Mis Treintas: La Red de López Díaz

Como ya vimos, a inicios de la década de los noventas, Puebla vivía una auténtica revolución en materia de medios de comunicación.

En los impresos había una lucha abierta para arrebatarle la hegemonía a El Sol de Puebla.

En el cuadrante, como ya lo mencioné, también se vivía una guerra por la audiencia y por quitar del primer lugar a Montero Ponce, el cual se debilitó, luego de que los Grajales decidieron, terminar su alianza con el periodista y trajeron de vuelta a Jesús Manuel Hernández.

A finales de 1992, el entonces presidente de la República, Carlos Salinas de Gortari, decidió entregar nuevas concesiones de radio para el cuadrante de FM en todo el país, entre ellas Puebla, en donde se vio beneficiada la familia Mastretta, a través del escritor, Héctor Aguilar Camín, cuñado de Sergio Mastretta.

Es así como nace La Radiante 105.1 de Frecuencia Modulada, la cual hace aún más grande la competencia, con periodistas como Rubí Soriano, Moisés Ramos, Luis Alberto González y Flor Coca en la conducción, quienes hacían todavía más dura la disputa por la audiencia.

Los contenidos de los noticieros radiofónicos se hacían cada vez más “libres”, pese a tratarse de un gobierno de “mano dura”, como el de Bartlett, en el cuadrante se hacía cada vez más uso de la libertad de expresión.

Empresas como La Radiante, de Mastretta, le daba voz a sectores que nunca antes habían tenido acceso a los micrófonos, como la 28 de octubre, organizaciones campesinas, el Partido Acción Nacional y el PRD, partido de izquierda de reciente creación, el cual surgió, luego de la división de la corriente crítica, la cual se salió de este partido, para conformar el Frente Democrático Nacional, el cual derrotó en las urnas a Salinas de Gortari, con su candidato, Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, aunque la victoria les fue arrebatada a través de la “caída del sistema”, operada faltaba más, por Manuel Bartlett, quien en ese entonces era titular de la secretaría de Gobernación y estaba a cargo de la Comisión Federal Electoral. Esa era la situación del cuadrante a inicios de 1993.

López Díaz y su noticiero, “Buenos Días”, del entonces Grupo Acir, se transmitía solamente por la XEHR 1090 de AM y enfrentaba dos problemas: La competencia de las FM y el hecho de Rafael Cañedo, era el presidente municipal de Puebla, razón por la cual, no podía realizar critica en contra de las autoridades (Bartlett, obviamente Cañedo y el entonces rector de la UAP, José Doger Corte).

La libertad con la que se movía su competencia era una gran desventaja para Javier y para quienes formábamos parte de su equipo, pues teníamos que cuidar muchos intereses.

La situación no era para nada fácil, ni mucho menos cómoda. Javier sabía perfectamente que la receta era estar cerca de la gente, eso le quedaba claro.

La mayoría de su competencia hacia radio para elites, había un nicho de mercado, con las masas, la gente de las colonias populares y de las juntas auxiliares, nuestro pueblo.

Además de la “Ciudad despierta”, que comenzaba a estar en casi todos los puntos de Puebla, Javier comenzó a regalar pasteles, de Pastelería Mexicana, para todos los que cumplieran años ese día, pero aún no le alcanzaba para desplazar a Montero y sentía la presión de los Jesús Manuel, los Carlos Martín, los Crisanto y los Mastretta.

A Javier le gustaba convivir mucho con su redacción, con los que éramos cercanos a él. Desde hace tiempo, tenía la idea de premiar a la gente que hiciera algún reporte, era una forma de incentivar al radio escucha para reportar hechos o acontecimientos ocurridos en su propia comunidad.

Tanto Fermín García como yo éramos escépticos sobre la respuesta de la gente y la veracidad de los reportes que hicieran. Nuestro temor era fundado, ¿Cómo saber que era verdad y que sería mentira o broma? ¿Cómo filtrar esos llamados? De antemano sabíamos que mucha gente, gustaba de hacer muchas bromas cuando llamaba a la Cruz Roja o a las casas.

