo, Jean Succar Kuri, detenido y procesado en una cárcel de Phoenix, Arizona, Estados Unidos.

Cacho fue trasladada en auto durante 17 horas desde Cancún hasta la ciudad de Puebla y recluida en los separos de la entonces Procuraduría General de Justicia, que encabezaba Blanca Laura Villeda y tenía como jefe de la policía judicial a Adolfo Karam Beltrán.

Desde el momento mismo de su detención y traslado a Puebla, su entonces pareja sentimental, el también periodista Jorge Zepeda Paterson, comenzó a luchar para lograr la liberación de Cacho, al igual que Carlos Loret de Mola y la senadora priista, Lucero Saldaña Pérez, quien incluso visitó a Lydia en los separos de la Procuraduría de Puebla.

Él hubiera no existe y sin duda esto es cierto, pero ¿qué hubiera pasado, si no hubiera existido el Lydiagate?, eso nunca lo podremos saber.

Hubo muchos llamados a tiempo para poder advertir, el tamaño del problema que se avecinaba.

El primero provino del entonces delegado del CEN del PRI, Alfredo Stamatio López, un hombre extraordinario de origen michoacano y que vino a Puebla, de la mano del ex gobernador de Tabasco, Manuel Gurría Ordoñez, padre adoptivo del entonces líder nacional del PRI, Roberto Madrazo Pintado.

Stamatio me tomó especial cariño y me brindó su amistad de manera totalmente desinteresada, de tal forma que lo recuerdo como un mentor dentro de mi carrera periodística.

Luego de la detención de la periodista Cacho, Stamatio me llamó por teléfono para preguntarme si conocía a la también escritora.

– Hola Ricardo, ¿cómo has estado?
– Bien don Alfredo, ¿usted cómo ha estado?
– Muy bien mi querido amigo. Oye ¿conoces a la periodista que está detenida? ¿Sabrás quién es?
– No tengo ni la menor idea don Alfredo, no he oído nunca de ella.
– Dile a nuestro amigo (Javier López Zavala) que se van a meter en un muy grave problema, yo tampoco conozco muy bien a esta persona, pero en la capital ya hay mucho revuelo, ojalá puedas hablar con él para poder advertirle de la situación.
– Ahorita lo mismo lo busco don Alfredo. Gracias por comentarme.
– Hasta luego Ricardo.

Se aproximaba ya la navidad, casi todo mundo andaba de fiesta en esos días. Busque a Javier, quien era el secretario de Gobernación. No me contestaba.

De inmediato busque y fui atendido vía telefónica por su secretario privado, mi amigo Santiago Bárcena.
– Santy me urge hablar con Javier, dile por favor que me reciba, necesito comentarle un asunto.
– Claro que si mi Richard, ahorita te lo comunico.

Como a los 30 minutos, Zavala se comunicó conmigo y nos quedamos de ver en su oficina de Casa Aguayo, eran como a las 18 horas.

– Hermano ¿Cómo estás?
– Bien hermano, fíjate que me habló nuestro amigo Alfredo Stamatio para comentarme que tuvieran mucho cuidado, me dijo que habían detenido a una periodista, no sé ni cómo se llama, pero me dijo que pueden tener muchos problemas, porque en México ya se comenzó a armar mucho revuelo.
– No te preocupes hermano, no pasa nada, todo está bajo control, no hay problema. Voy a ir a una reunión al rato en Atlixco, ¿gustas acompañarme?

Al ver a Javier tan relajado y que casi no prestó atención a lo que Stamatio me había dicho, me hizo pensar que don Alfredo estaba tal vez sobre dimensionando lo ocurrido y tan bien me relaje y decidí ya no darle más importancia.

– No hermano, no puedo, le dije a Javier, tengo que ir a trabajar.

Me fui a la redacción de Intolerancia y comencé a trabajar, pero en mi cabeza, aún estaban las palabras de mi querido Alfredo, advirtiéndome del peligro en el que se encontraba el marinismo.

A las 22 horas, aún hice un último intento, le marque por teléfono al entonces secretario de Obras Públicas, mi también amigo, Javier García Ramírez.

– Bro.
– ¿Qué onda pinche bro?, vente a echar unas copas.

La música de fondo era tan alta, que apenas y alcanzaba a escuchar a García Ramírez.

– ¿Dónde andas mi inge?
– Aquí en una reunioncita en Atlixco bro, ¿qué hay cabrón?
– Oye bro, fíjate que hable con tu tocayo (Zavala) para comentarle algo que me dijo mi amigo el delegado del CEN del PRI, Alfredo Stamatio, me advirtió que detuvieron a una periodista y que se van a meter en un buen pedo, que ya hay mucho revuelo en la Ciudad de México, pero Javier me dijo que no había problema. Yo creo que deberías de hablar con tu jefe para que tomen cartas en el asunto, dice mi amigo, que es algo complicado.
– No mames bro, no pasa nada, yo la verdad no se ni de quién se trate, pero aguántame tantito, te voy a pasar a alguien que si sabe para ver que te dice.
– Ok.

Espere unos minutos en lo que me pasaban a la otra persona.

– Bueno…
– Si, ¿Con quién hablo?
– Con Aldolfo Karam, qué onda cabrón.
– Oye comandante, me dicen que detuvieron a una periodista y que se pueden meter en un gran problema.
– No mames cabrón, no pasa nada, todo está bajo control y no hay pedo. Te paso a Javier.
– Sale gracias.
– ¿Qué pedo pinche broo, te vienes a Atlixco?, aquí anda mi pinche tocayo, esto va para largo cabrón. ¿Te esperamos?
– No broo muchas gracias, tengo chamba, mejor luego te busco y a ver si me invitas al Meed Town.
– Órale bro, bye.

Él hubiera no existe, pero quien sabe que hubiera pasado si…


Twitter: @DeMemoria

Pasada la navidad, el 29 de diciembre del 2005, Zavala me habló muy temprano a mi casa, era sábado y era mi día de descanso.

– Hermano ¿Cómo estás?
– Bien hermano, ¿Qué hay?
– Oye voy de gira a Ajalpan, te invitó a que me acompañes, pero regresamos ya hasta la noche, ¿Te animas?
– Claro que sí, ¿a qué hora te alcanzó?
– Vente a casa Aguayo, salimos a las 12 horas para irnos a Ajalpan.

