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Mis Treintas: Una muy feroz competencia

A inicios de la década de los noventas arrancó una revolución en los medios de comunicación electrónicos en Puebla, principalmente en la radio, en donde comenzó una muy feroz competencia por el cuadrante.

En la pasada entrega mencione cómo un pequeño aparato, la telefonía celular, había sido un pase gigantesco para grupo ACIR y en especial para el noticiero de López Díaz, “Buenos Días”, por la facilidad de los enlaces en “vivo”.

Los constantes enlaces desde el lugar en donde se originaba la noticia, le comenzaron a dar más presencia al noticiero matutito y dar una ligera ventaja sobre su competencia, Tribuna de Montero Ponce, pero definitivamente estos últimos mantenían el liderazgo, merced a los años que llevaban de ventaja al aire y por transmitir a través de dos frecuencias, AM y FM.

Pero en el año de 1993 la competencia se volvió más “feroz” en la radio, surgieron nuevas alternativas informativas que iban a revolucionar el cuadrante y hacer que existiera una “fuerte competencia” en el cuadrante, no solo por los contenidos, sino por la influencia informativa y el poder.

De entrada, el Grupo Oro, de la familia Grajales, decidió romper su alianza informática con Montero Ponce, para crear su propio noticiero, con el regreso de Jesús Manuel Hernández a la radio, a través de la 94.9 de FM y la 1170, la segunda estación con más tradición en Puebla, después de la XEHR 1090 de AM.

Hernández armó un equipo muy fuerte y una ´solida inversión empresarial, que incluía en el arranque, automóviles Volkswagen para su equipo con las leyendas y logos de su noticiero y también el dotar a todo su equipo de telefonía celular para enlaces “en vivo”, lo cual equilibraba la situación con ACIR y “Buenos Días”, pero Javier solo transmitía en AM.

El equipo de Jesús Manuel tenía en sus filas a gente como Adolfo Flores Fragoso, Mauricio García León, René Winder Salazar, un muy joven Iván Mercado y más tarde Blanca Morales Garduño.

El noticiero de Hernández encuadraba perfectamente entre las clases medias poblanas, el círculo empresarial y la derecha poblana, que simpatizaba con su forma de hacer periodismo.

Pero no solo surgió esa competencia, una nueva frecuencia y otro noticiero, llegó a refrescar el cuadrante, el periodista Fernando Alberto Crisanto Campos, arribó a la 98.7 de FM, “Si FM”, con su noticiero Hechos.

Crisanto era un periodista consumado, de mucha experiencia y con una muy buena voz.

De inmediato conformó un gran equipo de colaboradores todos, también equipados con el equipo necesario, principalmente teléfonos celulares y un estilo de transmisión en “vivo”, sin notas grabadas y en el lugar de los hechos, para jugar parecía, con el nombre del mismo noticiero.

Entre su equipo de trabajo se encontraba una de las mejores voces de radio, Flora Molina y entre sus reporteros, gente como, Diana Hernández Juárez, quien precisamente había sido mi maestra de géneros periodísticos en la Madero, Oscar Victoria, mi mejor amigo, Bonfilio Mendoza, Luis Alberto González, hijo de Mauro González Rivera, director de Momento Diario, Hipólito González, Guadalupe Vicón y más adelante se incorporaría Luis Pavón Vázquez, con quien construí una gran amistad a la par de Iván Mercado.

Más tarde me enteré que la producción de ese noticiero, la hacía un personaje que más adelante sería clave en mi vida periodística y que ha estado presente en los últimos 20 años de mi historia, Mario Alberto Mejía Martínez, quien arribó a Puebla, proveniente de Huauchinango, en la Sierra Norte de Puebla.

Además del noticiero “Hechos”, Crisanto dirigía, como ya lo mencioné, uno de los mejores periódicos de la época, “Cambio”, en donde colaboraban una buena parte de su equipo.

De manera paralela, Carlos Martín Huerta dejaba el grupo Zoma, la entonces “Stero Rey” 92.5 de FM, para irse a la entonces “Corporación Puebla”, integrada por la Q Bonita 920, en donde originalmente inicie hacer radio y 91.7 de FM.

Ellos al igual que los demás, también contaban con teléfonos celulares para las transmisiones en “vivo”, pero adicionalmente, dotaron a su equipo con motocicletas, para moverse más rápido por toda la ciudad y contaban con un sólido equipo de trabajo encabezado por Verónica Vélez como jefa de información, Ruth Piedrhaita, Isabel Tobón, Fernando Pérez Corona, Fredy Aco, Jesús Ramos, Mario Romero, mi amigo de la infancia, y más tarde se incorporó Erik Becerra.

La competencia radiofónica se volvía “brutal”, el cuadrante se comenzaba a llenar de opciones y por supuesto, nos obligaba a todos, a buscar cada día a ser mejores.

Pero aún habría dos movimientos que terminarían por revolucionar a los medios de comunicación en Puebla, la llegada de otra nueva estación, “La Radiante” de Sergio Mastreta en el 105.1 de FM y el que, sin duda, fue uno de los mejores proyectos periodísticos impresos en Puebla, “El Universal” de Rodolfo Ruiz.

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Twitter: @riva_leo

Mis Treintas: La tecnología, desarrolla la competencia

A inicios de 1992, Manuel Bartlett Díaz se convertía en el nuevo gobernador de Puebla y con ello, arrancaba una nueva era para la entidad. Puebla comenzaba a salir de un marasmo en el cual se había hundido durante la década de los ochentas del siglo pasado y los medios de comunicación por supuesto, no fueron ajenos a esta nueva dinámica.

Mi arribo precisamente al entonces Grupo ACIR Puebla, propiedad del empresario Rafael Cañedo Benítez, a la sazón recién electo alcalde capitalino, va de la mano con la aparición del aparato que revoluciono la forma de hacer comunicación y sobre todo periodismo radiofónico, el teléfono celular.

El comienzo en Buenos Días con Javier López Díaz fue lento, empecé cubriendo los descansos de cada uno de los reporteros, lo que me permitió moverme por todas las fuentes, lunes gobierno y partido políticos, martes, ayuntamiento de Puebla, miércoles, las fuentes educativas, el jueves salud e iglesia, los viernes iniciativa privada y los sábados deportes y policía.

Nunca decía no a nada, siempre iba a todas, era un joven ambicioso y con ganas de sobresalir, me gustaba estar en la calle e incluso disfrute mucho el conflicto que surgió al interior de la planta automotriz, Volkswagen de México, una estrategia genial puesta en marcha por el propio Bartlett en complicidad con la empresa automotriz alemana, para modificar el contrato colectivo de trabajo de la armadora y adecuarlo al nuevo marco legal de la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá (TLC).

Dormí varias veces en la explanada de la armadora alemana junto con los trabajadores, quienes ingenuamente creían que se trataba de un auténtico movimiento obrero, un despertar del proletariado ante el avance del neoliberalismo, el cual iniciaba su marcha hacia lo que hoy llamamos globalización.

El conflicto duró alrededor de 45 días y derivó en la desaparición del contrato colectivo de trabajo vigente, para dar paso a un nuevo esquema, se tuvo que recontratar a la totalidad de los trabajadores, bajo un nuevo esquema, el Bartlett neoliberal se había salido con la suya, le había hecho un nuevo servicio a la patria y al entonces presidente Salinas.

Me comenzaba a consolidar como un reportero “sólido”, pero me hacía falta ese gran golpe que me permitiera demostrar mi valor real.

Un día me encontraba en las instalaciones de la estación, allá por Plaza San Pedro, en la colonia Las Hadas. Eran cerca de las 12:30 horas cuando Javier entró corriendo a la estación y llamó a Yirath Aguilar, el coordinador de los entonces “A tiempo”.

– Rápido necesito que te vayas a las oficinas del destacamento Zaragoza de la Policía Federal de Caminos, me acaban de informar que detuvieron a unos narcos y con un buen cargamento.
– ¿Yo?, respondió Yirath, él nunca fue reportero.
– Pues busca a alguien, me urge que se vayan para allá y poder entrar en el “A tiempo de las 14 horas”, ¿a quién mandamos?
– Ahorita no tengo forma de poder localizar a nadie, pero está Ricardo ahí, ¿por qué no lo mandas?
– Llámalo, dijo.

De inmediato me presenté ante Javier, quien me puso al tanto del tema, pero eso no era lo importante, lo realmente relevante fue que de pronto sacó un aparato que por primera vez vi en mi vida. Se trataba de un teléfono celular propiedad de la empresa Iusacell de Carlos Peralta.

Era un aparato pesado, grande, de color negro y muchos botones, uno rojo y uno verde, que eran la clave para poder comunicarte. López Díaz era de los pocos, poquísimas personas que ya traía un teléfono celular, que apenas comenzaban a entrar al mercado y que representaban toda la revolución en materia de comunicación.

Todos recordaban la inolvidable crónica de la destrucción que el sismo de 1985 había provocado en la capital del país, trasmitida vía teléfono satelital por parte de Jacobo Zabludovsky, a través del teléfono de su patrón, “El Tigre”, Emilio Azcárraga.

López Díaz me dio una rápida capacitación de como marcar el teléfono y de cómo enlazar hacía la estación y de inmediato tome un taxi y me fui hacia las instalaciones de la Policía Federal, destacamento Zaragoza, allá por el rumbo del Parque Ecológico.

Fui el primero en llegar, no había ningún otro reportero y de inmediato, comencé a recolectar la información y tener todos los datos de inmediato me di a labor de redactar una nota, cuando de repente faltaban 10 minutos para las 14 horas comencé a sentir que algo vibraba de manera insistente. Era el celular de López Díaz.

– Qué pasó, mándame una guía, por favor. ¿Ya estás listo?
– Ya, Javier, ya estoy listo, te doy la guía y tú me dices, me quedó en la línea o me vuelven a llamar.
– No, te vuelvo a llamar.

A las 14 horas en punto entramos al aire, un reporte en vivo en el lugar de los hechos, lo que nadie antes había hecho a través de teléfono celular; incluso, tanta fue mi confianza, que me di el lujo de poner al aire al comandante en turno del destacamento Zaragoza, para dar todos los pormenores de la detención de estos narcotraficantes y la cantidad de droga decomisada.

Terminado el enlace me sentí muy orgulloso de lo hecho, de inmediato volvió a sonar el teléfono celular de Javier y lo contesté.

– Muchas felicidades, todo salió perfecto, tráeme de inmediato de teléfono y mucho cuidado, porque estos aparatos son muy caros, te veo en la oficina.
– Voy para allá, le conteste.

Llegue a las oficinas y entregue el equipo, Javier estaba muy satisfecho y confirmó que yo era su hombre para los enlaces en vivo, a partir de ese momento, me gane aún más su confianza, tanto así que pesar de mi corta edad 21 años, me consiguió mi propio teléfono celular, era la envidia de todos mis amigos y de toda la escuela, hasta los maestros se me quedaban viendo cuando sonaba mi teléfono.

Yo ya era el hombre de las transmisiones en vivo, todas las mañanas hacia reportes desde diversos lugares de la ciudad y aunque no tenía fuentes fijas, eso ya no me importaba, era ya el hombre de las confianzas de mi entonces jefe.

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Ricardo Morales Sánchez
Twitter: @riva_leo

Mis Treintas: Primero noticias y Buenos Días…con López Díaz

Como casi siempre en mi vida, el comienzo en la redacción de Javier López Díaz no fue el mejor.

Su noticiero contaba con una redacción sólida, integrada por gente como Adolfo Flores Fragoso, Antonio Cuéllar Montiel, el propio Fermín Alejandro García Hernández, Salvador González Jaramillo, Irma González Bernal, Berenice Sánchez Nava, Alejandra Delgadillo Morán, Silvestre Salazar Aguilar y en la coordinación de los entonces noticieros “A tiempo”, con Flavia Elizabeth Moncada y Yirath Aguilar Miranda.

Yo era el nuevo en la redacción y formalmente no estaba bajo contrato, solo a prueba y sentía que perdía el tiempo, pues no salía de la oficina a buscar a la calle, me la pasaba encerrado en la redacción, dándole vueltas a los boletines y practicando el formato de noticias de los noticieros que encabezaba Javier, en donde las notas eran o tenían que ser, de no más de un minuto con todo y audio.

También aprendí a grabar y a operar los noticieros que se transmitían cada hora en la hora, desde las 8 de la mañana, hasta las 8 de la noche de lunes a sábado, como actualmente continúan.

Así transcurrieron tres meses y yo, ya estaba francamente aburrido y desilusionado de la decisión que había tomado, pensé que nunca iba a haber una oportunidad para mí.

La diosa fortuna, como casi siempre en la historia de mi vida, intervino. Jugando futbol en el seminario mayor con el equipo de la universidad, en contra de los Toros de la Ibero, sufrí una fractura de la falange del dedo pulgar de mi pie izquierdo, el que precisamente, es indispensable para poder caminar, ya que te da el impulso necesario para poder hacerlo. En pocas palabras no podía caminar y solo podía hacerlo con muletas.

Luego de ser enyesado, acudí hablar con Javier para agradecerle la oportunidad y decirle que no estaba en condiciones de seguir y me fui de Grupo ACIR, esa había sido mi primera experiencia y había sido un tanto cuanto frustrante.

Transcurrió un mes, luego de la fractura y por fin, me liberaron del yeso que me habían colocado en la pierna, pensé que me había ya quedado fuera del medio, era volver a empezar.

Un día caminaba por el pasaje del Ayuntamiento de Puebla, cuando vi a lo lejos a un personaje al cual ya conocía y que me caía muy bien, Miguel Ángel Alfaro Barragán (QEPD) y quien trabajaba con Carlos Martín Huerta Macías, en su noticiero que se transmitía en la entonces “Stero Rey” 92.5 de FM, la cual tenía sus oficinas en el edificio del Sanborns del Centro en el último piso.

Alfaro me saludó  muy cordialmente y me comentó que se iba a grupo ACIR y dejaba “Primero Noticias”, me dijo que me iba a recomendar con Huerta para ocupar su lugar. Acepté de inmediato.

Fui a ver a Carlos Martín y le comenté cual era mi experiencia, me dijo, que pagaba 350 pesos mensuales, lo cual me pareció mucho mejor a lo que inicialmente había percibido y de inmediato acepté.

Los siguientes meses y puedo así decirlo, fueron tal vez de los mejores en mi carrera periodística, su redacción estaba integrada por tres mujeres y yo, Verónica Vélez Macuil, Ruth Piedrahita y Claudia Hernández Medina, a quienes nunca voy a olvidar.

Hicimos un gran equipo, Vero cubría Gobierno del Estado, Ruth iniciativa privada y UAP, Claudia el Ayuntamiento de Puebla y yo, partidos políticos y Congreso del Estado.

Casi todos los viernes, al terminar el noticiero de la tarde, íbamos a comer los cinco a las fonditas de comida que proliferaban sobre la calle 2 Oriente, fueron buenos tiempos, hay que reconocerlo.

Ruth Piedrahita y yo, aún estudiábamos y ambos lo hacíamos en la Madero, así que éramos los últimos en ir a grabar al viejo edificio de la 2, el cual era literalmente de espantos.

Como a los seis meses de trabajar con Carlos Martín, iba cruzando el viejo pasaje del Ayuntamiento, cuando otra vez la diosa Fortuna tocó a mi puerta. Iba a toda prisa para enviar mi información para el noticiero de la tarde cuando de pronto me cruce con Javier López Díaz, quien caminaba rumbo al Palacio Municipal.

  • ¿A dónde vas?, me dijo.
  • Voy al noticiero de Carlos Martín, le respondí, ya llevó algunos meses trabajando con él y pues voy para allá.
  • ¿Por qué ya no me buscaste?
  • Pues porque, usted ya tiene su equipo completo y pues no pensé que me fuera a necesitar.
  • ¿Cuánto te pagan?
  • 350 pesos mensuales.
  • Vente conmigo, yo te voy a pagar el doble.
  • ¿En serio?, le pregunté.
  • En serio.
  • Ok solo déjeme comentarle a Carlos y lo busco, deme unos días por favor.
  • Te espero el próximo lunes me dijo, para que ya inicies, sino llegas, ya te la perdiste.

Me quede muy confundido, me gustaba mucho trabajar con Carlos Martín y su equipo, me sentía muy cómodo, el ambiente era sensacional, realmente había camaradería, pero la oferta era muy tentadora. Era un miércoles.

Finalmente, me arme de valor y el viernes le pedía a Carlos Martín, el poder hablar con él, le platique de la oferta que me había hecho López Díaz y le dije que la iba a aceptar.

Realmente me dolió darle las gracias y creo que a él también, aunque no creo que lo haya asimilado muy bien y más tarde esto derivaría en un episodio muy triste de mi vida y el cual nos alejaría para siempre.

Todavía alcance a recomendarle a alguien para ocupar mi lugar en su redacción, a mi compañero de salón, Fernando Pérez Corona, quien aseguraba que él, no iba a ser reportero.