Así transcurrió el año de 1993 y arrancamos un muy turbulento año de 1994, el cual inició el primer día del año, con algo totalmente inesperado, el estallido aparente de una insurrección indígena en el estado de Chiapas, encabezado por quien a partir de ese momento conocimos como el comandante Marcos.

El país se comenzaba a convulsionar a finales del sexenio salinista, la “insurrección”, despertó los viejos sueños del romanticismo de 68 y lo principios de los setentas.

Pero la descomposición iba en escala, a la insurrección zapatista, prosiguió en marzo un discurso altamente revolucionario por parte del candidato del PRI a la presidencia de la República, Luis Donaldo Colosio, quien, durante la ceremonia del aniversario de este partido político, dirigió un mensaje el cual se tradujo como una clarísima critica al sistema.

Colosio no sobrevivió mucho a ese discurso el 23 de marzo de 1994 fue asesinado en Lomas Taurina, una colonia popular de Baja California, se dice que por Mario Aburto.

Pero aún faltaba más por ver, Colosio fue sustituido por su coordinador de campaña, Ernesto Zedillo Ponce de León, quien ganó las elecciones, aunque fue opacado en todo momento por el panista, Diego Fernández de Cevallos.

Meses más tarde moriría también asesinado el ex gobernador de Guerrero y secretario general del PRI, José Francisco Ruiz Massieu, cuñado del presidente Salinas y de su hermano Raúl, a quien se le adjudicó el homicidio.

Su hermano de José Francisco, Mario Ruiz Massieu, entonces subprocurador General de la República, renunciaba a su cargo y acuñaba la famosa frase, “los demonios andan sueltos”, acusando al sistema de bloquear la investigación de la muerte de su hermano.

De la mano dura de Bartlett, Puebla transcurría en relativa calma, esos convulsionados días, pero la madrugada del 21 de diciembre de 1994, la paz se acabó.

Bartlett se encontraba ya de vacaciones en París y la mayor parte de la gente se preparaba para la celebración de la navidad.

El 20 de diciembre, por la noche, Javier nos invitó a su casa a varios integrantes de la redacción a tener un pequeño brindis por la llegada de las fiestas decembrinas.

Fermín García y yo, nos quedamos hasta las 2 de la mañana con Javier y luego de varios brindis salimos rumbo a nuestros hogares, pero el sueño duró muy poco.

A las 4:30 de la mañana del 21 de diciembre, el teléfono de mi casa comenzó a sonar desaforadamente, del otro lado de la línea, López Díaz se oía excitado.

– Levántate rápido y vete a la casa de Alejandro Rivera, te está esperando para irse de inmediato a Atlimeyaya.
– ¿Qué pasó? – pregunte.
– El Popocatépetl está haciendo erupción, esa fue su respuesta.
– ¿Quién te dijo? Otra vez le pregunté, la gente, la red, los reportes me comenzaron a llegar a las 3:30 de la mañana, de inmediato me vine a Grupo Acir, en la calle hay mucha ceniza y apenas y se puede ver. Ya vete rápido con Rivera.

Ya no pregunte más, de inmediato me vestí y llegue a la casa de Alejandro Rivera, López Díaz era el primero en haber comenzado a transmitir en vivo la nueva erupción del coloso que vigila el Valle de Puebla.

Lees había ganado a todos el evento y tenía reporteros en todos los puntos, incluido yo, que me enlace desde san Baltazar Atlimeyaya con el hombre que en ese momento era quien conocía mejor que nadie el Popo y que muchos años antes había advertido que el volcán estaba entrenado en una fase eruptiva y todos los tildaban de loco, sus pronósticos se habían hecho realidad.

La red había demostrado su efectividad, gracias a la gente fuimos los primeros en transmitir el evento, mientras la competencia tardó horas en entender que es lo que pasaba. Así fue como nació La Red.

López Díaz estaba punto de convertirse en el “rey del rating”.

riva_leo@hotmail.com
Twitter: @riva_leo

mayo 9, 2021 - 6:00 pm

Por: Ricardo Morales Sánchez

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