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Hace 41 años, el argentino Diego Maradona debutaba en el futbol (VIDEO)

El 20 de octubre de 1976 el astro argentino Diego Armando Maradona pisó por primera vez una cancha de futbol al debutar en la Primera División de Argentina, con el equipo Argentinos Juniors a 10 días de cumplir 16 años.

En aquel encuentro ante Talleres de Córdoba, sin que nadie de los aficionados presentes supiera algo de él, Maradona ingresó al terreno de juego con la camiseta número ‘16’ en lugar de Rubén Aníbal Giacobetti al inicio del segundo tiempo.

De inmediato, “El Pelusa” demostró a todos los presentes en el estadio ubicado en el barrio La Paternal, entre las calles Juan Agustín García, Boyacá, San Blas y Gavilán, su magia con el esférico al realizar un túnel a un adversario, a pesar de no marcar gol en ese encuentro, la hinchada ovacionó al nacido en Lanús.

“A la primera que le conté de la citación fue a mi mamá, pero no sabía si iba al banco o no jugaba, recuerdo que viajé a la cancha en el tren y después caminé directamente a la cancha y en frente estaba el gran Talleres de Valencia, Oviedo, entre otros. Me acuerdo cuando me mandó adentro y me tiró: ‘Prepárese, nene’”, mencionó el autor de “La Mano de Dios” en una entrevista local.

Fue el técnico Juan Carlos Montes el responsable de darle la oportunidad al “Pibe de Oro” de regalar su magia al mundo, de obsequiarle al pueblo argentino un motivo para enorgullecerse de su futbol al grado de bautizar al estadio de los Argentinos Juniors con su nombre y develar una placa en el mismo barrio.

“Cuando salí de los escombros, volví a nacer”

Percibir el mínimo movimiento o escuchar la sirena de una ambulancia hacen que el miedo y la desesperación invadan nuevamente a Edith Valencia, una joven de 27 años que sobrevivió al sismo y logró salir de los escombros del edificio marcado con el número 286 que colapsó en la avenida Álvaro Obregón, en la colonia Hipódromo Condesa.

Con lagrimas recuerda que a las 13:14 horas del pasado 19 de septiembre, justo a 32 años del terremoto que azotó a la capital mexicana y dejó miles de muertos, ella y 11 de sus compañeros se encontraban en el piso cinco de ese inmueble.

Comenta que tenía pocos minutos de haber subido, pues para conmemorar la tragedia de 1985, se realizó un simulacro sísmico a las 11:00 horas de ese día que la joven quisiera borrar de su memoria.

“Subimos al edificio y no escuchamos el alarma; cuando quisimos bajar nos percatamos de que la escalera tenía un desprendimiento como de un metro o metro y medio aproximadamente; ya no pudimos salir, nos quedamos arriba”, relata Edith con voz temerosa.

Cuenta que aunque se replegaron a los muros para que no se les viniera algo sobre ellos, todo fue en vano porque “todo se nos cayó encima”.

“Lo primero que se nos empezó a caer fueron los plafones, enseguida vimos cómo las lámparas se empezaron a estrellar en el suelo; todos estaban debajo de los escritorios, como pudimos nos tapamos la cabeza para que no nos cayera algo”, narra como si viviera otra vez ese momento que quedó grabado en su memoria para siempre.

Relata que cuando el movimiento telúrico -de magnitud 7.1 y epicentro en Xochiapan, Morelos- empezó a sacudir el edificio 286, algunos estantes cayeron encima de sus compañeros, mientras que a otros no los dejaba ni mover.

“Ese tiempo que estuvimos arriba se nos hizo eterno porque no podíamos bajar, no podíamos hacer nada, no podíamos ni ayudar, estábamos en shock total, no encontrábamos salida”, rememora la joven que al mismo tiempo lamenta haber perdido su espacio de trabajo pero agradece estar viva.

Mientras el temblor cimbraba ese edificio, en el resto de la Ciudad de México la gente salía de sus oficinas, casas, escuelas; buscaba un lugar seguro. Muchos no lograron salvarse y a algunos todavía los buscan entre los pedazos de concreto, varillas y tierra que dejó el movimiento telúrico.

“Todos estábamos en pánico, sólo nos agarramos las manos y tratábamos de ser fuertes y de pedirle a Dios que nos dejara salir del edificio o que alguien nos ayudara”, evoca con angustia.

“Yo trataba de ser positiva pero no podía, nada más le decía ‘Dios si me dejas regresar a casa te lo voy a agradecer toda la vida y si no, cuida a mi familia y espero que estén bien y que me encuentren rápido, que me encuentren pronto’, porque todo se me vino a la mente, todo lo peor”, recapitula.

Cuenta que el edificio empezó a derrumbarse y aunque quería ser positiva y darle ánimos a sus compañeros para que se tranquilizaran, no podía. “El edifico colapsó dos veces, se quedó en el tercer piso; se quedó abajo el sótano, que era el estacionamiento, el primero, segundo y tercer piso, ya en escombro”.

Calcula que luego de eso, pasaron unos 40 minutos cuando escuchó ruido afuera y por una ventana rota, con la ayuda de una grúa, ella y sus amigos fueron rescatados; “no salimos todos, se quedaron adentro cinco de mis compañeros que no pudieron salir”, lamenta y recuerda con tristeza los momentos felices que pasó con ellos en ese espacio ahora reducido a escombros.

Empolvados y con algunos golpes, Edith y otros compañeros estaban con vida, afuera, a salvo, cuando el edifico se derrumbó totalmente y todo se perdió en ese momento, menos la esperanza de encontrar vivos a quienes aún estaban atrapados.

“Sentir cómo el edificio se iba desplomando poco a poco fue horrible. Lo primero que hice cuando salí fue agradecer que estaba viva, que estaba pisando tierra otra vez; fue como volver a nacer porque vi otra vez la luz después de que veíamos puro polvo, todo estaba oscuro”, asevera.

Tras esta tragedia, cinco de las personas que trabajaban con Edith en el piso 5 quedaron entre los escombros y gracias a las tareas de rescate, después fueron localizados, aunque tres fallecieron y dos permanecen en hospitalización.

En el número 286 de Álvaro Obregón decenas de personas quedaron atrapadas y sus familiares se mantuvieron día y noche a la espera de alguna noticia. La tristeza y la angustía los invadió, y aunque poco a poco localizaron a algunas personas, a algunas con vida, aún se tiene la esperanza de encontrar a alguien más.

Binomios caninos, Ejército, Marina, Policía Federal, voluntarios y cuerpos de emergencia de la Ciudad de México y otras entidades y países trabajaron por horas en ese inmueble en busca de una señal de vida y regresarles la tranquilidad a los familiares.

Las tareas no han sido sencillas ni lo serán para recuperarse de la tragedia. Edith conserva la esperanza de volver a ver un México de pie, porque hay unión, sobre todo de los jóvenes.

Para ella, este 19 de septiembre quedará en su memoria, así como en la de las familias del país que perdieron sus espacios de trabajo, sus viviendas y a sus familias.

Por Iván Santiago Marcelo

La colonia Roma, del glamour al desasosiego (FOTOS)

Doña Valeria avanza lento, su pausado paso marca el ritmo de sus dos perros que ha salido a pasear sobre la avenida Álvaro Obregón, en la colonia Roma, la cual después del sismo del 19 de septiembre no ha vuelto a ser la misma, aún está dolida, en sus cafés y restaurantes el mismo tema de conversación: el temblor.

Pareciera que la fiesta del barrio de moda: el hipster, el de la gastronomía y cervecerías artesanales en la capital mexicana se ha apagado, las mesas de los locales que han empezado a abrir lucen semivacías, sobre sus calles la gente anda con una mirada de desasosiego, tratado de recobrar la calma y la cotidianidad.

“Lo sentí muy fuerte, tanto que no podía bajar”, dice doña Valeria, quien agradece no haber sufrido nada y que su casa donde ha vivido por 42 años haya resistido el movimiento telúrico que cimbró las entrañas de la capital, dejando decenas de edificios dañados y hasta el momento 219 personas fallecidas.

Para ella es imposible no recordar 1985, estuvo ahí aquella mañana de hace 32 años, sin embargo, afirma que esta vez lo sintió más fuerte, que la gente está mal psicológicamente todavía, dolida, enojada por la reciente construcción de edificios de más de cuatro pisos en la colonia.

Lejos ha quedado aquel año de 1903 cuando en los terrenos potreros de Romita se fundó la colonia Roma en la época de Porfirio Díaz, con sus casas de estilo europeo que un siglo después siguen en pie, con la promesa -en esa época- de alumbrado eléctrico, saneamiento, agua y pavimentación, obra iniciada por iniciativa del británico Edward Walter Orrin.

Las arrugas de doña Valeria son testigos del paso del tiempo que le dio un giro a la Roma, cuando empezaron a llegar los restaurantes, los cafés, los bares, cuando se puso de moda su barrio, donde vio crecer a sus hijas, dejando atrás aquella época donde los niños podrían jugar en las aceras hasta la una de la mañana.

El gerente del restaurante Deliro, Bruno Becerra, vio pasar estos días a esos héroes de casco, sin nombre, que sustituyeron a los chilangos en la aceras en busca de un café o un trago.

Aunque pocos, los comensales poco a poco empiezan a llegar y a ocupar de nuevo las mesas donde el sismo sigue en sus bocas y conversaciones.

En la colonia Roma hay alrededor de mil 500 edificios catalogados como monumentos artísticos, como el Balmori, al Ajusco, el Instituto Renacimiento, la Casa de la Brujas, la Casa Universitaria del Libro de la UNAM y la Parroquia de la Sagrada Familia.

Ahora en el cruce de Álvaro Obregón y Monterrey, las hogazas de pan artesanal han vuelto al mostrador y el aroma a café tostado invade el aire, una imagen muy diferente a la del primer fin de semana después del sismo del 19 de septiembre.

“La gente no venía, la razón una: el temor”, expresa el gerente del restaurante.

“Ese fin de semana no tuvo comparación con un fin de semana normal en la Roma, viene gente de fuera, de otras delegaciones. La gente que trabaja tiene que venir, al día al día, tienen que venir a comer, tienen que moverse, de la semana pasada a esta, es distinta la imagen, ya se ve, ya se siente ambiente en la calle, al principio todo estaba triste, en silencio”, comentó.

La historia es la misma para los demás restaurantes que en los últimos años empezaron a invadir la zona, los cafés y bares que llegaron de la colonia vecina: la Condesa, trayendo consigo otra cotidianidad, la fiesta para unos y la añoranza de tiempos pasados cómo a doña Valeria, subiendo su plusvalía y generando un boom inmobiliario.

Pero el sosiego no acaba de llegar y menos para quien siente haberlo perdido todo a causa del temblor, como Gabriela Pacheco, quien desde hace una semana salió de su departamento y bajo la cortina de su negocio, la culpa no es su edificio, sino el vecino que está en riesgo de colapsar.

Sentada en un escalón frente a su hogar, mira a la fachada esperando una respuesta que le brinde la calma para poder continuar su vida, que los peritos que trabajan en la torre de oficinas den su veredicto, y le digan si es seguro volver a su departamento y abrir su centro de copiado.

“Sentimos muy fuerte el temblor y nos fuimos al área del camellón… ya vinieron a hacer la evaluación pos-sísmica y dicen que está en perfectas condiciones. El problema es el edificio que se encuentra en Medellín 104, que en la evaluación pusieron que era un inmueble con alto riesgo, si te das cuenta el edificio se está inclinando”.

La incertidumbre sobre su seguridad la hizo salir de su casa por iniciativa propia e ir a dormir con amigos o familiares, a veces vuelve por unos momentos a su departamento para sacar ropa o bañarse, pero el miedo sigue, dice que cuando lo hace siente que aún se mueve el piso.

Mientras el equipo de especialistas trabaja, ella no deja de mirar la fachada rota, los vidrios reventados por el movimiento, las frágiles persianas por donde a veces se distinguen los cascos de los expertos, se siente “quebrada”, desamparada por no saber qué será de su casa y trabajo.

“Te sientes desprotegida, imagínate sin casa, sin trabajo, con qué ingresos o cómo te vas de aquí, tu ingreso es tu negocio, ¿a dónde me voy? Subimos para lo indispensable, a bañar y cuando entro al edificio, siento que se sigue moviendo. Estoy acudiendo los módulos para manejarlo un poco, pero lo que más tristeza me da es no saber qué vas a hacer”, señaló.

Pareciera que está en medio del caos, tan solo a 300 metros de ahí, los brigadistas luchaban a contra reloj para tratar de rescatar a las personas atrapadas en Álvaro Obregón 286, donde las trompetas del jazz de La Vie en Rose fueron sustituidas por el golpeteo del metal contra el concreto.

Aún consternado, el psicólogo Itzil Aguilar, miembro de la Subdirección de Capacitación y Servicios Educativos, afirma que tras el sismo hay mucha ansiedad, “excesiva, hay mucho miedo, hay personas que dicen tener miedo a perder todo, la vida, su casa, sus amigos, son muchos miedos los que ellos tienen”.