Acudí a Casa Aguayo y de ahí salimos hacia el estadio Cuauhtémoc, al hangar en donde estaban los helicópteros propiedad del gobierno del Estado y abordamos la nave.

En el trayecto comenzamos la charla y Zavala me comentó que habían detenido al activista Martín Barrios, por haber defendido a 150 costureras de una maquiladora de Tehuacán, las cuales eran explotadas por el empresario Kamel Nacif.

– Hermano detuvimos a Martín Barrios por alborotador, paro unas maquiladoras en Tehuacán.
– No chingues hermano, esta cabrón, detuvieron a la periodista y ahora a este activista, se les está pasando la mano hermano. No es una buena política, los van a acusar de violar los derechos humanos, no es bueno que se creen la imagen de ser un gobierno represor.
– No pasa nada hermano, ya ves, andabas preocupado por el tema de la periodista y no pasó nada. No podemos permitir que paralicen al sector productivo, sería un muy mal mensaje hermano, son indicaciones del gobernador y no podemos mostrar debilidad.
– No lo sé hermano, no me gusta, se van a meter en problemas.
– No pasa nada, todo está bajo control hermano.
– Ok hermano, si tú lo dices.

Llegamos a Ajalpan y ahí nos recibió el presidente municipal. Zavala presidió una reunión con los alcaldes del distrito, el cual recién se había creado y hablaron de diversos temas, principalmente el de la seguridad.

De ahí vino la tradicional comilona siempre opulenta, característica del marinismo, barbacoa, mixiotes, cerveza y tequila, infaltable también la música de grupos norteños, “sin fortuna” y “un puño de tierra, no podían faltar como parte del repertorio.

Antes de que comenzará a oscurecer, nos despedimos, había otra parada en la agenda, íbamos a Acajete, a un rancho de por esa zona propiedad de la familia Pacheco, específicamente de Guillo, el hijo del entonces presidente del Tribunal Superior de Justicia, Guillermo Pacheco Pulido.

Abordamos el helicóptero y nos trasladamos a nuestra nueva reunión, nos esperaban ya las Suburban para trasladarnos al rancho.

Llegamos y el ambiente ya estaba a todo lo que daba, mariachi, más cerveza, más tequila y peleas de gallos, ya nos esperaba el anfitrión y los dos operadores zavalistas, el director del DIF, Alejandro Armenta Mier, y el secretario de Educación Pública, Darío Carmona.

La fiesta se prolongó hasta las primeras horas de la madrugada del 30 de diciembre del 2005, nadie volvió hablar del tema de Lydia Cacho, ni de Martín Barrios, pero las nubes negras de tormenta, ya se habían formado y nadie las quería ver.

La mañana del 14 de febrero del 2006, a las 5 de la mañana el periodista, Enrique Montero Ponce, despertó muy temprano al gobernador Marín, quien se encontraba crudo al igual que la mayor parte de su gabinete, durante toda la noche y la madrugada habían celebrado el cumpleaños del director de Comunicación Social y compadre del mandatario, Valentín Meneses Rojas.

Montero había visto ya la primera plana del diario nacional “La Jornada”, la cual detonaba el escándalo de las grabaciones entre el gobernador de Puebla y el empresario Kamel Nacif, quien le solicitaba a su amigo la detención de la periodista Cacho e incluso la celebraban.

– Estas en un grave problema Mario, dicen que le dijo el comunicador al entonces gobernador, quien desestimó la advertencia, pero le agradeció a su amigo.

En tan solo horas, el escándalo político sacudía al país, no había medio de comunicación que no reprodujera la publicación de “La Jornada” y la tristemente célebre conversación.

A las 9 de la mañana, el gobernador Marín acudió al informe de labores del presidente del Tribunal Superior de Justicia, Guillermo Pacheco Pulido y al término del evento, el mandatario fue abordado literalmente, por una nube de reporteros.

Mal asesorado el gobernador confrontó a los medios y sentenció su destino.

– Gobernador que opina de lo que hoy publica el periódico “La Jornada”, unas grabaciones entre usted y el empresario Kamel Nacif, en donde acuerdan la detención de la periodista Lydia Cacho.
– Yo no hago caso a chismes, sentenció el mandatario.

Marín abandonó el lugar, su equipo de comunicación, no salía de su estupor y organizó de manera apresurada una conferencia de prensa para atender a los medios, sin realizar ningún “war room” para tratar de mitigar los efectos del escándalo.

Mal asesorado, Marín volvió a ser maltratado por los periodistas, quienes lo tundieron y él también contribuyó a su desgracia.

– A mí me hacen lo que el viento a Juárez, contestó.

Durante todo el día, el escarnio en contra de Marín fue brutal, no hubo medio escrito, radiofónico o televisivo en donde no se hablara del tema. Para rematar, el entonces director de Comunicación Social y vocero de Marín, Valentín Meneses, como a las 18:30 horas le tomó la llamada telefónica al periodista, José Cárdenas y cerró la jornada al señalar que tal vez a Marín y al empresario Kamel Nacif “los había invadido el espíritu navideño”.

En la noche, Joaquín López Doriga y Javier Alatorre se dieron vuelo en sus respectivos noticieros estelares de Televisa y TV Azteca, destrozando públicamente al gobernador de Puebla.

Era el día del amor y la amistad, mi esposa Claudia y yo, habíamos quedado de comer con unos amigos en la “Estancia Argentina de la Juárez” para celebrar la fecha.

La comida ya no tuvo ni el mismo sabor, ni fue el mismo festejo que esperábamos, de un plumazo, literalmente el marinismo había sido borrado por el escándalo de Lydia Cacho. La reunión se terminó antes de las 18 horas.

Mi esposa Claudia estaba embarazada de mis cuates, Vale y Leo, la fui a dejar a la casa de mis suegros y me dirigí aun estupefacto a trabajar al periódico, no sabía qué hacer, ni que decir. Busque a Zavala durante toda la tarde-noche, pero ahora si no hubo respuesta.

Ya muy entrada la noche me contestó y me invitó a una ceremonia que habría muy temprano en la entonces academia de policía, era la graduación de varios cadetes.

Ahí nos vimos la mañana del 15 de febrero del 2006, la situación era muy tensa, Javier lucía muy nervioso y desvelado, casi no había dormido, la andanada mediática no amainaba y ahora la solicitud era que el gobernador del Estado, presentara su renuncia al cargo, de hacerlo así habría de nuevo elecciones en Puebla.

