José José; guerrero de vida

Hoy José Rómulo Sosa Ortiz, mejor conocido como José José, cumple 70 años de edad, tiempo en el que ha demostrado que es un guerrero incansable que ama la vida y prueba de ello son las innumerables batallas que ha librado. El alcoholismo que desde joven desarrolló y que lo llevó a casi perderlo todo: salud, dinero, familia y carrera, pese a todo aseguró hace cuatro años a Excélsior que no se arrepiente de nada.

No, de nada, porque todo fue en su momento. De joven se hace cada babosada, no se sabe que la vida va a pasar la factura. Ahora hay dos facturas, la emocional y la física.

Cómo no iba a beber, era lo que sentía y a cada quien le hizo daño a su nivel. Me estoy desbaratando del hígado y de aquí y de allá, pero no me arrepiento de nada”, dijo a Excélsior en 2013 al presentar su disco Duetos Volumen 1.

José José ha sufrido diversos problemas de salud. Tuvo neumonía grave, a tal grado que su diafragma toráxico sufrió una parálisis que afectó su voz.

Se recuperó tras meses de terapia y ejercicios de respiración, pero desde entonces uno de sus pulmones se averió permanentemente.

Ha sido operado varias veces en las cuerdas vocales, tuvo una parálisis facial, sufrió caídas que le afectaron el andar, desarrolló diabetes, el ser fumador consumado lo llevo a sufrir enfisema, en 2007 sufrió parálisis de Bell y una fuerte depresión, y de todo ha salido avante.

Desde niño fui enfermizo, primero, no sabían si iba a sobrevivir porque nací muy pequeñito, de ocho meses, pero, ¡viva la ciencia!, sobreviví. Además tengo dos lentes intraoculares para poder ver, prótesis de cadera y fémur, tengo mi ventilador y desinflamante para poder hablar”, dijo en una de las pláticas con El periódico de la vida nacional.

A estas enfermedades se suma, quizá, la batalla más fuerte, el cáncer de páncreas que tiene desde marzo de 2017. Según sus palabras, le fue extirpado, pero las secuelas, como la insuficiencia para asimilar los nutrientes, lo tiene en jaque.

Hace unos días compartió con sus fans que está en Miami con su familia, su hija Sarita y su esposa Sara Salazar.

La vida de José José ha sido de altibajos. Se ha colocado en los cuernos de la luna, pero también ha tocado fondo, por el alcoholismo.

Tuvo todo el dinero que quizo pero la fiesta y la confianza en los demás lo llevo a quedar sin nada.

Pisó los escenarios más emblemáticos del mundo, estuvo rodeado de amigos, fue la estrella principal de televisión y centros nocturnos de los años ochenta. Ha vendido más de 250 millones de discos.

Ha recibido nueve nominaciones al Grammy y obtuvo uno por Trayectoria artística, además de diversos reconocimientos en el mundo.

Ha sido objeto de diversos tributos musicales que van desde rockeros, exponente de la banda y de la música regional mexicana, hasta baladistas que no han reparado en hacer discos en su honor con los temas más emblemáticos del intérprete de La nave del olvido.

Todo lo que un artista aspira a lograr, lo ha hecho. Ésta es mi vida es el libro que presentó en 2008 y que le sirvió como catarsis.

También incursionó en la actuación con dos cintas: Gavilán o Paloma, en 1985. Filme biográfico que muestra los sinsabores que le trajo el alcoholismo, la vida de desenfrenó y los fraudes en su contra.

La gente te busca, te procura, para compartir contigo, para invitarte a una fiesta, para tenerte cantando gratis toda la noche, para beber contigo, empieza a haber una serie de situaciones que sí me gustaban, pero me di cuenta que la gente me usó, se aprovechó de mí”, dijo a este diario.

En el filme Sabor a mí le dio vida al compositor Álvaro Carrillo. Compartió créditos con Carmen Salinas, Angélica Aragón y Jorge Ortiz de Pinedo.

Tengo tantos buenos recuerdos de él cuando hicimos la película, era tan dulce, tan buena persona”, comentó la actriz Carmen Salinas.

Las telenovelas también están entre sus logros. En 2006 formó parte de La fea más bella, versión mexicana de la colombiana Betty la fea, donde compartió la escena con Angélica María, Jaime Camil y Angélica Vale.