“Es muy importante que todas las personas que estamos aquí, que son vecinos, que son personas de la brigada, cualquier persona que tenga una situación se atienda. Lo que hacemos aquí es una intervención psicológica, primeros auxilios psicológicos y contención emocional, posteriormente se le recomienda ir con un psicólogo”, señala.

Lo cierto es que la colonia Roma no es la misma, la cotidianidad no ha vuelto, siguen el sonido de las sirenas, los batallones de militares en las calles, y los letreros que apuntan a centros de acopio o albergues, hojas con mensaje de aliento a quien pasa: “Te necesitamos fuerte”, “México te admira”, “Ese es el pinche espíritu”.

Él es Héctor Rodarte, uno de los héroes ‘virales’ del 19:S

Jojutla, MORELOS

Su foto se hizo viral, como la de varios brigadistas con discapacidad que han conmovido a las redes sociales.

Héctor Rodarte tiene 27 años, es habitante de Jojutla y perdió la pierna derecha al ser atropellado.

Desde el primer minuto después del sismo, no dudó en ayudar a sus vecinos.

El día del temblor estaba limpiando parabrisas, pensé que se me había bajado la presión, pero no fue así; me puse a mover los carros, a ‘echarles aguas’ y que les dieran paso a las personas”, comentó a Excélsior el joven en el centro de Jojutla, mientras su brigada se reagrupaba.

“Es un momento que dices —¡chale, qué onda—, como que te quedas en shock; a las personas así, muchachas, señoras que veía, —no se desespere, jefa, todo va a estar bien, en su casa todos están bien, no se preocupe—, tratando de levantar el ánimo”.

La vida de Héctor cambió completamente en una semana, pasó de ser limpiaparabrisas a un brigadista de tiempo completo, una actividad que quisiera llevar ahora a nivel profesional.

Me gustaría estudiar para rescatista, verdad, para rescatar y apoyar a las personas, pero apoyarlas chido y de buen corazón”, confesó.

Sobre su fama en internet, comentó que le agrada ser considerado un ejemplo de ayuda, pero también reveló que quisiera ser visto como un ejemplo de superación, porque hasta hace poco era adicto a las drogas, hasta que llegó a Jojutla.

Por la adicción, yo perdí mi pierna, perdí mi familia, a mi madre, a mi padre, estoy lejos de ellos, de mi hijo, de su mamá, todo eso fue a causa de la drogadicción.

“Es por eso que aquí, en Jojutla, la neta me enseñaron a ver la vida diferente, que no es un camino siempre el de las drogas y hay muchos caminos, pero uno lo decide”, expresó.

Antes de continuar con su brigada en el apoyo de remoción de escombros en casas de Jojutla, Héctor agradeció toda la ayuda que ha llegado a ese municipio morelense y pidió no bajar la guardia, de lo que, dijo, apenas comienza.

“Muchas gracias y que Dios los bendiga y les siga dando fuerza para que sigan apoyando a las personas y que no se olviden”, dijo el joven.

Esto apenas comienza y todavía no acaba, todavía sigue en pie y, la neta, tenemos que levantar Jojutla y si una persona discapacitada, como me veo, puede hacerlo, ¿por qué todos los demás no lo pueden hacer?”.

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Vicios y malas amistades me llevaron al infierno: Julio César Chávez (VIDEO)

El exboxeador mexicano Julio César Chávez dijo que en su juventud anheló convertirse en el campeón del mundo, y aunque con el tiempo lo logró, fueron los vicios y las malas amistades quienes lo llevaron al infierno.

“Yo soñaba con ser el campeón del mundo, con sacar adelante a mi familia, con hacerle la casa a mi madre; soñaba con tener yates, carros y millones de dólares. Y cuando todo lo tuve, nada me llenó, me sentía vacío y solo.

“Entonces, busqué las cosas más tontas y estúpidas: el alcohol y la droga. ¿A dónde me llevó eso?, me llevó a un infierno, me llevó a un precipicio sin fondo”, platicó Julio César Chávez en entrevista.

Ésta y otras revelaciones son las que hizo el ídolo para la serie de televisión “El César” que, inspirada en su vida personal y profesional, se estrenará el 18 de septiembre próximo a través del canal de paga Space, con la actuación estelar de Armando Hernández.

El astro del boxeo, considerado uno de los mejores a nivel mundial, admitió que no fue fácil aceptar la propuesta de abrir su corazón y narrar los claroscuros de su vida, pero aceptó a petición de su familia.

“Me costó mucho trabajo. Lo estuve pensando durante varios meses hasta que me llegaron al precio”, comentó entre risas.

“Lo analicé mucho con mi familia, con mi mamá, mis hermanos, mi esposa y les gustó la idea. No estaba muy contento de que se ventilara toda mi vida, pero pensándolo bien y viéndolo por el lado positivo, acepté porque quiero que esto quede en vida para mis hijos, para mis seres que vienen creciendo”, explicó.

Lo mejor de todo es que podrá disfrutarlo en vida. “Imagínate que hubieran pasado la serie después de mi muerte. Así ya no hubiera tenido chiste, no la hubiera visto. Por ello es que verla me llena de satisfacción”.

Sin embargo, el llamado “El César del boxeo” confesó que también le pone triste recordar los episodios en su existencia, sobre todo aquellos de los que se avergüenza.

“Son sentimientos encontrados porque voy a vivir momentos que no me van a gustar, que ya pasé en mi vida y en los que hice mucho daño, sobre todo a mis seres queridos. A mi esposa la maltraté, la humillé, la ofendí y la lastimé, mientras que mis hijos veían mal a su padre”.

Incluso, Julio César Chávez fue más allá al revelar que en ocasiones estuvo punto de quitarse la vida a causa de la depresión.

“Yo mismo me hacía daño porque fueron muchos años de adicción. Era día tras día, noche tras noche, semana tras semana, mes tras mes, años. Caí en el hospital y estuve a punto de morirme, vomitando sangre. Pero aún así, no quería recuperarme”.

Aceptó que tocó fondo, no obstante, “continuaba haciendo daño a mi familia. Juntándome con gente que no debía, exponiendo mi vida, la de mis hermanos, la de mis hijos. En fin, hay muchas cosas”.

El exboxeador, que sumó 90 peleas invicto, consideró que exponer estos acontecimientos serán de ayuda para alguien que quizá se encuentre en la misma situación por la que él pasó.

“Quiero que la gente se dé cuenta que tiene que cuidarse, que tiene que asesorarse bien. Si yo me hubiera asesorado bien, no me hubiera ido como me fue”.

La fama, dijo, es difícil de sortear cuando se está en la cúspide como a le ocurrió a lo largo de su carrera como pugilista.

“Es muy difícil manejarla cuando no se está preparado y más cuando provienes de una familia humilde. Te empiezan a llegar carretadas de dinero, llegan personas que dicen ser tus amigos. Te empiezan a llegar mujeres y se va envolviendo uno con los ‘amigos’. Te vas metiendo poco a poquito y después ya no puedes salir”.

Prometió que para la serie “El César” no se guardó nada, lo contó todo por más doloroso que haya sido. “Aunque claro, no me van a ver bichi (desnudo), o quién sabe, la verdad no sé porque o he visto los capítulos aunque habrá escenas que no me van a gustar”, reiteró.

Tras ocho años de haberse alejando del consumo de drogas y alcohol, el ganador de cuatro títulos mundiales de box resaltó que en la actualidad se siente orgulloso de la vida que lleva, “de estar limpio”.

“Sin embargo también me siento muy triste por la muerte de mi hermano Borrego (Rafael Chávez) y porque tengo enfermo a mi hermano Rodolfo. Como que las cosas se me han venido encima. He pasado por momentos muy dolorosos, pero la vida así es y uno tiene que seguir.

“Tiene uno que darle vuelta a la página y seguir luchando día tras día. Gracias a Dios me siento tranquilo conmigo mismo porque ahora me dedico a tratar de ayudar y salvar las vidas que más se puedan a través de las clínicas de rehabilitación que tengo”.

El propósito, dijo, es que quienes se internan en ellas se alejen de las drogas y el alcohol. “Les digo que eso les lleva solamente a tres cosas: cárceles, hospitales y la muerte”.

Águila, símbolo patrio que da identidad a los mexicanos (FOTOS)

Desde tiempos prehispánicos, la figura del águila ha sido adoptada como un símbolo patrio que hasta hoy en día no solo significa identidad sino también un espejo espiritual, que nos representa como nación y como mexicanos, afirmó el historiador Guillermo Macías.

En entrevista, el académico de la Universidad Anáhuac explicó que por esa razón la figura del águila como símbolo patrio tiene dos aspectos principales, divididos en el origen entre lo mítico e histórico desde la concepción prehispánica, así como en el uso que se le ha dado a lo largo del México independiente como escudo nacional.

Nuestra historia más antigua, la que se pierde en el mito comienza con la figura del águila, cuando el pueblo azteca emigra hacia el centro del país desde la isla de Mexcaltitán, en Nayarit, como una sociedad politeísta, con una tendencia particular al culto lunar, y que en un momento dado en el camino entra en contacto con Teotihuacán.

De lo anterior habrá un giro cultural hacia el culto al Sol, ya no a la luna, por dicha razón, detalló, si entendemos estas figuras como la representación de otras realidades, “veremos que el águila en realidad representa al Sol y la serpiente a la Luna” en el escudo nacional, dijo.

Así, más que hablar del águila devorando a la serpiente, estamos hablando de que el culto solar se encuentra sobre el lunar, además de que la figura del nopal representa propiamente al pueblo azteca.

“Lo que el águila se va a comer en realidad no es la serpiente, sino las tunas rojas que son representación de los corazones humanos que se le ofrecían en sacrificio cada día al Sol”, precisó.

Al referirse en este punto a los colores que conforman la bandera mexicana, mencionó “cada que vemos el blanco, en realidad estamos viendo un códice prehispánico que nos explica el mito cosmogónico azteca, en lo que ‘cosmos’ significa el orden del mundo”.

Entonces, continuó, los mitos sobre el origen del mundo o el origen del orden particularmente en la cultura azteca tienen que ver con lo anterior, “nosotros estamos acostumbrados a verlo como escudo, cuando en realidad deberíamos a verlo como un códice prehispánico, representado, por ejemplo, en el Código Mendocino”.

Este último, a partir de un cuadrado tachado con dos líneas color azul, ejemplificando dos canales de Tenochtitlán, y en el centro, el nopal con el águila, sin serpientes.

Siglos después de esa fundación de la cultura mexica, continuó e experto, en el periodo novohispano también se conoció el simbolismo del águila, pero fue nula su utilización, pues entonces se utilizaban el escudo y la bandera de la Nueva España, con el Aspa de Borgoña.

Posteriormente durante la Independencia, el cura Miguel Hidalgo decidió usar la figura de la Virgen de Guadalupe, siendo José María Morelos el primero en implementar la figura del águila, en la bandera emblemática de color blanco con una serie de cuadrados azules.

En ella en el centro puso una mezcla del escudo de la Ciudad de México (un puente de tres ojos sobre agua) en el que coloca el nopal con el águila coronada y sin serpiente, con la frase “Victrix. Oculis et unguibus ae que”, algo así como “vencedora por sus ojos y uñas”, haciendo referencia al águila, lo que lleva kla figura de alguna manera a la era colonial, señaló el historiador.

Lo anterior, siguió, debido a que solamente había aparecido en algunas imágenes, por ejemplo de la vida de San Felipe de Jesús, a quien se le representaba de pie sobre el ave.

Así, quien retoma la idea de que puede ser emblema de la nueva nación es José María Morelos y Pavón, proponiendo el águila como el símbolo de la América Septentrional, forman en la que era llamado México en ese momento.

Fue Agustín de Iturbide quien diseñó la primer bandera retomando las ideas de Morelos, representando las tres garantías de los mexicanos: Unión, Religión e Independencia, pero en la primer bandera no aparece el águila sino el lema de Morelos.

Una vez que Iturbide toma el poder, presenta la bandera como la conocemos en la actualidad con los colores verde (independencia), blanco (religión) y rojo (unión), para después conformarla imitando la bandera francesa.

Por lo que aprovechó el centro blanco para poner el águila como entendía, momento en el que la figura adopta no una forma prehispánica, sino un águila más europea, parecida a la de las ciudades republicanas en Europa y al imperio Romano.

Una característica de la bandera de Iturbide es que al igual que en la de Morelos, no tiene serpiente y está coronada.

Después se daría paso a la bandera republicana de México, que incluye la serpiente y deja fuera la corona, rodeada de una corona de laurel y flores, figura muy propia de las ciudades de esa forma de gobierno.

Algo que distingue al águila de esta bandera es su orientación al color rojo, lo cual permanece por mucho tiempo, desde aproximadamente 1823 hasta la llegada del emperador Maximiliano en 1874, mencionó.

Periodo en el que se emplean cambios muy significativos en el escudo, pues se representa al ave sobre el nopal en una forma republicana rodeada de una figura ovalada sobre el que coloca una corona, además de la “orden del águila mexicana” que el mismo Maximiliano fundó; actualmente conocida como la “Orden del Águila Azteca”.

Además de que sigue la tradición napoleónica al poner cuatro águilas más en los extremos de la bandera, expuso que esta figura sólo permaneció durante tres años, en el gobierno de Maximiliano.