Nunca se sabrá exactamente quien grabó a Marín y Kamel, muchos dicen que fue la esposa del empresario, quien ya tenía problemas con él, otros aseguran que fue el entonces presidente municipal de Puebla, Enrique Doger, quien aspiraba a convertirse en sucesor del oriundo de Nativitas y quien odiaba al entonces mandatario.

Tampoco se sabe quién envió las grabaciones a “La Jornada”, algunos dicen que fue Ernesto Echeguren quien recibió de Doger las grabaciones, otros aseguran que fue Rafael Moreno Valle, quien se las dio, lo cierto es que nunca ha quedado claro cómo llegaron las grabaciones a manos de este diario.

Las protestas en contra de Marín comenzaban a crecer, los desplegados nacionales y los noticieros demandaban la salida del gobernador de Puebla. Alentados desde el Palacio de Charly Hall por Doger, los enemigos de Marín se alineaban para solicitar la salida del mandatario, lo que desembocaría en nuevas elecciones.

Más de 30 mil poblanos desfilaron por las calles de la ciudad para solicitar la salida de Marín de la gubernatura, nunca se había visto nada igual en la historia de Puebla y solo sería rebasada por la marcha de estudiantes realizada este año (2020), para reclamar el esclarecimiento del asesinato de tres jóvenes en Huejotzingo.


Foto: @DeMemoria

Mi amigo, el delegado del CEN del PRI, Alfredo Stamatio, nuevamente se puso en contacto conmigo, nos vimos en el Vips del centro, a un costado del Palacio Municipal.

– Ricardo, es necesario que hables urgentemente con tu amigo (Zavala), las cosas están muy difíciles para el gobernador Marín, seguramente va a tener que solicitar licencia para separarse del cargo y habrá de nueva cuenta elecciones en Puebla.
– No puede ser don Alfredo, no es para tanto.
– El asunto está muy complicado, las elecciones para la presidencia de la República, ya están cerca y esto va a afectar la candidatura de nuestro amigo Roberto (Madrazo), quien no ve nada bien este asunto de Marín. Habla con nuestro amigo y dile que debe de prepararse y de comenzar a tomar distancia de Mario, es la única forma de que él pueda ser el candidato en las elecciones extraordinarias, de otra forma, Doger será el candidato. Habla con él y dile que tome distancia de Marín.
– ¡Uy! me está pidiendo algo imposible y sumamente peligroso, pero lo voy hacer, yo también veo difícil que el gobernador salga bien librado de esto, pero no creo que Zavala nos vaya hacer caso.
– Habla con él, a ti si te puede escuchar.
– Lo intentaré.

Salí de inmediato del Vips del centro y comencé hablar por teléfono.

– ¿Santy?
– Si, que paso mi Richard.
– Me urge hablar con Javier.
– Aquí anda, vente de inmediato a Casa Aguayo, aquí te ve.
– Voy para allá.

Él hubiera no existe, pero qué diferente hubiera sido si…

Fotos: Es Imagen / Archivo / José Castañares

Capítulo 2: Tú eres mi hermano del alma

A la memoria de don Reynaldo López

René Marín nos condujo a la casa de sus padres, una vivienda grande, ya no de adobe como la mayoría de las casas del pueblo, sino de cemento y varilla.

Eran cerca de las 23 horas y la vivienda estaba punto de reventar, literalmente, ya no cabía nadie, los hermanos y los primos del candidato del PRI a la gubernatura del estado, habían abarrotado el sitio. Las mujeres iban y venían por las casa, de muebles humildes de madera y cuartos corridos, sin puertas y solo con cortinas como divisiones.

De inmediato, Roberto Marín nos invitó a pasar a la mesa del comedor en donde estaban el padre del candidato, don Crescencio Marín, rodeado de sus hijos y nietos, quienes daban lata por toda la casa.

Todos los hombres cenaban en ese momento, arroz blanco y frijoles con tortillas de maíz que las mujeres echaban en el tradicional comal, con leños de madera, a la vieja usanza. Me senté al lado de René Marín y del empresario Alejandro Cruz.

Luz Blandina, la hermana más joven de la familia me pasó mi plato y mi cuchara. No miento, de verdad, nunca he vuelto a probar frijoles más ricos y mejores tortillas de maíz blanco, como las de aquella noche.

La mamá del candidato coordinaba los trabajos y no dudaba en echar tortillas y servir platos para todos los comensales, Roberto llamó a su mamá y me la presentó:

– “Mira má”, él es Ricardo Morales, un amigo de nosotros y viene de Puebla para cubrir mañana el arranque de campaña del candidato. La señora se limpió la mano en su mandil y la extendió hacia mí.

– A sus órdenes señora, le dije, es un placer conocerla.

Terminada la cena, René nos invitó a recorrer el pueblo, el cual era realmente pequeño, dos o tres calles a la izquierda, dos o tres calles más a la derecha y pequeñas viviendas de adobe algunas pintadas de blanco, la iglesia, el zócalo en donde ya se trabajaba en la colocación del templete y por supuesto el panteón que no podía faltar.

René nos explicó que la temporada de muertos en Nativitas era especialmente colorida, ya que la gente solía acompañar durante toda la noche a sus difuntos, el panteón se pintaba de luz de velas y de color naranja, de la flor de cempasúchil, familias enteras se daban cita en el día de todos los santos.

Al regresar a la casa, ya eran cerca de la una de la mañana, casi todos los hombres de la familia, estaban fuera de la vivienda, sentados en la banqueta, habían hecho una fogata y estaban tomando, brandy Magno y Tequila Sauza.

“Échate una mi Ricardo”, me dijo Roberto Marín y me sirvió un buen chorro de brandy con coca cola, esta demás decir, que prácticamente amanecimos, me dormí como a las seis de la mañana.

Cómo a las nueve de la mañana, el sol de ese día que me daba en la cara me despertó, estaba dentro de la camioneta de René Marín, quien me había acostado y tapado con un sarape. Me levante aletargado y camine hacía la casa, la cual era nuevamente una locura, me tome un café ya con prisa y un pan de dulce, una cocha que había quedado por ahí, ya no había nada más para desayunar.

