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Los mercados poblanos como ejemplo de comunidades autónomas

Durante el pasado sábado, estuve en el mercado de la Acocota y puedo afirmar que es un modelo de éxito. Lo hago no sólo por la calidad de cemitas que se venden ahí, sino por su capacidad de generar comunidad para resolver desafíos compartidos y articular los esfuerzos de sus integrantes.

​La fundación de “La Acocota” se realizó en el año de 1965 y respondió a la dinámica económica de la Ciudad de Puebla: nuestro centro histórico concentró gran parte del comercio y de la movilización de personas, por lo que fue necesario construir establecimientos con capacidad de atender las necesidades de consumo de la población.

​Con el paso de los años, fue evidente que era indispensable llevar a los mercados más allá del epicentro de nuestra ciudad, por lo que se elaboraron distintos planes y programas para construir una variedad de establecimientos, como la central de abastos, cuya ubicación está fuera del centro histórico. Podemos afirmar que el mercado de la Acocota fue un modelo a seguir en ese proceso.

​En el presente, tenemos una realidad compleja: han pasado muchos años desde la fundación de este mercado emblemático, por lo que los retos de infraestructura, como la necesidad de una red de drenaje eficiente, están a la vista. De igual forma, las problemáticas comunes como la inseguridad se han hecho presentes.

​No obstante, existen condiciones particulares en “La Acocota”, que nos obligan a analizar su capacidad de respuesta y organización. Frente a la delincuencia, sus integrantes han instalado cámaras y sistemas de video vigilancia; frente a la necesidad de impulsar las actividades del mercado, se impulsan acciones concretas para mejorar su certificación. Su alto componente social es la confianza, por lo ha ganado autonomía y vida propia.

​La capacidad de implementar soluciones compartidas en el mercado de la Acocota, nos debe convocar a entender las condiciones que permiten su alto nivel de integración. ¿Para qué? Sencillo: para poder recoger las mejores prácticas de este modelo de éxito y replicarlas para solucionar retos tan importantes como el de la inseguridad. En lo particular, la oportunidad de poder recorrer este mercado me llenó de alegría: refuerzo mi convicción de que sólo a través del empoderamiento ciudadano, así como del uso de la tecnología para acercar a la gente con sus gobiernos, podremos recuperar la paz y tranquilidad que tanto hacen falta en Puebla.

​En el mercado de la Acocota vi una ciudadanía fuerte y activa. Sus comerciantes conformaron una familia sólida, que se cuida a sí misma y que es capaz de dialogar para resolver. En cada colonia de Puebla, debemos replicar este modelo. “La Acocota” ha sido y seguirá siendo un ejemplo del orgullo poblano.

febrero 10, 2020 - 1:10 pm
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Por: Marcelo Garcia

Columnistas