El lunes me presente con López Díaz, a las 9 de la mañana en punto, cuando terminaba su noticiero en ese entonces.

Ahora si…ya era parte de su equipo.

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Mis Treintas: Debut y despedida

Había transcurrido mi primer semestre de la universidad, gracias a mis buenas calificaciones obtuve la tan ansiada beca para poder seguir con mis estudios. Mi “alma mater”, la Universidad Madero, había decidido otorgarme mi beca al 95 por ciento y solo tenía que pagar la inscripción, lo cual no era problema para mi padre.

Yo aún no ganaba el dinero suficiente para poderme mantener, pero el hambre de triunfo crecía día a día, así como mi confianza en poder convertirme en un buen reportero.

Diario iba a Palacio de Gobierno en avenida reforma en busca de noticias, ahí conocí a un personaje que siempre me llamó la atención, su nombre, Alejandro Casco, cada vez que llegaba a la antigua casona me saludaba y así me aprendí y se aprendió mi nombre, más tarde algunos amigos me dijeron que está persona, era de las famosas “orejas” (espías) de Gobernación. Nunca supe sí, sí o no.

Lo cierto es que cierto día Alejandro me hizo una propuesta.

  • Oye estoy por lanzar un nuevo noticiero de radio ¿Te gustaría trabajar conmigo? Es la estación 920 AM La Q´Bonita, yo siempre te veo ir y venir y creo que puede ser un buen reportero ¿Aceptas?
  • Claro que sí, le respondí.

Me citó unos días después, para conocer al equipo integrado por Arturo González Orduño y Sonia Hidalgo en la conducción, ahora si ya oficialmente tenía mi primer empleo como reportero, estaba feliz.

De inmediato busque a Pilar Bravo para platicarle que iba a comenzar a trabajar y que la agradecía mucho por haberme dado la oportunidad, aunque mi ¨vieja maestra¨, al parecer no compartía mi entusiasmo, aun así, me deseo suerte.

Era el segundo semestre de 1990, un domingo por la tarde marque por teléfono a la estación para pedir que me grabaran mis primeras notas de la fuente de gobierno, que era la que me asignaron. Yo era un “mar de nervios”, me equivoque varias veces al grabar mi nota y el operador comenzaba a desesperarse, al final, quedaron grabadas mis primeras tres notas, al día siguiente no perdí para nada la transmisión del programa. Ya estaba adentro.

Las semanas transcurrieron y por fin llegó mi primer pago, 135 pesos a la quincena, no era mucho, pero fue mi primer sueldo y nunca lo olvidaré.

Como todo en la vida, había días buenos y había días malos, pero el aprendizaje era lo más importante.

Una tarde, mientras esperaba a las afueras del salón de gobernadores del Palacio de Gobierno, Fermín García se me acercó. Yo ya había intercambiado algunas palabras con él, aunque era muy joven siempre fue un tipo muy serio, aunque de buen corazón.

  • ¿Cómo te va en tu trabajo?, me preguntó.
  • Pues más o menos, le dije.
  • ¿Te gustaría trabajar para grupo ACIR, con López Díaz?
  • Por supuesto, le dije.
  • Me parece perfecto, yo te aviso cuando puedes tener una entrevista con Javier.

No lo podía yo creer, tenía pocos meses en la 920 y de inmediato me llegaba una mejor oportunidad, apenas y podía creer en mi suerte, estaba feliz.

Pasaron los días y por fin vino la entrevista con Javier López Díaz, a quien no conocía en persona, solo lo había escuchado algunas veces y ya era la competencia principal de Montero Ponce.

Javier era un tipo impresionante, sus lentes, su voz inconfundible, su corbata y su camisa impecables, y sus, en ese entonces, más de 120 kilos de peso.

Yo llevaba ese día un folder en donde había puesto un pequeño currículum Vitae y en este metí mis calificaciones de la universidad.

  • ¿Cómo te llamas?, me dijo
  • Ricardo Morales
  • ¿Todavía estudias o nada más trabajas?
  • Estudio y trabajo, y pues me encantaría tener una oportunidad para trabajar con usted.
  • ¿Ya has trabajado en otros lugares?
  • Si, inicie en Notimex con Pilar Bravo, (alcance a observar que levantaba la ceja, cuando dije ese nombre) y actualmente trabajó para la Q´Bonita
  • Ok, me respondió ¿Y que traes es ese folder? Me volvió a preguntar.
  • Es mi currículum y mis calificaciones, les respondí.
  • Su respuesta me dejo helado, pero fue por demás aleccionadora. Tus calificaciones no me importan, en un trabajo lo único que importa es saber, si sirves o no sirves, me dijo y luego de clavarme su vista agrego – Te voy a poner a prueba unos meses, para ver si sirves o no sirves. ¿Aceptas?
  • Desde luego, le respondí.

Así fue como conocí al que más tarde bauticé como “el rey del rating”, Javier López Díaz, uno de los hombres que cambió mi vida y que me enseñó hacer radio.

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Mis Treintas: Una nueva generación

Comencé a reportear y mi primer amigo del medio acababa de llegar de Tehuacán y había comenzado a trabajar para Momento Diario, que dirigía Mauro González Rivera, su nombre, Carlos Clemente Aparicio.

“El Charly”, al igual que yo, no conocía absolutamente a nadie, pero tenía hambre de sobre salir y no era nada tímido, sabía hacer buenas relaciones y se metía sin miedo a “chacalear” las notas. Yo me le pegué a él y así conocí a otro amigo, que más adelante lo alcanzó en Puebla, Jesús Ramos, “el perrazo”.

Era claro que comenzaba a surgir una nueva generación de periodistas, cuya edad, estaba entre los 19 y los 23 años, aunque por supuesto antes ya existían personajes con un talento natural que les hacía sobre salir por encima de los demás como Fernando Alberto Crisanto, Socorro López Espinosa y Rodolfo Ruiz Rodríguez, todos ellos ya eran directores de Medios que comenzaban a modificar el “mapa” periodístico en Puebla.

Crisanto dirigía el que para mí era el mejor periódico en esa época, “Cambio”, Socorro tenía a su cargo la edición golfo-centro de “El Financiero” y Ruiz, la sección Puebla del periódico “El Universal”.

En radio, me cuentan porque nunca lo oí, que la primera competencia de Montero Ponce, fue un entonces joven de nombre, Jesús Manuel Hernández, quien era muy polémico, que se confrontó con el entonces gobernador Piña Olaya y se tuvo que ir de Puebla.

Jesús Manuel trasmitía en la entonces HR, propiedad del empresario Rafael Cañedo Benítez, y entre su equipo de reporteros contaba con dos personajes, Javier López Díaz y Carlos Martín Huerta Macías.

A la salida de Jesús Manuel Hernández, el 1 de diciembre de 1988 inicio transmisiones “Buenos Días…con López Díaz”; en ese entonces, Javier contaba con 27 años de edad.

El relevo generacional incluía a muchos personajes, cuyo común denominador era, el ser de los primeros egresados de la entonces carrera de moda, Comunicación, la cual se ofertaba como novedad en las escuelas privadas de Puebla.

De las primeras plumas jóvenes que recuerdo y con las cuales comencé a reportear estaban, Oscar Victoria (Primero Noticias), Mauricio García León (Momento Diario), Fermín García (Grupo ACIR Puebla), Ana Gabriela Fuentes (Grupo ACIR), Carlos Clemente (Momento), Jesús Ramos (Nuevo Día y el Atardecer), José Carlos Bernal (Cambio), Martín Ruiz (El Universal, sección Puebla), Isabel Tobón (Primero Noticias).

Más tarde también vendrían otros, en ese entonces jóvenes periodistas, como Miguel Ángel Alfaro Barragán (Primero Noticias), quien también veía de Tehuacán y ya falleció, Bonfilio Mendoza (Cambio) Edy Castro (Cambio), Alfonso Ponce de León (Momento), Ceci Vargas (El Financiero), Fredy Aco (Cambio), Valentina Báez (La Voz de Puebla), Salvador González Jaramillo (ACIR Puebla), Roberto Rodas Monzón (El Atardecer), quien después regreso a su natal Chiapas y me enteré de que había sido detenido y se encontraba en prisión, así como muchos que tal vez escapan a mi memoria.

Alejandro Mondragón y Cirilo Ramos destacaban ya en ese tiempo por encima de muchos, eran un poco más grandes de edad, y eran los mejores reporteros de la fuente de la iniciativa privada, ambos trabajaban para El Financiero, en su edición “Golfo-Centro”, que era uno de los mejores periódicos a inicios de la década de los noventas.

Una auténtica revolución se comenzaba a gestar en los medios de comunicación de la Angelópolis, la competencia se comenzaba a hacer brutal.

Los medios tradicionales como El Sol de Puebla, El Heraldo de Puebla y Tribuna Radiofónica comenzaban a experimentar por primera vez, la competencia de nuevos proyectos periodísticos, que tenían como principal característica, el contar con esta nueva generación de personajes, en su mayoría ya egresados, reiteró de la carrera de comunicación.

Muchos apenas comenzamos la carrera, otros estaban por egresar o ya habían egresado de la misma, pero ya algo comenzaba a moverse en las redacciones de Puebla, que se preparaba a su vez, para entrar a la última década que antecedía al nuevo siglo, el XXI.

Aun así, las oportunidades aún eran pocas y no era nada fácil poder tener acceso a los medios de comunicación, el privilegio de tener acceso a un micrófono, era algo que mis tiempos, se tenía que ganar a sangre y fuego, con muchos sacrificios y eso, lo iba a aprender pronto.

Buscaba una primera oportunidad y esta se iba a dar pronto.

 

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Mis Treintas: Un ángel llamado Oscar

Sin duda hay seres humanos, hay gente que nace tocada por Dios y cuya misión es ayudar, quizá hasta salvar almas, eso es lo que fue para mí Oscar Victoria, un ser que no se cansaba en dar, en brindarse, un amigo en toda la extensión de la palabra.
Oscar era el mejor reportero joven de esa época, él marcó un cambio generacional en el periodismo poblano y le abrió las puertas a muchos que hoy ejercemos esta profesión, rivalizó con los mejores de su tiempo y fue dos veces ganador del entonces premio estatal de periodismo.

Este personaje era casi como un hijo para Pilar Bravo, había trabajado con ella y al igual que a muchos, lo formó para ser un gran reportero, pero sobre todo para contar historias.

Victoria estudió comunicación en la universidad Iberoamericana, cuyo campus era conocido como “los gallineros”, muy cerca de la unidad habitacional Vicente Budib, cerca de la actual plaza Parque Puebla, por la vía del tren y rumbo a los estadios. En ese momento trabajaba para Carlos Martín Huerta en “Primero Noticias” y era compañero de jóvenes periodistas como Isabel Tobón, Sonia Hidalgo y Diana Kiss que le encantaba a Oscar.

Lo conocí porque solía visitar de manera frecuente a Pilar en sus oficinas y de inmediato me tomó afecto o más bien se apiado de mí, porque casi al instante se convirtió en mi mejor amigo y mentor.

Gracias a la paciencia de Oscar Victoria pude ir aprendiendo poco a poco a reportear y a escribir una nota, a conocer a los diferentes personajes de la política poblana, a las “vacas sagradas” del periodismo, como él solía llamar a los personajes que ya estaban consolidados dentro del medio.

A las Tribunas, como llamaba al cuarteto de reporteras de Montero Ponce, formado por su “mami” Pily (Pilar Bravo), Irma Sánchez, Silvia de Julián y Socorro Garate, cada una, las mejores en sus fuentes, política y gobierno, sector empresarial, educación y la UAP.

Oscar era compañero de salón en la “Ibero” de Mauricio García León, en ese entonces joven reportero de Momento Diario y de Lupita Montalbán, a quien mi amigo admiraba mucho y que trabajó para Javier López Díaz y terminó casada con él.

Mauricio era un joven brillante y sumamente ambicioso, aunque un tanto arrogante en su trato, más no así como persona. Siempre quería ser el primero, siempre quería ganar, le gustaba tener las exclusivas e incluso arriesgarse con notas explosivas del sector empresarial, tenía hambre de hacer un nombre periodísticamente hablando, con el tiempo también nos hicimos amigos y terminó siendo uno de mis mentores.

Oscar Victoria tenía un desparpajo y un encanto natural que lo hacía ganarse fácilmente a la gente, le bastaba un minuto para entablar una charla con cualquier persona, sin importar que la acaba de conocer.

Comenzamos a reportear juntos, gracias a él tuve mi primer contacto con otro personaje que más adelante sería clave en mi vida periodística, Fermín Alejandro García Hernández, joven reportero, la “estrella” de López Díaz y de su noticiero Buenos Días, el cual se transmitía en el en ese entonces “Grupo Acir Puebla”, propiedad de Rafael Cañedo Benítez y la principal competencia del Grupo Oro, en donde se transmitía el Noticiero de Montero Ponce “Tribuna Radiofónica” y “Oro Noticias” de la tarde y de la noche.

Aprendí muchísimas cosas de mi amigo Oscar, entre ellas a beber, mis primeras borracheras las tuve con él, con Mauricio García y en mi escuela con Ismael Bermejo, del cual ya platicaré más adelante.

Yo solía ir al entonces palacio de gobierno de Reforma por los boletines, ahí conocí a otros personajes inolvidable, quienes trabajaban en prensa de gobierno, el señor Ponce, Miguel Ángel Ponce, quien más tarde sería mi jefe en la Opinión Diario de la Mañana, al señor Castillo, Juan Castillo (Juanito) padre de mi compadre y amigo, Jorge Castillo, y a una joven que hacia su servicio social por esa época y que al igual que Fermín García, estudiaba la carrera de Comunicación en la Upaep, su nombre, Verónica Vélez Macuil.

Así comenzó a transcurrir el tiempo, poco a poco comencé a relacionarme con todos estos personajes, dos jóvenes más llegarían a mi vida, vía Oscar Victoria quien se convertirían en su amigo y también en parte, en su mentor, Fredy Aco, quien había llegado a Puebla desde la Sierra Norte, de Zongozotla, para estudiar en la Universidad Realística y más tarde a un joven tímido que siempre vestía de manera formal y solía caminar por la calle con su portafolios bajo el brazo, Erick Becerra.

A mí me comenzaba a llamar la atención trabajar en radio, era como un sueño el lograr oír mi voz, como yo oía a las de otros, a través de las ondas hertzianas.

Seguía con Pilar en Notimex, pero ya tenía ganas de buscar algo por mí mismo y que me permitiera ganar dinero para pagar mi universidad, estaba a la espera de una oportunidad, pero la par algo cambiaba en el periodismo poblano, se preparaba un relevo generacional en los medios de comunicación y una explosión como pocas veces se había visto en los últimos años.

A Oscar Victoria lo seguiré extrañando el resto de mi vida, ya es una estrella más en el cielo, vino con una misión a la tierra y cumplió cabalmente con ella. Algún día nos volveremos a encontrar amigo.

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Mis Treintas: La letra con sangre entra, técnica Bravo

A inicios de 1990 entre a estudiar periodismo, pero necesitaba desesperadamente comenzar a trabajar, para poder pagarme mi escuela.

Nunca había trabajado en mi corta vida, no tenía conocidos que me pudieran dar trabajo, pero mi papá sí. Su padrino Federico García había tenido un pequeño periódico en los años sesentas y setentas.

Gracias a su padrino, mi padre entró a trabajar en las delegaciones municipales, era el alcaide, la persona encargada de vigilar a los presos, tanto los que incurrían en faltas al bando de policía y buen gobierno, como a los que consignaban ante el ministerio público.

Ahí conoció a Alejandra Fonseca, quien tenía una organización que defendía a las sexoservidoras que trabajaban en las calles de Puebla. Mi padre conocía de la cercanía que tenía con el periodista más influyente de la época, Enrique Montero Ponce y no dudo en pedirle una oportunidad para mí.

Crecí oyendo a Montero, cuando mi padre me llevaba al colegio en su viejo Chevrolet Biscayne modelo 1961, mientras desayunábamos y en el trayecto a la escuela, era de cajón, escuchar la ya para entonces Tribuna Radiofónica.

Alejandra Fonseca le explicó a mi padre que era imposible que Montero Ponce me diera trabajo, pero le dijo que tenía una amiga que era una gran periodista y que precisamente trabajaba para Montero, Pilar Bravo, con la cual me recomendó.

Pilar era la mejor reportera de esa época, había estudiado periodismo en la Carlos Septién y también había vivido en Francia, sin duda era la “estrella” del noticiero de Montero, era temida y respetada.

A inicios del mes de marzo de 1990 conocí a Pilar, quien además de trabajar con Montero, era la corresponsal en Puebla de la Agencia Mexicana de Noticias (Notimex). Bravo era muy dura en su trato, no se andaba por la ramas, ni con contemplaciones. Me dijo que no había trabajo como reportero, pero que me ofrecía vender unos terrenos propiedad de su familia en San Felipe Hueyotlipan, a cambio de una comisión por cada terreno vendido, le dije que sí y vendí tres de 10 lotes.