Con la llegada del presidente Benito Juárez se retoma la bandera republicana de que se habló y que permanece hasta los tiempos del presidente Porfirio Díaz, quien nota que el águila crea un efecto óptico que pareciera que el águila se desplaza hacia atrás mientras él mismo avanza.

Razón por la que en 1899 cambia la orientación del águila hacia el color verde, que previamente miraba al color rojo, pero la figura seguirá cambiando “de acuerdo a los gustos de la época, (y) va a tener un cambio casi definitivo hoy en día con Venustiano Carranza”.

Tiempo en el que se retoma el modelo prehispánico, el águila de perfil orientada hacia el verde, junto con una serpiente más definida aparentando ser de cascabel, dejando la guirnalda de laureles y el roble por abajo.

“Va haber un momento muy curioso en el que a la bandera se le va a representar con otras imágenes, hacia 1934, en tiempos de Lázaro Cárdenas, cuando se hace un nuevo diseño del escudo nacional, manteniendo el águila de perfil pero cerrando la guirnalda en un círculo”, explicó Macías.

El último diseño se elaboró durante la presidencia de Gustavo Días Ordaz, en 1968, cuando se pidió a Francisco Eppens Helguera la nueva propuesta, misma que se utiliza hasta la actualidad, y que consiste en un águila de perfil que sigue la tradición prehispánica acompañada de una víbora de cascabel.

Luego de la explicación, el académico, enunció que los símbolos patrios son importantes a nivel cultural porque brindan identidad, “no solo en un sentido de decir ‘soy idéntico con’, sino que es una especie de espejo espiritual”.

Puntualizó que “en el momento en el que escucho el himno, que veo la bandera, que veo el escudo, digo ´esto es México y México también soy yo´. Entonces ese águila, en cierto sentido, me representa, esa es la fuerza que tienen los símbolos, que yo pueda verlos en cualquier momento y me regresan a mi raíz natural”.

Como ejemplo, recordó el papel del hombre que izó la bandera sobre los escombros del Palacio Municipal de Juchitán, Oaxaca, tras el sismo de 8.2 grados que azotó al país la semana pasada.

“Eso es lo que hacen los símbolos, independientemente sí el águila representa el Sol, lo que importa es que representa a tu país; vivimos siendo un país independiente del que podemos decir tenemos historia que se pierde en el mito precolombino, pero que subsiste a partir de todo el periodo novohispano y vuelve a resurgir con la Independencia”, destacó.

Finalmente, mencionó que el águila es una imagen que nos representa, que al ser representada con el Sol augura el bien, mientras la serpiente significa la oscuridad en su relación con el mal, por lo que el escudo podría significar “el bien venciendo al mal”.

Fernando Sartillo Piscil, un fan de la química orgánica y de Led Zeppelin (FOTOS)

En México, la investigación en ciencia básica en Química es poca, no obstante la importancia de su estudio, pues al igual que los arquitectos e ingenieros civiles se dedican a construir obras macroscópicas, los químicos sintéticos construyen estructuras microscópicas de interés biológico. Quien así opina es Fernando Sartillo Piscil, académico de la Facultad de Ciencias Químicas (FCQ) de la BUAP, hoy ganador de la Presea Estatal de Ciencia y Tecnología “Luis Rivera Terrazas” 2017, en la modalidad Ciencia Básica.

Gracias a sus contribuciones científicas, el académico se hizo acreedor a esta presea otorgada por el Consejo de Ciencia y Tecnología del Estado de Puebla. Antes, en 2016, fue galardonado con la Cátedra de Investigación Marcos Moshinsky, reconocimiento cuyo objetivo es apoyar los proyectos de investigación de jóvenes científicos que trabajan en México. Con ello, se convirtió en el segundo investigador de la BUAP en obtenerlo.

A sus 46 años es líder del Cuerpo Académico Consolidado de Síntesis Orgánica de la FCQ, considerado como el mejor grupo de investigación en Puebla y de los más destacados en el país, debido a la investigación de alto nivel que realiza.

Entre las principales aportaciones del grupo, destaca el desarrollo de nuevos métodos sintéticos que han permitido acceder a compuestos orgánicos con actividad biológica importante: “Estos métodos que generamos también han sido utilizados por grupos de investigación de diversas partes del mundo, lo cual ha tenido un gran impacto”, afirmó.

Un ejemplo de esto es la síntesis total de la paroxetina, un alcaloide no natural y uno de los fármacos más vendidos a nivel mundial que tiene actividades antidepresivas, lo cual fue posible gracias a la invención de una nueva reacción que este cuerpo académico logró.

“Aunado a esto desarrollamos métodos que han permitido obtener otros compuestos que también tienen actividad biológica como anticancerígenos, así como aminoácidos antiepilépticos y otros tipos de estructuras moleculares”, señaló.

Sartillo Piscil, doctor en Ciencias Químicas con Especialidad en Química Orgánica por la BUAP y nivel II del Sistema Nacional de Investigadores, informó que a la fecha cuentan con más de 50 publicaciones en revistas de investigación de alto impacto, entre las cuales más de diez han sido difundidas por The Journal of Organic Chemistry, la revista líder de química orgánica que es editada por la American Chemical Society.

En su laboratorio, Investigación de Síntesis Orgánica, se han obtenido alrededor de 20 compuestos, con actividad biológica y no biológica, que se han comercializado. Actualmente -dijo- trabajan en el desarrollo de nuevos métodos sintéticos que utilicen agentes inocuos y baratos, en lugar de metales de transición, con el fin de generar técnicas con un menor nivel de toxicidad y que sean amigables con el medio ambiente.

El cien por ciento de estas investigaciones -añadió- han sido realizadas por el Cuerpo Académico Consolidado de Síntesis Orgánica, en conjunto con estudiantes de la FCQ, con lo cual han obtenido reconocimientos como mejor tesis de maestría en 2012 y mejor tesis doctoral en 2016, esta última otorgada a Lilia Fuentes Morales, por la Sociedad Química de México.

“El impacto de nuestra área de investigación se refleja en el desarrollo tecnológico de cualquier país, en específico en la química medicinal que es aquella relacionada con la generación de compuestos que son comercializados como fármacos”, aseveró.

El hombre detrás de la ciencia

Más allá del ámbito científico y académico, Fernando Sartillo es un hombre que aprovecha su tiempo libre para pasarlo al lado de su esposa e hija, además disfruta mucho de ir al cine y es metalero de corazón; su banda favorita, Led Zeppelin.

En cuanto a gustos culinarios disfruta de la comida de mar y la italiana; entre sus hobbies se encuentra la lectura y Octavio Paz es de sus autores favoritos, a quien atribuye en parte su actitud crítica y analítica en la ciencia.

Reflexivo, comenta que su interés por la Química comenzó en la preparatoria, debido a la influencia de un familiar que se dedicaba a esta ciencia, así también a su enorme curiosidad por las cosas y a una sed insaciable de conocimiento, características que lo llevaron años después a realizar una estancia predoctoral en la Universidad de Chicago.

Con 18 años de vida laboral en la BUAP, el doctor Sartillo Piscil es un fanático de la química orgánica, un científico que cada día no va a trabajar a un laboratorio, sino a hacer lo que más le gusta y disfruta en la vida. Esa pasión es la que contagia a sus colegas y estudiantes, para que en equipo desarrollen técnicas que contribuyan al desarrollo del país.

Pulquerías tradicionales de la Ciudad de México, en riesgo de desaparecer (FOTOS)

Entre las calles del emblemático barrio de La Merced y algunas colonias aledañas, aún sobreviven las pulquerías tradicionales, algunas de ellas tienen poco más de ocho décadas en operación y conservan en sus entrañas a los gozosos del pulque que consumen la mágica bebida mientras juegan cartas y disfrutan los sonidos de las rockolas.

La Chupamirtos, cercana a las naves del Mercado de la Merced, está ubicada en la calle General Anaya y tiene al menos 80 años de operar casi de manera ininterrumpida y aún conserva las abatibles puertas rojas de madera de los locales antiguos.

Don Noé, encargado del lugar, sirve a los vecinos pulque tlaxcalteca de la Hacienda del Razo, cada día existe una variedad de tres curados de sabores como avena, cacahuate y mango, así como el tradicional pulque natural o blanco.

Una rockola ubicada al centro del antiguo y largo local de techo alto ofrece la posibilidad de disfrutar desde la “Guaracha sabrosona” hasta las cumbias que hicieron vibrar los antiguos salones de baile de antaño.

Con una decoración escueta pero funcional, en el local se ofrecen botanas consistentes en tacos de guisado que varían día con día, el establecimiento abre todos los días del año de 10:00 a 21:00 horas.

En sus sillas de madera conviven los clientes de siempre con sus sonrisas desdentadas y sombreros de pachucos, con jóvenes interesados en conocer el pulque y los lugares emblemáticos que han visto desfilar a quienes gustan de esta bebida de maguey.

La pulquería El Recreo de Manzanares, ubicada en la calle del mismo nombre, es atendida por Don Poncho y conserva el estilo de los viejos establecimientos; en sus entrañas alberga a parroquianos que aún juegan dominó y cartas mientras disfrutan de pulque natural traído de Tlaxcala, así como de las al menos tres variedades de curado de frutas y verduras de temporada.

El lugar, que también cuenta con unos 80 años de operación, ofrece todos los días botanas consistentes en tacos de charales y pápalo, o bien, guisados caseros, ello, sumado a los sonidos de danzón y cumbia que emanan de la rockola, lo que convierte a las viejas baldosas en una pista de baile improvisada.

Ubicada en el antiguo callejón de la Viga, La Rosita es una pulquería tradicional que tiene una licencia que data de 1935 y ha sabido absorber las necesidades de los habitantes de la Ciudad de México.

Entre sus paredes viven representaciones pictóricas urbanas de las tradiciones que dan identidad a los mexicanos, como la de la leyenda que da vida al origen del pulque y cuya deidad es Mayahuel, amante de Quetzalcóatl, castigada por sus amores y convertida en maguey, de donde nace el pulque.

La especialidad del establecimiento, que abre de lunes a sábado de 10:00 a 22:00 horas, es el pulque de pay de limón, fresa con kiwi y vino tinto, la bebida también nace de las Hacienda del Razo.

Esta pulquería, a decir de Patricia Cardona, difusora del consumo del pulque mediante visitas guiadas por pulquerías tradicionales de la capital mexicana, abre y cierra sus puertas debido a la a veces poca clientela, suerte que en su opinión corren las pulquerías antiguas, que de acuerdo a un estudio realizado por el Colectivo El Tinacal consisten en poco menos de 50.

Cardona, creadora de Pulquipedia, un movimiento que se difunde vía redes sociales y que busca el rescate del consumo del pulque entre los capitalinos, explicó que esta bebida tiene diversas propiedades medicinales.

De acuerdo con la Biblioteca de la Medicina Tradicional Mexicana de la Universidad Nacional Autónoma de México, se han asignado diversas propiedades medicinales al pulque, en específico para el tratamiento de trastornos gastrointestinales, pérdida del apetito, debilidad y algunos padecimientos renales.

Además, explica que entre los mazahuas del Estado de México, las mujeres que amamantan acostumbran beberlo para incrementar la secreción de leche y mejorar su calidad y en el Valle del Mezquital, en Hidalgo, las madres suelen destetar a sus hijos mojando su dedo meñique en tal bebida y dándoselo a chupar para acostumbrarlos.

Cardona explicó que antiguamente era común beber pulque entre las familias mexicanas, sin importar su condición social y lo que se busca mediante estos recorridos es que dicho producto corra nuevamente entre la sangre de los mexicanos.

De acuerdo con la publicación de la máxima casa de estudios, en la actualidad, el pulque se consume en comunidades nahuas, mazahuas, otomíes y matlatzincas de la Ciudad de México, Estado de México, Guanajuato, Guerrero, Hidalgo, Michoacán, Morelos, Oaxaca, Puebla, Querétaro, San Luis Potosí, Tlaxcala y Veracruz.

En opinión de las personas, refiere la publicación, al pulque “sólo le falta un grado para ser carne” y tomado con moderación constituye un complemento alimenticio debido a su contenido de proteínas y complejo B.

El pulque, a decir de Cardona, quien lleva promoviéndolo 10 años, es una bebida tradicional que da identidad a los mexicanos y si bien tiene un futuro prometedor debido a que algunas haciendas ya apuestan por una mayor producción de maguey para satisfacer la demanda, existe el riesgo de que se pierdan las costumbres de asistir a las pulquerías tradicionales.

Dichos establecimientos, a diferencia de los más nuevos que atraen a una gran cantidad de jóvenes que han vuelto tendencia el consumo de pulque, son lugares en donde la música, la sana diversión y la convivencia directa con los habitantes de colonias tan emblemáticas como La Merced marcan la diferencia, aunado a que ahí sólo se consume pulque, la bebida que a decir de Cardona, “no embriaga, sino que te pone mágico”.

Indígenas amuzgos de Guerrero buscan traspasar fronteras con huipiles tradicionales (FOTOS)

Por Adriana Covarrubias

Con sus huipiles elaborados en telar de cintura y punto de cruz, un grupo de mujeres indígenas de la etnia amuzgo, busca que sus creaciones continúen traspasando fronteras para que lleguen a lugares donde se valore su trabajo.