La vida de El príncipe de la canción desde que salió de adolescente a dar serenatas en su amada colonia Clavería, hasta hoy, es digna de una novela y efectivamente es la base de la serie José José, El príncipe de la canción, producción de Telemundo, que el propio intérprete avaló y asesoró. Estuvo en contacto con los protagonistas Alejandro de la Madrid, Itatí Cantoral, Malillany Marín y Dana Paola, entre otros, a quienes les platicó sus recuerdos y emociones.

José revisó algunas escenas importantes. Él estuvo siempre al pendiente de mí, de mis preguntas, dudas, jamás me soltó y lo mejor es que creo que está muy satisfecho con los resultados”, dijo Alejandro de la Madrid.

INICIA LA HISTORIA

José Rómulo Sosa Ortiz, que es su nombre real, nació el 17 de febrero de 1948. Es el primogénito del tenor de ópera José Sosa Esquivel y de la concertista de piano Margarita Ortiz.

Para el pequeño Pepe, escuchar a su padre vocalizar hizo que la pasión por la música creciera, y no era de extrañarse, pues en su hogar se respiraba arte en cada rincón.

Su padre se opuso terminantemente a que siguiera ese camino, sin embargo, Pepe tenía un aliado muy fuerte, su mamá, doña Margarita, y con su ayuda el chico aprendió a tocar guitarra. Lo alentó a pertenecer al coro de la escuela y a participar en los eventos escolares, y fue su cómplice en las escapadas que tenía cuando se iba a dar serenatas a novias.

Lo más importante de esa época de adolescente era cantar. Me salía de mi casa y junto con dos o tres amigos con los que había ensayado las serenatas caminábamos por la colonia para cantarle a alguien canciones, que generalmente eran de amor o contra de ellas, como decíamos, porque no te hacían caso”, recordó en charla con este periódico.

José José compartió que, para su padre, el que diera serenatas con temas populares como los boleros, que era lo que predominaba los años cincuenta y que el trovador Pepe Jara fuera su influencia más fuerte, era lo peor que podía pasar.

Muchas veces, por la edad, andábamos afuera sin permiso de los papás, estamos hablando de épocas antediluvianas donde era una ofensa no pedir permiso para llevar una serenata. Era hermoso cuando al final de la serenata te abrían las puertas y te dejaban pasar, era con novios ya comprometidos o que ya tenían permiso, hasta nos hacían pasar a la sala”, recordó en su momento.

Había épocas en que comencé a salirme de mi casa por días. A veces traía dinero y otras no, pero para mí lo padre, lo que me llenaba era estar canté y canté aquí y allá”, describió esa etapa de sus inicios en la música.

La oportunidad de dedicarse de lleno a la música, sin las cortapisas de un padre violento, fue en 1963 cuando don José abandona a la familia, lo que Pepe aprovechó para formar un grupo musical con su primo Francisco Ortiz y su amigo Alfredo Benítez.

Dos años más tarde Discos Orfeón le grabó un disco de 45 revoluciones, con los temas El mundo y Mi vida, que presentó en el programa televisivo Orfeón A go go y en donde apareció con el nombre de Pepe Sosa.

No pasó nada con este material, sin embargo, la disquera apostó por otros temas: Amor y No me dejes solo, que tampoco corrieron con suerte.

La necesidad monetaria lo hace integrarse al trío PEG, integrado por Gilberto Sánchez y Enrique Herrera. Tocaba el contrabajo con temas de jazz y bossa nova.

El productor Rubén Fuentes lo escuchó y le consiguió un contrato con la disquera RCA Víctor, con la única condición que dejara de presentarse en los bares, algo que realmente le causó un gran conflicto, porque necesitaba esa entrada de dinero. Fue nuevamente su mamá quien le ayudó al abrir un restaurante que solventó la economía familiar.

En 1969, y por sugerencia de los ejecutivos de la compañía, decide cambiar su nombre artístico de José Sosa a José José, el primero en honor a su padre, quien murió de alcoholismo, y el segundo por él.

Justo en ese año y después de muchos obstáculos consigue convencer a los productores de que es el idóneo para cantar el tema La nave del olvido, del compositor Dino Ramos, con tan buen tino que le empieza a abrir las puertas de la popularidad. En 1970 grabó un LP completo que llevó el título de esta canción y en la que destacaron Nadie simplemente nadie y Del altar a la tumba. Este disco contó con compositores como Armando Manzanero, Rubén Fuentes y Nacho González, además de las orquestas de Chucho Ferrer y Eduardo Magallanes. El material logró un Disco de Oro y otro de Platino por las altas ventas.

