La danza de lobos por el poder

La danza de la política es contagiosa y cada periodo electoral se convierte en una plaga que se propaga en todos los rincones de la sociedad tocando puertas y ofreciendo espejitos que calman el hambre y genera esperanza aunque al final solo permite saciar el hambre entre los lobos del poder.

Hoy en día se sigue creyendo que sumarse a un candidato es garantía de que la calle será arreglada, de que habrá un mejor hospital e incluso que la pobreza se va acabar como por arte de magia.

Los grupos solo ven la política como la gran danza para hacer dinero fácil y lanzan grandes discursos en las plazas públicas para tratar de convencer al ciudadano que ahora si viene lo mejor.

Los grandes remedios afloran ante los grandes males. Todos prometen acabar con la corrupción con la pobreza y con la impunidad mientras los que están en el poder muestran los dientes y se ensañan con sarcasmo contra quienes quieren llegar al poder.

Yo tenía claro que la lucha política seria encarnizada pero en esta batalla la única regla es que no hay reglas.

Las redes sociales fluyen a alta velocidad y nadie las detiene, su cantidad de información falsa recorre el país de norte a sur y la gente se deja llevar por los memes y las noticias falsas y oportunistas que linchan al oponente.
Ahora los ataques son frontales y las estructuras políticas recurren a las estrategias más burdas para confundir al electorado.

Las estructuras son adiestradas. Unas como carne de cañón se infiltran en los mítines provocando caos y miedo. Otras centran sus ataques de manera cibernética aprovechando que hoy en día la mayoría del electorado está pegado a un celular en todo momento.

Los ataques son siniestros. Todos contra todos, sin importar las condiciones económicas adversas al bolsillo del ciudadano.

En conclusión amigos lectores la danza de lobos por el poder ha comenzado aunque a mí me queda claro que los acuerdos cupulares prevalecerán y el reparto de escaños ya está dado, por lo que los procesos de elección de candidatos será cupular y las convocatorias solo serán simulaciones para legitimar lo acordado.

Muestra de ello fueron los procesos donde los tres partidos más fuertes de la actualidad nombraron a sus precandidatos sin siquiera consultar a sus bases.

Las ideologías y las doctrinas políticas han quedado atrás y el agua y el aceite se mezclan mientras que de los barcos políticos que han quedado a la deriva, los tripulantes saltan para no quedar fuera de la danza y olvidando sus ideales se aprestan a navegar al lado de tripulaciones que tienen una mejor ruta para llegar a buen puerto por una mejor paga.

Bendita democracia.

enero 23, 2018 - 9:15 pm

Por: Rubén Ortínez

Columnistas

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