En la comunidad de Zacualpan, ubicada a 40 minutos del municipio de Ometepec en la región de la Costa Chica del estado, 15 artesanas dedican sus días a elaborar los huipiles (blusas) típicos de la región con diseños estilizados y colores vivos.

Hace cinco años, Flor, una mujer transgénero de 36 años de edad, inició su proyecto de textiles “La Flor Amuzga”, un pequeño negocio que se ubica en la entrada de la comunidad de Zacualpan donde se venden estos huipiles hechos de telar de cintura y punto de cruz.

En la búsqueda de alcanzar nuevos mercados, Flor ha recurrido a las redes sociales como Facebook, para acceder a un público más amplio y poder vender sus diseños que han sido adquiridos por clientes mexicanos y extranjeros.

Debido a ello, los magníficos huipiles que llevan un periodo de elaboración de tres a ocho meses y cuyo costo va de los dos mil hasta ocho mil pesos, han sido adquiridos por clientes de Estados Unidos y España, y han sido enviados a diferentes estados del país y municipios de Guerrero.

No obstante, Flor tiene el sueño de vender más de estas prendas típicas en nuevos lugares como en los aeropuertos del país, ya que aseguró que con más ventas, se puede ayudar a más indígenas de su comunidad, donde por la falta de pedidos, sólo el 10 por ciento de la población se dedica a la elaboración de esta artesanía.

Flor explicó que para elaborar los huipiles, cuanta con un equipo de 15 artesanas, seis mujeres transgénero y nueve féminas, quienes realizan todo el proceso textil y del vestido: sembrar el algodón para sacar el hilo, hasta bordar las prendas.

Una de estas mujeres es María Clementina Santiago, quién habla lengua amuzga y diariamente dedica entre tres a cuatro horas para sacar el hilo coyuchi, obtenido de la planta de algodón color café, o bien el hilo blanco producto del algodón del mismo color, los cuales va enredando en una pequeña vara metálica.

Flor detalló que en una semana, María elabora una bola de hilo natural de algodón del tamaño de una toronja por la cual se le paga 50 pesos.

Compañera de María, Ángeles Lorenzo Martínez es una de las artesanas quien elabora el bordado en telar de cintura.

Sentada en las afueras del pequeño local de textiles y diseños “La Flor Amuzga”, Ángeles elabora una pieza distinta a los huipiles pero no menos importante. Sujetando su material entre hilos blancos y tejedores de madera, crea un mantel de dos metros y medio.

Una vez que Ángeles termine este mantel, donde combina colores de hilos industriales, lo venderá fuera de su comunidad a un precio de tres mil 500 pesos.

En este sentido, Flor recordó que tiempo atrás en esta localidad de Zacualpan donde viven más de siete mil 500 personas, la mitad de la población se dedicaba a la elaboración de huipiles tanto para vender y para uso personal, para lo cual los pobladores sembraban su propio algodón.

Sin embargo, ante la falta de ventas y apoyo por parte de las autoridades para comercializar sus textiles, la gente se ha dedicado a trabajar en el campo y en la limpieza doméstica.

Esto, debido a que al ver que no ganan mucho al vender un huipil, los indígenas amuzgos tampoco se animan a seguir sembrando algodón porque no es bien pagado.

En Zacualpan, llevar puesto un huipil hecho de telar de cintura o punto de cruz se ha convertido en un lujo y sólo se utiliza cuando hay algún evento importante en la comunidad.

Por ello, no es extraño ver a las mujeres que usan el huipil de encaje y vestido de tela que llevan como forro porque es el más económico, “no hay dinero y hacer un huipil es caro”, señaló Flor.

A pesar de este panorama, Flor comentó que gracias al apoyo de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas, los diseños de textiles “La Flor Amuzga” están registrados, tiene etiqueta, logo y están listos para venderse a otros mercados.

“Si sacamos un huipil, lo tenemos que ir a vender a otros lugares para vender en un precio que podamos sacar lo que se invirtió.

“Ya que dependiendo el material y el bordado como es el punto de cruz y la calidad del hilo que lleva, el costo puede alcanzar los seis mil 500 pesos y un huipil de telar de cintura y dependiendo la figura e hilo, puede costar de siete mil a ocho mil pesos”, dijo la artesana.

Mientras el sueño de traspasar fronteras con sus textiles se hace realidad, la artesana seguirá vendiendo en su pequeño local que le dejó como herencia su madre al fallecer hace cinco años, y donde iniciaron sus primeras ventas junto con el apoyo de sus cuatro hermanas, quienes también se dedican al bordado de telar de cintura y punto de cruz.

“Tenemos cinco años en este proyecto y apenas empezamos a ver frutos y estamos avanzando muy bien y estamos buscando otro mercado para llegar donde la gente compre y valore el trabajo.

“Queremos que compren a buen precio y que no pidan rebaja porque se lleva un tiempo para la elaboración y vale la pena que se pague en un buen precio por lo que los indígenas amuzgos hacemos”, puntualizó.

Por otra parte, María Juana Cruz Mendoza, directora general de Promoción Comercial, Abasto y Artesanía de la Secretaría de Desarrollo Económico, dijo que en Guerrero existen seis municipios que se dedican a la elaboración de Textiles y tres mil 500 artesanos han registrados sus huipiles, manteles, rebozos y servilletas.

Explicó que dentro de la Dirección de Artesanías se tiene un registro de artesanos amuzgos que se ubican en los municipios de Tlacoachistlahuaca, Xochistlahuaca y Ometepec, así como en las comunidades de Zacualpan y La Guadalupe, entre otras.

Beto Avila abrió las puertas al beisbolista mexicano en las Grandes Ligas

El veracruzano Beto Ávila, campeón bateador con Indios de Cleveland, abrió las puertas a los beisbolistas mexicanos en las Grandes Ligas, donde han destacado peloteros nacidos en el país hasta la actualidad.

Considerado el mejor beisbol del mundo, los peloteros aztecas buscan militar en equipos de las Liga Nacional y Americana, para demostrar sus facultades en las Mayores y sobresalen Fernando Valenzuela, Teodora Higuera, Vinicio Castilla y Adrián González, entre otros.

El primer mexicano en jugar en la gran carpa fue el sonorense Baldomero Almada. Debutó el 8 de septiembre de 1933 con los Medias Rojas de Boston ante los Tigres de Detroit y después jugó con Senadores, Cafés y Dodgers.

En la década de los 50, brilló con luz propia el veracruzano Roberto Ávila con los Indios de Cleveland.

Fue campeón de bateo de la Liga Americana en 1954 y ese mismo año jugó la Serie Mundial donde su equipo perdió ante Gigantes de Nueva York.

Un longevo pelotero fue el mazatleco Jorge “Charolito” Orta, quien fue contratado por Medias Blancas de Chicago en 1972, con ocho temporadas.

Después firmó con Indios de Cleveland, Dodgers de Los Ángeles, Azulejos de Toronto y Reales de Kansas City. Orta, quien jugó la segunda base, ganó una Serie Mundial con Reales ante Cardenales de San Luis, siendo de los pocos mexicanos con un anillo del clásico de octubre.

Sin duda, el lanzador zurdo Fernando “Toro” Valenzuela es la máxima figura en las Mayores. Originario del municipio de Etchohuaquila, Sonora, marcó una época en la década de los 80 con Dodgers de Los Ángeles.

Valenzuela desató en México la “Fernandomanía”, con la que ganó aficionados mexicanos a la gran carpa.

Triunfó en la Serie Mundial en su año de novato en 1981 con Dodgers y ganó el premio Cy Young de la Liga Nacional.

El pitcher zurdo terminó la campaña de 1981 con un récord de 13-7 y 2.48 de efectividad, aunque fue afectado por el cierre patronal que existió aquel año que afectó la temporada en las Mayores.

“El Toro” Valenzuela ganó 21 juegos en la campaña de 1986 y lanzó un sin hit en 1990. Valenzuela además ganó un Bat de Plata en 1990 cuando bateó para promedio de .304. Inició en la gran carpa 424 juegos, con 113 completos y 95 triunfos.

A la ofensiva, la gran figura es el oaxaqueño Vinicio Castilla, quien es el mexicano con más jonrones en Grandes Ligas con 320 y seguramente será superado por Adrián González, de los Dodgers, quien acumula 308 cuadrangulares.

Vinny Castilla fue firmado con Bravos de Atlante en 1991 y pasó dos temporadas después con los Rockies de Colorado, donde tuvo sus mejores años en las Mayores. En 1998 conectó 46 cuadrangulares.

Después jugó con Mantarrayas de Tampa, Astros de Houston, Nacionales de Washington y Padres de San Diego, para regresar y retirarse con los Rockies en el 2006.

El zurdo mochiteco Teodoro Higuera también fue un gran pitcher en grandes ligas con Cerveceros de Milwaukee.

Debutó en 1985 en las Mayores y en la campaña 86 logró 20 triunfos con los Cerveceros, además de 200 ponches, en su mejor año.

Las lesiones y operaciones le impidieron ser un lanzador regular y terminó su carrera en las Mayores en 1994 con los Cerveceros, con récord de 94 ganados y 64 perdidos y promedio de carreras limpias admitidas de 3.61.

El sonorense Aurelio Rodríguez brilló con los Tigres de Detroit en la década de los 70. Ganó el Guante de Oro como tercera base de la Liga Americana en 1976 y a lo largo de su carrera jugó mil 983 partidos.

En 17 temporadas en el beisbol estadounidense, portó las franelas de Tigres de Detroit, Angelinos de California, Yanquis de Nueva York, Medias Blancas de Chicago y Orioles de Baltimore.

El lanzador tijuanense Esteban Loaiza tuvo su mejor época con Medias Blancas de Chicago y en 2003 estuvo en la pelea por el Cy Young.

Superó la barrera de los 20 al ganar 21 partidos y perder nueve. Loaiza debutó con Piratas de Pittsburgh en la temporada 1995. Después jugó con Rangers de Texas, Azulejos de Toronto, Medias Blancas de Chicago, Yanquis de Nueva York, Nacionales de Washington, Atléticos de Oakland y Dodgers de Los Ángeles. Terminó su carrera con 126 victorias y 114 reveses, con promedio de carreras limpias admitidas de 4.65.

Fue convocado a los Juegos de Estrellas de 2003 y 2004 y es el último gran pitcher de las Mayores.

En la actualidad, destacan en Grandes Ligas el primera base Adrián González, con Dodgers de Los Ángeles, Sergio Romo, con Dodgers de Los Ángeles y el relevista Roberto Osuna, con Azulejos de Toronto, entre otros, y el tiempo determinará sus logros en el mejor beisbol del mundo.

Mujer rarámuri, una de las corredoras más veloces de México

Lorena Ramírez recorre diariamente más de 10 kilómetros en la Sierra Tarahumara para cuidar el ganado, una de las actividades que le ha permitido desarrollar buena condición física y colocarse entre las mejores corredoras de la región, del país y del mundo.

Poco se sabía de los “pies ligeros” de esta mujer rarámuri, quien se puso en la mirada del mundo luego de que ganó la carrera UltraTrail Cerro Rojo, en la que participaron más de 500 atletas de 12 países.

En el evento que se realizó el pasado 29 de abril en el Pueblo Mágico Tlatlauquitepec, Puebla, Lorena Ramírez realizó el recorrido entre tierra, piedras, lodo y ríos, sin utilizar el equipo profesional para estas competencias.

Causó gran admiración entre los participantes y el público, ya que en lugar de ropa deportiva vestía una falda tradicional, huaraches de plástico, una gorra y un paliacate, y es así como avanzaba con la firme convicción de ganar.

Con una temperatura de 40 grados centígrados realizó el recorrido de 50 kilómetros en siete horas con tres minutos, colocándose en el primer lugar y dejando atrás a la ultramaratonista Abigail Zamora, quien ha participado en carreras nacionales e internacionales, donde ha obtenido excelentes resultados.

No es la primera vez que la mujer rarámuri participa en una competencia de este tipo, pues ha ganado cinco veces el ultramaraton de 100 kilómetros, representativo de los Tarahumaras y que se organiza todos los años en el municipio de Guachochi, Chihuahua.

“Esta vez la trajimos por acá y causó mucha sensación, le gano a chicas que son muy buenas para correr, pero la diferencia está en lo que los rarámuris usan, en comparación con los demás corredores”, señaló Orlando Jiménez, organizador del ultramaratón que se realizó en Puebla.

“Como los rarámuris no hay dos”

Los rarámuris son personas con capacidades para correr grandes distancias sin parar y esto se debe a que para moverse en la sierra, de una comunidad a otra, sólo tienen sus “pies ligeros”, con los que cruzan barrancas y arroyos, además suben y bajan cerros.

Orlando, quien también es corredor profesional, señaló a Notimex que “como los rarámuris no hay dos”, ya que para él es sorprendente verlos correr y superar los obstáculos que les pone la naturaleza.

“Yo llevo tres años que voy a correr a la Sierra Tarahumara, ahí a Guachochi; correr con ellos es correr en su hábitat natural y verlos como salen a competir y dar lo máximo, se me enchina la piel”, narra el velocista.

