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Los retos de Barbosa

Pasada la fiesta con todo y la rica barbacoa de la reconciliación, el gobernador electo tiene que ponerse al cien porque asume el poder en agosto, es decir, en menos de dos meses. Los desafíos que vienen no están muy fáciles que digamos, de entrada, porque ya estaremos en la segunda mitad del año, a cuatro meses de que termine el 2019 y ya con la inercia que trae el gobierno federal que arrancó en diciembre del año pasado.

El primer reto será el combate a la inseguridad que se ha incrementado en la entidad desde hace al menos cinco años. Eso incluye (sin violar las autonomías municipales) hacer una labor quirúrgica en cada uno de los ayuntamientos en donde se perdió la brújula.

Con el combate a la delincuencia tendría que ir una revisión a los mandos policiales estatales así como a la Fiscalía General del estado. Revisar si es que aún hay personajes ligados con el robo del hidrocarburo como fue el caso de dos subalternos de Facundo Rosas Rosas cuando este era el jefe de la policía estatal.

Respecto a la revisión de cuentas de las pasadas administraciones, sería bueno al menos aclarar lo que siempre quedó como una incógnita: ¿eran deuda o no los llamados PP’S? que tanto debate provocó en el pasado reciente y que sólo la versión oficial (el morenovallismo) negaba que lo fuera, mientras que sus opositores aseguraban que sí. Y qué va a pasar con ellos: ¿se seguirán pagando?, ¿se crearán nuevos programas parecidos?, a ese respecto: ¿habrá persecución contra los anteriores gobernantes?

Otro de los puntos que llama la atención será el nuevo gabinete. En la conformación del equipo de trabajo se determina el estilo personal de gobernar. No siempre son los que acompañaron a los candidatos en sus campañas, a veces ni siquiera llegan los más cercanos.

Estos días son los más delicados porque todos quieren pero nadie sabe realmente qué piensa el gobernador electo. ¿Cuánto tiempo tardará en presentar a sus operadores en cada dependencia? Tiene de aquí hasta el 31 de julio y deben estar llegando papeles y papeles a sus oficinas.

Barbosa Huerta tiene la oportunidad histórica para hacer verdaderos cambios en la forma de hacer política en el estado. Tiene el reto de pasar a la historia y ser la diferencia con sus antecesores.

Su origen de izquierda -milita desde 1994 y fue líder del PRD estatal en 1998-, le dan mayor legitimidad. Los cargos que tuvo en ese partido a nivel nacional, además de ser diputado federal y senador, así como su cercanía con el actual presidente de la República y con Yeidckol Polevnsky, además de conocer a muchísimos personajes de otros partidos le dan la capacidad para negociar muchos temas a favor de Puebla.

Si algo tiene Luis Miguel Barbosa, dicen sus más cercanos, es que es muy inteligente y analiza muy bien las cosas. No se le va una sola. Él es quien toma las decisiones y sabe escuchar y poner atención.

Su actitud ante el triunfo, ya se vio, no fue de soberbia ni de humillar a sus adversarios, como era costumbre del morenovallismo, al contrario, sólo ha hecho dos comidas: una con sus más cercanos en el mercado de La Libertad y otra para todos sus operadores electorales. No más, no menos. Eso define a la persona y da buenos augurios sobre lo que viene.

Aunado a ello, el mensaje de Barbosa -el pasado sábado con sus correligionarios- de blindar a los alcaldes de Morena, fue positivo en el sentido de que no entrará con la espada desenvainada a cortar cabezas. No llega a cortar cabezas. El mensaje entrelíneas del gobernador electo es: “la elección ya pasó. Vamos a trabajar”.

Foto: Es Imagen / Jafet Moz

junio 9, 2019 - 9:25 pm
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Por: Zeus Munive

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