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En el 2021 ni a cual irle

Los tres partidos más importantes en Puebla carecen de credibilidad. Hablamos de Morena, PAN y PRI.

Respecto al Movimiento de Regeneración Nacional sus alcaldes han resultado un fiasco, empezando por Felipe Patjane de Tehuacán, de ahí los de la zona conurbada: Puebla, San Andrés Cholula, San Martín Texmelucan, San Pedro Cholula y Amozoc (si me falta alguno pueden ponerlo).

En el caso del PAN, la guerra abierta entre lo que quedó del morenovallismo y los tradicionales que no se ponen de acuerdo. Su carta más fuerte es Eduardo Rivera Pérez, pero es como una bebida descafeinada, no se arriesga, no hace, no dice, no asume un liderazgo de oposición. Espera que la candidatura le caiga del cielo.

El PRI que está totalmente desdibujado. Lorenzo Rivera quien resultó ser la peor carta que han tenido y ahora pretenden impulsar a un Néstor Camarillo quien tiene un olor fétido políticamente hablando.

El partido tricolor juega a ser una bisagra pues lo único que apuesta es a quedar bien con Morena cuando le conviene pero hace pactos secretos con el panismo cuando ve la posibilidad de mantener diputaciones y regidurías. La gente dejó de creer en ese partido hace mucho. Y una buena cantidad de priistas prefirieron respaldar a Morena en las elecciones federales del 2018 y 2019 (en el caso de la entidad poblana).

Al panismo sólo le queda la salida de las alianzas con Movimiento Ciudadano e iniciar una campaña de contraste contra Morena. Buscar un candidato que les dé fuerza y que recuperen su credibilidad.

El problema es que los morenovallistas ya se fugaron. Y los que quedan tienen la amenaza de que se les investigue al abrir sus cuentas públicas.

Morena, en cambio, le apuesta a Gabriel Biestro Medinilla, quien tiene la ventaja de ser uno de los hombres más cercanos al gobernador y que tiene a un grupo de diputados locales y de alcaldes que lo respalda.

Difícilmente se vería a Fernando Manzanilla Prieto encabezando una candidatura por Morena, a menos que Miguel Barbosa lo convoque. Es más fácil que en estos momentos se limen asperezas con Alejandro Armenta Mier, pese a que el año pasado se convirtió en el enemigo número uno del actual gobernador.

Manzanilla, no obstante, ya está en plena campaña. Al dejarlo suelto de Gobernación ahora se reúne con muchos actores poblanos para armar su estrategia que no necesariamente pasaría por el 2021.

Armenta Mier no cuenta ya con la misma fuerza que tenía hace dos años, pues ha dejado suelto a varios de sus seguidores una vez que llegó al Senado de la República y no quiere invertir en su campaña. Ya sabemos que las contiendas electorales se ganan con dinero, con dinero y con más dinero.

El principal activo que tiene Morena en Puebla es Miguel Barbosa, quien ya anunció una serie de obras y que este año tendrá que mostrar el músculo para hacer la diferencia con sus antecesores y que la gente salga a votar a favor de su partido y de esa manera mantener la mayoría en el Congreso del estado.

En el caso de López Obrador es un activo de Morena, pero ese activo comenzó a desgastarse desde que ocurrió el culiacanazo, rifa aviones, da conferencias mañaneras infumables y le aconseja su diablito.

La expectativa que generó Morena en el 2018 fue muy alta y fue rebasada por la realidad. Las esperanzas de un verdadero cambio fueron más altas que cuando llegó Vicente Fox a Los Pinos en el 2000, así que si mantienen una economía que no crece, se incrementa la inseguridad en el país y se sigue la misma ruta, ese activo que es AMLO podría convertirse en un pasivo.

Después de todo es un tema de percepción y al menos la ciudad de Puebla ya no percibe igual al partido en el poder. No lo digo yo. Platiquen con taxistas, amas de casa, más allá del círculo rojo que ese ya tiene determinado su voto.

El problema es que ninguno de los tres partidos cuenta con credibilidad, como decíamos al principio de esta columna y aún así alguien va a ganar. Y será más por una operación política que por ganas de ir a las urnas. A menos que saquen a un candidato que sume fuerzas políticas y tenga menos negativos.

Será interesante seguir la pista que ayer reveló el periodista cumpleañero Ricardo Morales, quien nos reveló que ya hay un primer acuerdo entre Movimiento Ciudadano (Enrique Alfaro) con Marko Cortez (PAN). Alfaro quiere encabezar una oposición nacional y sin duda busca la presidencia de la República, tiene dinero y poder.

febrero 5, 2020 - 9:15 pm

Por: Zeus Munive

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