A las 12 era el arranque de campaña y todo el pueblo era una auténtica locura, cientos de autobuses, se había dado cita, el camino de terracería no se daba abasto para recibir a los autos que hacían fila de más de dos kilómetros para poder llegar a la población.

Los campos de futbol de tierra, servían como estacionamiento de autobuses, combis y camiones que se habían dado cita en el lugar y las filas de gente eran interminables, todos caminaban rumbo al zócalo. Es la “bufalada”, así la bautizó el genial quintacolumnista, Mario Alberto Mejía.

Yo me trataba de abrir paso entre el mar de gente, los Marín me había dejado dormido en la camioneta y ya estaban en el templete. No miento, casi no podía pasar y la desesperación se comenzaba a apoderar de mí, “vine con la familia y ahora no voy a poder estar en el arranque de campaña, carajo”, maldecía.

En medio de la multitud, sentí como alguien me tomaba del brazo, mientras me llamaba por mi nombre, “Licenciado Ricardo Morales”.

Era el famoso licenciado Aurelio, colaborador del coordinador general de la campaña, Javier López Zavala.

– Quiubo mi Ricardo, ¿acabas de llegar?
– No, me vine con René Marín, desde ayer, pero me quede dormido afuera de la casa de los papás del candidato.
– El licenciado Zavala te andaba buscando.
– Pues no me dijo nada de venirme con él.
– Vente, te anda buscando.

A duras penas pudimos llegar a la iglesia del pueblo, ahí estaba Zavala con el cura del lugar.

– Hermano, dónde andabas, te busque ayer y no me contestaste.
– No es cierto, le dije, no me dijiste nada y acepte la invitación de René para venirme a quedar en la casa de los papás del candidato.
– ¿Cómo ves hermano, son más de 20 mil personas?
– ¿Tantos?
– Caray hermano ¿dudas?

Javier era muy dado a inflar las cifras, pero si era mucha gente, una verdadera multitud con las camisas blancas, verdes y rojas del PRI, los gritos, la música, las porras, las matracas apenas y dejaban escuchar.

Marín ya había llegado al lugar acompañado de su esposa Margarita y sus entonces pequeños hijos.

– Hermano, vente para acá.

Zavala me subió al templete, junto a Javier García Ramírez y Alejandro Fernández Soto.

– ¿Qué onda pinche broo?

– Que paso mi “inge”, le respondí, mientras me abrazaba fuerte.

Un hombre de los escoltas de Marín llegó por Zavala.

– Licenciado lo llama el candidato, que en dónde anda.

Zavala se fue de inmediato, a los pocos minutos, Marín y su familia comenzaron a caminar por en medio de la multitud para abrirse paso hacia el temple, “color esperanza” y “tiempos mejores ambientaban el lugar”. Son dos de las canciones favoritas del candidato, me cuchicheo alguien al oído.

Marín subió al templete y la lista de interminables oradores o aduladores comenzaron con sus peroratas.

Como ya es tradición, todos coincidían en que el “prohombre era Marín”, quien reunía todas las condiciones para sacar adelante el estado, como seis años atrás lo había sido Melquiades Morales Flores, 12 atrás Bartlett y 18 atrás Piña Olaya, etc, etc, etcétera.

Por fin, después de escuchar a todos los sectores y al líder estatal del tricolor Mario Montero, ponderar el nuevo prohombre, Marín tomó la palabra, pero mi mente ya estaba en otra parte.

Mientras Marín hablaba, mi mente viajó el lejano año de 1996, cuando ya siendo secretario de Gobernación de Bartlett, me pidieron de la estación, preguntar si ya se había llegado a un arreglo con los campesinos afectados por la constricción de la autopista siglo XXI en el tramo que le correspondía a Puebla.

Los campesinos estaban inconformes con el despojo y una y otra vez amenazaban con marchas, plantones y manifestación para evitar el arranque de esta obra, la cual concluiría Melquiades Morales.

Las negociaciones para obtener el derecho de vía a favor de la empresa constructora, Marín se la encomendó a un joven entonces de 25 años de edad de nombre, Javier López Zavala, quien había nacido en Pijijiapan, Chiapas, quien llegó a Puebla a los 15 años de edad para estudiar la Preparatoria, en el Centro Escolar Aparicio.

Acudí a la oficina de Marín, en Reforma 703, y ya entonces secretario particular y compadre, Valentín Meneses Rojas, me atendió.

Para variar, Marín estaba ocupado para dar entrevistas, pero Valentín amablemente me invitó a que me explicaran como estaba el asunto y para ello, llamó al joven Zavala para que me diera de manera informal los pormenores del tema. Es “off the record ¡eh!”, señaló Meneses. Habla con Zavala y después te sugiero que busques a Carlos Meza para que te platique del tema.

Ahí fue la primera vez que conocí y platique con Javier López Zavala, quien no paraba de comentarme como se había ido a vivir con los pobladores de la zona, para negociar el tema y lograr por fin el acuerdo para aceptar la indemnización correspondiente, todo un éxito político.

Luego de conocer los por menores de la negociación y tras confirmar que ya existían un acuerdo con los campesinos, busque a Carlos Meza para cruzar los datos, entonces subsecretario de Gobernación y con quien ya había hecho una buena amistad, desde sus tiempos de director jurídico.

Meza me confirmó la versión y me lleve una exclusiva más para Buenos Días con López Díaz.

Meses después departía con amigos en uno de los bares de moda de la avenida Juárez, cuando un mesero se acercó de pronto con una botella de Magno.

Señor se la envía el amigo que se encuentra en aquella mesa, mientras señalaba al fondo del bar. Era López Zavala quien me levantaba a los lejos su vaso invitándome a brindar.

Mi amigo Ismael Bermejo me dijo, vamos con él a saludarlo y agradecerle. La charla y las copas se prolongaron por varias horas, a partir de ese momento, ya era su hermano, hermano para aquí, hermano para allá, hermano, hermano, hermano.

Irónicamente, después de esa noche no volví a ver a Zavala, quien se convirtió en secretario particular de Marín, quien fue enviado en 1997 por Bartlett para hacerse cargo del Comité Estatal del PRI, el entonces partidazo logró el histórico 15-0, el gobernador Bartlett se desquitaba del PAN, quien en 1995 había ganado por primera vez Puebla capital de la mano de Gabriel Hinojosa y toda la zona conurbada. Ahora las 15 curules federales eran del tricolor y del presidente Zedillo. El triunfo proyecto a Marín y a su grupo a los “cuernos de la luna”, los señoritos de la derecha, como llamaba Bartlett a los panistas habían mordido el polvo.