Al terminar de vender los terrenos, Pilar me dijo que si estaba interesado en seguir con ella y aprender a reportear, le dije que sí y me citó al día siguiente en su oficina de Reforma entre la 5 y la 7 Sur.

Ahí conocí a Blanca Macías, hermana de Carlos Macías Palma, quien trabajaba como secretaria de Pilar y a Francisco Sánchez Nolasco “Paquito”, su segundo de a bordo en Notimex y quien a su vez trabajaba también como reportero de Momento Diario.

Ese fue mi primer contacto con gente relacionada con el mundo del periodismo.

Mi primera labor era monitorear los noticieros de radio, “A tiempo” de Grupo Acir Puebla, que pasaban cada hora, Oro Noticias de la tarde y “Primero Noticias” de la tarde con Carlos Martín Huerta Macías, que se transmitía de 14 a 15 horas en la entonces Stereo Rey.

Anotaba las noticias más importantes y se las comentaba a Pilar, iba por los periódicos y buscaba noticias que le pudieran interesar a mi jefa, del El Sol de Puebla, que dirigía Raúl Torres Salmerón, El Heraldo, de don Sergio Reguero, en Cambio de Fernando Alberto Crisanto, en Momento Diario de Baraquiel Alatriste y en la entonces naciente sección del Universal Puebla, dirigida por Rodolfo Ruiz.

A veces acompañaba a Pilar a reportear, eran los últimos dos años de la administración de Mariano Piña Olaya, pero yo solo la veía hacer su trabajo, todo mundo le abría a las puertas a la periodista de Tribuna, era sumamente influyente.

Un día me entregó mi primera grabadora y mi casete y me envió a Palacio de Gobierno, a “chacalear” entrevistas, a meter la grabadora y ver a quien entrevistaba. Esta demás decir que temblaba de miedo,
Todos me miraban como un bicho raro y no sabía ni siquiera a quien entrevistaban, ni siquiera me dirigían la palabra, era un choque de generaciones, un grupo de jóvenes reporteros, contra gente de más experiencia, como Carlos Macías Palma, de Radio Oro, y Gustavo Paz Bretón, del Sol de Puebla.

Al regresar a la redacción, Pilar me pidió que escribiera la nota y así lo hice, o al menos lo intente hacer. El resultado fue desolador, no puede escribir ni una cuartilla, Bravo me rompió la hoja y me puso una tremenda regañiza, a duras penas pude contener mis lágrimas de frustración e ira y así ocurrió varias veces durante muchos días.

Estuve a punto de renunciar y largarme de ahí, pero mi amor propio me exigió quedarme y demostrar que podía seguir adelante, aunque la experiencia tenía un costo bastante doloroso. Llegue a pensar que no servía para el periodismo, que esta no era mi vocación.

Días más tarde conocí un personaje que cambio mi vida para siempre. Su nombre Oscar Victoria.

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Mis treintas

Para Claudia, Valeria y Leonardo, origen y fin de todo

Introducción

En este mes, que recientemente inicia, cumplo 30 años de estar dentro del bello mundo del periodismo, profesión que se ha convertido en la pasión de mi vida, motivo por el cual realizaré una serie de entregas de lo que ha sido este recorrido de vida.

Esta obra no pretende, ni mucho menos, ser la historia del periodismo en Puebla, es solo una serie de anécdotas, hechos y personajes que han desfilado durante Mis Treintas.

El origen

Ni siquiera sé porque me hice reportero, de niño no soñaba con entrevistar personas, ni cubrir eventos, solo tenía dos pasiones que me alejaban de la realidad, ver al cielo, admirar las estrellas, pensar que había más allá de ellas y mi deporte favorito, el futbol americano.

A los ocho años, soñaba con ser astrónomo, descubrir como Copérnico que la tierra giraba alrededor del sol y no como se creyó durante muchos siglos, que nuestro planeta era el centro del universo. Galileo confirmaría, más adelante lo que el polaco ya había adelantado.

Muchas veces solía observar las estrellas de noche y me preguntaba ¿Qué eran realmente esos objetos que veía brillar en el cielo? Filosofaba con mi amigo de la infancia, Mario Romero, acerca del universo y la existencia humana, mi conclusión era muy similar a la que alguna vez leí en un cuento de mis viejos libros de texto gratuitos, “somos un bicho dentro de otro bicho más grande, que a sus vez vive dentro de otro bicho más grande”, “Dos amibas amigas” se titulaba el cuento. Mario solo me miraba y me escuchaba, tal vez, algunas veces llegó a pensar que estaba loco.

Llegue al periodismo por casualidad o tal vez porque ese era mi destino y yo me negaba a entenderlo. Luego de estudiar durante un semestre, electrónica, descubrí que las matemáticas si bien me encantaban, no eran lo mío.

Decepcionado, decidí dejar de estudiar y pensé en dedicarme a trabajar, manejar un micro o una combi dejaba dinero según yo. Mi padre, por supuesto que no estuvo de acuerdo con mi decisión.

Recuerdo que una tarde del año de 1989 llegué a mi cuarto y me acosté, prendí mi grabadora para escuchar mi programa favorito “La Hora del Lobo”, con Jorge Huerta, que se transmití por el 90.1 de FM y por supuesto ya tenía mi casete listo para grabar mis canciones favoritas, era la época de la música mezclada.

Un anuncio, por demás interesante, llamó mi atención, una nueva universidad anunciaba la carrera de periodismo, se llamaba Madero, abría semestre intermedio y aunque no estaba al alcance del bolsillo de mi papá, sabía que iba a convencerlo de apoyarme.

Al día siguiente, me arme de valor para hablar con él, pues ya había tomado mi decisión, iba a estudiar periodismo, ni siquiera sabía que era eso. De niño me gustaba leer periódicos, pues tenía un cuñado, Guillermo Alarcón, que era fanático de comprar diarios, leía todos los días, al menos tres o cuatro, Excélsior, El Sol de Puebla y El Heraldo. Lo primero que miraba de estos diarios, eran las tiras cómicas, me fascinaban, apartaba también la sección deportiva y finalmente, le echaba una hojeada a la nacional e internacional. Rara vez leía una columna.

Convencí a mi padre de que quería estudiar periodismo.

– ¿Qué es eso me preguntó?
– Los que hablan en la radio y en la televisión, quiero ser comentarista de deportes, tu sabes que eso me gusta y creo que voy a ser bueno para eso.
– ¿Cuánto cuesta, yo no tengo para pagar eso?
– Acompáñame a preguntar y pues ya me dices, sí o no, por favor.
– Bueno.

Fuimos al Madero, la inscripción más la colegiatura era una millonada para mi padre, casi me le tuve que hincar para que aceptase pagarlas, luego de mucho rogar me dijo que sí, pero con una condición, tenía que trabajar y estudiar, solo me iba a pagar un semestre de los ocho en que constaba la carrera.

Ni siquiera lo pensé, le dije de inmediato que sí. Tenía mucho miedo de volver a fracasar y no encontrar mi verdadera vocación, mi padre no lo hubiera tolerado. Recuerdo que entre a clases en los últimos días del mes de enero de 1990, ya no había vuelta atrás, era triunfar o triunfar.

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Maradona, el dios del fútbol que sufrió la fama entre escándalos y excesos

Diego Armando Maradona fue adorado como un dios por millones de personas e hizo de su nombre un símbolo de reconocimiento mundial para cualquier argentino fuera de su país, inclusive luego de más de dos décadas de terminada su carrera como futbolista.

“Si hablamos de Diego Maradona tenemos que hablar de fútbol. Por todo lo que dio, por todo lo que jugó, por todo lo que ha hecho alrededor de una pelota de fútbol”, comentó a Reuters Enrique “Quique” Wolff, exfutbolista, periodista deportivo y buen amigo de Maradona.

“Un jugador fantástico, maravilloso, que está en la galería de los más grandes y que va a quedarse ahí siempre, sin lugar a dudas”, agregó Wolff, que representó a la selección albiceleste en el Mundial de Alemania de 1974.

Maradona murió el miércoles a los 60 años debido a un paro cardíaco, dejando convulsionada y de luto a Argentina, el país que se estremeció de alegría y tristeza con cada uno de sus logros y desventuras.

El astro protagonizó algunas de las principales hazañas del fútbol argentino y buena parte de sus escándalos también. Su compleja personalidad y los excesos lo hicieron noticia una y otra vez a lo largo de su vida.

Del portero a la gloria

El quinto de los hijos que tuvo el matrimonio del albañil Diego Maradona y la ama de casa Dalma Salvadora Franco, “El Pelusa”, nació el 30 de octubre de 1960 en Villa Fiorito, un asentamiento de bajos recursos en el sur del área metropolitana de Buenos Aires.

A los 10 años, mientras jugaba a la pelota en un polvoriento potrero de su barrio, Maradona fue descubierto por el reclutador Francisco Cornejo del club Argentinos Juniors. Cinco años después, en 1976, estaba debutando en la primera división del equipo, cuyo estadio ahora lleva su nombre.

La explosión de Diego en Argentinos Juniors provocó su fichaje en Boca Juniors en 1981. De ahí en más, la carrera del joven futbolista solo fue creciendo hasta tocar la gloria.

Un año después debutó en el fútbol europeo en el Barcelona, pasando en 1984 al Napoli de Italia, equipo al que le dio las principales hojas de su historia y por las que fue nombrado como “jugador histórico” del club.

Maradona también llevó a la selección argentina a lo más alto. Fue el capitán del último equipo albiceleste que levantó una Copa del Mundo, en México 1986. Por ese hito quedará marcado dentro de los grandes íconos deportivos de la historia argentina.

La calidad futbolística de Maradona a lo largo de ese torneo, donde marcó 5 goles, lo consagró el como mejor jugador del mundo, dejando una huella histórica en el partido contra Inglaterra en cuartos de final, donde “el Pelusa” anotó dos tantos inolvidables en el triunfo 2-1 de Argentina.

Tras el conflicto armado de 1982 entre Argentina e Inglaterra por las Islas Malvinas -las cuales continúan bajo dominio británico-, el partido entre ambos países estuvo cargado de simbolismos y una tensión que excedían al encuentro deportivo.

A los 5 minutos del segundo tiempo, luego de un rechazo defectuoso de un defensor inglés, Maradona y el arquero británico Peter Shilton disputaron en el aire un balón, el cual el capitán argentino golpeó con su puño izquierdo para que entrara en la valla de Inglaterra.

“Lo juro por lo que más quieras, salté junto a Shilton pero le di con la cabeza”, dijo el “10” tras el partido en el imponente estadio Azteca de México. “Lo hice con la cabeza de Maradona, pero con la mano de Dios”, agregó, acuñando la expresión con la que el famoso gol sería recordado.

Años más tarde, Maradona reconoció que el gol fue con la mano.

El segundo gol argentino en ese partido se produjo pocos minutos después de la apertura del marcador. Maradona recibió el balón en propio campo argentino y tras eludir a cuatro rivales, superó a Shilton en el área inglesa para marcar lo que, de acuerdo a una votación organizada por la FIFA, fue “el gol del siglo”.

Liderada otra vez por Maradona, Argentina llegó nuevamente a la final del siguiente Mundial, en Italia 1990. Maradona jugó gran parte de ese torneo con una lesión en el tobillo izquierdo y el equipo sudamericano perdió el encuentro definitorio con Alemania Federal por 1-0.

De la cima al infierno

Sin embargo, no fue todo laureles para Maradona, al que le costó caro ser “dios”. Tras tocar el cielo con las manos en México 1986 se adentró poco a poco en un infierno del cual, algunos dicen, nunca pudo salir.

Con la fama mundial llegaron vicios que se transformaron en excesos, generaron en el camino polémicas y peleas. La adicción a la cocaína fue lo que llevó rápidamente al final de su carrera futbolística.

Diego ya había sido acusado en Italia de tener una convivencia amistosa con la mafia local y en 1991 fue suspendido por un año del Napoli por dar positivo en cocaína en una prueba antidopaje.

Una segunda sanción por consumo de sustancias prohibidas se produjo en 1994, cuando Maradona fue expulsado por la FIFA del Mundial de Estados Unidos tras dar positivo en un control por cinco derivados de la efedrina, un hecho que golpeó fuerte al conjunto albiceleste y a los argentinos.

“Me cortaron las piernas”, dijo en una entrevista al borde de las lágrimas Maradona, que acusó al ente regulador del fútbol de manipular la muestra. “Yo no tomé ninguna sustancia como para que la FIFA me deje afuera de este Mundial”, insistió.

El último partido como futbolista de Maradona fue en octubre de 1997, jugando para el equipo del que fue hincha y en el que volvió a jugar en 1995, Boca Juniors. Tras vencer a su histórico rival River Plate de visitante por 2-1 anunció su retiro del profesionalismo el mismo día que cumplía 37 años.

Alejado del campo de juego, Maradona se convirtió en una sombra de lo que alguna vez fue. Tras llegar a pesar 126 kilos y someterse a un “bypass” gástrico, pasó por diversas complicaciones de salud. En 2000 casi muere en Uruguay a causa de una crisis hipertensiva y una arritmia ventricular, provocadas por exceso de cocaína en la sangre.

“Hasta ahora he vivido 40 años pero que valen por 70. Realmente me sucedió de todo. De un golpe salí de Fiorito y fui a parar a la cima del universo y allí me las tuve que arreglar yo solo”, dijo en entrevista en 2000.

Tras tocar fondo pasó por largos procesos de rehabilitación en Argentina y Cuba, donde estrechó su amistad con el fallecido líder cubano Fidel Castro.

Esta relación lo llevó a cimentar su ideología izquierdista y lo acercó a los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro en Venezuela, Evo Morales en Bolivia y Cristina Fernández en Argentina.

«Si me muer… quiero volver a ser Diego»

Después de colgar los botines, tuvo una larga y diversa carrera como técnico de diferentes equipos, llegando a ser el entrenador de la selección de Argentina en el Mundial de Sudáfrica 2010, donde la albiceleste se despidió goleada 4-0 por Alemania en cuartos de final.

Tras su paso por la selección se desempeñó como DT en diferentes clubes del mundo, como Al Wasl y Fujairah FC de Emiratos Árabes Unidos, y Dorados de Sinaloa, de la segunda división de México.

Luego de su experiencia en el exterior volvió al país en septiembre del 2019 cuando Gimnasia y Esgrima La Plata lo contrató para dirigir el equipo que marchaba colista del torneo. Dos meses después renunció al club en respaldo al entonces presidente Gabriel Pellegrino, que había anunciado que no se presentaría a la reelección, pero poco después volvió al cargo tras un acuerdo entre la cúpula directiva.

Ahí estaba hasta el momento de su muerte, dirigiendo por videollamada con la ayuda de sus asistentes tras sufrir a inicios de este mes complicaciones de salud.

Hace dos semanas, Maradona abandonó el hospital donde se encontraba internado para continuar con un tratamiento de rehabilitación en su casa tras una intervención en la cabeza y un cuadro de abstinencia al alcohol.

Pocos días antes había sido operado de un hematoma subdural y luego, por decisión familiar y médica, permaneció internado debido a un “bajón anímico, anemia y deshidratación”, según informes médicos.

La vida personal de Maradona fue tan cambiante y polémica como su vida profesional. Además de su hijas mayores Dalma y Gianinna -con quienes en los últimos años mantuvo vaivenes en su relación-, el astro tuvo 6 hijos en distintas partes del mundo.

“Si me muero, quiero volver a nacer y quiero ser futbolista. Y quiero volver a ser Diego Armando Maradona. Soy un jugador que le ha dado alegría a la gente y con eso me basta y me sobra”, expresó el “10” en una entrevista con un medio argentino en 1992.

Fuente: Reuters
Foto: @sscnapoliES

Expediente del asesinato de Aquiles Serdán, hallado en el archivo judicial; revive el inicio de la Revolución Mexicana

Un antiguo expediente de 114 fojas, recientemente hallado en el Archivo Judicial, revive uno de los acontecimientos históricos más importantes del país: la muerte de Aquiles Serdán Alatriste. Se trata de la denuncia por homicidio, robo y destrucción en propiedad ajena que en 1911 presentó la señora Filomena del Valle tras la muerte de su esposo, el precursor poblano de la Revolución Mexicana.

El documento no solo recoge la narrativa de los hechos, como la preparación armada del movimiento revolucionario y de quienes participaron en este, sino comprueba el papel que jugó Puebla en el escenario político nacional de esa época, destaca el secretario de Cultura, Sergio Vergara Berdejo.

La denuncia la presentó la señora Filomena contra el entonces Gobierno del Estado luego de haber salido de la cárcel, a la que ingresó el 21 de noviembre de 1910, periodo en el que nació Sara, la tercera hija del matrimonio, en cuyo bautizo participó Francisco I. Madero, abundó el director del Museo Regional de la Revolución Mexicana “Casa de los Hermanos Serdán”, Domingo Castillo.