NACE EL TRISTE

La fecha clave para José José fue el 15 de marzo de 1970 cuando participó con El triste, tema de Roberto Cantoral, representando a México en el II Festival de la Canción Latina, obteniendo el tercer lugar ante un público que colmó el Teatro Ferrocarrilero, que presenció el nacimiento de una estrella.

En ese certamen acudieron las estrellas del momento. En el público sobresalía Angélica María, Alberto Vázquez y Marco Antonio Muñiz, en ese entonces figuras consolidadas, que se quedaron con la boca abierta cuando escucharon la interpretación de este tema, que Cantoral escribió a su madre fallecida.

Quedé con mi cara de mensa porque no lo podía creer…No creía lo que escuchaba, la voz de José José, es un milagro de Dios. Ese muchacho era una de las voces más maravillosas en el mundo, no sólo de México, no ha habido nadie como la de él”, confió a Excélsior, La novia de México como se le conoce a Angélica María.

Cuando lo vi, dije no puede ser toda la canción con la misma respiración, ¡qué bárbaro!, ¡que genio! Y no solamente yo me percaté, todos estábamos azorados con eso, para mí y para todos los que presenciamos esa interpretación nos quedó claro que él era el ganador y ¡zaz!, que no fue así. Nunca supe porque el jurado determinó eso, pero el teatro se caía en gritos, José José era el ganador, la decisión nunca se cambió, pero definitivamente él fue un campeón sin corona”, recordó.

TOBOGÁN DE EMOCIONES

A partir de ahí la vida de José José cambió radicalmente la fama y popularidad le llegó al igual que el dinero, pero también la vida de excesos, alcohol y fiesta continua lo llevaron a tocar fondo en muchos sentidos.

En aquella época andaba más disperso, entre sus noviazgos, vicios y cosas, pero nunca dejo de ir a mis programas y de cumplir y claro de cantar no como un príncipe, sino como un rey”, compartió Angélica María a este diario.

El príncipe de la canción, mote que se ganó por el título de sus canción El príncipe y que algunos historadores aseguran que fue Frank Sinatra quien lo nombró así, otros se lo atribuyeron al crítico musical Juan Carlos Gallo Calderón. Fue un consentido del público, su voz cautivó no sólo a los mexicanos, de hecho, estuvo presente en regiones tan lejanas como Egipto y Tel Aviv, donde compraban su música, sumándose así a los más de 250 millones de discos que vendió a lo largo de su caminar por la escena musical.

Sin embargo, no perdió el piso, así lo recuerda el cantautor José María Napoleón con quien tiene una amistad de muchos años, que nació primero por el trabajo.

Desde que cantó El triste lo admiré. Tiempo después en un evento de empresarios nos vimos y le pedí su teléfono, me lo dio pese a que era un perfecto desconocido. Pasaron los años y participé en la OTI, con Vive en 1976 y Hombre en 1977. Ya estando en el medio artístico varias veces me lo llegué a encontrar y ahí comenzó una bonita amistad.

En 1977 José me preguntó que si tenía una canción que me sobrara, le dije que no, pero que le mandaba una que tenía. Le comenté que nunca les pongo nombre hasta que las grabo y que él se lo pusiera, y mira el título fue muy afortunando: Lo que un día fue no será, que se convirtió en un éxito”, dijo Napoleón, quien en 2016 presentó un disco de duetos y en el DVD invitó a su amigo José José a acompañarlo al escenario mientras le cantaba Lo que no fue no será, Mientras llueve y Para qué, temas de su inspiración que el intérprete convirtió en éxitos y que en ese momento ya no podía cantar por su afección.

José José ha manejado números impresionantes en sus ventas.El álbum Secretos, de 1983, vendió dos millones de discos en sus primeros días de exposición y actualmente suma más de 15 millones sólo de este disco.

Aunque extraordinario, ésto para José José era casi habitual porque temas anteriores como Gavilán o paloma, Buenos días amor y El amar y el querer también fueron éxitos exorbitantes no sólo en México, también en Latinoamérica y España.

Mi vida, Reflexiones, Siempre contigo, Promesas, ¿Qué es el amor?, Soy así y 40 y 20, son tan sólo algunos de los discos que le abrieron las puertas de escenarios tan emblemáticos como el Madison Square Garden, el Radio City Music Hall de Nueva York y los casinos más importantes del mundo, entre ellos de Las Vegas e incluso de países como Arabia Saudita, Israel, Jerusalén y Abu Dhabi en 1987, además de Japón.