La victoria priista llevó a Marín a obtener la candidatura del PRI a la presidencia municipal de Puebla, aún en contra de la voluntad del entonces candidato de este partido a la gubernatura, Melquiades Morales Flores, quien el 24 de mayo de 1998 había derrotado en la primera contienda interna del tricolor al entonces secretario de Finanzas y ex diputado federal, José Luis Flores Hernández.

Marín también tuvo que vencer en una interna a dos adversarios que Morales Flores puso en su camino, Omar Álvarez Arronte y Víctor Hugo Islas Hernández, quien era el verdadero candidato de Melquiades para la alcaldía, pero Marín y su grupo los derrotaron. Desde entonces nació una añeja rivalidad entre ambos bandos que derivaría en la derrota del PRI en el 2010 y que llevaría al partidazo, casi a su extinción.

El PAN tenía el gobierno de la capital en sus manos y la campaña era muy difícil y complicada, aunque el albiazul cometió un grave error al designar como su candidato a la alcaldía al “mosco”, José Antonio Díaz García, un personaje gris, que a nadie entusiasmaba.

Aun así, las cosas no eran fáciles para el candidato Marín, quien casi no tenía contacto con el abanderado a la gubernatura Melquiades Morales, quien tampoco hacía mucha presencia en la capital.

Bartlett platicó con su amigo el periodista Enrique Montero Ponce para que convenciera al empresario Emilio Maurer Espinosa, para que se lanzara como candidato del PRD a la alcaldía de Puebla para dividir el voto opositor.

Maurer era un reconocido directivo del futbol mexicano, que había hecho dos veces campeón al equipo de futbol de la ciudad, el Puebla de la Franja en los ochentas y los noventas. Emilio se hizo directivo de la Federación Mexicana de Futbol y contrató como director técnico nacional al Argentino César Luis Menotti, quien revolucionó a la selección mexicana, la cual no había participado en el mundial de Italia 90 debido al problema de los cachirules de la sub20, uno de ellos, quien sería después jugador de la Franja, el “coreano”, Aurelio Rivera.

Maurer se confrontó con Televisa por el tema de los derechos de transmisión de la selección mexicana, los cuales abrió a la entonces Imevisión de su amigo el también periodista poblano, José Ramón Fernández, miembro del Yunque y conocido como “La Marisol”.

Muarer resultó ser el candidato perfecto para dividir el voto opositor y cumplió muy bien con su papel de esquirol, le quitó tantos votos al “Mosco” Díaz García, que registró para el PRD una votación histórica en Puebla capital, más de cien mil sufragios y estuvo a punto de poner en riesgo al propio Marín, tanto así que hasta lo tuvieron que guardar tres semanas antes de que terminara la campaña para que no rebasara a Marín.

En noviembre de 1998, Melquiades Morales Flores se convirtió en gobernador electo de Puebla y Marín fue electo presidente municipal de la capital.

De manera paralela a todos estos hechos, yo presente mi renuncia a grupo ACIR Puebla, por diferencias insalvables con López Díaz. Irónicamente meses antes me había casado con mi esposa Claudia y Javier y su esposa Lupita, habían fungido como nuestros padrinos de bodas.

Sin trabajo, recién casado y sin dinero, comencé un peregrinar para conseguir empleo.

Mi madre, Isaura Sánchez, operadora priista de toda la vida, no dudó en ir a buscar el entonces candidato electo a la alcaldía, Mario Marín Torres, para pedirle empleo para su hijo. Debo de reconocer que Marín recibió a mi madre y le prometió trabajo para mí.

Fue entonces cuando volví a ver López Zavala, quien se comunicó conmigo para recibirme en lo que había sido la casa de campaña de Marín, un edificio de la 15 Poniente y 17 Sur.

“Hermano, ya estas dentro”, me dijo; posteriormente, me canalizó con Valentín Meneses y Javier Luna, quienes estaban al frente del equipo de comunicación social del candidato.

Valentín y Luna no me recibieron con mucho gusto, ellos ya tenían a su equipo, el cual venía desde el PRI y me veían como un advenedizo.

El día de la toma de posesión fui el encargado de contratar las líneas telefónicas para las estaciones de radio que iban a trasmitir el evento y atender a los directores de medios electrónicos en lo que se les ofreciera.

Iniciada la administración fui enviado como jefe de prensa de la secretaría de Desarrollo Urbano, a cargo de Eduardo Macip, pero no me sentía cómodo en ese lugar.

Un día en un evento Marín me vio y me dijo

– En dónde andas
– Pues me enviaron con Macip a Desarrollo Urbano.
– No, yo te quiero conmigo como mi reportero personal, el que me acompañe a todas partes.
– Ok señor.

Valentín Meneses me puso en ese lugar y comencé a acompañar a Marín a todas sus giras y eventos por la ciudad, el problema, es que ya llevaba desde septiembre sin cobrar y necesitaba llevar dinero a la casa y en el ayuntamiento ya era marzo y aún no cobrábamos, la burocracia es terrible al inicio de una administración y tardan alrededor de tres meses para pagarte, eso sí retroactivo.

A finales de marzo de 1999, Marín no tuvo evento un día y aproveche para salir caminar por Reforma desesperado por mi situación, caminaba sumido en mis pensamientos cuando me tropecé con Rafael Quiroz Corona, a quien ya conocía por Javier Sánchez Galicia, quien había sido mi maestro en la Universidad y a su vez había sido subdirector de Comunicación Social con Bartlett y el genio detrás de todas campañas políticas del PRI y de la administración estatal.

Rafa se había quedado a trabajar como subdirector de Comunicación Social en el gobierno del Estado, con Mauro González Rivera, y era su mano derecha, dentro de la administración de Melquiades Morales Flores.

Rafa me dijo – ¿En dónde andas mi Richard?

Le comente que con Marín en comunicación social del ayuntamiento, pero le dije que no estaba muy a gusto. De inmediato Rafa me invito a trabajar con él. Me dijo que necesitaba un perfil como el mío para hacerse cargo del monitoreo de medios del gobierno del Estado y me habló incluso del salario, la cantidad ofrecida era muy buena y de verdad no lo dude.