El relato

La denuncia integrada en el expediente recientemente encontrado en las instalaciones del Tribunal Superior de Justicia (TSJ), comenzó a integrarse el 24 de mayo de 1911; el caso fue atendido por el juez Celerino Flores.

En el documento la señora Filomena relata la forma en la que el 18 de noviembre de 1910, tropas militares ingresaron a su domicilio, (ubicado actualmente en la 6 Oriente 206, Centro Histórico) y dispararon contra las personas que se encontraban en el lugar, explicando que ella, así como la madre y hermana de Aquiles (Carmen Alatriste y Carmen Serdán) estaban a punto de ser víctimas de ese ataque.

“…que el día diez y ocho de Noviembre del año próximo pasado como a las siete y media de la mañana se presentó en mi casa habitación, calle de la Portería de Santa Clara número cuatro, el Jefe de la Policía Don Miguel Cabrera, acompañado del Mayor Modesto Fregoso y de varios agentes de la misma, con el fin de practicar un cateo de la casa”, se lee.

En el documento también se relata el momento en el que Serdán se ocultó por 15 horas en un agujero del suelo de su vivienda, para no ser atrapado por las fuerzas federales, mismas que al percatarse de un ruido que hizo, lo ubicaron y asesinaron.

“A eso de las dos de la mañana del día diez y nueve, entiendo que por algún movimiento que hizo y que no pudo impedir, pues llevaba en ese sitio semejante a una tumba quince horas, produjo ruido que alarmó a quienes guardaban la pieza”, relató la señora Filomena.

En este expediente figura el nombre de Juan Bede, un militar al que se le acusa de haber disparado contra quien habría iniciado en Puebla la rebelión maderista, no obstante, esta persona fue absuelta.

Debido al año de este suceso, el documento contiene dos ilustraciones (a color) de medicina forense, en las que se aprecia claramente el recorrido de las balas que le habrían quitado la vida a Aquiles Serdán.

La denuncia presentada por la esposa de dicho líder antirreeleccionista, estuvo plasmada en la edición del 24 de mayo de 1911 de “El País, diario católico”, cuyo encabezado reflejaba la crisis política que se vivía en ese entonces: “El General Díaz renunciará hoy la Presidencia y subirá al Poder el Lic. Francisco L. de la Barra”. Dicho periódico está incluido en este expediente en poder del Archivo Judicial, que almacena casos hasta de 1568.

Es la casa de Los Serdán el inicio de la Revolución: Sergio Vergara

El año 1910 marcó la historia del país y de los mexicanos, dado que en ese entonces inició el movimiento que le dio paso a la Revolución Mexicana y este a su vez al fin del porfiriato; en estos sucesos Puebla jugó un papel importante a través del grupo social que encabezó Aquiles Serdán, resalta el secretario de Cultura, Sergio Vergara Berdejo.

Esta historia está incluida en la narrativa que forma parte del expediente integrado por el asesinato de Serdán, documento en el que se plasma que este grupo social se preparaba para iniciar la revuelta del día 20 de noviembre, explica.

“1910 fue un año importante para la vida de los mexicanos, 1910 empieza el movimiento de la Revolución. Mucha parte de la sociedad pide la renuncia de Porfirio Díaz dado que venían las elecciones y él se quería reelegir. Aparece un partido, el antirreeleccionista, y automáticamente aparecen grupos sociales y uno de los más importantes fue el de los Hermanos Serdán”, cuenta.

El final de este capítulo histórico nacional, que abarca la exoneración de quienes habían sido culpados por el asesinato de Aquiles, se revive cada año en Puebla, en donde las y los ciudadanos consideran que la Revolución inició en la casa de los hermanos Serdán.

“La historia quedó escrita y la historia se revive cada año en esta misma casa que para nosotros los poblanos es el inicio de la Revolución”, añade.

Presenta denuncia luego de obtener su libertad

Desde la denominada Sala del Sacrificio (en donde asesinaron a Serdán y donde actualmente se encuentran los restos de Carmen, Aquiles y Máximo), el director del Museo Regional de la Revolución Mexicana “Casa de los Hermanos Serdán”, Domingo Castillo, cuenta que el 21 de noviembre de 1910, Carmen Alatriste, Carmen Serdán Alatriste y Filomena del Valle (quien en ese entonces tenía seis meses de embarazo aproximadamente), fueron encarceladas.

Relata que la denuncia, cuyo expediente se encuentra en poder del TSJ, fue presentada por la viuda de Serdán cuando obtuvo su libertad, a fin de no dejar impune el asesinato del precursor poblano de la Revolución Mexicana.

La pandemia cambió mi vida, ahora vendo tacos de canasta: Emmanuel Lozano

Debido a la crisis económica que ha dejado la emergencia sanitaria que se vive a causa del virus SARS-CoV-2 muchas personas se vieron afectadas en sus fuentes de empleo o negocios, por lo que tuvieron que buscar alternativas de cómo obtener ingresos, tal es el caso de Emmanuel Lozano Martínez, de 49 años, quien ahora vende tacos de canasta a domicilio para poder sacar adelante a su familia.

Originario de El Carrizal, en el estado de Veracruz, Emmanuel nos platicó que debido a la pandemia su esposa y su hijo se quedaron sin empleo, por lo que tuvo que buscar alternativas para poder sufragar los gastos del día a día, hasta darle al clavo con sus ya reconocidos “Tacos de Canasta La Fama”.

“El Señor de los Tacos”, como la mayoría de sus clientes lo conocen, dijo que desde muy pequeño siempre quiso ser famoso, realizando actividades musicales, pasó por el ejército, como militar, donde incluso participó en su orquesta y coro, realizó shows como payaso, se inscribió a concursos de baile e incluso llegó a cantar en camiones, sin que llegara el tan anhelado éxito.

Luego de tanto ir y venir, fue como llegó a la Ciudad de Puebla, donde laboró en una empresa panificadora internacional, trabajó vendiendo antenas de televisión de programación satelital, entre otras cosas, hasta que se propuso trabajar por su propia cuenta.

“Decidí trabajar por mi cuenta elaborando nieves helados y bolis… Realizando shows de payaso, arreglos de globos y publicidad en negocios, pero, llegó la pandemia y suspendí los productos fríos cambiando el giro a los tacos de canasta”.

Asimismo, comentó que, con mucha fe y el apoyo de su familia, fue como se decidió emprender este negocio, iniciando con el sistema de entrega a domicilio, llevando sus deliciosos tacos de canasta de chicharrón, papa y frijolitos, que son la delicia de vecinos del norte de la ciudad que diariamente le hacen el gasto a Emmanuel.

En este tenor, dijo que “la necesidad es la inventora de estas situaciones”, donde literalmente lleva sus tacos a las puertas de los hogares, de quienes le realizan sus pedidos vía redes sociales o WhatsApp, al número 22 24 61 25 44, de las colonias Infonavit San Aparicio, Tres de Mayo y Fuentes de San Aparicio, así como en sus alrededores al norte de la Ciudad, quien con su humor “bonachón” característico de los jarochos, siempre está dispuesto a atender a su hambrienta clientela.

«Dejé de comer hace dos años por culpa de una enfermedad rara»

«¿Y qué te pasa si comes algo?» Son preguntas como estas con las que Fernanda Martinez, una brasileña de 22 años, tiene que lidiar a diario en sus redes sociales.

«Riesgo de vida», responde, mientras explica los diagnósticos de parálisis del tracto digestivo e insuficiencia intestinal que hicieron que dejara de «comer» hace más de dos años.

Martinez sufre de síndrome de Ehlers-Danlos, una condición genética que causa anormalidades en la producción de colágeno en el cuerpo y puede afectar al sistema digestivo.

Cuando dejó de hacer adecuadamente la digestión, en 2018, comenzó a recibir alimentos directamente por una sonda.

Y, desde octubre de 2019, como la absorción de los alimentos también comenzó a ser insuficiente, la joven tuvo que iniciar la denominada nutrición parenteral, que es cuando los nutrientes se administran a través de la vena.

«Es como si digiriéramos la comida externamente y creáramos un suero con aminoácidos, proteínas, lípidos, grasas, glucosa y lo inyectamos directamente en una vena más gruesa», explica la nutricionista Pâmela Finkler Richa, quien acompaña semanalmente a la joven.

Pero las explicaciones de Fernanda no se detienen ahí. La sordera unilateral, el angioedema hereditario, el cáncer de tiroides, la urticaria acuagénica y la fibromialgia son otros de los diagnósticos que ella les explica a sus más de 400.000 seguidores en las redes sociales, entre sus perfiles personales y su proyecto «Viviendo con Enfermedades Raras» .

Sus videos con buen humor y mensajes de optimismo y aliento para quienes también enfrentan enfermedades raras cuentan con más de 1 millón de visitas en TikTok, la red donde tiene más éxito.

«La curiosidad no me molesta y recibo muchos mensajes tanto de apoyo, como de personas que reflexionan sobre sus propios problemas cuando ven la forma en que yo lidio con las cosas».

En conversación con BBC News Brasil, Fernanda compartió su historia desde su casa en Florianópolis, y respondió las cuatro preguntas que recibe con más frecuencia.

¿Qué tienes?
«Desde que era un bebé, ya mostraba algunas señales de que algo no andaba bien.

Era una niña con mucho dolor en las piernas, brazos. Nací con reflujo severo, sorda de un oído. Mi familia solo se dio cuenta cuando yo tenía 2 años, pero los problemas ya estaban ahí.

También tenía articulaciones hipermóviles, que son aquellas que se mueven más allá del rango normal. Tenía mucha facilidad para contorsionarme, sacar las articulaciones de lugar.

Esos síntomas iban empeorando a medida que iba creciendo. Todos sabían que algo andaba mal, pero no sabían qué era.

No sabía tampoco a quién recurrir, hasta que encontré un grupo de Facebook que hablaba sobre el Síndrome de Ehlers-Danlos.

Me identifiqué con los relatos y busqué un genetista. Ella me hizo todos los exámenes que lo confirmaron. El diagnóstico del síndrome llegó cuando tenía 17 años. Pero las complicaciones ya eran graves.

Esa era la principal enfermedad de base que tenía, y que prácticamente empujó todas las demás.

Yo ya tenía lesiones en las articulaciones, sufría de disautonomía, que es cuando el sistema nervioso autónomo está afectado. Tenía problemas de alimentación, con diarrea, vómitos, dolores de estómago.

Pero ahora, con un nombre para todo lo que me estaba pasando, pude empezar a respirar mejor. Ahora tenía una explicación y podía hablar con los médicos y otras personas de lo que tenía.

Descubrí que el síndrome afecta especialmente al colágeno, que actúa de soporte y como pegamento del cuerpo.

No es que no tenga colágeno, pero es de mala calidad en todo el cuerpo: las articulaciones son más frágiles y pueden salirse de lugar, los órganos son más frágiles, los vasos sanguíneos se rompen con facilidad.

Para quien busca en internet, lo que llama la atención del síndrome es el problema de las articulaciones, o la piel suelta, elástica. Pero eso no es todo. Hay muchos órganos internos y otros síntomas, como lo que pasa conmigo».

(Los Síndromes de Ehlers-Danlos consisten en un grupo de condiciones genéticas causadas por anormalidades en la producción de la estructura de colágenos en el cuerpo, presentes desde en los huesos hasta en otros órganos internos. Una clasificación de 2017 definió 13 tipos. El de Fernanda es el llamado SEDh o «hipermóvil», que es el más común y afecta principalmente a las articulaciones y los músculos. Algunas de sus manifestaciones incluyen fibromialgia, escoliosis, fatiga crónica y problemas respiratorios, digestivos y gastrointestinales. Se estima que 1 de cada 5.000 personas en el mundo tienen el síndrome, que se pueden manifestar de forma más leve o grave).

¿No comes nada? ¿Y el hambre?
«No puedo comer ni beber nada.

Mis órganos internos y mis músculos se han debilitado debido al síndrome. Mi sistema nervioso, que coordina los movimientos peristálticos, también está afectado.

A finales de 2016, empecé a tener muchas dificultades para comer, hasta llegar al punto de la desnutrición severa.

Me pasé un año y medio en eso, comiendo cada vez menos, tratando de cambiar de dieta.

En mayo de 2018 no pude comer más y me pusieron una sonda.

Después de que me colocaran la sonda pasé un año y medio bien. Me sentía con más energía, solo que mi cuerpo empezó a rechazar también todo lo que llegaba por la sonda.

Mi intestino no absorbía más nutrientes.

A fines de 2019, sufrí desnutrición severa otra vez y me internaron nuevamente. Fue cuando me colocaron un suero para la nutrición parenteral.

(La nutricionista Pâmela Finkler Richa, que acompaña a Fernanda, agrega que la desnutrición severa provocó que la joven desarrollara una obstrucción en el duodeno, impidiendo el paso y absorción de los alimentos).

Ahora recuperé gran parte del peso, pero apareció un problema en el hígado, donde se metaboliza la nutrición. Pero voy a tener que arreglar ese problema del hígado porque no se puede volver atrás

Hace un buen tiempo que no siento hambre, porque eso depende de los movimientos del estómago, el mío no se mueve más.

Antes tenía más ganas psicológicas de comer. Cuando las tengo, mastico y escupo, sin tragar.

Hago eso de masticar más para mantener la rutina, por ejemplo para acompañar a mi madre durante el almuerzo, para que no esté sola».

(Fernanda tiene un sistema de cuidado domiciliario instalado en la casa donde vive con su madre y su abuela, donde está acompañada a diario por dos enfermeras. La nutrición parenteral se realiza durante un período de 12 horas al día, desde la noche hasta la mañana del otro día.

¿Cómo te bañas?
«Mi urticaria acuagénica, que la gente suele llamar ‘alergia al agua’, apareció cuando tenía unos 15 años.

Fueron reacciones espaciadas, pero empeoraron.

Evito el agua todo lo que puedo. Intento no sudar, no puedo meterme en la piscina, ni en el mar. Y no puede mojarme la lluvia.

Para tomar una ducha, me tomo un antialérgico, para tratar de mejorar algún síntoma. Lo trago solo con saliva.

Baño de cuerpo entero solo dos veces por semana. Me arde, la piel se me llena de machas rojas. Cuando está muy fuerte duele bastante, como si tuviese miles de agujas pinchando mi cuerpo.

Últimamente tomo menos baños, porque no puedo soportar el antialérgico en el estómago. Entonces me baño lo más rápido posible, o lo hago con un paño húmedo.

Pero incluso aunque no tuviese alergia, no podría meterme a la ducha directamente. El catéter por donde recibo el suero no se puede mojar, hay que tener mucho cuidado.

No han identificado si eso está relacionado directamente con el síndrome, pero hay otros pacientes que también lo tienen.

La dura vida de la mujer que es alérgica al agua

Como ese problema, hay otros que tienen que investigar a ver si tienen relación con el síndrome, como el angioedema (que causa hinchazón en las extremidades del cuerpo, la cara y los genitales).

La única enfermedad que tengo la certeza de que no está relacionada con el Síndrome de Ehlers-Danlos es un cáncer papilar de tiroides que tuve. Mis padres también lo tuvieron. Es de familia.

Y hay casos de personas que tuvieron ese cáncer y que también desarrollaron urticaria acuagénica».

¿Existe una cura?
«No hay un tratamiento específico, se va tratando lo que aparece. La parte intestinal, no se espera que se revierta. Probablemente, la nutrición parenteral va a continuar por el resto de mi vida.

El resto de las enfermedades, como los problemas en las articulaciones, se puede controlar más, con fisioterapia, para evitar lesiones.

Una reversión completa, una cura, hasta ahora no la hay. Lo que se puede hacer es tratar de tener una mejor calidad de vida, no perderme las cosas que me gusta hacer, como jugar en línea.

No estoy disgustada con mis condiciones. Trato de aprender de ellas.

Me apasioné por la medicina después de conocer a varios médicos, ahora quiero estudiar medicina apenas pueda.

Quiero catalogar a las enfermedades raras. No a todas, porque son muchas, pero hacer un registro de lo máximo que pueda, para ayudar a quienes recibieron un diagnóstico y no saben qué significa.

No es para sustituir al médico, pero para ayudar a entender la propia enfermedad, o explicarla de forma simple a esas personas. Y, si puedo ayudar a una sola persona, la tarea estará cumplida.

El 99% del tiempo, las personas diagnosticadas con síndromes raros están sumidas en su propia enfermedad.

Pero el 1% — de alegrías, ganas, deseos — es lo que equilibra nuestras vidas. Entonces, mi necesidad es también mostrar ese 1%. Es tan importante como el otro 99%».

Si alguna vez hubiese una cura, querría ser la primera en la fila «.

YAHOO

La historia del avión presidencial

Por Luis A. Méndez

“Érase una vez un gobierno faraónico en que sus monarcas se trasladaban en aviones de lujo (…) uno de ellos, por agraciar a otro, a su sucesor en el trono, decidió dejarle de regalo el mejor avión (un Boeing 787-8) que había en ese entonces (2012) en el mundo, que no lo tenía ni (Barack) Obama”, exclamó el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) el 20 de enero pasado.