Por supuesto, los premios y reconocimientos siempre fueron parte de su existir.

Fue nominado en nueve ocasiones al premio Grammy, ha ganado en diversas ocasiones el premio Billboard y en 2005 fue homenajeado como La personalidad del Año en el Grammy Latino.

Eso sin contar con que tiene su estrella en El paseo de la fama en Las Vegas, Nevada, y otra en Hollywood, además de una estatua en Azcapotzalco, justo en la colonia Clavería donde vivió su adolescencia.

Afortunadamente José José ha disfrutado de diversos homenajes que sus compañeros de carrera le hicieron, ya fuera como tributos en discos o en programas especiales.

De esta forma en el año 2000 la Academia de Grabación (LARAS pos sus siglas en inglés) le rindió un homenaje en Miami en el que participaron estrellas como David Bisbal, Cristian Castro, Luis Fonsi, Víctor Manuelle, Olga Tañón, Alicia Villarreal, y Marco Antonio Solís, entre otros.

En 1998 varios rockeros se unieron en el disco Tributo a José José cantando sus temas. Así Maldita Vecindad presentó su versión de Lo pasado pasado, Molotov hizo lo propio con Payaso, La Lupita con Gavilán o Paloma, Moenia participó con Volcán, Aleks Syntek con Preso, Café Tacvba con Una mañana, Los Daniels con Desesperado, Panteón Rococó con No me digas que te vas y Los Bunkers con Almohada, entre otros.

Cristian Castro sacó dos discos homenaje a José José, en 2010, Viva el príncipe y en 2016 Mi amigo el príncipe.

Tal fue la fama y la importancia del intérprete que fue convocado a participar en proyectos altruistas como Cantaré cantarás, la versión latina de We are the world, compuesta por Albert Hammond y Juan Carlos Calderón con letra de Anahí van Zandweghe, que en 1985 unió las voces de Roberto Carlos, María Conchita Alonso, Cantinflas, Verónica Castro, Vicente Fernández, José Feliciano, Emmanuel, Plácido Domingo, Lucho Gatica, Julio Iglesias, Ricardo Montalbán, Palito Ortega, Menudo, Amanda Miguel, ente otros.

En los 55 años que tiene de carrera artística, José José ha demostrado que es un guerrero, sin embargo, un momento realmente difícil para él fue en 2007 cuando sufrió parálisis de Bell, que lo sumió en una fuerte depresión.

El momento en que yo me vi imposibilitado para trabajar fue muy doloroso y traumático, estuve enfermo de depresión durante tres años, acostado en mi cama, sin vivir, sin jugar con Sarita, sin ser esposo, sin ver a mi mamá que vivía conmigo, nada más me paraba a trabajar y regresaba a mi cama.

Recuerdo que mi hija me esperaba en la escalera para jugar y la dejaba, no quería nada, no podía creer lo que me estaba pasando, después de muchos años de trabajar tan bonito”, compartió con Excélsior.

Pese a todo y contra todo pronóstico, José José llega a su cumpleaños número 70 tratando, una vez más, de salir adelante y con el incondicional cariño de su público, que lo ha seguido a lo largo de los años y para ellos el mensaje más reciente que su hija Sarita hizo llegar a sus miles de fans.

Mi papá está feliz, recuperándose y ganando. Está comiendo poco a poco de todo…Está ganando bastante peso y feliz”, aseguró.

En medio de la polémica por este repentino traslado a Miami, hecho el pasado 7 de febrero, José José celebra su cumpleaños 70. Felicidades a El príncipe de la canción.

SUS AMORES

Cuatro mujeres marcaron la vida del cantante.
En su juventud fue una chica llamada Lucero.
En 1970 se casó con la actriz Natalia Kiki Herrera Calles
En 1974 aún estando con Kiki, sostiene una relación con Ana Elena Noreña, Anel. Para 1976, ya divorciado, se casa con quien sería la madre de sus hijos José Joel y Marysol.
De Anel se divorcia en 1990 tras una serie de problemas de fraudes efectuados por el hermano de su esposa.
En 1995 se casó por tercera ocasión con Sarita Salazar su actual esposa y madre de su hija Sarita Sosa.

febrero 17, 2018 - 8:20 am

Por: Staff

Historias de vida

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