Dice que a pesar de las carencias que viven en su lugar de origen, son personas muy agradecidas y con la mente siempre puesta en conseguir lo que se proponen.

Orlando señaló que están pensando volver a invitar a Lorena y a su hermano Mario a la siguiente competencia que se llevará a cabo en el Pueblo Mágico Mineral de Pozos, Guanajuato, el próximo 30 de septiembre. También a su padre, quien también es excelente corredor, a la competencia que organizarán para 2018.

El organizador de este evento deportivo dijo que están tratando de localizar a la ultramaratonista de la Sierra Tarahumara, ya que después de haberse dado a conocer la noticia, hay personas interesadas en apoyarla económicamente.

Lorena y todos los rarámuris se han convertido en un orgullo para todos los mexicanos, por que día a día también corren para alcanzar sus sueños, el más anhelado: tener mejores condiciones de vida.

Salón Los Ángeles sobrevive a 80 años de su fundación

Por Eleazar Ramos Villaseñor

Casi 80 años han transcurrido desde que el Salón “Los Ángeles” abriera sus puertas al público que gusta del baile y pese a tanto tiempo, el inmueble enclavado en la calle de Lerdo, en el tradicional barrio de Los Ángeles, en la colonia Guerrero, se mantiene firme como un roble.

Conforme a la tradición, los martes y domingos el salón de mayor abolengo y tradición de la capital mexicana se cimbra y los corazones de los asistentes laten a ritmo del danzón, del mambo y del cha cha chá.

“Mientras haya gente que guste del buen baile, las puertas del salón seguirán abiertas”, afirma Miguel Nieto, director general del lugar, ubicado a unos pasos de la Plaza de las Tres Culturas, en Tlatelolco.

El histórico salón ha sido testigo de miles “de batallas” entre los asistentes, que muestran sus mejores pasos de baile en la pista.

Asimismo ha dado cabida a innumerables filmaciones de clásicos, como “Esquina bajan”, filmada en 1948 y protagonizada por David Silva; “Una gallega baila mambo”, de 1951 con Niní Marshall; “Tívoli”, hecha en 1974 con Fernando Arau y Carmen Salinas, y “Danzón”, de 1991 y protagonizada por María Rojo.

Ahí también se han grabado videos como “El microbito” del grupo Fobia, en 1997, e igualmente ha sido locación durante 165 emisiones del programa “Son…eros” que conducían para IMER Froylán López Narváez y Peggy Echánove, luego con Mayté Noriega.

Incluso, ha sido escenario para la realización de comerciales de reconocidas marcas, además de temporadas prolongadas de obras musicales como “Aventurera”, que permaneció en su marquesina aproximadamente cuatro años.

El próximo miércoles 2 de agosto cumplirá 80 años de existencia, lo que es motivo de felicidad para la familia Nieto, cuyos integrantes consideran que más que un logro, es un orgullo, porque como dice el lema: “Quien no conoce Los Ángeles, no conoce México”.

“El Salón Los Ángeles es el fruto del trabajo de tres generaciones de la familia Nieto. Lo inició mi abuelo en 1937, posteriormente mi padre se hizo cargo del establecimiento y cuando murió papá, lo retomó mi abuelo. Fue en 1972 cuando yo tomé la responsabilidad de continuar con esta tradición”, comentó don Miguel, quien charló con Notimex en este histórico recinto.

Aunque no recuerda bien cómo era todo en el salón durante su infancia, pues no dejaban entrar niños al lugar, desde que tiene uso de razón supo que este inmueble estaría ligado por siempre a él y a su familia.

En su niñez nunca se paró por el salón sino hasta los años 70, cuando ya adolescente le nació el gusto de acompañar a sus familiares para escuchar a las grandes bandas de la época.

Por allí han desfilado grandes orquestas, bandas y grupos, “desde la época del mambo con (Dámaso) Pérez Prado; los tiempos del chachachá, con la Orquesta América; el danzón; los tiempos de La Santanera; los exponentes de la salsa provenientes de Nueva York, así como los colombianos, hasta las agrupaciones más recientes”.

“Recientemente se filmó aquí una película sobre la vida de León Trotsky. Asimismo, hoy que abundan las series de televisión, aquí se han grabado varios capítulos para distintas cadenas nacionales y extranjeras”, añadió.

Don Miguel compartió que las paredes de Los Ángeles guardan muchas historias, actividades de carácter político y social, reuniones planeadas y otras llevadas a cabo en “top secret”.

“Aquí se han realizado muchos eventos privados de gente muy importante y han venido personajes que uno ni se imagina, como algunos cumpleaños de los fallecidos (escritores) Gabriel García Márquez, Carlos Monsiváis y José Saramago”, rememoró.

En fin, que ha habido de todo, “y por eso se ha convertido en un ícono de México, pues no hay salones de baile con esta identidad en el mundo, con esta historia, esta tradición y porque además está en un barrio muy popular como lo es el barrio de Los Ángeles”, en la colonia Guerrero, consideró el entrevistado.

Si algo caracteriza al Salón Los Ángeles es que allí dentro nadie se siente superior, pues toda la gente se comporta y solo viene con dos objetivos: divertirse y bailar.

“Se puede observar a personas del rumbo de Las Lomas, a políticos, gente con mucho dinero, así como al bolero, al mecánico o un zapatero. Aquí todos somos iguales, hay convivencia sana, las mujeres vienen muy arregladas, perfumadas; los caballeros elegantes, zapatos boleados. Aquí hay mucho respeto, es como un santuario del baile”.

A propósito del santuario del baile, Miguel Nieto habló de uno de los bailes más bellos que existen y que no puede faltar en Los Ángeles: el danzón.

Ese ritmo y baile surgió en Cuba por 1879, pero llegó a México a principios de los 30 y se arraigó tanto, que ya forma parte de la cultura nacional.

“El danzón lo hemos adoptado los mexicanos tanto que ya lo consideramos una expresión nuestra, porque tan solo en la Ciudad de México se produce, se consume, se baila y se toca danzón más que en cualquier otra parte del mundo, más que en Matanzas y La Habana.

”Está registrado que en la Ciudad de México hay más danzoneras y gente que baila el danzón, que en ninguna otra parte”, declaró con orgullo.

Y así como se vive este ritmo, en Los Ángeles se va a bailar de todo. Es por eso que sus asiduos visitantes lo consideran, junto al California Dancing Club, los salones de baile más importantes y populares de Latinoamérica.

“Este es un lugar con mucho ángel, valga la redundancia con su nombre. Es un salón que la gente lo quiere mucho, es un lugar donde las personas tienen grandes recuerdos de su infancia, su juventud, dónde se conocieron.

”Es aquí, en Los Ángeles, donde de alguna manera han participado de la vida de la ciudad. Aquí pasan cosas muy extrañas, por ejemplo: Benny More escribió uno de sus éxitos en una servilleta en una mesa del lugar”, rememoró.

Los grupos “Café Tacvba o Panteón Rococó han hecho lo mismo… Sucesos como ver llegar a Celia Cruz o a Willie Colón. En fin, aquí se puede ver de todo y encontrarse a quien menos te esperas”, agregó.

A propósito del reestreno de la obra “Aventurera” en un escenario ubicado en el sur de la Ciudad de México, Miguel Nieto recordó que esa puesta en escena se estrenó en el Salón Los Ángeles.

“Todo inició aquí, fue la obra de mayor duración y comenzó en 1997, pero hay que recordar que ‘Aventurera’ nació gracias a otra obra que se llamó ‘Cada quien su vida’, de Luis G. Basurto, que se presentó en el Salón México”, aclaró.

Sin embargo “nosotros tenemos el récord y aquí están todas las placas que dan testimonio de la permanencia de ‘Aventurera’, lo que es un orgullo más para Los Ángeles”.

Respecto a la seguridad, el directivo señaló que a pesar de que el salón está en un barrio considerado “bravo”, nunca ha habido problemas graves o de lamentar.

“Este barrio es tan bravo como Polanco o la Narvarte. Si checan cuáles barrios son los más inseguros de la Ciudad de México, no es la Guerrero la más insegura, aquí el índice de criminalidad no es tan alto”, hizo notar.

La historia comprueba que el Salón Los Ángeles es de abolengo y tradición, “no hay por qué temer. Prueba de ello es que la gente sigue viniendo a divertirse, el salón le da vida al barrio y los vecinos ya saben que este lugar forma parte de sus vidas”, expresócon orgullo.

Al recordarle que en la Ciudad de México solamente quedan dos salones importantes de baile, con nostalgia Miguel Nieto mencionó:

“De aquella época han desaparecido muchos, ahora solo quedan dos: Los Ángeles, que surgió en 1937, y el California, que fue inaugurado en 1954. Son los únicos que quedan y a pesar de todo lo que se ha vivido, estos salones seguirán vigentes”, confió.

“Creo que resurgirá una mejor época, como en aquellos años, porque son lugares históricos y se han vuelto sitios turísticos y esto les está dando nueva vida”, dijo esperanzado.

Al respecto indicó que los domingos llegan al salón camiones con turistas de toda la República que vienen exclusivamente a bailar.

“También viene mucha gente que les gusta visitar otros sitios históricos o turísticos de la urbe que no existan otras partes del mundo, y vienen familias completas a conocer el lugar”, externó.

Nieto subrayó que Los Ángeles es un museo viviente, que les permite a los visitantes regresar en el tiempo. Les encanta tomarse fotografías en el lugar y con los bailarines, escuchar la música; “muchos conocen una orquesta auténtica por primera vez, y eso es lo bonito que tiene este lugar”.

El empresario adelantó detalles de cómo celebrarán los 80 años del recinto.

“Estamos preparando tres eventos: uno el sábado 29 de julio, otro el domingo 30 y un tercero el 2 de agosto, estamos armando los respectivos carteles”. En cuanto los concreten, “con mucho gusto” los anunciará formalmente.

“Queremos tener un gran festejo, pues no se cumplen 80 años muy seguido. Queremos celebrarlo en grande, con la esperanza de que Los Ángeles permanezca por muchos años más, porque es un gusto seguir con esta tradición que se ha ido heredando por varias generaciones”, expresó.

“Mientras haya una pareja de baile, las puertas de Los Ángeles estarán abiertas”, prometió don Miguel Nieto.

El futbol o cómo salvar a los jóvenes de la guerra en Senegal

Por las aulas en las que enseñaba historia y por el equipo de fútbol del que es presidente de honor han pasado cientos y cientos de jóvenes. Muchos de ellos han tomado el camino de los maquis, matorral, como la gente de Casamance llama al movimiento rebelde independentista.

Pero Nuah Cisse, una institución en Ziguinchor, nunca se ha dado por vencido y con los años con sus sabios consejos han reconducido hacia el buen camino a muchos de sus muchachos.

Durante más de 30 años Nuah Cisse enseñó historia en el instituto más importante de Ziguinchor, el Djignabo Bassène. En las calles de la capital de la región senegalesa de Casamance todo el mundo lo conoce y hablan de él con mucho respeto y afecto.

Hoy en día el grand professeur está jubilado y pasa la mayor parte de sus días en el estadio Aline Sitoe Diatta, donde entrena y juega su equipo del corazón.

“La historia y el fútbol -explica cómodamente sentado en el sofá del salón de su casa- siempre han sido mis dos grandes pasiones. Unas pasiones se han convertido en mi trabajo y que han llenado mis días durante muchos años”.

Afirma que “la historia encontré el modo de ejercerla en la escuela, el fútbol con la función de dirigente. Del 2001 al 2014 fui el presidente del Casa Sports Football Club de Ziguinchor, que juega en la máxima categoría de Senegal, y actualmente soy su presidente de honor. Gracias a estas dos actividades he podido conocer a miles de jóvenes”.

La hermosa casa de tres plantas del profesor está llena de trofeos y medallas obtenidas por el Casa, el nombre abreviado del club de fútbol. Cisse viste con ropa deportiva y, aunque ya no es tan joven -acaba de cumplir 70 años-, no renuncia nunca a su carrera diaria de treinta kilómetros.

“Mens sana in corpore sano -dice riendo-, decían los latinos. Es un dicho que siempre he transmitido a mis chicos. Pasarse todo el día entre libros no es bueno, también hay que preocuparse por el cuerpo. Y puedo decir con cierta satisfacción que mi mensaje siempre se ha transmitido. Yo mismo de pequeño ya era un futbolista aficionado y no lo hacía nada mal”.

En Casamance, una región rica en recursos naturales pero que vive en unas condiciones de gran subdesarrollo porque con demasiada frecuencia es olvidada por el gobierno central, desde hace ya más de 30 años hay en curso un conflicto armado entre el ejército nacional y los grupos rebeldes independentistas, unidos bajo el paraguas del Movimiento de las Fuerzas Democráticas de Casamance.

La rebelión contra el gobierno central de Dakar estalló en diciembre de 1982 después de una manifestación que acabó en baño de sangre y de la detención de Augustin Diamacoune Senghor, líder del movimiento independentista.

Durante décadas los rebeldes han tenido contra las cuerdas al gobierno. Los intentos de reconciliación del expresidente Abdoulaye Wade a principios de los 2000 sirvieron de poco, y la muerte de Diamacoune, en 2006, fragmentó al movimiento rebelde en grupos cada vez más radicales.