El actual gobernante del país continúa en el ánimo de deshacerse de la aeronave adquirida en el sexenio de uno de sus antecesores, Felipe Calderón, quien a finales de 2011 decidió gastar dos mil 952 millones de pesos para comprar el vehículo que podría dar servicio a 280 personas, pero que fue modificado para atender sólo a 80.

El avión fue bautizado “José María Morelos y Pavón”, uno de los líderes de la Independencia de México, quien propuso leyes que «obliguen a constancia y patriotismo, moderen la opulencia y la indigencia».

Fue adecuado con una elegante oficina, sala de juntas, una recámara con cama King-size, cada asiento cuenta con panta digital personal, además del servicio de telefonía satelital.

La compra fue en noviembre de 2012, año en el que el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), reportó que hubo un incremento en el número de personas en pobreza en el país.

Dos años antes, en 2010 se tenía un registro de 52.8 millones de pobres, mientras que el año de la compra, había 53.3 millones de mexicanos en la pobreza y pobreza extrema; pese a ello, el expresidente Enrique Peña Nieto, declaró que la nave «era de todos los mexicanos».

De ese universo de marginación, 11.5 millones estaban en pobreza extrema, es decir «las personas en esta situación disponen de un ingreso tan bajo que, aun si lo dedicase por completo a la adquisición de alimentos, no podría adquirir los nutrientes necesarios para tener una vida sana”.

La compra se realizó con el argumento de un exhorto de la Cámara de Diputados de ese entonces, con mayoría priista, con el PAN como segunda fuerza, y con el voto del Partido de la Revolución Democrática.

Los legisladores pidieron -en ese entonces- en el decreto del Presupuesto de Egresos de la Federación para el Ejercicio Fiscal 2012 renovar el avión “y el resto de las aeronaves asignadas a la Presidencia, con el objeto de garantizar la seguridad del Presidente y los secretarios”.

“Además del avión compraron seis jets de primera (…) que sirven para incluso ir a Europa, de lujo, cada uno mil millones de pesos, seis; y helicópteros, también para el transporte de funcionarios, seis.

En 10 años el gobierno de Calderón y de (Enrique) Peña Nieto compraron en total 100 mil millones de pesos en aviones y en helicópteros; claro, ahí incluyen algunos helicópteros que se compraron para la Fuerza Aérea, unos franceses, pero el secretario de la Defensa, con todo respeto, se compró su avión (…) Murillo Karam, de la procuraduría, se compró su avión”, rememoró AMLO.

La propuesta de López Obrador de vender todos los vehículos aéreos levantó un debate público sobre el proyecto en sí, pero también se volvió una apuesta de la administración de AMLO, quien sentenció: «para que nunca jamás vuelvan a cometerse esas atrocidades”.

“No queremos un México corrupto y pervertido por funcionarios insensatos, irresponsables, nunca más. Entonces, esto va a ayudar mucho. A ver quién se va a atrever en el futuro a hacer lo que hicieron los que compraron el avión, a ver quién se va a atrever”, fustigó López Obrador.

En un principio, la idea fue rifar el avión presidencial mediante un sorteo de Lotería Nacional, e incluso se diseñó el «chachito» del sorteo, lo que causó polémica en la opinión pública, y las redes sociales.

Las opiniones a favor y en contra colmaron el mundo digital; los «memes», mensajes que conjugan imagen y un mensaje irónico, de burla o sarcasmo, no se hicieron esperar.

“Mamá mueve la camioneta para estacionar mi avión” se lee en uno de los «memes» más recurridos al respecto: un avión junto a una casa con una camioneta estacionada.

En otro, un montaje donde aparece la socialité estadunidense, Paris Hilton bajando del aeronave, acompañada del texto: «yo llegando a la oficina cuando me gané el avión”.

Los «memes» llamaron a risa al titular del Ejecutivo Federal, cuando a éste se le cuestionó al respecto: «geniales, o sea, buenísimos», respondió entre risas.

Pero el aval presidencial no fue el mismo cuando se le cuestionó sobre la convocatoria del concurso de cuento “De ficción a ficción” al que convocó la revista Letras Libres, dirigida por uno de sus principales críticos, el escritor Enrique Krauze, y en cuyo consejo editorial tiene a columnistas como Carlos Elizondo Mayer-Serra o Hugo Hiriart, con quienes ha tenido desaveniencias.

El Presidente ha respondido a críticas y noticias falsas de sus detractores, quienes han visto vislumbrado en la complejidad de vender el aparato, el espacio para el golpeteo político.

Al punto de difundir mentiras: el periodista Raymundo Riva Palacio publicó un comunicado atribuido a la empresa Boening, en el que supuestamente la compañía aseguraba que no se podía vender. La información era falsa.

Incluso los directivos del periódico El Universal pidieron al periodista que cubre la fuente para dicha casa editorial, mostrar en la conferencia matutina del 22 de enero, una primera plana para afirmar que cuando se compró el avión ellos sí informaron.

El Presidente le dio la palabra al reportero y le pidió a su vocero Jesús Ramírez, leer la noticia; la lectura llevo aparejado un dejo de ironía por parte de López Obrador, quien repetía algunas de las frases de la nota: «único en el mundo”, “profunda reflexión”.

El mandatario federal ha criticado el silencio de los medios de comunicación y líderes de opinión cuando inició la compra del avión, por ello, el 7 de febrero afirmó: “ya se tomó la decisión de rifar el avión”, pero al mismo tiempo aclaro que el premio de la rifa no será la aeronave sino el aproximado equivalente en dinero del actual avalúo, que es de dos mil 400 millones de pesos.

“(El premio) se va a convertir en dinero, estamos considerando entregar premios a los 100 que ganen de 20 millones de pesos a cada uno, (el premio total será de) dos mil millones”, acotó.

Para el Presidente la cooperación de los empresarios, a quienes este miércoles 12 de febrero les pedirá apoyo para adquirir o distribuir cuatro de los seis millones de chachitos será fundamental.

Pero para él, para Andrés Manuel López Obrador quien hará historia al comprar un boleto del sorteo serán los mexicanos que decidan participar, porque así podrán rememorarlo con sus hijos o nietos.

“Había gobiernos faraónicos que nos les importaba el pueblo, venía la gente a protestar a Palacio. Y los ayudantes, había una corporación que se llamaba Estado Mayor Presidencial para cuidar al Presidente de ocho mil elementos y ellos salían a atender al pueblo, ya le informaban al faraón.

“¿Y qué era esa bulla?, ¿por qué gritaban tanto?, ¿qué pedían? Entonces, el ayudante le decía al faraón: ‘es que dicen que dicen que tienen hambre’; y contestó el faraón: ‘¿y qué es eso?’, porque el faraón vivía en las nubes, tenía un palacio en el cielo.

«Por eso es así la historia, porque esto nunca más debe volver a pasar. Nunca más ofender al pueblo. ¡Cómo se va a trasladar un presidente en un avión de lujo habiendo más de 60 millones de mexicanos en la pobreza!”, ha relatado el presidente, Andrés Manuel López Obrador.

Foto: Presidencia de México

Héctor Suárez, el icono de la sátira en el cine y la televisión mexicana

Con personajes emblemáticos como «Tránsito», al que interpretó en El mil usos (1981), «El No hay” y “Doña Soyla”, en el programa semanal «¿Qué nos pasa?» y “El negro Tomás”, en «Puro loco», respectivamente, Héctor Suárez dio muestra de la experiencia que adquirió en teatro, cine y televisión, medios de expresión en los que tuvo presencia, a veces de manera simultánea, además de las exitosas temporadas de cabaret que realizó en los más importantes centros nocturnos.

Sus inicios se dieron en la década de 1960, cuando se abría paso en producciones televisivas como «Un hijo cayó del cielo» y «Chucherías», al lado de actores como Ángel Garasa, Héctor Lechuga, Leonorilda Ochoa y Alejandro Suárez.

A lo largo de la década de los sesenta, Héctor Suárez también hizo participaciones importantes en cine en títulos como La maldición de oro, dirigida por Jaime Salvador, en 1965; Lanza tus penas al viento, bajo la dirección de Julián Soler, en 1966, en la que dio vida al personaje de “Alejandro” y para 1969 protagonizó la cinta No se mande, profe, al lado de Enrique Guzmán, Hilda Aguirre y Sara García.

«Pantaleón Requejo», en Ambición Sangrienta, de 1968; «Sargento Margarito», en La marcha de Zacatecas y «Marcelino», en El Ángel, ambas de 1969 y Armodio Horcasitas, en Para servir a usted, de 1971, fueron algunos de los personajes y títulos cinematográficos con los que Suárez finalizó su primera década de trayectoria y con los que inició los años setenta, respectivamente, decada que le ofreció protagónicos destacados en como los que realizó en Diamantes, oro y amor y De qué color es el viento, ambas estrenadas en 1973.

Para 1972, llegó a la vida de Héctor Suárez, la cinta Mecánica Nacional, dirigida por Luis Alcoriza, en ella, el actor dio vida a “Gregorio- Goyo”, y actuó al lado de Manolo Fábregas, Lucha Villa, Sara García, Alma Muriel, entre otros.

“Un mecánico lleva a su familia a una carrera de autos y ocurren una serie de eventos que traen problemas, traiciones, violencia y la muerte inesperada de una persona mayor”, destaca la sinopsis del filme, publicado en el portal IMDb.

Fue con México, México, ra ra ra, dirigida por Gustavo Alatriste, en 1976, que Suárez desarrolló diversos personajes y compartió sets de filmación con Patricia Reyes Spíndola, Leticia Perdigon y Ernesto Gómez Cruz; a aquella participación le siguió el papel de “Pancho”, en El Buscabullas, del mismo año, su actuación en ¡Oye Salomé!, y el personaje de El Mobil Oil, en el filme Picardía Mexicana, protagonizado por el cantante mexicano Vicente Fernández, ambas de 1978.

La década de 1980, una década de gloria para Héctor Suárez

Aunque su trayectoria en los años sesenta y setenta fue consistente para los ochenta Héctor Suárez se consolidó gracias a personajes como “El mil usos” y al ingenio y originalidad que imprimió en la serie de televisión “¿Qué nos pasa?”, pero antes de aquellos proyectos que le dieron fama y lo catapultaron como una de las más grandes figuras de la comedia en México, el actor dio muestra de su rango interpretativo en las producciones cinematográficas Como México no hay dos y Lagunilla, mi barrio, de 1981; Valentín Lazaña y Lagunilla 2, de 1982.

«Tránsito Pérez», un campesino que de deja su pueblo ubicado en algún rincón de Tlaxcala llega a desempeñar distintos trabajos al entonces Distrito Federal, este es uno de los personajes que consolidó la carrera de Héctor Suárez; El mil usos, nombre de la cinta que hace refencia a las distintas labores que realiza el personaje, que incluso llega a la cárcel.

Dicha trama se convirtió en un reflejo del calvario que viven las personas de provincia al llegar a la capital mexicana en busca mejores oportunidades de vida. Como si aquel suplicio no hubiera sido suficiente, “Tránsito”, emprende un nuevo rumbo, esta vez a los Estados Unidos, y en busca del famoso “sueño americano”, Suárez protagoniza El mil usos llegó de mojado -o bien El mil usos 2- bajo la dirección de Roberto G. Rivera, en 1984.

Aquella década se convirtió en la etapa de secuelas en el cine que recreaba, en buena parte de sus producciones, la problemática social de las clases marginadas; posteriormente llegaron a la carrera de Suárez títulos como El rey de la vecindad, (1985).

“¿Qué nos pasa?”, la sátira social en la piel de Héctor Suárez

“¿Qué he hecho Dios mío? ¿Qué he hecho para merecer una hija viciosa y mentirosa? ¿Qué culpas debo de pagar? ¿Por qué me castigas así, Señor? ¿En qué te fallé? ¿En qué te fallé? ¿En qué te fallé?”, sentencia “Doña Soyla”, personificada por Héctor Suárez mientras golpea con el zapato a su hija a causa de un olor a cigarro, que despierta sus sospechas de tener una hija viciosa.

Premisas como la anterior, eran comunes en la serie de sketches que realizaba el actor como parte del programa “¿Qué nos pasa?”, el cual tuvo dos exitosas temporadas; la primera de 1985 a 1987, y la segunda, de 1998 al 2000; “El negro Tomas”, “El Flanagan”, “El no hay”, “Don Rigoletto”, entre muchos otros, se convirtieron en los personajes recurrentes en los episodios que realizó Héctor Suárez, quien muchas veces habló del gran éxito que representó la serie.

“¿Le puedo hacer una preguntita? Sabe, yo nunca he entendido ¿para qué leer?, ¿para qué perder el tiempo leyendo? Habiendo tantas cosas bonitas que podemos hacer las gentes, ¿no cree usted?”, manifiesta el personaje “El picudo”, en otro de los sketches que realizó Héctor Suárez, quien lo mismo hacía eco de temas como la liberación femenina, el machismo y los escenarios que imperaban en la situación sociopolítica de México.

“La comedia es en serio, la comedia si no se hace en serio, no es comedia, todo lo demás es chabacano, pero la verdadera comedia, es en serio, la raíz de la comedia es la pena ajena, que es risible, mientras le pasen cosas a otra persona y a ti no, te vas a morir de la risa”, compartió el actor en una entrevista para el programa TAP de Canal 11, en 2013, emisión en la que manifestó que, a raíz de su preocupación por México, la comedio surgió para realizar testimonios sociales.

“No se podía hacer un personaje a tontas y a locas, cada personaje tenía una misión, ¿qué te puedo decir? Por hablar en voz alta, ‘El No Hay- Ciriaco’, ‘Ciriaco’, es un hombre que está poliomielítico, tiene poliomielitis, entonces tienes que pensar ¿qué piensa ese hombre?, ¿qué periódico lee?, ¿come carne?, ¿qué come?, ¿frijoles?, ¿en dónde duerme?, ¿cuánta ropa tiene?”, compartió en ese entonces Héctor Suárez, quien precisó que sus personajes llevaban un alma.

Después de “¿Qué nos pasa?”

Héctor Suárez inició la década de los noventa luego de participar en una cantidad menor de filmes, entre ellos Mi fantasma y yo, (1988); La muerte de un paletero”, del director Gabriel Retes, (1989), entre otras, pero en cambio estrenó la mega produccción «Estoy loco», espectáculo escrito, producido y dirigido por él y estrenado en el entonces Teatro Silvia Pinal, ubicado en la colonia Roma, donde llevó a cabo una larga y exitosa temporada comandando una gran compañía de actores, cantantes y bailarines.

Consagrado ya como una gran figura de la comedia y de la actuación en México, en 2001, Héctor Suárez protagoniza la cinta Atlético San Pancho, en la que, dirigido por Gustavo Loza, da vida a “Don Pepe”, un adulto mayor que busca cumplir los deseos de un grupo de niños, quienes tienen el sueño de jugar un campeonato de futbol y ganar; ese mismo año, hizo una participación especial en la serie “Diseñador ambos sexos”, protagonizada por su hijo Héctor Suárez Gomís.

Para 2002, Héctor participó con el personaje de “Pollo”, en el filme Ciudades Oscuras, mientras que dio vida a Azael Villaseñor, por 60 capítulos, en la telenovela Velo de novia; el regreso de sus emblemáticos personajes de las décadas de 1980 e inicios del 2000, llegó con “El humor de Héctor Suárez”, un programa en el que se le unieron Amaranta Ruiz y Juan Carlos Méndez.

Dejando de lado la comedia participó en «Emma Costurera», uno de los capítulos del seriado Mujeres Asesinas, protagonizado por la actriz Verónica Castro, juntos grabaron por varios días sus escenas en una sombría casa de la colonia Nueva Santa María, donde se desarrolló la trama en la que Emma, (Castro), encarnó a una costurera que asesina a su esposo, cansada de los abusos de este quien aunque vivía con una condición que no le permite moverse se daba sus mañas para mantener una relación extramarital con su cuidadora.

Hacia una nueva década, iniciada en 2010, Héctor Suárez participó en la película Suave Patria, protagonizada por Karla Souza, Adrián Uribe, Omar Chaparro, Luis Felipe Tovar, entre otros, en la que da vida al “Comandante Porfirio Narváez”, mientras que, para 2019, personificó a “Don Lauro”, en Mentada de padre.

Problemas de salud en los últimos años

En los últimos años, Héctor Suárez se embarcó en protagonizar las piezas teatrales La señora de su casa, Los locos Suárez y La Señora Presidenta, sin embargo, los problemas de salud, a raíz del cáncer de vejiga que le fue detectado el 4 de septiembre de 2015, comenzaron a cobrarle factura al histrión, conmocionando los medios de comunicación en junio de 2019.