Ahí cometí, por inexperiencia, un grave error político que me ganó la enemistad de Marín y de gran parte de su grupo. No di las gracias, ni renuncie, simplemente me fui y al otro día ya estaba trabajando con Rafa en Comunicación Social del Gobierno del Estado, grave error político que Marín jamás me perdonó.

Con Rafa trabaje casi un año, y con él y su equipo aprendí a hacer análisis político, fueron buenos tiempos, con un hombre inolvidable como Mauro González Rivera, un gran ser humano.

Desgraciadamente una columna de Mario Alberto Mejía, quien en ese entonces trabajaba en El Universal Puebla me confrontó con Rafa, a quien le presente mi renuncia.

Pero no me quede sin trabajo, Mauro me recomendó con el entonces candidato del PRI al senado de la República, Rafael Cañedo Benítez, para hacerme cargo de su campaña y ahí coincidí con dos grandes amigos, Silvia Tanus mi madrina, el personaje más cercano al empresario radiofónico que había sido mi patrón y su coordinador de campaña, Pablo Fernández de Campo.

Era la campaña del 2000, el nuevo siglo reclamaba un cambio de partido en el gobierno la “ola Fox”, Puebla no pudo sustraerse de este reclamo social que puso fin a 70 años de gobiernos priistas en el país.

No obstante, a pesar haber perdido por la noche en los conteos de salida, por la mañana la dupla priista integrada por Cañedo y Germán Sierra, se alzaron con el triunfo sobre la dupla integrada por Francisco Fraile y Ana Teresa Aranda.

Desafortunadamente para mí y para muchos que trabajamos en la campaña, el trabajo que se terminó y ahí empezó uno de los periodos más difíciles de mi vida.

Casi alejado del periodismo, un día por allá del 2001, fui al centro para comprar unas cosas y paseando por Reforma, ahora me tropecé con Mario Alberto Mejía, quien, de manera involuntaria, había sido el causante de mi salida del gobierno del Estado.

Parte de mi vida está ligada a Mejía, para bien o para mal, pero así es el destino. Mejía me invito a ser parte de un nuevo proyecto periodístico, el cual se estaba cocinando, Intolerancia Diario. No lo dude ni cinco minutos, de inmediato le dije que sí y me embarque en su nueva aventura. Para mí era un reto trabajar al lado del mejor columnista de Puebla.

Intolerancia nació y yo fui parte del equipo que fundo el diario más influyente políticamente hablando de los últimos años en Puebla.

En el 2000, Zavala también había sido una de las víctimas de la “ola Fox”, el entonces ex director general del DIF municipal cayó derrotado en la búsqueda de la diputación federal por el distrito 6 con cabecera en Puebla, por la entonces desconocida Erika Spezzia, dirigente estatal del Partido Verde, que jugó en alianza en esa elección con el PAN.

En el 2001, en la elección local, Zavala volvió a recibir otra oportunidad por parte de su jefe Mario Marín, fue enviado como candidato a diputado local por el distrito 3 con cabecera en Puebla.

La elección del 2001 fue un desastre para el tricolor poblano y para el gobernador Melquiades Morales, su candidato a la alcaldía, Carlos Alberto Julián y Nácer, cayó derrotado por el panista, Luis Paredes Moctezuma.

Desde las páginas de Intolerancia nosotros documentamos los choques de trenes, entre ambas estructuras melquiadista y marinista, Marín quería como abanderado a Mario Montero Serrano, quien hubiera ganado esa elección, pero Morales Flores y el delegado del CEN del PRI, Rafael González Pimienta impusieron a Nácer y la derrota hundió al tricolor.

Montero, como parte de la negociación, llegó al Congreso local por la vía plurinominal y Zavala fue el único de los candidatos priistas en ganar su elección y llegó con mucha fuerza a la LV legislatura, local, dominada por la estructura melquiadista.

El entonces líder del Congreso local, Víctor Manuel Giorgana Jiménez, tenía instrucciones precisas de opacar a los “diputados marinistas”, Zavala sufría el bloqueo orquestado por sus propios compañeros de curul.

Fue entonces cuando un día a mediados del 2002 me habló por teléfono para invitarme un café en el Wympis de la 3 Sur y 3 Poniente, abajo del banco HSBC.

– Hermano ayúdame, me dijo. Giorgana y Blanca Lilia me tienen bloqueado en el Congreso, no publican nada de lo que yo digo, me bloquean con las televisoras, no quieren nada que huela a Marín. Te pido que me ayudes, publica entrevistas mías y ayúdame con tus amigos. ¿Me ayudas?
– Si, fue mi respuesta.

Fotos: Es Imagen / Archivo / José Castañares / Jafet Moz

Marinismo, ascenso y destrucción

Prólogo

A finales de los años noventa surgió un grupo político en Puebla cuyo líder o cabeza fue el polémico Mario Marín Torres, cuya historia de vida, es simplemente única. Nacido de padres campesinos y criado en un internado en Tlaxcala, nuestro personaje vendió chicles y voleo zapatos, mientras su familia vivía en el barrio de la luz.

Sus padres Crescencio Marín y Luz Blandina Torres eran originarios de Nativitas Cuautempan, junta auxiliar de Coyotepec, municipio enclavado en la mixteca poblana, un lugar en donde la pobreza no dejaba más alternativa que migrar a la gran ciudad en busca de oportunidades.

Ahí comenzó el ascenso de este personaje, el cual recorrió todos los puestos dentro del servicio público, habidos y por haber, desde el más sencillo hasta el más encumbrado.

Marinismo, ascenso y destrucción, no es, ni mucho menos una biografía sobre Mario Marín, ni un tributo a este grupo político, es una relación de hechos, muchos de ellos vividos por quien esto escribe al lado de personajes cercanos al ex gobernador de Puebla.

Al igual que Martha, la Gobernadora caída, Marinismo, ascenso y destrucción, es una serie de hechos narrados, no en forma cronológica, sino de anécdotas y momentos, que finalmente desembocan en la derrota electoral sufrida por el candidato del PRI a la gubernatura de Puebla, Javier López Zavala, quien fue derrotado por Rafael Moreno Valle, el 4 de julio de 2010.

A casi 10 años de ese acontecimiento, que puso fin a 70 años de gobiernos priistas en Puebla, regresemos un poco en el tiempo y conozcamos parte de la historia del grupo político que jugó un rol preponderante durante casi 12 años en la historia de la Puebla levítica.