Desde hace tres años en la región se vive con más tranquilidad gracias a las políticas de conciliación del nuevo presidente de Senegal, Macky Sall.

“Los efectos de la guerra -explica Cisse- han sido devastadores. Algunos pueblos están completamente arrasados y los campos agrícolas están plagados de minas antipersona. Y, como siempre, las principales víctimas han sido y son los civiles, especialmente mujeres y jóvenes”.

“El conflicto afectó directamente a muchos de mis estudiantes y atletas que acabaron, voluntariamente o no, en los maquis. La crisis de Casamance ha ido de la mano con la crisis nacional que afectó al país a finales de los años 70 y principios de los 80. Una crisis económica, social y política extremadamente dura”, cuenta.

Y añade: “Tras graduarse, los jóvenes de Casamance no encontraban trabajo. Sin dinero y sin perspectivas dignas, era fácil para los grupos rebeldes reclutar a un ejército de gente desesperada. No digo que no hubiera ideales de fondo, porque tenemos una tradición independentista muy antigua, pero estoy convencido de que la desesperación era el verdadero motor de los maquis”.

“Aunque luego las cosas en Senegal fueron mejorando, otras nuevas generaciones se sumaron a ellos impulsados por la venganza. Muchos querían vengar a sus seres queridos asesinados y torturados y a sus pueblos arrasados”, añade.

El profesor es un partidario convencido de lo que él mismo describe como “la conjunción fútbol-paz”. Y en este aspecto la sociedad Casa Sports jugaría un papel importante: “Nuestro club ha logrado algo que los políticos y los movimientos sólo pueden soñar, que es unir a todas las partes del conflicto”.

Dice que “no se trata sólo de un equipo de fútbol, sino de un punto de referencia para todos los colores políticos, las creencias religiosas y los estratos sociales. El Casa se asocia a la alegría y la fiesta, y de hecho nuestros seguidores son de los más coloridos y ruidosos del Senegal. Nada une tanto como un balón que corre sobre un campo verde”.

El club, insiste Cisse, también se habría hecho cargo de la “promoción social de los jóvenes de Casamance” a través de la selección de al menos una veintena de prometedores futbolistas y su lanzamiento en el fútbol europeo.

Lo ha hecho siempre, pero desde que está jubilado su compromiso para ayudar a los chicos que se han convertido en maquis es mucho mayor. El profesor sabe dónde ir a encontrarlos, pero por razones de seguridad prefiere no profundizar en este aspecto.

Lo que impresiona más de su historia es que le basta con echar un vistazo al joven en cuestión para darse cuenta de si forma parte o no de uno de los grupos rebeldes.

“Con el tiempo he perfeccionado mi intuición -dice mientras, desde el otro lado del salón, algunos de sus familiares asienten con la cabeza para confirmar sus palabras-, y ahora me bastan pocas preguntas para darme cuenta de cómo han acabado mis muchachos”.

Señala que “a muchos de ellos los conocí en la escuela o en el campo de fútbol, y cuando se pasan a la clandestinidad les cambia la mirada, se les vuelve apagada y sin consuelo”.

El movimiento rebelde, formado principalmente por chicos jóvenes y muy jóvenes, ha experimentado un largo período de lucha. Según Cisse, la larga espera para la realización de un objetivo que nunca se cumplirá es precisamente la razón por la que cada vez más jóvenes abandonan la causa independentista.

El profesor no quiere hacer juicios sobre el conflicto, pero insiste en subrayar que en muchos casos los rebeldes, acorralados por el ejército, se han convertido en ladrones dispuestos incluso a matar para quedarse con el botín.

El profesor hace ver a los chicos que hay alternativas a los maquis, “que nunca es demasiado tarde para volver atrás”, y los dirige a las organizaciones especializadas en la recuperación de jóvenes rebeldes. Y en muchos casos también les echa una mano para buscar trabajo.

“Los grandes ideales -dice para concluir la charla- saltaron por los aires junto con los civiles muertos por culpa de las minas dispersas en nuestros campos. Lo que queda hoy es sólo el pesado lastre de un conflicto que ha llevado al abismo a nuestros jóvenes”.

“Pero muchos de ellos todavía pueden salvarse –indica-. Están desilusionados, se han dado cuenta de que la independencia de Casamance nunca llegará y de que por fin se puede aspirar a la paz”.

“De todas las historias de mis chicos que se convirtieron en maquis, hay una en la que pienso a menudo y que me entristece sobremanera. Se trata de un estudiante que tenía a principios de los años 80 y que ahora, si no ha muerto en combate, se convertirá en un hombre. Esto es al menos lo que espero”, manifiesta.

Se le empañan los ojos, pero sigue hablando: “Era el 1993 y me lo encontré por las calles del centro de Ziguinchor. Después de los saludos de rigor, como no había sabido nada de él, le pregunté qué estaba haciendo en la vida. Me dijo que trabajaba en Cap Skirring, una ciudad turística de la costa”.

Continúa: “Entonces quise saber en qué hotel trabajaba. Vacilaba, balbuceaba, se rascaba la cabeza como si estuviese avergonzado. Finalmente estalló, no quería mentirme, y me confesó que se había unido a los maquis”.

“Mientras que sus amigos se habían casado y habían tenido hijos, él no había obtenido nada que se pareciese ni siquiera por asomo a la independencia. A pesar de que estaba rodeado día y noche por los compañeros de armas, estaba solo, solo con las horribles picaduras de insectos de que era víctima viviendo clandestinamente en el bosque”.

Pedro Infante, el ídolo inmortal de México a 60 años de su muerte

Por Claudia Pacheco Ocampo

A 60 años de su muerte, Pedro Infante es un caso único en el firmamento artístico de México y América Latina, pues aunque es una figura que sobresalió en el milenio pasado, en el presente sigue teniendo repercusión como fenómeno social.

Le llaman el “Ídolo inmortal” porque después de él no ha existido otro que se le compare. Al perder la vida, el 15 de abril de 1957, a través de un accidente en avioneta, el actor y cantante se convirtió en el mito, en la leyenda y en el icono del fanatismo.

“Pedro Infante murió a los 39 años en la cúspide de su carrera. Fue un hombre de talento histriónico poco común, un verdadero polifacético. Lo mismo interpretó en cine a un carpintero, que a un sacerdote, un motociclista, un millonario o a un indio en dramas y comedia”, afirmó el sociólogo Baltazar Gómez Pérez.

No solo cantó boleros, también huapangos, rancheras y en el idioma inglés, alcanzando una tesitura perfecta mediante más de 300 canciones grabadas.

“En el trato diario, poseía un gran carisma. Era sencillo, amable con el público, caritativo, alegre, enamoradizo, pícaro, bromista, cantador y sin poses, por lo que el pueblo comenzó a verlo como su imagen ante el mundo; como el charro que representaba a toda una cultura”, añadió el experto.

Fueron 17 años de intenso trabajo que lo llevó a destacar no solo en México, también en países de América Latina, Estados Unidos y España, donde poco antes de su fallecimiento, ya se preparaba la filmación de una película.

En la misma época surgieron artistas como Jorge Negrete, Pedro Armendáriz, Luis Aguilar y Arturo de Córdova, pero ninguno como Infante.

“Mientras que Jorge Negrete, a través de sus películas, destacaba por sus desplantes de altivez y Pedro Armendáriz como el charro machista y altanero, Pedro Infante se fue convirtiendo en un símbolo porque tanto representaba al charro valiente, amoroso y cantador, como al héroe de barrio a través de personajes como ‘Pepe, el toro’”, explicó el estudioso en Memoria Histórica y Cultura Popular.

Fue en 1939 cuando el originario de Mazatlán, Sinaloa hizo su primera participación en cine. Fungió como extra en la película “En un burro tres baturros”, y para 1942 ya alcanzaba su primer protagónico en el filme “Jesusita en Chihuahua”, de René Cardona.

Sin embargo, fue hasta 1944 que logró éxito mediante “¡Viva mi desgracia!” y “Escándalo de estrellas”, justo cuando la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) estaba por concluir y el cine mexicano se distinguía en la llamada Época de Oro.

“El ‘Ídolo de Guamúchil’ llegó a destacar justo en el momento que América Latina y México aún estaban sentidos por la guerra y, precisamente, cuando se expandió el cine mexicano hacia toda Latinoamérica, por lo que tener estrellas de su tipo, del charro mexicano, consolidaba la identidad nacional”, resaltó.

En películas como “Pablo y Carolina” (1957), “Los Gavilanes” (1956), “Cuidado con el amor” (1954), “El mil amores” (1954) y “Dos tipos de cuidado” (1953), entre otras, se le hace fama de mujeriego, pero también se le expone como el tipo de hombre ideal.

“Aunque haya transcurrido mucho tiempo del estreno de aquellas cintas, y no obstante que las características del hombre actual son diferentes, gracias a él, tanto en Europa como en Norteamérica, se continúa viendo al mexicano bajo ese símbolo: como el enamorado, el cantador y el borracho, aunque esto último no sea precisamente lo mejor, pero así se exponía en el cine de la época”, señaló.

Aunque en la actualidad existen grandes representantes de la música vernácula como Vicente Fernández, Alejandro Fernández y Pedro Fernández, Baltazar Gómez considera que ninguno logrará trascender como lo hizo el llamado “Ídolo de México”.

“Pues si hoy hiciéramos una encuesta, mucha gente diría que Pedro es y seguirá siendo el número uno porque se identifican con él.

“Incluso, hay policías de tránsito que lo siguen tomando como un símbolo, como un representante de ellos luego de que hizo la película de “A.T.M. ¡A toda máquina!” (1951). Dicen que estar cerca de él era como estar al lado de un héroe nacional, como si fuera Emiliano Zapata o Pancho Villa”, destacó.

A lo largo de su trayectoria, Pedro Infante participó en más de 60 títulos cinematográficos y, de acuerdo con el catedrático desde hace 28 años en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), no existe adolescente que ignore algo de él, aunque sea un dato sencillo.

“Por más ‘millennials’ que sean los jóvenes, a cualquiera le impacta cuando ‘Pepe, el Toro’ llora por la muerte de su hijo, ‘El Torito’. La manera en que actúa es tan fantástica que logra conmover”, dijo.

“El cine mexicano tuvo la característica de ir formando una identidad, de crear nuestro nacionalismo a través de imágenes o símbolos. Aunque la gente viva en las zonas urbanas, en las grandes ciudades, no deja de tener el imaginario de la zona rural gracias a los filmes”.

Algunas de las canciones más recordadas en su voz eran “Amorcito corazón” y “Bésame mucho”, pero “Las mañanitas” son las que se escuchan en cada celebración de cumpleaños en los hogares mexicanos.

“A la fecha, no hay barrio, no hay pueblo y no hay fiesta que no cante ‘Las mañanitas’ con Pedro Infante”, quien en conmemoración del 60 aniversario de su muerte, será recordado por sus seguidores a través de diversos eventos y actividades en su natal Sinaloa y en el Panteón Jardín de esta ciudad.

Lo mismo que cada año, indicó Baltazar Gómez, habrá quienes acudan a rendirle homenaje, caracterizados al igual que sus personajes en largometrajes como: “Tizoc”, “A.T.M. ¡A toda máquina!”, “Pepe, el toro” o “Los tres huastecos”.

“Y de nuevo estarán quienes afirman que Pedro Infante vive, que habita en tal lugar o que está desfigurado. Si analizamos sociológicamente este hecho, hay gente que niega hasta que Zapata esté muerto. Dicen que anda en Arabia con sus compadres.

En el caso de Infante, apuntó, “fue difícil y sigue siendo difícil aceptar su partida porque murió muy joven y en una etapa de madurez artística. Puedes aceptar que perdió la vida un vecino o un político, pero no tu ídolo porque tiene que ver con la idea de que los símbolos como él son inmortales y es así como nace la leyenda”, concluyó.

Baltazar Gómez es ha escrito 16 libros de historia, cuentos y novelas. Entre sus títulos destacan: “Rescate de la memoria histórica del pueblo de Santa Úrsula Coapa”, “El Tigre del Pedregal”, “Los viejos barrios de la ciudad de Querétaro” y “Los dos Nahuales”, entre otros.

“Bebí ron con Gabito cuando vendía enciclopedias en Aracataca”

Por Edelmiro Franco. Enviado

Carlos Nelson Noche Fontalvo, es un abuelo bonachón de 86 años, que reside enfrente de la casa de infancia de Gabriel García Márquez (Gabo) y su principal orgullo es ser el único amigo del Nobel que queda vivo en Aracataca, su pueblo natal y fuente primaria de ese imaginario que es Macondo en la novela “Cien años de soledad”.

“El único amigo de Gabito que tomó ron con él cuando no era famoso. Solo quedo yo. Todos los demás se han muerto. Bueno los de aquí que viven en Cataca (Aracataca) o los que vivían aquí. Cuando aún no era famoso”, recordó el anciano a Notimex en el patio trasero de su casa.