Para entonces, Héctor Suárez Gomís, hijo del actor, dio a conocer en redes sociales; “Después de casi cuatro años ha habido más de diez operaciones y su vejiga ya se rindió, está muy lastimada y mi papá tiene que dejarla ir junto con la próstata. El último mes empezó a perder sangre por la orina y le dio anemia, esa es la razón por la que pedimos que nos ayudaran donando sangre; por las transfusiones que se le están haciendo”.

En la información compartida por el hijo del actor, precisó que su padre había ingresado al hospital con la intención de que le fuesen drenados los riñones, pues para retirarle la vejiga y próstata, era necesario que no existiera ninguna falla renal.

“Afortunadamente el cáncer nunca dejó la vejiga, por esa razón una vez que haya sido extirpada junto con la próstata; estará libre de cáncer y listo para seguir trabajando y afinando los últimos detalles de su nuevo programa: ¡Ahí va el golpe!”.

En una entrevista brindada a Notimex, en septiembre de 2019, Gomís compartió que su padre se encontraba estable tras la cirugía exitosa, con la que se esperaba quedara libre de cáncer: “No fue una operación tan riesgosa porque fue una laparoscopía y no lo abrieron. Mi padre desde antes de ingresar al hospital estaba de buen humor, charlamos un poco, hasta bromas hizo con mis hermanos y conmigo, así como con su esposa Sara”.

El 3 de mayo de 2020, en medio del confinamiento por la pandemia de Covid-19, Héctor Suárez decidió debutar en la plataforma TikTok con un personaje al que llamó “Don Sebas”; con tan solo nueve publicaciones, el actor consiguió más de 140 mil seguidores y más de 254 mil “me gusta”. En sus producciones destacó por un humor parecido al que utilizó en su programa “¿Qué nos pasa?”, en tanto que contaba chistes en doble sentido y propiciaba situaciones en “estado de ebriedad”.

Héctor Suárez Hernández murió este martes 2 de junio, a los 81 años, después de permanecer unos días en el hospital, La noticia se dio a conocer a través de un comunicado por parte de la familia. (Con información de Notimex)

Fotos: @HectorSuarezTV

Marinismo, ascenso y destrucción

Prólogo

A finales de los años noventa surgió un grupo político en Puebla cuyo líder o cabeza fue el polémico Mario Marín Torres, cuya historia de vida, es simplemente única. Nacido de padres campesinos y criado en un internado en Tlaxcala, nuestro personaje vendió chicles y voleo zapatos, mientras su familia vivía en el barrio de la luz.

Sus padres Crescencio Marín y Luz Blandina Torres eran originarios de Nativitas Cuautempan, junta auxiliar de Coyotepec, municipio enclavado en la mixteca poblana, un lugar en donde la pobreza no dejaba más alternativa que migrar a la gran ciudad en busca de oportunidades.

Ahí comenzó el ascenso de este personaje, el cual recorrió todos los puestos dentro del servicio público, habidos y por haber, desde el más sencillo hasta el más encumbrado.

Marinismo, ascenso y destrucción, no es, ni mucho menos una biografía sobre Mario Marín, ni un tributo a este grupo político, es una relación de hechos, muchos de ellos vividos por quien esto escribe al lado de personajes cercanos al ex gobernador de Puebla.

Al igual que Martha, la Gobernadora caída, Marinismo, ascenso y destrucción, es una serie de hechos narrados, no en forma cronológica, sino de anécdotas y momentos, que finalmente desembocan en la derrota electoral sufrida por el candidato del PRI a la gubernatura de Puebla, Javier López Zavala, quien fue derrotado por Rafael Moreno Valle, el 4 de julio de 2010.

A casi 10 años de ese acontecimiento, que puso fin a 70 años de gobiernos priistas en Puebla, regresemos un poco en el tiempo y conozcamos parte de la historia del grupo político que jugó un rol preponderante durante casi 12 años en la historia de la Puebla levítica.


Foto: Es Imagen / Daniel Casas

CAPITULO 1. El camino a Nativitas

René Marín manejaba su camioneta Chrysler tipo Van camino a Nativitas Cuatempan, iba acompañado por su esposa y sus dos pequeños hijos, en los asientos de atrás íbamos el empresario Alejandro Cruz, (a quien conocí en ese momento) y quien esto escribe. Era la noche del 1 de agosto de 2004, la noche previa al arranque de campaña de quien era el candidato del PRI a la gubernatura de Puebla, Mario Marín Torres.

René, quien fungía como director administrativo del Colegio de Bachilleres, me había invitado a conocer la casa de sus padres en Nativitas Cuatempan, junta auxiliar de Coyotepec, en donde había nacido el candidato a la gubernatura y en donde se iba a reunir toda la familia, menos el abanderado del tricolor, quien llegaría al día siguiente al evento que marcaría el inicio de su campaña en busca de Casa Puebla. La elección se verificaría el 7 de noviembre de ese mismo año.

Yo trabajaba en ese entonces como jefe de información del Periódico Intolerancia, el cual dirigía, Enrique Núñez. Meses antes del arranque de la campaña, Intolerancia sufrió la salida de varios personajes que formaban parte del diario, Mario Alberto Mejía Martínez, director Editorial, Zeus Munive Rivera, jefe de información, Arturo Rueda columnista y Arturo Luna, quien también anunció su salida de la empresa.

Para Intolerancia, la salida de estos personajes había sido una muy dura sacudida, Mejía era el columnista más importante y más leído en ese momento de Puebla, Munive movía prácticamente la redacción de Intolerancia, diario que marcaba la agenda política de Puebla y Rueda, había jugado un rol importante en la sucesión melquiadista, con su columna “Tiempos de Nigromante”, la cual dio lugar a un libro que escribió junto con Mejía.

Mejía, Munive y Rueda se fueron a la redacción de Cambio, periódico bajo el patrocinio del empresario Alberto Ventosa Coughlan, el hombre fuerte de las finanzas del entonces ex rector de la UAP, Enrique Doger Guerrero, quien a su vez, era el candidato del PRI a la presidencia municipal de Puebla.

Entre los dos equipos, el de Intolerancia y el de Cambio, de inmediato comenzó el pique y la animadversión, la cual se incrementó por la salida del fotógrafo Ulises Ruiz Basurto y los dichos de Arturo Rueda, quien dijo que en Intolerancia solo se había quedado el “papel y la tinta”.

Tras la escandalosa salida de Mario Alberto, quien tiene su propia versión de los hechos y en la cual no abundaré. Originalmente Enrique Núñez, pensó en Zeus Munive como el sucesor de Mejía y lo mandó a llamar para convertirlo en el director Editorial de Intolerancia, pero por un tema de lealtad a Mejía, Munive rechazó la invitación, además de que ya tenía una invitación para irse a Cambio.

Núñez no encontraba director editorial, Rodrigo López Sainz le sugirió a Enrique llamar a Víctor Arellano y a Adolfo Flores Fragoso para hacerse cargo de la redacción, pero a Núñez no le gustó la idea.

Enrique comenzó hacer llamadas y Mauricio García León fue a uno de los primeros en contactar, vía telefónica. García, quien cubría la fuente económica, le sugirió a Núñez llamarme y ofrecerme la plaza que habían dejado vacante, tanto Mejía como Munive.

Por fin, Núñez se decidió a llamarme y me citó en las oficinas de San Martín Texmelucan No. 28 de la colonia La Paz, en donde me contó sobre la salida de estos tres personajes de Intolerancia y me ofertó, no la dirección editorial, sino solo la jefatura de Información, tres años más tarde me haría Director de Información. Por supuesto que acepte el reto.

En mi primera junta como nuevo jefe de Información en lugar de Munive, presidida por Enrique Núñez, mi mensaje fue muy claro, ofrecí respeto al trabajo de mis compañeros y les pedí respeto a mi trabajo y órdenes.

Casi al mes de haber asumido la jefatura de Información, me enteré de lo dicho por Rueda: “En Intolerancia solo se quedó el papel y la tinta y que el último en salir que cierre la puerta”. De inmediato tome un periódico Cambio y lo fije en la pared de la redacción y cite a junta.

Editores, diseñadores, reporteros, fotógrafos y correctores, todos me veían a los ojos, mi mirada estaba llena de lágrimas de furia, los mire fijamente a cada uno de ellos y les dije “allá dicen que solo se quedó el papel y la tinta, vamos a partirles la madre periodísticamente hablando y vamos a demostrarles que se equivocaron, espero que todos sepamos lo que es la dignidad y la demostremos”.

Todas estas escenas pasaban por mi mente mientras me dirigía hacia Nativitas Cuautempan, a bordo de la camioneta del hermano del hombre que era el candidato del PRI a la gubernatura de Puebla.

Bordeamos Valsequillo, pasamos por Tecali, nos desviamos en la Colorada y de ahí enfilamos hacía Nativitas, eran ya cerca de los 22 horas. El empresario Alejandro Cruz, no dejaba de hablar, “qué paso Tigre, cómo ves la cosas Tigre, crees que gane Mario, está facilita la elección, ¿no?”.

Mientras contestaba sus preguntas, mi cabeza no dejaba de pensar en cómo había conocido a Marín y como los hilos del destino me fueron ligando a su grupo de operadores y amigos.

A mi mente llegó aquel recuerdo de mis primeros años como reportero de Javier López Díaz, en el entonces grupo ACIR Puebla, propiedad del empresario Rafael Cañedo Benítez.

En 1991, la entonces secretaría de Desarrollo Social expropió mil 081 hectáreas pertenecientes a los ejidos de La Trinidad Chautenco, San Barnardino Tlaxcalancingo, Momoxpan y san Andrés Cholula, los cuales se comenzarán a conocer como la reserva territorial Atlixcayotl-Quetzacoatl.

La Sedesol transfirió los terrenos al entonces gobernador de Puebla, Mariano Piña Olaya. La reserva tenía como fin, el que el gobierno estatal, pudiera poner en marcha en programa para el reordenamiento urbano de la ciudad de Puebla y su zona conurbada, como parte del programa de desarrollo puesto en marcha a nivel nacional, por parte del entonces presidente de la República, Carlos Salina de Gortari.

Piña Olaya de inmediato puso en venta la mayor parte de los terrenos de la reserva territorial entre sus amigos empresarios y beneficiario, principalmente Kamel Nacif Borge y Los Posada Cueto, entre otros.

Las transacciones acarrearon la férrea oposición del entonces delegado de la Sedesol, Alejandro Villar Borja, quien denunció la ilegalidad de las acciones de compra venta, por parte del gobierno estatal ante la federación.

El 1 de febrero de 1992 protestó como gobernador, Manuel Bartlett Díaz, político tabasqueño que por casualidad había nacido en Puebla y quien recibió como premio de consolación la candidatura del PRI a la gubernatura del Estado, luego de haberle disputado a Carlos Salinas de Gortari, la silla del Águila. Salina le había ofrecido a Bartlett la embajada de Francia en México, país en donde Bartlett día hecho sus estudios de posgrado y por el cual tenía especial apreció, pero el hoy director general de CFE prefirió venir a Puebla, en vez de aceptar el exilio dorado.

Ya siendo gobernador de Puebla, Bartlett decidió revertir las transacciones de compra venta realizadas por su antecesor y recuperar para el gobierno del Estado, los terrenos vendidos. El encargado de llevar a cabo este proceso fue el entonces subsecretario B de gobernación Mario Marín Torres.


Foto: Es Imagen / Archivo

El secretario de Gobernación era Carlos Palafox Vázquez, pero el verdadero operador político de la administración estatal era Marín.

En ese entonces yo era un joven reportero de 20 años de edad, el cual estudiaba y trabajaba para poder pagar mi escuela, a la cual asistía becado.

Acababa de entrar a trabajar a Grupo ACIR, Fermín García me había invitado a trabajar en esa empresa y López Díaz me había aceptado como parte de su equipo.

Fermín era el reportero de la fuente de gobierno para los noticieros “Buenos Días con López Díaz y en ese entonces A Tiempo, los cuales se transmitían cada hora por las seis estaciones de la empresa de Rafael Cañedo, de 8 de la mañana a 8 de la noche, bajo la coordinación en ese entonces de Flavia Elizabeth Moncada y de Yirath Aguilar Miranda.

Yo era el reportero que cubría los descansos de todos los reporteros de López Díaz, los lunes descansaba Fermín García y precisamente un lunes que él descanso, Bartlett revirtió las ventas de los predios realizadas por Piña Olaya.

La nota era todo en escándalo, pero nadie había dado ninguna declaración, Bartlett se había guardado, Palafox, nunca hablaba, López Díaz me encargo checar si se habían revertido las ventas y buscar una declaración oficial.

Desde las 10 de la mañana me plantee en el viejo edificio de Reforma 703 sede del gobierno estatal. Desde muy temprano busque al entonces director de Comunicación Social, Raúl Torres Salmerón, pero me mandó por la cocas, ni me pelo.

Pedí entrevista con Carlos Palafox, pero ni siquiera me hicieron caso, era un joven reportero, con poca experiencia y mucho menos peso político, nadie me conocía y apenas luchaba por forjarme un nombre.

Como a las 12 del día acudí a la oficina del entonces subsecretario B de Gobernación, Mario Marín Torres, de inmediato se me acercó un señor de apellido Gómez Virgen, quien me pidió mis datos, después con el paso del tiempo me hice muy amigo del “doctor” Gómez Virgen.

El funcionario se metió y como a los quince minutos salió de una oficina y me dijo que el “licenciado Marín estaba muy ocupado y que no va a dar entrevistas, ni a recibir a nadie”.

Yo le respondí que no me iba a mover de ahí hasta que no me diera una entrevista y que lo esperaría el tiempo que fuera necesario, Gómez Virgen se encogió de hombros y se volvió a meter a su oficina. Yo me senté en las bancas que había fuera de la subsecretaria sobre un pasillo que comunicaba a la calle 3 poniente y a las oficinas de prensa de gobierno.

Las horas trascurrieron y nadie me atendía, la entonces reportera de Televisa Puebla, Blanca Hilda Juárez y su camarógrafo entraron como a las 15 horas y ellos sí fueron recibidos, como a los 40 minutos salieron, indignado me dirigí a la oficina a preguntar y entonces salió otro personaje de apellido Papaqui, quien me dijo que el subsecretario ya se había ido a comer y que tal vez cuando regresara me podría dar la entrevista.

Desconsolado le dije que no me iba a ir hasta que me recibiera, baje a comprar unas tortas y me volví a sentar en mi silla. A las 18 horas Gustavo Paz Bretón, reportero y columnista del Sol de Puebla, llegó al lugar y también fue recibido, ni antesala tuvo que hacer. Una hora más tarde llegó mi ex jefa Pilar Bravo y también fue recibida.

Ya eran casi las 21 horas y a mí no me recibía Marín, como a las 21.30 se despidió la última secretaria, Gómez Virgen se asomó para ver si ya no había nadie y observó que yo era el único que seguía ahí en el casi fantasmal pasillo.

– ¿Qué haces ahí, todavía no te vas?
– No y no me voy a ir hasta que me reciba
– Uy… pues va a estar difícil, porque el licenciado ya se fue.
– No me digas eso, yo lo ha esperado todo el día y recibió a varios reporteros, ¿por qué a mí no?

Tal vez conmoví a Gómez Virgen o tal vez le di lastima, pero el hecho es que se volvió a meter a la oficina y a los 5 minutos salió y me dijo, órale chavo vente, te va a dar 5 minutos el subsecretario.

Así conocí a Mario Marín Torres, quien me confirmó que el gobierno había revertido las compra-venta llevadas a cabo por la pasada administración, en la cual irónicamente, él también había trabajado como subsecretario A, me llamó la atención que hablaba muy bajito y por supuesto su lunar negro en medio de la frente.

Los cinco minutos habían trascurrido, pero yo era el hombre más feliz del mundo, llevaba la tan ansiada nota. Al despedirse Marín me extendió la mano y se portó amable.

La voz de René Marín me volvió a la realidad, hemos llegado a Nativitas, luego de dejar la carretera, uno tenía que adentrarse todavía cerca de kilómetro y medio por un camino de terracería, René me dijo: “Mañana el candidato anunciara que su primera acción cuando sea gobernador será pavimentar el camino de entrada a nuestro pueblo”.


Foto: Es Imagen / Archivo

Casi medio siglo del ‘cura del morral’ que camina con los migrantes

Gustavo Rodríguez Zárate, quien desde el Seminario fue visto como rebelde, llega a 47 años de ordenación

Con una conciencia social heredada desde la cuna, aprendida de su papá, líder obrero, y enriquecida con la esencia propia de una vocación rebelde, Gustavo Rodríguez Zárate cumple este 6 de mayo, 47 años desde su ordenación como sacerdote, en un camino de servicio que ha dedicado a las causas de los más débiles, entre ellos, los migrantes y los indígenas.

Quien también muchos conocen como “el cura del morral” fue estudiante en el Seminario y luego tomó el compromiso pastoral, cuando Puebla apenas salía de los años convulsos de las revueltas estudiantiles y los crímenes de Estado.
A él lo tildaban de “cura comunista”, por ponerse del lado de los jóvenes en su ejercicio sacerdotal.