Foto: Es Imagen / Daniel Casas

CAPITULO 1. El camino a Nativitas

René Marín manejaba su camioneta Chrysler tipo Van camino a Nativitas Cuatempan, iba acompañado por su esposa y sus dos pequeños hijos, en los asientos de atrás íbamos el empresario Alejandro Cruz, (a quien conocí en ese momento) y quien esto escribe. Era la noche del 1 de agosto de 2004, la noche previa al arranque de campaña de quien era el candidato del PRI a la gubernatura de Puebla, Mario Marín Torres.

René, quien fungía como director administrativo del Colegio de Bachilleres, me había invitado a conocer la casa de sus padres en Nativitas Cuatempan, junta auxiliar de Coyotepec, en donde había nacido el candidato a la gubernatura y en donde se iba a reunir toda la familia, menos el abanderado del tricolor, quien llegaría al día siguiente al evento que marcaría el inicio de su campaña en busca de Casa Puebla. La elección se verificaría el 7 de noviembre de ese mismo año.

Yo trabajaba en ese entonces como jefe de información del Periódico Intolerancia, el cual dirigía, Enrique Núñez. Meses antes del arranque de la campaña, Intolerancia sufrió la salida de varios personajes que formaban parte del diario, Mario Alberto Mejía Martínez, director Editorial, Zeus Munive Rivera, jefe de información, Arturo Rueda columnista y Arturo Luna, quien también anunció su salida de la empresa.

Para Intolerancia, la salida de estos personajes había sido una muy dura sacudida, Mejía era el columnista más importante y más leído en ese momento de Puebla, Munive movía prácticamente la redacción de Intolerancia, diario que marcaba la agenda política de Puebla y Rueda, había jugado un rol importante en la sucesión melquiadista, con su columna “Tiempos de Nigromante”, la cual dio lugar a un libro que escribió junto con Mejía.

Mejía, Munive y Rueda se fueron a la redacción de Cambio, periódico bajo el patrocinio del empresario Alberto Ventosa Coughlan, el hombre fuerte de las finanzas del entonces ex rector de la UAP, Enrique Doger Guerrero, quien a su vez, era el candidato del PRI a la presidencia municipal de Puebla.

Entre los dos equipos, el de Intolerancia y el de Cambio, de inmediato comenzó el pique y la animadversión, la cual se incrementó por la salida del fotógrafo Ulises Ruiz Basurto y los dichos de Arturo Rueda, quien dijo que en Intolerancia solo se había quedado el “papel y la tinta”.

Tras la escandalosa salida de Mario Alberto, quien tiene su propia versión de los hechos y en la cual no abundaré. Originalmente Enrique Núñez, pensó en Zeus Munive como el sucesor de Mejía y lo mandó a llamar para convertirlo en el director Editorial de Intolerancia, pero por un tema de lealtad a Mejía, Munive rechazó la invitación, además de que ya tenía una invitación para irse a Cambio.

Núñez no encontraba director editorial, Rodrigo López Sainz le sugirió a Enrique llamar a Víctor Arellano y a Adolfo Flores Fragoso para hacerse cargo de la redacción, pero a Núñez no le gustó la idea.

Enrique comenzó hacer llamadas y Mauricio García León fue a uno de los primeros en contactar, vía telefónica. García, quien cubría la fuente económica, le sugirió a Núñez llamarme y ofrecerme la plaza que habían dejado vacante, tanto Mejía como Munive.

Por fin, Núñez se decidió a llamarme y me citó en las oficinas de San Martín Texmelucan No. 28 de la colonia La Paz, en donde me contó sobre la salida de estos tres personajes de Intolerancia y me ofertó, no la dirección editorial, sino solo la jefatura de Información, tres años más tarde me haría Director de Información. Por supuesto que acepte el reto.

En mi primera junta como nuevo jefe de Información en lugar de Munive, presidida por Enrique Núñez, mi mensaje fue muy claro, ofrecí respeto al trabajo de mis compañeros y les pedí respeto a mi trabajo y órdenes.

Casi al mes de haber asumido la jefatura de Información, me enteré de lo dicho por Rueda: “En Intolerancia solo se quedó el papel y la tinta y que el último en salir que cierre la puerta”. De inmediato tome un periódico Cambio y lo fije en la pared de la redacción y cite a junta.

Editores, diseñadores, reporteros, fotógrafos y correctores, todos me veían a los ojos, mi mirada estaba llena de lágrimas de furia, los mire fijamente a cada uno de ellos y les dije “allá dicen que solo se quedó el papel y la tinta, vamos a partirles la madre periodísticamente hablando y vamos a demostrarles que se equivocaron, espero que todos sepamos lo que es la dignidad y la demostremos”.

Todas estas escenas pasaban por mi mente mientras me dirigía hacia Nativitas Cuautempan, a bordo de la camioneta del hermano del hombre que era el candidato del PRI a la gubernatura de Puebla.

Bordeamos Valsequillo, pasamos por Tecali, nos desviamos en la Colorada y de ahí enfilamos hacía Nativitas, eran ya cerca de los 22 horas. El empresario Alejandro Cruz, no dejaba de hablar, “qué paso Tigre, cómo ves la cosas Tigre, crees que gane Mario, está facilita la elección, ¿no?”.

Mientras contestaba sus preguntas, mi cabeza no dejaba de pensar en cómo había conocido a Marín y como los hilos del destino me fueron ligando a su grupo de operadores y amigos.

A mi mente llegó aquel recuerdo de mis primeros años como reportero de Javier López Díaz, en el entonces grupo ACIR Puebla, propiedad del empresario Rafael Cañedo Benítez.

En 1991, la entonces secretaría de Desarrollo Social expropió mil 081 hectáreas pertenecientes a los ejidos de La Trinidad Chautenco, San Barnardino Tlaxcalancingo, Momoxpan y san Andrés Cholula, los cuales se comenzarán a conocer como la reserva territorial Atlixcayotl-Quetzacoatl.

La Sedesol transfirió los terrenos al entonces gobernador de Puebla, Mariano Piña Olaya. La reserva tenía como fin, el que el gobierno estatal, pudiera poner en marcha en programa para el reordenamiento urbano de la ciudad de Puebla y su zona conurbada, como parte del programa de desarrollo puesto en marcha a nivel nacional, por parte del entonces presidente de la República, Carlos Salina de Gortari.