Don Carlos fue un agricultor de banano y palma de aceite africana, que a sus 86 años de edad se la pasa horas y horas sentado en una silla mecedora en la puerta de su casa y bajo la sombra de un frondoso árbol, que a la vez sirve de lugar de tertulia con amigos y visitantes que llegan a Aracataca en busca de historias del Nobel de Literatura.

Con una voz fuerte, ronca y clara, Don Carlos aseguró que conoció a García Márquez cuando tenía 17 o 18 años y para esa edad los dos ya tomaban ron de caña, que es la bebida típica de la región bananera del Caribe colombiano.

─ ¿Cómo conoció a García Márquez?

─ Lo conocí cuando vino de Venezuela que lo echaron de allá por indocumentado, él vino aquí vendiendo enciclopedias a los amigos comunes de él y míos.

Y cuando vendía una enciclopedia, casi siempre con las ganancias que le correspondía tomábamos ron, puro ron de caña. La botella costaba 60 centavos en esa época. Recuerdo que cuando vendía llegaba gritando: “Vendí una, vendí una”. Nosotros ya sabíamos que iba a comprar ron.

Bebíamos ron hasta las ocho o diez de la noche. Eso sí empezábamos después de las 12 del día. Éramos como ocho amigos. En esa época no existía el whisky.

─ ¿Recuerda a los amigos de Gabo en Aracataca?

─ Los mejores amigos eran: Luis Carmelo Correa, que se crió junto con Gabo desde chiquitico y eran compañeros de colegio. Él vivía enfrente de Gabo, como hasta los 13 años y tenía un poco de amigos como Luis Porto García, Octavio Fernández, Wenceslao Miranda, eran de su época. Después se encontraban con él en Bogotá o en Cartagena.

Todos los mejores amigos de García Márquez ya murieron- según Don Carlos.

─ ¿Don Carlos de que hablaban cuando se reunían a tomar ron?

─ Hablábamos de generalidades, como no era famoso, solo hablábamos del vivir de Aracataca, de su abuelo, quien lo crió. El viejo Nicolás Márquez, el coronel de la Guerra de los Mil Días. El viejo era dicharachero (conversador) y Gabito siempre recordaba lo que el viejo le contaba de la guerra, de las batallas.

Gabito ─afirmó─ después que se ganó el premio Rómulo Gallegos (1972) por su novela “Cien años de soledad”, que publicó en 1967 con la editorial Suramericana en Buenos Aires, ya dejó de frecuentar Aracataca.

Mientras García Márquez seguía escribiendo y recibiendo premios de literatura por todo el mundo como: la Medalla de la legión de honor francés en París en 1981, La condecoración Águila Azteca en México en 1982 y ese mismo año el Nobel de Literatura otorgado por la academia sueca, Don Carlos seguía su vida de agricultor.

Cuando García Márquez empezó a ganar premios y fama mundial, ya llegaba muy poco a Aracataca, y si lo hacía era casi clandestino, según el relato de este abuelo, que en junio celebrará con su familia los 86 años.

─ En esa época él venía aquí muy poco. Yo me fui a trabajar a la compañía bananera Frutera Sevilla, allá en Río Frío, por todos esos pueblos y me desconecté de Aracataca por lo menos 10 años.

Con los años Don Carlos mantuvo contacto con Jaime, uno de los hermanos del premio Nobel, quien es ingeniero y fue quien construyó la oficina de correos de Aracataca, por los años 1966-1967.

─ Con Jaime nos hicimos buenos amigos. Nos seguimos viendo con frecuencia en Cartagena en casa de la hija mía. Un día mi hija me llamó: “Papi para acá viene el domingo Gabito con las secretarias de él, Jaime y la señora (…)”.

Entonces yo le dije: “Mija no vayas a comprar nada, yo te llevo todo de aquí”. Me puse a hacer compras de gallina, costilla de res, cerdo, yuca, bollo de yuca, compre de todo. Y se hizo un sancocho trifásico (tres carnes: res-cerdo-gallina).

Don Carlos llegó a la cita cargado de mercado con todo lo que sabía que le gustaba a su amigo, y que compartieron juntos en su juventud en Aracataca, el pequeño pueblo bananero, azotado por todas las violencias de los últimos 100 años en Colombia, y a un costado de la imponente Sierra Nevada de Santa Marta.

─ Me vi con Gabito pero ya a Gabito se le iba la mente y había que hablarle de las cosas viejas para que cogiera el hilo. Fue el último encuentro.

Ese día le hicieron una picada de chicharrón y él comió y comió. Dijo que tenía más de 50 años que no comía bollo de yuca que yo le llevé de aquí. Entonces yo le dije: “Gabo lo que nos estamos comiendo lo traje de Aracataca” y me respondió: “No jodaaa entonces estoy en Cataca”. Y estábamos en Cartagena.

─ La foto esa que está ahí me la tomé el día del sancocho -señaló un cuadro donde aparece con su amigo- años antes de su muerte el 17 de abril de 2014.

Don Carlos, apoyado con un bastón, recorre la casa -del patio a la sala- y va explicando con nostalgia cada una de las fotografías que conserva de su compañero de parranda. Sale de la casa, acomoda la mecedora bajo el árbol para seguir su rutina: Ver pasar y saludar a la gente.

─ No olvide que soy el último amigo de Gabito de Cataca, que estoy vivo. Regrese y tomamos jugo de guayaba─ fueron las palabras de despedida de este abuelo con un apellido muy macondiano: Noche.

Migrante poblano regresa de Estados Unidos y emprende con textiles el “sueño mexicano” (INTERACTIVO)

Por Carlos Trejo Serrano / Huejotzingo

El precio que pagan muchos mexicanos para conquistar el “sueño americano” suele ser más alto de lo esperado. Para Ambrosio Hoyos, un hombre poblano de lucha constante, cruzar dos veces la frontera y vivir en New Jersey, Estados Unidos, implicó sufrir en “soledad” al dejar atrás a su familia.

“Es difícil pasar el desierto, arriesgar la vida y estar solo. Mucha gente se queda en el camino y otros ya no lo cuentan”, comenta Hoyos Pérez mientras permanece sentado atrás de una de las máquinas de coser que colocó al interior de su casa, ubicada en el poblado de Santa Ana Xalmimilulco, perteneciente al municipio de Huejotzingo, Puebla.

En este espacio de seis por seis metros, que conecta con las recamarás, la cocina y el baño, el señor de 38 años de edad y su esposa, Reyna Amaro Juárez, decidieron armar su taller para confeccionar varias prendas de vestir, en particular pantalones de mezclilla.

“Tener esta casa y el taller eran la ilusión de ir a Estados Unidos, el sueño que vamos, en su mayoría, a cumplir”, comenta el ahora director de Textiles Los Ángeles Fima, nombre que dio a su empresa después de lograr el “sueño americano”.

Fue en 2008 cuando cruzó la frontera por primera vez, dice el inmigrante mexicano, al recordar que los oficiales de migración lo sorprendieron en sus primeros dos intentos. “Una vez me agarraron sentado en el aeropuerto de Las Vegas y me regresaron por no tener papeles”.

Narra que la segunda ocasión fue detenido sobre la carretera de un pueblo llamado San Francisco y después lo trasladaron a Tucson, en Arizona, para volver a ser deportado a México.

Pero tomó de nuevo su pequeña maleta para emprender el viaje hasta llegar a New Jersey. Ahí lo recibió su hermana, un sábado de Gloria y en el desayuno del día siguiente habló con otros paisanos para buscar trabajo.

Así consiguió emplearse como jardinero en varias casas de esa ciudad estadounidense, con un salario de 11 dólares por hora y jornadas laborales de hasta 12 horas continuas. Sin embargo, la vida resultó aún más dura de lo que imaginó durante el año y medio que estuvo en Estados Unidos.

“Es difícil porque te invade la soledad, desde que sales de acá hasta llegar a tu destino”, insiste Hoyos Pérez, quien reconoció que padeció innumerables momentos de nostalgia a pesar de haber estado viviendo con su hermana, pues estaba lejos de casa y sentía temor al no ver a su familia.

“No me explico cómo hay gente que aguanta 20 años”, subraya. A la incertidumbre que genera este sentimiento se suman días de miedo ante la posibilidad de ser descubiertos por “la migra”, de estar a un país desconocido y ser deportados.

Por esta carencia, el mexicano regresó a su comunidad para estar con su pareja y tres hijos: Brandon, Quetzalli y Yazmín. Sus ahorros le permitieron cubrir algunos compromisos, pero fueron insuficientes y emigró una vez más en 2010.

Como era de esperarse, siguió el mismo camino hasta volver con su hermana, quien en esta ocasión intervino para poder conseguirle empleo de noche en una imprenta, en donde estuvo un año y dos meses.

Nadie lo detuvo y el sueño de progreso lo llevaron a construir su hogar en Santa Ana Xalmimilulco y darles una mejor calidad de vida a sus hijos. Incluso, indica, los “billetes verdes” que trajo le dieron la oportunidad de disfrutar una buena cena con su familia.

Recuerda que a Puebla llegó un viernes y dos días después había vuelto a su antiguo trabajo. Él no tenía tiempo para descansar y, sin dejar a un lado el sueño de crecer, más tarde aplicó para obtener un préstamo del gobierno federal y, de esta manera, emprender su propio negocio.

La decisión de instalar su propio de taller de costura es porque desde muy pequeño, al quedarse huérfano, comenzó a trabajar en las maquilas, pues en 70 por ciento de los habitantes de su localidad están dedicados a éstas.

Del Instituto Nacional de la Economía Social (INAES) recibió un apoyo por 350 mil pesos para adquirir varias máquinas, entre ellas de codo, overlock, pretina, presilla, doble aguja y recta, y rollos de tela para iniciar su empresa en 2014.

“Hoy no queremos dejar que el barco se hunda, al contrario, la intención es seguir”, argumenta, al señalar que su empresa de textiles da empleo a cinco personas del poblado y espera ampliar sus instalaciones en los próximos cuatro años.

Tan solo en la pasada temporada de invierno confeccionaron cuatro mil prendas que pusieron a la venta en el mercado de Tepeaca, uno de los más grandes e importantes de esa región, y esperan fabricar más de dos mil piezas antes para la primavera.

El inmigrante resalta que su taller tiene capacidad de producir hasta dos mil prendas en una semana, pero “vamos paso a paso” y la meta es “crecer cada vez más y vender a otros lugares, e incluso exportar”.

Apoyos productivos

Javier Aquino Limón, delegado del INAES en Puebla, explicó que el gobierno federal otorga apoyos económicos a grupos organizados que presenten un proyecto productivo, y recordó que el año pasado se destinaron más de 46 millones de pesos en más de 100 iniciativas.

Apuntó que los beneficiados de los programas ocupan los recursos entregados en la ampliación de infraestructura, capacitación de personas y compra de insumos, con la intención de dar mayor impulso a su negocio.

Dijo que en días pasados recibieron 330 solicitudes de apoyo para el programa de organizaciones, 220 aplicaron en categoría libre y 60 fueron de mujeres, sin embargo, el presupuesto tendrá este año una reducción de aproximadamente 40 por ciento.

Aunque no precisó la cantidad, estimó que el monto disponible será de unos 26 millones de pesos para la entidad. “Esta disminución es por la situación que enfrenta el país, principalmente”, comentó.

El funcionario explicó que el recurso otorgado a cada proyecto disminuyó de 400 a 250 mil pesos porque la intención es “dispersar más los apoyos entre un número mayor de grupos”.

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Números

Stephanie Martínez sueña con ser campeona mundial de boxeo

La pequeña boxeadora Stephanie Martínez Marczak aún no cumple 12 años y ya tiene definidas sus metas en la vida, una la de ser campeona del Consejo Mundial de Boxeo (CMB).

Llamada “La Niña de Oro”, quien apenas cursa el sexto año de primaria, dejó de jugar con muñecas o lo hace muy poco, prefiere ponerse los guantes y disfruta mucho más el sonido de cualquier impacto en costales o rivales que el de algún juguete.

“Me veo como boxeadora olímpica, campeona mundial del CMB, como olímpica representando a mi país”, dijo en entrevista con Notimex desde el “Club Condesa Box”, en Nezahualcóyotl, Estado de México.

En televisión vio a una boxeadora y de inmediato se visualizó arriba de un ring y al anunciador diciendo su nombre y que es campeona del mundo, “quiero vivir ese momento, me dije que quiero ser como ellas”.

Su amor por el deporte de los puños la obliga a seguir una rutina diaria y prácticamente a estar ocupada todo el día, pues ir a la escuela, labores en el hogar y los entrenamientos son el pan de cada día, pero lo hace con gusto.

“Llegando como, hago mi tarea desde las tres de la tarde y hasta las seis, si ya terminé ayudo en casa y después al gimnasio”, donde se ejercita y perfecciona sus movimientos por espacio de 90 minutos, siempre acompañada de su papá, Emmanuel Martínez.

Consciente de que el boxeo no será para siempre tiene otras aspiraciones fuera del ring, y debido a su gusto por los animales quiere ser médico veterinario, segura de que ir bien en la escuela y buenas calificaciones deben ser una constante.

La frase “primero la escuela y después el boxeo” la tiene presente todos los días, incluso sacar arriba de nueve de calificación es su pasaporte para ir al gimnasio, “sino no”, y a la espera de ingresar a la secundaria al inicio del siguiente ciclo, “será más pesado, supongo”.

