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Mis treintas: El adiós

El extinto Grupo ACIR Puebla, hoy Cinco Radio, significó mucho en mi vida.

Ahí aprendí y viví lo que es ser reportero, también entendí como hacer radio, disfrute grandes momento con buenos amigo y comencé a ser parte del juego de poder que significan los medios de comunicación, además de que, por si fuera poco, conocí al amor de mi vida, mi esposa Claudia.

Pero como todo en la vida, hay siempre un principio y un fin.

De 1996 a 1998 estuve en la conducción, al lado de Javier López Díaz, y con compañeras como: Angélica Chevalier Ruanova, Juana Cortázar Iturriaga y Gladis Rabanales Lutman.

Al lado de mi amigo, Silvestre Salazar Aguilar, viví una de las mejores noches de mi vida.

Silvestre era el reportero policiaco más respetado de la época y juntos, recorrimos en una noche, gran parte de los centros nocturnos de Puebla, en donde pude constatar, el poder y respeto del cual gozaba el famoso, “Silver”. Lo tuvimos todo en una noche.

El 23 de junio de 1996 di cuenta de una tragedia como pocas veces se había visto en Puebla capital.

El rio Alseseca, afluente del Atoyac, se desbordó tras una intensa lluvia registrada una tarde, sobre el recién inaugurado bulevar Vicente Suárez, obra realizada por la administración de Rafael Cañedo Benítez, cerca de la XXV Zona Militar y de la unidad habitacional de La Margarita, se inundó y dejó un total de 7 muertos, debido a que la vía no fue bien construida y provocó la formación de una represa en la zona.

El tamaño de la tragedia era de dimensiones muy importantes, lo que más me impactó, fue ver coches arrastrados por la fuerza de la corriente y literalmente hechos “papilla”, al chocar contra las rocas.

Mi transmisión desde el lugar de los hechos fue impecable, fuimos los primeros en dar cuenta del tamaño de la tragedia. “Buenos Días con López Díaz” había sido el primer noticiero en dar a conocer estos hechos.

Meses más tarde estalló un violento motín en el Centro de Readaptación Social de Puebla (San Miguel), del cual también di cuenta, siendo el primer reportero en llegar a la zona y transmitir en vivo este hecho.

El motín duró casi tres días, hasta que fue sofocado a través de helicópteros que tomaron el lugar, en un operativo encabezado por quien más tarde sería el director de la Policía Judicial de Puebla, Adolfo Karam Beltrán, quien ingresó al sitió y lo recuperó a sangre y fuego.

Todos estos acontecimientos y la creación de “La RED”, consolidaron a López Díaz, como el principal líder de opinión de Puebla.

Ya era claro que Javier se había convertido en el primer lugar de audiencia, aderezado a su vez por la salida del cuadrante de algunos de sus competidores, como Jesús Manuel Hernández, quien salió de Grupo Oro para dejar su puesto a Fernando Canales, mientras Fernando Alberto Crisanto se expandía con la creación de un canal de Televisión por Cable, “Cablenoticias”.

Javier comenzó a salir de vacaciones y yo comencé a tomar su lugar en la conducción y a formar el noticiero, a la par de mantener mis actividades como reportero, debo de reconocer que fue una gran época, ahí aprendí armar un noticiero.

Todas las noches tenía una breve reunión con Rafael Cañedo Benítez, quien ya había dejado la presidencia municipal de Puebla y había retomado el control de su empresa.

Todas las noches se le reportaba como había estado el día, que noticias íbamos a llevar en el noticiero matutino y las actividades desarrolladas por el entonces gobernador, Manuel Bartlett.

Javier López Díaz, sin lugar a dudas, es un personaje innovador dentro de la radio poblana. En uno de sus viajes a los Estados Unidos, fue el primero en hablarme de una herramienta de comunicación, la cual iba a revolucionar el mundo, el internet, el cual denomino, “el quinto medio”.

Constantemente asistía a la convención mundial de la radio, para ver que, es lo que estaba revolucionando al mundo y trataba de buscar que se podía aplicar para el modelo mexicano y especialmente para su modelo poblano.

Pero a pesar de todos estos logros, Javier nunca se sintió seguro en su puesto y Rafael Cañedo contribuía y mucho en que así fuera.

Cañedo parecía a veces no valorar a Javier y la mejor muestra era la serie de “competencia interna” que le creaba.

A pesar de ser ya el número uno de la radio, Cañedo creó un noticiero alterno dentro del mismo grupo “Mujer…Es”, con Leticia Montgner al frente, lo cual no fue del agrado de Javier, a quien nunca le consultaba de sus decisiones.

En 1998, Javier viajó a la Habana, Cuba, para cubrir y estar presente en la histórica visita que Juan Pablo II al país caribeño en donde gobernaba, Fidel Castro, quien había salido de México a bordo del Gramna para establecer el régimen comunista en este bello lugar.

Yo me quedé al frente del noticiero y tuvimos una serie de enlaces durante este histórico encuentro, que quedaron para la historia.

López Díaz me sorprendió por su enorme capacidad para hacer crónica urbana y describir de manera impecable, las viejas calles de la Habana, así como la misa celebrada en la plaza central de Cuba, coronada con la imagen de Ernesto “El Che Guevara”.

A su retorno, Javier estaba tan contento con la forma en que había llevado el noticiero, que juntos platicamos sobre la idea de que yo tuviera un noticiero, “Buenas Tardes”, el cual se transmitiría a las 13 horas, por alguna de las estaciones del grupo. Mi dicha no tenía límite. Pero Rafael Cañedo tenía otros planes.

Meses después, un viernes, mientras leía “Momento Diario”, a través de la columna de Mauro González Rivera, me enteré de que el lunes, Valentín Varillas, iba a arrancar un noticiero en Grupo ACIR Puebla, a las 13 horas.

El golpe, por supuesto, para mí fue brutal, no podía dar cuenta de esto, me sentí traicionado y de inmediato, fui a ver a Javier para saber qué había pasado.

López Díaz solo me dijo que había sido una decisión ajena a él y sé que así había sido, pero yo no lo pude procesar con madurez en ese momento.

Reitero, me sentí traicionado y no valorado, tanto por Javier, como por la empresa.

A partir de ese momento mi actitud comenzó a cambiar, ya no iba con ganas al noticiero de la mañana, estaba recién casado, pero yo ya tenía en la mente irme de ahí, porque también entendí que en ACIR no había futuro para mí, ni mucho menos crecimiento.

Reconozco que tomé una mala decisión, debí de haber hablado directamente con López Díaz del tema, él siempre me había demostrado amistad y confianza, pero no lo hice y reitero asumí una actitud poco madura que terminó por confrontarme con mi amigo.

Un 30 de septiembre de 1998, Javier, cansado de mi actitud, me pidió que ya no fuera al programa y yo, enojado, decidí renunciar, lo cual él aceptó de inmediato.

Fue un arrebato que me costó muy caro, pero del cual también aprendí. No solo perdí momentáneamente una buena amistad, sino que me quedé sin trabajo y con un futuro muy complicado, aunque también hay que decirlo. No hay mal, que por bien no venga.

riva_leo@hotmail.com

Twitter: @riva_leo

junio 20, 2021 - 6:00 pm

Por: Ricardo Morales Sánchez

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