Con los años y el trabajo en varias parroquias, el Padre Gustavo fijó su labor en el acompañamiento de los migrantes, lo mismo con los centroamericanos que pasan por cientos de miles por el territorio poblano y del país, que con los mexicanos y poblanos que van a Estados Unidos a buscarse una vida mejor.

Es desde hace 13 años párroco de la Asunción, en Puebla capital, en donde tiene un albergue para los llamados transmigrantes, que cruzan territorio poblano en su paso hacia el sueño americano, y ha sido cabeza y guía de peregrinaciones a Nueva York.

También es el encargado de la Pastoral de la Movilidad Humana de la Arquidiócesis de Puebla.

Gustavo Rodríguez entiende su sitio cercano a la gente, muy distinto del clericalismo de la Iglesia Católica, que se siente de una casta superior.

“Eso no va conmigo, ni con la Iglesia, ni con Jesús”, dice en entrevista a propósito de su casi medio siglo como sacerdote.

Los años difíciles

Su visión de la realidad cotidiana, en un tiempo en que las marchas estudiantiles y la represión se respiraban en las calles de Puebla, en la transición de los años 60 y 70, lo llevó a ser tildado de revoltoso y, como una forma de castigo, le fue retrasada su ordenación.

“Me retrasaron la ordenación dos años, sin saber para cuándo, sin decirme qué vas a hacer. Entonces, debes tener creatividad, inventiva, leer estudiar… mantenerte activo, porque si no te desesperas. Para mí eso fue muy fuerte”.

El Padre Gustavo recuerda con claridad esos años, porque no era regular que se retrasara una ordenación y, en su caso, “quería ver si tronaba, pero no troné”.

Rosendo Huesca, entonces obispo auxiliar, le pidió que lo acompañara como ayudante en la Sierra y “calmó mis ímpetus”.

“Era yo muy inquieto. Trabajaba con los jóvenes, con los estudiantes, con las pandillas… Era una época de una universidad muy comunista. Hablaba yo con ellos, con los chavos preparatorianos. Me llevaba yo a muchos universitarios a la Sierra a hacer visitas, campamentos. Esa fue la razón por la que se asustaron (las autoridades eclesiásticas).

“Yo soy seminarista en la época del 68, entonces me tocó aquí en Puebla el 70 y 71 y el 73 todavía”.

Los universitarios de Acción Católica de la entonces Universidad Autónoma de Puebla (UAP) -hoy Benemérita-, recuerda el padre, fueron sus padrinos al lograr la ordenación, porque fue prácticamente de súbito el aviso de que siempre sí se daría.

Así, llegó a su cita con el servicio sacerdotal el 6 de mayo de 1973, apenas tres días después de que habían matado a tres estudiantes que protestaban en el zócalo de la capital poblana.

“Los preparatorianos que balacearon en el zócalo eran amigos míos. Yo no estuve ahí, porque estaba en retiro. Y el 10 de mayo, ya ordenado sacerdote, me buscaron las mamás de los estudiantes asesinados, porque no les abrían los templos.

“Entonces yo les dije, si dan permiso, en el Carolino lo hacemos. Y fue mi tercera misa, en el Paraninfo del Carolino, por estos estudiantes asesinados, que pidieron las mamás. Entonces ya me marcaba la línea de compromiso recién ordenado”.

El estigma y el orgullo

En aquella época, Gustavo Rodríguez Zárate tuvo que soportar un estigma que, al paso del tiempo, se convierte en motivo de orgullo.

“En aquellos años los periódicos me sacaron que era un cura comunista, un cura revoltoso, junto con (el sacerdote) Enrique Marroquín y los del Parral. Pues sí, me señalaron y me tenían fichadito”, dice entre risas.

-¿Usted tiene el corazón a la izquierda (como metáfora)?

-Sí -dice sin dudarlo-. Muy abierto a dialogar con la línea de los egresados de la Luwumba de Moscú que estaban en el Carolino, y conviví con ellos muchos, pero siempre respetándonos y yo criticando su ideología, pero cercanos.

-¿Ese adjetivo del “cura comunista” a usted qué le parece a la distancia?

-Pues en esa época era más impactante, porque sí te señalaban y más que a los pocos años de sacerdote yo era el encargado de toda la Pastoral de Jóvenes de toda la Diócesis. Ya cuando llegué a los pueblos, de párroco, ya más bien fue por los migrantes.

Los derechos de los paisanos

El joven Padre Gustavo ya en los tempranos años de la década de los 80, llegó de párroco al municipio de Zacapala, en la Mixteca Poblana, en donde encontraría el sentido de su otra lucha, la de los derechos de los migrantes.

Allá “había muchos asesinatos y en esos años mucha sequía, por lo que la mayoría de la gente, que estaba muy pobre, se fue a Los Ángeles (California) y Houston (Texas), y los acompañaba yo cada seis meses a tenderlos allá en Estados Unidos, porque allá estaba la mayoría de los señores y de los jóvenes. También iba yo por el apoyo económico para reconstruir el templo, que se había caído en el terremoto.

-¿Ahí toma usted esa lucha?

-Sí, muy sensible al dolor de los migrantes, cómo se iban sin nada, y allá los explotaban también, el empleador, el pollero.

Rodríguez Zárate después estuvo 10 años en la parroquia de Santa Clara Ocoyucan, en donde se encuentra la junta auxiliar de San Bernardino Chalchihuapan, en donde vio “otra realidad de la religiosidad popular”.

Los años 90 sorprenden a Puebla y al padre ahora conocido como pastor de los migrantes, con una migración masiva de poblanos a Nueva York y su zona triestatal con Nueva Jersey y Connecticut.

“Entonces yo ya empezaba a trabajar con la Asociación Tepeyac de Nueva York e iniciamos la Carrera de la Antorcha Guadalupana en el año 2000 y de ahí no la solté hasta ahora que se va a suspender”, por la emergencia del Coronavirus.


Foto: Es Imagen / Archivo

La cuna con liderazgo

El Padre Gustavo nació en Santa Cruz, Tlaxcala, en donde su padre, Jesús Rodríguez del Razo, fue líder de la fábrica textil de La Trinidad.

Sin embargo, desde los 3 años de edad y por amenazas que recibió su papá por su defensa de los derechos de los obreros, la familia se trasladó a Atlixco, en donde era párroco el hermano de su mamá, Ignacio Zárate Ortiz, quien fue “un sacerdote de avanzada para su tiempo, muy comprometido con toda la gente pobre de las juntas auxiliares” de ese municipio.

Fue entonces que, desde muy niño y por su cercanía con los sacerdotes, comenzó su vocación.

Su madre, María Teresa Zarate, con 103 años de edad, sigue activa y muy despejada de mente, en Atlixco.

La familia de Gustavo Rodríguez estuvo compuesta por ocho hermanos -él es el tercero-, de los que uno de ellos, Ricardo, es párroco en la colonia Gonzalo Bautista de la capital poblana.

-¿Cuándo sintió usted el llamado de la vocación sacerdotal?

-La emoción, desde los cuatro años, cuando era monaguillo. La decisión, la tomé cuando terminé sexto de primaria… Y ya la definición, la crisis, a los 18 años, cuando ves que estás metido en un ambiente de corrupción eclesiástica, de malos ejemplos, y tú dices, si crees en Cristo, esto va a cambiar. Y entonces entré a cambiar la situación, a no seguir esa línea corrupta, pero con mi ejemplo, con mi tendencia.

-¿Ha habido algún momento en el que le han dado ganas de tirar la sotana?

-Pues fue apenas, hace como 14 años, cuando después de tanto trabajo y luchar por los migrantes y los indígenas, dije yo creo que me equivoqué de camino. Todo mundo me critica, porque no tolera esa línea y me iba a dar diabetes…

“Pero siempre Dios corrige a tiempo y me levantaron de la diabetes y llegó Don Víctor (Sánchez Espinosa) de Arzobispo, hace 11 años, y me jala de su brazo de apoyo, a las visitas pastorales, y salgo de la crisis”.

-¿Fue entonces determinante la llegada de monseñor?

-Sí, porque nos llevábamos bien, pero éramos de dos corrientes diferentes en el Seminario. Le pregunté, ¿por qué me llamas? Porque eres diferente, para qué quiero otro igual que yo. Además, conoces toda la Diócesis, me respondió.

-¿Qué lo motiva a seguir en su vocación?

-Siempre he visto la necesidad de atender a los más pobres, a los jóvenes y a los migrantes y luego a todos, incluso las clases altas necesitadas de espiritualidad y de orientación, eso me ha reafirmado. Cuando hay una misión que cumplir, aún ahora encerrados (por la emergencia sanitaria), pero por Facebook, On Line, por el Whatsapp, con conferencias, estoy todo el día activo.

-¿Hay algo que le lastime, que le moleste de dentro de la iglesia?

-Siempre me ha molestado, desde el Seminario, el clericalismo. El creerse una casta aparte, superior, del clero y eso no va conmigo, ni con la Iglesia, ni con Jesús. Y eso el Papa Francisco lo ha atacado fuerte, de que seamos sencillos, que no seamos aferrados al poder o al dinero, sino cercano a las comunidades y por eso siempre he luchado.

-¿De la clase política, con la que también le ha tocado convivir, qué le molesta?

-Siempre la corrupción, la discriminación y, sobre todo, la impunidad… Apenas hoy empiezan a tocar a los grandes corruptos y eso es una esperanza.

-¿De la sociedad que ve qué se necesita cambiar?

-Yo creo que este retiro espiritual de cuarentena nos ha ayudado muchísimo a valorar las cosas indispensables y no las superfluas… Valora lo que tienes, lo esencial, la familia, la comida, tu vida interior… Eso ha sido excelente, cómo Dios va escribiendo a través de sus renglones torcidos, su mensaje.

Este 6 de mayo, además del Padre Gustavo, cumplen 47 años de ordenación sus compañeros Delfino Franco Ramírez, Fermín Ramírez, Joaquín Rosano, Enrique Márquez Ramírez, Jesús Genis Velázquez, Agustín Corrales García, así como los ya difuntos Daniel Corrales García y José Félix López.

El mexicano, “para no llorar, canta”: Hugo Cazarez

Hugo Cazares Morgado, el mariachi oriundo de Huauchinango, que radica en Cantabria España, que se ha vuelto toda una sensación en las redes sociales, al interpretar con su trompeta música mexicana desde su balcón para animar a todos aquellos que el igual que él, se encuentran en confinamientos por el Covid-19, pide no minimizar esta pandemia.

A 45 días de aislamiento en el norte de España, Hugo, dijo que como buen mexicano “para no llorar, canta”, comentó que desde hace tres días ya los menores pueden salir de manera paulatina donde no exista aglomeraciones de gente, por lo que confió que culmine esto de la mejor manera.

Asimismo, comentó que para salir de esta situación el gobierno español establecerá tres fases, siendo la primera la apertura de los comercios pequeños, posteriormente lugares de media concentración de gente a un tercio de su capacidad, no rebasando las 400 personas, y para la fase tres denominada Nueva Normalidad, se realizará con el uso de cubrebocas y manteniendo la sana distancia, casa fase consta de dos semanas para su aplicación iniciando, iniciando en el mes de mayo.

El músico mexicano confió en poder trabajar durante la apertura de negocios para poder obtener nuevamente sus ingresos.

Hugo heredó el gusto por la música regional mexicana, gracias a su padre Obed Cazares Zaragoza, quien es fundador del famoso Mariachi Perla de Huauchinango, a quien le manda saludos, así como a sus hermanos.

Asimismo, traspasó las fronteras con su música, su talento y su gran corazón, pues a pesar de la crisis de salud que se vive en España, no deja de alegrar los corazones de quienes lo llegan a escuchar, interpretando melodías como el jarabe tapatío o “Ay Jalisco”, “México lindo y querido”, “El Rey”, entre otros temas, con el fin de alegrar a sus vecinos que salen a deleitarse desde sus balcones con la música mexicana.

Cada verano, desde hace ya 10 años, el Mariachi Perla de Huauchinango recorre largas distancias para realizar presentaciones y giras dentro de este país: fiestas privadas, eventos culturales y al aire libre, así como los teatros de Lodosa, el Auditorium Palma de Mallorca y la famosa fiesta de San Fermín en Pamplona, son algunos de los escenarios que los han convertido en los favoritos de los ciudadanos españoles.

A principios de 2019, decidió mudarse a Cantabria, esperando este año, encontrar buenas ofertas laborales, pero el Covid-19 está haciendo las cosas difíciles, por lo que confió se normalice la situación para poder continuar con su actividad.

Crescencio y su última lucha, ahora para llegar de NY a su tumba en Puebla

“Queremos que se vaya a descansar allá, a nuestro pueblo”, dice su hermano en entrevista desde Brooklyn

A Crescencio se le apagaron los ojos sin poder ver de nuevo su tierra.

Pasaron más o menos 18 años desde que visitó la última vez su comunidad de Santa Cruz Huehuepiaxtla, en el municipio de Axutla, Puebla.

De ahí, población conocida por algunos hallazgos arqueológicos y por su iglesia, que en uno de sus muros tiene escrita la frase “Quédate con nosotros señor”, salió Crescencio en la década 80 a buscarse la suerte y acomodarse la vida en Estados Unidos, desde donde siempre vio por sus padres.

El Coronavirus -del que no hay ni siquiera una idea de cómo se contagió- lo consumió, en apenas dos semanas, en Nueva York, en donde vivió las últimas casi dos décadas de su existencia.

Ahora la lucha de Crescencio, que antes fue cotidiana para darle sustento a los suyos, con su trabajo de construcción y con sus remesas, se ha convertido en la cruzada ahora de su hermano Alberto, por regresarlo al descanso final en su pueblo, ese al que vigila su cerro de La Peña y que está ubicado en la profunda Mixteca.

Precisamente Alberto Flores Méndez y otros tres de sus hermanos buscan en estos días terribles, desde el epicentro de la pandemia, cómo regresar el cuerpo de Crescencio.

Él y toda la familia quieren que descanse en el suelo original, en su pueblo, en donde sus padres, él de 88 y ella de 86 años de edad, están destrozados.

Murió con 56 años cumplidos y sin hijos. Su compañero de vida, su hermano Alberto, con quien vivía, trabajaba, hacía todo y quien también supera en estos días las reminiscencias del Covid-19, está dispuesto a todo para que su cuerpo, no sus cenizas, su cuerpo -subraya en entrevista-, se vaya a descansar allá en “donde están mis papás; si ya no lo pueden ver directamente, que al menos vean el ataúd que lo lleva”.

“Incinerarlo es la última opción que nosotros tenemos contemplada. Sería lo último. La primera opción que queremos es repatriarlo a México y sepultarlo allá. Si no se puede, por la misma situación que estamos pasando aquí, que no hay servicios de nada, entonces ya lo sepultamos acá y mis papás ya vendrán algún día a verlo aquí. Pero de incinerarlo, esa opción no la tenemos nosotros, nadie en la familia”.

Crescencio fue católico en vida y su deseo personal era que, en caso de morir, tuviera una tumba.

“De hecho mi hermano siempre vio mal esa forma de incinerar un cuerpo. Nunca estuvo de acuerdo. Pero nosotros, aunque nos cueste, queremos que mi hermano vaya a descansar allá a nuestro pueblo, donde están mis papás”.

El descanso hacia Axutla

Alberto, de 46 años de edad, debe lidiar con los trámites, con el duelo y la enorme tristeza y la desolación de haber perdido a su compañero de vida “porque vivíamos juntos, íbamos a todos lados juntos, al trabajo, a las fiestas”.

Hace entonces Alberto una pausa y pide que en el texto se subraye un mensaje para sus paisanos mexicanos: “por favor en su reporte insista a que la gente allá en México siga las indicaciones para protegerse de este virus”.

En medio de su tristeza, se mueve como puede para conseguir el objetivo de llevar de regreso a Crescencio al pueblo y con sus padres.

Apenas este jueves acaba de participar en la sesión virtual del Consulado General de México en Nueva York y luego de hacer preguntas vía Facebook Live, algún dato le han dado de cómo seguir el proceso.

Tiene, dice, sus ahorros junto con sus hermanos allá en Nueva York. Otros dos, un hombre y una mujer, viven aquí en México.
Crescencio es el tercero de seis hermanos. Todos están en la cruzada y en el objetivo de regresarlo a Huehuepiaxtla.

En estos días, el mismo Alberto se recupera del Coronavirus. “No sabemos cómo nos llegó la enfermedad…”.

Hasta la muerte de su hermano, el sábado 18 de abril en un hospital de Nueva York, luego de que evidenció los primeros síntomas de contagio de Covid-19 el 4 de abril, junto con él se dedicó a la construcción especializada en lo referente a campos de golf.

Alberto también tiene un oficio que es arte. Se dedica a la fotografía y ha alcanzado reconocimiento entre la comunidad latina.