Ganadora de distintos torneos juveniles, uno el de “Puños rosas 2016”, reveló que entre sus hobbies o gustos está el de dibujar, colorear y jugar con sus primos, aunque en ocasiones le dan ganas de agarrar sus muñecas y jugar.

Pero no duda en aseverar que prefiere los guantes de box, escuchar “el sonido del golpe, cando le vas tirando a algún contrincante, como cuando le pegas en la panza y suena, eso me llama la atención”.

A su corta edad, su vestimenta luce como si fuera profesional y con el nombre de algunas marcas, patrocinadores que la han apoyado desde hace algunos años, pero resalta la frase “Polska sila”, en honor a su mamá, de nacionalidad polaca y que vive en Estados Unidos.

“Significa poder polaco, mi mamá es de Polonia, dice que es un poder muy fuerte”, mismo que la ayuda a salir avante en cada pelea, sin importar que a su madre no le gusta la idea de que sea pugilista, me dice ‘te van a deformar tu cara’, y yo le digo que por eso debo entrenar”.

“Es una niña con mucho carisma, dedicación, tiene mucho futuro en este deporte tan difícil y cuenta con todas las cualidades para alcanzar sus logros”, afirma su entrenador Antonio Navarro, quien guía sus pasos en el gimnasio mexiquense.

Mientras disfruta las entrevistas y sigue los consejos de su abuelito y su papá, también comparte su corta experiencia con adultos y niños, a quienes pide den el máximo si quieren ser algo en la vida.

“A los papás les digo que si a su hijo le gusta un deporte que lo apoyen, porque si no los apoyan se van a arrepentir más adelante, y a los niños que sí los apoyan que le echen ganas, que sigan por un sueño o éxito”, concluyó.

“Las Duelistas” recobra gusto de jóvenes por el pulque y sus curados

Por Luis Galindo

Considerada una de las pulquerías más antiguas del país, “Las Duelistas” tiene su sede en la calle Aranda, casi esquina con Ayuntamiento, en el Centro Histórico de esta ciudad, desde donde invita al paseante a disfrutar de alguno de los 45 curados que allí se preparan.

Próxima a celebrar 105 años de tradición, la pulquería es una de las más antiguas no sólo de la zona sino del país. Al entrar por sus puertas, de inmediato se respira ese olor tan peculiar que desprende la bebida, otrora preferida de la clase gobernante azteca.

En su honor, el techo y una parte de las paredes evocan la época prehispánica, con grafittis de caracoles, serpientes y hasta un calendario azteca, que contrastan con el mobiliario que mantiene vivo el México que vio proliferar este tipo de establecimientos hasta las dos últimas décadas del siglo pasado, y que hoy parecen cobrar vida de nuevo en colonias populares y “hipsters”.

“Aquí nos llega el pulque natural, blanco, nosotros preparamos los curados en sus diferentes sabores a través de una lista de 45 sabores distintos. No todos en un día, pero de lunes a jueves, ofrecemos cinco sabores diferentes”, comentó a Notimex Arturo Garrido, propietario de la pulcata.

Una barra grande deja ver las grandes ollas de pulque, de donde tres despachadores abastecen a la clientela, que se deleita con sabores especialidad de la casa, como el de vino tinto, maracuyá o galleta, y con los tradicionales como el de avena, apio, guayaba y melón.

Según el propietario del espacio, ellos ofrecen esos sabores que siempre han existido pero que nadie se había atrevido a preparar, curados que han sido un éxito entre su clientela a la que le gusta saborear esos únicos sabores, acompañados por el sonido de una vieja rockola de monedas.

Desde las 9:00 horas inician las labores del equipo, nueve trabajadores son los que tiene a su cargo Arturo Garrido, los cuales se encargan desde cortar o lavar la fruta o verdura, porque allí preparan todo natural, por ejemplo, dijo, la zarzamora con el vino tinto y el pulque blanco.

Ya teniendo todos los ingredientes, se licua la fruta o verdura con el pulque que proviene de San José de Tlaxcala y se obtiene una bebida única.

“Nosotros llegamos aquí hace 11 años, porque la iban a cerrar, ya no era negocio para los antiguos dueños, pero vimos que esto todavía tenía vida y decidimos devolverle vida, no hay de otra”, expresó.

Lo importante, expuso, fue devolverle a los jóvenes el gusto por un buen pulque, porque eran los que se habían alejado de ella.

“Nos enfocamos hacia los jóvenes y respondieron muy bien, por eso seguimos en el gusto de la gente. Y si se había perdido el gusto por el pulque, totalmente hace 10 o 15 años, ya no había quien consumiera”, afirmó Garrido.

No obstante, consideró, le han devuleto ese gusto a una nueva generación de jóvenes que están tomando el pulque y seguramente transmitirán ese gusto a sus hijos, perpetuándose por mucha más vida.

Carnaval de Huejotzingo cumple 20 años de ser Patrimonio Cultural de Puebla

En 1997, por decreto del gobierno del estado, el Carnaval de Huejotzingo recibió la declaratoria de patrimonio Cultural del Estado de Puebla, un nombramiento que cumple ya 20 años y con fuertes cimientos para prevalecer dentro de la cultura de la entidad, informó Carlos Alberto Morales Méndez, edil de Huejotzingo.

Relató que la historia del carnaval refiere que esta colorida fiesta está ligada al calendario agrícola, por ello la fecha coincide con el segundo ciclo lunar del año, al iniciarse el cuarto menguante y cuando se preparan las tierras para la siembra, invocando la protección de las deidades para garantizar el buen curso de la siembra y el cultivo.

Con la llegada de los españoles a lo que hoy es el municipio de Huejotzingo, y con la fusión de creencias religiosas, culturales y costumbres, el carnaval toma un sentido distinto, ligado más a la liberación del espíritu, a un adiós a la carne, previo a la época de recogimiento que recuerda a los católicos la pasión y muerte de Cristo.

El carnaval de Huejotzingo es la única fiesta de este tipo que cuenta con un argumento y se celebra año con año cuatro días antes del miércoles de ceniza.

Por toda la riqueza histórica y cultural, y por preservar tres momentos importantes de la historia, es que en 1997 obtuvo la declaratoria de Patrimonio Cultural del Estado de Puebla.

Este año se llevará a cabo la edición 149 del Carnaval de Huejotzingo con la participación de 25 mil danzantes quienes han cuidado los tres importantes aspectos que distinguen esta fiesta de otras que ocurren en la República Mexicana.

El Carnaval de Huejotzingo representa el Primer Casamiento Indígena, el Robo de la Dama por Agustín Lorenzo y sus bandidos de Río Frío; y una representación de la Batalla del 5 de Mayo de 1862, donde participan 18 batallones de los 4 diferentes barrios.

Lo anterior lo resaltó en conferencia de prensa para invitar a los poblanos y visitantes a participar en los cuatro días de “fiesta de la carne”, que se llevarán a cabo en este municipio conurbado a la capital del estado los días 25, 26, 27 y 28 de febrero próximo.

El Carnaval de Huejotizingo destaca por trajes vistosos a cargo de los batallones de zapadores, indios serranos, batallón de zacapoaxtlas, de zuavos y turcos; así como de sus mosquetones que hacen detonar cerca de cinco toneladas de pólvora durante los cuatro días de feria.

Por esta fiesta, en su edición número 149, se espera generar una derrama económica por más de 10 millones de pesos, y una afluencia de más de 120 mil visitantes de 28 estados de la República Mexicana, seis países latinoamericanos, y seis países europeos.

Además, anunció que el martes 28 de febrero se llevará a cabo un homenaje a Miguel Sabido, escritor, actor, dramaturgo, director de teatro y televisión, quien ha contribuido de manera importante a la preservación de las tradiciones y cultura de Huejotzingo.

Para los visitantes, garantizó que podrán disfrutar de una fiesta en paz y tranquila con el apoyo de diferentes cuerpos de seguridad, elementos de Protección Civil, uniformados municipales y estatales para resguardar el orden.

Agregó que tan sólo en el 2016 se vivió un carnaval con cero reportes de robo de vehículo, y lo más importante, no hubo reporte de lesionados o muertos por el manejo de pólvora o riña posterior al carnaval.

Para hacer buenos tacos al pastor se requieren habilidades de karateca

El oficio de quien prepara tacos al pastor, platillo emblemático del centro del país por su sabor y textura, requiere habilidades y cualidades que quizá necesita un karateka o incluso un atleta de alto rendimiento.

De acuerdo con Jorge García, psicoterapeuta y psicólogo del Deporte, la persona que se dedica a esa tarea, quien se le conoce como pastorero, requiere concentración, esfuerzo y dedicación para filetear la carne asada, capturar la piña al vuelo y tomar la salsa en el aire.

En México, los tacos al pastor se han cautivando tanto a nacionales como a extranjeros durante más de 50 años.

El especialista destacó que un deportista requiere diversas habilidades mentales para facilitar el desarrollo y aprovechamiento de sus recursos, capacidades y potencialidades necesarias para lograr una alta eficiencia competitiva.

“Para ser un buen pastorero se necesita decisión, estilo, sazón y tener buena atención; eso es lo que cualquier cliente reconoce y agradece”, agrega por su parte Roberto Mendieta, quien cuenta con 32 años de experiencia, y que hoy en día capacita a jóvenes en el oficio.

Indica que ser pastorero es tener habilidades y conocimiento para filetear y marinar la carne que será montada en un trompo, pero no sólo eso, sino saber girar la carne para que no se queme, y destreza para cortar delgados filetes.

Según cifras de la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y de Alimentos Condimentados (Canirac), en el país existen 101 mil 519 establecimientos dedicados a la preparación de tacos y tortas en general.

En tanto, los recientes Censos Económicos del INEGI dan cuenta que el sector emplea 257 mil 173 personas, lo que representa el 17.4 por ciento del total ocupado en la industria restaurantera.

En el libro “La Tacopedia”, de Déborah Holtz, que escribió en conjunto con Alejandro Escalante, se califica a los taqueros como “próceres”, ya que mencionan que así como existen muchos tipos de tacos, cada taquero es distinto y debe conocer su materia de forma íntima.

Aparición de otras religiones limita la celebración de La Candelaria (AUDIO)

Por diversos factores, entre ellos la pérdida de tradiciones, el no inculcar la fe a las nuevas generaciones, temas de orden económico, pero sobre todo, la aparición de otro tipo de religiones, han dado paso a que la celebración del Día de la Candelaria cada vez cobre menos notoriedad, según se desprende de un sondeo realizado por Efekto 10 Noticias.

Todo el ritual que significa la celebración del Día de la Candelaria es resultado del sincretismo de dos culturas y religiones: la católica, que remite a cuando la Virgen María llevó al niño Jesús al templo, y la prehispánica, en la que se llevaban tamales al rendir culto a los dioses.

Esta tradición prevalece en miles de hogares poblanos, aunque no con el impacto de hace al menos un par de décadas, según se desprende de manifiestos de algunas personas que acuden a establecimientos a vestir a su Niño Dios.

En locales que lucen con poca demanda, particularmente aquellos ubicados en la calle 3 Norte, desde la 4 hasta la 14 Poniente y en cada uno de ellos con no más de cuatro clientes, muchas familias se preparan para el 2 de Febrero, Día de la Candelaría y en muchos casos, no solo para departir la tradicional “tamaliza”, sino además, para venerar a Jesús, movidos por su fe católica.

En todos los casos, las familias visten al Niño Jesús por un solo motivo: su devoción a Dios y su fe cristiana, aunque aseguran que lamentablemente cada vez menos familias conservar esta tradición milenaria.

“Vestimos al Niño Dios como si fuera un niño de bautizo, la tradición la tengo desde muy pequeña por mis padres y recuerdo que siempre me decían que representa la abundancia de la casa el acostar un niño”, dice doña María Antuñano de 65 años de edad.

“Es maravilloso este suceso que ya se está perdiendo, pero que debemos recuperarlo, de hecho, todas las tradiciones que nos han dejado son bellas, mis papás me educaron así, por eso cada año lo vestimos y lo llevamos a misa a celebrar todas las tradiciones que nosotros tenemos, sin embargo, los papás ya no enseñan a sus hijos”, dice por su parte Marina Pineda.

Sin embargo, en estos relatos, también pudimos apreciar que parte de esta pérdida de tradiciones, se da por la aparición de nuevas religiones y al poco o nulo interés de los padres de familia por inculcar la fe católica en el seno de sus hogares, incluso, factores que están por encima de las condiciones económicas, puesto que cuando prevalece la devoción, no existen limitaciones de dinero que impidan nuestras creencias religiosas.

Por su parte, Ernesto Munguía propietario del negocio “Almacenes Gallito”, afirma que la demanda para vestir a los Niños Dios han bajado de manera considerable en los últimos años, tomando en consideración que en una buena temporada llegaba a atender hasta 500 clientes, mientras que ahora solo lleva alrededor de 200, hecho que no solo lo atribuye a la condición económica que prevalece en muchas familias, sino también, a la pérdida de identidad y tradiciones, pero sobre todo, a la aparición de otro tipo de religiones.