Piña Olaya de inmediato puso en venta la mayor parte de los terrenos de la reserva territorial entre sus amigos empresarios y beneficiario, principalmente Kamel Nacif Borge y Los Posada Cueto, entre otros.

Las transacciones acarrearon la férrea oposición del entonces delegado de la Sedesol, Alejandro Villar Borja, quien denunció la ilegalidad de las acciones de compra venta, por parte del gobierno estatal ante la federación.

El 1 de febrero de 1992 protestó como gobernador, Manuel Bartlett Díaz, político tabasqueño que por casualidad había nacido en Puebla y quien recibió como premio de consolación la candidatura del PRI a la gubernatura del Estado, luego de haberle disputado a Carlos Salinas de Gortari, la silla del Águila. Salina le había ofrecido a Bartlett la embajada de Francia en México, país en donde Bartlett día hecho sus estudios de posgrado y por el cual tenía especial apreció, pero el hoy director general de CFE prefirió venir a Puebla, en vez de aceptar el exilio dorado.

Ya siendo gobernador de Puebla, Bartlett decidió revertir las transacciones de compra venta realizadas por su antecesor y recuperar para el gobierno del Estado, los terrenos vendidos. El encargado de llevar a cabo este proceso fue el entonces subsecretario B de gobernación Mario Marín Torres.


Foto: Es Imagen / Archivo

El secretario de Gobernación era Carlos Palafox Vázquez, pero el verdadero operador político de la administración estatal era Marín.

En ese entonces yo era un joven reportero de 20 años de edad, el cual estudiaba y trabajaba para poder pagar mi escuela, a la cual asistía becado.

Acababa de entrar a trabajar a Grupo ACIR, Fermín García me había invitado a trabajar en esa empresa y López Díaz me había aceptado como parte de su equipo.

Fermín era el reportero de la fuente de gobierno para los noticieros “Buenos Días con López Díaz y en ese entonces A Tiempo, los cuales se transmitían cada hora por las seis estaciones de la empresa de Rafael Cañedo, de 8 de la mañana a 8 de la noche, bajo la coordinación en ese entonces de Flavia Elizabeth Moncada y de Yirath Aguilar Miranda.

Yo era el reportero que cubría los descansos de todos los reporteros de López Díaz, los lunes descansaba Fermín García y precisamente un lunes que él descanso, Bartlett revirtió las ventas de los predios realizadas por Piña Olaya.

La nota era todo en escándalo, pero nadie había dado ninguna declaración, Bartlett se había guardado, Palafox, nunca hablaba, López Díaz me encargo checar si se habían revertido las ventas y buscar una declaración oficial.

Desde las 10 de la mañana me plantee en el viejo edificio de Reforma 703 sede del gobierno estatal. Desde muy temprano busque al entonces director de Comunicación Social, Raúl Torres Salmerón, pero me mandó por la cocas, ni me pelo.

Pedí entrevista con Carlos Palafox, pero ni siquiera me hicieron caso, era un joven reportero, con poca experiencia y mucho menos peso político, nadie me conocía y apenas luchaba por forjarme un nombre.

Como a las 12 del día acudí a la oficina del entonces subsecretario B de Gobernación, Mario Marín Torres, de inmediato se me acercó un señor de apellido Gómez Virgen, quien me pidió mis datos, después con el paso del tiempo me hice muy amigo del “doctor” Gómez Virgen.

El funcionario se metió y como a los quince minutos salió de una oficina y me dijo que el “licenciado Marín estaba muy ocupado y que no va a dar entrevistas, ni a recibir a nadie”.

Yo le respondí que no me iba a mover de ahí hasta que no me diera una entrevista y que lo esperaría el tiempo que fuera necesario, Gómez Virgen se encogió de hombros y se volvió a meter a su oficina. Yo me senté en las bancas que había fuera de la subsecretaria sobre un pasillo que comunicaba a la calle 3 poniente y a las oficinas de prensa de gobierno.

Las horas trascurrieron y nadie me atendía, la entonces reportera de Televisa Puebla, Blanca Hilda Juárez y su camarógrafo entraron como a las 15 horas y ellos sí fueron recibidos, como a los 40 minutos salieron, indignado me dirigí a la oficina a preguntar y entonces salió otro personaje de apellido Papaqui, quien me dijo que el subsecretario ya se había ido a comer y que tal vez cuando regresara me podría dar la entrevista.

Desconsolado le dije que no me iba a ir hasta que me recibiera, baje a comprar unas tortas y me volví a sentar en mi silla. A las 18 horas Gustavo Paz Bretón, reportero y columnista del Sol de Puebla, llegó al lugar y también fue recibido, ni antesala tuvo que hacer. Una hora más tarde llegó mi ex jefa Pilar Bravo y también fue recibida.

Ya eran casi las 21 horas y a mí no me recibía Marín, como a las 21.30 se despidió la última secretaria, Gómez Virgen se asomó para ver si ya no había nadie y observó que yo era el único que seguía ahí en el casi fantasmal pasillo.

– ¿Qué haces ahí, todavía no te vas?
– No y no me voy a ir hasta que me reciba
– Uy… pues va a estar difícil, porque el licenciado ya se fue.
– No me digas eso, yo lo ha esperado todo el día y recibió a varios reporteros, ¿por qué a mí no?

Tal vez conmoví a Gómez Virgen o tal vez le di lastima, pero el hecho es que se volvió a meter a la oficina y a los 5 minutos salió y me dijo, órale chavo vente, te va a dar 5 minutos el subsecretario.

Así conocí a Mario Marín Torres, quien me confirmó que el gobierno había revertido las compra-venta llevadas a cabo por la pasada administración, en la cual irónicamente, él también había trabajado como subsecretario A, me llamó la atención que hablaba muy bajito y por supuesto su lunar negro en medio de la frente.

Los cinco minutos habían trascurrido, pero yo era el hombre más feliz del mundo, llevaba la tan ansiada nota. Al despedirse Marín me extendió la mano y se portó amable.

La voz de René Marín me volvió a la realidad, hemos llegado a Nativitas, luego de dejar la carretera, uno tenía que adentrarse todavía cerca de kilómetro y medio por un camino de terracería, René me dijo: “Mañana el candidato anunciara que su primera acción cuando sea gobernador será pavimentar el camino de entrada a nuestro pueblo”.


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