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Elementos pictóricos en Puebla

En Puebla, debemos mencionar que el color sirvió como parte fundamental en el entendimiento de la vida social, de interpretación y conocimiento del carácter poblano, así determinamos la semblanza y estilos representativos. Las épocas anteriores al virreinato se presentaron como ejemplos pictóricos dedicados a la religiosidad, al entendimiento de relación entre la vida y la muerte, a las hazañas de festividades y guerras que sucedieron en cada lugar, las fiestas de los bebedores en Cholula mezcladas entre símbolos marinos y animales mitológicos, muestran su gran conocimiento de los movimientos celestes, los murales de Cacaxtla donde se representan danzantes, símbolos de fertilidad y una gran batalla cósmica, nos determinan el lugar sagrado en todos el conocimiento de la pigmentación y de las proporciones de la escala humana, son el principio de una gran cronología que tenemos que reconocer en la continuidad del muralismo de la época virreinal.

Pintura Mural Los Bebedores de Cholula

Así las primeras edificaciones en el principio de esa época se relacionaron como un libro de enseñanza en sus muros de claustros y templos interpretando siempre el conocimiento de la nueva religión con una perfecta interpretación de la escala humana, la interrelación del conocimiento de la técnica indígena con la técnica exportada por los nuevos pobladores y la composición y mezcla de los productos del color que dan vida a todo el conocimiento de la antigüedad, principalmente antes de la llegada de las nuevas interpretaciones en el uso de los materiales como la carpintería en sus grandes retablos, la argamasa en las formas y movimiento o los lienzos pictóricos aunque en cada uno de ellos también usaron la pintura entre el estofado y el labrado para darle vida a sus imágenes representativas.

Pintura Mural de Cacaxtla. Tlaxcala

La grandeza del espíritu que alcanzaron las comunidades de Puebla de los Ángeles y sus ciudades circunvecinas produjo un arte en permanente abrazo con la naturaleza, proveedora de una gran variedad de maderas y derivados, de animales como el hueso el marfil, el nácar y el carey, así como una riquísima decoración complementada con pinturas y todo ello elaborado por hábiles maestros, herreros, talladores y cerrajeros. Todo esto se sumó a la hábil mano de obra de los artesanos, pintores, carpinteros y ebanistas que contribuyeron a la fabricación de la integración de los espacios en la fabricación del mobiliario que se usó y distribuyo en la capital más representativa del México criollo.” (Pérez, 2009: pag 9).

En la arquitectura civil del S. XVII, la mejor interpretación del color es la Casa del Deán, donde se nos presenta la enseñanza del viejo y nuevo testamento, las historias del Petrarca, la sabiduría, la muerte, la soberbia y la pureza, siempre reflejadas en la historia de la vida humana, pero las técnicas siguen siendo las mismas que vienen desde las épocas antiguas llamadas prehispánicas.

En dicho siglo, el color y la pintura continúan siendo parte de la representación en el entendimiento de las interrelaciones sociales, en la arquitectura se siguen usando la combinación de colores aunque ya aparecen lienzos y esculturas decorados con pigmentos de color, en la arquitectura civil, poco se refleja personajes, pero el color da vida a los elementos floridos y es integrador de la naturaleza, nuestro ejemplo, la Casa Aguayo, nos demuestra ese gran decorado entre flores como un edén, que además por sus movimiento es como un principio de Barroco popular que entre rosetones y símbolos determinan el gran Tlalocan o paraíso de un lugar sagrado (primer centro de reunión del poder indígena).

“En el rescate de la restauración de la Casa denominada Aguayo se preserva la decoración mural de la casa del capellán de la Verónica y otros frescos y temples que en ella se encuentran y que forman parte del conjunto de pinturas que tienen detalles de alto valor artístico y de referencia para el estudio de la ornamentación mural en la nueva España, en especial en Puebla durante la época del Virreinato.” (Barquero.2001:pag.90)

En el siglo XVII el Barroco es parte de la composición pictórica, se entrelaza con las argamasas y le da movimiento como si la propia pigmentación nos hablase y nos interrelacionase con la naturaleza que combina, nuevos elementos como el brillo del dorado, como elementos de gran influencia los templos de Tonanzintla, Acatepec, o la propia capilla del Rosario, todo esto también reflejado en la casa del Alfeñique la cual demuestra evidencias de cada uno de los usos de estos elementos en sus decoraciones, cenefas, y en cada uno de los elementos pictóricos que aquí se desarrolla.

Casa de Alfeñique ubicada en la 4 Oriente #416

Barquero R. (2001). Casa Aguayo. Gobierno del Estado de Puebla. México.
Pérez S.F. (1963). Historia de la Pintura en Puebla. Imprenta Universitaria. México.

enero 20, 2019 - 10:15 pm
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Por: Daniela Calderón

Columnistas