Sus trabajos son de una calidad extraordinaria y algunos de ellos los realizó junto con Crescencio.

Sobre su sueño americano que hoy es pesadilla de duelo, Alberto reflexiona y lo dice con claridad:
“No me arrepiento de haber venido ni de estar hoy aquí con mi hermano”.

Pies inquietos

Crescencio deja además de un enorme vacío imposible de llenar en su familia, en sus padres, en su madre que no ha dejado de llorar desde que recibió la noticia, los recuerdos de un hombre de trabajo y pies inquietos.

Desde que emprendió el viaje al sueño americano en los años 80, anduvo por varias ciudades y varios trabajos, hasta que, finalmente, por ahí del principio de la década de 2000, sentó arraigo en Brooklyn, en la Gran Manzana.

Hoy, desde allá, el epicentro del infierno del Covid, en donde este viernes se reportan ya 16 mil fallecimientos, Crescencio espera para cumplir su último trayecto, el de regreso a casa.

-¿Su cuerpo dónde está? -es la pregunta vía telefónica con Alberto.

-Ahorita (jueves) está en el hospital. La funeraria ya la vi y mañana (viernes) lo va a recoger y lo va a mantener ahí el tiempo que sea necesario.

-¿A ti no te pegó el virus?

-Sí. Ayer fui al doctor y me lo confirmó. Me hice el examen hace dos o tres semanas, igual que mi hermano, fuimos al doctor y ayer el doctor me confirmó que sí estuve positivo del virus.

-¿Y ahorita ya la libraste?

-Afortunadamente ya. Me siento mucho muy bien, ya no tengo dolores, ya no tengo tos, ya estoy hablando ahorita. Hace una semana no podía ni hablar.

-En estos días debe ser terrible, pero ¿qué piensas tú de haber salido de casa?

-No me arrepiento. Dios lo quiso así. Nosotros vinimos aquí buscando un mejor nivel de vida y estas son tragedias que pasan. Me hubiera podido pasar en cualquier lugar que yo estuviera. No me arrepiento de haber venido ni de estar hoy aquí con mi hermano.

Comienza la leyenda de Ignacio Trelles, genio y figura del futbol mexicano

Genio y figura del futbol mexicano, Ignacio Trelles será recordado como uno de los personajes más representativos del mismo y quien comenzará su leyenda, luego de que este miércoles se reportó su fallecimiento.

Nacido el 31 de julio de 1916 en Guadalajara, Jalisco, la carrera de “Don Nacho” inició como jugador en 1934 con Necaxa, escuadra con la que ganó tres títulos de liga y uno de Copa México.

También militó en los clubes América, Monterrey, Vikings de Chicago de Estados Unidos y regresó al balompié mexicano para jugar con Atlante, en el que terminó su carrera de jugador tras sufrir una fractura de tibia y peroné.

Fue en 1950 cuando comenzó su andar en los banquillos, carrera que se extendió por más de 40 años y en equipos como Zacatepec, Cuautla, Marte, América, Toluca, Puebla, Cruz Azul, Atlante, Universidad de Guadalajara y Puebla, en la campaña 1990-1991.

Su etapa como técnico inició con el Club Atlético Zacatepec, al que logró ascender a la Primera División en su primera temporada. Tres años después logró su primer cetro, con el extinto Club Marte.

Regresó a dirigir al Zacatepec y ahí comenzó su brillante carrera, pues ganó los únicos dos títulos de liga que los “Cañeros” tienen hasta la fecha (1954-55 y 1957-58), además dos trofeos de Campeón de Campeones y dos Copas de México.

Luego dirigió al América, entre 1961 y 1964, pero fue con Toluca con el que volvió a brillar en los banquillos al ganar dos títulos de liga y dos de Campeón de Campeones en años seguidos (1967 y 1968), y también la Concacaf Liga de Campeones en 1968.

Sus últimos logros como estratega fue con la «Máquina», a la que dirigió en los años 70 y con la que consiguió un bicampeonato de liga en las temporadas 1978-1979 y 1979-1980.

Su último título que consiguió fue en 1983 cuando ganó el certamen de la Concacaf con el Atlante, antes de dirigir a la U. de G. y Puebla y así terminar su exitosa carrera.

En su trayectoria sumó mil 83 partidos dirigidos y es uno de los estrategas que logró títulos en cuatro clubes diferentes; incluidas coronas de Copa México, Campeón de Campeones y de Concacaf, sumó 16 cetros en su carrera.

También fue técnico de la selección mexicana de futbol e hizo historia, pues bajo su mando el Tricolor logró su primera victoria en una Copa del Mundo en Chile 1962, en el 3-1 sobre Checoslovaquia. También dirigió al equipo en Inglaterra 1966.

En los últimos años de su vida fue reconocido en diversos momentos, uno por la Liga MX, que en 2017 le dio un Balón de Oro para reconocer la trayectoria del que es considerado uno de los mejores en la historia del balompié azteca.

También fue reconocido por el Senado de la República con el premio a la “Trayectoria deportiva”, dentro de la segunda entrega del galardón «Las glorias de la crónica deportiva nacional» cuando tenía 100 años.

Además, la Lotería Nacional le rindió un homenaje al veterano estratega al poner su imagen en un billete, quien será recordado por lo hecho en el futbol mexicano y hoy comienza su leyenda.

Proteger a los poblanos, la vocación de Brenda Camarena en Protección Civil

Servir y proteger a las y los poblanos, es la inspiración de Brenda Camarena Álvarez, auxiliar de la Coordinación General de Protección Civil Estatal (Cgpce).

Aunque estudió derecho y criminología, y prestó sus servicios en la Dirección del Registro Civil, desde que ingresó como becaria a la Cgpce en 2019, Brenda experimentó la vulnerabilidad en la que se encuentran muchos ciudadanos, durante una visita a las comunidades cercanas al volcán Popocatépetl.

En el trabajo de campo, la joven de 24 años llegó a localidades alejadas- donde miles de familias tienen al Popocatépetl como vecino-, con el objetivo de conocer sus condiciones de vida, auxiliarlos en la elaboración de sus planes familiares de protección civil e invitarlos a participar en el simulacro por contingencia volcánica, para salvaguardar la integridad de las y los poblanos de esa zona del estado.

Con su labor, Brenda contribuyó a la participación de los ciudadanos del municipio de Tochimilco, en el simulacro por contingencia volcánica que la Cgpce realizó el pasado mes de noviembre, y que fue útil para planear la reacción ante un posible incremento de la actividad del coloso.

“La experiencia que tuve del simulacro del Popocatépetl, fue muy buena porque pude interactuar con las personas de las comunidades y cuando se presentó lo del simulacro, pues la gente se acercaba a ti para hacer preguntas, y sí, siento orgullo de saber que pude ayudar a las demás personas”, confesó.

A decir de Brenda, la reciente llegada de Ana Lucía Hill Mayoral como titular de la Cgpce, ha favorecido a las mujeres que trabajan en la coordinación, pues ha prestado más confianza en el desempeño de ellas y todas las integrantes.

“Ser mujer en Protección Civil es un poco complicado, pero gracias a que ahora hay una mujer al mando, ha visto cualidades en las mujeres que otras personas no han podido ver”, resaltó.

Brenda ha descubierto su vocación por ayudar a quienes se encuentran en condiciones de vulnerabilidad, demostrando que su condición de mujer no es obstáculo para superarse y servir a los demás.

“Ser mujer no es un impedimento para realizar ningún trabajo, creo que deberían enfocarse un poco más en nosotras y ver las cualidades y la fuerza que tenemos. Para mí es un orgullo ser mujer”, puntualizó.

Día internacional de la Mujer, un siglo de lucha feminista

Durante siglos, las mujeres en el mundo se han manifestado contra la opresión y a favor de sus derechos humanos y civiles. Las primeras exigencias surgieron de feministas socialistas y fueron: el derecho al trabajo, a la formación profesional, a la no discriminación laboral, a votar y ocupar cargos públicos.

El 8 de marzo es “una forma de visibilizar los derechos humanos de las mujeres. Es una reapropiación del espacio público donde ellas han sido expulsadas y sirve para recordar que media humanidad tenemos derecho de estar aquí”, explica en entrevista la doctora Raquel Ramírez Salgado, coordinadora del proyecto “Escuela Feminista de Comunicación”.

El Día Internacional de la Mujer surgió hace más de un siglo y hoy hacemos un repaso por su historia. La fecha surgió en 1910, durante la II Conferencia Internacional de Mujeres en Copenhague, Dinamarca, a sugerencia de la comunista alemana Clara Zetkin.

En este evento se reunieron delegadas de 17 países donde votaron una resolución contra la guerra, se habló de las reivindicaciones de las proletarias y del derecho al voto.

Una de las razones para conmemorar ese día fue la muerte de 120 trabajadoras de la fábrica Cotton, en Nueva York, en Estados Unidos, quienes murieron al ser reprimidas por la policía al protestar por sus condiciones laborales y otras más que fallecieron en un incendio provocado al interior de la empresa el 8 de marzo de 1857.

Las luchas de las feministas se hicieron visibles en varios países además de Estados Unidos. En 1848 se realizó la primera convención nacional por los derechos de las mujeres. En México se organizó el Primer Congreso Feminista en 1916 y al año siguiente Hermila Galindo, pionera feminista, lanzó su candidatura para diputada del Quinto Distrito Electoral.

Ese mismo año en Rusia un grupo de mujeres estalló una huelga y el Estado soviético les otorgó el derecho al voto, al divorcio y al aborto.

El Comité Coordinador Femenino para la Defensa de la Patria, el Comité de Enlace de la Primera Conferencia de las Mujeres que Trabajan y la Confederación de Trabajadores de México (CTM) se encargaron de organizar homenajes a las mujeres en el Palacio de Bellas Artes.
La primera conmemoración a nivel mundial se realizó en 1911 en Alemania, Austria, Dinamarca y Suiza. Las exigencias: el derecho a votar, ocupar cargos públicos, el derecho al trabajo de la mujer, a la formación profesional y a la no discriminación laboral. La Organización de las Naciones Unidas (ONU) reconoció el día hasta 1975, en el marco del “Año Internacional de la Mujer”.

El 8 de marzo de 1926 el Día Internacional de la Mujer se hizo oficial durante el gobierno del presidente Plutarco Elías Calles, teniendo como escenario el Palacio de Bellas Artes. La presión de los grupos feministas de aquella época llevó al gobierno a concretar aquella conmemoración, señala Marta Lamas en un texto publicado en el periódico El Universal en 1978.

El propósito de los gobiernos en turno de realizar festejos para las mujeres era porque “no les convenía alborotar a las obreras, no buscaban una unión de clase con las trabajadoras de otros países, ni fomentar ideas socialistas ni feministas”, escribió Marta Lamas.

En 1959 a estas organizaciones se les unieron ferrocarrileros, petroleros y maestros para hacer guardias ante el busto del presidente Venustiano Carranza y para acudir a la Rotonda de los Hombres Ilustres a rendir homenaje a don Ignacio Ramírez “Nigromante”.

Festejar y no reconocer los derechos de las mujeres el 8 de marzo es una manera de exaltar su figura tradicional, explica la doctora Raquel Ramírez.

Protestas y represión

En las décadas posteriores las celebraciones se acompañaron de protestas y represión. El 8 de marzo de 1962 en la ciudad portuguesa de Oporto, varias mujeres fueron golpeadas por la policía mientras se manifestaban en contra del Primer Ministro Antonio Salazar. Exigían el regreso de sus esposos y de sus hijos que formaban parte del ejército de Angola, tres mujeres fueron hospitalizadas.

En 1973 varias integrantes del Movimiento de Liberación Femenina fueron desalojadas de una estación de correos al protestar por la igualdad de derechos y enfrentarse con varios policías en Londres.

La ONU declaró en 1975, el Año Internacional de la Mujer al tiempo que se realizó la cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer. En la Ciudad de México se organizó la Primera Conferencia Mundial de la Mujer, donde se revisó la igualdad y el desarrollo de las mujeres.

Se rompe el oficialismo

En 1978 los festejos ya no fueron solamente oficiales porque, por primera vez, participaron comités femeniles independientes como la Tendencia Democrática del SUTERM, el STUNAM, la sección 14 del Sindicato de Salubridad y Asistencia, la Coalición de Mujeres Feministas, la Unión Nacional de Mujeres Mexicanas.

Estas mujeres organizaron varias jornadas para comentar la opresión en la que vivía el género, el trabajo en el hogar, la sexualidad, el aborto, de acuerdo con Marta Lamas.

En 1979 la Asamblea General de la ONU aprobó la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer.

En México, grupos feministas de izquierda demandaron en 1980 la libre maternidad y la aprobación del aborto. Además se realizó la Segunda Conferencia Nacional del Frente por la Liberación y Derechos de las Mujeres en el auditorio de la Facultad de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

En 1989 en la Ciudad de México 5 mil mujeres, entre maestras, amas de casa, militantes de partidos políticos, luchadoras sociales y populares de izquierda marcharon del monumento a la Madre al Zócalo capitalino.

Contra la violencia de género

En la década de los años 90 las mujeres exigieron poner fin a las agresiones sexuales en general y la despenalización del aborto. Se manifestaron contra la violencia política y religiosa, la pauperización masiva o la discriminación laboral o social.

En la conmemoración del 8 de marzo de 1990 en México, las protestas se centraron en pedir la renuncia de un funcionario. Cerca de 10 mil mujeres marcharon por las calles de la Ciudad de México para demandar el cese de Javier Coello Trejo, subprocurador antinarcóticos, por encubrir a los agentes de la Policía Judicial acusados de violar a 19 mujeres.

Ante las puertas de la entonces Procuraduría General de la República (PGR) las mujeres gritaron consignas: “De ahí salieron los violadores y ahí los defendieron” y demandaron cambios, en el Código Penal para que se obligara a los violadores a indemnizar a violadas, para que se despenalizara el aborto y para se pusiera fin a las muertes de mujeres por practicar legrados clandestinos.

Las muertas de Juárez

Antes de llegar al siglo XXI en Ciudad Juárez, Chihuahua, las mujeres fueron violadas, torturadas, asesinadas y sus cuerpos fueron encontrados en lugares públicos. En 2002 se habían registrado 260 feminicidios.

El 8 de marzo de ese año, en Chihuahua más de un centenar de mujeres vestidas con túnicas de color negro, partieron a Ciudad Juárez en el “Éxodo por la vida, ni una más” para exigir a las autoridades acabar con la violencia de género. En Sonora, Querétaro, Tlaxcala y Guanajuato también se registraron protestas.
En el 2004 en nuestro continente y en distintos actos, las mujeres exigieron igualdad de condiciones laborales y el fin de la violencia doméstica. Miles de mujeres asiáticas realizaron masivas manifestaciones. La ONU se pronunció en contra de los abusos físicos y que contribuían a que cada vez más mujeres se infectaran con el VIH.

Algunos gobiernos de América Latina presentaron proyectos para atender las demandas de la población femenina, prometieron reducir la mortandad materna durante el parto o el periodo posnatal; prevenir, investigar y procesar efectivamente la violencia en contra de la mujer y permitir el acceso igualitario a los cargos públicos.
En 2007 la conmemoración tuvo como lema: “Punto final a la impunidad de la violencia contra las mujeres y las niñas”. La Organización Mundial de la Salud (OMS) pidió invertir en la salud de las mujeres, así como en la erradicación de la violencia física y sexual.

#8M/Paro Internacional de Mujeres
El 8 de marzo de 2018 cientos de miles de hombres y mujeres exigieron la igualdad de género y el fin de la violencia y la discriminación. “Si nosotras paramos, se para el mundo”, “Ni una menos” y “Mismo trabajo, mismo sueldo”, coreaban las manifestantes.

En los últimos años aumentó la violencia de género en América Latina. “Las mujeres desaparecen y no se les busca de manera inmediata, se piensa que van a aparecer al rato y cuando regresan sólo es el cadáver”, dijo Lorena Cruz Sánchez, presidenta del Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres) en el 2014.

Recordemos que durante varios siglos las mujeres hemos sido tratadas como seres de segunda clase, reprimidas, golpeadas, esclavizadas y asesinadas.

El derecho a vivir es hoy la máxima exigencia en nuestro país y para muestra tenemos el caso de María Elena Ríos, saxofonista oaxaqueña, atacada con ácido por su pareja en 2019 y que hoy está prófugo.

Sin duda a lo largo de un siglo las mujeres hemos ganado el derecho a votar y ser votadas, el derecho a elegir sobre nuestro propio cuerpo. Sin embargo, está pendiente la igualdad de género, acabar con la opresión y la violencia en todas sus expresiones.

En México este 8 de marzo habrá marchas en 24 estados, incluida la Ciudad de México, en donde se reunirán cinco contingentes que partirán a las dos de la tarde para llegar al Zócalo capitalino.

Una de las demandas de esta marcha serán: un alto a los feminicidios, un alto al acoso sexual y lograr la igualdad de género; #JusticiaParaTodas y #NiUnaMenos.